TESOROS DEL SIGLO XX: GRAVY TRAIN.- «Gravy train»

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Entre las numerosas bandas nacidas en el Reino Unido a comienzos de los setenta se encontraban GRAVY TRAIN. Con Cuatro álbumes publicados, en 1970 realizaban su disco homónimo “GRAVY TRAIN”. A menudo comparados con Jethro Tull por la incorporación del sonido de la oscilante flauta, su estilo podríamos encuadrarlo en la escena heavy-progresiva, aunque no solo se quedan ahí. Ocupando un espacio entre los propios Tull y Black Sabbath, las guitarras fuzz y el peculiar registro vocal de Norman Barret no han tenido el reconocimiento que se legado realmente merece. Blues y elementos de jazz se entremezclan en su apuesta por el hard rock a la que añaden elementos del sonido Canterbury e incluso algún momento Pink Floyd, de hecho, el segundo tema del álbum se llama “Dedicated to Syd”, por lo que no existe margen para la duda. Esa combinación entre dulzura y garra hace del álbum una joya que debería de haber tenido un mayor reconocimiento y que quedó en el cajón del olvido debido a la cantidad de bandas que surgieron en aquellos días.

Si te gustan bandas como Jethro Tull, Lucifer Was, Blodwyn Pig, no deberías dejar pasar esto.  

“The new one” abre el álbum con ese sonido característico de los primitivos Jethro Tull, con la flauta dominando los espacios del tema. Cinco minutos que pueden sorprender a cualquiera que lo escuche por primera vez. Blues arcaico y elementos de jazz bajo un pegadizo ritmo.

Dedictated to Syd” parte cadencioso y cansino con la flauta y la guitarra poniendo los cimientos de un tema de gran complejidad con unos arriesgados momentos vocales. .

Esa flauta ensoñadora de J.D. Hughes camina por escenarios más propios del folk rock, para poco a poco ir construyendo un tema progresivo en el que las voces agudas se sobreponen a la voz principal. Aquí nuevamente podemos identificar el legado Tull a lo largo de sus siete minutos.

Pero sin duda es “Coast road” el tema que podría definir el álbum. Blues construido con ladrillos de una guitarra fuzz y el aromático sonido de la flauta caminando acompasadamente. Aquí encontramos la incorporación del saxo así como los teclados para sumergirnos en escenarios más propios del jazz rock y la psicodelia. La garra y sentimiento de la voz hace que el tema adquiera la profundidad del blues más desgarrador. Una melodía de esas que no puedes quitarte la cabeza es la base que soporta esa compleja estructura de la que tanto gusta la banda.

“Enterprise” estalla en una deflagración de hard rock y sonidos heavy progresivos en dos estratos diferentes. Fuertes guitarra en el fondo y la flauta revoloteando en una especie de jam controlada.

Instalado en ese escenario hard rock, “Think Of Life» se muestra como un tema lleno de frescura y fuerza. Fuzz chirriante y densos ritmos son complementados con las mejores melodías del álbum. Un corte pegadizo y robusto que no prescinde de los ornamentos tradicionales del folk rock, a pesar de ser un tema de puro rock enérgico.

El álbum cierra con “Earl Of Pocket Nook», otro tema de puro hard-rock que cuenta con las florituras del característico sonido de la flauta. Potente y aireado, en él, la banda se permite alguna licencia progresiva al igual que en el resto del álbum en improvisaciones que alcanzan los quince minutos.

La banda estaba compuesta por Norman Barrett (voz y guitarra) Barry Davenport – (batería) J.D. Hughes (flauta, saxo y voces) Les Williams (bajo y voces),

Reseña: ISLES OF MARS.- «Isles of mars»

a4213650809_16¿Eres amante de bandas como May BlitzLeadhoundCaptain BeyondSir Lord Baltimore o Graveyard? Si  la respuesta es SI, no deberías pasar por alto el debut de los alemanes ISLES OF MARCH.

