Reseña: PSYCHLONA.- ‘Warped vision’

Con dos nuevos miembros en la banda, PSYCHLONA ha agregado una nueva dinámica a sus canciones sin perder su esencia y sonido característico. Ese veneno tan apetecible que sale de la mezcla de KYUSS y FU MANCHÚ, con dosis generosas de psicodelia británica de finales de los 60’s con el legado de PINK FLOYD y HAWKWIND como principal ingrediente, los británicos consiguen un álbum ideal para paladares gourmet. Porque esta sugerente fusión de estilos explotará en tus papilas gustativas haciendo que salives esperando la próxima canción. ‘WARPED VISION’, el cuarto álbum de los fuzzers británicos es un ejercicio ejemplar de veteranos experimentados que crean esta pequeña obra maestra. Las bases del álbum están establecidas por una pesadez centrada en los riffs y los estallidos combinados con una multitud de vibraciones relajadas. Lo que hace que el álbum rompa barreras y se aleje de estereotipos consiguiendo que cada estribillo llegue al corazón del oyente en ese a veces difícil equilibrio entre los riffs más rugosos y sus melodías almibaradas. Ocho con canciones con doble fondo en las que el fuzz cede parte de su protagonismo a una psicodelia pausada y aromatizada, en transiciones perfectamente diseñadas, en lo que es claramente el álbum más completo y emocionante de los rockeros psicodélicos del desierto hasta el momento. Con «WARPED VISION’, PSYCHLONA muestra una evolución sin renunciar a su esencia y con su nuevo álbum ha dado en el clavo y generosamente ofrece rondas para todos, ya que tanto los stoners mas ortodoxos como los que amamos la psicodelia, aquí tenemos nuestro trozo del pastel. ¡Salud y buen provecho!

«WARPED VISION’ fue grabado y mezclado por Andy Hawkins en The Nave Studios, Leeds (Reino Unido), masterizado por James Grover en Home Studio, Londres (Reino Unido) Correspondiendo el arte a Kyrre Bjurling y el diseño a Scott Frankling. El álbum está disponible a través de Magnetic Eye Records.

PSYCHLONA son: Phil Hey (guitarra, voz), Martin Wiseman (guitarra principal, coros), Ian ‘Izak’ Buxton (bajo) y Scott Frankling (batería).

Armando la canción desde la base rítmica ‘Jasmine’ muestra el poderoso sonido de los británicos a golpe de boogie rock stonerizado. Su crudo sonido y la pesadez de sus riffs, unidos a su habitual estela de fuzz difuso, logran construir una canción pesada y densa manteniendo su estilo intacto. Desde una armonía sencilla, la pista se eleva con riffs grandiosos en una constante montaña rusa impulsada por la distorsión.

En un tono más calmado ‘Let’s Go’ nos lleva a través de paisajes sonoros psicodélicos a un entorno sensorial propicio para expandir y mostrar toda su contundencia. Esa dualidad entre la psicodelia narcótica y la rugosidad de sus crujientes riffs es una fórmula que les viene funcionando a los británicos desde hace años, Una apuesta segura que es adornada con hechizantes melodías vocales, siempre en un entorno turbio y borroso. 

En ‘Smoke’ encontramos un giro en su propuesta sonora. Deleitándose en suaves armonías la banda ofrece su faceta más colorista y floral. Mirando a la psicodelia de finales de los 60’s, la pista se desarrolla en una atmósfera vintage empapada en psicodelia aromatizada. Los británicos se inclinan por almibaradas y cautivadoras melodías vocales para llevarnos a un espacio multicolor con su canción más suave y lisérgica. Un corte en el ue se pueden apreciar las reminiscencias de los primeros Pink Floyd y en la que los riffs pesados también tienen su espacio, aunque sea sin tanto protagonismo.

Con el fuzz como principal argumento ‘Cut Loose’ se muestra perezosa en su transitar por esos espacios arenosos y turbios en los que tan bien se mueven PSYCHLONA. Su hipnótico bajo ese tono borroso y sus crujientes riffs van dándose el relevo en el protagonismo de una pista de stoner psicodélico sin paliativos.

