PALACE IN THUNDERLAND.- «The King of the Empty Aeon»

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Después de casi cuatro años desde su último lanzamiento, PALACE IN THUNDERLAND nos sorprender con «THE KING OS THE EMPTY AEON», su  lanzamiento más centrado y complejo hasta el momento. Un álbum conceptual de nueve canciones, cuya creación está fuertemente inspirada en «Animals» de Pink Floyd, «Zen Arcade» de Husker Du o «2112» de Rush . Una interpretación musical puede escucharse como una sola canción dividida en partes distintas o un conjunto diverso de canciones unidas para hacer un todo. Con una apuesta atractiva en la que la vibraciones heavy-progresivas, post-rock, psicodélicas, de metal melódico y stoner se combinan con una habilidad al alcance de muy pocos. Cortes densos en los que las melodías juegan un importantisimo papel. Voces llegadas de los ochenta dominan pesados y nebulosos pasajes instrumentales, siempre con dinamismo y habilidad. Cambios constantes en la trama que hacen de este trabajo un plato muy apetecible y del que cada cucharada que tomas, te entran ganas de catarlo mas.

El corte que da título al álbum, «The King of the empty aeon», con una introducción de efectos pseudo-espaciales e hipnóticos acordes que coquetean con el post-rock, la banda va mutando el caracter del tema hacia vigorosos ritmos stoner que tomas muchas influencias de los postulados del heavy-progresivo. Estribillos y coros efectivos propios de los años ochenta se intercalan entre esos ritmos, sin perder la vocación progresiva. Con una estructura repetida, el corte está dotado de una agilidad que roza los esquemas vocales de las bandas A.O.R. para adaptarse al stoner.

Siempre en constantes cambios de la misma trama argumental, «Floataway» con sus acordes acústicos rememora a los mismísimos Pink floyd.

«Viocarlous» una de los temas más potentes, combina guitarras y solos virtuosos del heavy-metal con difusos y pesados riffs desertticos. Toda una estampida de bisontes que solo deja desolación a su paso. Grueso y ecléptico, en su interior podemos encontrar commentos doom.

Sin descanso, los primeros acordes de bajo, nos introducen en oscuros bosques psi-progresivos en «What is human?». Atrayentes melodías, y ese bajo hipnótico y fornido van describiendo una calma purificadora. Ensoñadoras atmósferas con fugaces meteoros llegados del espacio, colorean un tema de psicodelia calmada y cautivadora.

PALACE IN THUNDERLAND une los temas como si fuesen capítulos de un libro. Un tomo en el que se escribe la historia entrelazada. Así «The ilusion come live», partiendo de una estructura post-rock se convierte poco a poco en un corte ampuloso en el que el metal melódico y el post-metal se van transformando, vistiendose con ropajes progresivos. En un giro argumental, la trama cambia. guitarra fuzz hacen que nos introduzcamod nuevamente en pantanosos terrenos cubiertos por espesa nieblas psicodélicas. Misteriosos momentos y brillantes solos de guitarra con sus correspondiente efectos convierten un corte que se había iniciado con unas pretensiones distintas en un tema heavy-psych al uso. Impecable trabajo para cambiar los registros sin que nos percibamos de ello. todo bajo cadentes ritmos y aturdidores efectos revoloteando a nuestro alrededor. En la misma línea encontramos «What in sanity» que indice más en la parte de la trama mas progresiva de este relato que supone «THE KING OF THE EMPTY AEON».

El título del álbum se refiere al Maitreya, que es el futuro Buda al que hace referencia el pionero japonés Soto Zen Monk, poeta y pensador Eihei DogenEl histórico Buda, Siddhartha Gautama, buscó la iluminación después de los intentos engañosos de su padre para proteger a su hijo del sufrimiento y enmascarar la realidad en un falso mundo de placer. El sabio ermitaño Asita predijo que el niño se convertiría en un rey legendario o en un Sadhu iluminado, o en un Hombre SantoPero en una era de avances tecnológicos, redes sociales y ciclos de noticias de 24 horas, tal escenario sería imposible, así que los de Springfield (Massachusetts), lo adaptan al mundo en el que vivimos re-escribibiendo su propia historia de la leyenda.

