Reseña.- THE HEAVY MINDS.- «Second mind»

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Tras su brillante y aclamado debut de hace cuatro años, la noticia de nuevo material de los austriacos THE HEAVY MINDS era como para zambullirse en sus surcos sin ningún tipo de miramiento. Lo primero que me llama la atención tras las primeras notas, es la inclinación hacia espacios más netamente garage-psych con riffs crujientes toman prestados momentos de los sesenta. Si en «TREASURE COAST» los potentes sonidos heavy-blues de los setenta estaban omnipresentes, y los ecos stoner se vislumbraban en sus temas, en esta ocasión, el trío austriaco no pierde un ápice de su energía para retroceder en el tiempo y recuperar más momentos del garage sesentero. Con un sonido más crudo y primitivo insuflan la suficiente dosis nebulosas con para que los temas no parezcan tan primitivos. Una involución en su sonido que parece estar perfectamente diseñada. Recuperando algunos ecos del garage proto-punk del Detroit de finales de los sesenta en una linea que ocasionalmente se acercan a Nebula, no reniegan del blues que les ha acompañado desde sus inicios. Quizás en este álbum suenen menos pesados, pero no menos precisos. Como ya hicieran los alemanes Wedge, colorean de tonos vintage alguno de los temas dotándoles de un aspecto retro e incluso primitivo. No se han olvidado del fuzz aunque la persistencia psicodelia es reflejada de una forma distinta. Ciertamente el resultado de sus composiciones obedece a un trabajo bien elaborado y la sensación es que THE HEAVY MINDS han obtenido el álbum que querían. Nada aquí parece dejado a la improvisación, y cada acorde, cada nota, cada melodía ,aparentan estar perfectamente concebidas y diseñadas. Querían sonar así, y suenan así. Los momentos de psicodelia aparecen en el momento justo dentro del variopinto collage de emociones que cada tema logra transmitir. Por otro lado estamos ante uno de esos álbumes de los que no te puedes dejar llevar solo por la primera impresión. Es tanta su riqueza y variedad de matices, que con cada nueva escucha adquiere una nueva dimensión, apreciándose toda la calidad que atesoran unos surcos que guardan unos temas bien construidos y perfectamente ejecutados.

«Second mind» el tema que abre el álbum, se construye sobre una ambientación sesentera sobre unos cimientos de garage-psych primitivo en el que el bajo de Tobias, junto a la guitarras nebulosas de Lukas generan un corte lleno de frescura. Riffs que crujen y voces con un groovy macarrilla hacen de la sencillez virtud, para crear un tema colorido y sencillo. «Trip tide» sigue una línea similar. Riffs que crujen sobre vibraciones de garage-blues y aroma de pop de los sesenta. Desprendiendo genes Stooges, no reniegan a la vocación lisérgica con la que nacieron como demuestra el serpenteante laberinto psicotrópico de su parte final.

Añadiendo altas dosis de ácido a las guitarras, «Footpath to fortress», sin alejarse del camino, transita por el lado más lisérgico. Un caleidoscopio con momentos retro y una voz desgarrada surfean entre las mareas ondulantes del blues con solos hirientes y cambios de ritmos en los que un tufillo funky aparece de manera efectiva. Como si fuera cansado, los ritmos llevan una cadencia aparentemente lenta. En realidad se trata de una visión que no responde a la realidad, ya el groovy y tempo del tema es todo una acierto premeditado de los austriacos. Pegadizo y ácido a la vez, el tema se nutre de todos los estilos usados por la banda antes de precipitarse por un torrente de efectos en su parte final.

Con una gran cadencia blues, los ocho minutos de «Heavy  load of fools» sirven de marco a unos desarrollos más profundos de las vibraciones vintage. Pausado y cadente y siempre inclinado a los postulados garageros, sus chirriantes riffs, acaban sucumbiendo a la seducción de los distados de la psicodelia pesada.  

En una versión más colorista, «Spheres» y esa linea de bajo hipnótico que coquetea con sonidos funky mientras los platillos chasquean bajo la mirada de un órgano retro, nos sorprenden con una sensual voz con un trasfondo caleidoscopico. Un trance más electrónico y modernista. Un tema que cambian los vaqueros y las chupas de cuero por el látex.

Aunque el sonido de los austriacos tiene una vocación clara, no dudan en ofrecer distintos registros. Así «Distopia» entre riffs desérticos en línea Nebula se presenta más grueso y fornido. los efectos aparecen con sutileza entre espacios a caballo entre el hard y el proto-metal, antes del descenso a los abismo lísérgicos que sirven de lucimiento al bajo Tobias y a la guitarra de Lukas, que nos ofrece su versión más ácida. Tras el paseo psicodelico, retoman el garage arenoso.

