Reseña: RAINBOW BRIDGE.- ‘Drive’

DRIVE’, el nuevo y más ambicioso álbum de los italianos RAINBOW BRIDGE, llega casi tres años después del último álbum ‘UNLOCK’ para mostrarnos a una banda sólida que sabe a lo que juega. En él, se refleja todo el talento de unos músicos que siguen explorando las vibraciones psicodélicas y el blues nacido en la década de los 70’s. Es evidente la inspiración en HendrixGallagher, pero también en los mismísimos Zeppelin en alguna de sus canciones. Con esos moldes consiguen canciones seductoras en las que los desarrollos lisérgicos se nutren de ganchos hard-rock empapados en blues humeante. Aromas sureños acarician cautivadoras canciones que fluyen con soltura en un mar de sustancias estimulantes haciendo que cada una de ellas, sea una oportunidad para la diversión y el disfrute. Sin duda en este, su quinto álbum, es su trabajo mas completo hasta la fecha. ‘DRIVE’ está idealmente dividido en tres partes. Una primera parte está dedicada a las canciones, con buenas melodías vocales y una vibración vintage, una segunda parte a las piezas instrumentales en las que la banda se deja llevar por su creatividad, y finalmente una larga suite ‘concept’ que contiene todas las almas de la banda.

RAINBOW BRIDGE son:
Giuseppe JimiRay Piazzolla – voz, guitarras acústicas y eléctricas, letras
Fabio Chiarazzo – bajo, letras, coros
Paolo Ormas – batería, platillos, coros, letras

‘DRIVE’ fue arreglado y producido por RAINBOW BRIDGE, grabado, mezclado y masterizado por Cosimo Cirillo en el estudio New Born Records; y cuenta con una imagen de JimRay sobre una obra de arte de Nesia_Earth


‘Until My Wings Will Be Stronger’ nos seduce con profundos y pausados acordes de guitarra evocando un entorno más propio del desierto. Estribillos pegadizos y golpes de pesadez, asedian este corte de blues rural más propio de las grandes praderas.  

Los medios tiempos de ‘Years of Beer’ mantienen la esencia de la banda sobre el blues y el hard rock de los 70’s. una vibra Zeppelin subyace una pista que se muestra más pesada. Una atmosfera humeante permite el desarrollo de buenos pasajes de guitarras. Con elementos stoner los italianos engrosan un sonido que conjuga el legado de los 70’s con vibraciones pesadas más contemporáneas.

 En ‘Black Monday’ las revoluciones bajan hasta llevarnos a un espacio psicodélico sustentado por una poderosa y magnética línea de bajo. Las notas de blues afloran con sutileza bajo los designios de desarrollos heavy-psych con cautivadoras melodías. Hipnótico y sumamente lisérgico, el corte borbotea en forma de jam creando un caleidoscopio colorista de gran atractivo.

‘I Saw My Dad Play Air Guitar’ es un nombre ocurrente para una canción vibrante de rock clásico a semejanza de los álbumes de los 70’s. Un ritmo contagioso y melodías bien diseñadas van impulsando la canción a un espacio de rock divertido de fácil digestión. Todo un viaje en el tiempo a una época dorada que siempre es fuente de inspiración para numerosas bandas. Ecos sureños se conjugan co0n ritmos que se aceleran creando una auténtica fiesta de sonidos vintage más propia de la California de los albores de los 70’s. guitarras afiladas tambores diabólicos y una pujante línea de bajo sustentan unas melodías con aroma sureño.

‘Make Peace’ arranca con una incisiva línea de bajo que nos induce a entrar en un espacio psicodélico que nos atrapa con facilidad. Siguiendo con esos desarrollos heavy-psych la pista va evolucionando a un entorno más agreste en el que las vibraciones stoner hacen acto de presencia en una jam en la que todo puede suceder. Aquí la banda refleja su faceta más pesada dejándose llevar por sus instintos y creatividad en una estampida de riff plomizos con guitarras que revolotean en solos envolventes de gran acidez.  

