Reseña: DAILY THOMPSON.- «Oumuamua»

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En activo desde 2.012 el trío de  Dortmund publica su cuarto álbum «OUMUAMUA«, posiblemente el mejor de toda su discografía. Un trabajo en el que la banda explora algunos sonidos que no habían sido tan habituales en sus álbumes anteriores y en el que podemos encontrar desde los difusos riffs stoner llenos de fuzz hasta pasajes de psicodelia pesada en línea RotorColour Haze, pero en el que también encontramos una mayor presencia de sonidos llegados de los setenta. Si la influencia en el sonido de la banda del grunge de los noventa está presente con ecos  Sonic Youth, lo cierto es que en este trabajo si hay algo que predomina, es el blues. Un blues chamánico que por momentos coquetea con el sonido The Doors, y que no duda en explorar entornos de rock clásico con aroma sureño y vibraciones más propias de All Them Witches. Sus temas están perfectamente ensamblados y cuentan con la dualidad de voces DannyMephi, lo que hace que el álbum adquiera un color especial. Otro de los factores que despierta mi atención es la exploración psicodélica que aparece en alguno de los temas. Canciones de mayor duración en las que encuentran un espacio perfecto para desarrollos más elaborados y hechizantes lo que supone un plus en el haber de la banda. Sin duda «OUMUAMUA» suena diferente a sus entregas anteriores, pero esos cambios, solo enriquecen a la banda. Esa mayor presencia del blues y de la psicodelia más ensoñadora no hace que la banda pierda su carácter alternativo, lo que a la postre es un elemento más que hace que DAILY THOMPSON se muestre como una banda más compacta y más creativa.

DAILY THOMPSON son Danny Zaremba (voz y guitarras) Mephi Lalakakis (bajo y voces) y Matthias Glass (batería). OUMUAMUA está disponible vía Noisesolution.

“She’s so cold” con sus once minutos nos da una clara muestra de el tipo de álbum que nos presentan los alemanes. Un entorno en el que la psicodelia se colorea con la voz de Mephi con registros a caballo entre Patti Smith y Sonic Youth, algo que veremos repetidamente en alguno de los temas. Con una buena cadencia rítmica los ecos alternativos se incrustan con precisión sobre esos ensoñadores pasajes heavy-psych impregnados en hongos mágicos. En ese entorno psicotrópico el corte funciona a las mil maravillas gracias a su cadente y magnético ritmo. En su segunda mitad, la canción se precipita por un torrente de fuzz desértico con difusos riffs bajo la voz de Danny en esta ocasión. En su parte final, la banda se inclina por los sonido stoner sin perder ese carácter alternativo que les lleva a recordar los ecos de los 90’s sin desdeñar la psicodelia presente en todo el tema.

Con una cadencia blues, “Sad Frank” el single que nos adelantaron hace semanas, toma la herencia The Doors Jugando con las voces, Mephi y Danny hacen que el tema evolucione engrosando su sonido con riffs  que serpentean seductores entre pinceladas lisérgicas. Instalados en un entorno más propio de garito de blues humeante y olor a bourbon, de la intoxicante neblina emergen solos ácidos que se retuercen en cada nota. El tema cuenta con una nota de color vintage gracias a la incorporación del sonido del órgano, lo que supone una novedad en el sonido de la banda.

Por la encrucijada entre el proto-metal el blues y el retro rock, “Oh my mind” se muestra como un corte divertido y pegadizo que te atrapa sin remisión. Invitandonos al baile, el blues ácido y los riffs stoner sacan lo mejor una banda que no tiene reparos en jugar cada vez a más cosas. En la parte final aparece ese dueto de voces  que tan buenos resultados ofrece, en esta ocasión en un apoteosis final que tras coquetear sin reparos con el blues, se ve aderezado con esos ecos alternativos.  

