Reseña: BLACK PYRAMID.- The paths of time are vast’

Tras una década de silencio, los gigantes psicodélicos estadounidenses BLACK PYRAMID regresan con ‘THE PATHS OF TIME ARE VAST’. Una pequeña obra maestra de pesadez cósmica en la que los elementos stoner-doom habitan en un espeluznante y maravilloso escenario lisérgico. Sin duda los fans más acérrimos de la psicodelia pesada están de enhorabuena, pero también aquellos que gustan de esos riffs contundentes en los que el género adquiere una nueva dimensión. Su sonido masivo generado por una tormenta de riffs se mitiga con cuidados arreglos que reflejan el poder alquímico de esos hechiceros de las vibraciones heavy-psych. A diferencia de sus trabajos anteriores, esta nueva entrega relata una historia épica de pérdida y redención, muerte y renacimiento, fuego y escarcha que se presenta casi como un álbum conceptual. Enlazando las historias de cada canción, el trio logra su propósito. Huyendo de los convencionalismos del doom tradicional, pero sin apartarse de ellos, BLACK PYRAMID saben cómo conquistar al oyente con canciones gloriosas. En esa ruta que venimos viendo en los últimos tiempos en otras formaciones pesadas, la banda busca nuevas ruitas sonoras usando la psicodelia pesada y los elementos progresivos para enriquecer un sonido ya de por sí majestuoso. Porque a pesar de transitar por sendas acolchadas, sus riffs siguen teniendo todos los ingredientes para conquistar al más exigente de sus seguidores. Usando un ritmo lento pero plomizo, BLACK PYRAMID saben cómo insertar esa guitarra mágica para hacernos caer rendidos a su magnífica propuesta sonora. La banda estará en un mes en Desertfest Berlin y allí estaremos para contaros como suenan estas hechizantes y fornidas canciones.

Trabajando con Justin Pizzoferrato (Dinosaur Jr., Witch, Elder) en Sonelab, el trío capturó impecablemente su magia visceral y su hechicería sónica mientras la magnificaba en la decadencia psicodélica de la experimentación en el estudio.  El resultado es igualmente inmenso y etéreo, masivo y de otro mundo, elemental e insustancial, tanto un terremoto como una proyección astral.  Cada canción encarna la energía cruda, el poder atávico y la interpretación apasionada del trío, yuxtaponiendo elaborados arreglos con una ardiente improvisación de forma libre.  Una obra imprescindible para todos los fans del stoner, el doom y la psicodelia pesada.

El líder Andy Beresky dice: «Este álbum es tu boleto dorado para viajar más allá de los reinos del nacimiento y de la muerte, para emprender el viaje a través de las muchas puertas de la realidad radiante y la dimensión oscura, para recorrer los senderos celestiales tallados en los cadáveres de las estrellas,  y finalmente saborear la inmensidad del tiempo y el espacio.»

«THE PATHS OF TIME ARE VAST’ está disponible vía Totem Cat Records.

BLACK PYRAMID son:
 Andy Beresky – guitarra y voz
 Eric Beaudry – bajo
 Andy Kivela – batería

Bajo todos meditativos ‘Bile, Blame And Blasphemy’ va armándose lentamente sobre una atmósfera psicodélica sobre la que caen los potentes riffs stoner creando una pista poderosa y lisérgica. Doce minutos en los que la banda conjuga todos los elementos con los que se dieron a conocer hace años. Las crudas y rugosas voces se entrelazan con un ritmo lento pero pesado y una vocación que navega en aguas psicodélicas en las que puntualmente aparecen corrientes progresivas. Su vigoroso ritmo mira al pasado en una canción en la que todos los tiempos parecen perfectamente predefinidos. La pista se envuelve en una neblina difusa con buenas dosis de fuzz narcótico haciendo que la pista se torne por momentos más alocada. Estos elementos no interfieren en el verdadero espíritu de esta monumental canción de tintes de epopeya y en la que no faltan ganchos deliciosos con los que atrapar al oyente. Brillante forma de abrir este fantástico álbum.

