Reseña: DOMKRAFT.- ‘Seeds’

Si te gustan los sonidos masivos envueltos en oscuras atmósferas narcóticas, sin duda ‘SEEDS’ es tu álbum. El trio sueco resurge como el Ave Fénix con un álbum nacido de la pandemia para ofrecernos un apocalíptico relato sustentado en monolíticos riffs como nunca antes habías oido. Toda una experiencia narcótica que se centra en la idea de emerger de las ruinas, para empezar de nuevo, construir algo diferente y mejor, más allá del cataclismo. DOMKRAFT construyen su nuevo álbum con un flujo hipnótico que quiebra cervicales, circuitos cerrados en los que los ganchos instrumentales titánicos alimentan conceptos líricos, luego giran de regreso para dirigir la psicodelia elíptica y las voces que ensanchan el cielo. En un ambiente oscuro, incluso a veces tétrico, sus atormentadas canciones, conjugan todos los elementos doom de bandas como SLEEP, añadiendo altas dosis de psicodelia espacial en vena HAWKWIND, con cuidadas y desgarradoras melodías más propias de bandas como ELDER. Sin duda, un álbum que excava mas profundo en los estratos doom de los que banda nació. Nebulosos sonidos masivos sustentados en una monumentalidad al alcance de pocos, riffs monolíticos que no desdeñan la psicodelia pesada en ningún momento. Sus canciones son como el caminar de manada de mamuts tras una ingesta de L.S.D. dejando un rastro de desolación Y angustia a su paso. Un agujero negro que te atrapa con un magnético sonido que bebe de la fuente del kraut, pero que vive en un oscuro bosque heavy-psych. Sabiendo manejarse en los sonidos doom de manual, ese bajo crujiente derrota a cualquier enemigo que pretenda detener su difuso sonido, mientras los tambores retumban en un ritual agónico entre guitarras que se inclinan por la psicodelia pesada, para ofrecer los momentos más narcóticos y psicotrópicos del álbum. Sin hacer mucho ruido y evolucionando lentamente, DOMKRAFT ha ido haciéndose un hueco en la escena pesada silenciosamente; con cada nuevo álbum que el trio publica, ofrece un nuevo aliciente a aquellos que piensan que el doom está anquilosado. Sus angustiosas voces, complementan un álbum faraónico que no da respiro al oyente, y en el que, el magnétismo de sus canciones nos engulle en una espiral de efectos, pedales y crujientes riffs atronadores.  Si tuviera que elegir un solo adjetivo para describir ‘SEEDS’, sería ¡MONUMENTAL!.

‘SEEDS’ nació en medio de la ola de calor del verano de 2020, el cantante y bajista Martin Wegeland, el guitarrista Martin Widholm y el baterista Anders Dahlgren se dirigieron hacia el oeste hacia el Mar Báltico hasta Welfare Sounds Studio, que se encuentra en una vieja casa de madera en las afueras de Gotemburgo, Suecia. Allí, en una gran sala en vivo con aire acondicionado prestado, los suecos sudaron con los jefes de estudio Kalle Lilja y Per Stålberg durante tres días para concretar una nueva epopeya que se siente cruda y viva. Con el debido crédito a la magia de mezcla de Karl Daniel Lidén, el peso característico de DOMKRAFT es más prominente que nunca, y los ambiciosos temas líricos agregan contexto a los riffs siempre masivos y el flujo hipnotizador.

Sonicblast-fest

Originalmente, DOMKRAFT se unió por un amor mutuo por SPACEMEN 3, MONSTER MAGNET, SLEEP y HAWKWIND, por nombrar solo algunos. A partir de la más pesada de sus influencias combinadas, el trío de Estocolmo creó un sonido que combina cantos fúnebres imponentes, psicodelia alucinante y minimalismo hipnótico, que se encarna en su álbum debut monolítico de 2016 ‘THE END OF ELECTRICITY’ y la continuación de 2018. ‘FLOOD’. ‘SEEDS’ está disponible vía Magnetic Eye Records.