Sin perder la esencia americana que rezuma del álbum, “Slow me down” nos traslada a las vastas praderas del medio oeste. Un espacio sureño en el que con los cactus como testigos, nos invitan a transitar por largas rectas atravesando el desierto. Stoner, boogie, garage al servicio de un tema que se inclina por el sonido de All Them Witches en una constante oscilación que no les hace perder particular sonido.

“Half Thompson” es un blues rock con sabor a 70’s. Salvaje y primitivo su aire macarra le dota de mucho gancho sobre esos sonidos clásicos. En una línea bastante ortodoxa, el corte contiene magnéticos pasajes ácidos que no hacen sino enriquecerlo. En sus notas se percibe un cierto aroma a Zeppelin.

Con sus doce minutos, “Cosmic cigar (Oumuamua)”, nace de borboteantes pasajes heavy-psych entre efectos que revolotean sobre nosotros creando un entorno chamánico en el que dejar volar nuestra mente. Todo un hechizo sonoro que nos lleva a la noche desértica entre las plegarias del chamán. Un conjuro de riffs difusos que se agigantan entre intoxicantes brebajes creando un escenario para el desarrollo de la psicodelia pesada que da lugar a distintas escenas relatadas bajo una mágica y lisérgica atmósfera. La voz casi recitando de Mephi con una peculiar ecualización añade un toque de misterio que por sí mismo, sabe cómo narrar la trama. Incorporando ese toque grunge en algunos momentos vocales consiguen una perfecta conjunción de elementos sin perder la vocación psicodélica. Seguramente estamos ante el tema más impactante del álbum, un corte que se va cociendo a fuego lento y que supone una innovación respecto a los temas que habían compuesto hasta el momento. Todo un espacio para flotar y dejarse llevar. 

En modo acústico, casi como un loner-folk, “River of a ghost” reposa en tonos folk con la voz áspera y cálida de Danny sobre hipnóticos acordes. Un híbrido entre esas vibraciones y las que nos ofrecían en los noventa las bandas de Seattle con sus conciertos unplugged. 

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Reseña: ELLIS/MUNK ENSEMBLE.- «San Diego Sessions»

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Si unes a dos talentos llenos de virtuosismo como Jonas Munk (CAUSA SUI) a la guitarra y Brian Ellis (BRIAN ELLIS GROUP, ASTRA, PSICOMAGIA) a los teclados, y  les acompañas de una corte de músicos de lo más granado de la escena de San Diego como Dominic Denholm (bajo) (MONARCH) Thomas DiBenedetto (Batería / guitarra) (SACRI MONTI, MONARCH, ex-JOY) Anthony Meier (bajo, teclados) RADIO MOSCOW, SACRI MONTI), Dylan Donovan (guitarra) (SACRI MONTI, PHARLEE), Paul Marrone (batería) (RADIO MOSCOW, ASTRA, PSICOMAGIA, COSMIC WHEELS, BIRTH, BRIAN ELLIS GROUP) Andrew Ware (batería) (MONARCH), Trevor Mast (bajo)  (BIRTH, PSICOMAGIA, BRIAN ELLIS GROUP, ex-JOY), Conor Riley (teclados) (ASTRA, SILVER SUNSHINE, BIRTH), Andrew Velasco (percusión) (LOVE, THE CITY  & SPACE), Evan Wenskay (SACRI MONTI) y Kyre Wilcox (bajo) (TRUTH ON EARTH) dejándoles tocar con libertad en unas sesiones en la soleada California, la tormenta perfecta está servida. Una bacanal de ritmos con unos tambores atronadores entre una sangría psicotrópica de la guitarra y unas teclas vintage multicolor con elementos jazz y una cierta vocación espacial acompañan la orgía lisérgica que crean en cada tema. Temas que son como auténticos agujeros negros que acaban por atraparte en su interior y que son como un brebaje intoxicante que hace que durante cerca de una hora, nos olvidemos del mundo terrenal para embarcarnos en un viaje cósmico del que no querrás salir. Cortes exuberantes llenos de matices y sonidos  fluyendo libremente, sin ataduras, pero que acaban por conseguir que todo tenga sentido, y ahí está su mérito. 