‘The Crypt On The Borderlands’ golpea con virulencia con riffs stoner-doom de manual en otro corte épico en el que los pasajes psico-progresivos adornan la monumentalidad y crudeza de su sonido. Está claro que estos chicos no se andan con tonterías, siendo capaces de modular un sonido pesado para que resulte atractivo gracias a la multitud de ornamentos melódicos que afloran entre las grietas de su rocoso sonido. De esta forma colorean una canción que cumple con los estándares del género, pero en la que también encontramos pasajes vintage rebosantes de épica.

Los meditativos efluvios psicotrópicos afloran en ‘Astral suicide’. Una canción que reposa en narcóticos pasajes con una instrumentación cautivadora que sirve como interludio antes de someternos a una nueva batalla sónica.

‘Take Us To The Threshold’ se eleva resplandeciente con juegos melódicos de gran belleza que enaltecen su grandilocuente relato sonoro. La destreza para usar elementos psico-progresivos no desmerece de los genes pesados de la banda. Aquí las voces juegan un importante papel entre andanadas de un torrente de riff y una batería poderosa. Esa tendencia a inclinarse a un escenario más progresivo es todo un acierto de una banda que muestra su solvencia y versatilidad para no caer en los convencionalismos del doom tradicional. En sus casi diez minutos, la banda explora territorios desconocidos (o no tanto), enarbolando la bandera del stoner doom con descaro. Al igual que alguna otra de las canciones, el carácter progresivo que imprimen a su psicodelia se traduce en otra pista grandilocuente y pesada. La pista ondula constantemente pasando de la pesadez extrema a la calma más gratificante. Acertada elección.

Dividida en tres partes, ‘The Paths Of Time Are Vast’ parece erigirse en la columna vertebral de un trabajo soberbio. Así ‘The paths of time are vast, part I’ sirve de introducción con sus escuetos dos minutos de calma expansiva para ponernos en la ruta con hermosos pasajes melódicos antes de entrar de lleno en faena.

La segunda parte, ‘The Paths Of Time Are Vast, Part II’ describe un espacio rugoso en el que la magia aparece sin rubor en una combinación verdaderamente cautivadora. La dualidad de su grueso sonido con la delicadeza de su melodía hace que sintamos en centro de una historia con tintes de epopeya. Usando esa lentitud en la ejecución de sus armonías, la fuerza no se disipa en ningún momento. Porque a pesar de transitar por sendas acolchadas, sus riffs siguen teniendo todos los ingredientes para conquistar al más exigente de sus seguidores. Una oda psico-progresiva en la que el stoner-doom adquiere una dimensión descomunal. Esos solos virtuosos más propios del heavy-progresivo de los 80’s encajan a la perfección en este particular puzzle sonoro. ¡Impresionante!

La tercera parte, ‘The paths of time are vast, part III’ se deja llevar por los tonos cósmicos de la psicodelia de los americanos. El epilogo perfecto de este capítulo en el que la banda se deja llevar por sus instintos más lisérgico-cósmicos apartándose de alguna manera de su pesadez innata. La pista prescinde de las voces y nos sumerge en un espacio sideral en el que los efectos nos envuelven en una bacanal psico-espacial con altas dosis de improvisación. La faceta más experimental de BLACK PYRAMID se manifiesta aquí para dejar patente que son una banda imprevisible.

El cierre llega con los superlativos quince minutos de ‘The Quantum Phoenix ‘. Entre intrigantes tonos cósmicos, la pista se toma su tiempo para elevarse y ponernos en la ruta. Un hipnótico y excelso bajo va marcando el camino mientras la guitarra exhuma efluvios lisérgicos. Lentamente los momentos doom aparecen con sutileza en una canción pausada con momentos en el que su crujiente sonido nos arrolla en un vendaval de riffs. La voz vuelve a poner el tono épico en otra poderosa canción pesada. Todo un paquidermo sonoro que avanza con paso firme sin volver la mirada atrás. Con resquicios del heavy-rock y el proto-doom de los 70’s el sonido se balancea entre ecos contemporáneos y vibraciones más propias del siglo pasado. Erigiéndose como la pista de mayor metraje del álbum, su contenido es todo un manifiesto de música pesada y psicodélica con un final más progresivo, algo que ya han mostrado en las pistas anteriores.  