Con la brújula puesta en los sonidos del proto-metal y el hard-rock setentero el trío de Manheim, compuesto por David S. (voces y guitarra) Dave Brechbilder (batería), Gregor K. (bajo) , sin impostar su sonido nos ofrecen su propia visión de aquellos gloriosos ecos. Siempre debemos de diferenciar cuando una banda trata de “copiar” vibraciones del pasado y cuando éstas nacen con naturalidad; aquí estamos en el segundo caso. No se trata de copiar y reproducir el sonido de los días pasados, sino de seguir su propio camino y disfrutar con la música hecha con honestidad y con sudor tras unos buenos ratos en el local de ensayo con unas cervezas haciendo lo que verdaderamente les gusta. Esa es la sensación que tengo tras escuchar este magnífico trabajo. Siempre es una alegría encontrarte con bandas así, con esta frescura desbordante y este sonido nítido en el que los instrumentos se respetan unos a otros, siempre en busca de una causa común. Todo con mesura, con ritmos llenos de dinamismo que van serpenteando incorporando distintos elementos que no hacen sino enriquecer cada tema. Con las suficientes dosis de proto-metal, de blues y de psicodelia consiguen su objetivo para deleite de todos nosotros con un solo pero…. Sus veinticinco minutos no son suficientes, ¡¡¡¡Quiero más de esto!!! Esperemos que esto solo sea el principio de más entregas,

“Psychopompos” abre sin miramientos con riffs retro bajo una dinámica base rítmica. Dejando claro por donde van los tiros, y con unos instrumentos sonando cristalinos van serpenteando por escenario de hard-rock clásico. Tonos retro sin estridencias y un aroma a blues adornado con vientos de psicodelia, construyen un tema a semejanza de los Graveyard que nos sorprendieron en sus comienzos. El sonido de wah-wah de la guitarra zigzaguea en un avance que jamás mira hacia atrás. Viejas vibraciones con un enfoque moderno. Instrumentos que toman su momento de protagonismo en beneficio de un objetivo común. Con la suficiente acidez como para estar hablando de hard rock estereotipado a pesar de que sus armonías puedan resultarnos conocidas. Un tema en el que todo suena fresco y cristalino a pesar de que los alemanes utilizan sonidos con mucha solera. La guitarra de David S. juguetea constantemente con tonos que abarcan la psicodelia y el blues mientras sus compañeros lo le pierden jamás de vista.   

Con cadentes ritmos más propios del proto-metal que todos conocemos, “Black tongue” me recuerda a esos crudos sonidos que ambientaban los primeros años de la década de los setenta en el Reino Unido. Contagioso y siempre ondulante, pero con la mirad apuesta en el horizonte conjugan coros y voces divertidas y pegadizas. Leves ecos Sabbath que dejan paso a solos ácidos en los que el wah-wah. Arrastra a la base rítmica. Un tema para subir el volumen y apretar el acelerador. Con dos partes bien diferenciadas pero amarradas con acierto, se dejan llevar por atmósferas más psicodélicas entre los poderosos ritmos proto-metal. Vibrante e infeccioso sus notas rezuman humo narcótico y estimulante a pesar de que sus riffs caminan como un paquidermo.

Una apertura purpleliana arranca en “Lady atrocity” para golpearnos con toda la energía hard. Oscilaciones en plena línea retro-rock ponen de actualidad aquellos viejos sonidos que nos enamoraron hace décadas. Estamos ante un tema primitivo que es suavizado por su vocalista David. Fluyendo de forma natural el tema recorre meandros y cascadas a lo largo del tema, fluyendo todo de forma natural. Una orografía ondulante que no se detiene ante nada, lo que no significa que encuentre remansos a su paso en los que ofrecernos su lado más lisérgico. Manteniendo el espíritu del rock cavernícola el corte es ejecutado con moderación. Uno de esos temas en los que uno no es capaz de encontrar fisuras.

En aguas algo más calmadas y con coloristas riffs netamente retro, “Fields of elysium” tardan poco en despeñarse sobre sus vitales ritmos en un catálogo de riffs pegadizos. Siempre dejando espacios para la calma y por una senda cercana a los primeros Atomic Rooster incorporan leves pinceladas psico-prog. Un leve toque de color entre el proto-metal casi ortodoxo que la banda practica con tanto acierto. Sin mirar atrás se despeñan por precipicios escarpados en los que las guitarras miran hacia los lados para buscar aromas psych que amortigüen el descenso con floridas fragancias llenan de frescura. Si ofreciendo poderosos riffs, los alemanes se encuentran en su ambiente, en estos escenarios más experimentales no le andan a la zaga. Brillantes momentos de psicodelia colorista adornan un tema con nervio, pero también con sentimiento y belleza.  