‘Topanga’ no reniega del espíritu de la banda para erigirse como una de las pistas más crudas y rugosas del álbum. Sus crujientes riffs y esa voz que trata de hacerse hueco entre su estela de fuzz parecen mirar al pasado de bandas como Sabbath con ese aura oscuro y tenebroso. Pero en una banda que sabe jugar con la melodía eso no es un problema para que el resultado final sea sorprendente y apetecible a partes iguales. Una pista que acaba por derretir tus neuronas a base de riffs repetitivos y aturdidores.

Ya desde su apertura ‘Kaleidoscope’ toma aspecto de un corte épico. El torrente de fuzz narcótico cohabita con esas atmósferas nebulosas que tan bien saben crear estos chicos. Desde el punto de partida la canción desciende en su parte central a un entorno mucho más psicodélico y espacial. Un balanceo constante que acaba por despegar para acabar por sus fueros.

Decantándose por su lado más psicodélico ‘Split’ borbotea lentamente en un ambiente lisérgico en el que todo sucede con calma. Nuevamente los británicos miran de reojo al legado floydiano para componer una hermosa canción que nos susurra con sus tonos balsámicos y aterciopelados. Un claro ejemplo de que PSYCHLONA no se encasilla en sus canciones Stoner y son capaces de crear maravillas como esta.

‘Magic Carpet’ pone el broche de oro a un sobresaliente trabajo con acordes de blues y jazz en otra canción pausada y rebosante de magia. Con un sonido claro cada nota brilla por si misma en la parte inicial. Pero ya sabemos que la cabra tira al monte y los británicos tardan solo un minuto en liberar sus rugosos riffs. Una pincelada de autoridad que no rompe el tono hechizante y cautivador de la pista. Un placido paseo por valle lleno de hermosas fragancias que solo se ve alterado por puntuales picos de intensidad. En su parte final la pista se desboca en una estampida de Stoner arenoso cumpliendo todos los cánones del género. Impactante y bella a partes iguales.  

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Psychlona

Magnetic Eye Records

Reseña: BLACK SNAKE MOAN.- ‘Lost in time’

“LOST IN TIME’, el tercer álbum de BLACK SNAKE MOAN, el proyecto de blues psicodélico folk del cantante, guitarrista y compositor italiano Marco Contestabile, entre reverberaciones lleva al oyente a un viaje interior, puntuado por ecos ancestrales, intensos y evocadores. Proyectando su viaje hacia la inmensidad del desierto, marcado por el día seco y soleado y la noche oscura y fría. Con vibraciones a caballo entre ALL THEM WITCHES y THE DOORS, sus psicodélicas y cálidas canciones nos sitúan en un espacio desértico en el que los ecos dark- folk tienen su espacio de protagonismo.  Sobre la curva vidriosa del reloj de arena que encierra los granos de los sueños, se desliza la serpiente que dicta el ritmo de la percepción del tiempo. La evolución cíclica de las estrellas, entre la luz y la oscuridad, el sol y la luna, crea un contacto fugaz entre la realidad y la imaginación, el flujo de nuevas visiones. La dimensión psicodélica de BLACK SNAKE MOAN, trae de vuelta en la primera parte del álbum una imaginería hipnótica, narradora de visiones nocturnas, dunas del desierto ardiendo en el horizonte, envueltas por el magma sónico resplandeciente, amalgamando blues, folk y rock psicodélico. Los largos paseos folk, incrustados con bordados orientales, son remolinos de ilusiones que nublan la mente, despertando la noche de los sentidos perdidos. La segunda parte, mientras sale el sol, trae luz y serenidad y abre la puerta al desierto indómito de los sueños, donde Todo nace y donde todo muere, reconectando el pasado con el presente. La naturaleza cíclica que dirige el camino de las canciones, la alternancia de la luz de la mañana y el atardecer, el renacimiento y la transformación; todo revela suavemente recuerdos de felicidad y reencuentro, dando gratitud a quienes se han ido antes que nosotros, a la verdad y las respuestas de nuestras vidas. La noche, deja un vínculo, una relación aún no cumplida. Será a la luz del día, cuando las líneas de pensamiento se vuelvan visibles nuevamente, que se sentirá la magia de la unión y la revelación. BLACK SNAKE MOAN funde el eco eterno de su tierra natal, la tierra de los antiguos cañones etruscos tallados en las rocas de toba, laberintos y complejos funerarios impregnados de misterio, el culto a la muerte y las creencias en la vida de otro mundo – a la espiritualidad de los paisajes del suroeste de Estados Unidos, a los desiertos de los nativos americanos, aparentemente estáticos pero flotantes como espejismos. Un viaje en el tiempo y en el espacio, influenciado por el Delta Blues, el Pysch-Rock y el Folk-Western, compuesto por mini mantras, performances rituales que explotan en vivo en su dimensión chamánica.