Podríamos decir que estamos ante ese segundo álbum de PSICOMAGIA que tanto llevamos esperando. Al menos su contenido es el que yo me hubiera imaginado de esa segunda entrega que por ahora no ha llegado. La fé es lo último que se pierde.   

Si hay trabajos experimentales de estas características que su digestión no es del gusto de todos los públicos, en este álbum, ya seas fan de estos sonidos, o no, si lo pruebas,  acabarás completamente atrapado. Puede ser que teniendo en cuenta los antecedentes, cosas así solo pueden suceder en San Diego.  Con los roles bien definidos, Jonas nos ofrece una orgía psicodélica que es amortiguada por los teclados de Ellis, ofreciendo distintos aspectos, a veces espacial, otras progresivo, en muchas ocasiones jazz. Todo es válido y más si se hace de la forma en la que lo hacen estos talentosos músicos. Todo un brebaje embriagador de proporciones monumentales que nadie debería dejar pasar sin disfrutarlo.  

«SAN DIEGO SESSIONS» está disponible vía El Paraiso Records.

«The wedge» abre el álbum con los rebosantes tambores como preludio de una jam ácida en la que encontramos numerosos elementos progresivos. La libre creación en un tema psicodélico con un ritmo arrollador. Solos interminables entre teclados envolventes y efectos incesantes. Una bacanal de sonido que nos atrapa sin remisión en mundo en el que los psicotrópicos son el plato principal. Con una vocación avant-garde los teclados confluyen con los solos de Jonas en un viaje a los confines de la psicodelia más abrumadora. Con momentos casi espaciales, la travesía se convierte en tortuosa mientras los músicos lograr combinar pasajes mágicos con perturbadores momentos instrumentales. Toda una experimentación en la que los músicos parecen sentirse cómodos en esa orgía de instrumentos que por momentos parece anárquica pero que finalmente logra unir todas las piezas del puzzle con maestría. Un exuberante tema que fluye con brío pero cuidando los detalles.

En un escenario aparentemente más calmado, «Pauly’s Pentacles», también con once minutos supone un nuevo paseo por atmósferas psicodélicas. En esta ocasión más cercanos a postulados espaciales, la sangría de la guitarra de Jonas produce una hemorragia de pasajes de mágica psicodelia con un trasfondo más sosegado. Pura acidez si, pero a la vez amortiguada con las dosis vintage de las teclas de Brian.  Un espacio cósmico en el que los músicos se mueven con facilidad tomándose un respiro del frenesí del corte anterior.  Mucho más narcótico y hechizante, el tema deja espacio para el lucimiento de esa dupla maravillosa que componen Jonas y Brian. Inspìrados en momentos hendrixianos, van creando una serie de capas superpuestas que elevan la intensidad del tema. Una evolución que vuelve a sumergirse en esa poción mágica llena de alucinógenos para ofrecernos un tema lleno de una intensidad no reñida con la belleza. Si el tema anterior conseguía atraparnos entre sus fauces, aquí el efecto narcótico nos lleva a un estado flotante en el que nuestros sentidos son estimulados en cada acorde, en cada nota. sin dejar espacio para la pausa el tema fluye y evoluciona por esos insondables entornos nebulosos ubicados en un lugar indeterminado de la galaxia en el que la magia surge espontáneamente.  

«Munk’s dream», un título a priori muy evidente, nos hace presagiar un nuevo paseo por el lado más acolchado de la psicodelia. Con una cadencia rítmica algo más contenida, la guitarra de Jonas desprende belleza y magnetismo en cada nota, mientras Brian toma un papel secundario aunque fundamental para poner la guinda a ese ambiente de ensueño en el que se desarrolla el tema.