Sonicblast-fest

DOMKRAFT son:
Martin Wegeland – voces y bajo
Martin Widholm – guitarras
Anders Dahlgren – batería

Sonicblast-Fest

Monolíticos riffs atmosféricos abren ‘Seeds’. Nueve minutos de oscuridad doom envueltos en una espesa neblina psicotrópica. El tema golpea fuerte con toda su pesadez, mientras sus atormentadas voces asoman de las profundidades mostrando todo su desasosiego. El tremendo sonido de la línea de bajo se conjuga con unos solos de guitarra estilistas. Su atronador y aturdidor sonido nos deja noqueados. Pero no solo de pesadez vive el trío sueco, sus misteriosos pasajes heavy-psych se desarrollan con soltura entre la densidad habitual de la banda. El tema es impulsado por fuertes tambores en un ondulante transitar por el mundo de los espectros. Si estamos ante un corte pesado, también estamos ante una canción que contiene un espacio melódico, que a veces se inclina incluso a territorios progresivos sin perder su pleno carácter doom. Un corte hipnótico y masivo.

El crujiente bajo nos introduce en ‘Perpetuator’. Una nueva odisea en la que la psicodelia pesada se dorna de momentos sludge entre voces llenas de lírica. Siempre en tonos lánguidos su potencia narcótica nos impregna de psicotrópicos inyectados a golpe de riffs. Un magnetismo soporífico que no pierde jamás el ritmo. Lento, parsimonioso, pero completamente psicotrópico, el tema mantiene una primera parte de pesadez extrema, para introducirnos en lisérgicos espacios en los que la banda brilla con luz propia. Otro tema desgarrador que lleva el sello de la banda. En su ondulante transitar por la oscuridad, el tema pasa por una fase tormentosa para morir en una atmósfera psico-espacial que nos aleja de la contundencia previa.

‘Into Orbit’ nace de guitarras distorsionadas para caminar como un paquidermo gigantesco. Ese característico sonido monolítico se retuerce entre pedales y distorsiones aportando un aura espacial en su propuesta psycho-doom. Un sonido turbio, denso, plomizo, pero que acaba atrapándonos entre sus fauces. Ornamentando su sonido con sutiles incursiones de guitarra, la espesa cortina que suponen su sonido, resulta como un agujero negro del que no podemos salir. La conjunción de elementos kraut, psicodélicos y espaciales consigue un resultado monumental. Probablemente el tema más turbio del álbum.

En contraposición, ‘Dawn of man’ nos devuelve al doom ortodoxo entre pedales y efectos. Toda una bacanal de sonidos masivos con un poder magnéticos de proporciones descomunales. Aquí las voces cambian su registro par ofrecernos un chamánico espacio narcótico. Su atrayente poder de seducción hace que nuevamente caigamos rendidos a su propuesta sonora. El tema se ensambla en una efectiva combinación de psicodelia pesada, rock espacial, ecos progresivos y los imperturbables genes doom. En esta ocasión la banda atraviesa continuamente esa difusa frontera entre la psicodelia pesada y el doom. Todo un atrayente ritual en el que la luz parece no existir.

‘Tremors’ describe enigmáticos espacios que vuelven a beber de las aguas psico-progresivas. Aguas impregnadas de dietilamida en las que la voz flota creando una sensación placentera y soporífica. Con la sensación de algo grande va a suceder, la canción evoluciona con lentitud guiada por sus poderoso tambores y por ese bajo que parece que va a quebrar. Con alguna incursión sludge, el tema mantiene la tensión en un nivel elevado. Nuevamente las incrustaciones espaciales aparecen en forma de efectos, mientras la voz regresa a sus tormentosos pasajes. Amortiguando su densidad con chamánicos pasajes la dualidad de melodías vocales hace que el tema resulte fascinante para el oyente.

