Reseña: MISTER EARTHBOUND.- ‘Shadow Work’

El álbum debut de MISTER EARTHBOUND es una exploración sónica del lado más oscuro de uno mismo. Sus riffs abrasadores, voces inquietantes y ritmos de conducción te arrastrarán para explorar las profundidades pantanosas de tu propia mente. Puro blues psicodélico humeante rociado de una densa neblina con sabor a bandas como GRAVEYARD. La banda de Virginia nos ofrece un álbum narcótico en unas calmadas atmósferas no exentan de una poderosa garra rockera. Con canciones de un groovy contagioso, el cuarteto demuestra que sabe tocar sonidos ácidos, pero también magnetizarnos con bellas melodías que acaban por llevarnos a un placentero estado sensorial. Swamp rock de los 70’s enriquecido con una producción contemporánea con un resultado sobresaliente. Si, porque si sus tonos retro nos trasladan a la década pasada, sus riffs rugosos nos ponen en un espacio más moderno y pesado. Una combinación en la que caben tanto 13TH FLOOR ELEVATORS , como los PENTAGRAM de los primeros días, en una búsqueda del legado bluesy de SCREAMING JAY HAWKINS. Si a todos estos ingredientes añadimos una voz cálida y penetrante, la ceremonia chamánica está servida. ‘SHADOW WORK’ es uno de esos álbumes ideales para degustar acompañado de unos buenos cogollos de hierba, un álbum que gana enteros con cada nueva escucha, hasta volverse en una obsesión. Impactante, lisérgico, hechizante, y con las suficientes dosis de pesadez como satisfacer también a los fans del Stoner más ortodoxo. Sin duda un debut prometedor de una banda a la que ha que estar muy atento.

‘Not to know’ se desarrolla entre riffs retro en una atmósfera pantanosa en la que los elementos stoner se conjugan con alguna dosis de blues creando un sonido turbio con un groovy contagioso. Cadentes ritmos empujan el corte sin demasiadas estridencias hacia un entorno netamente psicodélico. Ahí el corte descansa en suaves pasajes entre una densa bruma, empapada de sustancias psicotrópicas. Coros espectrales aportan un cierto tomo chamánico antes de retomar su ruta por el camino desde el que partió.  Su sencilla estructura nos es un impedimento para que el resultado sea sumamente apetecible y digerible por el oyente.

Calmados acordes de blues nos introducen en ‘So many ways’. El tema mantiene una pausa envuelta entre pasajes psicodélicos en los que el blues se asoma con prudencia. Una especie de balada con la que la banda nos narcotiza en un placentero viaje a través de misteriosos paisajes con elementos electroacústicos. En la parte central las guitarras se tornan más ácidas y las voces más profundas lo que dota al tema de más cuerpo.  Impregnado en efluvios lisérgicos de una atractiva guitarra, el tema parece sumirnos en un narcótico sueño a través de bellas melodías que gravitan en un ambiente completamente psicodélico.

Sin salir de ese entorno sonoro ‘Coffin callin’ es otro corte lisérgico que nace desde el sosiego, para explorar con cautela nebulosos espacios dominados por una misteriosa calma. Aterciopeladas melodías y una instrumentación contenida van evolucionando sin estridencias repartiendo sobre el oyente un efecto balsámico acompañado por una cálida y sugerente voz. Con un cierto aroma vintage, los desarrollos se suceden imprimiendo carácter a una canción suave y sugerente. Para enriquecerlo, el tema se nutre de unos cuidados arreglos que elevan la intensidad en su parte final.

En una atmósfera más misteriosa, el blues ‘Hot foot powder’ sigue explorando un entorno pantanoso con ritmos más vibrantes y riffs que tienen a la aspereza. Sutiles elementos stoner nutren la canción de fuerza. Esto no significa que el corte abandone ese estado psicodélico ya que durante su desarrollo hay una oscilación constante de la intensidad.

Saliendo de la calma de los cortes anteriores ‘Wicked john’, con un magnífico ritmo retro explora entornos de blues oscuro con el suficiente gancho como mantener al oyente alerta. Con la mirada al frente, el corte avanza cadente ofreciendo bellos momentos en contraste con la rugosidad de algunos de sus riffs. Un balanceo con el que consiguen atrapar al oyente a un relato pausado, pero repleto de fuerza. Nuevamente los ecos retro afloran entre esos desarrollos de guitarra ´ácida tan presentes en todo el álbum. La canción bien podría datarse en los 70’s, a pesar de que los golpes de stoner están ahí, recordándonos en que siglo vivimos.

