Reseña: ARCADIAN CHILD.- «Protopsycho»

PROTOPSYCHO’ es el tercer álbum de los chipriotas ARCADIAN CHILD. Tres años han pasado desde que su psicodelia aromatizada nos sorprendiera con su debut y ahora en 2.020 vuelven a demostrar que aquello no fue obra de la casualidad. La brisa del mediterráneo instalada en su psicodelia algodonada con exóticos aromas de oriente hace que la escucha de ‘PROTOPSYCHO’ resulte de lo más placentera. La afirmación de su cantante y guitarrista Panagiotis Georgiou parece dejarlo claro: ‘Protopsycho’ es un ritual psicodélico pesado que viene de lo profundo. Hicimos una inmersión profunda en nuestras almas, rompimos los platillos y doblamos las guitarras azotando

Las embriagadoras fragancias de los chipriotas nos embarcan en un viaje a las mil y unas noches entre las olas mediterráneas y su cálida brisa en un navío sólido y bien custodiado por pesados riffs stoner que se acoplan con precisión. Con momentos más pesados y seguramente dejando de lado los ecos más pop de su primer trabajo, ARCADIAN CHILD se consolidan como una banda sólida que sigue la estela de All Them Witches, (con los que tiene muchas similitudes en su sonido) pero manteniendo su personalidad. Como representantes de la encrucijada entre oriente y occidente saben conjugar esas delicadas y ancestrales vibraciones con pasajes de gran pesadez. Siempre apacibles pero sólidos, cada tema nos ofrece algún aliciente nuevo con el que deleitarnos. Sin duda, estamos ante una banda que se consolida en la escena gracias a trabajos como este, lo que no supone ya ninguna sorpresa. Su embriagadora psicodelia a buen seguro, hará correr ríos de tinta en los próximos tiempos.

PROTOPSYCHO’ está disponible vía Bitter Tea Records, Rebel Waves Records/ Ripple Music y Kozmik Artifactz. Producido por Andreas Trachonitis  y  ARCADIAN CHILD fue grabado y mezclado por Andreas  Trachonitis  en el estudio once63  en Nicosia y masterizado por Mickey Allred  en  Nashville.

Letras: Panayiotis I.G. Música: ARCADIAN CHILD

Desde los primeros acordes de “Snakecharm” podemos intuir a lo que nos enfrentamos. Magnéticos y profundos pasajes de psicodelia mística en una atmósfera reconfortante. El tema se va construyendo sin prisa, adornado con melodías exóticas y cantos folclóricos, los vientos orientales invaden una canción llena de belleza que parece seguir la ruta que al otro lado del océano iniciaron All Them Witches. Seguramente estamos ante una versión oriental de los de Nashville. Un tema catártico en el que no faltan riffs pesados entre sus embriagadoras fragancias.

Los ritmos del folclore tradicional están presentes en “Wave High”. Un tema que conjuga pasajes psicodélicos llenos de fuerza con los ritmos tradicionales procedentes de las antiguas civilizaciones del mediterráneo más oriental. La encrucijada entre oriente y occidente nos ofrece momentos deliciosos en los que la psicodelia más atmosférica y colorista nos invade con dulzura.   

En un ambiente más misterioso, “Sour grapes” entre nebulosas lisérgicas parece arrullarnos con toda su magia. La cálida y penetrante voz Panagiotis fluye entre narcóticos pasajes de psicodelia en línea Dead Meadow. Esa pausa en su desarrollo hace que el tema penetre en nuestros sentidos ofreciéndonos melancólicos momentos en los que asoman los pasajes exóticos en un espacio entre sombras que por momentos resulta inquietante, pero a su vez narcótico. Crujientes pasajes de bajo elevan el tema a un escenario más cercano a postulados Stoner, lo que hace que el corte adquiera consistencia.  La parte final se deja llevar por lánguidos pasajes más cercanos a All Them Witches.

“The Well” se sumerge en embriagadoras atmósferas llenas de misticismo. Su exotismo nos eleva a una dimensión sensorial en el que la redención del alma parece encontrar su espacio. Delicado, y lleno de belleza el tema se desarrolla en un florido jardín que lentamente se va elevando a una luminosidad cargada de romanticismo. Acariciándonos con cada acorde, el trío no duda en ofrecer su faceta más aterciopelada. Un reconfortante tema que acaba explotando con su pesadez en una conjunción de calma y fuerza como pocas veces habíamos visto a ARCADIAN CHILD. Esos momentos fortalecen un tema que evoluciona con una gran fluidez para mostrar las dos caras de una banda que tiene claro su objetivo.