«SECOND MIND» cierra con la languidez sesentera de «Flight future days». Más melodiosos y recordando el garage y la psicodelia de aquellos años. EL fuzz del bajo hace que estemos en algún punto en el que los sesenta y el siglo XXI se encuentran bajo una brisa arenosa y cruda.  

«SECOND MIND» está disponible vía el sello austriaco StoneFree Records.

THE HEAVY MINDS son: Chris (batería), Lukas (guitarra y voces) y Tobias (bajo y guitarra)

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Reseña.- ELDER.- «The Gold & Silver Sessions»

 

a2012554351_16«THE GOLD & SILVER SESSION» es el nuevo trabajo de los bostonianos ELDER, antes de la publicación su próximo álbum, en el que ya están trabajando. Cualquier fan de ELDER que busque aquí el sonido que les aupó a la fama con su magnífico y aclamado «LORE» puede verse seriamente defraudado. Aquí, el ahora cuarteto, no suena a stoner, no suena a doom, no suena a ELDER tal y como les hemos conocido Pero si, si suena a algo bastante diferente pero maravilloso; aunque teniendo en cuenta el rumbo que tomó su último álbum «REFLECTIONS OF A FLOATING WORLD», con esa inclinación hacia atmósferas más progresivas, quizás no debiéramos de sorprendernos tanto. A buen seguro que cualquiera que escuché los tres temas contenidos en su interior sin saber lo que está escuchando, es muy probable que jamás diría que son ELDER. «THE GOLD & SILVER SESSION» son unas grabaciones efectuadas en Berlín durante su última gira europea el otoño pasado. Un trabajo completamente instrumental donde la banda experimenta con sonidos y sedosas texturas psico-progresivas fuertemente influenciados por los dictados de la música kraut. Tres largos temas en los que la banda parece mostrarse sin ningún tipo de ataduras mostrándose libres para componer y ejecutar algo distinto. Un viaje a atmósferas desconocidas hasta ahora por la banda. La pregunta que cabe hacerse es: ¿Estamos ante un nuevo rumbo en su producción musical? o simplemente es un paréntesis en su discografía. Cabe señalar que «THE GOLD & SILVER SESSION»  se enmarca en el proyecto PostWax del sello Blues Funeral Recordings. Una serie ambiciosa de lanzamientos con arte interconectado y una ética que anima a sus artistas a probar cosas que no harían dentro de sus ciclos normales de álbumes.  He de decir que aquel que se quite los complejos y salga de su zona de confort, disfrutará de algo mas de media hora de música hipnótica y gratificante. Monumentales y exuberantes desarrollos llenos de sutilezas instrumentales en una clara apuesta psico-progresiva, que bien podría haber sido producida por El Paraiso Records, ya que su sonido se asemeja bastante a muchas de las bandas que habitan en el sello danés.

Sobre atmósferas drone de corte espacial y suaves guitarras «Ilusory motion» evoluciona con ensoñadores acordes de guitarras y envolventes sintetizadores por espacios ingravitatorios. Una magia adormecedora que va tornándose de la psicodelia a lo progresivo con unos teclados que soportan esos oscuros momentos en los que la banda transita por reconfortantes galaxias. Una calma que va describiendo un relato de ciencia ficción alejado de los sonidos a los que nos tenían acostumbrados. Con floristas en formas de acordes de guitarra más propios de Causa Sui profundizan en su experimentación. Repitiendo la estructura el tema va avanzando con pausa hasta una intensificación final en la que el sonido se torna más pesado obteniendo brillantes momentos heavy-psych.

Mucho más sutiles si cabe los acordes de esos teclados de vocación progresiva, «In morgengraven» se desarrolla entre un suave sinfonísmo y la lisergia espacial. Un tema que fuleye en un caleidoscópico entorno en el que las supernovas muestran toda su belleza. Atractivas guitarras completan un cuadro sonoro inconmensurable. No busques zumbidos doom, ni pesados riffs aquí, esto es otra cosa. Cualquier momento pesado sucumbe ante el sinfonismo que ELDER imprime al tema. Un sinfonismo siempre acompañado de un halo psicotrópico que adormece nuestros sentidos. En una calculada involución la melancolía se adueña de esos pasajes instrumentales con gran acierto.

Los momentos más experimentales llegan con «Weibensee». Dieciocho minutos en los que los ritmos hipnóticos de procedencia kraut mas cercanos a bandas como Minami Deutsch que a cualquier propuesta stoner. Sintetizadores marcados conviven con una batería golpeada con una precisión matemática y robótica que contagia al bajo. Según el tema va avanzando las guitarras se abren paso entre las nebulosas coloristas. sin que nos demos cuenta el tono va cambiando, introduciéndonos en una oscuridad  que nos envuelve y adormece. ¿Quién diría aquí que lo que suena es ELDER?. Me atrevo a apostar que nadie sería capaz de idintificarlos en esta nueva faceta de liberación creativa. Una jam en toda regla  bajo parámetros espaciales en la que los efectos revoloteas cual polvo estelar por la nave de los de Boston. Olvidándose de cualquier regla construyen una gratificante jam que acaba deflagrando en su parte final de una forma monumental. Una exuberancia instrumental de proporciones descomunales que define lo que estos chicos han hecho. ¡Majestuosos!

