Reseña: JUKE COVE.- ‘Remedy’

El joven trio alemán JUKE COVE nos sorprendía hace un par de años con un prometedor álbum debut. Ahora ve la luz su segundo álbum ‘REMEDY’. En él la banda va más allá de la ortodoxia, creando canciones que hacen malabares con el doom, la psicodelia pesada, el blues y los sonidos alternativos. Sus temas oscuros nos deleitan con una colección de riffs fascinantes que siempre acaban por sorprendernos con sus improvisaciones espaciadas. ‘REMEDY’ es viaje a través de diferentes tiempos, estados y dimensiones. El eclecticismo del trio los lleva a construir temad que sabes como empiezan, pero nunca podrás adivinar el camino que van a transitar, y mucho menos, su final. Su carácter alternativo aflora en sus versátiles canciones ofreciendo un tono colorista lleno de rabia que nos saca de la oscuridad latente en sus composiciones. El devenir del álbum es como montarse en una montaña rusa, el vértigo y las emociones están garantizadas, ya que, a pesar de usar géneros bastante definidos, JUKE COVE consiguen hacerlos atractivos y divertidos. Todo un antídoto contra la monotonía no exento de momentos de ortodoxia estilística que puede conectar tanto con el público Stoner, como los amantes de los viajes psicodélicos, así como los más aguerridos fans del doom. Totalmente impredecible, el álbum suena poderoso, pero a la vez la espontaneidad de sus canciones , hace que su escucha sea divertida y agradable.

‘REMEDY’ fue mezclado y masterizado por Haldor Grunberg conocido por su trabajo con bandas polacas pesadas como Behemoth, Dopelord o Weedpecker. Esta cooperación llevó a la banda a firmar con Interstellar Smoke Records que publicará el álbum en formato físico a finales de la primavera.   

Todas las canciones fueron compuestas e interpretadas por JUKE COVE con dos apariciones especiales: Pheli Sommer (solo de clarinete en ‘Remedy’ y Carla Cerda (narración en ‘Adrift’. La fascinante portada fue diseñada y distribuida por Julia Färbinger.

‘Arise’ el tema que abre el álbum, muestra a la banda con toda su contundencia. Riffs Stoner con una cierta inclinación doom construyen un corte crudo y pesado que no puede resistirse a explorar territorios heavy-psych. Sus atractivos pasajes llenos de misterio se ven asediados por andanadas de pesadez. ‘Arise’ representa una profecía de fatalidad.

Sin duda, en terreno en el que mejor se mueven es la psicodelia pesada, y ‘Swirl’ es buena prueba de ello. Inspirado en el paso del tiempo y los rápidos cambios de circunstancia sus cadentes pasajes lisérgicos nos susurran en una lenta exploración por atmósferas humeantes.  Sin prisa, van creando un corte narcótico y hechizante que se eleva intensificando los decibelios en una espiral psicotrópica con subidas y bajadas. El magnético bajo custodia el tema invitando a las voces a unirse a la fiesta. Sin una línea preconcebida saber despertar al oyente con solos diabólicos y unos registros vocales de carácter alternativo con los que aportar la rabia.

El lado más alternativo de la banda se fusiona con riffs doom y desarrollos de psicodelia pesada en ‘Remedy’. La canción aborda el tema de enfermedad y sus remedios con una melodía contagiosa con tintes ocultistas y un carácter retro que rápidamente enchancha al oyente. Blues intoxicante, psicodelia y momento proto-doom consiguen un corte lleno de rabia y fuerza que no pierde su aura chamánica. Misterioso y versátil, sus giros inesperados hacen que el resultado sea muy apetecible para su escucha.

En ‘Ramble’, nos ofrecen un paseo musical con episodios dramáticos en los que la magnética línea de bajo nos lleva en volandas al terreno en el que mejor se mueve la banda. Psicodelia y blues subyacente van construyendo un tema con ciertos aires vintage. Sus poderosos tambores y la innegable querencia a insertar golpes doom no logran quebrar el verdadero espíritu del tema. Un corte divertido con mil giros que encajan a la perfección. Robusto pero versátil, el tema golpea con toda su contundencia en algunos momentos antes de llevarnos a sus habituales ‘viajes’.