En una atmósfera de puro swamp-rock, ‘Weighed’. Se nutre de momentos blues, de psicodelia pesada y de acertados ritmos cadenciosos. Estribillos y coros fascinantes completan otro blues empapado en sustancias narcóticas para proporcionar un gratificante estado sensorial al oyente. Sin duda una perfecta banda sonora para explorar bosques húmedos y nebulosos en cualquier lugar del sur de la América profunda. En la canción se percibe una roma doorsiano que ya aparecía en alguno de los cortes anteriores, pero que aquí cobra una nueva dimensión. Las melodías vocales se contonean en su relato haciendo que el corte se muestre mucho más atractivo a pesar de su espíritu netamente heavy-psych.

Cerrando el álbum, la banda opta por los acordes acústicos de ‘No telling’ para poner el broche de oro a un álbum muy interesante y atractivo. La calidez vocal se adorna con algún acorde eléctrico para mantener ese estado lisérgico predominante en todo el álbum. A diferencia del resto de canciones, en esta ocasión son suficientes dos minutos y medio para transmitir al oyente toda su sensibilidad.  

Mister Earthbound

Reseña; DOCTOR DOOM.- ‘A shadow called danger’

Siete años de espera posiblemente sean muchos, pero el día ha llegado, y ya tenemos aquí el segundo álbum de los proto-rockers franceses DOCTOR DOOM. Inspirados en los sonidos clásicos de los 70’s, el cuarteto nos presenta ocho canciones llenas de frescura con un aroma vintage. Con ecos de bandas como GRAVEYARD, WITCHCRAFT o WISHBONE, la banda nos resarce de esta larga espera con un trabajo realmente impactante. Riffs proto-metal, desarrollos progresivos, melodías vocales hechizantes y unas gotitas de blues, son los ingredientes de esta pócima mágica. Un sonido pesado que nos traslada a unos tiempos en los que el rock brillaba con luz propia en un universo oscuro, legendario y rebosante de épica. El el álbum se aprecia el buen trabajo con los arreglos de unas canciones que nos meten en un cuento en el que las leyendas y los mitos del pasado se presentan con una fuerza narrativa fluida y llena de matices. Con las guitarras como abanderadas de canciones que coquetean con el heavy-rock más vibrante pero que también exploran oscuros bosques progresivos rebosantes de encanto. Sus reconocibles armonías hacen que cualquier viejo rockero encuentre su sonido favorito, en estos surcos que en ocasiones se empapan de sustancias psicotrópicas para destilar unas gotas de blues pesado y sugerente. ‘A SHADOW CALLED DANGER’ es una gran noticia para los amantes de una banda que ha estado oculta demasiado tiempo y que ahora renace como el Ave Fenix de unas cenizas que nunca terminaron de apagarse, y que arden con fuerza en una hoguera de vibraciones vintage a través de ecos proto-metal y heavy rock que bien podrían emparentarse con bandas como Hällas en una versión contenida. Porque en este álbum no ha sonidos estridentes, pero si mucha fuerza compositiva plasmada en canciones que seducen al oyente con un relato sumamente atractivo. Superada la partida de su guitarra Jeremy, la entrad en la banda de Bertrand Legrand, permite que DOCTOR DOOM siga avanzando en su carrera. Proto-heavy, rock de siempre o llámalo como quieras, pero el refinado sonido de este nuevo álbum, tiene todos los ingredientes para ser considerado un plato de alta cocina, un manjar que debe de estar en la mesa de todos los comensales gourmets de los sonidos del rock de los 70’s .

«A SHADOW CALLED DANGER’ fue masterizado por Kent Stump en el estudio Crystal Clear Sound en Texas, con obras de arte diseñadas por el artista francés Xavier Aliot. Se lanzará el 18 de noviembre en varios formatos de vinilo a través de Black Farm Records, y la versión en CD saldrá el 20 de enero de 2023 a través de Ripple Music

DOCTOR DOOM son:
Jean-Laurent Pasquet – Guitarra, voz
Sébastien Boutin Blomfield – Bajo
Michel Marcq – Batería
Bertrand Legrand – Guitarra.