En «Electric saloon» se vislumbra un mayor peso de Ellis en la composición, aportando ese toque funk a la psicodelia florida. Con ornamentos jazz, el corte conjuga distintos estilos manteniendo sus genes psicotrópicos.   Aquí se percibe la influencia del sonido que lleva caracterizando a San Diego desde hace años. No en vano en el disco participa la flor y nata de la escena local, y eso, sin duda se hace sentir. Con la guitarra instalada en la psicodelia más vanguardista, y las teclas oscilando entre distintas vibraciones van tejiendo otro tema impactante y atrayente que nos sitúa en su parte final en los confines del universo entre una nueva bacanal de ritmos.   

Cada canción parece ser como un agujero negro que te atrapa para transmitirnos variadas sensaciones que lo alejan de la monotonía. 

«Bucket Drips» se sumerge más en una espacio jazz con complementos psicodélicos. susurrante y cauteloso, el tema va describiendo una atmósfera oscura e intrigante. Casi desde el silencio, despliegan sus virtudes en un escenario distinto al de los cortes anteriores. Jugando siempre con los sonidos en distintos estratos, aportan un tono vintage a los hechizantes acordes. Masajeando con cada nota, logran crear el sosiego y un estado sensorial de lo más gratificante. 

Alejándose aparentemente de la bacanal perturbadora, «Larry’s Jungle Juice» emerge con sosiego para ir convirtiendo su forma a una especie de free-jazz lisérgico que acaba por precipitarse en una nueva jam. La improvisación en estado va construyendo un hipnótico tema que va volviéndose más tormentoso a diferencia del sonido que le vió nacer. Por momentos, decantándose por el exotismo, extraños coros parecen presentarse como espectros momentáneos. Revolviéndose entre una nueva orgía de ritmos y solos en un ejercicio experimental de proporciones monumentales. 

«Stone Steps» cierra el álbum por un prado acolchado de psicodelia aromática con vocación cósmica. Sutiles pinceladas jazz se pintan en es cuadro caleidoscópico que van creando en esta nueva jam. elegantes momentos que contrastan con la virulencia de los tambores o la ambientación espacial. Por el lado más narcótico se van dejando llevar por ese viaje lisérgico con destino indeterminado. Dicen algunos que lo importante no es la meta, sino el camino. Pues aquí parece que siguen esa premisa, dedicándose a que cada nota, cada acorde, cada riff, sea único e irremplazable.  El final del tema me da razón, ya que acaba diluyéndose sin ningún final. ¿Será esto una puerta abierta a una nueva entrega?

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Reseña: MARTIN RUDE & JAKOB SKOTT DUO.- «The Discipline of Assent»

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Los músicos daneses Martin Rude (SUN RIVER) y Jakob Skøtt (CAUSA SUI) se unen bajo el proyecto MARTIN RUDE & JAKOB SKOTT DUO para crear un disco desafiante que rinde tributo a innovadores del jazz como Miles & Trane, Mingus o Sun Ra. Es completamente habitual ver a los miembros de CAUSA SUI en distintos proyectos en los que poder experimentar sin ataduras, aquí una vez más, su batería lo consigue. Estamos ante un trabajo no apto para todo tipo de oídos, un álbum que no entra al oyente a la primera, y que probablemente solo los más fanáticos del género puedan entender, pero aún así, tras varias escuchas, uno puede comprobar que hay mucha calidad en sus temas. Sustentado en la exploración de distintos ritmos de percusión arropados por bajo y sintetizadores principalmente, «THE DISCIPLINE OF ASSENT» juega con el free-jazz y la psicodelia exótica con un sonido estratificado en distintas capas improvisadas con algún elemento raga. El álbum fue grabado en una sesión el 3 de marzo y contó con la colaboración de Jonas Munk en la parte de sonido, antes de la edición efectuada por el propio Jakob manteniendo el espíritu de la improvisación.  Estamos ante la libre creatividad de dos talentosos músicos que plasman distintas atmósferas en temas dispares que no te dejarán indiferente. 

«THE DISCIPLINE OF ASSENT» está disponible vía El Paraiso Records.

