Reseña: CHILD.- ‘Soul murder’

Ha pasado demasiado tiempo sin tener un álbum de una de las mejores bandas de heavy-blues del siglo XXI, pero finalmente, el mundo está hoy de enhorabuena con la publicación del tercer álbum del trio australiano CHILD. El álbum fue grabado a finales de 2018, pero han tenido que pasar mas de cuatro años para que estas magníficas grabaciones vean por fin la luz. Un álbum cautivador que combina la garra, con la belleza en unas canciones que transitan por la senda lisérgica del blues, pero que no dudan en tomar prestados elementos de rock clásico y soul. ‘SOUL MURDER’ es un álbum elegante, psicodélico, embriagador, introspectivo, con desgarradoras canciones rebosantes de sentimiento y fuerza, con las que CHILD nos acarician proporcionándonos estimulantes sensaciones. No solo de riffs monolíticos vive la escena, y como ya dijo el gran MUDDY WATERS: ‘El blues tuvo un hijo y lo llamaron rock and roll’, y bandas como CHILD, rinden pleitesía a los ancestros, a esos culpables de toda la música rock que escuchamos, los músicos de blues. Sería interesante conocer la opinión de esos pioneros  sobre una banda como los australianos, porque su música es auténtica, y capta la esencia del blues de siempre, con un tono contemporáneo, algo que no todos consiguen. Si la mayoría de las canciones del álbum, transitan por una senda pausada, las mismas contienen también riffs poderosos que hacen de su escucha, un manjar para cualquier fanático gourmet del heavy blues. Con constantes referencias a Paul Rodgers y a los FREE de sus comienzos, cada corte es una invitación a una orgía de hechizantes sonidos ácidos. ‘SOUL MURDER’ nace de la desesperación y sus desgarradores canciones, nos invita a apretar el botón de pausa, y a evadirnos de los malos rollos, para degustar unas impresionantes pistas que rebosan calidad y que contienen sentimientos profundos. ‘SOUL MURDER’ es de estos álbumes que para su disfrute completo, requiere ponerse cómodo, bajar la intensidad de la luz, descorchar una botella de buen vino, encender un canuto de buena hierba, y dejarse llevar a un mundo repleto de gratificantes sensaciones, en el que el blues es el Rey. Sin duda, el mundo es hoy más feliz con la publicación de una de mis bandas favoritas contemporáneas, una banda por la que hace años recorrí 2.000 kilómetros para verla en directo, y aquella actuación, todavía queda en mi corazón.

«Cuando uno básicamente se acepta la responsabilidad de las cosas que no hiciste, algo muere dentro de ti. Usted es el que sostiene la estaca y el que lo conduce a su propio corazón. Permitiste que otros te convencieran de que lo hicieran. Como el rutero de la basura que renuncia a luchar por su parte. Por un corto tiempo fingí ser una oveja y fui cegado por la espesa lana negra que me escondió de la vista. ¡El lobo proverbial con ropa de oveja que también tenía la lana sobre sus ojos! Hambriento de hambre en medio de un banquete. Si eres un lobo, nunca te disfrazes como oveja. Si eres lobo, sé un lobo porque ser un lobo es mejor que ser una oveja. Al menos sabrás lo que eres ”. ‘SOUL MURDER’ (Mathias Northway, guitarra y cantante de CHILD)

No volverá a suceder … El lobo vive. CHILD vive

‘Free and humble’ nos recuerda a las primeras de cambio el espíritu de los australianos. Blues empapado en psicotrópicos para aliviar el alma. Solos de guitarra acida y una voz profunda nos trasmite el sentimiento de una banda impresionante que se muestra en plena forma un tiempo después. Golpes de hard y nota de blues humeante componen este cálido corte.

En una línea más ortodoxa Trouble With A Capital «T»’ es un corte pantanoso lleno de magia. Sus suaves líneas de guitarra y la voz desgarrada nos trasladan a humerales en lo mas profundo del bosque. El espíritu de bandas como FREE, se refleja en una canción pausada, pero llena de sentimiento. Acompasando las melodías vocales con los pasajes de guitarra, la pista nos empapa de ese blues nacido de ciénagas en las que parece haberse vertido una toneladas de sustancias narcóticas.