El álbum abre con uno de los temas más largos, ‘Come Back to Yourself’ . Profundos y suaves acordes de guitarra abren la puerta a un mundo mágico. Tras la introducción la canción palpita hasta explorar sonidos más propios de otros tiempos. Con una cadencia Graveyard, una atractiva melodía se adorna con solos que van y vienen en un constante oscilar por terrenos hard-rock. El magnético bajo amortigua las embestidas de unas guitarras contenidas. El corte cabalga brioso por un espacio vintage, de tonos progresivos. Con momentos en los que el blues se fusiona con la psicodelia y lo progresivo, el corte calma su ímpetu proporcionándonos gratificantes momentos.

Los tambores nos llevan directamente a ‘What They Are Trying To Sel’l. Aquí DOCTOR DOOM se sumerge en un espacio más rocoso, en el que el blues aflora con sutileza entre vibrantes ritmos. Con un groovy contagiosos la canción se eleva con desgarrados pasajes que reposan en una sima proto-doom de manual. Embarcados en esos sonidos de los 70’s la oscuridad se apodera de la canción. Un descenso a lúgubres espacios de los que la banda sale con golpes de heavy rock con un tono vintage aportado por la entrada del órgano. El corte acaba con logradas y contagiosas melodías de guitarra y unas voces inquitantes hasta sumirse en una espiral de riffs.  

‘Ride on’ nace de suaves acordes acústicos que empapan el ambiente de aromas florales. Una nueva vuelta de tuerca a un sonido que se expande en distintos escenarios estilísticos. Retomando sonidos más propios de Witchcraft o Graveyard, el blues empapado de psicotrópicos nos arrulla en un entorno nebulosos sumamente gratificante. Sin perder el enfoque melódico el corte bebe del legado del los 70’s para narcotizarnos con hermosos pasajes de guitarra. Un fascinante viaje de ida y vuelta que se torna más desgarrador. Con un buen manejo de coros y voces, la canción se estratifica pudiendo apreciar cada instrumento con nitidez.

Sin duda, ‘A SHADOW CALLED DANGER’ es un álbum variado y divertido, y los golpes de hard rock de ‘Connected by the Worst’ lo corroboran. A caballo entre momentos Rory Gallagher y desarrollos Wishbone Ash, el corte eleva su ritmo e intensidad hasta llevarnos a un espacio heavy-rock. En constante cambio de fisonomía, de la canción se retuerce en su sonido, mutando las armonías más pesadas y afiladas.  

‘Hollow’ se balancea sobre melodías retro con ganchos vocales y solos incisivos. Momentos proto-metal de muchos quilates, con una luminosidad atractiva. Una canción fresca que no renuncia a la esencia de la banda. Con riffs reconocibles recorre espacio que coquetean con el heavy-progresivo con un ritmo cadente pero firme. Con esa mirada al frente, consiguen ir activando las terminaciones nerviosas del oyente hasta tornarse más parsimonioso e incluso algo psicodélico por momentos. Un descanso que sirve para cabalgar por laderas en las que la épica se palpa en cada paso.

A golpe de heavy-blues y con ecos Wishbone Ash, ‘The Rich and the Poor’ nos sume en un trance chamánico lleno de fuerza. Oscuro y con los ecos de las bandas pesadas nórdicas de los 70’s muy presentes, la canción va tornándose más pesada en una exploración proto-metal con esos elementos progresivos que tan bien saben insertar con sutileza. Un conjunto que funciona y resulta fluido en su narrativa.

‘In This Town’ fue la primera canción que los franceses nos desvelaron de este nuevo trabajo. Un blues pesado y humeante en su apertura, que se sustenta en golpes de riffs rugosos y ásperos entre melodías oscilantes guiadas por un groovy cadente y preciso. Con pinceladas psico-progresivas, el tema recorre distintos espacios melódicos con sutiles y sugerentes coros ocasionales. Su nebulosa atmósfera vintage cambia el aspecto del corte, para hacerlo más progresivo. Una formula que funciona y con la que el oyente se despierta en un entorno diferente cada vez que cierra los ojos. Su sonido robusto se nutre de fuertes tambores y un bajo excelso que contrastan con el órgano pastoral. Porto-heavy, rock de siempre o llamalo como quieras, pero la canción consigue hacer volar la cabeza. Como broche final unos pasajes con cierto clasicismo y una melodía más propia de David Bowie, ponen la guinda al tema.  