Los atractivos acordes de “Bitter tea” nos devuelven a los dictados de All Them Witches. Místicos, chamánicos y sobre todo repletos de una tractiva belleza, hacen que el tema se eleve en un génesis hechizante que nos sitúa en un espacio con tonos casi progresivos. El contrapunto de los rugosos riffs del bajo dirige el tema a un espacio más pesado en el que siguen sintiéndose igual de cómodos que cuando sacan a relucir su origen mediterráneo. Aquí los ecos alternativos de los noventa parecen querer unirse a una fiesta en la que lo trascendental está muy presente.

Dejando de lado la parte trascendental “Bodies of men” se inclina hacía un espacio de rock psicodélico heredero de los sesenta en el que el blues asoma con timidez. Un tema de rock ondulante con un estribillo más pegadizo sobre armonías de rock con tonos retro. Firme, variado y sobre todo con un carácter más dinámico que nos sitúa en un mundo terrenal alejado de la mística.  Aquí los chipriotas se muestran mucho más directos.

“Raising fire” se construye con cadentes riffs que nos sitúan en el espacio místico en el que la banda mejor parece moverse. Una atractiva melodía llena de fuerza hace subir las revoluciones de una manera contenida. Hipnótico y cálido, el tema crea un estado catártico en el que la psicodelia nos masajea entre efluvios lisérgicos. Los tonos trascendentales nos ofrecen una atmósfera protectora entre la intrínseca pesadez del tema. Sus momentos desgarradores adquieren un gran protagonismo en la parte central del tema para cambiar su carácter en su parte final en la que los psicotrópicos revolotean sobre nosotros crean una particular atmósfera lisérgica. 

Para cerrar el álbum, “Protopsycho” el tema que da nombre al trabajo se desarrolla entre cálidos registros vocales. Adquiriendo tintes nostálgicos entre rugosos riffs que aparecen en esos nebulosos pasajes nos devuelven al sonido de los chicos de Nashville. El tema puede reflejar a la perfección el personal sonido de ARCADIAN CHILD.

ARCADIAN CHILD es un cuarteto de rock psicodélico mercurial con sede en Limassol, Chipre. Psicodélicos, potentes y embriagantes, ofrecen su diverso rock fusionado con un ambiente tropezado, patrones alucinógenos y arrebatos catárticos. Con sonidos que rivalizan con las sirenas chillonas del Mediterráneo hasta los oscuros fuelles de Occidente, ARCADIAN CHILD transmite su ritual psicodélico en sus espectáculos en vivo llenos jams donde extienden sus vibraciones hipnóticas. Con un swagger embriagador, riffs sofisticados y letras intencionadas su música resuena a lo largo y ancho. Su álbum debut de 2017 «Afterglow» fue ampliamente aclamado y recibió un apoyo convincente de la creciente escena neo-psicodélica internacional y los rockeros psicodelia de Limassol firmaron con Ripple Music con sede en California en enero de 2018 para reeditarlo en todo el mundo en vinilo. Su esperado estudio de segundo año fue lanzado el 23 de noviembre de 2018 a través de Ripple Music y Rogue Wave Records y recibió múltiples críticas delirantes, llegando a muchas listas de fin de año con los mejores álbumes de 2018. En octubre de 2019, se emparejaron con el sello underground líder «Kozmik Artifactz» para un lanzamiento en vinilo de su tercer álbum que será lanzado el 9 de octubre de 2020

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Reseña: AMON ACID.- «Paradigm Shift»

