Reseña: PLANKTON WAT.- ‘Future times’

La canciones del músico de Portland Dewey Mahood habitan en constante comunión con la naturaleza. Desde álbumes aclamados con una de las bandas pilares de la psicodelia pesada como son ETERNAL TAPESTRY, hasta sus prolíficas excursiones en solitario, el trabajo de Mahood siempre se ha definido por su espíritu explorador inquieto y reverencia por el medio ambiente. Como PLANKTON WAT, sus composiciones expresionistas exudan una gracia y una paciencia sobrenaturales, reflejando la belleza resplandeciente y la energía mítica de los lugares salvajes de la Costa Oeste. La pieza florece desde un ambiente poco iluminado junto al porche hacia poderosos viajes de cabeza, conduciendo al oyente a través de barrancos de retroalimentación y a lo largo de cálidas corrientes de sintetizador que se desplazan hacia picos de felicidad lisérgica. El magistral y distintivo trabajo de guitarra de Mahood difumina consistentemente los confines del instrumento, a la vez que es rico en texturas y melódicas. Combinando pasajes de psicodelia ensoñadora y a la vez desagarrada y melancólica, con una vocación progresiva, ‘FUTURE TIMES’ eleva los instrumentos lisérgicos de Mahood a nuevos planos. Escrito con el telón de fondo de los disturbios sociales y los incendios provocados por el cambio climático, Mahood presenta un extenso estudio cinematográfico y psicodélico de un planeta en crisis que teje un camino de esperanza a través de la oscuridad.

Grabado en la primavera de 2020, con la mayor parte de los Estados Unidos refugiándose en su lugar, ‘FUTURE TIMES’ comenzó como una meditación sobre los tiempos. Con el optimismo de la primavera y la promesa del verano reemplazada por la ansiedad por el futuro, la música se convirtió en un medio importante para procesar emociones difíciles y conectarse con el mundo exterior. Mahood desarrolló piezas creadas con su socio musical Dustin Dybvig y el ingeniero/productor Victor Nash, transmutando la energía expansiva de las improvisaciones en vivo en composiciones esbeltas para guitarra, bajo y teclados. Luego, las piezas pasaron a Dybvig y Nash, quienes desarrollaron las composiciones iniciales de Mahood con capas brillantes de sintetizador y sutiles efectos de estudio. ‘FUTURE TIMES’ transforma PLANKTON WAT de un proyecto puramente en solitario en un conjunto virtual, en sí mismo un testimonio del poder del arte para trascender las fronteras físicas y sociales.

Los dos lados elípticos del álbum trazan el viaje interior de Mahood desde la ansiedad al optimismo. El lado A emerge de las brasas aún encendidas de los incendios forestales de la costa oeste en «The Burning World». Zumbidos de sintetizador humeantes cargados con el aroma de pino quemado, un vivo retrato de la experiencia del artista de los incendios forestales generalizados, solo para luego usar el fuego como símbolo de renacimiento espiritual. Con un sonido envolvente los acordes psicodélicos nos envuelven en un escenario desolador que refleja la calma del paisaje. Efectos constantes y guitarras crean una oscura atmósfera psicotrópica a modo de introducción.

 «Nightfall», parece recoger las cenizas mostrándonos un horizonte nuevo. Calmados pasajes entre persistentes zumbidos van construyendo un tema con el sonido estratificado en capas. Una dualidad de la que parece salir airoso con un sonido esperanzador que parece abrirse a la luz sin perder su carácter hipnótico. Todo un génesis redentor en un inquietante pero gratificante ambiente en el que la psicodelia va adquiriendo distintas formas sonoras sin perder la esencia del músico de Portland.

Con extraños efectos en su apertura, «Modern Ruins» explora insondables espacios bajo un aura sinfónica. Plácido y relajante el tema tiene un tono melancólico entre bellas melodías con mil texturas. La guitarra como protagonista de un tema sencillo pero enriquecido con distintos ornamentos sonoros que se recuestan en pasajes progresivos que reflejan una atmósfera ensoñadora.

Mahood marca el comienzo de la cima agresiva del álbum en «Dark Cities», con agudas puñaladas de Casio mostrando su faceta electrónica las guitarras engrosan el sonido del tema. Una crítica a la violencia policial y la injusticia racial. Tomando elementos espaciales construye un relato que bien pudiera adornar una banda sonora de ciencia ficción.