«Flaiss & strands» nos introduce a un trabajo en el que la experimentación y la fusión son su leitmotiv. Ecos jazz sustentados en la increíble batería de Jakob jugando con distintos ritmos entre efectos para sumergirse en una especie de free-jazz no apta para todos los oídos. El resultado es un corte aparente inconexo en el que los instrumentos parecen ir completamente por libre. 

Recreándose con los tambores, «A new revival» muestra un gran trabajo de apoyo en el bajo de Martin. Creando una extraña atmósfera psicodélica y con la percusión algo más contenida en el avance del tema, el magnetismo del bajo nos invita a una exploración sideral apoyándose en los sintetizadores. 

En una apacible escenario de intrigante psicodelia «Aurelius Dye» adornado con aromas exóticos el dúo construye un compacto tema lleno de aromas refrescantes y la vez narcotizantes. Una belleza magnética hace que todo esté mucho más ensamblado y se muestre como un tema al uso, en detrimento de la libre experimentación. 

«Setenta y tres» supone el vértice del triángulo en el que la psicodelia los sonidos kraut y el jazz se unen en pos de un único fin. Sobre una atmósfera avant-garde los tambores vuelven a ser los protagonistas en este entorno de libre creación. 

Volviendo a la estructura tradicional de canción «Sequoia sketch» habita en un espacio de apacible psicodelia con suaves acordes bajo un manto lisérgico que cubre una estructura más sinfónica. 

Con vibrantes ritmos y un bajo lleno de magnetismo, «The slip» se construye ladrillo a ladrillo, De una forma anárquica y rodeado de extraños efectos el tema coge forma manteniendo la libertad compositiva.

«The short sun» retoma el espacio psicodélico vistiéndolo de una ambientación más campestre. Incorporando elementos sinfónicos sobre unos ritmos algo más contenidos van tejiendo un corte atmosférico con bellos y luminosos pasajes ensoñadores. En esta ocasión el dúo construyen un corte susurrante y plácido alejándose de alguna manera de la experimentación de la mayoría de las canciones del álbum. 

Los hipnóticos sonidos de vanguardia hacen acto de presencia en «Random treasures». Inspirados en momentos free-jazz el tema contiene todo un catálogo de ritmos que juegan con los tiempos entre los extraños desarrollos de los sintetizadores. Aún así, el tema posee un gran magnetismo gracias a la cierta inclinación kraut que Jacob imprime a sus tambores.

Para cerrar el álbum nos encontramos con el tema más largo. «Mountain montage» con sus más de once minutos contrasta con la mayoría de los temas que rondan los tres minutos. El corte nos susurra con mágicos acordes de psicodelia exótica con los tambores y platillos mucho más contenidos. Un espacio de calma sobre bellas y delicadas armonías en las que la guitarra toma el protagonismo para regalarnos acolchados pasajes que nos acarician con delicadeza. En contra de lo que suele ser habitual, la larga duración del tema no presenta la experimentación que podría intuirse, sino que por el contrario consigue la canción más «al uso» de todos este peculiar trabajo. Un tema compacto, bien hilvanado, y que pone el colofón con brillantez a un trabajo en el que la experimentación es su meta. 

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Reseña: BLURRED REFLECTIONS.- «Blurred Reflections»

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Los duros tiempos del COVID han conseguido que algunos músicos aprovechen el confinamiento para componer, y en esta ocasión, Maurice Eggenschwiler, guitarra y cantante de BLUES FUNERAL y SANCTUS BELLUM ha aprovechado la cuarentena para desarrollar su proyecto en solitario bajo el nombre de BLURRED REFLECTIONS. Toda una paradoja que nos brinda la oportunidad de deleitarnos con un EP maravilloso en el que el músico de Houston se viste de etiqueta para componer seis bellas canciones que se alejan de las vibraciones pesadas a las que nos tiene acostumbrados con su banda. Toda una elegante exploración de sonidos en los que el jazz y la música progresiva quedan reflejadas con destreza como gran fuente de inspiración para que Maurice cumpla un antiguo deseo al explorar este tipo de terrenos musicales saliendo de su zona de confort. «BLURRED REFLECTIONS» examina nuestra relación con la naturaleza, la mente musical, el fracaso pasado, la introspección y la fortaleza del individuo. Musicalmente, las canciones se inspiran en bandas como: Opeth, Anekdoten, Steven Wilson, Al DiMeola, Camel o King Crimson, que son influencias cruciales para Maurice, incluyendo una instrumentación con elementos como piano, melotrón, órgano, cuerda de acero y guitarra acústica de nylon, así como guitarra eléctrica.

