Reseña.- KARAKORUM.- «Fables and fairytales»

a0885700002_16

El segundo álbum de los alemanes KARAKORUM mantiene la esencia de lo que nos mostraron tanto en su primera «DEMO» como en su debut «BETEIGEUZE». El quinteto sigue explorando con gran acierto las vibraciones progresivas de bandas como Gentle Giant, Family, Uriah Heep, Van Der Graf Generator, etc… Con vestigios del sonido Canterbury y con influencias del legado Zappa, los tres largos temas contenidos en «FABLES AND FAIRYTALES» hacen que  vuelvan a mi memoria sonidos que en otros tiempos degustaba con mayor asiduidad. Un gozo para cualquier melómano el encontrarse con un álbum de estas características en el que no existen los complejos ni las poses.  Asentándose en un sonido personal y teniendo claro su objetivo los alemanes dejan patente su calidad, tanto compositiva, como interpretativa. Un sonido polifónico que en su día fue vanguardista y atrevido, y que en los tiempos actuales, vuelve a serlo. Siempre es agradable encontrarte con estos vientos de aire fresco que se salen de los muchos convencionalismos que tiene la escena alternativa en la que nos movemos. Si buscas riffs pesados y oscuros, sonidos de metal, aquí no los encontrarás, pero si puedes descubrir que otras vibraciones pueden ser muy interesantes. Un álbum absolutamente recomendable para los que gustan de descubrir nuevos campos musicales que se salen de lo convencional. Uno de esos trabajos que en cada nueva escucha te ofrece mas y más matices que lo hacen mucho más interesante y placentero. «FABLES AND FAIRYTALES» está disponible vía Tonzonen Records.

«Phrygian youth», partiendo de lánguidos tonos, de inmediato pasa a ofrecernos pasajes en los que el hard-progresivo de mediados de los setenta toma el protagonismo. Muy marcados por el apabullante sonido de su órgano, su voces no desmerecen de la calidaz de su instrumentación. Un atractivo groovy rítmico que se alimenta con dos guitarras en distintos planos desarrollando unos solventes solos. Estamos ante el tema más corto del trabajo a pesar de que su duración es de casi diez minutos. Un espacio que permite a la banda ir oscilando y ondulándo a través de momentos netamente progresivos con incursiones más psicodélicas. Un equilibrio con un brillante resultado en esta apuesta por los ecos llegados de los setenta.

Las resonancias progresivas siempre han tenido altas dosis de experimentación  y en este caso no iba a ser menos. «Shegmahood», un tema dividido en varias parte a lo largo de sus trece minutos, juega con voces teatrales en espacios netamente sinfónicos. Reminiscencias de Frank Zappa en una experimentación free-jazz o de sonidos Cantenbury con constantes giros en la trama. Puro hard experimental con una ejecución aparentemente anárquica en la que siempre aparecen cuando menos te lo esperas unos buenos solos de guitarras. en esta ocasión inclinados hacia espacios jazz-psych, no dudan en incorporar sonido de armónica para cambiar el rumbo del tema. manteniendo la constante de los dos planos paralelos en su sonido, uno con el ritmo y otro en el que la guitarras parecen ir por libre. Si, mucho jazz-rock, pero las grandes bandas del rock progresivo siempre usaron esas resonancias en sus composiciones. Con los teclados y el bajo ejecutando una especie de jam que va mutando constantemente y en la que extrañas voces dan una vuelta de tuerca a una experimentación que cada vez mas se mira en Frank Zappa.

Si en los largos temas anteriores encontrábamos una gran versatilidad en «Fairytales» la experimentación se lleva al extremo. Voces pseudo-orientales, sobre una extraña y enigmática instrumentación dejan paso a espacios con sonidos más mediterráneos. El incisivo órgano y los solos de guitarra aportando un tono exótico dejan paso a crudas voces teatrales. Unas voces y coros de gran misticismo dejan paso a gruesos riffs que se fusionan con grandes momentos de hard-progresivo. Cambiando el argumento, la experimentación de KARAKORUM les hace descender a bellos desarrollos que nos acarician con dulces acordes custodiadas por un manto envolvente que sale de los teclados. Elegantes voces complementan momentos de una especie de soft-rock que no pierde la vocación progresiva. Jazz sinfónico bien construido sobre el que salpican elegantes y sosegados momentos. sin lugar a ningún genero de dudas estamos ante unos músicos cuya técnica interpretativa es muy notable. Un tema que se aleja de convencionalismos pero con un resultado sumamente apetecible.   