Black Pyramid 

Totem Cat Records

Reseña: ROBOT GOD.- ‘Portal whitin’

‘PORTAL WITHIN’, el nuevo álbum de los australianos ROBOT GOD representa un hito importante en su carrera. Si ya caí rendido a sus álbumes previos, (SILVER BUDDHA DREAMING (reseña aquí), VALLEY OF PRIMORDIA (reseña aquí) o WORLDS COLLIDE (reseña aquí), ahora me vuelven a conquistar con otro álbum soberbio, mostrando su evolución como banda y su compromiso continuo de traspasar los límites de su género. Con una combinación única de melodías intrincadas, ROBOT GOD explora elementos del rock y metal psicodélico sustentado en vobraciones stoner de energía electrizante. Con cuatro largas canciones en la que la psicodelia pesada roza altas cotas de brillantez, el trio sabe como conquistar al oyente con su fascinante manejo de elementos Stoner y blues, incorporados a sus sensacionales desarrollos lisérgicos.  Pista sólidas y pesadas en las que los desarrollos psicotrópicos se enredan en auténticas orgías heavy-psych a las que resulta difícil resistirse. Haciendo que todo fluya con soltura, cada pista contiene giros que hacen que su intensidad oscile en una narrativa fluida. Sus atmósferas nebulosas se nutren de un aroma 70’s en el que caben los eco Hendrix, Pink Floyd y los eternos Sabbath, haciendo que resulten irresistibles. Construyendo monumentales paredes de sonido ROBOT GOD no se limitan en su creatividad, consiguiendo que sus canciones llenas de fuerza graviten sobre dunas arenosas así como por dunas cósmicas. Pero la melodía también tiene un papel importante, haciendo que aspereza de sus canciones se suavice. En esta ocasión con menos presencia de blues, las cuatro pistas oscilan en un escenario sonoro repleto de matices, así crean un caleidoscopio musical en el que todo puede suceder.  Prepárate para el futuro, conviértete en un creyente y deja que ROBOT GOD te muestre el camino a la tierra prometida, y verás de qué se trata todo este revuelo.

‘PORTAL WITHIN’ está disponible vía Kozmik Artifactz.

ROBOT GOD son:

Matt Allen – Bajo, Voz
Raff Iacurto – Guitarra, Voz
Tim Pritchard – Batería

‘Long Way Round’ se desarrolla en un escenario arenoso invadido por atmosféricos pasajes heavy psych en tonos meditativos. Con ritmo firme y contundente los pasajes de guitarra nos envuelven en un trance lisérgico que aumenta lentamente su poder psicotrópico. Estratificando su sonido en dos planos diferentes, la contundente base rítmica golpea con fuerza creando un entorno difuso. En esa nebulosa narcótica la guitarra nos ofrece bellos acordes rebosantes de magnetismo. Volviendo cada vez la alocado, el corte explora con brillantes la psicodelia pesada de nuestros tiempos. Pero ya sabemos como se las gastan los australianos, y si, la pista se desboca en una estampida arenosa más propia de una manada de bisontes. En esa parte central, la pista muta su aspecto y nos ofrece rugosos y cegadores empapados de fuzz. En una nueva conversión el giro se produce hacia el sonido proto-acido de los 70’s. Desprendiendo un aroma vintage entre sus tormentas arenosas, la pista sucumbe a una bacanal ácida de grandes proporciones. Impresionantes ROBOT GOD una vez más.

Sumidos en una oscura atmósfera los riffs de vocación doom aparecen en ‘Illusion of Order’ para preparar un nuevo viaje a las entrañas de la psicodelia pesada de los australianos. Contundentes y pesados ROBOT GOD crean una canción con un sonido turbio al que incorporar voces duales retomando los ecos del rock de los 70’s. las atrayentes melodías vocales gravitan entre un torrente de pesadez empapado en psicodelia. Una canción densa y plomiza, pero con el suficiente gancho como para atrapar al fan mas aguerrido.