Como epílogo, Sarabande es una canción que se va cociendo a fuego lento con un tono épico en su apertura. Con unas guitarras duales explorando atmósferas progresivas, la banda nutre de melancolía un corte con fantásticas melodías y una armonía más propia de los dinosaurios de los 70’s, dejando un final abierto a este nuevo capítulo.

DoctoR DooM

Ripple Music

BLACK FARM Records

Reseña: WHITE COVEN.- ‘White Coven’

La banda de Zaragoza nos trae un monumental artefacto sonoro de rock clásico, blues, soul y elementos progresivos evocador del verano del amor. WHITE COVEN no tiene complejos en ejecutar canciones de rock vintage llenas de vida. Con canciones delicadas, y con unos arreglos bien trabajados, el álbum es un arco iris de los mejores sonidos vintage que puedas escuchar en el siglo XXI. A la altura de bandas como BLUES PILLS o WUCAN, WHITE COVEN confirman que la calidad de su álbum debut ‘OVERSEAS’ (reseña aquí), no fue obra de la casualidad. Un serpenteante viaje al corazón de los 70’s a través de canciones con unos arreglos brillantes que definen su propio estilo y llenan de frescura las mismas. Todo un regalo para salir de la rutina y viajar a un pasado grandioso que hará las delicias de cualquier amante de los sonidos vintage.  Lleno de aromas y texturas, el álbum es toda una caja de sorpresas para el oyente, ya que los giros y requiebros que nos ofrece cada canción no están al alcance de cualquier banda.  Brillando con luz propia, su refinada y talentosa cantante Sara Lapiedra parece ser el faro que guía el barco de unos músicos, que saben cuál es su papel en cada momento. Esto hace que encontremos gloriosos momentos de hard-rock, de blues, de psicodelia, de funk, y de escuetos pasajes progresivos que acabarán por conquistarte. Sin ponerse límites, este collage de canciones vintage nos hace seguir creyendo en que todavía hoy, se sigue haciendo música de calidad. Este segundo álbum de WHITE COVEN está llamado a ocupar un lugar de honor dentro de los álbumes retro del año. WHITE COVEN, tocan las puertas del cielo pidiendo su sitio en el Olimpo de bandas retro, pero lo hacen desde la humildad y la honestidad, algo que sin duda debemos de valorar.

WHITE COVEN son: Sara Lapiedra (voces) Mario Gutierrez (guitarra rítmica y solista) Juan Cervera (guitarra rítmica y solista, voces de acompañamiento) R. David Bueicheku (guitarra rítmica y solista, coros y voces) Carlos Viejo (bajo) Daniel Penón (batería y percusión) y Josete Meléndez (órgano, teclados, piano).

Solamente hay que escuchar los primeros acordes de ‘Rambling rose’ para darnos cuenta de por dónde va su sonido. Sutiles armonías de blues retro con aroma a primeros 70’s evolucionan a un grandilocuente espacio retro en el que el órgano marco el tempo. La voz entonos soul-blues llena de color un corte con unas entrañas sólidas y multitud de arreglos. Un fantástico groovy hace que el corte serpentee por calzadas de blues ácido, pero también por cunetas de hard rock en un bucólico viaje a los sonidos del rock de siempre.

La seductora ‘Brown eyed lady’ se recrea en momentos de elegante blues-soul, mostrando el lado más elegante y suave de la banda. Sentimientos profundos con momentos de rabia e intensidad traídos por unas guitarras afiladas que colorean una canción pausada, delicada pero llena de fuerza. El tema combina poderosos riffs con fascinantes pasajes de blues rebosantes de sentimientos con algunos ornamentos mas propios del jazz, lo que nos da muestra de la gran calidad que contiene cada una de las canciones del álbum.