A continuación, ‘Krank Blekhet’ con un minuto de duración sirve como almohada para devaneos psico-espaciales

El álbum cierra con la mastodóntica ‘Audiodome’. Aquí la banda desata todo su potencial en atmosféricos pasajes en los que el doom habita con la más oscura psicodelia pesada. Los monolíticos riffs se adueñan de un tema hipnótico, pesado y a su vez muy psicodélico. Lleno de rabia, el tema vomita toda la fuerza de la banda. Contundente, hipnótico y sin hacer prisioneros el tema se embarca en una odisea espacial sin perder un ápice de fuerza. Ese sonido masivo de los suecos transita aquí por atmósferas siderales en las que la oscuridad cubre todo. Propulsado por la fuerza del fuzz, la banda gravita en una misteriosa atmosfera entre tambores rituales y melodías psicodélicas arropadas por una turbia cortina cegadora. En su parte central encontramos los pasajes más narcóticos del álbum. La semilla del paquidermo sueco parece reproducirse lentamente ofreciendo su lado más lisérgico hasta difuminarse en el infinito.

Domkraft

 Bandcamp 

 Magnetic Eye Records

Reseña: BONGZILLA.- ‘Weedsconsin’

Tras 16 años de letargo desde su último álbum el monstruo del sludge-weed, ¡LA BESTIA HA DESPERTADO!!! El ‘Cannabeast’ está aquí con su nuevo álbum ‘WEEDCONSIN’ para mostrar al mundo toda su fuerza. La fecha elegida para el regreso por BONGZILLA, no está escogida al azar, es hoy, 20 de abril (04/20) una fecha marcada en el calendario para los consumidores de marihuana. La leyenda del 04/20 nacía a primeros de los 70’s cuando aquellos cinco estudiantes californianos se reunían a esa hora para buscar el cultivo de marihuana señalado en un mapa encontrado. Desde entonces, se ha convertido en una fecha clave para los consumidores de marihuana, y si hay alguna banda que defina esto, ellos son BONGZILLA. La banda parece haber plantado sus semillas de marihuana en alguna caverna infecta de la que asoman sus guturales voces entre espeso humo cannabico. Para alguien que no es amante de las voces guturales como yo, es todo un reto adentrarse en un álbum de estas características, pero este obstáculo lo suplen con sus dosis de humante psicodelia pesada. El álbum escrito por los tres miembros originales de BONZILLA: Muleboy (bajo, voz), Spanky (guitarra) y Magma (batería).  Sus seis pistas te dejarán boquiabierto con sus contaminantes sonidos impregnados en tetrahidrocannabinol. Stoner-doom, momentos sludge y narcóticos pasajes heavy-psych. Su pesadez produce un efecto expansivo en la mente del oyente, tonos sónicos que muestran a la banda en una manera diferente, pero igualmente atronadora. El resultado es un álbum pesado, lento pero penetrante y viscoso. Grabado y mezclado por el difunto John Hopkins en Future Apple Tree Studios en Rock Island, Illinois en octubre de 2020. El álbum está masterizado por Carl Saff en Saff Mastering en Chicago, Illinois, y Eli Quinn (Madison, Wisconsin) es el artista detrás de la asombrosa nueva portada. ‘WEEDSCONSIN‘ está disponible vía Heavy Pysch sounds. Sus particulares rocas lunares lunares (cogollos de cannabis bañados en aceite y enrollados en kief) harán que pases cuarenta minutos de aletargante ‘viaje’ al mundo de la marihuana.

‘Sundae river’ abre el álbum con parsimoniosos riffs creando una atmósfera densa. Los ecos sludge se complementan con altas dosis de psicodelia pesada sustentados en un riff que se repite. El tema se desarrolla sobre esos espesos pasajes con solos de guitarra que consiguen atraer la atención del oyente quedando de lado su plomizo base rítmica.