Inspirándose en Stephen Stills y en su particular estilo de guitarra, ‘Stills drives’ con sus pausados acordes acústicos sirve de contrapunto a la pista anterior. Un reflejo de que RAINBOW BRIDGE se inspiran en el pasado manteniendo intacto su carácter de banda psicodélica y pesada a la vez. Con un bajo que machaca nuestras neuronas la canción prescinde de las voces en una nueva jam que fluye libremente como una estampida de búfalos por la pradera.  La canción cierra el círculo volviendo al punto de partida tras pasar por momentos tormentosos.

La suave ‘Tears Never Here’ parece susurrar al oyente con sus acordes acústicos antes de sucumbir al rock clásico de nuevo. Una melodía luminosa se enriquece con golpes de pesadez con un sólido amortiguado y versátil. Puro hard-rock de siempre con melodías llenas de gancho en una invitación a la fiesta. Un corte vintage de altos vuelos con catorce minutos en los que expandirse un rico tapiz sonoro. solos hirientes que se llevan hasta la extenuación, acompañados por una dinámica base rítmica que se balancea sobre vibraciones del pasado como gran acierto y gancho. El corte pasa por diferentes fases, desde su fuerza inicial a desarrollos expansivos en los que la psicodelia y las voces aterciopeladas más propias de finales de los 60’s parecen evocar momentos propios del verano del amor. Con un nuevo giro argumental la canción parece atascarse en un espacio psicotrópico con un flujo constante que la lleva a recorrer un amplio espectro estilístico. Un collage sonoro que resume el instinto e influencias de una banda solvente que sabe cómo componer largas canciones en las que plasmar su creatividad y talento. La parte final ralentiza la intensidad para desarrollar cautivadoras melodías florales con una colorista ‘vibra’ Beatles.

Cerrando el álbum, ‘Coming Out’ recoge el legado de Hendrix con una espiral de solos ácidos y un ritmo intenso y trepidante. Una nueva jam que tiende un puente al pasado para traernos pasajes psicotrópicos en una bacanal sónica presidida por un caos sonoro que volará tu cabeza.  

Rainbow Bridge

Reseña: LAND OF THE SUN.- ‘II’

Los alicantinos LAND OF THE SUN, después de siete años de sequía, riegan la escena nacional desértica con su nuevo álbum ‘II’. Nacidos al calor de la hoguera alternativa de los 90’s, y teniendo tanto las vibraciones stoner como el grunge como referentes, el trio presenta su nuevo retoño. Un álbum que no ha sido de parto fácil, ya que sus canciones estaban listas desde hace años, pero tras distintas vicisitudes, ahora finalmente ven la luz para cegarnos con las vibraciones arenosas de las dunas desérticas en una particular y ecléctica visión. Con cambio de guitarrista la banda modifica de alguna manera el sonido de su debut para abrazar un sonido mas complejo liderado por buenas dosis de fuzz. Gruesas melodías, riffs toscos y brebajes psicodélicos, componen este cóctel de Stoner rock ideal para conducir por áridos desiertos bajo un sol abrazador. Mundos apocalípticos, difíciles y convulsos, donde la búsqueda interior de respuestas será la única manera de poder avanzar es lo que nos proponen en las letras de sus composiciones. Parece que LAND OF THE SUN siguen disfrutando de su música favorita metiéndose en su particular nube para mostrarse al mundo sin ataduras encontrando su grial.  

LAND FO THE SUN son: Alex McClure a la voz y bajo, Pablo Nosiglia a la batería y Omar Laqdiem a la guitarra.

‘II’ está disponible vía Nooirax Producciones.

En ‘I´ll be there’ encontramos una conjunción de desert-rock y elementos grunge. Con una melodía lánguida y riffs crujientes la banda crea una canción que bebe de la fuente de los 90’s con un sonido difuso sobre el que se insertan voces ambientales en un flujo constante. Con alguna pincelada psicodélica, la pista mantiene su esencia sobre su sencilla estructura.