‘Standing on my tail’ se desarrolla entre agradables pasajes en los que el soul aparece susurrante y acogedor.  Pinceladas de rock clásico pro el lado más acolchado con calidad voces y una instrumentación pausada y contenida. El blues en su lado más sensual bajando las revoluciones para demostrar que estos chicos no se circunscriben a un solo registro.  Una bella canción caminando por el lado más sosegado del trio.

Detenidos en esa vertiente suave, ‘Feels Like Hell’ nos ofrece esa maravillosa combinación de blues y soul con la que tan cómodos se sienten. Tiempos medios, y fantásticos solos de guitarra, soportan los devaneos de una voz almibarada y sumamente cautivadora. No puedo evitar nuevamente recordar a Paul Rodgers en sus mejores tiempos. La canción se recrea en ácidos pasajes con golpes de riff que se acercan al Stoner, sin salirse de la senda del blues. Esta combinación de lo viejo y lo nuevo resulta sumamente atractiva y gratificante.

El corte que da nombre al álbum, ‘Soul murder’ mantiene la esencia del blues sobre cautivadoras melodías vocales en las que el soul aparece mostrando su faceta mas sensual. El hipnótico bajo consigue atrapar al oyente en este pozo de blues ácido lleno de emociones. Con algunos riffs mas pesados el corte eclosiona en una espiral acida elevando la intensidad notablemente.

‘Moment in time’ no baja el nivel de calidad de este superlativo álbum. Desarrollándose desde la pausa, cada nota, consiguen llevar a las terminaciones nerviosas del oyente con aplastante facilidad. Profundo y sensual, el corte, sabe como seducirnos antes de evolucionar a un espacio más fuerte en el que los sonidos del pasado se presentan ante nosotros en todo su esplendor. Su cedente ritmo es el soporte perfecto para que su melodía se eleve a un entorno más rockero sin eclosionar plenamente. Desgarrador por momentos, el tema contiene afiliados solos de guitarra que llegan hasta el alma.

Para cerrar el álbum CHILD reserva el corte de mayor duración. ‘Coming Up Trumps’ con sus narcóticos 8 minutos pone el broche de oro a un álbum superlativo en el que el blues es el rey. Una susurrante apertura en la que los acordes de guitarra preparan el terreno y una voz cautivadora, van dando forma a una canción llena de magia. Manteniendo la tensión, la canción va elevándose lentamente. La prisa no existe para estos chicos, ellos se toman las cosas con la calma que requiere sus fantásticas canciones. El tema se desarrolla en una atmósfera más oscura y densa que las canciones precedentes, y en ella, encontramos embestidas de pesadez. Siempre con sutileza, CHILD sabe como mover los hilos tocando la nota justa en cada momento.

CHILD

Reseña: WESTING.- ‘Future’

SLOW SEASON pulsaban el botón de reinicio a finales de 2021 para dar un nuevo comienzo a la banda. Así tras el cambio de nombre a WESTING, e incorporando a la banda al guitarra de ALL THEM WITCHES, Ben McLeod publican su primer álbum ‘FUTURE’. Un álbum inspirado en la imprudencia de la raza humana en el mundo distópico en el que vivimos, y con canciones que suenan a la música que a la banda le gustaría escuchar.  Si hace unos años SLOW SEASON nos sorprendían con un sonido inspirado en LED ZEPPELIN, ahora, sin renunciar a ese estilo nacido a comienzos de los 70’s, encontramos a la banda mucho mas madura. Sus ocho emocionantes canciones rezuman rock clásico, boogie-rock, blues ácido y hard-rock atemporal. Siempre con una calidez reconfortante, sus canciones se construyen sobre tonos cálidos dulces melodías y un groovy infeccioso con el que de inmediato logran atrapar al oyente. Impregnado esas vibraciones del rock clásico de los 70’s con buenas dosis de fuzz, hacen que sus canciones proporcionen al oyente una escucha divertida. Porque a veces nos olvidamos que el rock es algo lúdico, y en este álbum eso resulta evidente. Las canciones del álbum nos ofrecen un amplio repertorio de brillantes guitarra, cuidadas melodías y un sinfín de matices con el que consiguen que las mismas resulten cautivadoras y llenas de ritmo. Ese groovy se complementa con pinceladas de rock progresivo, psicodelia y por supuesto el blues y el boogie para que la fiesta sea monumental. Con un agradable aroma sureño, cada pista se presenta como un regalo para cualquier amante del rock de siempre, un rock que con bandas como WESTING, sigue vivo y con un ‘futuro’ esperanzador. La escena necesita más bandas así, porque estos chicos son el hard-rock en estado puro.