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Reseña.- MANTRA MACHINE.- «Heliosphere»

a2373748400_10Los álbumes instrumentales no son del agrado de todo el mundo, pero los viajeros espaciales holandeses MANTRA MACHINE, pueden hacerte cambiar de opinión. Hace casi cuatro años despertaron la admiración de muchos con «NITROGEN» ahora regresan para devolvernos a los confines del universo con «HELIOSPHERE». Tomando como base  prietos riffs stoner y altas dosis psicodelia espacial el trío de Amsterdam nos embarca en una nueva odisea mas allá de los confines explorados por el hombre. La heliosfera, esa región situada a años luz de la tierra y en donde los vientos solares provocan una burbuja magnética en la cual se encuentran los planetas del sistema solar, incluida la tierra. Un complejo sistema de capas que se ve reflejado a la perfección con los cuatro largos temas de este álbum.  Un magnetismo no exento de ecos desérticos soportados en una pulsante línea de bajo en una apuesta instrumental en la que la mística interplanetaria se describe son acierto en cada nota. La duración de los temas hace que puedan desarrollar y plasmar todas sus inquietudes musicales sin ningún tipo de ataduras. El resultado es un brillante trabajo para dejarse llevar por la lisérgia intrínsica en sus surcos.  «HELIOSPHERE» es un álbum sin aristas, un disco que va más allá de los estándares de la psicodelia pesada para ofrecernos un auténtico mantra completamente lleno de fascinantes pasajes instrumentales para deleite de los amantes del género. Uno de los mejores álbumes del género de lo que llevamos de año. La maquinaria holandesa demuestra estar engrasada a la perfección para su singladura intergaláctica.

Una introducción reveladora nos señala el camino de por donde va el camino del álbum en  «Hydrogen».  Partiendo desde el sosiego y describiendo una calma tensa nos embarcan en un viaje mesiánico a través de desarrollos de una psicodelia pesada bien construida sobre los pilares de una potente base rítmica que soporta las ondulaciones de las guitarras. Elementos stoner que son envueltos por los desarrollos psicotrópicos y sus efectos para evolucionar poco a poco en su intensidad. Según vamos avanzando en la travesía las dosis lisérgicas van surtiendo efectos hasta lograr dimensiones épicas.

Mas inmersos si cabe en el territorio del rock espacial, «Atmos» se desarrolla en insondables espacios por los que la maquinaria mántrica holandesa queda mas definida. Entornos de ingravidez con polvo estelar poco a poco nos mas metiendo en ese agujero negro que nos traslada a una dimensión desconocida. Mostrándose más sosegados y apacibles, los efectos custodian la cadente y profunda línea de bajo, lo cual es una constante a los largo de todos los temas. Una mística interplanetaria de proporciones descomunales que supone una exploración de la psicodelia espacial realizada con auténtica maestría.

Teniendo en cuenta el tipo de propuesta musical que nos ofrece MANTRA MACHINE, no es de extrañar que necesiten de temas de larga duración para poder desarrollar toda su creatividad. De esta manera la descripción de las odiseas espaciales les permite dotar a los temas de numerosos matices, intensificando o calmando las armonías. de sus temas.

Algo más melodiosos, «Delta-v», utiliza con mayor profusión los sintetizadores en un nuevo transito psico-espacial. Poco a poco, como ya hemos percibido en los temas precedentes, van dotando de intensidad sus estructuras. Seguramente estamos ante el tema menos ácido, y en el que los ritmos stoner conviven con momentos más progresivos. Así se desarrolla la mayor parte del tema hasta que que en su parte final las guitarras nos devuelven a esos estados de inconsciencia psicotrópica. la sensación de estar en entornos alejados de la razón es conseguida con gran destreza y efectividad en un nuevo mantra sónico.  

Mucho más fornido, y con evidente vocación stoner, «Heliosphere», con sus catorce minutos, se manifiesta sucumbiendo a hipnóticos ritmos que nos envuelven atrapándonos en un caleidoscopico y hechizante laberinto sonoro. Como si pasara por distintas fases, un nuevo empujón hace que el corte serpentee pasando por distintos estados. Una tortuosa travesía salpicada de riffs desérticos y polvo galáctico que culmina en nuevo mantra sensorial donde la calma se adueña del entorno. Conviviendo con misteriosos pasajes más propios de una banda sonora de una película de ciencia ficción MANTRA MACHINE no acaban de salirse del los parámetros de la psicodelia pesada, para recuperar los tonos espaciales a través de envolventes efectos. Las profunda guitarras acarician unos surcos que acaban perdiéndose en la inmensidad del cosmos.

