DEAD OTTER.- «Bridge of Weird»

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Los galeses DEAD OTTER construyen en «BRIDGE OF WEIRD» un álbum en el que prima más la psicodelia que los sonidos de stoner e incluso metal que estaban más presentes en su EP debut. en esta ocasión la banda apuesta con más firmeza en los sonidos psicodelicos y espaciales con pinceladas progresivas, por encima de la pesadez más metálica y más contundente de «PATHFINDER» . La mayor parte del protagonismo del mismo,  lo acaparan las guitarras de John Riddell  y Omar Aborida, guitarrista a la sazón de COSMIC DEAD, con las que logran crear atmósferas ensoñadoras en alguna galaxia alejada de la razón y donde lo terrenal pasa a un segundo plano.  El sonido es deformado y moldeado  por jamas que recrean atractivas figuras o crudas escenas en las que aparecen vestigios stoner o hard-rock más clásico; con una base rítmica detrás, con Gavin Riddell (bajo) y la batería de Scott Falconer la cuadratura del círculo es perfecta.

«Eye elevator», Desde calmados acordes con aire oriental, va generando relajación. Evolucionando con guitarras que se desdoblan con multitud de efectos de una psicodelia caleidoscopica. Un espectro atractivo y atrayente a su vez. Con un leve giro cercano a parámetros stoner la instrumentación nos evoca solitarios y desolados paisajes desérticos espaciales. Todo el peso de la absorbente y atmosférica instrumentación, recae sobre el incombustible dueto de guitarras.

La constante se repite en «Waning», tema en el que los galeses nos describen reposadas atmósferas rebosantes de belleza a través de cánones psico-progresivos, en los que  los desarrollos de una afilada y narcótica guitarra cargada de fuzz, nos envuelve a través de efectos  sobrevolando decidida y profunda a la vez que intensa, en sus recorridos por el mástil apretando y acariciando las cuerdas infatigablemente.

En «Fur», partiendo desde acordes acústicos, crean un interludio es escaso medio menuto.

«LUV426» luce más enérgico, hard-stoner, alejándose levemente de la psicodelia  se va variando a esquemas sin perder los rasgueos psicotrópicos, en pura vena HAWKWIND. Densos y potentes, sin desfallecer en los derroches de distorsiones y efectos. Se trata de otra cara de la banda, mucho más contundente, en la que el ruido y el volumen predominan sobre la calma. En esta ocasión la base rítmica, especialmente la batería se acelera con una guitarra que ahora galopa desbocada en sus interminables y profundos solos.

Retomando las acústicas atmósferas de psicodelia progresiva en las que tan bien se maneja DEAD OTTER, «Bridge of weird», a lo largo de sus trece minutos, supone el tema culmen del disco. Livianos momentos, de refrescantes armonías afrodisíacas y murmurantes, dotadas de un estética impecable, en las que la dualidad de las guitarras generan espacios sonoros de gran intensidad y belleza absorbente. Los pasajes de efectos fuzz, y momentos cercanos al stoner, ponen el músculo en la segunda parte del corte, para abandonar la distorsión por vistosas armonías que despiden unas atractivas fragancias sonoras que se van volviendo más intensas y penetrantes. El refinamiento lo ponen los momentos de post-rock que residen al alguna de los acordes de la parte final.

El disco se encuentra en formato físico a través de Riot Season Records

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BOURBON.- «Fuente Vieja»

7a638bb2-32bd-4dd3-a771-1771c0f54b8cTras dos discos en los que primaba el hard rock clásico de origen setentero, con pinceladas psicodélicas, el trío  gaditano compuesto por los hermanos Raúl y Álvaro Guerrero y Juanma Gonzálvez, en «FUENTE VIEJA» van más allá.

Con tan solo escuchar unos segundos del tema que abre el disco, ya presiento que estamos ante algo grande. Como en una vuelta a mi adolescencia los sonidos que fluyen de «Si veis la luz, corred» evocándome momentos en los que uno quería comerse el mundo al son de grupos que cantaban en español, a diferencia de la mayor parte de las formaciones actuales. Una energía vital que brotaba de los acordes de una guitarra, de las baquetas de una batería o de un tipo desaliñado que se dejaba la voz delante de un micrófono.  Sonidos psico-progresivos con una bucólica voz  arropada por una guitarra que se abre paso lentamente para ir creciendo, engrandeciéndose. El hippismo y el lirismo conjugados con energía en un corte evolutivo y que sobresale un poco por encima del resto de los temas. 