WESTING son: Daniel Story Rice (voz, guitarra, teclados), Ben McLeod (guitarra) Hayden Doyel  (bajo) Cody Tarbell (batería).

‘FUTURE’ esta disponible Riding Easy Records.

‘Back in the twenties’ es un claro ejemplo del sonido que SLOW SEASON nos presentaron hace años. Teniendo muy presente el legado de LED ZEPPELIN, la canción gravita entre vibraciones de la banda británica, momentos sureños y psicodelia. Guitarras que llenan de luz la atmósfera se van sucediendo en una dualidad sumamente atractiva. Con parones y arrancadas, la canción adquiere un cierto tono doorsiano en su faceta más cálida y sugerente. Un claro ejemplo de la evolución de una banda que no se ciñe al legado de Robert Plant y sus huestes exclusivamente, sino que muestra sus cartas sin rubor. Y la jugada es ganadora sin ningún género de dudas.

A golpe de blues ácido y hard-rock crudo ‘Nothing new’ parece embarcarnos en un viaje con destino a los primeros años de la década de los 70’s. Melodías seductoras, guitarras empapadas de fuzz y un tono colorista, van ensamblando las piezas de una canción brillante y repleta de matices.  Si en el corte de apertura pudimos intuirlo, en esta ocasión queda mucho más palpable que las guitarras son uno de los mejores argumentos de la banda, pero también el uso de los registros vocales le sacan de cualquier encasillamiento. Los momentos de ortodoxia blusera contrastan con unos riffs que se vuelven turbios y difusos en un juego instrumental ciertamente fascinante.

En tonos atmosféricos ‘Lost riders intro’ es un interludio psicodélico instrumental que sirve de introducción al siguiente tema.

‘Lost riders’ palpita en un espacio de rock clásico con una cierta inclinación progresiva. Aquí la banda se muestra más contenida en una canción con las aristas pulidas y un sonido suave. Sustentado en atractivas melodías vocales las guitarras aparecen con cautela mostrando su lado más seductor. En un tono más cercano al ‘arena-rock’, WESTING optan por alejarse de estridencias en una canción colorista y una composición bien cuidada.

Los ecos Zeppelin aparecen en los primeros riffs de ‘Big trouble (in the city of love)’. Una nueva canción que recupera el registro vocal que popularizó Robert Plant en los 70’s. Un perfecto ejemplo del sonido de una banda que no tiene complejos en seguir la estela de su referente sonoro. Combinando estribillos y coros, el corte se muestra con un gancho efectivo para atrapar al oyente. Un claro ejemplo de rock atemporal que reivindica un sonido sin complejos ni florituras excesivas. Desde la sencillez, componen otra buena canción.  

Empapada por el bucolismo, la suavidad de la melodía de ‘Artemisa coming down’ nos ofrece un gratificante espacio sonoro en el que la dulzura aflora entre luminosas estrofas y delicados pasajes electro-acústicos. En ese ambiente campestre el corte se muestra como un gratificante bálsamo sonoro ideal para poder la pausa en un álbum que no se ciñe a un único estilo. Una hermosa canción en la que no faltan a la cita los brillantes desarrollos de guitarra

Instados en ese calmado escenario, ‘’Silent shout’ mantiene su tono acústico para empaparlo con embriagadoras pinceladas psicodélicas. En esta ocasión la banda incorpora un tono sinfónico en detrimento de riffs más ruidosos.

Sacando nuevamente del cajón el legado de Zeppelin ‘Stanley wu’ se empapa de blues y rock clásico en una atmósfera más propia de los 70’s. El tema se desarrolla en un escenario en el que los aromas del sur aparecen para llenar de luz una canción equilibrada y de fácil digestión.