Un año y medio les ha bastado al dúo británico AMON ACID para ofrecernos cuatro trabajos en los que dejan patente su amor por la psicodelia espacial sin renunciar a la pesadez. Ahora publican “PARADIGM SHIFT”, un mini-álbum compuesto por cuatro largos temas presentados con una introducción inicial en los que conjugan elementos heavy-psych, con sonidos espaciales herederos de HAWKWIND. Pero no se quedan ahí, ya que entre la multitud de efectos que aparecen en cada corte, incrustan pesados riff Stoner que por momentos se inclinan a abismos doom. Una pequeña colección de pistas más pesadas grabadas recientemente. Si en sus anteriores EP’s se inclinaban hacia un género específico como su anterior EP «LEFT OVER ACID» en el que se inclinaban por la psicodelia Anatolia de los 70’s, el tsiftateli griego (danza del vientre) y el dabke, aquí se dejan llevar por la pesadez. Ofreciendo un hipnótico material en el que la psicodelia toma tintes futuristas en un viaje a insondables confines siderales. Pero aún así, si escuchamos con detenimiento “PARADIGM SHIFT», podremos encontrar el legado de las vanguardistas formaciones de la kosmiche music de mediados de los 70’s con esos incisivos ritmos kraut. Cinco temas de psicodelia espacial contemporánea a través de los cuales nos trasladan a misteriosos espacios siderales, siempre con una gran solidez en su sonido. Abróchate el cinturón y prepárate para el despegue porque estos chicos dejan patente todo su potencial en esta experimentación de hipnóticos y trascendentales vibraciones.

PARADIGM SHIFT” fue grabado íntegramente por Sarantis Charvas y Briony Charvas en el estudio Acid Road en Leeds (su habitación libre). Briony toca el bajo y Sarantis hace la voz y toca la guitarra, tzouras, sintetizadores, programación de batería y finalmente la mezcla y masterización, en constaste con sus shows en vivo en los que normalmente son solo dos, preprogramando la batería, y usando muchos loops en vivo, sintetizadores midi controlados por guitarra y pedales de sintetizador en el bajo y la guitarra.

Desde la breve introducción inicial, «Intro», entre efectos espaciales en la que nos presagian un transito por misteriosas y terroríficas atmósferas, los temas incorporan poderosos riffs de vocación stoner.

Entre hipnóticas voces trascendentales crean cortes rugosos como «Monarch», un tema lleno de fuerza que no pierde ese escenario sideral en contraste con «Alien King». Donde no dudan en aromatizar su apuesta psicodélica con esencias orientales para crear un espacio misterioso y devocional lleno de misticismo, lo cual no significa renunciar a la pesadez. Un contraste efectivo lleno de atractivos.

«Overload» se construye en algún alejado lugar en el universo. Jugando con la experimentación y la repetición de riffs, los británicos nos muestran que el la sombre de HAWKWIND sigue siendo muy alargada. Un corte que toma muchos elementos heavy-psych gracias al buen trabajo de las guitarras entre incesantes efectos espaciales. Aquí consiguen crear una tormenta de meteoritos de la que salen airosos con los monumentales y pesados riffs. Como si se protegieran de su transitar el tema se muestra difuso y nebuloso.

Sin renunciar a nada, «Fear of space» coquetea con los ritmos kraut creando un tema al más puro estilo kosmiche con sus hermanos mayores de los 70’s. Hipnóticos y llenos de ritmo Amon Acid no se encasillan.

Para cerrar el álbum, «Paradig shift», con sus casi trece minutos sirve para dejar patente todo el potencial que atesoran los británicos. Si, estamos ante un nuevo tema de psicodelia pesada espacial, pero también ante un corte que avanza sin mirar atrás y que se nutre de pesados riffs Stoner que se desarrollan con una lentitud y una vocación doom. Nuevamente con Hawkwind en el horizonte (es inevitable hacer referencia a sus paisanos cuando hablamos de este tipo de sonidos) van construyendo sin ninguna prisa ese tránsito hacia lo desconocido. Una ceremonia ritual en la que las voces devocionales nos magnetizan entre riffs que ondulan en su lento caminar. Toda un liturgia sideral que acaba impactando al oyente y en la que no faltan ecos más propios del sonido nacido en los años 70.