‘Danzing with an alien’ engrosa su sonido con una potente línea de bajo en su apertura. En esta ocasión en tono más lisérgico, la guitarra nos ofrece sus devaneos sobre un groovy pausado y cálido que evoca el sol del desierto. Fuzz y melodías más propias de los 90’s, hacen que el corte tenga frescura a pesar de su repetitivo e hipnótico ritmo.

Impulsado por vientos exóticos ‘Ananna’ se contonea con delicadeza entre pasajes psicodélicos manteniendo su estatus dentro de los sonidos borrosos. Sin voces, el tema se alarga sobre su armonía con leves ornamentos sin cambiar su estética.

‘Follow me Aylan’ transita por una senda alternativa en la que los goles de fuzz se balancean entre sus crudos tambores. Aportando dosis melódicas en los registros vocales, la banda saca el corte de un estado catártico y monótono para aportar luz.  

Con un tono mas hipnótico, ‘Beyond’ nos introduce en un particular agujero negro a base de la repetición.  Aromas psicodélicos ponen el brillo a la canción entre tropezones intencionados y una cautivadora línea de bajo. Con algún momento melódico los sonidos ásperos y alguna pincelada psicodelia los alicantinos construyen un tema mutante.

‘Down the hill’ se nutre de riffs desérticos en su versión más pura. Impulsado por fuzz, el corte bebe del sonido de bandas como Nebula, para dotarla de un tono vacilón.La canción trata sobre esas personas que van directas a su objetivo sin contemplaciones, aunque desde fuera se perciba que con su insistencia van mal encaminados y terminarán estrellándose contra un muro.

Bajando las revoluciones, pero manteniendo una atmósfera difusa, ‘Burning surface’ se contonea perezosa entre algún momento cautivador sin definir nítidamente su sonido.

‘Lost in space’ mira de reojo al legado de Sabbath antes de dejarse llevar por el ritmo del desierto en otra exploración mas por largas pistas que parecen atravesar el desierto entre efluvios lisérgicos.

Mostrándose más experimental y misteriosa, ‘Gates of death’ desata el bucle de caleidoscópicos momentos psicotrópicos a través de vibraciones alternativas insertadas en su base de Stoner difuso.

Prescindiendo de las voces ‘Turbo nascar’ se erige en una perfecta banda sonora para recorres las dunas cósmicas surfeando sobre una tabla de fuzz, y algún coqueteo vintage.

El álbum cierra con el ‘bonus’ ‘Infinity’. Registrando los comentarios previos en la grabación, la pista nos ofrece la cara más suave de LAND OF THE SUN, con una melodía apacible y un ligero mando nebuloso. Un bálsamo para finar este ecléctico álbum.

Land of the Sun

Nooirax Producciones

Reseña: RAY TEMPLE.- ‘II’

Si con su primer álbum homónimo (reseña aquí) los alemanes RAY TEMPLE ya me sorprendieron, con su nuevo trabajo ‘II’, corroboran las buenas sensaciones de su debut. Con su álbum debut, plantaron unas semillas que ahora dan sus frutos en seis canciones lisérgicas empapadas de blues pantanoso. Porque RAY TEMPLE saben construir canciones con cautivadoras atmósferas, a las que dotan de pesadez con golpes de Stoner-doom y un divertido tono de garage-rock. Siempre con mesura y sin estridencias, los cortes fluyen entre boscosos caminos que nos llevan a un mar de psicodelia pesada vigilado por altas dunas construidas a base de arenosos riffs stoner. Un antídoto contra la monotonía, ya que los alemanes siempre se las apañan para dotar a sus canciones de pinceladas de una amplia gama cromática, lo que hace que las mismas, resulten siempre divertidas y de fácil digestión. Manejándose a la perfección en atmósferas psicotrópicas, pero también en tormentosas sendas en las que la contundencia de sus riffs arenosos es nublada por buenas dosis de fuzz; parece que RAY TEMPLE no quieren etiquetarse ni caer en convencionalismos, o más bien, tratan de reflejar en estas seis fascinantes pistas, todas sus influencias musicales, que son variadas. Porque si unes el rock del desierto, el blues, la psicodelia, el garage rock, y el hard rock de aroma vintage, probablemente el resultado sea algo parecido a este álbum. Por poner una pega al mismo, la media hora de duración de ‘II’, sin duda sabe a poco. Pondremos esto en el ‘debe’ de la banda, para que nos compense en su próxima entrega.