https://www.facebook.com/karakorumband/

https://www.facebook.com/Tonzonen/

  

Reseña.- WELCOME INSIDE THE BRAIN.-«Queen Of The Day Flies»

a0349971759_10

Es un placer recibir una nueva entrega del quinteto alemán. tras haberles descubierto con su anterior álbum «CELEBRATE THE DEPRESSION», el cual me sorprendió gratamente por su facilidad para ejecutar sonidos progresivos llenos de frescura, un año y medio después vuelven a crean una  gran obra. Con un sonido que se sustenta en el poderoso órgano retro de Johann Fritsche, sobre el que se desarrollan todos los temas. Ese sonido tan peculiar en décadas pasadas, y que WELCOME INSIDE THE BRAIN lo devuelve a la actualidad con unas composiciones que se basan en el blues y el jazz sin renunciar al rock clásico. fuertemente influenciados por Frank Zappa, los de Leipizg vuelven a dar en el clavo con este nuevo trabajo. Desconocidos para muchos, es una de esas bandas que cuando la escuchas se incorporan a tu colección de imprescindibles. Si la base de sus temas parte del sonido del órgano, unas veces en modo pastoral, otras en pura línea sinfónica, y otras en tonos retros tan de actualidad en los tiempos actuales, no solo de órgano vive la banda. Las guitarras de Georg Spieß y la cautivadora voz de Frank Mühlenberg hace que estemos ante un álbum versátil e intenso. Un disco de esos que nos deparan grandes momentos a los melómanos. Hablar de influencias en su sonido es hablar de Frank Zappa y las formación de rock progresivo setenteras, no en vano, la banda compartió escenario con Banned From Utopiala banda que original de Zappa. Definitivamente en «QUEEN OF THE DAY FLIES», parecen centran más sonido en vibraciones netamente progresivas. el disco está disponible vía Tonzonen Records, un sello que ya nos tiene acostumbrados a este tipo de apuestas que se salen de los cánones convencionales y que aportan una frescura y creatividad a la escena alternativa, lo que es todo un acierto.

«Baptist preacher», es un ejercicio de rock progresivo setentero . Sinfonismo que se conjuga con unas eficaces voces que nos trasladan momentos Jethro Tull, Camel, o Caravan. Caminando por el lado hard, pero sin despreciar todos los sonidos experimentales construyen un tema lleno de frescura. La vocación por elementos jazz aparece en constantes cambios y giros que no se apartan de una propuesta particular de la banda.  Aquí no hay sonidos pesados ni riffs hirientes, simplemente canciones bien hechas.

Sobre tonos de guitarras sureñas se va construyendo «Nacked Philosopher». En una linea retro-rock sus riffs recuerdan grandes momentos hard-rock. Si a eso unimos ciertos tonos jazz psicodélicos con reminiscencias doorsianas. Una composición que se asemeja a la propuesta de Ray Manzarek, pero que se combina con elementos blues y vientos sureños. todo un cuadro multicolor en el que las guitarras le quitan por momentos protagonismo a los teclados. Finalmente el corte acaba sucumbiendo a los dictado sdel rock progresivo a pesar de las muchas influencias y estilos que se pueden encontrar en sus surcos. Seguramente estamos ante lo momentos más rockeros del álbum a pesar de que su parte final escarba en espacios más propios de Yes con los desarrollos de los teclados.

Las dulces melodías de «Broken record», suponen una mirada melancólica en espacios situados entre el soft-rock y el sintonismo setentero. Un tema de una belleza serena sobre medios tiempos. Aquí cabría destacar, algo que ya no nos puede sorprender, la capacidad para combinar las voces en un entramado sinfónico que siempre tiene su luminosidad. Otra atractivo corte que no hace sino darle más brillo a un album bien construido.

«Queen of the day flies» cabalga entre el blues y el hard progresivo sobre unos parámetros que nos recuerdan a Captain Beefheart o el mismísimo Arthur Brown. Oscuro y monumental, el tema experimenta con episodios de psicodelia traídos por la guitarra. Retro-rock progresivo sería una definición apropiada. muy hábiles en esa conjunción planetaria de solos ácidos y órgano puramente retro.

Evidentemente si al principio hablaba de una herencia Zappa, solo hay que escuchar «White room» para comprobar que mis palabras no estaban vacías.  la cadencia progessiva junto a las voces teatrales, crean un corte oscuro en el que la banda coquetea con el jazz-rock. Elegancia compositiva que no prescinde de grandes momentos guitarrísticos ni de agradables pasajes melancólicos de los que surgen bucólicas voces en tonos florales. un tema que puede parecer distinto, y alejado del estilo escogido por la banda, pero en el que volvemos a encontrar grandes momentos sinfónicos.