Instalados en las atmósferas florales, ‘Orpheus’, desde la calma se asoma al mundo recordando momentos west-coast con un tono elegante y cautivador. Los más de diez minutos de duración permiten que sean muchos los matices de este corte en el que se incrustan ornamentos psicodélicos bajo una lírica delicada que muta haciendo que el tema cambie su fisonomía pasando por distintos estados de ánimo en un recorrido por los más variados estilos del rock de los 70’s. Flanqueando territorios cercanos al rock progresivo, los ecos sureños aportan una luminosidad a una canción con acento melancólico. Aquí la banda se deja llevar por intricados desarrollos instrumentales que evolucionan en un serpenteante viaje al corazón de los 70’s.Sin duda, la canción más elaborada de todo el álbum parece reflejar las amplias inquietudes estilísticas de esta maravillosa banda vintage.

Subiendo la intensidad ‘Inglorious diva’ se desarrolla entre vibrantes pasajes de heavy-blues con voces que tienden a impregnarse de esencias soul sobre una fornida instrumentación. Aderezando la canción con coros y estribillos pegadizos, WHITE COVEN parecen emular a BLUES PILLS mostrando su faceta más ácida y pesada. Un espiral que te atrapa en sus fauces en la que lo falta el gancho del sonido del órgano uniéndose en el momento justo a esta fiesta vintage.

Lleno de vitalidad ‘Summer groove’ se desarrolla en una colorista atmósfera de rock clásico. Ecos del verano del Amor se fusionan con pasajes de rock honesto y sin artificios. Voces blues y soul complementan un corte sencillo pero efectivo en el que también encontramos elementos sureños. Toda una invitación al baile.

‘Too late’ golpea con fuertes tambores y riffs contundentes, mostrando que la banda se maneja también a la perfección en canciones más pesadas. Desgarradores pasajes vocales se complementan con una orgía sónica que se balancea con desparpajo. Revitalizante, el tema de despierta del letargo con una fuerza inusual que destaca sobre el resto de las canciones sin perder su aroma retro. Hard rock salvaje con tonos blues lleno de gancho.

Si le faltaba algo a este maravilloso collage, ‘Jungle trip of the Seventh Samba’s seed’ se pasea por bosques psicodélicos. Su humeante atmósfera serpentea por el blues cálido y seductor en un sinfín de arreglos que van haciendo mutar su fisonomía sin perder su esencia. Su cautivador es adornado con suaves pasajes rebosantes de sensibilidad. Un corte elaborado que refleja a la perfección que estos chicos no se ponen ningún límite a su creatividad. La canción conjuga todos los estilos e influencias que tiene la banda zaragozana.

White Coven

Reseña: THE WILD CENTURY.- ‘Organic’

‘ORGANIC’ el cuarto álbum de los holandeses THE WILD CENTURY, viene cargado de vibraciones psicodelias llegadas de los finales de los 60’s. Sin dejar de hacer evolucionar su sonido desde álbumes como ‘RAW’ (reseña aquí) o ‘5’ (reseña aquí), la banda holandesa crea canciones manteniendo una reverberación repetitiva para sustentarlas. Unas canciones que huelen añejas gracias a la sutileza de su órgano hammond y a unas melodías florales que coquetean con la west-coast, pero también con el garage más primitivo de bandas como THE VELVET UNDERGROUND o THE STOOGES. Sin haber perdido ese espíritu doorsiano que nos mostraron en sus anteriores álbumes, la banda construye canciones de psicodelia colorista y vibrante, pero también intimista. Alejándose de estereotipos de las bandas retro, THE WILD CENTURY crea una casi imperceptible cortina nebulosa sobre la que refleja tántricos y susurrantes sonidos. Ahí radica uno de los principales valores de este nuevo álbum, la capacidad para ofrecer un sonido turbio, sucio por momentos, pero sumamente penetrante en el oyente. Sus pasajes meditativos se aromatizan con incienso aportando un tono exótico y espiritual a alguna de sus canciones. Pero no se quedan en ese estado narcótico, sino que a su vez consiguen impregnar al oyente de unas vibraciones luminosas y calidoscópicas rebosantes de buenas energías. Un fascinante viaje a lo largo de dimensiones cósmicas afinadas con sitar, donde los bajos armónicos y los ritmos mántricos, bombean mientras los astrales proyectan sus ritmos etéreos en la lucidez de todos.