Con esta premisa, las ganas de sumergirme en el siguiente corte me generan nerviosismo. ¿Que vendrá después? ¿Es un espejismo, o es real?. Algo tan sencillo como unas atmósferas de hard-progresivo, rocoso, con fuerte sinfonísmo  en el que la melancolía y una cierta magia están presentes en todo el álbum.«El sendero» es un corte más enérgico, quizás un poco más cercano a lo presentado en «DEVASTACIÓN», y en el que la guitarra tiene una mayor presencia. Algo más nebulosa y mucha más tensión vocal, que logran otro corte completo en el que es más palpable la herencia del hard-rock clásico, pero a su vez, comienza a tener pequeñas pinceladas del origen de su música, que no es otro que la esencia del rock andaluz. 

Esas pinceladas de las que hablo, se convierten en brochazos de trazo gordo en el tema que nos anticiparon hace semanas como single de presentación de «FUENTE VIEJA». «A punto de arder». Si he estado escuchando comparaciones de su sonido con una formación como Triana, pienso aunque esa influencia existe, la cosa va un poco más allá. Ciertamente existe un rescate muy apetecible de los ecos que brotaban de Andalucía en la mitad de los setenta, como ya hemos visto con sus paisanos ATAVISMO, en su último trabajo. Para los no iniciados, hay que recordar que aún siendo una pieza fundamental y básica en el nacimiento del rock andaluz, había vida antes de Triana, y desde mi  modesto punto de vista, esa es la verdadera «fuente vieja» de la que beben BOURBON. Los tonos melancólicos, en los que la nostalgia se mastica, el sentimiento que se transmite de sus letras, y esa fuerza intrínseca que tiene el tema nos llevan a retroceder a SMASH, CAI, o EXPREXIÓN. Aquella primera oleada que nacía en Andalucía con bandas como Gong, All & Nothing o Nuevos Tiempos y que fueron el germen de lo que posteriormente supuso el rock andaluz a finales de los setenta. Ahí ubico (no se sé si acertadamente o no) esa fuente de la que hablan en el título del disco, aún sabiendo que el origen del nombre del álbum corresponde a una plaza situada en Sanlucar de Barrameda. Curiosa coincidencia que formaciones del sur pongan nombre a sus discos de lugares de su entorno. Últimamente lo han hecho ATAVISMO con su «Valdeinfierno», pero debemos recordar que ya SMASH hizo lo mismo con  «Glorieta de los lotos» (un estanque en el parque de María Luisa en Sevilla)  allá por 1970.  Imagino que simplemente será una casualidad y mi referencia es solo una ocurrencia por mi parte, pero, es una coincidencia más.

El sonido de rock progresivo andaluz queda patente más que nunca en el tema que da nombre al disco. «Fuente vieja», refleja esa melancolía, esa especie de añoranza de tiempos pasados. La incorporación de los teclados le da un toque especial, así como esos acordes de guitarra que transpira aires andaluces. Con tonos en blanco y negro, el bucolísmo y ese toque de hippismo que le dota de una cierta morriña, gracias especialmente a los teclados, para luego explotar esplendoroso con unos cambios perfectamente trabajados con unos arreglos de composición brillantes.   La dupla de guitarra eléctrica y acústica denota un gran trabajo de composición.

Mucho más colorido «La triste realidad»,  a pesar de su nombre, se presenta como un corte luminoso. la combinación de guitarra con teclado lo convierte en un temas en el que los aires mediterráneos se intercalan con lo andaluz, bajo una estética más progresiva.  A pesar de las lánguidas voces la evolución a espacios más ampulosos refresca el bucolísmo que lleva intrínseco.

Los tonos de tristeza se intensifican gracias al trabajo del bajo y a unos acordes de guitarra en «Hacia el sol». Una crudeza desgarradora que se traduce en su letra. el dolor a flor de piel unido a su lírica genera momentos de añoranzas pasadas. 

Si estamos ante un trabajo íntimo, nostálgico, también estamos ante un disco vivo y esperanzador. El dato de que la banda no cante en inglés es un elemento que hace que su mensaje cale mucho más, y tanto la nostalgia como la esperanza sean reflejadas con mayor acierto.