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Crónica.-FREAK VALLEY FESTIVAL 2.019 (Día 3)

En la última jornada del festival todavía nos quedaban emociones fuertes por vivir. El cansancio de los dos intensos días previos se hacía notar, pero la oferta musical que nos esperaba hacía que las ganas de seguir disfrutando estuvieran todavía intactas.

En este día había había habido dos cancelaciones, la de los tejanos DUEL y la de los escoceses SLOMATICS. La primera se había resuelto con la incorporación de SPACE VENTURA que abrieron el día, a los que no llegamos a ver, y la segunda con una jam session a cargo de Sula  BassanaLulu Neudeck de ELECTRIC MOON, acompañados de los neozelandeses ARC OF ASCENT y Bill, el cantante de BUSHFIRE, lo cual fue todo un regalo para los allí presentes.

HIGH FIGHTER descargaban altas dosis de heavy y sludge, con el carisma y la fuerza de su vocalista Mona al frente y bajo un sol de justicia, lo que invitaba a visitar los bares de los aledaños del escenario pequeño y dar buena cuenta del aperitivo.

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Ya en el escenario principal los británicos THE FIERCE & THE DEAD hacían sonar los primeros riffs de «Truck». Era la primera ocasión que los veía en directo y lo cierto es que no me defraudaron en absoluto. Con un show basado principalmente en temas de su último álbum como «Verbose», «Dancing robots» o «1991» su forma de interpretar la piscodelia con altas dosis progresivas y algún guiño kraut, logró enganchar a los presentes a pesar de la hora. Los rifss de Matt Stevens eran secundados con una solvente base rítmica para completar un show de alto nivel en el que no faltó la pesadez. Posiblemente en otro horario la banda hubiera brillado más, pero aún así, hay que felicitarles por su actuación.

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El público no era consciente de lo que nos llegaba a continuación hasta que Volker anunció a ELECTRIC PUHA (este fue el nombre que Sula dio a la jam que congregaba a miembros de ELECTRIC MOON y de ARC OF ASCENT acompañados por la voz del cantante de BUSHFIRE).  Músicos libres de ataduras improvisando jams lisérgicas para conformar un momento único e irrepetible que siempre quedará en nuestras retinas. Cumpliendo la máxima que siempre repito, cuando un músico disfrutar sobre un escenario, hace disfrutar a la audiencia, y ésta le devuelve el cariño transmitiendo esa satisfacción.  Una grata sorpresa que nadie esperaba y que personalmente me satisfizo al poner disfrutar nuevamente de parte de ELECTRIC MOON, uno de mis objetivos en el festival.

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OUTSIDEINSIDE, la joven formación de Pittsburgh, nos devolvían a los setenta con su rock atemporal. La banda, comandada por David Wheeler se sentían entusiasmados por tocar en un evento de estas características y como me comentaban tras el show, para ellos había sido algo increíble. Lo cierto es que su descarga de riffs netamente hard-rock unidos a momentos en los que el blues aparecía en sus armonías completaban una brillante actuación.

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A una hora torera, una de las bandas que mas llamaban mi atención salía al escenario. Llegados desde la lejana Nueva Zelanda, ARC OF ASCENT nos habían mostrado un par horas antes de lo que podían ser capaces en su actuación junto a Sula y Lulu. Ahora Matt Cole-Baker con su bajo y al mando de las voces (en la jam había tocado la batería) los primeros acordes de «Benediction Moon» abrían su show. su repertorio recorio toda su discografía con temas como «Absolution In Light» «Godhead», «Celestial Altar», «Eye of ages», dejando patente que son una de las bandas mas solventes en esto del doom cósmico. Sumiéndonos en un trance lisérgico lleno de pesados riffs, como ya habían hecho horas antes ,el trío concluía su show con «Redemption» mientras las cabezas de los presentes subían y bajaban siguiendo sus ritmos. Otro increíble show, y ya llevábamos unos cuantos. Sobresalientes.

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Llegados desde Islandia, THE VINTAGE CARAVAN aparecieron con sus mejores galas. Unos minutos antes bromeaba sobre esto con su bajista Alexander que se acicalaba en el backstage como si fuera a una boda. Seguramente el público de Freak Valley no merecía menos. Solo los 15 segundos que duró la introducción de la batería de Stefan fue la tregua que se dieron para poner toda la carne el asador y derrochar energía ante un publico muy muy caliente y no solo por el calor ambiental, sino por todo el fuego que despedían desde el escenario. «Reflection» abría las hostilidades del trío para no dejar de interactuar con el público en un continuo flujo de poses y melenas al viento. Aquellos que hemos visto su directo, sabemos a lo que nos enfrentamos, toda una descarga de energía de tres tipos que disfrutan sobre el escenario y que constantemente buscan la complicidad del público, y aquí lo estaban consiguiendo. bien con los riffs retro de temas como «Set your sight»  con su guitarrista Oskar sin dejar de hacer muecas retando al público. «Babylon», el tercer tema que interpretaron, era coreado y bailado por todo el auditorio, rendido a sus pies.  Acompañados por las palmas de la gente disfrutando era la mejor recompensa que podían tener. Una enrome ovación y caras de felicidad lo decían todo. A partir de ahí, el recinto ardía en llamas, un fuego que era sofocado por Klaus con una manguera en la esquina izquierda del escenario refrescando a la gente, algo que indudablemente era agradecido por todos. THE VINTAGE CARAVAN son rock en estado puro.