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RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)

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Álbum de la semana:

DEWOLFF.- «TASCAM TAPES» (Holanda) rock, retro-rock

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CHANG.- «SUPERLOCOMOTODRIVE EP» (Alemania) desert rock, garage, hard-rock, heavy-psych, kraut, psychedelic-rock, rock

SPIRITS OF THE EARTH.- «NOT COMING BACK» (UK) space-rock, psychedelic-rock, electronic, stoner. heavy-psych 

WILDEORNES.- «SEETHIN’ WITHOUT A HEATHLEN (ALL PROCEEDS TO RED CROSS BUSHFIRE RELIEF)» (Australia) metal, hardcore, heavy-metal, stoner

THUS LIVE HUMANS.- «DUAL DUALITY» (Francia) blues, blues-rock, hard-rock, rock

STRANGE MELIZMA.- «RAVEN TALES» (Rusia) rock, fussion, blues, psychedelic-rock, 

SATÁNICO PANDEMONIUM.- «CULTO SUICIDA» (Mexico) doom, sludge

HEAVY PREACHERS CLUB.- «LOVE REVENGE OBEDIENCE» (Austria) hard-rock, stoner, 

33.- «SPLIT 33 – ROOM ME» (Francia) stoner, heavy-psych, ocult-rock, doom

HEELA MONSTA.- «HEELA MONSTA» (Brasil) rock, psychedelic-rock, stoner

KURSE.- «PROPHECIES, EPISODE I: THE AWAKENING» (Canada) doom, metal, stoner

PINK CIGS.- «PINK CIGS» (UK) hard-rock, proto-metal, hard & heavy, 

PEOPLE TAKING PICTURES.- «INFORMATIVE NOISE» (Australia) alternative, psychedelic-rock, shoegaze

LOTUS THIEF.- «ORESTEIA» (US) avant-garde, post-rock, space, experimental, ambient

SOMETHING DEAD.- «EVERYTHING IS A PROBLEM« (Suecia) alternative, fuzz, stoner, desert-rock, punk, hardcore

SUNDOWNER.- «SUNDOWNER EP» (Australia) sludge, metal, stoner, doom

BEEF SUPREME.- «THE UNTHINKABLE» (US) desert-rock, stoner, hard & heavy, metal

Reseña: DEWOLFF.- «Tascam tapes»

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La primera vez que ví sobre el escenario a DEWOLFF tuve la sensación de haber hecho un viaje en tiempo a la California de finales de los sesenta. Tres jovenzuelos ataviados con pantalones de campanas y camisas de flecos con largos abrigos reflejaban por su aspecto su verdadero leitmotiv musical y una forma de vida. Lo vintage está más de moda que nunca, pero estos chicos han sabido reflejar en sus álbumes los sonidos analógicos como pocos. «TASCAM TAPES», el séptimo álbum del trío, va más allá en su vocación por recuperar los sonidos de los setenta llevándolos al extremo de crear un álbum con unos recursos mínimos. Ellos mismos definen su álbum así: «Grabado en el camino por menos de 50 dolares y con un sonido como si fuera de un millón de dolares». La aventura parte de grabaciones efectuadas durante su última gira, bien en el autobús de la banda, en hoteles, entre bastidores en clubes o simplemente en algún lugar al borde de la carretera con una grabadora analógica Tascam Porta Two de cassette que el propio Pablo compró por menos de esos 50 dólares. Los temas están tocados utilizando solo una guitarra, un micrófono, y una muestra con varios ritmos de batería almacenados por Luka van de Poel y un sintetizador antiguo alimentado por batería. Sin hammond, sin amplificadores y sin batería. El resultado es un álbum fresco y sencillo con temas cortos que toman elementos blues, soul, rock clásico en los que se perciben aromas sureños y que quita la razón a quién dice que sin grandes produciones no existe el éxito. Para ellos, el exito reside en su naturalidad y autenticidad. Algo diferente y divertido para los músicos holandeses con un gran protagonismo de los registros vocales y los coros. Con esa austeridad de medios, no podía ser de otra manera, los holandeses ofrecen un interesante álbum para una banda que parece haber nacido en el momento equivocado, pero que desde su precocidad han ido asentandose y consiguiendo cada vez mas adeptos a su causa. 