‘LOST IN TIME’ está disponible vía Area Pirata Records y el sello estadounidense Echodelick Records, con dos ediciones y artworks diferentes.

‘Dirty ground’ palpita por espacios más propios del medio oeste por tonos mas propios de bandas como ALL THEM WITCHES. Blues y ecos retumbantes cabalgas a lomos de ritmo tribal entre cálidas melodías vocales y efluvios psicodélicos revoloteando en el ambiente.

Las vibraciones desérticas se mantienen en ‘Light the incense’. Una canción con un sonido difusos, ritmo cadente y guitarra reverberantes en dosificados pasajes con aroma al oeste americano. Su atractiva melodía vocal y sus sutiles ornamentos son suficiente para rendirse a sus encantos. Un sueño psicodélico que se desvanece en la naturaleza transitoria de las aspiraciones encerradas en una noche. El humo del incienso revela una nueva visión, celebrando la atemporalidad del mundo de los sueños y emanando la esencia de los deseos que se disuelven bajo el signo de la luna creciente.

El órgano vintage nos introduce en ‘Come on down’. Sonando grave sus zumbidos psicodélicos y ese ritmo inquebrantable miran hacia el pasado para encontrarnos con THE DOORS en un viaje de peyote en la noche del desolador desierto. La canción me recuerda a PHAMTOM DIVINE COMEDY, aquella banda misteriosa de la que se decía que su cantante era el mismo Jim Morrison. Aquel espíritu se plasma aquí con gran acierto.

‘Shade of the sun’ y sus tonos acústicos me trasladan a una noche calurosa en un porche de Oklahoma. El lugar en el que podríamos ver tocar su guitarra y cantar sus canciones a J.J. Cale o a Neil Young. Esa mirada atrás de BLACK SNAKE MOAN es algo que gratificará a aquellos viejos fans de los viejos sonidos del medio oeste. Melódica y susurrante su suave tono consigue penetrar en nuestros sentidos con la brisa de sus dulces melodías.

 ‘Sunrise’ rememora el blues y los sonidos campestres con aroma doorsiano y un tono oscuro a la ves que cálido. Sustentada en una sencilla melodía acústica la pista nos arrulla suavemente con su poder narcótico.

Entre los ecos psicodélicos británicos de los 60’ y los coloristas sonidos de la west-coast ‘Goin back’ con una sencilla melodía consigue erigirse como otra interesante canción con aromas campestres. La sencilla pista se recuesta en los tonos acústicos para, a través de los sueños, explora sus propios lugares de memoria de su tierra natal a la luz del sol de un nuevo día, abriendo la puerta al renacimiento de su propio espíritu.

Llevándonos nuevamente a un espacio en el que los desértico se nutre de suave psicodelia, ‘Put your flowers’ gravitan en una turbia atmósfera con su marcado sonido de órgano y un zumbido persistente que hace que los tonos borrosos predominen.

Con un título como ‘West coast song’ no es difícil adivinar el contenido de sus surcos. Una canción acústica que gravita entre acordes folk, y suaves ecos psicodélicos mas propios de la california de finales de los 60’s.

La balada ‘Cross the border’ pone el broche de oro al álbum con su calidez y oscuridad. Casi en modo loner-folk, los acordes acústicos de la guitarra acompañan bellas melodías vocales con una sutil instrumentación en segundo plano. Una hermosa canción que huele a sur y a flores.  

BLACK SNAKE MOAN

Echodelick Records

Area Pirata

Reseña: SLOMOSA.- ‘Tundra rock’