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MONOLORD cerraban su gira de primavera y no lo pudieron hacer de una forma más salvaje. La apisonadora sueca comenzó de una forma ambiental, para no cejar en su empeño de ofrecer esos pesados riffs doom. Mika Häkki ataviado con una colorida túnica y sus gafas de sol, no dejaba de aporrear su bajo mientras la audiencia ponía a prueba su cervicales. Plomizos pero efectivos, y con gente surfeando sobre las cabezas del personal nos metieron en todo un trance durante un hora hasta «Midnight Meditation» con la que cerraron su show, La guitarra de Thomas V Jäger no resistió la embestida acabando destroza contra el escenario. ¡Contundentes como siempre!

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El plato fuerte de jornada resultó ser el shusi hipnóticos de los japoneses MINAMI DEUTSCH. Mis queridos amigos cada día se consolidan más como una gran banda. Una técnica envidiable que van puliendo cada día mas ofreciendo un derroche de magnetismo en cada actuación y que sorprendió a muchos de los presentes. Sus hipnóticos ritmos kraut contagiaban a un personal que se vio seducido por su precisión y sensualidad de sus pasajes psicodélicos. Comenzando su actuación con temas de su primer álbum como «Futsu Ni Ikirenai», «Sunrise, Sunset» y «Tangled Yarn»,  para dejarse llevar en la parte central de su show por una jam y terminar su actuación con dos temas de su último álbum como «I’ve Seen A U.F.O», en uno de los momentos culmen de su concierto, y «Concrete ocean» con la que dieron por terminada su actuación metiéndose a los Rock Freaks en el bolsillo, que a buen seguro no olvidarán este concierto. La sensación entre los presentes fue de admiración y de incredulidad por la precisión con la que el cuarteto ejecuta sus temas y la capacidad de seducir en sus momentos más viajeros. Una precisión matemática que contagió todos los presentes. En esta ocasión, Kyotaru, Taku, Keita venían acompañados a la batería por Tatsuhiko Sugi y sus ritmos hipnóticos que consiguieron que todos bailáramos con sus temas. La banda fue despedida con una gran ovación, como había venido sucedido a la conclusión de cada tema. ¡Inconmensurables!

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Ya iba acabando el fin de semana, pero todavía nos quedaba un concierto con mayúsculas. WOLMOTHER nos recordaban lo que es un concierto de rock and roll a la vieja usanza. Con una estética setentera, y un hard-rock que impedía que esos cansados cuerpos pudieran mantenerse en reposo. Temas directos y efectivos acompañados de una luminotecnia que resaltaba su propuesta, los australianos mantuvieron el nivel con gran profesionalidad.  Con un repertorio en el que dieron cuenta de todos sus clásicos como «Gypsy Caravan», «Woman», «New Moon Rising», «Mind’s Eye»«California Queen»«Joker & The Thief». Con el hard-rock por bandera la banda nos regaló más de un hora de buenas vibraciones a las que no faltó el flotador de unicornio volando sobre las cabezas de los presentes. Una ovación despidió a la banda que sonó con una nitidez endiable a lo largo de su actuación..

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A veces el orden de actuaciones de las bandas en un festival puede no ser la más apropiada, pero personalmente creo que fue un acierto que tras WOLFMOTHER, y ya bien entrada la noche, el cierre corresponda a una banda de las características de GOD IS AN ASTRONAUT, lo cual es otro punto a favor de la organización del festival. Los irlandeses pusieron el broche de oro a tres días intensos en los que pudimos disfrutar de grandísimas actuaciones. El quinteto ponía el bálsamo a toda la adrenalina liberada minutos antes con sus atmosféricos sonidos y su gran despliegue de luminotecnia. Calidad por doquier en un show que comenzaba con «Epitaph» y concluía con «Helios Erebus» y en el que la banda dejó patente toda su calidad en su rock espacial con altas dosis post-rock. Una magnífica forma de dar por concluida mi primera visita a este lugar tan maravilloso y acogedor. Un espacio en el que la convivencia el civismo y las buenas vibraciones se palpan cada minuto, no en vano es un un punto de encuentro de muchos asiduos de la escena y que al rato de estar allí ya te encuentras como en casa. Es justo agradecer las facilidades dadas por la organización para poder realizar esta crónica y en especial a Jens Heide, su promotor por su hospitalidad. También a todos los que colaboran para que esto salga a la perfección, ya que hay un gran equipo que hace que todo se muy fácil. Sin ninguna duda, el próximo año estaremos de vuelta a un espacio en el que la música es la protagonista, un lugar con unas instalaciones como pocas para que todo visitante se sienta cómodo, y si a ello añadimos el maravilloso entorno en el que está enclavado la conjunción es perfecta.