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Reseña: ROBOT GOD.- «Silver Buddha Dreaming»

Sin haber escuchado sus singles previos me enfrentaba por primera vez a la música de ROBOT GOD sin ningún tipo de complejos y con la mente abierta y expectante de descubrir el contenido de este sobresaliente debut. Pasados unos minutos de escuchar el primer tema del álbum me dije: “Aquí puede haber algo grande”, y tras su escucha completa, solo puede decir: ¡¡¡Vaya Si lo hay !! ¡¡Este álbum es genial!! Entre la información que pude recopilar de la banda, descubrí que estaba compuesta por Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores y voces, músicos que han tenido conexiones con MOTHER MARS, junto a ellos Raff Lacurto a la guitarra, otro músico experimentado de la escena psicodélica australiana que ya nos mostró su calidad en bandas como THUMLOCK y  ARROWHEAD. Con estos mimbres solo podía salir un buen cesto, y “SILVER BUDDHA DREAMING”, sin duda, lo es. Hablar de obras maestras siempre puede parecer algo pretencioso, pero este debut bien podría estar cerca de esa calificación dentro de la escena heavy-psych.  A lo largo de 74 minutos, y con sus ocho largos temas recorren todas las fronteras de la psicodelia pesada. Espirales en pura vena Earthless en las que la guitarra se desangra en ácidos solos imposibles, pasajes progresivos que crean atmósferas ensoñadoras en línea ELDER con cuidadas melodías, desarrollos en los que el legado de PINK FlOYD hace acto de presencia con un esplendor poco usual, y momentos en los que los crujientes riffs Stoner nos golpean como un crochet de Mike Tyson en plena cara, en un espacio más propios de bandas Stoner doom. Si a esos aditamentos, añadimos ecos Hendrix y momentos Hawkwind con esa innata vocación espacial, la tormenta perfecta está servida en este pozo psicotrópico. Lleno de belleza y con momentos verdaderamente pesados, el trio  nos invita a un viaje alucinógeno y alucinante de proporciones descomunales hacia los más remotos confines del universo de la psicodelia de corte espacial. Belleza y temas bien trabajados hace que la calidad de “SILVER BUDDHA DREAMING” esté fuera de toda duda.

Como ya he dicho en otras ocasiones, estamos ante un álbum adictivo que puede provocar dependencia, por lo que no me hago responsable de los efectos que puede causar en tus neuronas, pero si te sirve mi consejo, no te resistas y zambúllete en él, y a buen seguro que una vez dentro, ¡NO QUERRÁS SALIR! Si eres un auténtico fanático de la psicodelia seria un pecado que no disfrutaras de estos 74 intenso minutos.

Locuciones y efectos nos introducen a “Silver Buddha”. Una canción de atmósferas psico-espaciales que fluyen en un lento génesis entre ritmos de una cierta vocación kraut. En ese espacio, una lánguida voz aflora en unos desarrollos que lentamente se engrosan poniendo su punto de mira en un terreno más pesado sin perder un ápice su carácter psicodélico. Modulando las melodías, van construyendo un entorno apacible con un carácter fornido. Escuchando este tema es inevitable acordarnos del último trabajo de ELDER en una versión más sideral. Los buenos solos de guitarras colorean una instrumentación que según avanza sigue y sigue tornándose más pesada. La banda consigue un efectivo equilibrio entre lo melódico y las vibraciones heavy-psych en este complejo relato, pero bien ensamblado. La guitarra se redobla en una orgía psicotrópica con la que nos envuelven evocando por momentos a EARTHLESS. Volviendo al origen cierran el tema entre locuciones tal y como comenzó. 

Con una impactante línea de bajo “Sky fire” va desarrollándose por entornos espaciales entre efectos y riffs stoner soportados por atronadores tambores. Esos insondables espacios siderales son explorados manteniendo un aura de misterio tan habitual cuando nos encontramos ante lo desconocido. En ese entorno los ecos floydianos brotan de las cuerdas de una guitarra llena de magia envueltos en lisérgicos pasajes de sintetizadores y efectos. Convirtiéndose en una jam el tema se desarrolla entre solos de guitarra y un grandioso bajo. Entre esa densa bruma los vestigios de los 70’s aparecen con riffs ondulantes que nos golpean con fuerza antes de sumergirse en una atmósfera psico-progresiva rebosantes de acidez. El resultado es un monumental tema sin fisuras.

“Peyote sunrise”, un nombre bastante evidente que nos indica por donde va a transitar. Destapando la marmita de los alucinógenos un amanecer luminoso se muestra ante nosotros Estamos ante un narcótico tema que incide en ensoñadores pasajes construidos por las elegantes y ácidas guitarras. Un placentero tema que se eleva lentamente con el sol en el horizonte con desarrollos que nos masajean creando un efecto terapéutico sobre nuestros sentidos gracias a sus genes heavy-psych. Un narcótico espacio que mira de reojo al desierto gracias a su trasfondo Stoner entre los aromáticos solos. Seduciendo y contoneándose con gracia custodiado por un crujiente e imponente bajo. Todo un hechizo para los sentidos.