Retomando un ambiente más terrenal ‘Teenage daydream’ repite sus acordes una y otra vez para llevarnos a un inquietante escenario sonoro que va transformándose poco a poco. Solos hirientes entre el hipnotismo de unos teclados hacen que el tema se muestre más pesado entre sus efluvios lisérgicos.

 ‘Sanctuary’ nos traslada a un insondable espacio de calmacon guitarras más propias de Pink Floyd en una atmósfera con tonos perturbadores. Sintetizadores flotantes y pausados acordes construyen otro tema plácido y relajante en el que los elementos turbulentos se conjugan con una belleza inquietante.

El tema que da nombra al álbum, ’Future times’ mantiene ese tono de misterio con sus teclados zumbando entre sonidos espaciales e incursiones de guitarra que asedian los hipnóticos pasajes acústicos. Un espacio para la confusión en el que la suavidad de la guitarra se vuelve inquietante arropada por la experimentación constante de unos sintetizadores que no cejan en su perturbadora ambientación. El tema se apaga entre agresivos y profundos solos de guitarra.  

‘Defund The Police’ nos devuelve al sinfonismo espacial entre suaves zumbidos y efectos. Un nuevo escenario para la experimentación incorporando elementos de viento en un desolador paisaje casi drone.

El álbum cierra con «Wind Mountain», un espacio para la reflexión en una hábil combinación de acordes acústicos y elementos eléctricos creados por los sintetizadores que evoca a un lugar sagrado de los nativos americanos, así como un popular lugar de senderismo en Washington cerca de la casa de Mahood en Portland. Relajante y susurrante el tema supone un bálsamo gratificante con el aroma del medio oeste reflejado en sus surcos que cantan a los cuatro vientos que hay esperanza.

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Álbum Premiere y Reseña: HOLY MONITOR.- ‘Southern Lights

El quinteto griego HOLY MONITOR llevan desde 2015 ofreciéndonos su particular visión de la psicodelia moderna con maestría a través de cuatros Eps y un par álbumes de larga duración, con los que se han labrado una reputación dentro de la escena psicodélica contemporánea. Con su nuevo álbum ‘SOUTHERN LIGHTS’ deberían alcanzar el Olimpo del género, ya que la calidad y riqueza compositiva de sus canciones bien lo merece. Un fascinante trabajo que juega con elementos espaciales, ritmos kraut y aromas orientales en línea KIKAGAKU MOYO en unas canciones suaves impregnadas en bellas fragancias sonoras que no se olvidan de la tradición griega. Unos temas que son todo un bálsamo para el oyente y que ayuntan las malas vibraciones. Con tonos vintage, aportados por sus cálidos teclados, voces que evocan la psicodelia pop de los 60’s y guitarras ácidas llenas de magnetismo, ‘SOUTHERN LIGHTS’ muestra a la banda en plena madurez creativa, lo que le convierte en uno de esos álbumes que cualquier amante de la psicodelia no debería pasar por alto. Describiendo su particular mundo mágico, los temas consiguen que nos olvidemos de los convulsos tiempos que vivimos para elevarnos a una dimensión sensorial en la que todo flota de una manera etérea, relajando nuestros sentidos y proporcionándonos un gratificante viaje. Sus suaves reverberaciones, unidas a los ganchos de vocación progresiva y esos genes kraut, hacen que cada tema, sea un aliciente para seguir descubriendo a una banda brillante. Las algodonadas melodías funcionan tanto en los hipnóticos espacios siderales, como en las estancias vintage más propias del siglo pasado. Todo fluye con naturalidad, en ocasiones con la brisa del Mediterráneo meciendo sus armonías y en otras, con exóticas fragancias orientales perfumando sus canciones en un auténtico vergel psicodélico. Ecos floydianos, melodías Beatles, inspiración espacial, todo al final confluye en un caleidoscopio colorista que flota en sus etéreas atmósferas. Las vibraciones salvajes y embriagadoras de sus hipnóticos ritmos psicodélicos, desencadenan paisajes sonoros elaboradamente tallados llevan a los oyentes a una danza loca y hedonista para exorcizar las malas vibraciones y rebelarse contra la realidad. Sin duda, uno de esos álbumes llenos de sensibilidad, que debe perdurar en el recuerdo de la gente, cuando al finalizar el año se haga balance de lo mas destacado.