‘Coming back to me’ cierra el álbum a ritmo de rock and roll, boogie-rock y blues. Sin estridencias, y con una armonía sencilla WESTING muestran que el rock de siempre sigue estando vivo y coleando. 

Westing

RidingEasy Records

RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)

DEAD SHRINE.- ‘THE EIGHFOLD PATH’ (Nueva Zelanda) 70’s, acid-rock, fuzz, hard-rock, heavy-psych, proto-metal, psychedelic-rock, stoner, vintage (reseña aquí)

SIENA ROOT.- ‘REVELATION’ (Suecia) 70’s, blues, classic-rock, hard-progressive, hard-rock, progressive-rock, psychedelic-rock, retro-rock,  vintage (reseña aquí)

STÖNER.- ‘BOOGIE TO BAJA’ (US) fuzz, desert-rock, Stoner, hard-rock, punk (reseña aquí)

WESTING.- ‘FUTURE’ (US) hard-rock, 70’s, psychedelic-rock, rock, blues, heavy-psych, psychedelic-rock, stoner (reseña aquí)

SOUND OF SMOKE.- ‘PHASES’ (Alemania) 70’s, vintage, retro-rock, psychedelic-rock, west-coeast, rock, blues

WOLVES IN WINTER.- ‘THE CALLING QUIET’ (UK) Stoner-doom, Stoner, psychedelic-rock, heavy-rock

ULTRA VOID.- ‘MOTHER OF DOOM’ (US) doom, stoner, sludge, psychedelic-rock

THE MOUNTAIN KING/ GATE TO XIBALBA’ (Alemania) drone, metal, doom , ambient, instrumental

TEKSTI-TV 666.-‘VAPAUDEN TASAVALTA’ (Finlandia) alternative, garage-rock,

PIL & BUE.- ‘SPECIAL AGENTS’ (Noruega) alternative, Stoner, rock, metal

MISS MELLOW.- ‘MISS MELLOW’ (Alemania) psychedelic, progressive, psychedelic-rock, kraut

OKKTLI.- ‘OKKTLI’ (Mexico) doom, ocult-rock,heavy-psych, stoner

THROW DOWN BONES.- ‘ THREE’ (UK) experimental, electronic, psychedelic, kraut, space, kosmiche

BIG/ BRAVE.- ‘NATURE MORTE’ (Canada) post-metal, metal, ambient, experimental, drone

EL SUPREMO.- ‘ACID UNIVERSE’ (US) stoner, psychedelic-rock, instrumental, heavy-psych

SPACE SHEPHERDS.- ‘LOSING TIME FINDING SPACE’ psychedelic-rock, instrumental, jam-band, space, heavy-psych, rock, progressive

ARCANE FOCUS.- ‘VOLUME 1’ (US) Stoner, psychedelic-rock, heavy-psych

MARVEL.- ‘DOUBLE DECADE’ (Suecia) heavy-metal, hard-rock, 70’s, heavy-rock

JOHN VENCE.- ‘ARCHANGELS’ (UK) electronic, alternative, instrumental, ambient, drone

HYPNO5E.- ‘SEOL’ (Francia) experimental, post-metal, progressive-metal, ambient, avant-garde, metal

AXIS EMSEMBLE.- ‘TRIPPING THE LIFE FANTASTCI’ (España) heavy-psych, space, jam-band, instrumental,

 

DEATH VALLEY GIRLS.- ‘ISLANDS IN THE SKY’ (US) shoegaze, alternative, space, psychedelic, rock

ANATOMY OF HABIT.- ‘BLACK OPENINGS’ (US) post-punk, dark, industrial, metal

KHAN.- ‘CREATURES’ (Australia) heavy-psych, psychedelic-rock, stoner, progressive

MERLOCK.- ‘ONWARD STRIDES COLOSSUS’ (US), blues, Stoner, psychedelic-rock, stoner-metal, doom

ENTROPIST.- ‘ENTROPIST’  (Croacia) instrumental, heavy-psych, psychedelic-rock, post-rock, sludge, stoner