El crujiente bajo, nos introduce a otro tema en el que el fuzz y los atronadores tambores nos atizan con fuerza. ‘Adrift’ » es una historia de perderse en el aleatoriedad del mundo combinando vibraciones Stoner con un sonido difuso y momentos de oscuridad tenebrosa. Una deflagración que da paso a exóticos pasajes de guitarra que hacen que el aspecto del corte cambie por completo. Como si de una jam se tratara la psicodelia pesada se apodera del corte para intoxicarnos con su incesante descarga de psicotrópicos. Crujidos y solos que se alargan moldeándose con sutileza. El tema cuenta con sombríos pasajes de los que sale una chamánica voz femenina aportando un punto diferente.

Con un desgarrador tema final, los alemanes ponen el cierre al álbum con un corte ardiente. ‘Ignite’ se nutre de repetitivos riff Stoner-doom. Desgarrados pasajes vocales se suceden entre la descarga de fuzz narcótico en una combinación colorista en la que distintos elementos van haciendo variar el espíritu del tema. Sin duda, influenciados por el proto-doom, los lúgubres pasajes de la primera parte nos vuelven a hacer pasar esa frontera hacia un espacio psicodélico más tranquilo. El predominio del bajo da paso a virtuosos solos de guitarra con unos tambores que mutan sus ritmos constantemente. Aquí nada es predecible, la banda siempre te sorprende mutando su sonido. La parte final hace aflorar su lado más alternativo con voces superpuestas entre la horda de riffs Stoner.

Juke Cove

Interstellar Smoke Records

Reseña: MOON COVEN.- ‘Slumber Wood’

‘SLUMBER WOOD’, el nuevo álbum del cuarteto sueco MOON COVEN es el álbum perfecto para iniciarte en rituales paganos entre narcóticas atmósferas en las que el humo del bong golpea y paraliza nuestras neuronas. La banda sonora perfecta para una noche de Walpurgis. Cinco años después de su anterior álbum, la banda regresa con una verdadera horda de riffs difusos descendiendo sobre nuestros tímpanos. Un relato aturdidor de doom de manual, desarrollado en lisérgicas atmosferas heavy-psych en las que las lánguidas y limpias voces llenas de magia, y la contundencia de sus plomizos riffs, se cuidan con esmero. Gracias a esto, los elementos progresivos se asoman para sacarnos de la monotonía de un álbum bastante lineal.  La repetición del riff principal en cada canción es algo completamente pretendido, pero a la vez, logran aportar atractivos pasajes que nos sacan del hastío, especialmente en la parte final de las canciones. Ocho temas que funcionan como apisonadoras confiadas que se infiltran en la mente en un viaje espectacular, lleno de lápidas, lleno de movimientos y emociones, que atraerá a los fanáticos de Acid King, Monolord Mars Red Sky o incluso de Uncle Acid & the Deadbeats, pero que también tiene guiños a The Black Angels. ‘SLUMBER WOOD’ es un álbum lleno de épica en el que la lánguida voz en tonos ceremoniales se repite en cada canción para apoderarse de nuestros cerebros. Si pretendes encontrar algo que nunca hubieras oído, seguramente, no te entusiasmarás con este álbum, pero sin amas el doom, quedarás extasiado. Si algo tiene de particular MOON COVEN, es que sus temas están cuidados y bien interpretados, y eso es todo un aval que les eleva a un lugar de honor en la escena psycho-doom. Aquí todas las canciones mantienen el nivel, algo que puede ser bueno o malo. Si no eres amante de este tipo de sonidos, seguramente puede parecerte un álbum monótono, pero si te dejas llevar por los efluvios psicotrópico sus riffs reventarán tus neuronas. En definitiva, eso es lo que busca cualquier amante del doom, que las canciones te taladren y te narcoticen con su exasperante lentitud y pesadez.   

‘SLUMBER WOOD’ está disponible vía Ripple Music.