El tarro de los psicotrópicos se destapa en ‘Portal Within’. En una nebulosa atmósfera los cautivadores acordes de la guitarra impregnados en esta ocasión de unas gotitas de blues, van dando forma a una magnífica canción. Con una cálida y acogedora línea bajo custodiando la escena, los pasajes meditativos nos sitúan al otro lado del espejo. Allí nos espera un mundo rebosante de lisérgicas sensaciones. Largos desarrollos de guitarra con ritmo pausado y acompasado van mostrándonos la capacidad de estos chicos para componer una música psicodelia de muchos kilates. Balsámico y cautivador, el corte prescinde de las voces para crear un momento a las vibraciones heavy-psych del momento. Trece minutos de ‘viaje’ un viaje sensorial que conseguirá expandir tu mente haciendo que un torrente de sensaciones se apodere de tu mente. Sus balsámicos pasajes no están exentos de la contundencia habitual de la banda, si bien es cierto, que los riffs Stoner se muestran más comedidos dejando vía libre a que esa mágica guitarra se exprese. Solo por esta canción ya merece la pena este magnífico álbum.

Sin darnos cuenta, estamos ante la canción que cierra el álbum. ‘Nazare’ es otro torrente de sensaciones y estilos perfectamente ensamblados. Desde su apertura acústica la pista va coloreando de belleza un entorno desértico. La soledad de las arenas como marco para la creatividad y la hermosura. Con pasajes casi progresivos, la pista toma cuerpo y eclosiona en una deflagración controlada hacia un espacio de mayor contundencia sonora. Su melodía repetitiva y su fantástico groovy impulsan la escena a un territorio más tortuoso. El implacable ritmo de la batería explota con contundencia mientras la guitarra vuelve a ofrecernos magistrales solos psicodélicos. No es hasta la parte central cuando salen a la luz desgarradores pasajes vocales que indicen en el carácter retro de una pista con aspecto moderno. En su segunda mitad la canción transita por esos habituales territorios en los que la psicodelia pesada y el stoner conviven en armonía confundiendo sus siluetas.

Robot God

Kozmik Artifactz

Reseña: IRON BLANKET.- ‘Astral wanderer’

ASTRAL WANDERER’, el álbum debut de los heavy-psych desérticos australianos es dinamita pura. Sustentados en los sonidos salvajes del proto-metal de los 70’s, la banda desarrolla sus canciones en un espacio sonoro en el que los riffs trogloditas golpean con fuerza entre densas atmósferas lisérgicas. Sin duda una bofetada en la cara no apta para los débiles de espíritu.  Con el legado de bandas como Sabbath así como de los pioneros del proto-metal y el proto-doom de los 70’s IRON BLANKETT nos presentan un artefacto sonoro de dimensiones descomunales en el que los ecos del desierto se riegan con fluidos psicotrópicos que harán que tu cabeza explote. Poniendo a prueba tus cervicales sus canciones cuentan con un groovy vintage entre hordas de riffs Stoner. Ese sonido familiar visto ya con anterioridad adquiere en este impacte debut una dimensión sensorial a prueba de bombas. El bunker monolítico en el que se gestan sus poderosos riffs es solo una de las señas de identidad de la banda, ya que son muchas las influencias que aparecen en este trabajo que no te dará un solo respiro. Bien sea creando escenarios espeluznantes en los que la acidez corrosiva de sus guitarras te llevará a dimensiones insospechadas, o bien usando los elementos más ortodoxos del Stoner, estos chicos tienen claro su propósito. Y este no es otro que hacer canciones pesadas con un aroma retro, sin renegar de momentos narcóticos. Con este explosivo combinado consiguen un álbum impactante que no olvidarás fácilmente, confirmando que desde las antípodas se mantiene la fertilidad de la escena psicodélica y pesada del momento. Olvídate de todo y disfruta de esta estimulante descarga de adrenalina convertida en una auténtica bacanal.

‘ASTRAL WANDERER’ está disponible vía Sound Effect Records/Copper Fast Records.

IRON BLANKET son:
Mark Lonsdale / Guitarra
Nick Matthews / Batería
Tom Withford / Guitarra
Charles Eggleston / Bajo
Johann Ingemar / Voz

Sin hacer prisioneros ‘Evil Mind’ nos recuerda esos sonidos crudos y salvajes del proto-metal de los 70’s. Con la sombra de Sabbath siempre acechando, los australianos componen una canción pesada y llena de energía envuelta en una atmósfera empapada de fuzz y abrasadores riffs Stoner. El corte cuenta con pasajes heavy-psych que nos sumen en un trance lisérgico demostrando su buen hacer en esto de la psicodelia más contundente. Una buena piedra de toque para comprobar lo que nos espera en este sólido trabajo.

