Reseña: KAVEE.- «Metempsychosis»

Refugiado en el nombre de KAVEE, Valerio Willy Goattin, guitarrista de SLAP GURU y GALAVERNA saca sus demonios en un álbum acústico mediante el que recorre misteriosos paisajes alejados de los ritmos pesados y de esos arrebatos de rabia a los que nos tiene acostumbrados en SLAP GURÚ. Un escape acústico hacia la dimensión onírica de la música en el que saca sus tormentos en temas llenos de sentimiento dando un paso más en su multidisciplinar trabajo como músico Vestido con el traje de loner-folk, combina relajados temas que habitan en grises atmósferas enriqueciéndolos con elementos progresivos y un aura psicodélica. También el blues aparece tímidamente en sus composiciones. Sencillez y pausa para componer un álbum que nació de la pandemia y el aislamiento y en el que se desnuda emocionalmente. Sus cuidadas melodías y el sosiego resultan ser un aliado para la construcción de canciones profundas que se instalan en sonidos más propios de la Europa de los 70’s en contraposición con el sonido más americano de la discografía de SLAP GURÚ. El sólo se basta para desdoblarse tocando guitarras acústicas y eléctricas, banjo, batería, percusiones, bajo, armonio, sitar para crear un marvillos0 álbum de acid-folk bajo su cálida y hechizante voz. Seguramente los más eruditos podrán encontrar dispares y prestigiosas influencias en su sonido, pero en esta ocasión prefiero quedarme únicamente con el resultado, sin buscar más allá. La respuesta está en una atenta escucha del álbum para poder apreciar todo su potencial que es mucho.

¿Con qué nos sorprenderá en la próxima ocasión?

“Metamorphosis”, el tema que da nombre al álbum nos muestra la sutileza acústica con calmados acordes bajo una tenue aura psych. En una atmósfera gris en la que la melancolía se describe entre tonos folk que nos acarician con delicadeza. De aspecto sencillo, su interior contiene suficientes elementos compositivos que delatan su riqueza. Una tierna conjunción de guitarra acústica y eléctrica resulta todo un acierto que aporta más brillo a esas texturas evocadoras de un oscuro y frio día otoñal frente al fuego. Podríamos decir que estamos ante un tema folk, pero en él no faltan elementos progresivos.

Sin abandonar el camino recorrido en el corte anterior, “The lost of the sun” sigue esa ruta folk-prog arropando la cálida y sugerente voz de Willy. Un corte introspectivo con elementos sinfónicos en ese marco de tristeza, algo que es un denominador común en todo el álbum. Con el punto de vista puesto en los 70’s los acordes de guitarra y la voz parecen mirar al pasado, un pasado gris y melancólico.

Con un mayor protagonismo de las melodías “Indian summer” manteniendo el tono folk, nos ofrece un sonido más europeo del que nos tiene acostumbrados con SLAP GURÚ. Un espacio propicio para incorporar instrumentos tradicionales que son coloreados con finos y elegantes solos de guitarra eléctrica. Un susurrante tema con un persistente zumbido en un segundo plano, como si todo estuviera dispuesto en distintos estratos sonoros añadiendo una atmósfera algo psicodélica.

“Like Morphine” es un bello tema construido sobre múltiples arpegios sobre aparecen susurrantes melodías que nos acarician con delicadeza desde su intrínseca sencillez. De corta duración, pero lleno de intensidad.

Como si buscara la luz “Interstellar” parece querer sacarnos de las atormentadas canciones anteriores para buscar espacios más luminosos. Con un pequeño giro en el registro vocal, la rabia se vislumbra en contraposición con las acarameladas melodías vocales de los temas precedentes. Como si hiciera un ejercicio de redención, los demonios salen de las entrañas. Siempre con gran acierto, la guitarra despliega con mesura unos atractivos solos que complementan la base acústica con la que nace.

“An october evening” con el registro vocal más quebrado y una repetición de acordes va construyendo un tema más rugoso y aguardentoso. En una explosión de fuerza todo se acelera con un vertiginoso ritmo en una caída a tumba abierta.