El siguiente tema ‘Free the weed’ se sumerge en un espacio doom. Parsimonioso, cadente, plomizo, el tema avanza lentamente sacando toda la mugre sonora que la banda tiene en sus entrañas. Terroríficas voces mas propias de un ser nacido en el averno nos aterrorizan entre fuertes andanadas de fuzz. Su cadencia contagiosa nos lleva a ese inframundo en el que habita la bestia. Su grueso sonido con esa portentosa línea de bajo y esos tambores ruidosos se salpica de momentos lisérgicos que casi se inclinan por laderas progresivas en los desarrollos de guitarra antes de resurgir como Ave Fénix para retomar la senda doom.

‘Space rock’ nos ofrece los momentos más psicodélicos del álbum. Como si la bestia dormitara el tema camina lento pero seguro por una senda psicodélica. Diez minutos de humeantes sonidos asediados por poderosos riffs guardando una armonía contenida. El tema mantiene una cierta épica mientras se modula haciendo que sus riffs serpenteen con armonías pegadizas. No falta a su cita esa terrorífica voz que parece salir de algún inframundo infecto. Afortunadamente solo lo hace puntualmente, porque en mi opinión sería completamente prescindible. Es cierto, que forma parte de la esencia de la banda, pero, en cualquier caso, en esta ocasión soy capaz de soportarla. Evolucionando a un sonido más grueso el corte abandona de alguna manera el escenario psicotrópico, para ofrecer un sonido espeso, denso, pegajoso que forma parte de su ADN. En la parte final la canción recupera la senda psicodélica, con finos acordes de guitarra mientras no tambores no cesan en su particular batalla rítmica. El corte eclosiona en un final apoteósico y contundente.

Con un interludio lisérgico de medio minuto, ‘The weeater’ da paso al tema más largo del álbum,’Earth bong/smoked/ mad bags’. Una susurrante introducción por un espacio cósmico lleno de magnetismo avanza lentamente en la exploración heavy-psych de BONGZILLA. Casi cuatro minutos para retomar la senda Stoner-sludge de la banda. Voces crudas y riffs pesados caminan dejando un rastro de destrucción a su paso. El trabajo del bajo brilla con luz propia marcando los tiempos del tema con gran destreza. Con un tono casi bélico los ramalazos de su sonido viscoso aparecen entre las embestidas sónicas de la banda. El paseo por las cavidades humeantes se desarrolla con desarrollos de guitarra comedidos. La bestia descansa para dejar paso a los vapores cannábicos antes de proseguir su camino con mas fuerza. La parte final del tema se deja llevar por los dictados del doom pateando con fuerza en andanadas de rabia que muestran todo el poder de una bestia que dormita, pero que cuando despierta golpea con toda su fuerza.

‘Gummiens’ transita por la senda Stoner-doom, con su denso sonido. Lento, cadente y plomizo, el tema nos empapa de thc entre sus fornidos riffs. Desarrollándose con un sonido repetitivo no nos ofrece muchas alternativas resultando por momentos algo monótono en su discurso narcótico. Ahí, precisamente puede residir su encanto; esa espiral que golpea una y otra ve hasta dejarnos exhaustos.

BONGZILLA:
WebsiteFacebookBandcampInstagram

HEAVY PSYCH SOUNDS:
WebsiteFacebookBandcampInstagramYoutube

Reseña: JOINTHUGGER.- ‘Reaper season’