Los pesados riffs de vocación doom de ‘Wave The Grave’ nos ponen en una senda que tendrá una fisonomía cambiante a lo largo del álbum. Tras la apertura los efluvios lisérgicos del blues más pantanoso toman los mandos de la canción. Fuzz difuso sobre desarrollos heavy-psych llevan a la canción a un bosque humeante en el que la neblina y una cautivadora y cálida voz nos seducen bajo un grovvy cadencioso. Hipnóticos pasajes que se ven asediados por golpes de pesadez van guiando al corte a una atmósfera chamánica llena de magnetismo. Allí, la guitarra ácida va alternando el protagonismo con un bajo contundente y seco y un ritmo lleno de gancho.

Con un tono más setentero el hard-rock y los dictados del Stoner se fusionan en ‘No. 2 is doing well’. Una canción con sabor a desierto con guiños skifle y voces garageras poniendo la nota de color. Una atmósfera añeja con unas entrañas de fuzz y divertidos pasajes más propios de finales de los 60’s, en una atrevida combinación que acaba por funcionar yendo directos al grano en algo menos de tres minutos.  

‘Naked B’ bebe del legado de los 70’s entre ritmos contagiosos y una combinación de garage rock macarra y atmósferas psicodélicas. Mas pronto que tarde, los riffs desérticos aparecen en escena para llevar la canción a una especie de caos en el que se amontonan las vibraciones estilísticas. Con momentos más propios de Nebula, la canción serpentea tanto por espacios desérticos como por laderas pantanosas en las que la psicodelia encuentra su mejor lugar.  

Dejándose llevar por los dictados del Stoner y la psicodelia pesada, ‘Golden hanju’ recupera esa combinación de entornos chamánicos con las arenas de las dunas del desierto más caluroso y estéril. Los cautivadores pasajes vocales se adornan de una fluida narrativa que sube y baja constantemente su intensidad. Como siempre, en la misma canción cada oyente encontrará pinceladas de su estilo favorito, porque RAY TEMPLE se las apañan siempre para sus cortes no resulten monótonos. Embestidas de riffs rugosos, con un frenético ritmo que contrasta con los riffs headbanding que volarán tu cabeza. Pero también el corte contiene pasajes psicotrópicos más propios de un placentero viaje de peyote.

‘Sidemen’ vuelve a mirar al pasado con su crudo y cautivador sonido. Pero de reojo, RAY TEMPLE también mira a los 90’s y a esos pioneros del desert-rock. Desgarradores pasajes que transmiten un tormento a semejanza de como lo hacía Jim Morrison. Fuzz y un trepidante ritmo,  acelera el corte dejando una espesa polvareda. De nuevo consiguen que todo fluya y se desparrame por un amplio espacio de vibraciones, tanto Stoner como hard-rock, y sobre todo psicodélicas.

Con un nombre como ‘Dark Forest’, no es difícil intuir el contenido de sus surcos. Un corte que navega entre remansos psicodélicos, torrentes Stoner y meandros de blues. Con un flujo constante, desde su cautivadora apertura de blues lisérgico, la canción parece contonearse por momentos en un baile seductor, gracias a la calidez vocal, para desmelenarse entre riffs rugosos y de inequívoca vocación desértica en un frenesí rítmico. Una montaña rusa llena de pasajes chamánicos pero también de partes agrestes en las que todo se vuelve más pesado. Es destacable el buen uso de unas voces que saben transmutar para transmitir variadas sensaciones en otra canción que no se limita en su entorno estilístico y en la que nuevamente podemos encontrar distintas referencias sonoras.