Ecos americanos afloran en “Awakening”, un tema construido sobre una base blues en los que Valerio pone mayor énfasis con un registro vocal desgarrador. La brillantez de la guitarra electrificada sobrevuela los ritmos acústicos.

El álbum cierra con “0101”, un breve epitafio de un minuto con el que pone colofón a un trabajo notable a través del cual nos transmite sentimientos y estados de ánimo desde la sencillez.

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Reseña: BLUES PILLS.- «Holy Molly!!»

¿Una vuelta a los orígenes? Cualquiera que tras la publicación de su último álbum «LADY IN GOLD» se sintiera defraudado con el camino que tomó el sonido de la banda, ahora puede estar de enhorabuena, BLUES PILLS recupera la acidez que les vio nacer. Con su nuevo álbum parece que han superado la etapa en la que la banda se alejaba de la crudeza. “HOLY MOLLY!!” es una especie de liberación de la banda tras los convulsos tiempos pasados desde su anterior álbum según sus propias palabras. Tras algunas depresiones y estados de ánimo bajo mínimos, recuperan las riendas de lo que de verdad quieren ser. Renovados con la salida de su guitarrista Dorian y habiendo asumido su puesto el hasta ahora bajista Zack Anderson, éste deja su lugar en el bajo al nuevo miembro Kristoffer Schander. Todos estos cambios y la necesidad de recuperar su identidad hacen de su nuevo trabajo una oportunidad para congraciarse con su auténtico sonido a una banda que quiere (y aquí lo demuestra con solvencia) volver a sonar cruda, olvidándose de unos artificios a los que se vieron llevados a usar por quienes movían sus hilos. Sin miedo a equivocarme, me atrevo a decir que ¡¡BLUES PILLS han vuelto!!!, ¡¡y de que manera!!!!. Esa banda que había sorprendido años atrás a propios y extraños está en plenitud de facultades, tanto compositivas como interpretativas.

Es posible que no haya una vocalista en la escena como Ellin Larson, algo que queda patente en todos los temas del álbum. Desplegando su repertorio de registros vocales entre ácidos riffs que recuperan el sonido basado en las guitarras con el que nacieron,

Los temas guardan una constante en su desarrollo y siempre acaban eclosionando en momentos de rabia y pesadez por muy sosegados que se muestren en su inicio. Utilizando los teclados únicamente en un par de temas, la banda nos golpea con ácidos riffs entre los derroches vocales de su cantante, El cambio de roll de Zach, pudieran hacer pensar que los cimientos de la banda se resientan, pero la realidad es que vuelven a recuperar la solidez y la firmeza de siempre. Explorando todo el espectro sonoro que va desde el blues al soul, pasando por el jazz, la psicodelia y hard rock más rabioso, nos ofrecen un trabajo variado y logrado. Sonidos vintage, sonidos retro, pero construidos con la suficiente calidad para que a pesar de su origen, su aspecto sea de lo más contemporáneo. Nada es rancio aquí, y la frescura y efervescencia de las canciones contenidas en el álbum son una invitación y un regalo para los fans de la banda que pensaban que ya los habíamos perdido para siempre. El reflejo de unos músicos jóvenes y sencillos, que no quieren perder esa frescura y que como ellos mismos dicen, no están preparados para el mainstream, ¡¡Mejor así!!