‘Further’ el tema que abre el álbum describe a la perfección el contenido del resto de canciones. Un riff que se repite, lento, parsimonioso, oscuro y que taladra las neuronas. La voz ceremonial en una atmosfera de completa oscuridad ocultista. Tonos épicos de relato de cuentos y leyendas del pasado.

Mas contundente y aportando más elementos Stoner ‘Ceremony’ con desarrollos de guitarra que se inclinan a laderas progresivas mantiene el legado Sabbath. Con una voz cadente el tema se eleva en su desgarrador relato, sin perder la esencia de la banda. Incorporando solos de guitarra equilibran la pesadez doom para aportar algo de luz con un carácter más melódico entre sus monumentales golpes difusos. Esparciendo una neblina psicotrópica el tema refleja misteriosos y tenebrosos entornos habituales en la banda.

Sin salirse de los entornos de oscuridad, la banda repite la fórmula.’ Potbelly Hill’ Doom en estado puro sobre desgarradoras voces que reflejan el tormento de lo enigmático. Su línea de bajo comanda la canción con crujidos insistentes. En la parte final el tema se silencia con suaves acordes hasta diluirse.

‘Eye of the Night’ juega con los elementos retro con un riff pegadizo. La ceremonia persiste en otro corte denso, hipnótico y plomizo que se desarrolla a cámara lenta. En la parte central los pasajes psico-progresivos tratan de compensar la monotonía de sus persistentes riffs. Esto hace que el tema se vuelva más dócil para el oyente.

Con solo dos minutos, y siendo la canción más corta del álbum, ‘A Tower of Silence’ parece ser uno de esos interludios que a muchas bandas les gusta incorporar a sus álbumes. Efectos atmosféricos con inclinación drone sin mucha más historia.

‘Bahgsu Nag’ abre con un carácter diferente al resto de las canciones. Mucho más psicodélico y prescindiendo de la pesadez de los cortes anteriores. melodías bien cuidadas con olor a 70’s nos llevan por un entorno lisérgico con pinceladas progresivas y ciertos guiños espaciales. Esta faceta en la que la banda se aleja de los estándares del doom, es con la que mas engancho y en la que la banda se muestra más creativa. Heavy-psych de alto voltaje en un corte prieto pero completamente psicotrópico.

Los densos y oscuros riffs Sabbath regresan a escena en ‘Seagull’. Ejecutando cada riff con una parsimonia casi desesperante, la ceremonia ritual regresa con las voces protocolarias. En la segunda parte el tema vuelve a explorar espacios más psicodélicos entre los lamentos vocales. Aquí vuelven a desarrollar su plata de colores ofreciendo pasajes de guitarra de gran magnetismo entre sus hipnóticos y lánguidos ritmos.

Para cerrar el álbum ‘My Melting Mind’ se reitera en una fórmula que a la banda le funciona bien. Desesperación a ritmo lento entre andanadas de psycho-doom de manual. Siempre intentando aportar pasajes más elaborados el tema serpentea lentamente como una anaconda en busca de su presa. Sigiloso y midiendo cada acorde, el tema explota en nuestro cerebro.

MOON COVEN:
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Reseña: VOKONIS.- ‘Odyssey’