‘SOUTHERN LIGHTS’ está disponible vía Blackspin Records/Primitive Music en edición limita a 300 copias en alta calidad en vinilo rojo y blanco de 180 gr. Habiendo sido producido por HOLY MONITOR, Grabado y mezclado por Alex Bolpasis en Suono Studio, correspondiendo la grabación de las voces a George Nikas en Black Caravan. La masterización corrió a cargo de Nick Townsend en Townsend Mastering y el arte de la portada es de Bewild Brother.


HOLY MONITOR son: George Nikas (Voces y Guitarras), Stefanos Mitsis (Guitarras), Vangelis Mitsis (teclados), Alex Bolpasis (Bajo) y Dimitris Doumouliakas (batería)
Músic compuesta por Stefanos Mitsis y George Nikas con letras de George Nikas

‘River’ se desarrolla en un escenario heavy-psych en el que los teclados en tonos vintage aportan un tono agradable al ensoñador sonido de los griegos. Con un sonido estratificado en distintas capas, una introducción inicial deja paso a momentos de neo-psicodelia aromatizada. La lánguida voz aflora en un vergel colorista bajo agradables melodías. La dupla de guitarras repitiendo acordes consiguen crean una atmósfera etérea en la que el sonido flota produciendo un estado placentero para el oyente. El tema pasa por tres fases, para retomar en su parte final el sonido con el que nació. Sin duda una notable forma de empezar a introducirnos en este atractivo trabajo. El tema cuenta con sutiles ritmos de vocación kraut.
En un escenario más psicotrópico ‘Naked in the rain’ es el espacio perfecto para que la guitarra juega con pedales ofreciendo un sonido más psicodélico. Con voces infectadas de vientos exóticos el tema consigue conjugar elementos kraut, con ecos más 70’s sin perder los tonos psicodélicos. Rítmico, colorista y con un sonido vintage en un segundo plano, el corte nos acaricia con algodonadas melodías entre su magnética y por momento hipnótica instrumentación. El hammond lucha por copar un protagonismo que parece estar en manos del sonido de las guitarras, siempre con encajando las piezas a la perfección.
‘Bells’ nos ofrece un sonido que me evoca a muchos momentos de bandas como KIKAGAKU MOYO. Acolchados pasajes y aterciopeladas voces nos acarician manteniendo los tonos coloristas. Describiendo momentos más bucólicos el tema mantiene su combinación kraut sin perder la vocación psicodélica. Aquí la dimensión neo-psicodelica de HOLY MONITOR reincide en una fórmula que funciona. Frágil pero rico en matices el ritmo, sin que nos demos cuenta acaba por succionarnos a ese mundo de ensueño en el que la banda crea sus canciones. Con aires más sinfónicos, ‘Lights’ cabalga entre desarrollos livianos entre aromas celestiales con un toque de exotismo. Dulces melodías vocales flotan entre una instrumentación con algún elemento progresivo entre los efluvios psicodélicos habituales en todos los temas. Los sonidos del luminoso Mediterráneo parecen humedecer los acordes de otro bello tema aparente frágil. Intensificando su sonido el corte se torna más pesado y psicotrópico en su según parte, ofreciendo un crisol de sonidos hipnóticos con brillantes desarrollos de guitarra mientras su ritmo insistente.  parece tornarse más turbio y aturdidor de lo que habían mostrado con los temas precedentes.
Una gruesa línea de bajo abre las hostilidades en ‘The sky is fallin dow’. Un monumental corte en que las guitarras flotantes inciden entre un inquietante ritmo y un órgano envolvente.  Ecos sesenta, y ritmos más pesados consiguen crean un tema lleno de versatilidad y fuerza. Aquí la banda nos ofrece constante giros que hacen que la canción serpentea entre variadas armonías haciendo que su escucha nos depare diferentes alicientes. Casi floydiano por momentos, el tema conjuga a la perfección los sonidos de los inicios de la psicodelia con una apuesta completamente contemporánea. Con sus más de siete minutos de los crujientes sonidos de su apertura van disipándose a una atmósfera más etérea. Nuevamente los elementos progresivos hacen acto de presencia entre sus ritmos hipnóticos de vocación kraut. El protagonismo del órgano en su parte central hace que el corte explote en una deflagración mucho más pesada confirmando que los griegos no quieren renunciar a nada. Estamos ante uno de esos temas que nos ofrecen distintos alicientes cambiando su sonido a lo largo de su desarrollo, lo que hace que dependiendo del minuto que escuches te parecerá que estás ante un tema completamente diferente. Incluso percibo algún elemento más propio de The Beatles más lisérgicos y coloristas.
Susurrante y lleno de magnetismo ‘Hour glass’ nos acaricia con sus delicados acordes envueltos entre efectos flotantes. El lado más espacial de los griegos se muestra con timidez entre su psicodélico sonido. Emergiendo lentamente para crear una plácida atmósfera ideal para la relajación el tema parece no querer elevarse describiendo el silencio de insondables espacios reflexivos aptos para encontrar la paz interior. Todo un bálsamo para los sentidos que acaba por narcotizarnos en un sueño dulce y placentero mientras se diluye en el infinito.