SLUMBERING SUN.- ‘THE EVER-LIVING FIRE’ (US) progressive-metal, psychedelic, doom, shoegaze

SILVERSHIPS.- ‘DEMOS’ (Alemania) psychedelic-rock, psychedelic, 70’s, rock,

CODEX SERAFINI.- ‘GOD’S SPIT’ (UK) psychedelic-rock, experimental, drone

MOLITOTH.- ‘YOU’ (US) progressive, progressive-metal, experimental, rock

BURN THE OCEAN.- ‘MODERN RUINS’ (Italia) Stoner, grunge, alternative, metal

THEY GRIEVE.- ‘TO WICH I BORE WITNESS’ (Canada) drone, doom, post-metal, sludge

Reseña: DEAD SHRINE.- ‘The Eightfold Path’

Una de las figuras más reputadas de la escena underground de Nueva Zelanda, el multi-Instrumentista CRAIG WILLIANSON, artífice de bandas como DATURA, ARC OF ASCENT o LAMP OF THE UNIVERSE, regresa con su nuevo proyecto DEAD SHRINE. En esta ocasión, apartado de los sonidos transcendentales de sus últimos trabajos, con ‘THE EIGHTFOLD PATH’ nos trae una tormenta de rock pesado a semejanza de los pioneros de los 70’s. Un rock crudo y primitivo, en el que las embestidas de rabia se contrarrestan con atmósferas lisérgicas en canciones turbias impregnadas en fuzz. Rock ácido sin demasiados aditivos, que cabalga a lomos de un corcel proto-metal sobre caminos labrados por riffs Stoner, y una atmósfera evocadora del sonido de los primeros años 70’s. Renunciando parcialmente a sus canciones devocionales y a ese misticismo que aparece en los trabajos bajo el nombre de LAMP OF THE UNIVERSE, Craig retoma los impulsos pesados de sus comienzos en DATURA. Sin duda Craig es un músico talentoso e inquieto que no puede quedarse anclado y con DEAD SHRINE revitaliza sus composiciones para que se muestren monumentales. Narcóticas y aturdidoras, la contundencia de sus riffs, los tambores estruendosos y una línea de bajo impactante, consigue crear un agujero negro en el que no se atisba el final. Todo un coctel explosivo en el que caben los ecos proto-metal de antaño, la psicodelia más acida y corrosiva, el blues, por su puesto la psicodelia más impactante que puede llegarnos de las antípodas. ‘THE EIGHTFOLD PATH‘ es una espiral sónica con zumbidos constantes, sus habituales voces místicas, y un sinfín de vibraciones reconocibles, que se inclina a un precipicio angosto, en el que la pesadez es la protagonista. Toda una ceremonia catártica en la que las vibraciones heavy-psych se nutren de plomizos riffs ejecutados a cámara lenta, creando un espacio ensordecedor, presidido por canciones que parecen sacadas de un laboratorio de drogas alucinógenas. 


The formless’ nos presenta un espacio de hard-rock stonerizado con un innegable sabor a 70’s. Su crudo y turbio sonido evoca momentos de rock primitivo. Con una poderosa línea de bajo el corte cruje nutriéndose de una pesadez inusitada. Los vestigios de bandas como los primeros WHITESNAKE aparecen en una canción potente.

Manteniendo ese sonido crujiente ‘Kingdome come’ transita entre hordas de heavy-rock y riffs stoner a un paso cansino y plomizo. Incorporando embestidas de rabia, y un aroma a blues humeante, el corte sale de la monotonía sin perder un ápice de fuerza y rabia.  Aquí encontramos toda una cortina sónica que hace que la canción se muestre turbia y borrosa. Su fuzz narcótico le dota de un aire diferente que nos lleva a una combinación bastante solvente y efectiva.

‘As pharaohs rise’ nos sitúa en un espacio a caballo entre el proto-metal y las vibraciones stoner. Con riffs distorsionados y un aroma a 70’s, el corte transcurre con un tempo cansino para inclinarse a un espacio más psicodélico. EL uso de voces ecualizadas le dota de ese espíritu lisérgico que se ve complementado por pedales fuzz en la guitarra. Mientras el soporte del tema se muestra turbio y aturdidor.

