LIQUID SILK.- «Hightest mountain»

a0134628115_161Tercera entrega de la banda berlinesa LIQUID SILK, que continúa y profundiza en esos sonidos retro-rock en los que el blues psicodélico está muy presente, no faltando grandes riffs stoner con sabor añejo.

A pesar de ser una formación alemana, su sonido podría salir de cualquier garito del medio-oeste americano. Ritmos contagiosos, con mucho uso de fuzz, un groovy que dota de gran dinamismo a los temas. Sin descubrir nada, el resultado es realmente apetecible. No estamos ante el disco del año, pero, sin duda, si, ante uno de esos discos que puede ofrecernos reiteradas y  buenas escuchas. 

«Fever» y «Kosmonaut» se fusionan en uno con las ideas claras. Sobre una batería y un bajo que marca el rítmo LIQUID SILK van incorporando pasajes de blues ácido bajo unas estructuras que se repiten en gran parte de los cortes. Con una linea de bajo cristalina van calentando motores,  para ir dejando hueco a unos solos de guitarras que se combinan entre sí en una auténtica jam. De un riff concreto, que repiten a lo largo del tema, se van produciendo desarrollos en los que la libertad interpretativa adquiere la  verdadera esencia de su música. un caos controlado en el que todos tiene protagonismo.

Hay un buen trabajo en las armonías y alguno de los solos adquieren tintes sureños.

En temas como «Help me», la banda retoma los cánones del retro-rock más ortodoxo, como si de Kadavar se trataran, en una combinación con cualquier banda sureña de los States, se sumergen en blues que van adquiriendo aromas psicodélicos, para renacen nuevamente en el riff con el que partieron. La estructura para simple, pero el groovy con el que se ejecutan le reporta calidad y mérito. Sonidos rudos y primitivos, en los que pasamos de riffs poderosos a susurrantes espacios de psicodelia en los que el misterio generado por el bajo, es profundizado por las guitarras, una guitarras que inciden en esa exploración oscura, y que por momento recuerdan la técnica que usaba el mismísimo Alvin Lee en los cortes más psicodélicos Ten Years After. La tendencia stoner da por concluido el corte.

La escalada a la más alta de las montañas se produce con las herramientas que la psicodelia ofrece. De forma sutil , murmurante se va produciendo el tortuosos ascenso a esa cima inquietante que la banda pretende coronar. Hipnóticos por momentos, con pasajes de psicodelia refinada y con ecos de voces blues, completan el tema más elaborado del disco.  Claros que aparecen sutilmente entre las sombras por las que transita «Hightest mountain» , una sombra que son recorridas con riffs retro-stoner con reminiscencias de Colour Haze.

Los ritmos hard setetnteros hacen de nuevo acto de presencia en temas como «Super caravelle», en el que nuevamente se escuchan sonidos de guitarra Alvin Lee, disfrazados de Graveyard o Radio Moscow de baja intensidad. El stoner más añejo explota en uno de los temas más enérgicos de «HIGHEST MOUNTAIN»   en el que las guitarras se dejan llevar en una espiral de solos hirientes.

Otra vez recuperando el blues más lisérgico, «See the moon rising» se vuelve a acercar al stoner-retro cercano a Graveyard. ondulando, subiendo y bajando en su intensidad, va cambiando de color poco a poco, obteniendo un lienzo lleno de colores y matices. Hay siempre hay espacio para las jams ácidas de unas guitarras que se asocian para hacerse más fuertes y darle vigor a un tema que puede resultar reconocible dentro de los estándares de la escena vintage de los sonidos stoner.

Un poco alejado de esa fórmula, y mucho más incrustado en el espacio de la psicodelia más sombría,  «Pinwheel» sigue escalando la alta montaña de una forma cadenciosa. tomándose un respiro en momentos tenebrosos, para tomar impulso a base de potentes rifss rodeados de efectos, intensificando su sonido. Un serpenteante corte que esquiva los momentos tortuosos con fuerza y se relaja a través de ácidos pasajes en los llanos de la orografía con brillantes solos de guitarra.

La vuelta a los orígenes del hard rock y el blues rock se produce en el tema que cierra el disco. «Storm ready». Efectos sobre tonos oscuros de inquietante psicodelia humeante, que transmuta ha espacios de blues rock ácido, y que acaba en escenarios ya pisados por muchas de las bandas de los primeros setenta. Blues- rock con tintes boogie en estado puro. 

 

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RED VALLEY.-«Red valley EP»

 

a3565013896_16Otro de los retoños que nos están naciendo en los últimos tiempos en el cono sur americano en su puesta de largo en forma de EP. La fértil escena pesada chilena es su paritorio.

Desde allí, RED VALLEY nos ofrecen cuatro pistas que transitan por los sinuosos caminos del heavy-psych de tonos espaciales. Algo mas de veinte minutos en los que el trío compuesto por Panchulo (guitarra), Luis Matias Perez Hoon (bajo) y Fofo (batería) inspeccionan musicalmente en atmósferas de calmada psicodelia donde los efluvios lisérgicos borbotean desde los trastes de una guitarra prolífica en efectos. La nítida línea de bajo que ejecuta «Nebulosa» se ve acompañada de pesados riffs antes de partir a espacios siderales.