El trio sueco VOKONIS da un paso al frente con su cuarto álbum ‘ODYSSEY’ como culminación de la evolución de una banda nacida de la escena Stoner-doom metal, para ofrecer su álbum más ambicioso hasta el momento. Las cuidadas canciones se sumergen en elaboradas canciones progresivas, algo que cada vez vemos con más frecuencia en bandas de la escena pesada. Sus cristalinas voces amortiguan los arrebatos de su contundente sonido de metal y sus rabiosas voces guturales. Si bien las texturas de las composiciones son ricas en matices, sus melodiosos pasajes vocales es uno de los grandes alicientes de un álbum notable y solvente. Un álbum para una nueva década que cuenta con la presencia de Per Wiberg como invitado. Su solvencia en bandas como Opeth, Spiritual Beggars o Kamchatka esta fuera de toda duda, y su talento hace que los temas de ‘ODYSSEY’ se ven beneficiados. Con el objetivo establecido de expandir aún más el panorama progresivo de su música, VOKONIS diseñó grabaciones que son más dinámicamente diversas y con más visión de futuro que nunca. Con influencias progresivas tangibles combinadas con coros destacados, las 6 pistas de ‘ODYSSEY’ exploran aún más el sonido que VOKONIS introdujo en su álbum ‘Grasping Time’ de 2019. Las limpias líneas vocales de Jonte se mezclan eficazmente con el ladrido agresivo de Simon, creando toneladas de profundidad gutural. El sonido cambia de la psicodelia de ensueño a la pesadez del sludge que derrite la confusión. Las nuevas pistas están respaldadas por los patrones rítmicos proporcionados por el nuevo baterista de la banda, Peter Ottosson, quien, desde su llegada a principios de 2019, ha demostrado ser una bujía de inspiración para la banda. Esta claro que el trio ha conseguido el objetivo, un álbum pesado sobresaliente que cuenta con constantes giros en los que conviven, tanto suaves pasajes contemplativos, como la virulencia de sus riffs de puro metal. De esta manera consiguen enganchar al oyente a su dinámica narrativa hacia esos nuevos territorios progresivos por los que el álbum se siente nítidamente seducido sin olvidarse de la crudeza de sus comienzos. Una conjunción que resulta perfecta acompañada de sus bellas melodías y juegos corales.

VOKONIS está aquí para aturdirnos con su furiosa vibra de doom y pasajes melódicos. Empapado en una distorsión explosiva, melódica y amenazante. Ahora florece con fuerza la bestia progresiva que han mantenido desde 2015. Con un estilo que va desde riffs pesados, capas de fuzz que derriten la cara y voces arenosas y aulladores, hasta paisajes sonoros absolutamente limpios y de ensueño, su objetivo es sumergirte por completo en su composición. Mientras comparte un viaje psicodélico y emocionante, demuestran su versatilidad manejándose bien en el espectro que va desde el doom al rock progresivo.

ODYSSEY’ fue grabado en Studio Soundport, Suecia, por Mikael Andersson masterizado por Magnus Lindberg. El fascinante arte del álbum y sus singles fueron realizados por Kyrre Bjurling; y está disponible vía The Sign Records.

Sin contemplaciones ‘Rebellion’ golpea sin contemplaciones con contundentes riffs pesados. Las melodías vocales se yuxtaponen a la fuerza de una banda que consigue crean un espacio melódico entre elementos progresivos y una voz gritona llena de garra. Los coros suavizan las embestidas de una banda potente creando un tema dual. Desgarradores momentos de metal conviven con sus melodiosos pasajes de inclinación progresiva para ofrecer un tema arrollador con guiños sludge.

Tras el shock del tema de apertura ‘Odyssey’ el tema que da nombre al álbum nos lleva en volandas por espacios de metal progresivo.  La solide de la canción y los cuidados detalles nos ofrecen muestras de la evolución que la banda ha tenido desde su nacimiento. Complejos desarrollos de fácil digestión para el oyente inciden en la exploración de los sonidos progresivos presente en todo el álbum. VOKONIS es una banda pesada, pero también es una banda que cuida sus canciones para ofrecer atmósferas relajantes en las que los teclados toman el protagonismo en un viaje en el que el colorido psicodélico está presente. Suavizando su rudo sonido, la canción refleja el estado de forma de una banda que sabe crean la ambientación perfecta para el desarrollo de sus canciones sin que ello signifique perder un ápice de fuerza. Recordándome de alguna manera el camino iniciado por ELDER en sus últimos trabajos, aquí VOKONIS se muestran solventes y efectivos. Una poderosa base rítmica, buenos teclados envolventes y efectivos solos conforman una canción sobresaliente.

‘Blackened wings’ parte mostrándose como en un tema áspero y pesado en línea Mastodon. Sus voces guturales y sonido a puro metal en la primera parte contrastan con pasajes más melodiosos en los que los genes de metal se transforman en un espacio de progresivo al alcance solo de los mejores.  La agresividad del comienzo evoluciona a un sonido en el que se pulen los detalles con esas voces limpias presentes en todo el álbum para cambiar su aspecto y desarrollarse en una atmósfera más placentera y trabajada.