Con casi ocho minutos, ‘Enshrined’ es otro tema pesado que habita en una atmosfera psicotrópica auspiciada por una gran guitarra. Tratando de buscar el equilibrio entre el hard-rock de antaño y las modernas vibraciones heavy-psych, la canción retumba entre pausadas estrofas vocales. Alejado de cualquier atisbo del misticismo predominante en los trabajos anteriores de Craig, los elementos blues y hard-rock crudo y primitivo afloran entre efectos envolventes y pasajes ácidos. Como decimos en España ‘la cabra tira al monte’, y la canción se siente seducida por un entorno sonoro netamente psicodélico en una evolución bien manejada.

‘Rainbow child’ insiste en esos rudos sonidos vintage. Aquí se destapa el tarro de las sustancias psicotrópicas para impregnar una canción de hard-rock con un envoltorio pesado y lisérgico. Un elemento común en gran parte del álbum, ya que esa mirada al pasado se dota de fuertes pasajes narcóticos más propios de un poderoso viaje de ácido. Con esto se consigue un sonido pesado, pero sumamente narcótico en una atmósfera retro, perfectamente diseñada.  Toda una espiral aturdidora de la que es difícil escapar en la que los solos de guitarra se estiran hasta el infinito.

Con un cadente y turbio ritmo, las vibraciones retro afloran en ‘Through the constell’. Desgarrador a la vez que ácido, el corte controla su intensidad empapada de psicodelia pesada y vibraciones proto-metal de los 70’s. con cada riff y cada acorde ejecutado lentamente, el corte avanza como un enorme y cansino paquidermo, arrasando con todo a su paso. Sutiles pinceladas de blues entre sus entrañas hacen que la canción adquiera un tono peculiar. La desagarrada voz pone el resto para que el corte se muestre tosco, crudo y pesado.

Jugando con los efectos, ‘The blackest sun’ crea otra bacanal lisérgica entre poderosos tambores y guitarras que se desdoblan. Su carácter chamánico hace que el ímpetu frene por momentos. Esto contrasta con los crujientes riffs de vocación doom.  Su sencilla armonía sirve de sustento a los distintos devaneos en los que se mueve. Otra curiosa y fascinante mezcla de sonidos de antaño con los ecos más pesados del momento.

‘Incantations’ parece recuperar el sonido que lleva caracterizando a LAMP OF THE UNIVERSE durante años. Borroso y con un carácter devocional, la canción gravita entre múltiples efectos y un ritmo atronador y lento. La voz retoma ese carácter místico en contraste con la monumentalidad de un corte aturdidor y balsámico a partes iguales. Un cierto tono hipnótico se palpa entre coros celestiales y plomizos riff de un marcado carácter doom. Personalmente, se trata de mi canción favorita de un álbum rugoso y sumamente psicodélico. En esta ocasión (como en otras muchas canciones) DEAD SHRINE consigue crear un espectro cegador que envuelve al oyente entre embestidas de efectos atmosféricos que revolotean constante mente. El corte contiene buenos pasajes de guitarra impregnada en sustancias ácidas.  

Dead Shrine

Shiny Beast

Reseña: STÖNER.- ‘Boogie to Baja’

‘BOOGIE TO BAJA’, el nuevo Ep de la rencarnación de las leyendas del desierto STÖNER, nació de las sesiones de grabación de su último álbum ‘TOTALLY’. Durante las mismas, estos intrépidos y prolíficos músicos se divertían hasta tal punto, que continuaban tocando. El resultado son estas cinco frescas canciones repletas de su característico groovy. Teniendo como invitados en algunas canciones a tipos como Mario Lalli en ‘Stöner Theme’ y Greg Hetson de Circle Jerks y Bad Religion en la versión del clásico ‘City Kids’m hacen que este Ep sea un dulce caramelo para cualquier fan de las vibraciones del desierto.  Ese espíritu libre hace que las canciones se muestren espontáneas, y en ellas encontremos momentos mas propios de una jam. Presididas por el ritmo inquebrantable que el trio sabe dar a sus composiciones, el espíritu punk que les vio nacer sigue presente entre estribillos pegadizos y un groovy contagioso. Una mezcla perfecta de swing del desierto, rock Stoner, un poco de blues  y la actitud del punk más arenoso, con el sonido difuso de los riffs del bajo de Nick. Canciones aguerridas e irreverentes en las que no faltan esos cambios de ritmo y las cuidades melodías vocales ya habituales en la banda. Sus coloristas canciones parecen tostadas al sol abrasador de las dunas que les vieron nacer como músicos, y que varias décadas después siguen acogiéndoles como auténticos hijos pródigos de los cactus. En ‘BOOGIE TO BAJA’ las canciones que pueden navegar bajo y lento, pero luego saben como pisar el suelo y correr. todas las luces encendidas.