Así, «Destierro», el tema más largo del álbum con sus ocho minutos resume esas sensaciones sobre unos esquemas en los que encajan tanto los sonidos psicodélicos como los sonidos progresivos. todo ello, sin olvidar de que estamos ante una banda de rock. lo cierto es que la versatilidad que tiene «FUENTE VIEJA», lo convierte en un disco sobresaliente.  La gran pregunta es si un trabajo así, llegará a los amantes del rock andaluz del que tanto tiene en su interior, o pasará inadvertido para todos los nostálgicos de aquella etapa. el tiempo nos ofrecerá la respuesta.

«FUENTE VIEJA» es publicado por el sello Spinda Records

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LA CADENA PSYCH JAMBAND.- «Hope?»

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Ya desde la portada de «HOPE» podemos intuir que en su interior puede haber algo grande. La formación sevillana LA CADENA PSYCH JAMBAND en su tercer álbum nos ofrece siete pistas en las que investigan en los sonidos psicodélicos con una clara inclinación hacia escenarios progresivos. Y si, la portada hace honor a la grandeza de su contenido es muy grande!!!. Además estamos ante un registro que fue grabado en vivo en el estudio lo que le da todavía más valor. 

Los suaves acordes con los que se inicia «Going home?» son suficientes para que la relajación llegue a nuestra mente. Un predominante y placentero órgano soporta el peso de una composición en la que sutilmente se van sucediendo agradables melodías que son acrecentadas con la susurrante guitarra que va apareciendo entre sus armonías. Con vocación progresiva la intensidad se va elevando sutilmente, sin estridencias.

Conjugando notablemente la vocación progresiva de la formación con el espíritu psicodélico, «Guilty», un tema dividido en dos partes, comienza a remontar a laderas más cercanas a posicionamientos de psicodelia pesada con algún ligero guiño stoner. Las voces no permiten que la situación se desmande, y hacer regresar a los paisajes en los que la relajación y la mística dominan el entorno. La aparente suavidad no impide que estemos ante una instrumentación y una narración intensa. No necesitamos salir fuera de nuestras fronteras para encontrar apuestas más promiscuas al norte de los Pirineos. 

Navegando por escenarios drone siderales, en la segunda de las partes, el bajo toma las riendas de la nave para dirigirla hace inescrutables territorios en los que la banda se siente cómoda experimentando con elementos espaciales. Una vez llegados a este punto, el retorno ha las atmósferas psico-progresivas se produce con una naturalidad digna de admiración. Todo compactado, con una gran maestría en la ejecución, los susurros de sus acordes, aterrizan en espacios sinfónicos vislumbrándose en la lejanía aires andaluces que seguramente llegan de su Sevilla natal.. Cuando nos hemos rendidos a su morfínica propuesta la guitarra da un paso adelante. Las voces que evocan desesperación con sus lamentos generan un cambio de escenario hacia un a psicodelia pesada que se transmuta en momentos de hard-rock donde los efectos de guitarra la intensidad de su batería y la velocidad en la ejecución. Todo un balanceo entre columpios de psicodelia, progresivo y hard que se va tensando: La conjunción de la solidez con lo liviano, que queda de manifiesto con unos solas de guitarra herederos de Pink Floyd. Belleza y magia que hacen de «Guilty II» el tema más brillante del disco.

Tras una breve incursión libre en territorios de oscura experimentación en «Ground», los sevillanos hacen honor a su nombre en forma de jam que acaba en los confines del universo. 

El duelo de guitarra y bajo que se produce en «Beyond the sades», adquiere unas cuotas de intensidad que nos hacen viajar a los setenta. El momento dorado de las bandas de hard-progresivo queda reflejado en un oscilante tema que usando registros vocales  cercanos al hard&heavy, aterriza en pistas más terrenales y tranquilas usando amenazadores registros vocales operísticos sobre esa experimentación instrumental de tintes progresivos.

Si hay dos cosas que me sorprenden en «HOPE?» son la facilidad con la que encajan  las complejas piezas compositivas para que el puzzle no se resienta y la facilidad para transitar por distintos estilos con una cohesión en la que no se aprecian los cambios.