«Fragments» supone uno de los temas más destacados y que a más de uno le trasladará a ciertos momentos de los ochenta a través de sus difusos ritmos progresivos y los que las voces nos pueden sresultar familiares a los que vivimos aquellos años. Mucha melodía cuidad sobre ritmos pesados y vivaces en los que no faltan solos de virtuosismo que se ejecutan en dos planos paralelos y simultáneos.  Una belleza absoluta de canción que por sí solo, haría que este disco mereciera la pena.

Tras su exhuberancia, el minuto de efectos y pasajes de calma progresiva de «What is reality?» el disco se cierra con los desérticos riffs de «The Word Unspoken». En esta ocasión con un traje post-metal, con ornamentos progresivos las melodías vocales y los pegadizos estribillos se unen para construir ladrillo a ladrillo y ampuloso edificio en el que el post-rock tiene una estancia luminosa y amplia.  Un monumental corte que pone el colofón que le faltaba a este maravilloso registro.

¿Qué causas y condiciones llevarían a uno que vive en esta era moderna a buscar la iluminación, a convertirse en un ser humano completamente actualizado? Esta es la historia de «THE KING OF THE EMPTY AEON», contada por los profetas sónicos PALACE IN THUNDERLAND de la que nos hacen senitrnos como el testimonio del testigo.

Publicado por Fuzzdoom Records y próximamente en formato vinilo por Cursed Tongue Records,«THE KING OF THE EMPTY AEON» es una creación de Andy Beresky (guitarras, voz)Adam Abrams (bajo, teclados y voz), y Monte Newman (guitarra, voz), fue producido por PALACE IN THUNDERLANDDan Whitlock. Las baterías para el registro fueron interpretadas por Matt Netto , con la grabación de Justin Pizzoferrato en Sonelab en Easthampton, MA. Las guitarras y el bajo fueron grabados por Dan Whitlock en Thunderland Compound en Ludlow MA. Voces grabadas por Dan Whitlock en Andy’s Kitchen, Northampton, MA. El álbum fue mezclado por Justin Pizzoferrato y masterizado por Mark Alan Miller en Sonelab. La portada es de  David Paul Seymour .

 

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DOMOSHAWA.- «Fyra»

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DOMBOSHAWA es el proyecto psicodélico personal del músico sueco Anders Broström. Tras la separación de ha banda de hard rock psicodélico AMAXA. Anders construyó un estudio en Hägersten y empezó a grabar con drones, con el objetivo de hacer música psicodélica. El nombre de la banda proviene de una mágica montaña ubicada en Zinbawe.

Esa magia queda reflejada en los cuatro temas del disco. Un paseo intergaláctico en espacios situados a años luz de la tierra en una exploración a lo desconocido a través de rock espacial. Tocando todos los instrumentos, la travesía futurista de tintes lisérgicos está servida.

Así, “Light seed” nos inicia en ese viaje ingravitatorio sobre un mar de calmados efectos drone. Insondables espacios en los que las guitarras conviven con sintetizadores, mientras las supernovas pasan ante nuestros ojos. Una mirada sosegada con un magnetismo narcótico y sereno. Como si la música se pusiera al servicio de la ciencia ficción sumida en un trance psicotrópico. Casi veinte minutos para degustar con toda la calma del mundo.

Los fríos y oscuros inviernos suecos son el espacio ideal para este tipo de introspección musical.  Tras el viaje del tema anterior, “Underling Omgivning”, aterriza en tierra firme en enigmáticos y oscuros espacios en los que la nave espacial sueca baja las revoluciones más si cabe. Efectos y acordes de sutileza extrema siguen explorando esos insondables espacios.

Seguramente en estos momentos de audición del disco tu cuerpo y tu mente estén en completo estado de relajación.

A continuación, los drones hipnóticos invaden los surcos de “Chibuku”.  Un aura mántrica que nos envuelve como si estuviéramos atrapados por una extraña fuerza desconocida en un agujero negro. Atrayente y purificadora la música libera nuestra mente proporcionándonos un absoluto confort. Todo un vacío estimulante y redentor que poco a poco parece conluir para reiniciar el viaje en busca de nuevos horizontes guiados por los persistentes drones. Delicados y atrayentes acordes de guitarra con efectos revoloteando pasan de la seducción al aturdimiento.