Entre vibraciones blues y soul-rock “Proud woman” con sus fuertes ritmos nos devuelven la esencia de los primeros 70’s. Una Ellin esplendorosa despliega todo su arsenal de registros vocales dejándose al alma en un tema lleno de garra que es toda una invitación a seguir explorando este nuevo álbum. Un trabajo que, a la vista de éste primer tema, promete fuertes emociones. Pesado, ácido y colorista, el tema irradia energía por los cuatro costados. El tema refleja la liberación de la banda tras unos años duros.
“Low road” sin andarse con tonterías, nos sumerge en una espiral ácida como las que la banda ofrecía en sus comienzos. Parece estar superada la etapa más “blandita” de la banda.  Heavy-blues y psicodelia ácida en una orgía psicotrópica en un convite al frenesí. Un tema arrollador en el que BLUES PILLS recuperan toda la fuerza que les vio nacer. Fuzz y solos asesinos se suceden en un torbellino rítmico que evoca su autentico sonido.   Ese que hizo correr ríos de tinta sobre su calidad y que ahora la banda retoma con gran acierto para satisfacción de muchos de sus seguidores acérrimos.
El hard-rock y el heavy-blues construyen “Dreaming my life away” aderezándolos con un aroma vintage. Otro nuevo derroche vocal de Ellin. Una cantante que no parece tener límites en su talento. Rock clásico, sólido, contundente, pesado en el que se incrustan esos solo asesinos que tan resultones son. Entre desgarradoras voces y coros la canción refleja que todo está perfectamente ensamblado.
“California”, un evocador nombre para una canción que parece mostrarse como una oda al verano del amor. En modo pseudo-balada los elementos west-coast se suceden evocando floridos paisajes llenos de color. El tema supone un nuevo escaparate para el lucimiento de su vocalista. Variando los registros, con desgarradores aullidos de tonos negroides entre coros más propios de una iglesia baptista.  Con unas armonías de rock clásico en las que brillantes momentos de guitarra consiguen el equilibrio entra la dulzura y la garra.

“Rythym in the blow” no hace prisioneros. Hard psych de altos vuelos en un tema ardiente. La destrucción iniciar y los potentes riffs, unido al aullido inicial de Ellin nos muestra que los BLUES PILLS más crudos están inexorablemente de vuelta.  Guiños a Janis y riffs de corte retro construyen un tema primitivo y áspero en el que el blues sigue presente entre endiablados ritmos.

Bajo los acordes del blues-soul más sensual “Dust” nos acaricia con sensuales melodías que reflejan el lado más sosegado de la banda. Esto no quiere decir que las guitarras no afloren entre las embestidas de rabia de la voz que esa chica tan talentosa.

Entre ritmos contagiosos que coquetean con el funk y soul-rock, “Kiss my past goodbye” retoma la faceta bailona de la banda entre sus pesados desarrollos guitarreros. Ondulante y con mucho “flow” el tema se contonea en una espiral de ritmos y solos con momentos netamente hard-rock, que contrastan con ese blues rock desgarrador que las voces y coros generan. Todo un torrente que por una u otra vía acaba por arrollarnos. El frenesí y el desenfreno se apoderan de otro tema poderoso,

En modo balada, “Wish I’d Know” partiendo de delicados acordes acústicos, los suecos nos susurran con un tema heredero de algún momento west-coast. Un soleado ambiente campestre nos cubre de tonos grises entre algodonados momentos con un envoltorio negroide. Más cerca del soul, el tema fluye elevándose en una evolución que va haciéndolo más sólido. Con coros casi gospel, contrapesan los momentos más desgarradores de la voz, mientras la guitarra en un segundo plano se desangra en solos hirientes hasta que se el corte se disipa lentamente,

“Bye bye birdy” transita por una atmósfera más oscura. Un espacio más lisérgico e inquietante. Una nueva arista de una banda que tiene claro el camino pero que no se encorseta. Siguiendo la tónica de la mayoría de los temas, las revoluciones van incrementándose según avanza la canción. Ramalazos vocales en línea Janis y unos momentos de gran pesadez nos hacen olvidan como había comenzado todo, Con extraños momentos la banda se sumerge en una insondable psicodelia entre coros y extrañas voces mientras la batería explota entre distorsiones y efectos.

El cierre parte de unos acordes de piano en “Song from a mourning Dove”. Un elemento que aparecía en su anterior trabajo y que aquí tiene los momentos contados, Un blues de tonos jazz e incluso soul, en el que no faltan esas arrancadas de rabia a las que nos tienen acostumbrados, En cualquier caso, BLUES PILLS son capaces de lucir en distintos escenarios sonoros y este tema, es una muestra de ello. Adornando con pasajes más psicodélicos el tema va mostrando distintas caras en una evolución constante que hace que se module en sus armonías abarcan un amplio espectro sonoro.