Han pasado cuatro años desde que el cuarteto de Bergen sorprendiera a la escena Stoner con su irreverente y logrado debut homónimo de 2020, pero por fin tenemos aquí su segundo álbum ‘TUNDRA ROCK’. Así definen SLOMOSA su sonido forjado a base de riffs stoner acelerados, estribillos grunge y una actitud irreverente que queda reflejada en canciones frescas e impactantes. Seguramente SLOMOSA sean una de las banda que mejor han sabido venerar a pioneros como KYUSS, aportando sus melodías masivas para forjarse su propio sonido. Porque cuando escuchas una canción de SLOMOSA la identificas con facilidad, ya que estos chicos logran reflejar sus natales paisajes nórdicos en sus canciones, gracias a una avalancha de distorsiones masivas que cae en valles cubiertos de melodías cautivadoras y ritmos que hacen tambalear las placas tectónicas. No es casualidad que la banda haya ofrecido conciertos como pocos en los últimos años a pesar de no tener un nuevo álbum que presentar. Pero algunas de las canciones aquí contenidas llevan mucho tiempo formando parte del repertorio de la banda en directo, por lo que el álbum es una sorpresa a medias. Una sorpresa que la banda ha ido dosificando en pequeñas dosis en forma de canciones. Porque en el fondo, TUNDRA ROCK’ es la evolución natural de su álbum debut, y refleja el lado más emocional del cuarteto, y el álbum que les consagra como una banda destacada de la escena stoner, erigiéndose como candidato a ocupar espacios de honor en las listas de fin de año. Si queremos buscar alguna novedad en este segundo álbum de los noruegos, podemos intuir una mayor oscuridad y un mayor enfoque melódico. Y en esto de las melodías son unos maestros, ya que consiguen convertir sus canciones en himonos coreados en cada uno de sus conciertos. Así, sin hacer mucho ruido y base de trabajo y buenas actuaciones en directo, SLOMOSA se han hecho un nombre en una escena en la que no es fácil destacar, pero ellos lo hacen y además nos avisan: ¡‘TUNDRA ROCK’ ha llegado para quedarse!

‘THUNDRA ROCK’ está disponible vía Stickman Records

SLOMOSA son: Benjamin Berdous (Guitarra, Voz), Marie Moe (Bajo, Voz), Tor Erik Bye ( Guitarra) y Jard Hole (Batería).

 ‘Afghansk rev’ sirve como introducción al álbum con una pista en la que los ecos del desierto se adornan con elementos psicodélicos.  Una calma en la que pausados acordes de guitarra son custodiados por gruesos riffs de nítida vocación stoner. Una sencilla armonía nos sitúa en un espacio meditativo en el que se recrea un espacio vacío y desolado.

Con ‘Rice’ los noruegos se recrean en elementos de puro desert-rock creando un sonido difuso en el que el fuzz domina el entorno. Las melodías vocales son cuidadas haciendo que la pista resulte atractiva para el oyente. Esos ganchos vocales que se balancean entre el legado de los 70’s y el rock de los 90’s consiguen que la canción amortigüe la fuerza de sus rugosos riffs. Esto no impide que aparezcan meditativos pasajes psicodélicos dotando la pista de una calma chamánica.

‘Cabin Fever’ es una pista que la banda viene tocando en directo desde hace años y que forma parte del repertorio más habitual como una de sus canciones más reconocibles.  Una canción ganadora que nace del sosiego pero que contiene una melodía pegadiza que rápidamente cautiva al oyente. Nutrida de elementos 90’s la frescura de sus voces contrasta con esos elementos propios del stoner más ortodoxo. Una pista a la que difícil resistirse y que se erige como abanderada de un álbum solvente y auténtico en el que SLOMOSA pone su granito de arena para salir de estereotipos sin renunciar a su esencia. Cautivadora.

Palpitando lentamente ‘Red thundra’ emerge de suaves acordes que se van cubriendo de fuzz narcótico y un tono nítidamente desértico. El intercambio de voces entre Benjamin y Marie aportan el tono melódico a una pista cruda y turbia en la que se palpa el latir del desierto en su versión ártica. El sonido de los noruegos definido a la perfección en esa combinación de Stoner nebuloso, psicodelia y carácter melódico.

‘Good mourning’ es un interludio acústico que nos introduce en una de las pistas mas destacadas de este ‘TUNDRA ROCK’: ‘Battling guns’. una canción que se balancea entre fuzz y melodías aterciopeladas rebosantes de frescura. La pista es una oda antibelicista inspirada en el conflicto palestino-israelí en los tiempos de juventud de Benjamin. La distorsión ronroneante y la voz aireada de Ben llevan la canción hacia una pregunta: “¿Qué harías?” Con un ritmo contagioso y una melodía impactante es difícil escapar a los encantos de una canción nebulosa y colorista a partes iguales.