Esos territorios galácticos son explorados en «Piola». Un tortuosos viaje interestelar guiados por la psicodelia pesada usando como nave una instrumentación densa. Los desarrollos poco a poco se van intensificando con un derroche de efectos fuzz. 

Tras un comienzo en el que los poderosos riffs, en «Cielo rojo», parecen atravesar territorios desérticos, cielo rojo guiados por un pesado bajo, y una solvente batería, el tema se va volatilizando para introducirse en un agujero negro de psicodelia espacial del que es imposible salir. 

La maquinaria de RED VALLEY no se detiene en su aventura de explorar los espacios exteriores. Inmersos en su propio universo sonoro, «Flashback» supone una mezcla entre la ingravidez más liviana y la intensidad de sus distorsiones y efectos. Tras un desvanecimiento, resurgen cual Ave Feníx de sus cenizas para levitar nuevamente en los insondables espacios infinitos que nos describen con su música.

Otro detalle importante es la bella portada del disco, que por si solo, te incita a explorar su contenido.

Una de las bandas a las que deberemos de estar atentos en los próximos tiempos.

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ALL THEM WITCHES.- «ATW»

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Ya está aquí el esperado disco de una de las bandas más queridas de la escena pesada y psicodélica, y a su vez una de las más heterodoxas. Los prometedores adelantos que nos han ido ofreciendo en su bandcamp. no eran artificio.

Cuando alguien escucha decenas de discos nuevos semanalmente, como yo, y se encuentra con algo como ATW, es el momento de decir, stop!. Esto hay que saborearlo y degustarlo con la calma que merece. Cautivador!!!

Abriendo a golpe de bajo y órgano sobre una viril batería, éste ATW, «Fishbelly 86 Onions» nos da una pista de por donde ha ido en esta ocasión la apuesta del cuarteto. Con un comienzo más experimental y lisérgico de lo que cabría esperar, en el que la repetición del ritmo hasta puntos histriónicos, se contrasta con la solidez del corte.

En un cierto regreso a los orígenes, los primeros pasajes y voces de «Workhorse» nos traslada a Los Ángeles a finales de los sesenta. Cuando un jovenzuelo rebelde revolucionaba el mundo con sus afrentas. En tonos de blues, la voz  cercana a Jim Morrison. Un reconocible corte a lo ALL THEM WITCHES pero empapado de ácido.  Los tonos sureños de su Nashville natal se sienten en su surcos. Sugerente pero enigmático a su vez. Con una guitarra que suena a slide, sin llegar a serlo, la intensidad va poco a poco en aumento. Sin olvidarse de las buenas melodías el corte zigzaguea por cálidas atmósferas en las que aparece poca luz. Por momentos con un groovy heredero de J.J. Cale.

Solo dos temas y el disco me ha enamorado. All Them Witches siempre me pareció una banda muy particular en su sonido. Es fácil que haya bandas que puedan parecerse más entre sí, pero si escuchas un tema de ATW, no vas a tener ninguna duda.

Dicho ésto, «1st vs. 2nd.» me puede quitar la razón en alguno de sus pasajes. Psicodelia pesada, ondulante. Batería implacable y riffs que crecen desde sonidos desérticos, repitiéndose y clavándose en nuestras almas.  Tenso, psicotrópico, hipnótico. una nueva faceta en la experimentación de esta maravillosa banda en un tema en el que se dejan llevar….

El sonido del disco es impecable, aunque registra la fuerza de lo vivo, de lo crudo. Sugerentes y reconfortantes, calmados, pero intensos. Susurros vocales sobre una instrumentación que poco a poco va elevándose, para descender y reposar sobre la hierba más esponjosa que puedas encontrarte. 

Humeante y experimental, «Diamond», parece una gema, que la banda pule a base de psicodelia relajante e intrigante a su vez. Redondeando sus formas, la guitarrra, lima las aristas, mientras la batería reblandecen con su firme golpear ese diamante.  no es una pieza de alta joyería, sino, un adorno sin tanto glamour, pero impactante.   Un corte evolutivo en un trabajo que ondula constantemente. Una mutación en la forma de las canciones que parece improvisada, pero que, a buen seguro no es causal.  

Si el álbum es una conjunto es de esos discos que terminas de escuchar y vuelves a darle al play. Cada audición mas matices nuevos van apareciendo en algo, que si la primera vez te encantó, las siguientes ya te seduce por completo. ALL THEM WITCHES siempre tuvieron un gran poder de seducción, pero en esta ocasión, y desde mi  humilde opinión, se han superado. 