«Fallen sun» , en ese ambiente progresivo que preside todo el trabajo se deja llevar por delicadas melodías desarrolladas en un ambiente sinfónico. Elegantes pasajes de guitarra que toman elementos jazz conforman un aterciopelado corte en una relajada atmósfera en la que la lánguida voz de Maurice nos susurra con mimo. 

Sin salir de esa acolchada estancia en la que se desarrolla el tema anterior, «Green hallways» incide más en los elementos jazzísticos,  entre cuidados juegos de voces y coros arropados por un sinfonismo lleno de melancolía. 

Con las notas del piano clásico «Painted gray» se abre a luz desde la gris atmósfera de la que nace. Un tema sobrio que transita en un espacio soft-rock, progresivo en el que los ecos jazz siguen presentes como en la gran parte de los temas. Bajo ese ambiente melancólico, la belleza de los pasajes de guitarra dotan la canción de una elegancia sublime. 

Otra oda a la elegancia encontramos en «Stars in the void». Melancólicos pasajes jazz se adornan con una delicada instrumentación para crear un nuevo espacio de belleza que bebe de las fuentes del sinfonismo de los setenta. Tonos grises en un derroche de sensibilidad compositiva. 

«Weightless Darkness» Es un paseo instrumental por pausadas atmósferas en las que la dualidad de guitarra acústica y eléctrica crean un espacio de belleza y relajación. Aquí, sin prisa el músico se deja llevar por momentos en los que la psicodelia aparece con moderación  para arrullarnos a través de dulces acordes que denotan la calidad que como músico tiene. 

Recuperando las voces y saliendo de la melancolía presente en prácticamente todos sus temas, los ritmos más pesados crea «Gripped By Something More»,  el tema más luminoso de todo el trabajo. Diseñando las melodías para masajearnos, los elementos progresivos toman un gran peso en una de las canciones más elaborada de un trabajo sencillo pero maravilloso. 

Reseña: PERMANENT CLEAR LIGHT.- «Cosmic Comics»

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«COSMIC COMICS» es el nuevo trabajo de los finlandeses PERMANENT CLEAR LIGHT. Ha pasado un tiempo desde su debut en 2.014, pero está vuelta a la primera línea resulta de lo más sugerente. Fuertemente enraizados en la psicodelia pop de los 60’s, el trío nos ofrece un bello trabajo en el que las melodiosas voces con sabor a almibar flotan entre varias capas de sonido presididas por los sintetizadores y teclados. Una apuesta por la psicodelia que flirtea por momentos con elementos jazz y con los sonidos kosmiche de vocación kraut.  El resultado es un caledoscopio colorista nacido de la psicodelia pop de hace décadas con una mística cautivadora. Sus temas se construyen sobre ornamentos barrocos y distintas influencias que van desde The Beatles, a Love, pasando por Moody blues o The Nice, lo cual no impide excursiones en las que  vibraciones góticas intentan por rememorar la modernidad de finales del siglo pasado. Cada canción fluye sin prisa, y siempre tratando de ofrecer su lado más amable al oyente; a veces de forma introspectiva y otras más experimental, pero siempre de una manera sencilla y asequible.  La dulzura puesta al servicio de una música jugando con el lado más sentimental de nuestros sentidos para proporcionarnos una sensación de bienestar y confort. 