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Crónica.- FREAK VALLEY FESTIVAL 2.019 (día 2)

Si la primera jornada del festival había hecho que el viaje mereciera la pena, (algo que tenía claro iba a suceder), por delante teníamos una maratoniana jornada. La organización hace todo lo posible para la comodidad de los visitantes, y no me sorprendía que los servicios instalados en la zona de camping eran constantemente limpiados lo cual era muy de agradecer. Así mimo se había instalado unas cabinas con duchas de agua caliente a las que podíamos acceder por tan solo un euro. Ciertamente eramos muchos y para acceder a ellas debíamos de esperar un rato de cola, pero la espera merecía la pena. Por otro lado había instado un puesto para poder tomar un variado desayuno con café o zumos a un precio muy asequible con unos bancos instalado debajo de una carpa. Una vez aseados y alimentados emprendíamos el paseo colina abajo hacía el recinto del festival donde al filo de las doce del mediodía los británicos LACERTILLA abrían la jornada del viernes.

Con el escenario principal vacío, las dos primeras actuaciones de la jornada se desarrollaba en el escenario pequeño, situado en una de las esquinas del recinto y rodeado por árboles.

Al filo de las 12, los británicos LACERTILLA  abrían la jornada mientras poco a poco la gente iba llegando al recinto, dando cuenta de las primeras cervezas del caluroso día. El quinteto subía al escenario con un Matthew Fry al frente, maquillado con pinturas en su cara al más puro estilo Alice Cooper para ofrecernos una descarga de stoner, metal y mucha psicodelia. Todavía nuestros cuerpos estaban ralentizados a esas horas, pero su descarga consiguieron que poco a poco todos nos fuéramos activando con su descarga de riffs humeantes y los chillido de su cante Matthew. Un show lleno de energía para ir calentando motores para la larga jornada que nos esperaba. 

Tras ellos, el dúo alemán PRETTY LIGHTNING nos trasladaban a pantanos espacios con las únicas herramientas de su guitarra y batería. El blues del Delta tomaba Freak Valley desde una apuesta sencilla pero efectiva que servía para seguir metiéndonos en ambiente.  El momento se prestaba para tomárselo con calma y deleitarnos sentados de su show actuación. A la finalización de su show el recinto ya se encontraba prácticamente con todo el personal en su interior.

Era el momento de trasladarnos al escenario principal donde nos esperaban los retro-rockers suecos DEAD LORD. Como si hiciéramos un viaje en el tiempo a los setenta. Su puesta en escena y su indumentaria olían a hard- rock clásico. Abrían su actuación con «Gypsy caravan», para continuar con temas como «Woman» «White Unicorn», «Colossal» o «New Moon Rising». Tengo que reconocer que no tenía la sensanción de estar ante una jóven banda retro-rock, sino más bien que me había embarco en una máquina del tiempo en la que los sonidos añejos brotaban del escenario con la sombra de Thin Lizzy sobre cada acorde y cada riff. Ese sonido añejo, por momento se convertía en rancio, pero no fue lo más apetecible para mi. No obstante su temas eran tarareados por el personal mientras la banda derrochaba poses sobre el escenario con la típica estampa de sus tres guitarristas moviendo sus guitarras al unísono de un lado a otro. Una puesta que me pareció un poco fuera de lugar en los tiempos que corren pero cuyo sonido era pegadizo y divertido.

 

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Llegaba el momento de reponer fuerzas antes de enfrentarnos a GREAT ELECTRIC QUEST. Los heavy-rockers de San Diego ofrecieron un variado show con una puesta en escena por todo lo alto. Si al principio su cantante aparecía en el escenario cubierto por una túnica plateada que ocultaba su rostro, a continuación desaparecía del escenario para ofrecer toda su pose heavy-rock en un show en el que no faltaron versiones de Pink Floyd, Deep Purple o Judas Priest coreados al unísono por todo el personal. Agitando una bandera sobre el escenario, interactuando con sus compañeros y con el público, el cuarteto de San Diego imprimía vigor a cada riff. Subiéndose sobre los amplificadores, zarandando sus instrumentos y con esa puesta en escena colorista, resultaron ser toda una agradable sorpresa para mí. A pesar de que a priori, no eran de mis favoritos, lo cierto es que defendieron su fe con solvencia.