Con algunos ganchos Stoner ‘Mystic Goddess’ se muestra potente y atractivo entre melodías setenteras y un groovy dinámico que oscila en un entorno rugoso y pesado. Usando con destreza la melodía logran equilibrar las cosas en corte no exento de su cita con el fuzz, pero también con el legado del heavy-rock más troglodita. Dinamita pura.

‘ Witch’s Kiss’ mantiene el tipo con un sonido rugoso y vintage en el que el legado de bandas como Pentagram y los eternos Sabbath es reflejada con solvencia manteniendo su personalidad. En una fusión de fuzz y heavy-rock su pesado sonido es amortiguado por una melodía contenida pero llena de fuerza y un ritmo que se torna cansino por momentos.

Bajo un entorno oscuro e inquietante ‘Kookaburra Nightmare’ asoma al mundo entre efectos psicodélicos y un tono misterioso. A paso lento pero firme, el corte nos sume en nebulosos psicotrópicas bajo un cierto tono cósmico y pasajes meditativos custodiados por una base rítmica a prueba de bombas nucleares. El resultado es una pista lenta y psicodélica que nos lleva mas allá. A lo largo de casi nueve minutos, IRON BLANKETT muestran todas sus cartas en esta espiral heavy-psych con pinceladas doom y un carácter sideral. Con inquietantes y lúgubres pasajes así con voces etéreas nos sumen en la oscuridad más psicotrópica.

Dando nombre al álbum ‘Astral Wanderer’ nace de una mastodóntica línea de bajo que golpea sin remisión entre oscuros pasajes de vocación Sabbath. Sumidos en la oscuridad la canción es todo un homenaje al cuarteto comandado por Iommi, pero también tiene su propia esencia heavy-psych. Esta combinación es el mayor aval de los australianos. Saber conjugan los ecos proto-doom de los 70’s con la psicodelia más pesada e impactante nacida de las dunas arenosas de asfixiantes desiertos.

‘Iron Blanket’ es otro artefacto sonoro más propio de los comienzos de los 70’s en el que las vibraciones proot-metal se muestran con toda su mala leche. En su oscura y enigmática atmósfera se curten una horda de riffs intoxicantes y una voz gritona cubiertas de un ritmo pesado y trepidante. La pista sucumbe ortodoxos riffs arenosos entremezclados con los ecos vintage innatos en la banda.

Con el fuzz como Santo Grial ‘Visions of the End’ nos ofrece una visión mas calmada del sonido troglodita del quinteto australiano. Un nebuloso mar de sustancias psicotrópicas nutre una pista oscilante que arranca y frena manteniendo un groovy pegadizo hasta la estampida final.

Emergiendo lentamente desde oscuras profundidades ‘Tongue of Time’ se muestra como una pista colorista que pondrá a prueba tus cervicales con sus crudos sonidos setenteros. Asentando su sonido en giros constantes consiguen mantener el nivel y al oyente enganchado a otro corte pesado y psicodélico a partes iguales.  Toda una bacanal de sonidos pesados con golpes de doom y impactantes pasajes heavy-psych que harán que tu cabeza explote.

Iron Blanket

Copper Feast Records

Reseña: ACID MAMMOTH.- ‘Supersonic megafauna collision’