Entre efectos y fuzz “Unfield field”, el crujiente bajo abre el transitar por un tortuoso territorio en el que los riffs Stoner se confunden con la psico delia en esa fina línea que muchas les separa El contraste entre el pesado nebuloso y plomizo bajo y el afilado sonido de la guitarra nos abre un mundo rugoso y áspero para intoxicarnos en un notable trabajo compositivo.

“Meaninful life” nos devuelve a los entornos siderales con susurrantes atmósferas entre vientos espaciales. Un espacio ingravitatorio ideal para un viaje psicodelico hacia los confines de lo desconocido. Masajeante y prescindiendo de los riffs pesados, sus efluvios narcotizantes nos envuelven en un caleidoscopio de colores y formas que nos hipnotizan irremediablemente. Psicodelia de muchos kilates construida con destreza para gozo de los que amamos el género. Como todos los temas del álbum, los australianos necesitan más de diez minutos para enseñarnos todas sus credenciales, algo que estas alturas y habiendo escuchado los temas anteriores no deja lugar a dudas de la calidad que atesoran.

Entre desarrollos de psicodelia espacial y ecos proto-metal de carácter Stoner, “Volcano Bleeds” cobija el regreso de los registros vocales que nos mostraron en “Silver Buddha”. Aquí encuentro distintas vibraciones que van desde pinceladas Hawkwind, tonos Pink Floyd y ecos de puro hard-rock setentero. Siempre ofreciendo su versión más psicotrópica cada acorde, cada solo nos embadurna de sustancias narcóticas, aquí con ritmos más dinámicos. El virtuosismo de la guitarra no deja lugar a dudas, enseñando su lado más estimulante. El contraste entre ese lucimiento y el arduo trabajo del bajo por construir un grandioso muro de sonido a sus espaldas resulta de lo más estimulante.

“Pilgrimage to stoned henge”  nace con tormentosos y difusos riff de vocación doom para envolvernos nuevamente en los intoxicantes efluvios del sonido de ROBOT GOT.

Esa guitarra retorciéndose entre la bruma narcótica y humeante del tema ya me resulta familiar a estas alturas. El legado de Hendrix parece brotar de los dedos de su guitarrista, (el cual no puedo nombrar ya que no encontré información sobre los miembros de la banda) pero en cualquier caso me quito el sombrero ante su técnica y destreza. Inevitablemente me viene a la mente una especie de Pink Foyd en versión Stoner hasta arriba de sustancias estupefactas. Corrosivos en sus solos, y amansándonos con el envoltorio nos llevan a un nuevo viaje en el que la razón y lo terrenal no tiene cabida. Una especie de mundo paralelo en que nos acogen con hospitalidad para hacernos sentirnos cómodos.

Un viaje por siderales espacios con sus momentos de calma somnolienta y narcótica. Trippy, sideral y mágico.

Este extenso trabajo cierra con “Return of the Red Yedi”. Stoner y psicodelia pesada embarcados en la misma causa entre pesados ritmos en línea Earthless. Un tema más contundente que jamás pierde su esencia ácida y que va tornándose más hacia una especie de jam ácida y pesada.

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Reseña: PSYCHLONA.- «Venus skytrip»