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Llegaba la hora de los noruegos PRISTINE. Momentos antes había estado un rato charlando con Heidi, su cantante, la cual siempre derrochando simpatía me comentaba toda su ilusión por estar allí, con las ganas que tenía de ofrecer un gran show.

Ataviada con un mono corto negro y una capa de tul difícilmente perceptible si no estabas cerca del escenario comenzó a soltar su rubia melena al viento. Con «Pioneer» arrancaba una actuación en la repasaban temas de sus últimos trabajos como «Road Back To Ruin», «All Of My Love» o «Bluebird» entre otros. El soul y blues revoloteando sobre el recinto del festival. Siempre con el protagonismo de Heide, todo un animal de escena que se encontraba bien custodiada por sus compañeros de banda y por  Oskar Georg Holldorff a los teclados. Esos teclados que le imprimen el toque vintage a su sonido. Ejecutando un show solvente, me dejaron una extraña sensación ya que en las anteriores ocasiones que les había visto en directo habían sido soberbios, y en esta ocasión les ví algo por debajo de ese nivel. Aún así, hicieron completaron una gran actuación que culminó con «Sinnerman» y «Derek».

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La tarde estaba caliente y era el momento de los belgas RAKETKANON, banda que se había incorporado al cartel tras la baja meses atrás de IT’S NOT NIGHT: IT’S SPACE. Si hay algo bueno en este tipo de festivales es que siempre hay alguna banda de la que no tienes referencia y que luego te sorprende. En esta ocasión la primera gran sorpresa me la dio el cuarteto belga. Una apuesta alternativa en la que los teclados y la electrónica tienen un gran peso sin regenerar de pesados riffs y momentos casi hardcore. Constantes cambios de ritmos extraños e hipnotizantes que por momentos rozaban el noise. Con su cantante y sus espasmos aquello resultaba ser toda una locura psicotrópica. Los músicos se movían como autómatas mientras todos nos sentíamos atrapados en su tela de araña musical. Nunca sabías por donde iba a venir el siguiente giro y eso hizo que la banda se consagrara en boca de todos como una agradable sorpresa. Originales y efectivos, su show me pareció de lo más atrayente.

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Otra de las bandas que estaba en mi agenda desde hace tiempo eran los griegos TUBER, y pasadas las seis de la tarde, logré poner otra muesca en mi lista.  los griegos repetían en el festival, pero para mí era la primera vez, y una primera vez siempre hay que vivirla intensamente.  A lo largo de los seis largos temas que formaron su show, la banda consiguió con maestría trasladarnos con su pesados riffs a entornos de magnética psicodelia. Esa combinación que tanto me gusta entre lo pesado y lo «viajero» se produjo en la tarde del viernes. Sin una gran puesta en escena Yannis Gerostathos, Yannis ArtzoglouParis FragkosNikos Gerostathos se dedicaban a tocar su instrumentos con una precisión matemática. Si te ponías en la parte de atrás frente al escenario solo veías ante ti como las cabezas del público se balanceaban en cada riffs. El cuarteto conseguía crear un auténtico campo magnético sobre el recinto del que nadie podía escapar. TUBER rayaron la perfección con una ejecución que recibía la ovación del público al final de cada uno de sus temas.  Su set-list se conformó con «Sucker Punch», «Cat Class», «Moon Rabbit» «Sex And Depression», «Desert Overcrowded», uno de los temas más celebrados, y «Firebird» para cerrar una actuación que rozó la perfección y en la que cada nota, cada riff había ejecutado con precisión logrando transmitir un peculiar estado de ánimo a los presentes.t

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Después de esa poderosa embestida, Sean McVay al frente de KING BUFFALO, dejó claro a quién corresponde la corona del festival y quién es el verdadero rey. El trío neoyorquino consiguió poner de acuerdo a la mayoría con su melancólica actuación en la que su brillo hizo que todos nos sintiéramos deslumbrados. Esa corona soportada en magnéticos pasajes de psicodelia que coquetean con los sonidos shoegaze.  Al igual que sus predecesores TUBER, su show estuvo compuesto por seis largos temas, de los cuales tres pertenecían a su último álbum, «Sun Shivers», con la que abrieron su actuación, antes de ejecutar «Longing To Be The Mountain» y «Eye of the storm» con la que cerraron su actuación. Hace dos años había tenido tenido la suerte de poder verlos en directo, también en Alemania, y si entonces me habían maravillado, aquí se mostraron todavía mas majestuosos si cabe. Una cautivador Sean nos susurraba con su voz, mientras su guitarra y sintetizadores nublaban nuestra mente creando un placentero vacío en el que solo cabían sus notas. el éxtasis se implantaba en todos nosotros, sintiéndonos autenticamente atraídos en sus apacibles y magnetizantes nebulosas lisérgicas. Los de Rochester simplemente se mostraron ¡¡¡majestuosos!!!.  Sin duda, el mejor show de todo el festival, que recibió una gran ovación final de un público que reconocía que había un momento difícilmente olvidable. Supongo que pasarán los años y todos recordaremos esta actuación, yo al menos, creo que sí.  