El paquidermo peludo griego regresa a la actualidad con su nuevo álbum ‘SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’. El cuarto álbum de la banda de Atenas viene cargado de fuzz narcótico y un espíritu vintage más propio de las bandas pesadas de los 70’s. Reverenciando el legado de Black Sabbath, con ritmos atronadores y una fuerza descomunal salpicada de unas voces peculiares, ACID MAMMOTH desata la tormenta. Una tempestad comandada por el riff, en una celebración impía de los sonidos pesados del siglo XXI, pero con todos los ingredientes que gestaron el género en el pasado. Un álbum que te aplasta con una fuerza inusitada para convertirse en una bestia malvada, explosiva y cuyo Santo Grial es el fuzz. Recorriendo el camino en sentido inverso, la vocación doom mira al pasado para ofrecernos un álbum instaurado en el proto-doom más rugoso y contundente. Una celebración ocultista que poco a poco nos va introduciendo en un mundo intrigante en el que inquietantes pasajes lisérgicos se nutren de la pesadez que tanto ama la banda. Sin duda una buena fórmula para no caer en la rutina, que se ve enriquecida por un perfecto manejo de los tiempos. Desgarrador por momentos, ‘SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’ bien puede ser el álbum de confirmación de una banda que desde sus inicios ya tuvo el reconocimiento de los fans de la escena doom. Un género que puede parecer aburrido para los no iniciados, pero que en esta ocasión, sin renunciar a los tópicos, explora una nueva dimensión musical. Todo una Oda a las tinieblas en un ritual pagano en el que el doom más crudo y psicotrópico va minando nuestras neuronas con golpes de una pesadez inusitada con la que ponen banda sonora a la angustia.  Este enfoque pesimista no se traduce en desesperanza, sino que se muestra como un elemento diferenciador y atractivo de esta descarga descomunal de riffs faraónicos. Con ‘SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’, ACID MAMMOTH llegan al cenit de carrera musical dejándonos abierta la puerta a nuevas odiseas de psicodelia pesada impulsada por sus lentos y difusos riffs doom. Un disco ‘con mayúsculas’ que consagra a una banda solvente y con carisma. Una banda que sabe perfectamente a lo que juega y cual es su propósito. Disfruta de esta Oda a la Tinieblas.

SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’ fue grabado, mezclado y masterizado en Descent Studio, con la batería grabada en Ritual Studios. La obra de arte fue creada por Branca Studio y está disponible vía Heavy Psych Sounds.

ACID MAMMOTH  son: Chris Babalis Jr. (voz y guitarra), Dimosthenis Varikos (bajo), Marios Louvaris (batería) y Chris Babalis Sr. (guitarras)

Con unos poderos tambores y una guitarra empapada de fuzz el corte que da nombre al álbum, ‘Supersonic Megafauna Collision’ nos muestra a una banda pesada, con un sonido turbio y difuso. Evocando el irreductible legado de Sabbath, el trio griego nos sume en las tinieblas. Lenta, plomiza y narcótica, la canción evoca el proto-doom de los 70’s como no habíamos visto antes. Sus tonos ocultistas describen un relato intrigante con un ritmo poderoso y una instrumentación ejecutada a cámara lenta. Una buena forma de ponernos en la ruta. 

‘ Fuzzorgasm (Keep On Screaming)’ nos impregna de fuzz intoxicante y un sonido poderoso como el trueno. Recreando en el riff en el que se sustenta la canción el cuarteto expande todo su poder narcótico en una pista cruda, turbia y con altas dosis lisérgicas. Una constante que se repite en el resto de las canciones y que sirve como preludio a momentos de inquietante oscuridad. Dominando los tiempos y la melodía, estos chicos saben como conquistar a oyente.

En un tono completamente ortodoxo la monstruosa ‘Garden Of Bones’ parece subir la apuesta por un sonido más envolvente a golpe de lentos y monolíticos riffs. Pero también dejando espacio a momentos heavy-psych, la canción nos brinda terroríficos pasajes instrumentales que no se salen del guion. Poniendo el contrapunto la lánguida voz ejecuta su papel a la perfección en este relato que mas bien parece una Oda a las Tinieblas.

‘ Atomic Shaman’ se recrea a la adoración por los oscuros y pesados sonidos Sabáticos con un ritmo más vivaz y una puesta escena propia de la banda. Incorporando algunos elementos metálicos, la pista se recrea en los inquietantes pasajes nebulosos con una descarga descomunal de fuzz aletargante.

En ese descenso a sinuosas cavernas, ‘One With The Void’ parece bajar la intensidad para dejar llegar por trascendentales pasajes empapados de misterio. Una lúgubre pista que muestra que los griegos también sabe ejecutar la psicodelia como auténticos maestros de lo oculto.

Pero todavía queda el plato fuerte de este inquietante, pero maravilloso trabajo. El cénit del álbum llega con ‘Tusko’s Last Trip’. Una pista oscura y pesada que además de contener todos los tópicos del género tiene un espíritu psicodélico con el que logran crean una misteriosa atmósfera empapada de fuzz. A lo largo de doce minutos, el cuarteto ateniense construye un relato vintage basado en el sonido mas pesado que puedas imaginar. Pero no solo de riffs viven estos chicos, porque su capacidad para empapar de psicodelia su canciones, y la habilidad par recrear una voces lúgubres y atormentadas, hace que el resultado sea grandioso.