Evidentemente una apuesta así requiere de largos desarrollos, como es el caso de “Eltorps garaje”. Gravitando con lentitud, como pequeños puntos de luz, los sutiles acordes de la guitarra aparecen entre las nebulosas galácticas. Una música que describe el silencio infinito del universo en una auténtica paradoja creativa de muchos kilates.

Quizás estos viajes los hayamos ya vivido, pero ciertamente, «FYRE” puede tener su sitio en la constelación de los mejores momentos del rock espacial.

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THE SONIC DAWN.- «Eclipse»

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Un álbum inspirado por ciertas tragedias personales dentro y alrededor de la banda, así como por la actual crisis del mundo tal como lo conocemos. “ECLIPSE” trata la vida actual con un sentimiento de desesperación con el que muchos se sentirán identificados. Sin embargo, su música es más multicolor que nunca, porque el camino hacia un futuro mejor comienza en la mente y los daneses, saben cómo llegar a lo más profundo de ti. Un viaje apartado de la oscuridad. Algunos podrían decir un viaje.

En lugar de coger al oyente y pasearle por largas secciones y solos para que olvide donde está, THE SONIC DAWN trata de hacerlo por la vía directa. Temas que buscan ponerte directamente en el viaje, sin aviso. Con canciones directas que van al grano derrochando delicadeza en una versión renovada de ciertos momentos The Beatles en el Siglo XXI. Todo ello, regalándonos emocionantes momentos lisérgicos, que pueden ser los brillantes ofrecidos hasta ahora.

“Forever 1969”, aun pareciendo un tema evocador de los momentos posteriores al verano del amor, la banda reta a la historia, proponiendo que no exista ningún otoño después del verano actual. Medios tiempos con una brillante modulación vocal, así como solos de Emil Bureau con su guitarra desdoblándose, logrando un tema aterciopelado y fresco. Algún acorde de órgano en segundo plano le envuelve en un envoltorio vintage.

Más sencillo y directo, “Psychedelic ranger” danza entre en pop, el R&R de los sesenta en un viaje a la década prodigiosa. Rítmico y efectivo y con un tufillo kraut desde la batería de Jonas, logra crear un caleidoscopio multicolor añadiendo un regustillo psych.

Los momentos más seductores aparecen en “The stranger”. La cálida voz de Emil bajo tones campestres, y sutiles coros en la lejanía crean una florida estampa llena de bucolismo. Un a belleza que se fractura o se solidifica, según lo mires, con los rasgueos de la guitarra rítmica, mientras los sutiles y elegantes solos acarician nuestros oídos.

Nuevamente directos y efectivos, el garaje aparece en otro fresco tema que es teñido de acidez por una guitarra afilada e incisiva en “No chaser”. La atmósfera la pone un órgano envolvente y añejo, que se salpicado con un breve solo aquí y otro allá.

La variedad de registros vocales a los que puede llegar Emil con sus cuerdas vocales queda reflejada en “Opening night”. Sobre un vestido de americana rural, en el que el folk y el rock se funden en una comuna hippie de la florida California. Aterciopelados pasajes de una guitarra rezumante de miel van tornándose más nostálgicos y tristes.  

Nuevamente el folk se representa en un corte acústico como “Circle of things”. Folk y psicodelia floral unidos en narcóticas y calmadas atmósferas que van diluyéndose en una muerte dulce.

El transitar por las mágicas y suaves melodías hecho en “ECLIPSE”, es un ejercicio al que no muchas bandas podrían llegar, Sin necesidad de pesados sonidos, poder llegar a mentes abiertas que saben disfrutar de la música hecha con calidad, el algo que no está al alcance de cualquiera.

Siguiendo con su viaje al verano del amor, “On the Edge of our time”, sigue instalado en escenarios west-coast, donde el bucolismo se transforma en tonos grises, alejándose del colorido de aquellos tiempos.

Si antes decía que es el disco de THE SONIC DAWN en el que encontramos momentos de psicodelia más profunda, solo tenemos que escuchar la acidez de la guitarra de “Christinia”. Un tema reivindicativo de aquel espacio de libertad, que la banda defiende a capa y espada ante los agentes externos que tratan de derrumbarlo.

Efectos envolventes y psicotrópicos, y mayor dinamismo desde la sección rítmica, consiguen un destacado tema, con unos maravillosos y bien trabajados arreglos instrumentales.