Tras el reconfortante corte anterior, ‘Ocean trail’ explota en un arco iris colorista entre hipnóticos riffs y tonos vintage. Sus voces neo-psych de vocación 60’s aparecen entre constantes ondulaciones en las que se perciben vibraciones exóticas. Repitiendo su riff principal, el tema amortigua su intensidad con los registros vocales, elevándose con fuerza en la ausencia de las mismas. Con buenos desarrollos de guitarra el ritmo constante y el zumbido de los teclados van aportando matices sonoros a un notable tema que acaba por engullirnos entre sus vibraciones.

En una atmósfera menos perturbadora ‘Under the sea’ nos acaricia con bellas melodías impregnándonos de flotantes sonidos psicodélicos alejados de estridencias sonoras. Un acaramelado corte sobre el que parece influir el sonido de bandas como los citados Kikagaku Moyo. La belleza y la ternura en beneficio de otra atractiva y reconfortante canción.

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Reseña: Ryley Walker and KIKAGAKU MOYO.- ‘Deep Fried Grandeur’

El sello Husky Pants, propiedad del músico de Chicago Ryley Walker nos sorprende con ‘DEEP FRIED GRANDEUR’. Un registro en vivo del propio Ryley Walker junto a los japoneses KIKAGAKU MOYO en la actuación que realizaron juntos en el marco de la edición de 2018 del festival holandés de Le Guess Who? que se celebra en la ciudad de Utrech. Se trata de dos jams que se extienden a lo largo de cuarenta minutos hipnóticos y psicodélicos en los que nos presentan una aterradora fusión de rock acido, folk, freak y jazz, en una sesión en la que los sonidos pesados se mezclan con distintas referencias estilísticas. Un enfoque libre de la música que está en los genes de los japoneses, una banda que no duda en unir su talento con otros músicos para disfrutar juntos de su pasión común, hacer música. Tras una tarde de ensayo en la que principalmente bebieron expresos, y fumaron unos cigarrillos, se dijeron:  «Hombre, estaremos bien». Y lo cierto es que solo tienes que escuchar ‘DEP FRIED GRANDEUR’ para descubrir a un puñado de músicos pasándoselo bien. Unidos por un hilo invisible, sus acordes hacen que el caos sea algo controlado. Atmosféricos, psicotrópicos, místicos y con un magnetismo absoluto, los japoneses y el americano, van construyendo sus jams ofreciéndonos siempre un espacio hipnótico lleno de alicientes. Serpenteando entre exóticos sonidos orientales e hipnóticos desarrollos espaciales de vocación kraut, transitan por una senda llena de psicotrópicos creando un efecto narcótico en el oyente. momentos de psicodelia aromatiza, pasajes mucho más ácidos y pesados conviven en un colorista Jardín del edén en el que todo es belleza. Como si dividieran los dos temas en varias etapas ambos tienen el denominador común de la métrica. Divididos en tres partes diferentes los temas evolucionan tanto en intensidad como en armonía ofreciendo un estimulo distinto al oyente. Toda una liberación sensorial desde la improvisación de unos músicos talentosos y creativos.