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Las fantásticas sensaciones que nos había dejado el debut de los británicos PSYCHLONA hace dos años con «MOJO RISING«, quedan corroboradas con «VENUS SKYTRIP», su nuevo álbum. Creando toda una hemorragia de fuzz cósmico, entre chamánicas voces y atronadores ritmos, me dejan con una sensación de que han conseguido la fórmula mágica para atrapar al oyente con su desert-rock sideral impregnado de intoxicantes pasajes heavy-psych.   Fuzz cósmico que nos arrolla entre nebulosas arenosas herederas de sus paisanos Hawkwind. Haciendo de mediadores entre el mundo terrenal y dimensiones que van más allá de la mente humana, el álbum es una invitación a una travesía por el desierto tras una ingesta de peyote. Haciendo salir todos los demonios, PSYCHLONA con sus canciones, trata de llegar a lo más profundo de nuestras neuronas, para dejarnos a merced de su música. A pesar de que siempre inyectan dosis de psicodelia pesada a cada canción, «VENUS SKYTRIP» es todo un escaparate de desert-rock a la altura de grandes como LOWRIDER, o los propios KYUSS. Jugando con habilidad con distintos elementos, las dosis de proto-doom también están presentes en este impactante álbum que volará cabezas. Como aquellas grandes pirámides construidas por las antiguas civilizaciones, los británicos tratan de estar cerca del espacio sideral con sus torbellinos de fuzz intergaláctico. Una apuesta que, al margen de ser ortodoxa, sabe conjugar vibraciones que van desde Pink Floyd a The Doors, lo que demuestra que, a pesar de que el stoner es el la piedra angular de la creación de sus temas, no se circunscriben solo a estas vibraciones. Sin duda, los fans más acérrimos de los sonidos del desierto están de enhorabuena, pero aquellos menos ortodoxos, también podrán disfrutar de un álbum sólido, prieto y bien construido.

El álbum está disponible vía Ripple Music y Cursed Tongue Records.

PSYCHLONA son: Phil (Voz / Guitarra), Dave (Guitarra / Voz), Martyn (Bajo) y Scott (Batería). 

Fue en el verano de 2015 cuando el embrión de  PSYCHLONA  comenzó a desarrollarse en Yorkshire, en el norte de Inglaterra. Solo tres años después, la máquina de groove de ocho patas completamente formada lanzó su álbum debut ‘Mojo Rising’ en Ripple Music y Cursed Tongue Records, luego defendió a este último en las etapas de connaisseur de Desertfest London, Fuzztival Denmark y HRH Doom v Stoner Festival , junto con una gira europea completa.

Nunca una banda para sentarse y tomar las cosas con calma, escribir para lo que se convertiría en el próximo álbum comenzó a fines de 2019. Los cuatro desaparecieron en ‘The Cave’ para el invierno, armados con cervezas, kebabs y un puñado de ideas para nueva música y no surgió hasta que se realizó el trabajo en los primeros meses de 2020.

Desde los primeros acordes, «Blast off» nos hace ver que estamos ante algo grande. Majestuosa apertura que te engancha al relato de los británicos. Una apertura hipnótica entre locuciones y efectos desatan la maquinaria arenosa. Tormentas de fuzz sobre pesados y bien construidos ritmos conjugan un tema que coquetean tanto con el mejor sonido heavy-psych y el más puro desert-rock. Solidez y contundencia lleva al tema a un escenario desértico con sus tonos chamánicos. Un magnífico tempo rítmico y esa voz ahogada transitan por nebulosas mientras la maquinaria rítmica resulta perfectamente ensamblada. Aquí todo suena perfecto, crujiente y mostrando una gran solidez. Estamos ante un tema rocoso, arrollador pero a su vez, lleno de un magnetismo que acaba atrapandonos entre sus fauces. Todo un himno que volarán cabezas, sin duda. 

Con un aspecto mas oscuro y misterioso «10.000 volts» juega con hechizantes momentos ocultistas impregnados en thc entre riffs proto-doom de dimensiones descomunales. Transitando entre humeantes bosques en un clima lleno de tensión, la psicodelia pesada juega con los tenebrosos riffs en verdaderas arrancadas de furia. Una nueva forma de exploración psycho-doom en las que las voces ecualizadas aportan ese tono chamánico y misterioso.Todo un elixir que acaba por narcotizarnos con sus altas dosis psicotrópicas.  Estamos ante un tema aturdidor (como la mayoría de los incluidos en este trabajo) que consigue crear una dualidad de sonidos perfectamente diseñada. Golpeando las neuronas del oyente, y zarandeandolo a su gusto, estos chicos saben cómo transmitir toda su fuerza. Un tema grueso, pesado, rugoso y sobre todo, muy psicotrópico. 

Tras las dos embestidas anteriores, «Blow» no baja el listón. Su stoner lento y plomizo transita cadencioso entre nebulosas arenosa en las que las melodías vocales adornan una muro sónico inexpugnable. Sin renegar de los ecos proto.metal, los dictados Sabbath aparecen en esa dualidad con la que constantemente juega la banda. Un atractivo tema que coquetea sin rubor con la oscuridad pseudo-ocultista y las arenosas tormentas desert-rock.  Su cansino ritmo no es un obstáculo para atraernos a su espiral de fuzz intoxicante entre atronadores tambores. ¡¡Otro tema brutal!!.