JOINTHUGGER nos anunciaban hace semanas que publicarían dos EP en el presente curso. Ya tenemos disponible vía Majestic Mountain Records, el primero de ellos, ‘REAPER SEASON’. Una única pista de 18 minutos en las que los noruegos profundizan en los reinos de la muerte del ego y el papel del ángel de la oscuridad en la lenta decadencia del mundo moderno. Como observadores de la creación, el trío reacciona ante el mundo a través de un embriagador asalto de doom que arrasa con la turbulencia del dominio de una atmósfera psicodélica sobre la que las melodías vocales, a veces heavy, a veces en tonos progresivos o incluso con leves ecos blues, acaban seduciéndonos en su narrativa.  Tomándose la construcción del tema con calma, lograr crear un estilo propio de hacer canciones doom. Reflejando que han madurado como banda respecto a su debut, y sin duda haciendo que mis expectativas se eleven deseando que su segunda entrega del año, llegue cuanto antes. Suenan amenazadores, oscuros, pero también consiguen que ‘Reaper season’ sea un tema que nos narcotice con su poderoso influjo. Aunque no destaque de una forma llamativa, el trabajo de guitarra y bajo es sencillamente brillante. Creando un entorno tétrico en el que las almas perdidas se refugian bajo las alas destrozadas de la medianoche, consiguen que  el tema flote. Activando los sentidos, transmiten sensaciones contrapuestas, pero, sin duda, fascinantes. Todo un ritual pesado en el que los espectros adoradores de Lucifer parecen salir de su letargo para explorar nuevos mundos.

Munkvold ,  Pedersen y  Theobald construye un tema atmosférico lleno de épica. Con la psicodelia y el doom como elementos base, su inclinación progresiva, hace que JOINTHUGGER consiga conjugar la monumentalidad, con la calma lisérgica. Siguiendo un patrón claramente predefinido, el tema susurra y se va saltado por poderosos riff con unas melodías cautivadoras. Fuerza, oscuridad, pero también confort. No estamos ante una canción que nos provoque esguinces cervicales, pero si es perfecto para sentarse en tu sofá plácidamente y dejarte atrapar por sus poderosa fauces. Tanto en la parte más melódica como en sus embestidas pesadas el tema consigue hacer al oyente partícipe de la narrativa de los escandinavos. Sin duda un presagio de que estos chicos se toman en serio lo que Con una parte central en la que el ritmo se intensifica, mientras sus voces, con cierto aroma a 70’s surfean entre los densos riffs. Ecos heavy-rock y un ambiente chamánico completan una canción que, a pesar de sus dieciocho minutos no resulta nada monótona. Sin duda el tema, es el reflejo de la calidad que JOINTHUGGER posee, haciendo que sus pesados ritmos no resulten un clon de otras apuestas de la escena pesada. Sus guitarras ácidas, consiguen hacernos olvidar que estaos ante una banda que ama el doom, pero que también sabe pintarlo con colores atrayentes, a pesar de la repetición de un esquema que no resulta anodino.  

Jointhugger

Majestic Mountain Records

Reseña: ACID MAMMOTH.- ‘Caravan’

Ármate para la batalla contra bestias gigantescas ya que una vez más, el dúo de padre e hijo a las guitarras ofrecen al oyente una horda de riffs de Iommi aplastantes y difusos, mientras el bajo gigantesco derriba todo a su paso con sus pezuñas ácidas. A su vez, los griegos ACID MAMMOTH nos traen tambores que retumban con ritmos sobrenaturales en una angustiosa oscuridad, mientras que sus fascinantes voces logran hechizarnos con sus lamentos llenos de un dolor que sale de lo más profundo de sus entrañas. Transmitiendo desesperación, logran encontrar el equilibrio entre la pesadez y la acidez para crean un tétrico relato cuya narrativa resulta muy fluida. ‘CARAVAN’ es un claro ejemplo de la evolución de una banda que habita en la oscuridad, pero que también saber ofrecernos otros alicientes más luminosos. Sus dosis de psicodelia pesada y los desarrollos progresivos que encontramos en la parte final del álbum, hacen que su escucha resulte fascinante. Si atendemos a sus influencias, podríamos pensar en Sabbath (evidentemente), pero también en el legado que en los últimos tiempos nos ofrecen bandas como UNCLE ACID & THE DEADBEATS u otros grandes del género, como los mismísimos ELECTRIC WIZARD. ‘CARAVAN’ consigue derribar muros con sus colmillos llenos de acidez, voces angustiadas y afligidas así como sus efluvios lisérgicos. Seguramente estemos ante el álbum más pesado de la banda, pero a su vez el más polifacético. Es un álbum de brujas para oídos de brujas, una obra plomiza y turbia, que ha surgido directamente del abismo más profundo y que llega para mostrar al mundo todo el poder del mamut acido. Un poder que está destinado a derribarte hasta el último suspiro.