Unas campanas eclesiásticas y unos coros pastorales dan paso a un ejercicio de hard-progresvio setentero de libro en «Children».  Un tema que parece sacado de un disco de los británicos GRAVY TRAIN; inevitable la comparación. Y esto es una comparación en positivo,  puesto que hablamos de una magnífica banda. Pasajes progresivos, coros, psicodelia ácida, ritmo, órgano retro, guitarra que  regala fuzz a raudales. incluso aparecen voces pseudo-árabes que le dan el toque oriental o andalusí a un bello tema evocador de momentos de gloria de grandes imperios.  

El broche final este compendio de buen hacer es tarea de «Home».  Con relajantes momentos acústicos, sobre un cielo gris, luna grave y viril voz nos narcotiza antes del aquelarre somnífero de los momentos de una susurrante guitarra, que nos adormece creando una atmósfera de relajación y bienestar que adquiere profundidad con unos teclados que culminan una composición relajada pero con una solidez que no admite margen de duda.

Es fácil ponerse a escribir de trabajos de estas características y mucho más si vienen de la escena psico-progresiva nacional. Un empujón para seguir teniendo «ESPERANZA» en la buena música y en los buenos discos y .»HOPE?», lo es!!! todo un canto a la calidad musical.

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THE EXPLODING EYES ORCHESTRA.- «II»

svart157_exploding_eyes_ii_coverEl proyecto que comenzó como una diversión y una terapia alternativa a JESS AND THE ANCIENT ONES, cierra su etapa con esta segunda entrega. Con cinco miembros en sus filas, THE EXPLODING EYES ORCHESTRA supuso la evasión del guitarrista Thomas Corpse para sus plasmar sus esfuerzos creativos mientras que la banda principal quedó inactiva, transformándose en una nave nodriza de ésta.. Grabaron en 2015 su primer trabajo, y este «II», se grabó también en aquellas mismas sesiones, viendo la luz el próximo 5 de octubre vía Svart Records.  Con el resurgimiento de JESS…, la banda anuncia a su vez el fin del proyecto, enterrandolo con este disco como epitafio. 

THE EXPLODING EYES ORCHESTRA representó un acercamiento más terrenal a la sonido del rock psicodélico, hacia la cual JESS AND THE ANCIENT ONES también se dirigió, y finalmente se encontraron con la misma alineación exacta.

Tratando de hacer música para mantener la fresca, sin complicaciones, los finlandeses se internan en una atmósfera psicodélica de baja intensidad, en la que los ritmos hipnóticos  acompañan bucólicas voces que sobrevuelan un jardín del edén en el que las ninfas se asoman a placenteros pasajes sonoros. Así «Those of us left» abre el disco rayando territorios post-rock.

Con momentos de teclados floridos, esas voces femeninas tratan de seducirnos con coros e instrumentación que pisa los terrenos progresivos en composiciones complejas salpicadas de solos de guitarra entre la espesura de los teclados. La aparente fragilidad de «Belladona» en realidad esconde una compleja creación.

Si hay una nota común en la mayoría de los temas es el romanticismo y la melancolía que se transmite de sus acordes. En ocasiones derrochando tristeza, con melodías que flotan en el ambiente de tiempos pasados, creando enigmáticos espacios en los que los sonidos de mandolina o flauta describen momentos que bien podrían ubicarse a comienzos del siglo pasado. («Harmain»).

Describiendo la depresión y el aislamiento de los nuevos tiempos, la muerte de occidente y todas las mierdas que nos escupe la televisión diariamente, en espera que alguien cambie la dinámica.

Tonos de cabaret mezclados con elementos progresivos en una huida hacia adelante. «The thing you do», contiene un hipnótico piano que crea una auténtica maraña sonora pisando terrenos propios de la avant-garde, el corte describe una enajenación psíquica.

Un eclecticismo en blanco y negro con temática progresiva encontramos en «The birch and The Sparrow».

Destacan  «Go go Johnny do», y «Love eternal». Dos cortes que sobre una base de rock clásico, aparecen como más conexos, derrochando melancolía y romanticismo. El primero con un mayor predominio de unas guitarras que poner el nervio, y el segundo, bajo el prisma de un clasicismo romántico. Un sinfonismo suave y dulce en el que las voces brillan con luz propia en forma de coros de ninfas,  sobre una atmósfera envolvente y relajada con la mirada puesta en la música alternativa que se aleja del ocultismo y la pesadez de su banda principal.