Ese sintonismo se siente también en «Call me a liar», en el que el jazz vuelve a hacer acto de presencia de una forma sutil, especialmente a través de la guitarra. susurrantes voces completan un cuadro sonoro muy bien construido.

«Hometown» puede que sea el corte más experimental. Con sus extraños y misteriosos pasajes en los que se sumergen en espacios avant-garde. aquí parece que la banda se deja llevar por sus instintos más experimentales sin ningún rubor. un tema de los que no entra fácilmente en el oído del oyente, pero que sirve como ejercicio recuperar el legado más difícil de Zappa.

https://www.facebook.com/WelcomeInsideTheBrain/

https://www.facebook.com/Tonzonen/

 

 

 

Reseña.- DOMMENGANG.-«No keys»

a0158141751_16

Tercer álbum de los californianos DOMMENGANG. «NO KEYS» combina la psicodelia que ya nos habían mostrados en sus anteriores álbumes con un sonido más sucio e hiriente. Tratando de combinar escenarios urbanos con yermos desiertos, sus guitarras crujen hasta la extenuación bajo atmósferas de psicodelia. Mostrando una faceta kraut que es combinada con habilidad entre resonancias más propias del hard rock y el blues, siempre bajo un aura lisérgica en ambientes oscuros.  Temas que se desangran en virulentos momentos con guitarras llenas de efectos y pedales. En este variado y eficaz trabajo DOMMENGANG no dudan en seguir senderos más propios de bandas como Grateful Dead, o Canned Head en alguno de sus temas, siempre con la alargada sombra de The Black Keys apareciendo en sus composiciones.

Si «Sunny day flooding» hacen un ejercicio en el que los sonidos más sucios se perciben entre momentos de hipnotismo kraut. Una forma de ver y relatar la psicodelia contemporánea sin ataduras. Con una más nítida vocación heavy-psych, «Earth blues!» sin perder el nervio, su vitalidad se tiñe de blues y algún riff stoner. Un tema pausado pero firme, que acaba sucumbiendo a la psicodelia en esa lucha entre lo urbano y lo desértico. Un tira y afloja que hace que su apuesta sea más rica en matices. Un grandísimo tema que por si solo hace que «NO KEYS» merezca la pena.

El magnetismo que transmite «Wild wash», viene fundamentado en unos cálidos registros vocales. El tema es como un imán que nos atrae al interior de unos surcos impregnados en ácido lisérgicos. Un agujero negro que nos engulle entre efectos y distorsiones con unos solo hirientes y profundos que acaban construyendo un tema aturdidor.

«Sir the sea» es otro ejercicio de psicodelia profunda y magnética. Ciertos aires retro se vislumbran entre unos fornidos ritmos y multitud de efectos con susurrantes y placenteras voces.

En menos de dos minutos hacen un ejercicio de psicodelia espacial de tonos espaciales con «Blues rot».

«Kudzu» mantiene la lucha entre los ecos desérticos con un aroma a blues con vigorosos ritmos y voces más propias de algún local underground de su ciudad. giros inesperados en un tema que suena a hueco entre poderosas vibraciones que se tornan sureñas en un nuevo ejercicio de versatilidad y voluptuosidad. Riffs más propios de las bandas sureñas de finales de los setenta se entremezclan con ritmos desérticos envueltos en nebulosas de difusos sonidos. Un corte viril a pesar de todos esos giros.

Bellos acordes ejecutados desde una pausa no conocida hasta ahora en «NO KEYS».  todo un mundo de color que nace ante nosotros en un nuevo ejercicio de una psicodelia que toma prestados pasajes más propios de  Grateful  Dead. Guitarras ácidas que brillan con vocación jam band para dirige a morir a arenosos desiertos en los que el stoner es el rey.

«Jerusalem cricket» nos devuelve a los DOMMENGANG mas terrenales. Las guitarras vuelven a crujir baja magnéticas voces con un groovy más hard-rock en el que no faltan las afiladas guitarras. Como el resto de los temas acaba sucumbiendo a los dictados de la psicodelia.