Ray Temple

Reseña: SANTO ROSTRO.- ‘Después no habrá nada’

Los jienenses SANTRO ROSTRO dan un paso adelante con su nuevo álbum ‘DESPUÉS NO HABRÁ NADA’. En esta nueva entrega, la banda nos presenta cinco pesadas y desgarradoras canciones que habitan en la oscuridad. Sus largos desarrollos instrumentales gravitan en lúgubres atmósferas psico-progresivas construidas con múltiples efectos y sintetizadores, provocando un sonido turbio y aturdidor. Fluctuando en su intensidad, cada una de ellas contiene aterradores pasajes que arrollan al oyente con una narrativa fluida, en la que sobre los elaborados impulsos progresivos, la banda nos golpea con riffs imponentes y una rabia descomunal. Manteniendo intacto su espíritu alternativo, el trio evoca el sonido que años atrás ejecutaran bandas como VIAJE A 800. Con canciones llenas de giros y meandros, nos ofrecen un sonido que gratificará a los amantes de bandas como MASTODON, ORANSI PANUCI o RUSSIAN CIRCLES, en su particular versión andaluza. Porque SANTRO ROSTRO han cuidado mucho el legado de los pioneros del rock andaluz, incorporando elementos llenos de ‘duende’ con los que atraer al oyente a un viaje al corazón de Al Andalus, en el que los sonidos pesados y las vibraciones psicotrópicas nos enajenan sin posibilidad de escape. Todo un derroche de adrenalina ejecutado a la velocidad de la luz que te dejará completamente exhausto. Sabiendo como dejar pasar los rayos de luz, sus cortes habitan en un lúgubre y terrorífico espacio que no te dejará indiferente. Sin duda ‘DESPUÉS NO HABRÁ NADA’ es el trabajo más descomunal que ha nacido de la escena pesada española en los últimos tiempos, un álbum que no te da respiro y que necesitarás volver a él una y otra vez, para deleitarte con la amplia gama de matices que contiene sus surcos. Estamos ante el álbum más maduro y elaborado de una banda veterana que lleva una década dándonos grandes alegrías, pero que este, su cuarto álbum, se ha superado.

El álbum ha sido producido por SANTO ROSTRO; grabado y mezclado por Raúl Pérez en La Mina (Espartinas, Sevilla); y masterizado por Mario G. Alberni en Kadifornia Mastering (El Puerto de Santa María, Cádiz) Y cuenta con un artwork de The Braves Church, basado en fotografías de Manu Rosaleny.

‘DESPUÉS NO HABRÁ NADA’ está disponible vía Discos Macarras, LaRubiaProducciones & Spinda Records.

‘Telarañas’ abre el álbum de manera magistral y arrolladora. Con un sonido evocador de ‘VIAJE A 800’ la banda nos presenta un corte denso y pesado con multitud de matices en su sonido. La oscuridad y la rabia como principal característica de un corte que explora momentos progresivos con inequívoco espíritu alternativo.

Con un sonido denso y plomizo ‘Carcasa Digital’ arremete con fuerza y un sonido turbio del que se asoman las desgarradoras melodías vocales. Efectos y un tono oscuro tono psicodélico es la base en la que sustentan sus devaneos alternativos con aroma andaluz. Una bacanal sónica no exenta de pesadez que acaba crear un corte monumental en el que incluyen momentos de tensa calma. Con un carácter hipnótico la canción oscila en su intensidad con arrancadas y paradas.  Todo un tira y afloja que tiene sus frutos.

En un ambiente progresivo, los primeros acordes de ‘Aire’ evocan su Andalucía natal en una fusión de elementos progresivos y tonos alternativos teñidos de una psicodelia turbia y amenazadora.  Sus amenazantes pasajes vocales se amortiguan con melodías ensoñadoras en una combinación sumamente efectiva. Armonizando algunos acordes acústicos con acordes eléctricos, la esencia andalusí aparece entre lúgubres estrofas con un carácter aterrador. Su desgarrada historia oscila en un balanceo con el que consiguen un cautivador equilibrio sonoro. Los interminables desarrollos de guitarra se estiran entre tambores volátiles y una densa neblina presente en otro corte oscuro y esquizoide por momentos.