‘Pour Dampness Down In The Stream’ el flotante sonido del sitar nos introduce con etéreos pasajes a una mágica jam. Misticismo y espiritualidad en una florida atmósfera psicodélica. Incorporando lentamente instrumentos, se va produciendo la lenta metamorfosis. El capullo se convierte en mariposa entre bellas melodías con un denominador común, el caos. Un caos controlado en todo momento como si los músicos estuvieran unidos por un hilo invisible que dirige sus acordes. Al unísono, el tema se retuerce cambiando su fisonomía mientras nos sumerge en un espacio hipnótico. Dulce, pero borroso a su vez, los efluvios psicodélicos nos narcotizan en un trance sensorial que acaba por absorbernos. Bellos y pausados acordes entre loops y acordes en forma free-jazz, van consiguiendo construir una jam que se presenta en distintos niveles. Estratificando su sonido a capa, cada instrumento tiene su protagonismo sin que nada desentone. Una química interpretativa que exuda efluvios psicotrópicos según avanza en su lento caminar. Creando una suave brisa sonora, ésta se ve empujada por vientos más fornidos que hacen la pesadez aflore en un penetrante sonido. Reconfortantes pasajes que consiguen transmitir al oyente un estado sensorial de máxima placidez y relajación hasta producirse el silencio. Tras él el tema ofrece una segunda parte en la que los hipnóticos ritmos nos envuelven en una burbuja psicodelica de la no querrás salir.  Ritmos kraut, efectos espaciales nos trasladan a un espacio sideral en el que encontramos un auténtico calidoscopio sonoro. En su parte final la experimentación freak se impregna de sonidos orientales para cerrar el circulo volviendo a su origen. ¡¡Sencillamente apoteósica!!

La segunda jam, ‘Shrinks The Day’ parte de una atmósfera inquietante e hipnótica. Nuevamente el sitar aportando color y mística tradicional. Mas perturbador desde su inicio la guitarra sucede al sitar ofreciendo ecos a cabello entre el rock sureño y la tradición oriental entre la embriagadora y magnética atmósfera. Un sonido turbio en segundo plano, y los devaneos de los instrumentos aflorando por cada rincón uniéndose a una fiesta colorista. Aumentando la intensidad el sonido se engrandece en una bacanal psicodélica que va cogiendo forma lentamente. Un ritmo dinámico que parece no desfallecer en ningún momento. Solos preciosistas de guitarra que parecen replicarse entre sí, con un denso sonido tras ellos. Con acordes llenos de belleza y luminosidad van describiendo un particular Jardín del Edén. Todo un mundo de color a través de bellas y exóticas melodías. Creando un sonido etéreo y algodonado la mitad de la jam cambia su aspecto para una improvisación Avant-garde. Anárquicos pasajes experimentales crean un momento de confusión aturdiéndonos antes de mutar nuevamente. Tras esos histriónicos momentos, el legado del kraut kosmiche se presenta en un viaje de LSD. Los pasajes más psicotrópicos de la jam logran magnetizar al oyente en un nuevo trance hipnótico de tintes futuristas.  vistiéndose de Hawkwind, la maquinara se eleva a espacios siderales para perderse en el infinito.

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Reseña: BOVEDA DEL SOL.- ‘Traveler Between Worlds’

Cada día nos encontramos con proyectos unipersonales en los que la calidad de las composiciones es digna de cualquier banda al uso. En esta ocasión el ex –FUZZ FORWARD, Jordi Vaquero libera el segundo trabajo con su alter ego BOVEDA DEL SOL. Cuatro años han pasado desde que publicara ‘TERRA FIRMA’, un trabajo en el que el doom predominaba en unos temas de vocación espacial con aditamentos drone. En esta ocasión ‘TRAVELER BETWEEN WORLDS’ con sus quince minutos divididos en dos temas, sin alejarse de esa propuesta, incide más en la psicodelia pesada y los sonidos espaciales con la conjunción de la guitarra y los sintetizadores fundamentalmente. Dos temas gestados a lo largo del presente año con la intención de tener una formación de músicos con la que llevar el proyecto a los escenarios, y poder así presentarlo como es debido. Como todos sabemos la pandemia ha hecho que eso no fuera posible, por lo que Jordi decidió pausar la finalización de lo que iba a ser un nuevo LP (que por otro lado está prácticamente escrito y grabado) y publicar este EP digital y gratuito para resarcirse de las ganas de publicar nueva música. Lo que supone un avance del camino que está transitando con una creación más espontánea que se aleja de la experimentación drone ambiental. Haciendo que los temas surjan de una forma más espontánea.  Precisamente de esas improvisaciones nacen estas canciones. Unos temas instalados en un ‘Empirical space doom’ como lo llama el propio Jordi con influencias tan dispares como Opeth, Bongripper o Oresund Space Collective. El resultado es quince extasiantes minutos en los que atravesamos esa barrera sensorial que muchas veces nos proporciona la música para alejarnos a un mundo lleno de sensaciones.  