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Reseña: DAILY THOMPSON.- «Oumuamua»

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En activo desde 2.012 el trío de  Dortmund publica su cuarto álbum «OUMUAMUA«, posiblemente el mejor de toda su discografía. Un trabajo en el que la banda explora algunos sonidos que no habían sido tan habituales en sus álbumes anteriores y en el que podemos encontrar desde los difusos riffs stoner llenos de fuzz hasta pasajes de psicodelia pesada en línea RotorColour Haze, pero en el que también encontramos una mayor presencia de sonidos llegados de los setenta. Si la influencia en el sonido de la banda del grunge de los noventa está presente con ecos  Sonic Youth, lo cierto es que en este trabajo si hay algo que predomina, es el blues. Un blues chamánico que por momentos coquetea con el sonido The Doors, y que no duda en explorar entornos de rock clásico con aroma sureño y vibraciones más propias de All Them Witches. Sus temas están perfectamente ensamblados y cuentan con la dualidad de voces DannyMephi, lo que hace que el álbum adquiera un color especial. Otro de los factores que despierta mi atención es la exploración psicodélica que aparece en alguno de los temas. Canciones de mayor duración en las que encuentran un espacio perfecto para desarrollos más elaborados y hechizantes lo que supone un plus en el haber de la banda. Sin duda «OUMUAMUA» suena diferente a sus entregas anteriores, pero esos cambios, solo enriquecen a la banda. Esa mayor presencia del blues y de la psicodelia más ensoñadora no hace que la banda pierda su carácter alternativo, lo que a la postre es un elemento más que hace que DAILY THOMPSON se muestre como una banda más compacta y más creativa.

DAILY THOMPSON son Danny Zaremba (voz y guitarras) Mephi Lalakakis (bajo y voces) y Matthias Glass (batería). OUMUAMUA está disponible vía Noisesolution.

“She’s so cold” con sus once minutos nos da una clara muestra de el tipo de álbum que nos presentan los alemanes. Un entorno en el que la psicodelia se colorea con la voz de Mephi con registros a caballo entre Patti Smith y Sonic Youth, algo que veremos repetidamente en alguno de los temas. Con una buena cadencia rítmica los ecos alternativos se incrustan con precisión sobre esos ensoñadores pasajes heavy-psych impregnados en hongos mágicos. En ese entorno psicotrópico el corte funciona a las mil maravillas gracias a su cadente y magnético ritmo. En su segunda mitad, la canción se precipita por un torrente de fuzz desértico con difusos riffs bajo la voz de Danny en esta ocasión. En su parte final, la banda se inclina por los sonido stoner sin perder ese carácter alternativo que les lleva a recordar los ecos de los 90’s sin desdeñar la psicodelia presente en todo el tema.

Con una cadencia blues, “Sad Frank” el single que nos adelantaron hace semanas, toma la herencia The Doors Jugando con las voces, Mephi y Danny hacen que el tema evolucione engrosando su sonido con riffs  que serpentean seductores entre pinceladas lisérgicas. Instalados en un entorno más propio de garito de blues humeante y olor a bourbon, de la intoxicante neblina emergen solos ácidos que se retuercen en cada nota. El tema cuenta con una nota de color vintage gracias a la incorporación del sonido del órgano, lo que supone una novedad en el sonido de la banda.

Por la encrucijada entre el proto-metal el blues y el retro rock, “Oh my mind” se muestra como un corte divertido y pegadizo que te atrapa sin remisión. Invitandonos al baile, el blues ácido y los riffs stoner sacan lo mejor una banda que no tiene reparos en jugar cada vez a más cosas. En la parte final aparece ese dueto de voces  que tan buenos resultados ofrece, en esta ocasión en un apoteosis final que tras coquetear sin reparos con el blues, se ve aderezado con esos ecos alternativos.  

Sin perder la esencia americana que rezuma del álbum, “Slow me down” nos traslada a las vastas praderas del medio oeste. Un espacio sureño en el que con los cactus como testigos, nos invitan a transitar por largas rectas atravesando el desierto. Stoner, boogie, garage al servicio de un tema que se inclina por el sonido de All Them Witches en una constante oscilación que no les hace perder particular sonido.

“Half Thompson” es un blues rock con sabor a 70’s. Salvaje y primitivo su aire macarra le dota de mucho gancho sobre esos sonidos clásicos. En una línea bastante ortodoxa, el corte contiene magnéticos pasajes ácidos que no hacen sino enriquecerlo. En sus notas se percibe un cierto aroma a Zeppelin.