Confrontando la frustración con la vida ’Monomann’ nos golpea con un bajo excelso y poderoso y riffs arrolladores. Stoner crudo y dinámico para gozo de los más fieles seguidores del género. Una canción rompe-cuellos que hará estragos en su directos ya que su crujiente sonido y esa línea de bajo hipnótica y machacona conseguirán que no puedas resistirte a su excelso poder de tracción.

Evocando las vibraciones del grunge de los 90’s ‘MJ’ nos arrolla con un groovy desértico y toneladas de fuzz humeante. Denso y espeso, el corte gravita vacilón en una larga recta en la que el acelerador se pisa a fondo. Sus coros y estribillos aportando versatilidad consiguen ofrecer al oyente otra canción en la que la melodía se fusiona fuertemente con la crudeza arenosa.

‘Dune’, la canción que pone el cierre al álbum entre ritmos tribales y riffs plomizos es un viaje a través de la tundra. Su crujiente sonido y el groovy ganador la erigen en otra canción que cautivará a los más fieles seguidores de la banda. Sus tonos exóticos en contraste con su turbio sonido se mestizan en este ritual el riff arenoso. La especialidad de una banda que sigue creciendo cada día que pasa. Toda una liturgia Stoner digna de convertirse en un himno que ponga a bailar a sus audiencias.

Slomosa

Stickman Records

Reseña: FREE RIDE.- ‘Ácido y puto’

ACIDO Y PUTO’ el nuevo álbum del trio madrileño FREE RIDE es una exploración sonora de la psique humana y las profundidades de lo desconocido. Este álbum se adentra en los aspectos misteriosos y a menudo inquietantes de la existencia, invitando a los oyentes a enfrentar sus miedos y abrazar la oscuridad interior. En este segundo trabajo esto hijos bastados de las generator-party de los desiertos californianos presentan nueve canciones que no te dejarán indiferente.  He visto a estos chicos crecer musicalmente desde sus inicios, he visto como han ido evolucionando desde aquellos momentos en los que nos íbamos al campo con los generadores y las jams invadían el silencio de la Alcarria con sus ácidos y difusos riffs. Con el fuzz como principal ingrediente, aunque no el único, sus canciones se muestran más sólidas e impactantes cada día que pasa. Una evolución y madurez que queda reflejada en este particular viaje al interior de la mente, o mas bien, en este vehículo sonoro ideal para expandirla.  De aquellas aguas viene estos lodos, y si, la cosecha que llevan cultivando desde sus inicios, lo que llevan trabajando desde hace casi una década, tiene sus frutos ahora en una cosecha excepcional, ‘ÁCIDO y PUTO’, un álbum del que se va a hablar y mucho en los próximos tiempos. ¿Y puede que te preguntes por qué?, pero cuando escuches sus canciones, encontrarás la respuesta. Porque ‘ÁCIDO y PUTO’ conjuga a la perfección el legado de los pioneros del Stoner roc,k con la psicodelia ácida de finales de  los 60’s y primeros 70’s,  en una encrucijada en la que se unen el sonido de EARTHLES, FU MANCHÚ y NEBULA. Sus brumosas canciones, a veces salidas de la psilocibina de los hongos mágicos, y otras de las arenas mas cegadoras del desierto, son todo un regalo tanto para los amantes del Stoner rock más auténtico, como aquellos que prefieren las orgías psicotrópicas en las que expandir la mente. Aquí lo tenemos todo, un brebaje sonoro que aplacará tus sentidos para invitarte a una larga fiesta nocturna en medio del desierto. Atronadoras, melódicas, rítmicas, pesadas, narcóticas, sus canciones conseguirán que sigas creyendo en un género que empieza a estar algo denostado por la monotonía de muchas bandas que repiten una y otra vez la misma fórmula sin mucho que aportar a la misma. En esta ocasión, la frescura, la madurez y sobre todo la autenticidad, quitan la razón a aquellos que afirman que el Stoner o desert-rock actual es aburrido y sin nada que aportar. En este álbum FREE RIDE logran capturar toda esa energía y crudeza que la banda muestra en su local de ensayo y lo hace, teniendo muy presente el legado de los 70’s, el legado de músicos como JIMI HENDRIX en su faceta más ácida y psicodélica, pero también recuperando la crudeza de THE STOOGES y por supuesto todo lo que aportaron bandas como KYUSS, FU MANCHÚ o NEBULA. Armados con nada más que sus instrumentos, algunos micrófonos y un deseo insaciable de crear, se propusieron capturar la esencia de su sonido en su forma más pura. Producido por el propio Borja y mezclado y masterizado por Matt Dougherty en Chicago, el espíritu DIY de la banda impregna cada aspecto del proceso de grabación, desde la ingeniería de sus propias sesiones hasta la experimentación con diferentes ubicaciones de micrófonos y técnicas de grabación. El resultado es un álbum que brilla con una intensidad cruda y energía cósmica, donde cada tema es un testimonio de la inquebrantable dedicación de la banda a su arte en un balanceo controlado que nunca se desmorona.