Con hipnóticos riffs y desgarradores pasajes vocales ‘Azure’ ofrece un sonido rugoso, pero los suecos saben sacar de la chistera trucos que hacen que la canción oscile entre buenas melodías progresivas bajo el ritmo de unos poderosos tambores. Enrevesados pasajes que ondulan constantemente dejando espacio a la garra, pero también ofreciendo sonidos balsámicos en los que los sonidos progresivos se hacen su hueco recuperando vibraciones más propias del siglo pasado.

En tonos épicos ‘Hollow Waters’ parece prescindir de la agresividad para ofrecer una nueva vía en el sonido de VOKONIS. Entre efluvios psico-progresivos, los teclados y la guitarra van de la mano. Delicadas melodías sirven de contrapunto a los ramalazos de metal que la canción contiene. Una montaña rusa que proporciona momentos de intensidad, pero también deja espacio a la belleza de unos pasajes instrumentales más propios de un mundo de ensueño. Puede que estemos ante la mejor canción de todo el álbum. Aquí los suecos nos ofrecen los suficientes alicientes para sentirnos gratificados de la exploración de este soberbio álbum. La capacidad para jugar con las voces es algo de lo que muchas bandas pesadas carecen, y aquí, es todo un aval, para poder construir una canción el la que la belleza supera a la fuerza. El resultado de un gran trabajo compositivo en el que los matices están cuidados al detalle dejando atrás los sonidos doom de sus inicios.

El álbum cierra con los casi trece minutos de ‘Through the Depth’.  Instalados en los sonidos progresivos el tema parte de suaves pasajes que se elevan con fantásticas voces aumentando la intensidad y pesadez. Dinámico, pero sin estridencias los ecos psicodélicos se unen a la fiesta progresiva en un escenario en el que la banda decide interpretar transmitiendo sentimientos. Épico por momentos, los tambores golpean con fuerza entre conseguidos tonos vocales en una combinación elaborada que vuelve a dejar patente que la banda se ha tomado la composición en serio. Sus ganchos vocales dominan la escena usando las voces guturales ocasionalmente lo que resulta completamente efectivo.

‘Through the depth’ es el tema en la que la belleza de sus pasajes de psicodélicos adquiere un protagonismo no visto en las canciones anteriores. Su larga duración sirve para que los suecos envuelvan la canción en múltiples texturas con gran brillantez.  Las guitarras se arremolinan acompañadas de sutiles y comedidos pasajes de teclados que dan cuerpo y belleza a este maravilloso corte en el que la banda se olvida de la pesadez doom. Por si solo, el corte hace que este brillante álbum merezca la pena.

VOKONIS

The Sign Records

Reseña: PALE PREACHER.- ‘Sadness Makes Me Less Unkind’

Salimos de la zona de confort de la psicodelia y los sonidos pesados para adentrarnos en una apuesta diferente, pero no por ello exenta de calidad. A modo de paréntesis entre los numerosos álbumes stoner, doom, y sobre todo psiodélicos, os presentamos ‘SADNESS MAKES ME LESS UNKIND’. Es el primer álbum de PALE PREACHER, nombre artístico de Francisco Galacho, cantante y  guitarrista de los malagueños THE BLACKBERRY CLOUDS. Con este trabajo en solitario, el autor profundiza como compositor e intérprete en las influencias ya patentes en la segunda etapa de su banda madre, iniciada con en 2021 con ‘Dry Wind‘ , primer LP en el que asumió el rol de cantante y compositor principal, y continuada con ‘Blood on her Boots’ en 2016 y ‘Farewell Songs‘ (2018), estos dos últimos publicados por Clifford Records.
Por un lado, es música inspirada  en las roots americanas, con predilección por el country y el folk, y con artistas como Townes Van Zandt o el Johnny Cash de las American Recordings como referencias; por otro, en el rock alternativo de bandas como The Sadies o Hugo Race & the True Spirit, que parten de esas “raíces” para abrir nuevas vías musicales. Siendo el compositor y ejerciendo de multi-instrumentista, Francisco ha podido dar rienda suelta a su creatividad, mostrando una mayor querencia por la experimentación e interés por explorar distintos registros y estilos. Su eclecticismo nos traslada a parajes del medio-oeste con las raices de la música americana, el blues, el country, alguna pincelada psicodélica e incluso algún tema en el que el gospel aporta la luz a álbum que nace de la oscuridad. Un ejercicio auto-reflexivo en el que el dark-folk contemporáneo se traslada desde las praderas y humerales del sur de Estados unidos hasta el sur de España creando un álbum ecléctico pero completamente cautivador.
Se inicia con el rock psicodélico en su tema ‘Dungeon’, que nos recuerda a Gene Clark o incluso Julian Cope. Un tema en el que deja patente la potencia de su cálida y susurrante voz acompañado de coros femeninos aportados por la cantane de los también malagueños EVILDOG, aportando la dulzura en un corte luminoso pero deja espacio a una atmósfera algo psicodélica con ecos West-Coast.