Con sus doce minutos, “Cosmic cigar (Oumuamua)”, nace de borboteantes pasajes heavy-psych entre efectos que revolotean sobre nosotros creando un entorno chamánico en el que dejar volar nuestra mente. Todo un hechizo sonoro que nos lleva a la noche desértica entre las plegarias del chamán. Un conjuro de riffs difusos que se agigantan entre intoxicantes brebajes creando un escenario para el desarrollo de la psicodelia pesada que da lugar a distintas escenas relatadas bajo una mágica y lisérgica atmósfera. La voz casi recitando de Mephi con una peculiar ecualización añade un toque de misterio que por sí mismo, sabe cómo narrar la trama. Incorporando ese toque grunge en algunos momentos vocales consiguen una perfecta conjunción de elementos sin perder la vocación psicodélica. Seguramente estamos ante el tema más impactante del álbum, un corte que se va cociendo a fuego lento y que supone una innovación respecto a los temas que habían compuesto hasta el momento. Todo un espacio para flotar y dejarse llevar. 

En modo acústico, casi como un loner-folk, “River of a ghost” reposa en tonos folk con la voz áspera y cálida de Danny sobre hipnóticos acordes. Un híbrido entre esas vibraciones y las que nos ofrecían en los noventa las bandas de Seattle con sus conciertos unplugged. 

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Reseña: KING GORM.- «King Gorm»

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Album debut de la nueva banda del guitarra de OLD MAN WIZARD, Francis Roberts. Nueve temas de heavy-progresivo que son ejecutados bajo frenéticos ritmos que se sustentan en unos prodigiosos teclados.  Canciones que evocan cuentos y leyendas del pasado y que narran la historia de cuatro héroes en su búsqueda para salvar la tierra de Irondale. Con una musicalidad cutivadora como gran aval, las canciones derrochan energía entre melodías de ensueño inspiradas en el hard-progresivo de los 70’s auspiciados por sedosas armonías vocales y en un prominente sonido de órgano hammond y mellotron. Un bajo que cruje y que parece no tener sitio en el estilo de la banda, logra hacerse con su sitio copando algunos momentos de protagonismo con su rugosidad monolítica. Canciones que se moldean adoptando distintas formas al enriquecerse con diferentes referencias sonoras sin perder su esencia progresiva. KING GORM, es todo un regalo para salir de la monotonía y recuperar diferentes vibraciones, a menudo demasiado olvidadas. Con un talante vintage, los temas pueden evocar tanto momentos propios de Yes, como de los mismísimos Genesis, y suponen todo un reto para las mas acérrimos amantes del rock progresivo, poco dado a abrirse a nuevas propuestas.un retro al que yo invito se sumen, tanto los fans del progresivo mas ortodoxos, como los amantes de los sonidos más pesados y psicodélicos. Aquí encontraran unos músciso con una buena técnica y una facilidad para transmitir sensasiones sobre unas estructuras ricas en matices y no esentas de autenticidad. A pesar de venir de California, su sonido se sitúa más inspirado en el que coleccionaba elogios y seguidores en la vieja Europa de mediados de los setenta. 

KING GORM son Francis Roberts (Old Man Wizard, The Dread Crew of Oddwood, Leather Nun america, etc.), Dylan Marks (Apicultor, Eukaryst, White Wizzard, etc.), Erich Beckmann (Grim Luck, Kirby’s Dream Band, Vic Viper, etc.). El álbum está disponible vía Church Recordings.

Con una introducción de algo mas de medio minuto «Intro» me hace tener la sensación de que estamos ante un álbum épico.

Inmediatamente después «Freedom calls» nos traslada al hard-progresivo de los setenta entre riffs más contemporáneos. Los ecos de de bandas como GÉNESIS parecen regresar del pasado, entre una poderosa línea de bajo y melodías ondulantes. Al margen de sus incisivos solos y de ese potente bajo, los californianos hacen asomar el sonido del hammond, un elemento que va a marcar todo un álbum que mantiene una gran esencia vintage.    