THE WILD CENTURY son:
Stan Aarts – voz, guitarras, acústica de doce cuerdas en ‘Carry On’
Joris Verbogt – voz, bajo, guitarra en ‘Lowdown Dog’
Gerton Govers – voz, sitar, guitarras
Butsenzeller – batería /percusión
Paola Pica – voz, órgano hammond

‘ORGANIC’ está disponible vía Tonzonen Records.

‘Lowdown Dog’ nos trae una apetecible fusión de elementos garage con psicodelia 60’s . Con una vibra que me recuerda un híbrido entre THE VELVET UNDERGROUND y THE STOOGES, el tema borbotea en una atmósfera difusa y psicotrópica entre ritmos ardientes. Un sonido sucio y vitalista que invita al baile a lo largo de sus seis minutos.

Con un gorovy más pegadizo, el wah wah de ‘Oh Yeah’ los holandeses se sumergen en un espacio vintage en el que las rugientes guitarras y el órgano retro nos invitan a la fiesta. Su desenfrenado ritmo hará que tus articulaciones no puedan resistirse. Contagioso y vibrante, el corte parece hechizarnos entre pasajes psicotrópicos sin renunciar a su colorista armonía. Si no bailas con esto es que estás muerto.

Poniendo la pausa ‘Carry On’ nos narcotiza entre acordes de sitar aportando una atmósfera meditativa. Suaves acordes de guitarra mas propios de otra época dan paso a una cálida y sugerente voz. Un aterciopelado corte que toma la senda acolchada para transmitir todo su potencial. Una canción floral en la que se pueden sentir los ecos de la west coast. Una bella canción que se eleva en su parte central para sucumbir a delicadas melodías.

‘Beautiful Queen’ con sus mas de nueve minutosretoma los espacios lisérgicos con lentos y susurrantes acordes. Desde la calma, THE WILD CENTURY va tejiendo la canción con lentitud. Un exotismo intrínseco y momentos más propios del Rey Lagarto nos van sumiendo en un trance chamánico. Psicodelia en esta puro con pasajes recitados y un aura meditativa. Sumidos en una neblina narcótica el corte va impregnado nuestros sentidos proporcionando un gratificante y espiritual trance.    

Sin salirse del guion, ‘Grey Blue Eyes’ vuelve a escarbar en el legado psicodélico de finales de los 60’s. su cadente ritmo y el cálido sonido del órgano se adorna con una bella melodía vocal. De nuevo los ecos west-coast se fusionan con pasajes vintage creando un sonido borroso del que la luz aflora gracias a las sugerentes melodías vocales.

Mother’s Grace cierra el cuarto trabajo de la banda holandesa con un sonido pastoral. Emulando The Animals, las vibraciones psicodélicas de los 60’s aparecen entre unos surcos con suaves melodías. Sin llevarse el protagonismo, el sonido del órgano en un segundo plano crea la atmósfera perfecta para el desarrollo de la canción. Una suave brisa que nos mece con delicadeza sacando el lado más sensual de THE WILD CENTURY, una banda del siglo XXI con unos genes creativos, nacidos hace 50 años.

The Wild Century

Tonzonen

Reseña: HOWARD.- ‘Event Horizon’

‘EVENT HORIZON’ es una de esas gratas sorpresas que uno se encuentra cada cierto tiempo. El tercer trabajo de los franceses HOWARD, viene cargado de sonidos vintage marcados por la profundidad de un órgano hammond diabólico, unas voces conmovedoras y la suficiente psicodelia como para no poder resistirse a zambullirte en sus surcos. Hard-progresivo más propio de los 70’s, empapado de fuzz, golpes de stoner y constantes cambios de registro. Con un sonido ampuloso, HOWARD nos sumen en un caleidoscopio sonoro más propio de otros tiempos, pero con los suficientes elementos contemporáneos como para no oler a naftalina. Toda una locura en un ejercicio creativo lleno de alicientes para el oyente. Efectos, atmósferas retro, y un túnel de psicodelia pesada que logrará hacer que tu cabeza explote en un orgasmo de emociones. Divertido y anguloso, ‘EVENT HORIZON’ es de esos álbumes que gana con nuevas escuchas, ofreciéndonos múltiples matices que habían pasado desapercibidos. Un álbum impactante que no se recrea en estereotipos del pasado, sino que abre su coctelera para ofrecernos su personal e intoxicante brebaje. Chamánico por momentos, desgarrador en otros, el álbum nos ofrece ocho canciones que completan un aquelarre reconfortante que se balancea entre la suavidad de sus melodías y sus ampulosos desarrollos instrumentales. Nuevamente la magistral voz con una cierta inclinación doorsiana, hace que cada canción brille como las estrellas, con su propia luz.

