Reseña: FAMILIARS.- «All In Good Time»

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He de reconocer, que a pesar de haber ido editando varios singles desde 2.014, el trío canadiense FAMILIARS era una banda desconocida para mí hasta el descubrimiento de este álbum debut. «ALL IN A GOOD TIME» exprime una fórmula atractiva en cada uno de sus temas. Los densos y turbios sonidos del desierto con cálidas y susurrantes voces shoegaze en temas que habitan en oscuras atmósferas psicodélicas. Con dos características fundamentales,  el sonido grave, pesado y perturbador, y unas voces completamente hechizantes y susurrantes. Una combinación de la que la banda obtiene un resultando sobresaliente. Bajo unos registros densos, espesos y sobre todo atmosféricos, sus ritmos golpean con fuerza en un equilibrio que se conjuga con esa voz más propia de la bandas shoegaze y que genera un nuevo estilo definido por la propia banda como: «stonergaze». Seguramente ya son demasiadas las etiquetas, pero ciertamente es un término que define a la perfección su apuesta sonora. Con mucha influencia de All them Witches, el trío explota los arenosos vientos del desierto, para golpear con contundentes riffs pesados. Un bajo que cruje y que rezuma fuzz en cada nota, crea un clima denso, espeso y narcótizo. Toda una tormenta creada por sonidos graves y pesados ​​en la que  fuertes tambores giran y se desvanecen con bellas melodías en espacios psicodélicos. 

Jared MacIntyre (bajo y voz), Kevin Vansteenkiste (guitarra, banjo, teclado wurlitzer y voz) y Anton Babych (batería) consiguen crear uno de los debuts más asombrosos del año. 

“Homestead” aflora con lentos acordes y una ambientación atmosférica. Un génesis  que brota lentamente repitiendo sus acordes bajo cadente y sosegados ritmos en la lejanía. Poco a poco el tema se va armando entre riffs que nos golpean. Una susurrante y cálida voz nos arrulla, acariciándonos entre riffs que se tornan mucho mas pesados. Una cruenta y desgarrada voz parece gruñirnos. La banda crea un contraste de fuerza y dulzura con lesa dualidad vocal. Una dualidad que arrastra los pesados riffs entre nebulosas intoxicantes.  La psicodelia pesada se combina con rudos momentos Stoner. Los acordes del wurlitzer en un segundo plano mantiene el manto envolvente con firmeza creando un clima turbio y difuso.

Con crujientes y gruesos riffs Stoner, “Rocky roots», nos asalta sin contemplaciones. Chirriantes platillos acompañan un corte que difiera de lo visto en el tema anterior. Todo un espejismo que se resuelve en unos instantes. Con un descenso brutal de la instrumentación la bruma pantanosa envuelve esa chamánica a cálida voz mientras la guitarra se presente en todo su esplendor por escenarios más propios del shoegaze.  Las cuidadas melodías se desarrollan entre difusos ritmos, una constante que vamos a encontrar en todos los temas. Ellos se definen como loud rock, y lo cierto es que esa definición se ajusta a su sonido a la perfección.

Entre fuzz turbio, las melodías vocales se intensifican, mientras el tema deambula entre espacios Stoner y psicodelia pesada. Magnético y repetitivo, pasa por distintas fases.

Una apertura impactante nos introduce en “The common loon”. Eso sonido grave y turbio se ilumina gracias a bellos desarrollos de guitarra entre crujientes ritmos. Denso y pesado el corte avanza por una senda casi doom con estribillos apagados en un segundo plano. Riffs golpeándonos con fuerza en tonos más heavy con una combinación de voz de lo más estimulante. Una batalla en la que la cruda voz se enzarzan en una batalla que finalmente se resuelve por la senda heavy-psych con buenos solos sobre esos ritmos más pesados.

Enigmático, brumoso y oscuro, “Barn burning” lentamente intenta salir de su oscura caverna en esa misteriosa atmósfera. EL bajo cruje creando un clima hipnótico que trata de socavar nuestras neuronas. Impactante y espesa, es acompañado de usa chamánica voz que surge de la niebla. En un clima narcótico y adormecedor, los susurros   vocales parecen murmurarnos al oído a modo de somnífero. Con sus riffs pegadizos el corte adopta elementos desérticos en una combinación más propia de All Them Witches. Siempre con el fornido bajo acechándonos en contraposición con la cálida y húmeda voz.