Con ningún tema mediocre, el caso de  «Harvest feast» es ya algo excepcional. Casi once minutos de blues psicodélico donde la banda deja claro quienes son, y el porqué de su éxito. Un tema profundo que rezuma blues y acidez. Desde la calma, el tema transmite ternura y sentimiento por los cuatro costados. En mi opinión el mejor tema del disco, y donde posiblemente, sean más reconocibles. Si el blues es sentimiento puro, ejecutado de esta forma, alcanza cotas sublimes. La pesadez desaparece para dejar paso al confort y a la sensibilidad.  Estéticos y atractivos pasajes de guitarra se fusionan con fragancias lisérgicas que se apoderan del oyente.

Es difícil recuperarse de unas sensaciones así, pero a continuación, aparece otro corte más experimental que nos rescata de nuestra levitación, para elevarnos a otra nueva dimensión. Con registros vocales cercanos a Dylan, poco a poco va tensándose y girando hacia oscuros caminos insondables. 

El álbum cierra con un tono floydiano al que los de Nashville ponen su propio toque shoegaze. En «Rob’s dream», contrarestan la calma que preside la mayor parte del corte, con unos pesados riffs que nos recuerdan de quién estaban hablando. Aparece esa vocación stoner que la banda lleva en sus genes, sucediéndose los largos riffs de guitarra para poner el broche de oro a lo que puede ser el mejor disco de la carrera de ALL THEM WITCHES. Un disco que en palabras de la propia banda, es como las personas, que cambian, y su música lo hace como ellos, sacando en cada momento su estado de ánimo o de motivación para componer música que sana el alma   

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Burn Ritual.- «Blood of the Raven»

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El próximo 1 de octubre es la fecha de salida via Cursed Monk Records del nuevo album de los doomers tejanos BURN RITUAL.

Un trabajo en el que elaboran riffs pesados con su propio sello personal. Una mas de las bandas de la legión de seguidores de los sonidos Sabbath, construye con unas voces borrosas de ligero tono de blues hipnótico un trabajo que sigue los dictados de su caudillo. La banda combina su amor por las bandas tradicionales de doom y stoner rock con elementos modernos, convirtiéndolo en un viaje propio pero muy familiar para el oyente. 

Repetitivos riffs, con voces y coros muy reconocibles le dotan de melodía a unas  pistas que por el lado que lo miremos suenan a Sabbath.   Grandilocuentes por momentos, brumosos en otras ocasiones. todos los temas mantienen una misma línea argumental. Unas estructuras que se repiten,bajo la atenta mirada de una batería que avanza cadente, señalando el camino.

Si hay un tema que rompe esa línea este es «The creature inside you». Aquí no estamos ante los repetidos y repetitivos riffs sabbathicos, BURN RITUAL nos ofrece un corte caleidoscopio en el que los elementos psicotrópicos revolotean lenta y sosegadamente por los sonidos de los teclados. La voz cálida voz ecualizada susurra, ya no escupe las letras. Un ejercicio psicodélico muy de agradecer que podía haber sido explotado en algún otro de los temas.

La mutación de las voces se produce también en «Follow me», usando registros más cercanos a los noventa, viniéndome a la cabeza Porno for Pyros en otro tema que a base de brochazos psycho cambia la monocromática totalidad Sabbath..

No obstante, estoy seguro de que este álbum hará las delicias de los más ortodoxodos seguidores de la escena doom  sabbathica. Si os habéis fijado, en esta reseña he usado seis veces la referencia Sabbath, me temo que por algo será!!

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DOMADORA.- «Lacuna»

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La música es una forma de alcanzar la elevación de la mente. En este caso, la de DOMADORA tiene la intención de poner al oyente dispuesto en un estado de trance y alcanzar un estado de elevación la música contenida en «LACUNA».
Los franceses, partiendo de esquemas retro-stonerizados se enzarzan en una espiral de riffs y distorsiones en pura linea EARTHLESS con una batería Zepeliniana. Arrolladora se muestra«Lacuna Jam»!
Inquietante y mostrando todo el poderío del caudillo de las estepas, «Gengis Khan» rebosa polvo de las desérticas llanuras mongolas, o de cualquier desierto que se precie.
Una pista de psicodelia pesada que galopa poderosa en entornos desolados y yermos.
Haciendo parada en majestuosos palacios, los tonos floydianos su mezclan con momentos Causa Sui. El ejercicio rítmico avanza inexorablemente custodiando al gran visir. Una nueva espiral de efectos evocan una cruenta batalla de la que nadie sale indemne. Retazos pseudo-doom dan paso a la calma que sucede a la batalla dejando un entorno de inquietante desolación.
Por caminos ya transitados previamente por Colour Haze, «Vacuum density» invocan nuevamente a EARTHLESS, travestidos de los alemanes.
Con una vocación doom, DOMADORA,  se van desvaneciendo en pasajes más propios del heavy-psych en «Tierra last homage», Rearmándose con munición setentera para dispararnos con precisión riffs que salen de una guitarra asesina en un imparable frenesí recorriendo sus trastes para culminar en una bacanal a la que se suman el bajo y una batería atronadora. ¡La puta locura! 
Kozmik Artifactz publicará el próximo 14 de septiembre en edición de vinilo de alta calidad con tirada limitada en dos colores, «LACUNA», el último trabajo de los franceses DOMADORA para gozo de sus seguidores.