Acid Mammoth

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña: SCORCHED OAK.- ‘Perception’

Los Stoner alemanes publicaban hace unos días su nuevo álbum ‘PERCEPTION’. El segundo álbum de una banda que parece alejarse del blues que ofrecieron en sus entregas anteriores, para emprender un peregrinar a territorios más ásperos y pesados. Con un sonido contundente el Stoner-doom toman las riendas de unas canciones que no reniegan de la psicodelia, pero que sucumben a la pesadez. Poniendo el contrapunto en las voces, y alternado la gravedad casi gutural con la dulzura más cautivadora de su bajista y cantante Linda Klockmann, los riffs poderosos toman se adueñan de la música de SCORCHED OAK. Una curiosa evolución que parece andar el camino al revés que muchas bandas, haciendo que su sonido se muestre más contundente y poderoso. Pero no todo es diferente aquí, porque los momentos chamánicos mantienen su cota de protagonismo. Su crudo sonido se inclina hacía el doom, el metal e incluso el sludge, pero la banda mantiene su esencia psico-desértica. SCORCHED OAK suenan ahora mas contundentes pero la magia sigue existiendo gracias la sensual voz de tonos ocultistas de su vocalista, sirviendo de amortiguador a la contundencia de sus ásperos y pesados riffs. En cualquier caso, aún con el cambio de registro evidente, SCORCHED OAK, siguen apostando por ortodoxia en un álbum poderoso que te arrollará con todo su fuerza.

Los exóticos acordes de la introducción de ‘Delusion’ son como un mágico espejismo ante de enfrentarnos a la realidad. Su tono inquietante nos guía a través de la psicodelia pesada de los alemanes a un espacio tormentoso en el que la alternancia de una voz terrorífica contrasta con la dulzura hechizante de las melodías de su cantante. Una pista chamánica en la encontramos momentos de tensa calma en contraposición con embestidas de Stoner-metal virulento.  

‘Mirrors’ nos arrolla con sus riffs Stoner-doom envueltos en nebulosas cannabicas. Un sonido de manual amortiguado con una voz melódica pero agresiva a partes iguales. El lirismo ocultista en desfiladeros Stoner. Alternando pasajes psicodélicos acolchados con tortuosos momentos de doom de manual, la cegadora canción se encabrita hasta dejarnos exhaustos.

Tirando nuevamente de manual ‘Relief’ cruje acompañado de una terrorífica e inquietante voz, en una pista pegajosa y grasienta a la vez que plomiza.

‘Echoes’ contiene brillantes momentos heavy-rock envueltos en fuzz y golpes de Stoner ortodoxo. Otra pista en la que la tensión se palpa y que toma elementos del hard & heavy rock del siglo pasado. Una canción que pondrá a prueba tus cervicales bajo la densa neblina lisérgica en la que se envuelve.

Las hostilidades doom con inclinación sludge hacen acto de presencia en ‘Reflection’. Con una armonía pegadiza la pista ofrece el lado más terrorífico y oscuro de la banda. Lento, plomizo y turbio, pero con el suficiente gancho como par atraparte entre sus fauces.

Tras la tempestad y las tinieblas lleva la hora del ‘viaje’ con ‘Oracle’. Una canción de ocho minutos a caballo entre la psicodelia pesada y el Stoner doom. Cantos ceremoniales ponen la nota ocultista entre riffs monumentales y ritmos atronadores. En un misterioso y magnético entorno bajan a los infiernos atravesando humeantes cavernas antes de salir a la luz con un carácter más alternativo y contagioso. Un collage sonoro que no renuncia a nada ofreciendo mil caras en un peregrinar por arenosos territorios.

Como bonus track ‘Wizard’ es otra canción de crudo Stoner con un carácter divertido y vacilón a la vez que rudo y malhumorado. Pasando por momentos psicodélicos y con cantos devocionales en segundo plano, el contundente ritmo se adorna con exóticos momentos empapados de fuzz. Un coqueteo con el metal alternativo acompañado de cantos de sirena aportando la magia. Una pista extraña que acaba por funcionar a la perfección.

Scorched Oak