Instalado en su apuesta folk rock de “Sorrow, Thanks”, tal vez el tema más cercano a la faceta compositiva de Francisco en THE BLACKBERRY CLOUDS y en el que incluso colabora la banda. Trasladandonos a las praderas del medio oeste, el corte se desarrolla entre suaves acordes de raíces americana y alguna pincelada country. El tema ofrece pasajes más intensos y elaborados.

‘Are You Gone?’ es un tema acústico y consolida el lado más crooner del cantante. Con un registro vocal entre Johnny Cash y Leonard Cohen, la canción se sustenta en esos pasajes cantados con gran sentimiento en una oscura atmósfera más propia de un loner-folk de comienzos de los setenta.

Daddy Walked in Darkness’ original de Hoyt Axton, un corte desgarrado y casi industrial que navega entre brumas pantanosas con el blues presente en sus acordes. El sonido de la armónica nos traslada a los humerales sureños. Lleno de fuerza el tema, con una minimalista instrumentación usa distintas referencias estilísticas con un brillante resultado.

Explorando un escenario entre el dark-folk y el country, ‘Train is a-Running’ se viste de oscuridad con arrancadas de fuerza en las que la épica hace acto de presencia. Otro tema profundo en el que los acordes de guitarra se envuelven en un manto que impide la entrada de la luz.

Auto reflexivo e intimista, ‘Preacher on the Bench of Blows’ es el espacio perfecto para que la voz de Francisco brille bajo una sutil instrumentación acústica aportada por la guitarra y acordes de piano.

‘(Aaaaaah) Jesus is no Longer’ es góspel acústico en el que contrasta la dulzura de la melodía con el nihilismo de la letra. Casi en un escenario christian-rock, la espiritualidad se adorna con el sonido slide que nos acerca al country-blues. Los coros eclesiásticos aportan cuerpo a una redentora canción que transmite esperanza. Aquí el country más acaramelado aflora entre sonidos de violín y una cadencia que evoca las raíces del norte del viejo continente. Un tema se transforma, sonando como si estuviera compuesto a finales de los sesenta en alguna cuneta de una larga recta de la ruta 66.

Por último el disco se cierra con la cautivadora y atmosférica ‘Ballad of Will Hurt’. Un oscuro corte de dark-folk al uso de los nuevos tiempos con unos genes country en su interior. Sentimiento en estado puro con leves pinceladas de guitarra y piano y un claro sentimiento de melancolía que se palpa en cada estrofa.