‘BOOGIE TO BAJA‘ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

STÖNER son:
Brant Bjork — Guitarra y voz
Nick Oliveri — Bajo y voz
Ryan Güt — Batería 

‘Stöner theme (Baja versión)’ nos introduce en este nuevo Ep de las leyendas del desierto con el groovy característico que Brant dota a sus composiciones. El fuerte bajo y unos acordes contenidos gravitan en un espacio en el que el blues se asoma a las características vibraciones desérticas. El corte es más bien una introducción instrumental que una canción propiamente dicha. A pesar de ello tiene su propia personalidad.  

Con un tono mucho dinámico y divertido ‘City kids’, una canción de MOTORHEAD/PINK FARIES que se desarrolla entre golpes de hard-rock y proto-metal de los 70’s. Su contagioso groovy conecta de inmediato con el oyente. Su atractiva melodía hace que la canción fluya sin altibajos reflejando el lado más comedido y colorista del trio. Con incisivos solos de guitarra el corte se acelera por un espacio más rugoso y pesado. Si algo caracteriza las canciones de Bjork es el groovy que todas ellas contienen y en esta ocasión, ese ritmo muestra la cara más amable.

Cambiado la dinámica de las dos primeras canciones, los tonos psicodélicos de ‘Night Tripper  vs No Brainer’ nos sumergen en un escenario presidido por los cactus y por ardientes vibraciones desérticas. Con un aura chamánica, las voces aparecen entre el magnético ritmo, entre golpes de vibraciones turbias y difusas. La peculiar voz de Nick aporta el tono ácido y corrosivo. El corte ondula constantemente entre momentos de blues y rock clásico empapado de arenosos riffs. La banda combina juegos de voces que se intercambian mientras la canción se torna más turbia. Sin duda, uno de esos temas que acaban por engancharte. Cegador pero rebosante de ritmo, el corte combina el legado del desierto con el de los pioneros del rock ácido de los 70’s.  

Por la vía directa, ‘It ain’t free’ cruje y se precipita con su espíritu punk, como hace 3 décadas lo hacía Nick y Brian. Una canción sencilla y corrosiva a partes iguales, pero que seguramente conectará con los fans más fieles de Oliveri, ya que aquí su presencia es mayor. En la pista no falta los momentos de psicodelia cegadora, en un cambio de registro que no hace que el corte pierda su esencia indómita ni su espíritu rebelde. En poco dos minutos y medio de intensidad, STÖNER, resuelven la canción.

Alargándose a lo largo de diez minutos, ‘Boogie to Baja’ vuelve a ofrecernos una visión diferente de la banda. Fuzz intoxicante impregnado en sustancias psicotrópicas y una línea de bajo que parece que se va a quebrar nos ponen en el camino de esta nueva travesía de los californianos. Siempre impulsada por un ritmo efectiva, la pista avanza hacia un espacio en el que la psicodelia parece tomar el mando de las operaciones. Brillantes solos de guitarra contrastan con la línea que Nick aporta a su instrumento. El yin y el yan con Brant como escudero inquebrantable en esta especia de jam. Mientras Brian se recrea en sus largos desarrollos de guitarra el corte va bajando la intensidad para sumirnos en un aturdidor trance lisérgico. Tras la travesía por el desierto de su primera mitad, los golpes de hard-rock y de blues llegan de la mano de un Brian esplendoroso a las seis cuerdas. La ausencia de voces hace que la canción cabalgue por un espacio nítidamente psicodélico con un resultado, cuando menos, sorprendente.

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