En una aromatizada atmósfera psicodélica ‘Traveler Between Worlds’ cuenta con los elementos doom que encontrábamos en su debut y voces salidas de alguna sima tenebrosa para encontrar un mundo con elementos progresivos y exóticas resonancias psicodélicas. Creando un clima lleno de misticismo los graves tambores rituales golpean entre la densa bruma instrumental. Con ciertos tonos rituales, sintetizadores y guitarra van ornamentando un corte de apariencia apacible y ensoñadores pero que en su interior contiene una pesadez abrumadora. Ciertos elementos espaciales creados por los sintetizadores son atravesados por pasajes heavy-psych custodiados por una excelsa línea de bajo. Resulta de lo mas atractiva la combinación de los exóticos vientos traídos por los sintetizadores con la robustez de su cadente y pesado ritmo. Envolvente y hechizante el corte ensambla bien todos sus elementos para mostrarse cohesionado y atractivo.

Emergiendo de un entorno sideral, ‘Zero​-​G Elevator Music’ fluye en un lento génesis al que Jordi va incorporando distintos elementos sonoros. Desarrollándose entre una neblina narcótica todo se desarrolla en un paisaje onírico lento y paciente. Un capullo que tiene su pausada Metamorfosis para ofrecer una estancia apacible y psicodélica en la que se prescinde de los momentos doom del corte anterior. Heavy-psych de muchos kilates que deambula en misteriosos entornos, pero avanzando con paso firme. Encontrando el equilibrio perfecto entre guitarra y sintetizadores navega entre insondables espacios hasta disiparse en un particular cosmos sonoro en el que irremediablemente nos sentidos atrapados.

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Reseña: DOMO.- ‘Domonautas Vol. 2’

Hace que 11 meses los alicantinos DOMO publicaban ’DOMONAUTAS VOL.1’ tras cuatro años de silencio. Un álbum en el que se mostraban más progresivos y algo menos espaciales, pero sobre todo muy influenciados por los sonidos del Mediterráneo. Aquella entrega solo era la primera parte de un álbum conceptual que ahora se completa con la publicación de ‘DOMONAUTS VOL. 2’. Si en la primera parte coloreaban con la brisa mediterránea unos temas eminentemente heavy-psych, aquí, ese hálito del Mare Nostrum se siente con mayor profundidad. Sobre su poderosa base pesada, el cuarteto aromatiza sus pasajes con fragancias exóticas dándole gran brillo y color a unos temas que habitan en oscuras atmósferas.  Tres largos temas y un breve interludio que continúan el relato de su primera parte y que suponen un atractivo y estimulante viaje a través de la psicodelia. Incluso en los momentos en los que DOMO saca a relucir toda su artillería pesada, lo hace sin caer en tópicos y en sonido ya demasiados trillados. Aportando un soplo de aire fresco a un género que parece no tener límite en sus variantes, a pesar de tantos albúmenes cortados por el mismo patrón stoner. Si te preguntas si no vas a encontrar riffs arenosos repletos de fuzz, la respuesta es SI. A pesar de que estemos ante un álbum psico-progresivo, los momentos cercanos al doom, con sus rugosos riffs, existen entre sus surcos, pero insertados con mesura, lo que hace que la sensación de ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ es de un álbum para “el viaje”. Entre los algodonados pasajes de guitarra afloran densos y crujientes riffs que a su vez vienen disfrazados entre bellos ornamentos llegados de oriente. Todo un hechizo seductor que hace que nos rindamos ante el magnetismo de sus temas.  Cualquiera que conozca la escena progresiva andaluza de mediados de los 70’s, encontrará aquí sonidos muy familiares, pero a su vez, los devoradores de la arena del desierto también van a encontrar su secarral. Por otro lado, si tus referentes, son bandas como Colour Haze, también tendrás tu espacio de gozo. Otro de los detalles que ya vimos en la primera entrega de ‘DOMONAUTAS’, era el cuidado trabajo que tenían las voces, algo que queda corroborado en esta segunda entrega. Por todo ello, podríamos decir que es un álbum para todos los públicos, siempre que estés dispuesto a salir de tu zona de confort, la experiencia sin duda merece la pena.