«For heroes» definitivamente nos saca de dudas, si es que las hubiera habido. Hard progresivo de altos vuelos con una instrumentación prieta y variada. Envolvente sonidos que ondulan entre intrincados desarrollos bajo tonos retro. Un ejercicio de mellotron con aroma vintage y delicadas melodías vocales. Un tema en el que no faltan buenos pasajes de guitarra entre sus cadentes ritmos. Con una primera parte más ritmica y vibrante, el tema descansa en ensoñadores pasajes en su parte central. Embutido en una cierta épica,  la banda se deja llevar por el sinfonismo bajo cuidadas armonías. 

Con la curiosidad de incorporar canciones más cortas, «Irondale burnnig» con sus escaso dos minutos, muestra el lado más calmado de la banda sobre oscurar armonías acústicas entre el manto de un envolvente sonido de órgano pastoral.

«Song of the brither days» se construye sobre una lánguida melodía en un ambiente de nostalgia en el que los delicados acordes de piano. Un tema sinfónico que sabe jugar con buenas armonías de guitarra para describir un entorno de calma entre ensoñadores tonos grises que hace olvidarnos de que estamos ante una banda californiana con ese sonido más propio de mediados de los setenta en la vieja Europa. una atmósfera casi rural que evoca leyendas del pasado y en el que las voces son cuidadas con esmero. 

Sin duda, si hay algo que destaca en este ábum, es el magnífico trabajo del hammond y el mellotron con los que crean unos espacios de ensueño. 

«Beyond black rainbow» rompe la calma para desarrollarse bajo una estela más rockera guiada por unos firmes tambores. En una línea similar a la que bandas como Hällas nos viene ofreciendo en los últimos tiempos, la conjunción de elementos heavy-rock con esas guitarras aulladoraws y con algunos tópicos del hard-progresivo consiguen un resultado de lo mas brillante.  

Retomando el hard-progresivo más ampuloso «The Witch Of Irondale» nos envuelve en manto de oscuridad con pasajes evocadores de bandas como YES. Un tema que crece desde su incio elevándose majestuoso en su relato.  Siempre manteniendo el ritmo, el corte  evoluciona a un espacio más oscuro en el que añaden leves pinceladas psicodélicas. Si por algo se caracterizan estos temas es por su facilidad para moldearse con distintas referencias sonoras sin perder la esencia progresiva de los californianos.  Como suele ser habitual en muchas bandas, la mayor duración de un tema es siempre un escaparate para mostrar todo su potencial, algo que queda evidente en las mas de siete minutos de este corte.  

Con vibrantes ritmos más propios del heavy-rock «Slaughter The King» en un escenario netamente heavy-prog. Un crujiente bajo y afiladas guitarras se solapan entre los diabólicos tambores mientras las melodías caminan por senderos más acolchados. Fluyendo con naturalidad, el manatial compositivo de KING GORM adquiere aquí cotas elevadas de intensidad. El buen uso de los teaclados hace que, en un tema en el que no tienen el protagonismo, acaben resultando esenciales para el deveneri del mismo. Brillante. 

Este debut cierra con «Ultimate reality», un tema que no pierde el viva ritmo y que se apoya en unos teclados más omnipresentes. No deja de llamarme la atención en tono del bajo en una banda de estas características, algo digno de alabar. Poniendo banda sonora a leyendas ancestrales el corte borbotea brioso en un frenético caminar entre esos espacios heavy-progresivos en los que tan bien se saben mover. Un perfecto broche final para un brillante debut. 

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Reseña: QUEEN MARSA.- «Queen Marsa EP»