‘CARAVAN’ es el tercer álbum de larga duración de la banda. Es el sucesor directo de «UNDER ACID HOOF’ del año pasado y el cuarto lanzamiento de la banda con Heavy Psych Sounds Records. Fue concebido, grabado y producido durante un estado de bloqueo total debido a Covid-19, por lo tanto, refleja en gran medida ese estado de ánimo durante estos tiempos oscuros. Es un viaje pesado, sublime y oscuro como la boca del lobo hacia lo vasto y desconocido. Como todos los trabajos anteriores de la banda, ‘CARAVAN’ fue grabado, mezclado y masterizado con Dionysis Dimitrakos en Descent Studio en Atenas, mientras que la batería se grabó en Ignite Studio. La obra de arte fue realizada una vez más por Branca Studio

ACID MAMMOTH son: Chris Babalis Jr. (guitarras y voces), Chris Babalis Sr. (guitarra), Dimosthenis Varikos (bajo) y Marios Louvaris (batería).

Una risa sarcástica abre las hostilidades en ‘Berseker’. Desde el primer momento el tema golpea con sus hordas doom. Riffs difusos con incrustaciones psicodélicas atraen a voces rituales que guardan tributo a lo oculto. El legado Sabbath hace acto de presencia entre ese sonido difuso y pesado del que tanto gustan los griegos. Con un aspecto proto-doom, las voces se vuelven melodiosas entre la tormenta de fuzz. Lento, plomizo y con un sonido turbio, en él hay espacio para solo ácidos que se estiran hasta la estuación. Con gran habilidad construyen una atmósfera, densa que parece rendir tributo a las tinieblas. Lo cierto es que el eso de las voces hace que el tema tenga un carácter propio sin renunciar a los efluvios lisérgicos.

Con aires épicos, ‘Psychedelic wasteland’ nos sume en nebulosos bosques bajo inquietantes y misteriosos acordes. Usando una narrativa descriptiva, cada riff ruge turbio y crujiente creando una cortina sónica intoxicante. Con un evidente carácter Sabbath, la desesperación queda reflejada entre la brumosa instrumentación. Nuevamente me sorprende (aunque a estas alturas no debería) lo atractivo de esos registros vocales, agudos y lánguidos dando un carácter particular a cada canción. Si le nebulosa de riff difuso no cesa, consiguen con habilidad ofrecernos pasajes de guitarra ácidas que nos sacan de la monotonía. Sin duda, los griegos tienen claro lo que quieren ser, y su sonido, a pesar de sus genes ocultistas, resulta de lo mas atractivo para el oyente con esas dosis de psicodelia pesada que imprimen a sus temas.

La apertura tenebrosa de ‘Ivory towers’ nos hace augurar otra embestida del paquidermo acido. La inmensidad de la monolítica línea del bajo se equilibra con esos solos lisérgicos. Embutidos en el sonido proto-doom más tenebroso, la herencia Sabbath vuelve a resurgir, si es que en algún momento se ha ido. Poderosos tambores dirigen el caminar del Mammoth a esas lúgubres cavernas en las que guarda todo su poder. Con tonos de esperanza las voces me recuerdan a momentos Uncle Acid. Incesante y potentes sonidos que caminan con lentitud entre los boscosos entornos inexplorados y tenebrosos. Leves pinceladas progresivas aparecen con pequeñas vetas del rocoso sonido del cuarteto. Aturdidor y plomizo, el desarrollo del tema tiene un carácter cansino, pero con él consiguen su objetivo en esa excursión a lo desconocido. 