‘Matriz’ se recrea en desarrollos que me recuerdan a Viaje 800 con una fuerza arrolladora. Un sonido turbio que se ornamenta con numerosos efectos envolventes y que es ejecutado a toda velocidad. Un frenesí frenado en su empuje por guitarras que nos llevan a un espacio lisérgico. Su espíritu alternativo es dotado de una épica que hace que la canción se muestre aturdidora y monumental. Los complejos desarrollos muestran a la banda en todo su esplendor. Combinando diálogos de bajo y guitarra la pista no ceja en su empuje siempre avanzando sin mirar a atrás. Una huida hacia adelante que pasa por distintas fases para tomar aliento sin perder su grandilocuencia. Con voces trascendentales y un persistente zumbido consiguen crear una maraña sónica enajenadora. Un final netamente psicodélico pone el culmen a una canción arrolladora e hipnótica.

Con casi doce minutos ‘Después no habrá nada’, la canción que da nombre al álbum, nos ofrece el mismo frenesí sónico con tambores atronadores, riffs ásperos y una vibración envolvente que turbia cada acorde de la misma. Virulenta por momentos, la guitarra impregna los surcos de psicotrópicos entre efectos y complejos desarrollos con una fuerza descomunal. Todo un torrente ensordecedor que va tornándose progresivo en algunos de sus pasajes sin desfallecer en su ímpetu. En su parte central, la canción se vuelve más psicodélica con una sucesión de efectos que crean una aterradora cortina sónica que es ejecutada con cierta parsimonia consiguiendo un efecto de que algo enorme nos aplasta con toda su fuerza. En una nueva huida hacia adelante las guitarras se superponen en una espiral ácida de proporciones descomunales. Un caos controlado que nos arrastra a un submundo lleno de terror y oscuridad. SANTO ROSTRO nos sacan de ese estado catártico con suaves acordes acústicos que ponen la pausa a un implacable frenesí. Riffs densos y una atmósfera pastosa nos van sacando a un final en espera de que la luz y la esperanza se muestre antes nosotros. En esta nueva dimensión sensorial la razón es nublada con pasajes heavy-psych de altos vuelos y unas guitarras que se retuercen en solos extenuantes mientras la base rítmica mantiene la tensión entre leves aromas andaluces. El epilogo lo ponen unos bellos acordes acústicos superpuestos.

Santo Rostro

Spinda Records

LaRubiaProducciones

Discos Macarras Records

Reseña: STONED JESUS.- ‘Father light’

El quinto álbum del trio ucraniano STONED JESUS bien cargado de canciones que navegan en diferentes aguas, siendo manejadas con la maestría del mejor Lobo de Mar. ‘FATHER LIGHT’ es una álbum maduro, y en palabras de su líder, cantante y guitarra Igor Sydorenko, su mejor álbum hasta el momento. Lo cierto es que, para alguien como yo, que no he profundizado en exceso en sus trabajos previos, me parece un álbum exquisito y sobresaliente. Si a STONED JESUS se les conoce por su pesadez, por sus riffs difusos, y por esas líneas de bajo magnético, en esta ocasión, esos ingredientes adoptan un carácter progresivo como no habíamos visto antes. Unas cautivadoras canciones que van mutando en si mismas con una facilidad pasmosa, para situarnos en un estilo complemente diferente en cada giro de sí mismas. Por que sí, esos riffs monolíticos tan habituales en la banda siguen estando aquí, pero los pasajes contenidos de carácter psico-progresivo, y unas cuidadas melodías vocales, toman un mayor protagonismo. Esto hace que el conjunto del álbum resulte un tapiz multicolor en el que caben distintos estilos y en el que las melodías se expanden y mutan. Desde pasajes acústicos hasta madrigueras de conejo empapadas en sustancias psicotrópicas, todo se ejecuta con unas transiciones que pasan casi desapercibidas para el oyente, lo que nos lleva a cambiar de escenario, sin que nos demos cuenta. Esto es el punto fuerte de un álbum emotivo y pausado, cuyo interior es sólido como una roca.  He de coincidir con el propio Igor, y afirmar que estamos ante el mejor álbum hasta la fecha de STONED JESUS, un álbum intenso y que supone la primera parte del ambicioso proyecto de la banda de un ciclo de cinco años en desarrollo, y el preludio del siguiente álbum , que se llamará ‘MOTHER DARK’, que nos traerá canciones mas relajadas, mas hipnóticas y tendrá un carácter todavía mas introvertido. Estaremos atentos, pero de momento, disfrutemos de esta maravilla llamada ‘FATHER LIGHT’, disponible vía Season of Mist.