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Los mallorquines QUEEN MARSA nos muestran todas sus credenciales con la magnífica carta de presentación que supone su EP debut «QUEEN MARSA EP». Enraizados en el proto-metal de comienzos de los 70’s y en los momentos más vibrantes del hard rock salvaje de aquella década, no dudan en hacer uso de diferentes estilos para enriquecer sus temas. Ecos llegados del Seattle de los 90’s o arenosos y crujientes riffs más propios del desierto de California, así como pinceladas lisérgicas son elementos bien elaborados por QUEEN MARSA para crear un trabajo de puro rock primitivo salvaje.  Con influencias de Led Zeppelin o con el legado de bandas como Budgie, sus cinco poderosos temas golpean al oyente con contundencia sin olvidarse de los eternos Black Sabbath para aportar oscuridad en algunos momentos. Temas que se balancean entre riffs crudos y rudimentarios sobre hilos de heavy-blues ácidos más propios de Free. La ahogada y desgarradora voz de Manuel Pintos se desenvuelve con habilidad entre las espirales de las guitarras de Xavi y Toni para recordarnos que el rock clásico continúa tiniendo un gran espacio en la escena contemporánea. Precisamente trabajos como este, son los que me hacen seguir creyendo en el rock puro,  hecho con honestidad, sin poses. Cinco cortes de pura energía rock and roll ejecutados con esa actitud macarra tan propia del género en su inicios. Con mucho aroma vintage, las canciones logran pulirse para que no suenen añejas, y su contenido tenga notables elementos del stoner y desert-rock más contemporáneos, pero sin olvidar nunca de donde venimos. Todo un soplo de aire fresco desde las Islas Baleares que esperemos se extienda como una tormenta por los confines del continente, porque con este trabajo QUEEN MARSA, bien merecen tener el reconocimiento por un trabajo bien hecho.

Con trabajos previos en otras bandas como GRUPO SALVAJE, ZOMBI CARS, ROÑA o NOLO, QUEEN MARSA está formado por: Manuel Pintos (Voz), Xavi Cárceles (Guitarra),  Jaume Rado (Guitarra), Toni Coronado (Bajo) y Juan Bonet (Batería).

Disponible vía Discos Macarras y Runaway Records los temas fueron grabados en Can Puc Produccions por Enric Hernaiz, y masterizados por Hay Zeelen en Mastering Recording, avalado por su trabajo con formaciones como PRODIGY, SATYRICON o SEPULTURA.

Desde sus primeros riffs, «Cyclops» me evoca el sonido de BUDGIE, especialmente por ese registro vocal tan particular de Manuel, algo que va a ser una constante en todo el EP.. Hard rock en estado puro con el que la banda mallorquina nos golpea desde el primer riff, con ese regusto a puro rock setentero. Ecos proto-metal conjugados con buenas melodías y giros desérticos entre solos asesinos y alguna que otra pincelada psych. Sus surcos rezuman el sudor del rock atrevido, sin complejos crear un tema salvaje e irreverente.

Con una introducción más contemporánea, «Pretty witch» hereda ciertos momentos Sabbath, en un tema que se contonea entre momentos más propios del heavy-blues y una vocación stoner. Un groovy pegadizo y algún tono macarra hacen que el tema serpentee entre pasajes ácidos con esa ahogada y desgarrada voz y espacios más desérticos, en una efectiva conjunción a caballo entre Free y una banda desert-rock. 

«Ashes of pompey» desnuda cualquier complejo que pudiera tener la banda. Sus casi cinco minutos, y siendo el tema de mayor duración del álbum es un espacio perfecto para poner en el escaparate toda la calidad que atesora el quinteto. Un paseo por un bosque psicotrópico en el que los hongos mágicos parecen expandir efluvios lisérgicos sobre un acompasado y magnético bajo, el tema mantiene la esencia 70’s para conjugar con ecos más propios del sonido del Seattle de los 90’s e incluso con aditamentos del sonido del desierto. Una combinación efectiva de elementos que hacen que sea el corte más rico en matices de todos el trabajo. 

«Blood eagle» combina el proto-metal primitivo con un grueso sonido de bajo entre vibraciones arenosas impregnadas de ácido. La banda crea toda una nebulosa presidida por unos diabólicos tambores entre riffs hirientes que se desangran en una hemorragia de acidez. 

El trabajo cierra con «Bite my soul», tema en el que el legado Zeppelin se muestra sin complejos entre riffs que se retuercen bajo un ritmo cadente que se inclina a un escenario más propio de los primeros setenta. Rock salvaje, crudo y primitivo que se cimbrea seductor para invitarnos a un frenesí de puro hard-rock con aroma vintage. Siempre usando las afiladas guitarras en el momento justo para que nuestra atención no decaiga ni un solo instante.    

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