En registros más propios del Stoner-doom y el heavy-rock, “The incident” cruje poderoso con sus efectivos y turbios ritmos, oscilando el ecualizador hacia los graves. Voces más propias del shoegaze alternativo y trabajadas melodías moldean el tema dotándolo de bellos y contagiosos estribillos que tratan de aflorar entre la espesura sonoro. Siempre el bajo llevando el timón de un tema que fluye con agilidad y sin renunciar a la pesadez intrínseca de la banda parece susurrarnos con delicadeza.  

“Dirty dog salon” entre ecos All them Witches y melodías grunge Avanza como una apisonadora. Poderosos ritmos cegadores y acarameladas melodías se combinan en ondulantes pasajes. La propia definición que la banda hace de su sonido como “Stonergaze” adquiere aquí una nueva dimensión. Una cegadora y espesa bruma de la que surgen cantos de sirena entre andanadas de fuzz humeante.

Con una melódica introducción, “Avro arrow” se desarrolla en acolchados prados con el wurlitzer en segundo plano. Atmósferas lisérgicas de gran belleza que parecen contener la fuerza de la banda. Todo un espejismo que se desvela tras susurrantes y acaramelados pasajes con poderosos e arenosos riffs que crean una tormenta sonora en la que la voz trata de hacerse su hueco. Una atmósfera grave acompañada por el órgano y en la que la guitarra se retuerce a golpe de tambor y bajo. Un tema que va claramente de menos a mas intensidad.

Con acordes acústicos con aroma a medio oeste nace “Bonanza” Fuzz aturdidor y ritmos graves a caballo entre The Black Angels y cualquier banda desert-rock. Oscuros y atmosféricos se contonean con suavidad, susurrante, cálidos y lisérgicos.  Una lograda combinación de elementos de psicodelia y de pesados sonidos desérticos. -siempre bajo un espeso sonido crean una cortina de la que las dulces melodías vocales acaban surgiendo.   Aquí radica el éxito de los canadienses.

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Reseña: LORD BUFFALO.- «Tohu Wa Bohu»

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Embutidos en los sonidos del medio oeste los texanos LORD BUFFALO presentan un trabajo íntimo, cálido, oscuro. Marcados por la magnética y chamánica voz de Daniel Jesse Pruitt,  el dramatismo envuelve unos temas en los que los oscuros tonos folk nos trasladan a algún lugar imaginario en el medio oeste americano. «TOHU WA BOHU» es toda una catarsis sonora en la que podemos encontrar influencias de ALL THEM WITCHES, CHELSEA WOLF, SWANS, WOVENHAND, NICK CAVE, TOM WAITS o MARK LANEGAN. Psicodelia expansiva en línea DEAD MEADOW, shoegaze, y dark folk conjugado con vibraciones de música»americana». Un trabajo cautivador que vive en la melancolía y en el que el desasosiego esta presente.  Sinfonismo impulsado por ese violín mágico y aterrador a su vez, entre tambores rituales y lánguidas pero cuidadas melodías. Un trabajo que habita sombrías y lúgubres atmósferas con momentos de caos controlado, pero que resulta emotivo y estimulante. Ofreciéndonos una experiencia inmersiva, sus desgarradores  e inquietantes momentos contrastan con susurrantes y densos pasajes llenos de belleza. Turbio y nebuloso, describe de una forma cautivadora la añoranza del medio oeste con una brillantez digna de elogio. No se si será un álbum que que llame la atención de mucha gente, pero sin duda, aquel que se se atreva a experimentar en sus surcos, se verá atrapado por ellos. La habilidad para que cada tema tenga vida propia, es otra de las características a destacar en un álbum en el todo encaja y fluye, de una forma dramántica e inquietante, pero a su vez mágica.

TOHU WA BOHU»  está disponible vía Blues Funeral Recordings, habiendo sido grabado en Lockhart, TX con el productor Danny Reisch (Chelsea Wolfe, Okkervil River) y masterizado por Dave Shirk (Mastodon, Sun Ra). 

«Razie» se muestra atmosférico y sinfónico describiendo grises estancias en línea Chelsea Wolf. Evolucionando pausado entre efectos la mesiánica y cálida voz de Daniel Jesse Pruitt surge de la neblina. Tonos teatrales que combinan la calma con el desasosiego. Entre distintas capas sonoras el corte goza de una pesadez en sus entrañas a pesar del aspecto liviano con el que se muestra. Atormentado y con momento casi nosie con ondulaciones en los que se engrandece elevándose majestuoso para decantarse por senderos ya transitados por bandas como All Them Witches. Siempre bajo una penumbra sugerente e inquietante a la vez.  El uso de los violines le dota de un cierto tono de romanticismo sobre sus pesados pasajes. 