Efectos envolven y unos rifs que parecen atascarse abren ‘Caravan’ Un tema pesado como un paquidermo que camina lento y poderoso. Intrigante, el tema, Con una instrumentación que coquetea con espacios progresivos transitados previamente por bandas como Elder, el trio crea un monumental corte de doom en línea Electric Wizard con lánguidas voces entre densas y oscuras atmósferas psycho-doom. Toda una monstruosidad hipnótica y absorbente que mantiene vivo el legado de. Uno de esos temas que se te clava en el corazón de los amantes del doom más tenebrista. Déjate aplastar por la acidez Un corte aplastante que imprime acidez al elefante prehistórico griego.

Las hostilidades pesadas persisten en ‘Black dust’. Con sus monolíticos riffs el paquidermo griego sigue avanzando en su peregrinar por la senda del proto-doom ocultista. Lánguidas voces, un muro de sonido y solos incesantes colorean un tema psycho-doom al uso. Sobre algún tono progresivo la canción desfallece en una senda pausada a pesar de su sonido doomy. Sin estridencias consiguen conjugar la pesadez con brillantes momentos melódicos a lo largo de sus nueve minutos. Fieles a su estilo la parte central nos ofrece monumentales pasajes llenos de misterio de los que salen con esos momentos en los que el legado Sabbath hace acto de presencia. Sin duda, consiguen crear un corte atractivo e impactante en el que logran un equilibrio entre la densidad sonoro con los elementos psicodélicos aportados.

ACID MAMMOTH:
Facebook
BandcampInstagram

HEAVY PSYCH SOUNDS:

WebsiteFacebookBandcampTwitterInstagram

Reseña SPELLJAMMER.- ‘Abyssal Trip’

Cinco años hemos tenido que esperar para recibir un nuevo álbum de los suecos SPELLJAMMER. Ahora, el sello Riding Easy Records publica ‘ABYSSAL TRIP’ dando por finalizado el hiato del trio. El álbum es toda una exploración de sonidos expansivos con multitud de distorsiones así como lentos y plomizos riffs doom que llevan en volandas ahogadas voces con un cierto tono progresivo. Un espacio sombrío y lúgubre con guitarras que retumban en nuestros oídos y dramáticos interludios melódicos que ponen la pausa a sus monolíticos riffs pesados. SPELLJAMMER se toma su tiempo para desplegar unos temas que exploran desoladores abismos en un viaje épico y lleno de oscuridad. Letras contemplativas, y un reino misterio con lúgubres atmosferas en busca de un mundo mejor. Así lo define su bajista y cantante Olsson: “Los temas líricos que abordamos, como la condenación definitiva del hombre y la búsqueda y el anhelo de mundos nuevos y mejores, todavía están ahí”, «El concepto de algo que no se ha descubierto en el vasto vacío está casi siempre presente». Lo cierto es que nos encontramos con una reflexión pesimista del mundo en el que vivimos, algo que queda patente en unos temas casi depresivos, pero en los que encontramos algún atisbo de esperanza. Con toneladas de fuzz, el álbum nos sumerge en un abismo en el que todo sucede lentamente, de una forma casi enfermiza, pero que finalmente funciona. Hecho en falta un mejor tratamiento de unas voces que quedan en la penumbra, algo que bien puede ser premeditado, pero que empaña su lado lírico y melódico.  

“La inmensidad de todo es algo en lo que pienso mucho”, dice el bajista/ vocalista de SPELLJAMMER, Niklas Olsson. Y ciertamente se nota tanto en los sonidos expansivos y fangosos como en las letras contemplativas del trío con sede en Estocolmo. Después de una pausa de 5 años entre su álbum anterior, ‘ANCIENT OF DAYS’, tal vez dedicado a reflexionar sobre dicha inmensidad, SPELLJAMMER está de regreso con un álbum que une perfectamente las inclinaciones anteriores del rock del desierto de la banda y sus riffs masivos y lentos posteriores. 