El álbum comienza con los acordes acústicos de ‘Father Light’, una canción sencilla llena de sentimiento en la que la voz de Igor es acompañada por campestres pasajes como si de un canto de esperanza se tratara. La antítesis de los pesados riffs de los ucranianos en una hermosa pista que nos sorprende a las primeras de cambio.

En un tono completamente diferente los riffs monolíticos nos introducen en ‘Season of the Witch’. Una larga canción con casi doce minutos en los que los dictados Stoner-doom se cubren de un manto de oscuridad entre voces melancólicas y pinceladas psicodélicas. En un giro inesperado el corte parece renunciar a la pesadez para atravesar un agujero de conejo que nos traslada a un mundo hipnótico en el que los elementos psicodélicos se suceden. En otro nuevo cambio de aspecto se produce una mutación a un espacio progresivo con unos desarrollos comedidos y un tempo pausado. La canción es todo un catalogo de los territorios por los que transita el trio ucraniano, con distintos estilos enlazados en un circulo que culmina en el punto de partida con esos riffs rugosos de vocación netamente doom. Impresionante.

‘Thoughts and Prayers’ se desarrolla en un espacio progresivo más propio de los 70’s. Como si un relato de cuentos y leyendas se tratara, la canción cabalga suavemente sobre una melodía retro y una atmósfera gris. La sencillez de la canción es precisamente su mayor aval para seducir al oyente bajo tonos de melancolía a los que los ucranianos incorporan pasajes más propios del proto-metal.  

Una magnética línea de bajo nos introduce en ‘Porcelain’. Una canción oscura que describe tensión en una atmósfera psico-progresiva alejada en su apertura de la pesadez a la que los ucranianos nos tenían acostumbrados. Pero estamos ante STONED JESUS y los riffs monolíticos no tardan en hacer acto de presencia. Con desgarradores golpes de fuerza transmiten la tensión, antes de que desaparezcan y nos suman en una exploración psicodélica en la que la tensión e palpa. Un corte que mantiene la línea argumental en bellos pero inquietantes psicodélicos a los que se les asesta pinceladas de riffs más rugosos sin que el corte pierda su esencia psicotrópica e hipnótica.  


La dinámica ‘Con’ galopa briosa auspiciada por unos inquebrantables tambores. Su pegadizo riff principal cala en el oyente tanto como los juegos de voces y coros. Nuevamente los espacios psico-progresivos son el escenario en el que desarrollan un corte fresco y fluido. Su divertida melodía aflora de una espesa cortina de sonidos difusos que se diluyen en detrimento de los estribillos.  El corte contiene algunos elementos más propios del math-rock.



Difuso e impregnado en fuzz, ‘Get What You Deserve’ refleja la pesadez de los ucranianos en su introducción. Salvada esta, la canción desciende a un bello entorno psico-progresivo custodiado por crujientes riffs y una turbia atmósfera. Sabiendo como jugar con los ornamentos, la canción ofrece claros y oscuros siguiendo la estela de las hermosas melodías. Esto hace que sus formas vayan mutando en ese espacio gris en el que la melancolía aparece. Otro claro ejemplo de que la banda sabe cómo manejar la melodía para contrarresta la pesadez de sus portentosos riffs. Pasajes palaciegos de fuerte inspiración progresiva construyen un relato monumental en el que la guitarra juega un papel fundamental. Equilibrado en su ejecución, el corte trasmite un estado casi depresivo con alguna ventana abierta a la esperanza.  

Stoned Jesus

Season of Mist