Sin hacer prisioneros, «Star» va directo a la yugular. Un torbellino proto-metal con vocación cósmica heredera de Hawkwind. Olor a 70’s en una escenario desértico ubicado en algún lugar de universo infinito. Fuzz, fuzz, fuzz…. y pegadizos ritmos invitan a todo un aquelarre sónico que hace balancear nuestro cráneo. Uno de esos temas que puede provocar esguinces cervicales y que supone toda una invitación al desenfreno. «Star» es una de esos temas que te insufla energía hasta dejarte exhausto. 

Crujiendo entre una combinación de ecos proto-metal y desert-rock «Edge of the universe» nos invita a un nuevo aquelarre de fuzz cósmico. Librando una batalla entre cegadores riffs con aromas sureños y espacios más lisérgicos construyen una tormenta arenosa de proporciones descomunales. Sonidos primitivos en un entorno post-apocalíptico descargando fuzz. Un tema cavernícola que golpea con fuerza sin desdeñar una buena dosis de psicodelia intoxicante. 

Una inquietante línea de bajo nos recibe en «Resin». Efectos envolventes en un escenario pantanoso en el que la bruma despide efluvios narcóticos. Magnéticas voces arrastran a la banda a un escenario más propio de Pink Floyd entre majestuosos y exuberantes pasajes heavy-psych.  Estamos ante el tema más lisérgico de todo el álbum y en el que la banda nos traslada a una dimensión sensorial haciendo que nuestras neuronas traspasen una frontera cósmica dejándose llevar por sus potentes e impactantes riffs. Un ritual chamánico en el que el legado de The Doors aparece sutilmente como invitado a esta fiesta pagana en el desierto. 

Tras el trance anterior, los británicos se pertrechan  en «Tijuna» entre turbios espacios rebosantes de fuzz cósmico. Un vendaval cegador que prosigue su viaje por espacios arenosos con una cierta herencia Hawkwind. Un nuevo torbellino sónico del que es difícil escapar. Su frenético ritmo y sus crujientes y monolíticos riffs reciben los ecos de los 70’s especialmente en los registros vocales. Un voz que consigue salir airosa en ese turbio ambiente.  

Instalados en esas vibraciones stoner desérticas, PSYCHLONA sabe modular sus canciones con ecos de clara vocación setentera como demuestra una vez mas «The owl». Una canción que vuelve a tomar prestados elementos usados por Hawkwind hace décadas, para insertarlos entre pasajes de clara vocación doom. Creando un agujero negro de fuzz, el tema pone banda sonora a un ritual chamánico entre tambores ceremoniales. Sólido y pesado el corte, muestra el lado más crudo de la banda. 

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Reseña: DAILY THOMPSON.- «Oumuamua»

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En activo desde 2.012 el trío de  Dortmund publica su cuarto álbum «OUMUAMUA«, posiblemente el mejor de toda su discografía. Un trabajo en el que la banda explora algunos sonidos que no habían sido tan habituales en sus álbumes anteriores y en el que podemos encontrar desde los difusos riffs stoner llenos de fuzz hasta pasajes de psicodelia pesada en línea RotorColour Haze, pero en el que también encontramos una mayor presencia de sonidos llegados de los setenta. Si la influencia en el sonido de la banda del grunge de los noventa está presente con ecos  Sonic Youth, lo cierto es que en este trabajo si hay algo que predomina, es el blues. Un blues chamánico que por momentos coquetea con el sonido The Doors, y que no duda en explorar entornos de rock clásico con aroma sureño y vibraciones más propias de All Them Witches. Sus temas están perfectamente ensamblados y cuentan con la dualidad de voces DannyMephi, lo que hace que el álbum adquiera un color especial. Otro de los factores que despierta mi atención es la exploración psicodélica que aparece en alguno de los temas. Canciones de mayor duración en las que encuentran un espacio perfecto para desarrollos más elaborados y hechizantes lo que supone un plus en el haber de la banda. Sin duda «OUMUAMUA» suena diferente a sus entregas anteriores, pero esos cambios, solo enriquecen a la banda. Esa mayor presencia del blues y de la psicodelia más ensoñadora no hace que la banda pierda su carácter alternativo, lo que a la postre es un elemento más que hace que DAILY THOMPSON se muestre como una banda más compacta y más creativa.