El proceso de grabación de ‘ABYSSAL TRIP’, se diferencia de los lanzamientos anteriores en que la banda con el guitarrista Robert Sörling, el baterista Jonatan Rimsbo y Olsson optaron por capturar las actuaciones mientras se escondía en la batisfera mental de una casa en el campo cerca de Estocolmo. «Las canciones se beneficiaron del ambiente relajado de estar lejos de todo», explica Olsson. De hecho, el álbum suena seguro y meticulosamente arreglado, gracias al aislamiento de la banda. Sörling mezcló el álbum y fue masterizado por el batería de MONOLORD, Esben Willems en Berserk Audio.


El tema de apertura del álbum «Bellwether» comienza dramáticamente con un fade in muy lento, de casi un minuto de duración, de una distorsión retumbante que prepara el escenario para un bajo y una guitarra muy distorsionados que retumban el riff lúgubre durante otro minuto y medio antes de que comience la batería, y de la misma manera que mucho antes de que las voces salgan a la superficie. Sus monstruosos y turbios riffs golpean con toda su fuerza doom creando una atmósfera intoxicante llena de épica. Sus ahogadas voces tratan de aflorar en la parte final mostrando todo su tormento.

Lake” cambia abruptamente de marcha, abriéndose con un galope inusualmente rápido antes de romperse en pasajes Stoner doom atronadores que pronto cae en una ruptura melódica de tono limpio del Medio Oriente. Dando mayor protagonismo a la instrumentación las voces tratan de hacerse su hueco con dificultad en la oscura sima en la que parece desarrollarse el tema. Nebulosas narcóticas cubren sus monolíticos riffs. Por momentos el corte parece reposar su ímpetu en estancias heavy-psych sin perder su monumentalidad. 

Sin renunciar a la épica, los riffs monstruosos de ‘Among the holy’ mantienen la viscosidad. Desde su locución inicial, el tema evoluciona hacia un relato glorioso de tonos ocultistas. Aquí los riffs Sabbath hace acto de presencia entre una bacanal nebulosa de gran calado.  Proto-doom con pinceladas lisérgicas en un relato de misterio que por momento deja la pesadez para sumergirnos en profundidades más psicodélicas hasta evaporarse.

‘Abyssal Tripse’, la canción que principal sirve como pieza central del álbum, comenzando con un siniestro diálogo cinematográfico sobre el sacrificio de sangre que se lanza en guitarras desafinadas y contundentes que retumban sobre tambores que golpean las tripas y voces aullando que escuchan el proto-sludge de ‘The Nile Song’ de Pink Floyd. ”La dinámica cede brevemente por una melodía de guitarra limpia y de construcción lenta antes de que todos los instrumentos se bloqueen en un riff sacudido coronado por un solo en línea Iommi.  El trío aquí se deja llevar a lo largo de 10 minutos explotando todo su potencial.

A modo casi de interludio, teniendo en cuenta la duración de los cortes anteriores, ‘Peregrine’, reposa en calmados acordes con ausencia de voces, creando un espacio para el sosiego que contrasta con la pesadez del resto de canciones.

Tras el reposo del corte anterior, al álbum cierra recuperando toda su fuerza en ‘Silent riff’. Aquí las distorsiones y los gruesos y monolíticos riffs de corte ocultista regresan a escena mostrado todo su poderío. Voces casi espectrales en modo progresivo acompasa los parsimoniosos y pesados acordes. La épica de la narrativa oscura de los suecos se tiñe de psicodelia pesada con hirientes solos de guitarra que tratan de hacerse un hueco entre la densa instrumentación. Un sonido expansivo de proporciones monumentales que no pierde su tono turbio, pero que incorpora más elementos lisérgicos creando una atmósfera narcótica e intoxicante. El tema, en su parte central explora con misteriosos pasajes un entorno enigmático en el que si intuye que algo puede suceder. Un letargo que se rompe como es habitual en este tipo de propuestas con riffs colosales que golpean una y otra vez mientras las voces se vuelven más atormentadas, algo que arrastra al tema a un escenario más aturdidor.

https://www.facebook.com/spelljammerband

https://www.facebook.com/ridingeasyrecords/