FREE RIDE son:

Borja Fresno – Guitarras, voces, percusión y sintetizadores
Victor Bedmar – Bajo
Carlos Bedmar – Batería

ÁCIDO Y PUTO’ cuenta con ilustraciones de Borja Fresno Benítez y Carlos Bedmar, y está disponible en CD y formatos digitales a través de Small Stone Recordings y en vinilo azul opaco (limitado a 250) a través de Kozmik Artifactz.

En un álbum que alterna canciones largas con otras mas cortas, su corte de apertura ‘Space Nomad’ con más ocho minutos, transita por espacio invadido por los efluvios de hongos mágicos. Aderezado con un alma de blues la pista me recuerda a los momentos mas psicotrópicos de TEN YEARS AFTER. Su atmósfera vintage empapada de wah-wah y un colorista ritmo Funky va tornando el corte a un espacio más pesado sin terminar de renunciar a la esencia heavy-psych. Lo liviano tornándose plomizo a través de gruesos riffs y una guitarra que en cada acorde irradia psicodelia de alto nivel.  Presidido por la clama, el serpenteante deambular lleva la canción a transitar por otros estilos sin perder su esencia chamánica. Impactante y lisérgica hasta las trancas. Si FREE RIDE combina el legado del desierto con la psicodelia más ácida, es en esta ladera en la que su sonido me resulta más cautivador, como tantas veces les he dicho a ellos. Con temas así podemos entender la primera palabra del título del álbum: ÁCIDO.

Evocando el legado de los pioneros del desierto ‘Outsider’ nos empapa con su groovy desvelando la pasión del trio por el sonido de bandas como NEBULA. Fuzz, y un tono macarra empujan un corte ganador, de esos que rompen cervicales. La fiesta arenosa está aquí mostrando toda la garra de la banda en ese columpio que se eleva desde el rocoso suelo a la psicodelia pesada. La pista viene marcada por la implacable base rítmica y el contundente bajo de Victor, mostrando a Borja en registro diferente en su voz.

Retomamos las canciones de larga duración conlos casi diez minutos de ‘Kosmic Swell’. Otro viaje sensorial impulsado por la psicodelia meditativa prescindiendo de la voz. La pista es una especie de jam en la que las ondas psicotrópicas crean una atmósfera narcótica que sume al oyente en un placentero viaje sensorial. Expande tu mente y déjate llevar por estos mágicos sonidos empapados de la mejor psicodelia pesada que puedes escuchar en el siglo XXI. El ondulante desarrollo del que FREE RIDE dotan a sus canciones queda patente una vez mas en la parte central, en la que todo se vuelve mas turbio y pesado. L parte final combina la fuerza con la acidez en un entorno aturdidor con el que consiguen meter al oyente un auténtico agujero negro de sonidos lisérgicos.

‘Vice’ nos devuelve a la banda a un sonido setentero en el que los efectos cósmicos acompañan los gruesos riffs arenosos. De nuevo el legado de FU MANCHU (uno de los referentes del trio) aflora sin rubor. Con un ritmo dinámico envuelto en una turbia atmósfera, la pista se muestra sólida y contundente sin perder su tono psicodélico.  

La joya de la corona es una canción compuesta en 2020 y que resume otra de las pasiones del trio. ‘Nazaré’ rinde tributo a esas grandes olas que hacen las delicias de los surfistas en la conocida playa portuguesa. Surfeando entre efectos y distorsiones el corte se toma su tiempo para eclosionar en una bacanal de vibraciones más propias de los 70’s. Rítmica pero también narcótica, la pista se erige como el legado más valioso de FREE RIDE hasta el momento.  Impulsada por unos tambores diabólicos la guitarra hace contonearse la armonía en otra orgía sónica de proporciones descomunales. Un pulsante y grueso bajo custodia los devaneos psicotrópicos de una guitarra que se multiplica en su sonido. La encrucijada en la que se encuentran el sonido de EARTHLESS con el de NEBULA y FU MANCHU. Y aunque creas tenerlo controlado, ‘Nazaré’ te llevará por paisajes sonoros que nunca hubieras imaginado en un mismo viaje. Una canción en la que encontraras muchos sonidos que te resultarán familiares pero que a la la vez te hará descubrir nuevos territorios sonoros.