Cierran el trabajo con «Happy death (her blues II)». Un blues psicodelico en el que las notas se repiten bajo momentos en los que la voz me recuerda Canned Heat en su faceta más ácida. A caballo entre éstos y All Them Witches consiguen construir otro impactante tema ácido que se ensancha en sus notas generando una atmósfera aturdidora en la que vuelven a sentirse cómodos ejecutando un intenso tema psicodélico en el que se pueden apreciar muchas influencias que son hábilmente tratadas en «todo» propio. Un broche de oro para un gran álbum.

https://www.facebook.com/dommengang/

https://www.facebook.com/ThrillJockey/

 

Reseña.- CULTO AL QONDOR.- «Electricidad»

a3926864263_10

Desde los Andes aterriza entre nosotros «ELECTRICIDAD», el nuevo álbum de los peruanos CULTO AL QONDOR. El trío que cuenta entre sus filas con miembros de LA IRA DE DIOS / 3AM y SERPENTINA SATELITE, Tres largos temas del space-rock más ortodoxo con fuertes reminiscencias de la kosmiche musik alemana de mediados de los setenta  practicado por bandas como Ash Ra Temple, Can, Neu o Faust. Hipnotismos espacios en los que los drones nos machacan con sus robóticos ritmos sobre una base psicodélcia que nos traslada a insondables espacios más allá de las montañas. Una odisea de grandes dimensiones en la que la majestuosidad de sus desarrollos hacen que nos veamos inmersos en su relato.  Una conexión telepática que golpea nuestras neuronas a través de repetitivos ritmos kraut, o que nos adormece con pasajes lisérgicos en los que la percepción desaparece para flotar entre sus nebulosos psicotrópicas. «ELECTRICIDAD está disponible en formato vinilo vía Drone Rock Records.

Con unos escuetos nombre de los temas, «E1» son doce minutos de vibraciones kraut con un magnetismo que deja pase a una odisea espacial a base de drones que hacer levitar la maquinaria del trío. Internándonos lentamente en espacios siderales, un bajo incesante y repetitivo hace que nuestra razón se vea nublada  con esa repetición hipnótica en la que los efectos se suceden moldeando poco a poco el tema. Doce minutos en los que las guitarras nos anuncian la partida hacia universos desconocidos envueltas en efectos y distorsiones.  Si la influencia de los pioneros de la músicas kosmiche está presente, los peruanos toman también elementos Hawkwind para enriquecer su apuesta.

Partiendo de la una senda floydiana, «E2», va evolucionando desde una calma magnética hacia nuevos espacios interestelares. Las guitarras aportando el cuerpo a una base rítmica que sigue manteniendo su vocación kraut. Un tema de psicodelia espacial de libro. Si tuvieras que definir a alguien en que consiste la psicodelia espacial, «E2» sería un ejemplo perfecto. Transformándose en un ambiente futurista, van poniendo rostro a un relato de ciencia ficción en el que el misterio está presente. Sobre una experimentación bastante lineal que pocas veces se sale de su camino, van describiendo el vacío y la grandiosidad infinita del universo a través de una tortuosa travesía. 

En «Catedral E3», el tema de veinticinco minutos que cierra el álbum, bajo inquietantes atmósfera, la sala de máquinas de la nave nodriza es abandonada para experimentar en desconocidos entornos a través de drones que se repiten. Con una leve influencia floydiana la guitarra nos saca poco a poco del atolladero. El tema tiene perturbadores momentos en los que se atasca en repeticiones perfectamente medidas para crear ese clima aturdidor. susurrantes pasajes nos introducen en una espiral de efectos psicotrópicos, con una extraña instrumentación. Posiblemente la lentitud en la que se desarrolla hace que su duración pueda resultar excesiva, con momentos en los que no parece que nada suceda. El vacío descrito a través de la música. Los drones y su magnetismo casi robótico en esa estela psych a su paso hace que nos sintamos atrapados en campos magnéticos que consiguen crean un bello marco sonoro en su experimentación. La banda usa elementos sinfónicos para poner el broche final a un tema quizás demasiado largo.