 

 

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KIKAGAKU MOYO.- «Masana temples»

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En MASANA TEMPLES, la banda quería desafiar sus propios conceptos sobre la música psicodélica. Su potencia se mantiene intacta en este disco, pero definen más sus composiciones haciéndolas más nítidas. Un trabajo que va mutando en constantes metamorfosis para obtener un resultado atractivo, bello e intenso.

Siempre dando rienda suelta a su creatividad y reflejándola con una ejecución magistral que denota el gran dominio que tienen de sus instrumentos. Constantemente en busca de la libertad mental en ese transito entre lo espiritual y lo material. Una espiritualidad a la que nunca renuncian, y lo hacen dándose libertad en la ejecución, como la han hecho desde sus inicios. La libre creación de una música que acaba acoplándose con la complicidad que los miembros de KIKAGAKU MOYO tienen entre si. Todos tienen su protagonismo, parece que estemos ante una banda, que aparentemente no tiene lideres, y cada uno es su propio jefe, sin perder el respeto oriental a los momentos de gloria de los demás. 

El sitar como protagonista en el primer tema del álbum, aportando ese toque oriental tan característico de los japoneses y que les hace una banda única en la escena. Belleza y espiritualidad unidos con la psicodelia nos inician en este viaje desde «Entrance»

Sonidos vintage de los sesenta aparecen desde la guitarra fuzz, con calma. A continuación la susurrante voz de Tomo Katsurada    se mezcla con tonos que coquetean con el jazz y la psicodelia apacible, así como con sonidos de la galería italiana setentera, con teclados y guitarra como protagonistas en «Dripping sun». Un re-confortable paseo  por floridos jardines del edén. Flores de loto y nenúfares despiden fragancias cautivadoras. a continuación la banda sale de ese estado de meditación para iniciar una travesía mucho más tormentosa intensificando su sonido con una sucesión de riffs de guitarra, que confirman ante quienes estamos. Una banda sutil pero sólida  en la que la fragilidad es solo aparente.

Los temas van mutando de la calma al ritmo, y del ritmo al sosiego. «Nazo nazo» refleja entornos de templos japoneses rodeados de flores de loto. El acento oriental lleva en forma de suave brisa reconfortante.

Si algo tienen KIKAGAKU MOYO es la facilidad para combinar y fusionar tonalidades distintas. Psicodelia, kraut-rock, jazz, folk,  todo entra en esas jams que libre y espontáneamente (o no tanto) se convierten en temas oscilantes. lo cierto es que el resultado parece sencillo dentro de la complejidad de algunas estructuras. 

El hipnotismo kraut que vemos en «Fluffy Kosmisch» gracias a la batería y a unos teclados repetitivos, es suavizada sin estridencias por la sutileza de los acordes del sitar para poco a poco ir introduciéndose en una espiral de sonido.

Siguiendo esa linea kraut, «Majupose» se construye sobre una línea de bajo que marca la melodía para ir incorporando elementos e instrumentos sobre la misma.

El smooth-jazz aparece en «Orange peel» sobre repetida estructura hipnótica y repetitiva. En una dinámico avance, estamos ante un corte evolutivo que incluye desde extrañas coros a voces cercanas a registros de bossa. el sitar y la guitarra más densa aparecen para arropar la composición.

En MASSANA TEMPLES encontramos más elementos jazzisticos que en sus anteriores trabajos. El hecho de haber grabado el disco en Lisboa junto al músico de jazz , Bruno pernadas supongo que tiene una gran influencia en ésto.  

A pesar de ser un disco algo más intimista que sus predecesores, los riffs potentes no desaparecen de la creación de la banda. Clara muestra de ello es «Gatherings», seguramente el tema más potente del trabajo, a pesar de que nos volvemos a encontrar elementos folk, una hechizante batería y tonos kraut-rock lisérgicos, la guitarra y el órgano de vocación retro le diferencia de alguna manera del resto de las pistas. 

Para cualquiera que escuche a KIKAGAKU MOYO por primera vez, puede sorprenderle la aparente fragilidad de una banda que logra transmitir toda la sensualidad de sus discos en su directos, pero con una fuerza y potencia que posiblemente no llegue a percibirse en sus surcos.

El disco cierra con una composición acústica en la que los arpegios de guitarra recrean un oasis de paz y relax sensorial ayudados por las aterciopeladas voces. «Blanket song» pone punto final a otro gran disco de KIKAGAKU MOYO

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