Poco mas de media hora de música en un invento arriesgado, pero en el que los múscios se muestran relajado, sin ataduras. Una especie de broma con un resultado curioso y apetecible en el que DEWOLFF siguen siendo muy reconocibles. Retro rock en estado puro, sin aditivos y con el blues presente en casi todos los cortes.

«Northpole blues» parece incidacarnos el camino que va a recorre el álbum. Blues en tonos sureños con registros que me recuerda un híibrido entre Edgar Winter y Dave mason en su etapa americana.  Inevitables coros con falsetes en un sencillo tema lleno de frescura como el resto de los temas del álbum. Saliendose del guión con extraños efectos en su parte final. que aportan un halo psicodélico.

La contagiosa y pegadiza «Blood meridian» se muestra más rock con unas guitarras más contundentes y un alma soul-rock que recuerda el sonido de finales de los setenta.

Cambiando el registro hacia tonos funk, «It ain’t easy» con el bajo dirigiendo el tema, aparece apacible y acaramelado en sus melodías vocales sin faltar esos solos finos y elegantes.

«Rain» se muestra en forma de pseudo-balada bajo tonos melancólicos y algún coqueteo jazz. Susurrante y pausado el tema vive entre tonos grises.

El blues e incluso algún momento country rock, sirven de soporte a «Made it to 27».  Los aires sureños se tiñen de coros negroides con algún escarceo blues soportado sobre la caja de ritmos. 

Saliendo de alguna manera de la vocación retro pero sin renunciar al sonidos vintage, «Nothing changing» incide en la apuesta soul con duetos vocales más propios de finales de los ochenta. Casi discotequera, la caja de ritmos crea un sonido más completo.  

«Let it fly»  transita por la senda del funk y del soul. Un corte fresco y divertido que despide destellos luminosos.

Con sonidos rudimentarios en linea Seasick Steve, «Blood meridian II» se adorna con con el sonido de la cja de ritmos y efectos que hacen mutar su vocación hacia una modernidad que parece alejarse de su apuesta vintage.  Un atractivo corte nacido de la precariedad con magníficas voces y ritmos pegadizos.

El blues de ojos azules que había intuido en alguno de los temas anteriores se adorna como solos hirientes y registros soul en «The Awesomeness Of Love». El tema suena más comtemporaneo a pesar de su espíritu blues gracias a los efectos sintetizados.

Siguiendo esa estela del blues de ojos azules, «Love Is Such A Waste»  con una vocación funk, destaca por su insistente ritmo y por la acaramela voz que nos masajea y seduce bajo una hipnótica linea de bajo. Parece aparecer en un segundo plano el sonido de un órgano retro que envuelve el tema en un manto de calidez sin perder su luminosidad.

Una magnifica balada construida sobre medios tiempos y una melodía vocal llena de romantiscismo encontramos en «Am i losing my mind». Un tema para acercarte a tu pareja y susurrarla al oido mientras la acaricias. Bello y apacible tema  con espacio para reconfortantes acordes de guitarra apollados en un sinfonismo que no llego a atisbar su origen. Un tema cautivador.

Como cierre del album los alegres tonos funky de «Life is a fish tank» parecen fluir de un dia luminosos. Un tema que contagia optimismo y en el que incorporan efectivas armónicas. Guitarras incorporadas con mesura completan otro atractivo tema.