Por el lado más calmado pero a su vez más oscuro, “The last page”, con elegantes arreglos psicodélicos, nos introduce en un espacios oscuros salidos del órgano y el bajo, en el que los rayos de luz vienen de las manos de las voces y de solos de guitarra que atraviesan la oscuridad borboteantes, consiguiendo que el ritmo se intensifique y nos lleve de regreso a la luz.

Temas de psicodelia barroca como “Love bird” o “Island of time”, en el que melodías pop se mezclan con dulces voces que son acariciadas por una suave brisa psicodélica, bajo la mirada de acordes de órgano.

Mas experimentales y ácidos, sobre voces ecualizadas van construyendo un prisma hipnótico. En “Change we are”.  Nuevamente algún eco kraut aparece en un corte de neo-psicodelia absolutamente contemporáneo.

“ECLIPSE” cierra con un tema que se desarrolla entre momentos floydianos y west-coast. Apacibles acordes de guitarra y unas cálidas voces van repartiendo ternura. Un corte dulce que incluyen en su abanico de influencias, momentos jazz, a cargo de los teclados, forrándolos de agradables y enternecedoras telas sonoras.      

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AKTOPASA.- «Muladhara»

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AKTOPASA significa pulpo en nepalí. Nepal se encuentra enclavado en el Himalaya, Es un estado continental, sin salida al mar y arrugado por las montañas más altas de la Tierra. Aquellos que viven en estos lugares remotos e inhóspitos no suelen hablar de pulpo y, probablemente, estas personas nunca han visto uno durante milenios.

Un término, por lo tanto, se acuñó para representar algo que no es parte de la cultura que lo inventó y este es precisamente el principio que está detrás de el trío italiano. Componiendo música diferente a la típica de la cultura de la que venimos insertando algunos elementos con los que experimentan su creatividad. Psicodelia, con ensoñadores temas instrumentales que se introducen en bosques de rock progresivo con cavernas en las que encontramos gemas talladas en jazz o humedades mediterráneas brotando de sus paredes.
Con atmosféricos y relajantes pasajes con sonidos de mar al fondo nos introducen en su particular mundo lisérgico en «Muladhara», el tema que da nombre al álbum. Con vientos mediterraneos la guitarra brilla y se cimbrea ondulando entre occidente y oriente son exóticos sonidos, culminando en pesados riffs stoner.

Las guitarra drone , nos susurran creando momentos pseudo-espaciales en «Darsana». Mágicos espacios cercanos al post-rock con bellos momentos de psicodelia apacible. Un solvente bajo rinde pleitesía a una combinación de solos de guitarra que acaban desembocando en una jam conforman un ensoñador viaje a lo largo de doce minutos se reconfortantes estructuras instrumentales.

La combinación de guitarra y bajo en «Cumba niet-hai» reposa en acolchadas alfombras psico-progresivas que son iluminadas por ecos mediterráneos que salen de las seis cuerdas. 

Las costas del mare-nostrum nos están regalando en los últimos tiempos multitud de bandas de estas características. Banda que saben sacarle el jugo a la riqueza de los sonidos de sus aguas. Temas como «Sarma» reflejan esas esencias.

Con elementos de jazz comandados por el bajo, «Galaim-ka» los italianos van trasnformando las influencias para ir conviertiendo el tema en un cortes de psicodelia oscura. Inquietante, misterioso. Generando una fusión de sonidos que evolucionan a postulados stoner para regresar a las calmadas aguas y dejarse mecer con corrientes retro en una compleja composición que demuestra la solvencia y calidad de sus músicos.

Los momentos más contundentes de «MULADHARA». Camuflados entre resonancias orientales, subyacen sólidos ritmos guiados por un hipnótico bajo sobre las exóticas esencias en forma de notas que salen  de la guitarra de  Lorenzo Barutta. Hechizantes solos arábigos que se incrustan cual gema entre la sólida base rítmica creando joyas sonoras.
AKTOPASA, se formó en noviembre de 2017 por tres jóvenes de 19 a 22 años, Lorenzo Barutta (guitarra) , Silvio Tozzato (bajo) y Riccardo Benvegnù (batería) conformando un nuevo proyecto instrumental Rock progresivo, rock psicodélico con el que quieren abrir los horizontes a las culturas más diversas insertando nuevos sonidos a través de la investigación y la experimentación.