PERMANENT CLEAR LIGHT son: Markku Helin (guitarra solista, sintetizadores, y percusión), Arto Kakko (batería, bajo, guitarra, teclados y voces) y Matti Laitinen (voz solista, sintetizador y percusión). «COSMIC COMICS» está disponible vía Sulatron Records.

«This quiet smiling man» nos recibe con una pomposa introducción que recupera los ecos de la psicodelia pop de los 60’s. Un espacio casi barroco que crea un caleidoscopio sosegado qeu va modulandose con suavidad. Un sencillo y cautivador ritmo bajo una sutil atmósfera sinfónica es suficiente para arropar las acarameladas voces con sabor a miel. El tema da un pequeño giro para adentrarnos en un espacio en el que los aromas doorsianos aparecen con un sonido vintage que conjuga la psicodelia con desarrollos más clásicos.

Sin salirse de esos espacios mas propios de los 60’s, «Corneville Skyline»,  transita entre tonos campestres que afloran en ese viaje a la década dorada al que nos invitan los finlandeses. Con melodías más propias de The Beatles en modo floral. Un ritual acid-folk, sobre armonías propias de la psicodelia barroca. Una primera parte más melódica da paso a una atmósfera en la que el sabor del L.S.D. aparece entre en un tono orquestal que se va tornando más lisérgico e intoxicante sin perder sus delicadas texturas.

«Peasants and Peons» nos ofrece el pegajoso pop de confitería. Empalagosas melodías se combinan con una instrumentación mas experimental para crear una atmósfera neo-psicodélica que mantiene la mirada puesta en el pasado. En esta ocasión aparecen algunos elementos progresivos que me recuerdan por momentos a The Nice.

Sobre una estructura kraut kosmiche, «Maurice n’est pas la» nos muestra el lado más sideral con la banda embarcándose en una exploración espacial por apacibles entornos sonoros. Hipnóticos pasajes instrumentales que prescinden de las melodiosas voces flirtean con la electrónica en logrado ejercicio compositivo sobre cajas de ritmos y sintetizadores. Usando unas voces más propias de la corriente gótica con un ambiente entre litúrgico y robótico, retoman las melodías en una magnétical espiral modernista. 

Si hay algo que hace a este trabajo interesante, es la facilidad para modular sus temas con distintas influencias. «Irish Murray», sin desdeñar los dictados de la psicodelia nos situa en un escenario más folk. Acordes acústicos nos sacan de los espacios interestelares para hacernos flotar entre algodonados pasajes que vuelven a beber de la fuente de los 60’s. Algún guiño a los californianos LOVE, preceden una incursión en un territorio algo más progresivo en el que el sinfonismo dota de un tono lánguido y gris a un bello tema. 

«One In Five» sin abandonar esos sonidos psicodélicos llegados de los sesenta, se muestra con mas cuerpo. Un bello tema con pasajes ensoñadores, que se ornamentan con apacibles teclados y un organo envolvente. Un corte colorista que fluye con solvencia.  

Dejandose llevar por tonos jazz «Salmiac» parece querer diferenciarse de alguna manera de los temas anteriores. Con unas armonías más elaboradas, el tema combina ese espíritu jazz con pasajes de neo-psicodelia entre efectos y sintetizadores. Todo un acierto que no hace sino enriquecer un logrado y bello trabajo, en esta ocasión con vibraciones más contemporáneas.

«Until The End Of Time» se gesta desde un órgano pastoral y melodiosas voces en lánguidos registros litúrgicos. Envolvente y místico el tema aporta paz y sosiego con su cuidados desarrollos instrumentales.  Todo un bálsamo antiestrés con una belleza reconfortante que se viste casi de balada para susurrranos en una terapia reconfortante. 

El álbum cierra con un corte más experimental. «The Rip» parece alimentarse de sustancias psicotrópicas para ofrecer una turbia combinación de melodías psico-pop y efectos. El tema se presenta como si estuviera inacabado, o sencillamente, los finlandeses se han querido tomar aquí alguna licencia para salir de la estructura de canción mostrada en el resto del álbum.    

 

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