HOWARD son: JM Canoville (voz y guitarras), Raphaël Jeandenand (órgano, sintetizadores, bajo y theremin) y Tom Karren (batería, samplers, glockenspiel y flauta)

Emulando al Jim Morrison poeta, ‘Bankable sermon’ abre el álbum con chamánicos pasajes psico-progresivos antes de zambullirse en un entorno hard-prog. Buenas voces, fascinantes estribillos y un impactante órgano vintage, impulsan un corte vibrante que marca el devenir del álbum.

Bajando las revoluciones, ‘Seeds of love’ ofrece una cara más suave y amable. Aquí los sosegados pasajes vocales se adornan con pasajes progresivos que se acercan a los estándares del rock clásico, desde una mirada pausada.  A pesar de su espíritu sosegado el corte contiene momentos desgarradores en los que todo se revoluciona.

‘Need want get’ se deja seducir por una apuesta más ecléctica. Su oscura atmósfera se salpica con voces narrativas y constantes cambios de ritmo. Manteniendo una dualidad entre lo progresivo y lo alternativo, el corte contiene pasajes narrados que contrastan con alguna guitarra insertada con sutileza y un curioso trabajo de teclados. Un corte extraño que mantiene el ritmo en todo momento haciendo que todo resulte más cohesionado.

Evolucionando lentamente ‘Telescope’ parece susurrarnos con sus delicadas melodías. Un plácido espacio que se toma su tiempo para desplegar todos sus encantos con un sonido vintage de manual. Sus suaves pasajes son golpeados por ocasionales subidas de intensidad que no le hacen perder su carácter plácido y reconfortante.  Con el sonido del órgano arrestando los riffs a un entorno de pesadez la canción se muestra contenida y rica en matices hasta su desgarrador final.

 ‘I heart a sound’ chisporroteante efectos psicodélicos con una breve introducción que da paso a su verdadero propósito. Su sonido hard-progresivo del pasado siglo se adorna con elementos contemporáneos en una fusión sumamente apetecible. Rebosante de fuerza la voz y órgano se balancean mutando su forma de presentarse ante el oyente. Una dualidad en la que lo progresivo flirtea con elementos psicodélicos entre alguna embestida más pesada y un final explosivo y dinámico.

La vibra Morrisiana de las melodías de ‘The way’ es el reflejo de parte las canciones del álbum. Bellas y cálidas melodías arropadas por una sutil instrumentación creando un entorno atmosférico de gran belleza. Avanzando con sigilo el corte nos introduce un bosque psicodélico lleno de matices. En este placido y meditativo entorno, la guitarra se asoma al tema proporcionando brillantes momentos que contrastan con el protagonismo del órgano a la mayor parte de las canciones. Una canción con personalidad propia en la que HOWARD parece prescindir de los golpes de pesadez para crean un efecto balsámico sumamente gratificante para el oyente.

‘Heedless’ se precipita entre ritmos hipnótico y efectos por un espacio más turbulento en el que los ecos blues y la psicodelia cósmica se unen a la fiesta. Lleno de fuerza y dinamismo, el corte parece arrollarnos con toda su vitalidad.

Con una propuesta inspirada en el legado floydiano ‘Event horizon’ palpita creando un atmosférico espacio en el que HOWARD albergan los mejores momentos del álbum. La cautivadora voz y su pausada instrumentación son un argumento lo suficiente fascinante como para caer rendido a sus encantos.  Sin duda estos chicos parecen no ponerse barreras en su creatividad. Manteniendo ese carácter que hace que los temas graviten entre los momentos plácidos y suaves con la pesadez y fuerza de sus medidas embestidas pesadas. Brillantes riffs y fuertes ritmos complementan un corte sobrio y bien diseñado para seducir al oyente de mil formas diferentes. Aquí reside precisamente todo su encanto.

Howard – The Band