DAILY THOMPSON son Danny Zaremba (voz y guitarras) Mephi Lalakakis (bajo y voces) y Matthias Glass (batería). OUMUAMUA está disponible vía Noisesolution.

“She’s so cold” con sus once minutos nos da una clara muestra de el tipo de álbum que nos presentan los alemanes. Un entorno en el que la psicodelia se colorea con la voz de Mephi con registros a caballo entre Patti Smith y Sonic Youth, algo que veremos repetidamente en alguno de los temas. Con una buena cadencia rítmica los ecos alternativos se incrustan con precisión sobre esos ensoñadores pasajes heavy-psych impregnados en hongos mágicos. En ese entorno psicotrópico el corte funciona a las mil maravillas gracias a su cadente y magnético ritmo. En su segunda mitad, la canción se precipita por un torrente de fuzz desértico con difusos riffs bajo la voz de Danny en esta ocasión. En su parte final, la banda se inclina por los sonido stoner sin perder ese carácter alternativo que les lleva a recordar los ecos de los 90’s sin desdeñar la psicodelia presente en todo el tema.

Con una cadencia blues, “Sad Frank” el single que nos adelantaron hace semanas, toma la herencia The Doors Jugando con las voces, Mephi y Danny hacen que el tema evolucione engrosando su sonido con riffs  que serpentean seductores entre pinceladas lisérgicas. Instalados en un entorno más propio de garito de blues humeante y olor a bourbon, de la intoxicante neblina emergen solos ácidos que se retuercen en cada nota. El tema cuenta con una nota de color vintage gracias a la incorporación del sonido del órgano, lo que supone una novedad en el sonido de la banda.

Por la encrucijada entre el proto-metal el blues y el retro rock, “Oh my mind” se muestra como un corte divertido y pegadizo que te atrapa sin remisión. Invitandonos al baile, el blues ácido y los riffs stoner sacan lo mejor una banda que no tiene reparos en jugar cada vez a más cosas. En la parte final aparece ese dueto de voces  que tan buenos resultados ofrece, en esta ocasión en un apoteosis final que tras coquetear sin reparos con el blues, se ve aderezado con esos ecos alternativos.  

Sin perder la esencia americana que rezuma del álbum, “Slow me down” nos traslada a las vastas praderas del medio oeste. Un espacio sureño en el que con los cactus como testigos, nos invitan a transitar por largas rectas atravesando el desierto. Stoner, boogie, garage al servicio de un tema que se inclina por el sonido de All Them Witches en una constante oscilación que no les hace perder particular sonido.

“Half Thompson” es un blues rock con sabor a 70’s. Salvaje y primitivo su aire macarra le dota de mucho gancho sobre esos sonidos clásicos. En una línea bastante ortodoxa, el corte contiene magnéticos pasajes ácidos que no hacen sino enriquecerlo. En sus notas se percibe un cierto aroma a Zeppelin.

Con sus doce minutos, “Cosmic cigar (Oumuamua)”, nace de borboteantes pasajes heavy-psych entre efectos que revolotean sobre nosotros creando un entorno chamánico en el que dejar volar nuestra mente. Todo un hechizo sonoro que nos lleva a la noche desértica entre las plegarias del chamán. Un conjuro de riffs difusos que se agigantan entre intoxicantes brebajes creando un escenario para el desarrollo de la psicodelia pesada que da lugar a distintas escenas relatadas bajo una mágica y lisérgica atmósfera. La voz casi recitando de Mephi con una peculiar ecualización añade un toque de misterio que por sí mismo, sabe cómo narrar la trama. Incorporando ese toque grunge en algunos momentos vocales consiguen una perfecta conjunción de elementos sin perder la vocación psicodélica. Seguramente estamos ante el tema más impactante del álbum, un corte que se va cociendo a fuego lento y que supone una innovación respecto a los temas que habían compuesto hasta el momento. Todo un espacio para flotar y dejarse llevar. 

En modo acústico, casi como un loner-folk, “River of a ghost” reposa en tonos folk con la voz áspera y cálida de Danny sobre hipnóticos acordes. Un híbrido entre esas vibraciones y las que nos ofrecían en los noventa las bandas de Seattle con sus conciertos unplugged. 

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