DOMO son: Pablo Criado (guitarras, trompeta, tambur y efectos), Samuel Riviere (guitarra eléctrica, sitar y efectos), Óscar Soler (bajo, guitarra acústica sintetizadores y voces), Paco García (batería y percusión).

El arte de la portada corresponde a Marteen Donders, y ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ está disponible vía Clostridium Records.

‘Avaxasa’ abre el álbum con suaves acordes y poderosos tambores para discurrir en una atmósfera heavy-psych. Un cadente bajo y unos tambores gruesos soportan una excursión por exóticos sonidos de vocación mediterránea. El tema transcurre plomizo sin perder su aura psych. En este escenario la guitarra desarrolla pasajes aromatizados repartiendo bellas fragancias entre la densidad de la base rítmica. Tonos orientales se repiten dando brillo a los siete minutos de tema que se pasan sin darte cuenta, lo que refleja el poder seductor que la banda imprime al corte.  
Tras ese colorista paseo por la psicodelia pesada ‘Dolmen’ parte de un entorno ritual lleno de magnetismo. Los tonos exóticos del corte anterior vuelven a aparecer con delicados acordes de guitarra en tonos místicos. Susurrante la hermosura y el sosiego aparece para acariciarnos con delicadeza en un enigmático pero placentero entorno. Alejados de la pesadez en sus primeros tres minutos, el tema explota con difusos riffs intoxicantes para desarrollarse por momentos en esa fina línea en la que la psicodelia pesada coquetea con el doom. Tras ese flirteo, los seductores cantos nos inundan con aromáticas fragancias llegadas de oriente que penetran en el grueso soporte instrumental. Instalados en ese entorno de sonidos mediterráneos, los alicantinos parecen recuperar los ecos progresivos de los setenta en una conjunción con el pesado sonido innato en la banda. Breves pasajes recitados y Quejidos andalusís inundan el tema de sentimiento. La combinación de lo pesado y lo aromático resulta de lo más atrayente en un tema que está lleno de matices y textura que se conjugan con gran acierto. ¿Podría ser este el resultado si Triana se vistiera de doom?
‘El altar’ se muestra como un apacible interludio de dos minutos en el que sus delicados acordes sirven de bálsamo sanador y reconfortante entre tonos de cierta melancolía.
Con un sosiego gratificante, la apertura de ‘Vientohalcón’ nos muestra a la banda construyendo un tema de psicodelia aromática. Sin prisas para evolucionar, el corte nos traslada la pausa gracias al gran trabajo de la guitarra y al magnetismo de la línea de bajo.   Ecos de Colour Haze, en un tema que se eleva majestuoso incrementando el poder de sus riffs, pero siempre aportando el lado mágico y hechizante de una banda que aquí definitivamente se deja seducir por pasajes heavy-psych de mucho calado. A lo largo de sus quince minutos el tema consigue conjugar la dualidad entre la calma y el confort con un interior más pesado y fornido. Los pasajes vocales retoman elementos 70’s sin perder su vocación psych. Tras momentos de elevación de la intensidad, el corte reposa en delicados y susurrantes pasajes que nos acarician suavemente. Aquí la belleza aflora en acordes reconfortantes que aportan bienestar y sosiego. Instalado en esa atmósfera sanadora, En un espacio brumoso el tema se ve adornado por delicados pasajes de saxo custodiados por unos cadentes tambores. Aquí aflora el lado más progresivo de los alicantinos, llegando a flirtear con el jazz bajo una atmósfera psico-progresiva antes de elevarse majestuoso por senderos más tortuosos en los que la fuerza de la banda queda patente. Llenando de épica el corte, los vestigios del pasado aparecen con estrofas llenas de rabia en brillantes momentos de pesadez que no reniegan de su auténtica vocación psicotrópica.   Como si renacieran de las cenizas DOMO se muestran más firmes y sólidos en su sonido ofreciendo unos desarrollos de guitarra de lo más atrayentes.

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