https://www.facebook.com/cultoalqondor/

Reseña.- KALEIDOBOLT.- «Bitter»

a4275158843_16

Desde Finlandia nos llega el esperado nuevo álbum de KALEIDOBOLT. Un tercer disco en que el que el trío de Helsinki navega entre turbias aguas propias de los noruegos Motorpsycho para reposar en las playas de las costas de San Diego. Generando todo un txumani a través del fuzz de su temas construyen verdaderos muros de sonido infranqueables para el oyente. Toda una fortaleza sónica en la que caben espacios para la experimentación con almenas progresivas. Fuertemente influenciados por bandas como Radio Moscow, con los que giraron tiempo atrás, su nueva entrega les consolida en la escena psicodélica pesada que nace del stoner. La desgarradas voces añaden en musculo necesario para conseguir un álbum sólido como una roca. Temas que se ejecutan a una velocidad de vértigo y aún así, son capacez de introducir elementos de mellotron dándole ese tono de hard progresivo más propio de otros tiempos. Podiamos preguntar como definir el sonido de «BITTER» ¿Heavy-psych?, ¿stoner?, ¿blues?, ¿surf-rock?, ¿hard?, ¿progresivo? ¿retro-rock? ¿todo junto?. Aunque nunca fui partidario de las etiquetas, la respuesta bien podría ser que si. Todos esos ecos están en los surcos de un espectacular álbum. Haciendo que los temas se aceleren hasta la extenuación para sorprendernos con parones inesperados y re-emprender esa huida hacia adelante de una forma atronadora. La confirmación para algunos, y todo un descubrimiento para otros. «BITTER» no te defraudará. El álbum es publicado vía Svart Records.

Sin hacer prisioneros, los primeros solos diabólicos de «Another toothpick» pueden dejarnos en shock. Un frenesí de ritmos hard & heavy setenteros. Añadiendo pasajes de órgano consiguen abrir algo de luz en la exuberante instrumentación. el resultado es un tema cuya pesadez no ofrece ninguna duda, pero a su vez contiene unos tonos retro que le hacen mucho más versátil.

Sobre acordes heavy-psych se sustentan los cimientos de «Big sky land», para construir espacios hard rock con aires de garage con brisas blues. Sin darnos cuenta nos vemos inmersos en espacios de psicodelia más calmada. nuevamente el frenesí se podera del corte derrochando una desgarro vocal de proporciones mayúsculas. De cualquier otra forma no sería posible entre la espiral rítmica. La montaña rusa desicnede por una larga ladera lisergicas que consigue aplacar el ímpetu. Cuando parece que todo vuelve a la calma, el espacio para la experimentación abre sus puertas de par en par a KALEIDOBOLT. siempre con giros inesperados consiguen dar muestra de toda la calidad y creatividad que atesoran. Nadie podrá decir que estos chicos son aburridos.

En «BITTER» encontramos momentos en que la sombra Sabbath se alarga como en «I  am the seer». Con registros vocales que me recuerdan a los del último álbum de Spiderward, dejándose llevar por espacios progresivos para acabar surfeando sobre ácidos espacios más propios de la Costa Oeste antes de regresar a las tinieblas entre una bruma psicotrópica.

Estos han tomado reconstituyentes antes de entrar en el estudio de grabación, sino sería difícil mantener la fuerza que derrochan en «Deadpan blues». Otro tema en el que el blues se inmiscuye en sonidos más propios de Motorpsycho a una velocidad de vértigo. si los ritmos y armonías que utilizan tiene una complejidad mayúscula, sus voces consiguen devolvernos algo de cordura sin perder ni un ápice de garra. De cualquier otra manera no tendrían la efectividad que lucen. el corte acaba con un derroche de fuzz de tintes nuevamente progresivos, sin salirse de vibraciones hard & heavy. Como si Lemmy se convirtiera en vocalista de los Motopsycho más ácidos.

Con un interludio de poco más de dos minutos, «Interlude», se toman un respiro en alfombras psico-progresivas con alguna lución y alguna ramalazo jazz en sus acordes, antes de evolucionar hacia un fuzz humeante.

A la velocidad del corre-caminos «Coyote» se desarrolla por espacios hard rock setentero aportando dinamismo y unas guitarras surf que nos devuelven al sonido San Diego. otro corte frenético.

Instalados vibraciones retro-rock, bajo riffs más propios del stoner, «Hydra», es una laguna para la zambullida de los finlandeses en unas aguas ácidas y psicotrópicas. un espacio donde pueden desarrollar todo su potencial a través de infernales guitarras. Con una magnéticas voces nos devuelve al reino de los vivos con tonos de hard rock musculosos antes de inundar todo de fuzz humeante. Un ir y venir de la calma a la rabia en el que los coros aportan el calor y la calma mientras una batería incesante golpea nuestras neuronas hasta acabar con nuestra percepción de lo natural. Diez minutos de baño en alucinógenos de una intensidad mayúscula. Toda una bacanal de psicodelia pesada que nos llega a los confines de los infiernos más profundos.

https://www.facebook.com/kaleidobolt

https://www.facebook.com/svartrecords/