Mención especial merecen las cuidadas letras de las canciones, algo no muy habitual en un disco español de rock cantando en inglés y que nos hablan con sinceridad de culpa y redención, de huida y soledad pero también de amor y hedonismo. Francisco Galacho se ha hecho cargo de la mayoría de los instrumentos, grabando voces, guitarras acústicas y eléctricas, bajo, banjo, piano, órgano y programando y tocando percusiones. En el disco han colaborado Francis Barba (guitarra eléctrica), Frank Mora (bajo y contrabajo) y Juan Illo (batería) compañeros en THE BLACKBERRY CLOUDS y que aportan la calidad habitual en sus interpretaciones. Son más novedosas la colaboraciones del productor Máximo Ruiz tocando guitarra, órgano y armónica, de Luz Prado con el violín y muy especialmente la de Victoria Villa (cantante de Evildog) que aporta un valioso contrapunto a la voz de Francisco en la mitad de los temas. El disco ha sido producido durante el otoño de 2020 por Francisco Galacho Máximo Ruiz, quien también se ha hecho cargo de la grabación, mezcla y masterización en su Hollers Analog Studio, como viene siendo habitual desde el primer encuentro con ‘Dry Wind‘. Tal vez sea la colaboración entre ambos más satisfactoria hasta la fecha, con una producción más madura e imaginativa. La fotografía ha corrido a cargo de Rocío Moreno y el diseño y maquetación por Manolo Luque. ‘SADNESS MAKES ME LESS UNKIND’ está disponible vía Clifford Records.

Pale Preacher

Clifford Records

Reseña: BOOK OF WYRMS.- ‘Occult New Age’

‘OCULT NEW AGE’ es el nuevo álbum de la banda de Virginia BOOK OF WYRMS. Ahora como cuarteto, en su tercer álbum se inspiran en libros ocultistas para mostrar al mundo todo el poder de sus riffs con sabor añejo. El sonido del proto-metal de los 70’s con inspiración en una aparentemente extraña, pero efectiva mezcla en la que el sonido de bandas como Hawkwind o Ecstatic Vision coquetea con ZZ TOP, y por supuesto sin perder de vista el legado de Black Sabbath, Blood Ceremony o los contemporáneos Jess And The Ancient Ones. El resultado son ocho fantásticas canciones construidas en oscuras atmósferas que mantienen el ritmo. Sí, hay ciertos coqueteos doom, pero también hay blues, boogie, y fantásticas melodías en las que la voz de Sarah Moore Lindsey brilla con luz propia. Altas dosis de psicodelia pesada con muchos elementos progresivos (algo distintivo y fundamental) construyen un álbum que huele a 70’s, pero que se ejecuta con un espíritu contemporáneo. Intentando que el álbum suene como uno de sus shows en vivo, las canciones fluyen entre bellos pasajes con ritmos lentos y cadenciosos, pero siempre con un aliciente en sus surcos para atraer al oyente. Esta fórmula funciona, y sus canciones juegan con distintos estilos para salir de cualquier encasillamiento. Sí, probablemente estemos viviendo un momento en el que muchas bandas usan una voz femenina para celebrar sus rituales ocultistas bajo pesados riffs doomies, pero los de Virginia, son algo más que esto. Sus escarceos progresivos, con la incorporación de ciertos pasajes en los que los sintetizadores aportan un halo cósmico, resultan ser todo un fascinante acierto. La esencia blues, y el amor por el rock de siempre, los lleva a transitar territorios que incluso se acercan a momentos más propios de Zeppelin, pero sin duda, lo más sorprendente es verlos explorar territorios boogie rock, algo inusual en este tipo de bandas. Su tercer álbum ‘OCULT NEW AGE’, abre un nuevo camino para el ocult-rock, coloreando sus texturas con gamas cromáticas que aportan riqueza a sus oscuras composiciones. Con todos esos elementos, tienen la capacidad para crean atmósferas en las que el oyente se siente partícipe, siendo un elemento más dentro de las mismas. Un álbum notable que puede ser atractivo para los amantes del doom, pero que es todo un tesoro por descubrir para todos aquellos que no conocían a la banda.

OCULT NEW AGE’ está disponible vía Desert Records, habiendo sido grabado y mezclado por Jamie Rose en Absolute Future Studios con Chris Ratterree. Diseño obra de Nathan Landolt sobre arte del álbum de Taralyn Phillips con imágenes de alta resolución a cargo de Ben DeHaven.