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Con el listo puesto en lo mas alto era el momento de A PLACE TO BURY STRANGERS, y con ellos llegó el caos. He reconocer que jamás los había escucha (o al menos no soy consciente ello), lo primero que sorprendió fue ver a su guitarrista Oliver Ackermann con una guitara que no pasaría ningún control de calidad, al menos en su apariencia. rota en elaguna de sus partes y solo con parte de su pintura, lo cierto es que de ella salían incendiarios riffs, Mientras  Lia Braswell , su batería aporreaba los parches con una virulencia inusual. lo mismo sucedía con el bajo de Dion Lunadon, en el que había mucha solera sobre esas cuatro cuerdas. Con un sonido atronador, sus riffs rozaban el noise. Distorsiones infinitas y unos músicos que estaban sumidos en un frenesí diabólico. La primera bomba estallaba cuando su guitarrista Oliver, en un arebato de locura premeditada, comenzó a golpear su guitarra contra el suelo y a lanzarla ondeandola sobre el escenario, algo que contagió a Dion, que hizo lo mismo con su bajo, solo había transcurrido cinco minutos de show y ya habían incendiado el festival y se habían quedado sin instrumentos. Ahí no acababa todo, reponiendo sus instrumentos, seguían ofreciendo el mayor nivel de decibelios de todo el festival, las distorsiones se clavaban en nuestras neuronas. En mi vida he visto muchos shows locos, pero aquello estaba tomando tintes de hecatombe, y todavía nos quedaban fuertes emociones por delante. Como poseídos por alguna extraña fuerza, seguían acercando su guitarra y bajo a los amplificadores creando un ruido ensordecedor. Ritmos diabólicos y una nueva guitarra destrozada. media hora de show y los musicos abandonaban el escenarios entre distorisiones. por la parte izquierda, Dion volaba con su bajo sobre las cabezas del público, mientras, Lia se dirigía a la mesa de sonido, de la cual sacaba un carrito con una mesa de mezclas y un micrófono poniéndose a tocar en medio del público. Nuevamente las distorsiones cubrían todo. Allí los tres se juntaron para crear algo parecido a una rave. ¡¡¡¡Toda una locura!!!. La última parte de la actuación, ya sin estos sobresaltos siguió el mismo camino frenético. Sorprendentes y salvajes.

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Tras esa descarga de adrenalina, era el momento de ir a reponer energías antes de YOB comenzaran su show. Me sorprendió en la parte trasera del escenario la gran cantidad de equipo que traían el trío de Oregón con un Mike Scheidt con el que pude charlar un rato, derrochando simpatía y amabilidad, pero a su vez concentrado en preparar todo para que nada fallase. YOB es una banda que tiene un gran reconocimiento dentro de la escena, y que a mí personalmente no me había atrapado de esa forma, por lo que afronté su show con la esperanza de que esto cambiara. La noche había caído y los primeros riffs retumbaban en el escenario. Con una voz entre desgarrad y melodiosa Mike, rasgaba con contundencia su guitarra y elevaba al viento sus aullidos casi guturales entre riffacos doom-metal. Abriendo su actuación con temas viejos como «Quantum Mystic» y «Atma» mostrándose pesados y contundentes, fueron bajando la intensidad en la segunda parte de su show para mostrar su faceta más melódica con temas de us último álbum como «Beauty In Falling Leaves», «Original Face» y «Our Raw Heart». La banda ofrecía un generoso despliegue de luminotecnia que amplificaba el poder de sus temas completando un brillante show que no me decepcionó. 

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CORROSION OF CONFIRMITY cerraban la jornada  celebrando el 25 aniversario de su álbum «Deliverance». Como preludio «La Grange» de ZZ Top nos introducía en la descarga de metal sureño que nos esperaba. La primera parte de su show correspondía a temas de «Deliverence» como «Seven Days», «Señor Limpio» «Broken Man» «Heaven’s Not Overflowing», «Albatross» o «My Grain» con sus pesados riffs, dando más protagonismo al Stoner que al su faceta mas sludge, lo cual personalmente agradecí. Brillantes momentos de hard-rock que eran agradecidos y coreados por los presente llenaban un show intenso. Sin ser una de mis bandas favoritas, el final de noche me pareció más divertido de lo con anterioridad preveía. Esa inclinación por sonido con aroma sureño hizo que aguantará hasta el final de su show tras una agotadora pero satisfactoria jornada en la que habíamos vivido muchos grandes conciertos. Era el momento de emprender nuestro camino a descansar y reponer fuerzas para lo que nos esperaba el día siguiente, que no era poco.

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