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MOHAMA SAZ «Viva el rey»

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«VIVA EL REY» es el tercer LP de MOHAMA SAZ, con un título suficientemente irónico como para librarse holgadamente de la mordaz ley mordaza. El universo de MOHAMA SAZ está en expansión como el Cosmos. Una singladura a través del mar Mediterráneo buscando sus influencias musicales, hasta llegar Turquía para sumergirse en aguas del Anatolian Rock, nublarse con los sonidos norteafricanos, y recorrer el folclore armenio empapándose de sus tradiciones. Retornando a sonidos kraut más propios de mediados de los setenta centro-europeos, para regresar de vuelta incorporando influencias flamencas y dar un tirabuzón con sones llegados de los Andes, no sin antes incluir vibraciones jazzísticas dentro de su propuesta progresiva. «VIVA EL REY» se convierte así, en todo un cajón de sastre donde caben todo tipo de reverberaciones, lo que le hace versátil, exótico y sabroso a la vez.   

Ahora, los madrileños, se convierten en quinteto tras la incorporación de Rubén a las percusiones.

Embriagando con aromas orientales «Los jinetes del destino», los madrileños nos impregnan los sentidos con misteriosas fragancias a través de cantos arábigos e instrumentación tradicional. Envueltos en un manto psicodélico acordes de guitarra que bien pudiera haber firmado el mismísimo Erkin Koray, un gran trabajo compositivo en el que la percusión juega un papel fundamental.

Esa vocación oriental la encontramos también en «Esplendor de cristal» y «Erzeroumi shoror» en la que las melodías populares son todo un néctar sonoro. La primera nos presenta a la banda más inmersa en sonidos progresivos sin perder la esencia exótica, y con un ritmo hipnótico sobre acogedoras pasajes acolchados. Un confort que va evolucionando en cánticos espirituales absolutamente reparadores Un trance místico en el que los colores psicodelicos hacen acto de presencia para envolvernos con un magnetismo generado por los susurrantes pasajes vocales.

Como parte de una galaxia en crecimiento anárquico, cada canción del disco va en su propia dirección, y es por ello que se puede escuchar por primera vez en la banda ecos de ese «free jazz» aberrante de cuando los negros hicieron daño al poder, y también de otra cara de ese movimiento, el «spiritual jazz», tan onírico, visionario y acuoso como la canción «Nenúfar», con suaves melodías ensoñadoras.

Rompiendo su discurso oriental para dar vida a «Altiplano», en el que traen la melancolía festiva de los andes bolivianos (recrean “Viday/Putucun», tonadas populares andinas). Un discurso en el que siguen presentes las brisas mediterráneas y momentos en los que el bajo, el saxo y la percusión nos devuelven de ultramar.

Dentro de ésta variedad compositiva que encontramos en cada tema, probablemente «King’s safari» sea el corte en el que se refleja todo el valor de una banda como MOHAMA SAZ. Hipnotísmo kraut-rock desde la sección rítmica con un batería autómata y un bajo pulsante. Psicodelia narcotizante a través de unas guitarras que hablan desde sus cuerdas, momentos orientales con voces arábigas que se asoman a los oscilantes pasajes.

Temas como «Semana Santa» o «La marcha del Rey» reflejan el espíritu progresivo sin alejarse de los tonos orientales. Con momentos de free-jazz el primero y con quejios flamencos incorporados a los coros arábigos, en visionarias atmósferas construidas por una sutil instrumentación acercando su barco al sur de península para amarrarlo en algún puerto andalucí. 

El resultado hace que «VIVA EL REY» sea un disco con claroscuros, en el que las luces y las sombras van y vienen a merced de los vientos que soplan desde una vanguardista y atemporal apuesta compositiva.

MOHAMA SAZ se formó en julio de 2014 por Adrián Ceballos (Batería y voz; Melange, RIP KC, Novak, Javier Colis), Javier Alonso (Baglama Saz y voz; Novak, RIP KC, Richard Hell). Más tarde la formación se irá complementando con Arturo Pueyo (Clarinete y Saxo; Sur Quintet, Groovin’ Santa) y Sergio Ceballos (Bajo; RIP KC, Kropotkin Revival, Melange) y Rubén Mingo (percusión; Mopane y Sou Edipo).

http://www.mohamasaz.com/

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