La energía descarada de ‘Steamroller’ llega envuelta en un sonido turbio y difuso sobre el que se ejecutan momentos de Stoner ortodoxo, pero también dejando la huella punk que calzaban aquellos pioneros del desierto.

‘ Joy’ es una canción clásica en los directos de FREE RIDE desde hace un tiempo. Con una composición sencilla y un riff con mucho gancho, solo faltan los pasajes vocales de Borja poniendo la nota indómita a otra canción que se balance entre los 70’s y los 90’s pero que acaba por decantarse por el headbanging. ¿Te puede resistir a su groovy?

Continuando con la exploración Stoner ‘Blackout ‘ golpea con fuerza sirviendo como banda sonora perfecta para conducir por las largas rectas del desierto. Con algunos momentos setenteros y un cierto desorden consiguen que todo se torne más alocado y psicotrópico gracias a una guitarra que se desdoblan en mis sonidos lisérgicos.

Como epílogo ‘Living For Today’ con su colorista apertura acústica nos lleva a evocar nuevamente el legado de los pioneros del desierto. Una pista sencilla en la que el groovy marca su devenir y en la que encontramos giros inesperados con una proyección algo más comercial en sus melodías vocales de inspiración STOOGES. Pero no permitas que los árboles no te dejen ver el bosque, porque FREE RIDE tienen un gran respeto por el legado de las bandas con las que crecieron y otra vez nos brindan una canción que enamorará a los amantes de los sonidos más crudos del desierto.

Free Ride

Small Stone Records

Kozmik Artifactz

Reseña: VITSKÄR SÜDEN.- ‘Vessel’

Los californianos VITSKÄR SÜDEN son una de las bandas que vengo siguiendo desde que su maravillosa música llegó a mis oídos con su debut en 2020. Si ya con su anterior álbum ‘THE FACELESSS KING’ (reseña aquí) me conquistaron, ahora rompen mi corazón con un álbum majestuoso y evocador en el que contemplan la fragilidad de la vida humana en forma de una ficción extraña… Desde bosques post-apocalípticos empapados de lluvia y ciudades lovecraftianas hundidas hasta mares turbulentos y campos de batalla pantanosos, guían a los oyentes a un mundo sensorial en el que la melancolía domina la atmósfera. Sustentados en unas inigualables melodías vocales, sus canciones exploran más profundamente si cabe, los territorios propios del rock progresivo. Susurrantes, sinfónicos, insinuantes, y con una amplia gama de recursos compositivos, crean canciones hermosas en las que las texturas se multiplican bajo un manto de tristeza y soledad sumiéndonos en un mundo introspectivo. Incorporando sintetizadores, piano y elementos de cuerda, crean un escenario musical en el que el romanticismo más sofisticado, envuelve unas canciones rebosantes de belleza. Si bien el alma de ‘VESSEL’ es progresivo, la banda no tiene ningún reparo en dotar a sus canciones de emocionantes pasajes psicodélicos con alguna pincelada de pesadez, siempre en tono contenido. Porque la verdadera esencia está en esa magistral tendencia a un sinfonismo oscuro, suave, aterciopelado, a la vez que hermoso y singular. Las apariciones especiales del violonchelista Max Mueller, la violinista Emily Moore y el pianista Rich Martin, así como las vocalistas Kristi Merideth e Isabel Beyoso añaden un plus de emotividad a unas pistas, que ya por si mismas resultan majestuosas. En solo cuatro años de carrera musical VITSKÄR SÜDEN se han ganado el derecho a estar el el Olimpo de las bandas del momento con un álbum que es la confirmación del enorme crecimiento y madurez de unos músicos solventes y con una creatividad digna del mayor de los halagos. Recordad este nombre: ‘VESSEL’, un álbum del que escuchareis elogios y alabanzas según la gente vaya descubriendo el tesoro que esconden sus surcos.  