BOOK OF WYRMS son:

Chris DeHaven – Batería y percusión
Sarah Moore Lindsey – Voz / Sintetizador
Jay «Jake» Lindsey – Bajo / Sintetizador
Kyle Lewis – Guitarra
Órgano en ‘Speedball Sorcerer’ por LJ Rafalko

‘Meteoric Dagger’ abre el álbum entre vibraciones blues de tonos ocultistas. Introduciéndonos inmediatamente en una atmósfera oscura, en tema deambula en un escenario hard-rock con un sonido grave aportado por su poderosa línea de bajo. Los efluvios psicodélicos no tardan en aparecer, algo que se repetirá en los temas siguientes. La sensual voz de su cantante Sara,  siempre nos va a llevar a un escenario ritual en su vocación de sacerdotisa de la banda. El tema fluye oscilando entre riffs ácidos y una cierta herencia 70’s con momentos de pesadez y un ambiente con muchas dosis lisérgicas.

Instalados en los sonidos hard & heavy de los 70’s, ‘Colossal Yield’ golpea con sus fuertes tambores entre melodías vocales que suavizan sus fornidas entrañas. Ecos, heavy-rock se entremezclan con efectos espaciales impregnado el ambiente de psicodelia así como momentos casi proto-metal. Una combinación que funciona, proporcionando una versatilidad de fácil digestión para el oyente.

‘Albrionlilly’ da un giro completamente a su sonido a través de dos minutos de arpegios acústicos llenos de belleza.

Emergiendo entre efectos, ‘Hollergoblincoquetea con elementos progresivos en un espacio de oscuridad. El lento ritmo se colorea con seductores pasajes de guitarra. Una magnética línea de bajo hace girar el tema a territorios heavy-psych. Con un tempo bien marcado y medido, la banda va desarrollando el tema dotándole de un aura psico-progresiva. Aquí la pesadez se deja apartada para susurrarnos con pasajes melódicos con un aroma de misterio. De esas nebulosas aflora la dulce voz para aportar su lírica litúrgica con melodías casi ocultistas. Con los teclados haciendo acto de presencia el ritmo cadente nos atrapa con todo su hipnotismo. Tras desarrollarse en un calmado entorno, la canción eclosiona en su parte final con riffs más barrocos que suben la tensión. Aquí las guitarras afilan su sonido haciéndose hueco en la espesa neblina persistente en todo el corte.

Usando elementos ocultistas y tonos psycho-doom ‘Keinehora’ parece invocar a alguna oscura divinidad con sus plegarias rituales. Sensuales pasajes vocales se desarrollan entre sus tenebrosos riffs, esta vez, netamente inclinados a espacios más pesados. Con esa dualidad entre lo inquietante y oculto, así como los acaramelados y desgarradores pasajes vocales, los bosques narcóticos se abren ante nosotros entre los riffs más contundentes del álbum. El resultado resulta espeluznante.

Evocando el sonido de ZZ Top y cubriéndolo de elementos ocult-rock, los primeros riffs de ‘Speedball Sorcererrezuman boogie-rock. Sin perder su aura de oscuridad la canción se muestra más ortodoxa en su sonido. Todo un espejismo que nos abre los ojos entre solos heavy-psych con cierta inclinación progresiva. El tema conjuga todos los elementos usados por la banda en este álbum, hard, ocult-rock, psicodelia, y pasajes progresivos. Puede parecer arriesgado, pero el tema fluye con naturalidad mostrando que nada es forzado.

‘Weatherworke’ se desarrolla en una atmósfera psico-progresiva con un sonido pesado y denso. Entre nebulosas que por momentos adoptan ritmos blues y en otros se despegan por torrentes doom, la canción recoge elementos más propios de Led Zeppelin para retorcerlos y adaptarlos al sonido propio de la banda.

Cerrando el álbum, ‘Dracula practice’ con el grueso sonido de un bajo que parece se vaya a quebrar, incide en la psicodelia pesada como inspiración para su sonido. Solos virtuosos y una oscura atmósfera de la que aflora una especie de blues doom, resultan efectivos y atrayentes para el oyente. Efectos, pasajes vocales llenos de sentimiento se arremolinan en una espiral lisérgica con un ritmo que rápidamente empapa al oyente con su poder psicotrópico.

Book of Wyrms

Desert Records