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Reseña: CHANG.- «Superlocomotodrive EP»

a1414056532_16Esta semana veía la luz el debut del trío alemán CHANG. Un EP compuesto por seis temas en los que tanto los sucios sonidos garage del Detroit de finales de los sesenta, como las atmósferas neo-psicodélicas conviven en armonía. Un eclecticismo que recupera momentos heavy-blues con olor a alcohol y a humo, para atacarlos con buenas embestidas de fuzz difuso y ritmos vertiginosos. Por momentos en sigilosas atmósferas o con momentos mucho más rockeros lo cierto es que su frescura y agilidad suponen un escenario en el que explorar. Una conjunción de viejas vibraciones revistiéndolas de un envoltorio moderno no dudando en apropiarse vibraciones hard-rock, kraut, desert-rock heavy-psych, e incluso espaciales. Como si no quisieran renunciar a nada los temas fluyen con naturalidad sin que nada aquí parezca estar impostado, sino que su objetivo parece ser ese, no renunciar a nada. Temas que van directos a la yugular, sin hacer prisioneros «SUPERLOCOMODRIVE EP” contiene temas ardientes, ácidos, rudos, primitivos y a la vez CHANG consiguen que todo suene muy contemporáneo y actual. El resultado es un llamativo trabajo con una buena producción y unos temas nada anodinos que siempre nos ofrecen el otro perfil.  

“Mescalin” abre el trabajo por la senda del heavy-blues setentero. Un tema con buenas dosis de fuzz humeante y algún elemento boogie. Uno de esos temas que huele a bourbon y a humo de garito de dudosa reputación. Seis minutos de sudor y electrizante blues contenido. Con buenas guitarras incorporadas sin estridencias, pero derrochando solos ácidos mientras un magnifico tempo rítmico hace que no haya espacio para el reposo. En la voz ya intuimos algún tono garage-punk que se hará más evidente en el resto de los temas. Para que al plato no le falte de nada encontramos unos momentos de psicodelia envolvente antes de retomar la senda del blues corrosivo.

Unos poderoso tambores nos sitúan en “Old rusty car” para adentrarnos en un tema de rock and roll asesino. Guiados por un perspicaz bajo, el trío alemán construye un tema que bien pudiera servirnos de banda sonora mientras conducimos por largas rectas. La cadencia del tema incita a apretar el acelerador y subir el volumen. Aquí apreciamos más nítidamente los tonos garageros herederos del sonido más sucio de Detroit previamente al que el tema sucumba a los dictados del fuzz en una arrolladora embestida. Con momentos en los que Nebula vienen a mi cabeza, el tema se debate entre los ritmos arenosos y el garage.

Nuevamente el bajo cadente, y esa ahogada voz garagera aparecen en “Botte beach”. Ritmos vivaces y ondulantes gracias a ese maldito bajo hipnótico e inquebrantable hacen que las guitarras no encuentren su espacio para su total lucimiento. Tímidos y sigilosos acordes hasta que la banda decide que tomen el tema al asalto con crujientes y sucios riffs. Fuzz balanceándose y oscilando bajo tonos macarras.

Una batería en la línea del “My Sharanoa” de The Knack, introduce “Sterne”. Un extraño tema que utiliza tanto vibraciones garageras como elementos de neo-psicodelia bajo efectos espaciales y wah-wah insistente. Aturdidor y sobre todo muy rítmico, los alemanes sucumben a la experimentación más lisérgica entre vibraciones mas contemporáneas. Si compramos el inicio del corte con la parte final, jamás podríamos haber esperado un desarrollo así.

El tema que da nombre al EP, “Superlocomodrive” es un corte asesino de garage punk sucio y enérgico envuelto en ese halo psicotrópico que con tanto acierto usa la banda. Frenético, enardecido, sin contemplaciones, sus briosos ritmos nos conducen inexorablemente a conectar nuestro cuerpo con esos compases contagiosos en los que no faltan las dosis de fuzz habituales.

Cerrando el trabajo, “Boms whisper”, con sus seis minutos, y por un camino que me recuerda por momentos a Pink Floyd (solo por momentos, no nos llevemos a engaño), evoluciona parsimonioso por la senda de la psicodelia describiendo enigmáticas atmósferas. La susurrante voz aporta su granito de arena al tema dotándole de esa aura de misterio, esta vez alejados de cualquier estándar de sonidos garage.  

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