VITSKÄR SÜDEN’ son:
 Martin Garner – Bajo/Voz
 Julian Goldberger – Guitarra/Sintetizadores
 Christopher Martín – Batería
 TJ Webber – Guitarra

Con una cálida voz y una melodía que se inclina por el sinfonismo ‘Vengeance speaks’ es un perfecto termómetro de lo que nos puede deparar ‘VESSEL’. Desde su aparente sencillez la pista nos sume en un romántico espacio melancólica adornado por magníficos y serenos arreglos progresivos. Teclados y sintetizadores arropan las hermosas estrofas vocales con una sutileza que no se ve alterada en ningún momento. Ese ambiente sinfónico se complementa con cautivadores coros en una pista que casi parece un boceto de una canción por su extremada sencillez. Ese es su gran aval, transmitir sin necesitad de complejos desarrollos.  

Impulsada por unos tambores y un ritmo que se inclina sutilmente por lo cósmico ‘R´lyeh’ muestra la faceta más experimental y sideral de los californianos. Suave en su melodía vocal la pista incluye capas superpuestas acopladas con destreza para crear un ente cohesionado y futurista en el que los genes progresivos son acompañados de algunos pasajes atmosféricos en los que la psicodelia aflora con sutileza.

‘Through tunnels they move’ borbotea suavemente en un espacio invadido por la melancolía. Allí la banda desplega todo su seductor arsenal melódico. Un entorno en el que la banda se siente cómodo y eso queda reflejado en una canción hermosa, vigorosa y repleta de matices. Este tapiza sonoro con un propósito claro, no se ciñe a convencionalismos ya que la banda siempre sabe cómo hacer que su música brille. Bien sea como en esta ocasión en una atmósfera gris y misteriosa pero sumamente gratificante. La cálida línea de baja, los elegantes pasajes de guitarra y una cautivadora voz son argumentos suficientes como para no resistirse a su belleza sonora.

Si en sus anteriores álbumes encontrábamos pasajes en los que el folk más bucólico asomaba, en ‘Hidden by the day’ retoman esos delicados y bellos acordes más propios del dark folk en una canción llena de sentimiento. Una de esas pistas que reconfortan al oyente transmitiendo un estado de añoranza y sosiego. Un canto de romanticismo en el que la serena elegancia se va plasmando en pasajes ensoñadores que nos hacen encontrarnos con nosotros mismos desde una mirada serena y hermosa. En esta pista hallamos los mejores pasajes de guitarra llenando un espacio en el que lo progresivo adquiere un nivel magistral. Rock sinfónico a la vieja usanza en una pausa necesaria entre tan música pesada.

Tattered sails’ es otra canción oscura e intrigante por momentos en la que lo progresivo se nutre de elementos psicodélicos bajo una atmósfera introspectiva y melancólica. De esta forma la banda transmite al oyente un estado anímico triste que es compensado con una magnífica composición que cada vez explora más una sensación de sosiego y añoranza. El inquietante entorno sonoro es ejecutado con la pausa suficiente como para acariciar los sentidos del oyente con cada desgarradora estrofa. El romanticismo sinfónico se traduce en una composición ejecutada con la pausa suficiente para conquistar al oyente haciéndole partícipe de un relato triste y personal. La penumbra como cobijo del alma.

Sin alejarse del ambiente persistente en la mayor parte de las canciones, la pausa reconfortante prosigue con ‘Everyone, all alone’. Otro canto desgarrador que pone los pelos de punta con la fuerza de esa cautivadora y cálida voz ejerciendo de perfecta sonora para momentos de soledad. Una canción con unos sencillos pero hermosos arreglos incidiendo en esa faceta sinfónica y psico-progresiva con la que tan bien se manejan estos chicos. La penumbra y la soledad como elementos para dejar brotar todo el talento y creatividad de una banda especial.

‘Elegy’ es una nueva oda de romanticismo elegante y pausado que nos lleva a un mundo sensorial en el que todo sucede con lánguidos pero reconfortantes pasajes. Con la belleza como bandera, Vitskär Süden vuelven a crear una obra maestra de canción que alentará tus instintos interiores en un canto de añoranza que se convierte en esperanza desde una mirada serena. Musicalmente la combinación de los omnipresentes elementos progresivos es adornada con pinceladas psicodélicas acopladas con la destreza de un orfebre.

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