Entre tonos tétricos los teclados son golpeados de forma hipnótica en «Wild hunt». Reminiscencias de Traffic en los momentos iniciales, que acaban transformándose en un tema a caballo entre los estándares de música «americana» y espacios más propios de los citados All Them Witches. Habitando en la oscuridad intrínseca de todo el álbum, LORD BUFFALO se dejan seducir por chamánicos espacios de psicodelia expansiva entre espectrales espíritus que siempre mantienen ese punto de tensión. Los atormentados violines aportan ese tono atormentado tan característico. El tema toma mil formas dentro de su verdadera vocación melancólica. 

«Halle Berry» aporta momentos en los que la banda se deja llevar por el ritmo. La voz heredera del Nick Cave más tétrico deja espacio a un mayor protagonismo de la guitarra. Mientras, el inquietante ritmo se va inclinando hacia el blues tímidamente, sin abandonar las sombras el corte parece ofrecernos una faceta algo diferente a los temas precedentes. 

La calidad vocal de «Dog head»,  aparece entre melancólicas estampas del medio oeste. Húmeda y romántica, con el toque del piano y el violín en segundo plano, habitan entre pausas  abruptas y embestidas de una melancolía atormentada. La banda consigue crean ese clima de calidez entre la densa atmósfera. 

Con ritmos casi ceremoniales, «Tohu Wa Bohu»  los tambores sirven de yugo a la guitarra antes de su liberación junto a los violines. Usando las melodías con habilidad consiguen crear el tema mas pegadizo de todo el álbum. Sin salir del todo de los ambientes oscuros el marcado y profundo ritmo deja espacio a un estribillo contagioso entre la nebulosa sonora. Siempre en tonos grises y acompañados de efectos recurrentes el corte parece transmitir mas esperanza que los tristes y pesimistas temas anteriores. 

«Kenosis» con su delicada ambientación nos arrulla entre suaves pasajes. Unos teclados mas acogedores y el impertérrito ritmo de la batería, la murmurante voz se vislumbra entre narcóticos vapores con finas pieza armónicas. Con una sencilla instrumentación consiguen transmitir sentimientos de romanticismo gracias al gran trabajo sinfónico. el la parte final el corte se vuelve mas anarquico, rompiendo sus cadenas.  

Embutidos en un sonido más propio de los noventa «Heart of the snake», con su hipnótico bajo y su oscura melodía nos ofrece un paseo por lúgubres paisajes, incorporando alguna buena guitarra entre la sencillez instrumental. 

El álbum cierra con un extraño corte como es «LLano etacado nº 2». Turbio y envuelto en efectos, su ritmo hipnótico nos narcotiza con embriagadores pasajes llenos de fuerza con su disonancias instrumentales prescindiendo de la chamánica voz. 

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Reseña. MOURA.- «Moura»

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Los gallegos MOURA, con su debut, nos invitan a sentarnos junto a la hoguera en la que los druidas invocan a los ancestros  en un auténtico aquelarre sonoro en el que la música tradicional de origen celta es recuperada en cuatro largos temas psico-progresivos de una evidente pesadez y complejidad compositiva. Mil texturas y formas conforman unos surcos que son un auténtico diamante en bruto para estos orfebres galaicos. Tallando cada tema con ornamentos tradicionales llenos de historia, magia y misterio, para recubrirlos con un sonido contemporáneo lleno de fuerza y complejidad. Estamos posiblemente ante el mejor disco español del año, un trabajo que si bien puede que a los no acostumbrados a estos laberintos pueda invocar un cierto recelo, una vez que pruebes el brebaje, quedarás embrujado y nunca querrás salir del hechizo. La evocadora portada con los monolitos pre-romanos y las runas sobre el tambor, nos invita a  un caleidoscopico viaje en el que los místicos cantos espirituales llevan como compañeros de travesía fornidos ritmos que soportan complejas estructuras compositivas. Nunca sabes a ciencia cierta por donde va virar el camino, pero precisamente ahí, radica todo su encanto. Una experiencia única que fluye de las fuentes de la tierra inmortal de sus ancestros, de las alas de los mouchos y las almas de los muertos que vagan en los montes de esa tierra verde en los confines de Europa, donde el mapa termina y comienza el mar tras el último acantilado del continente. Espacios en los que la niebla nos envuelve entre efectos llenos de magia y encanto en un auténtico trance. Aquí encontrarás muchos sonidos que te recordarán a los grandes del heavy-progresivo de los setenta, muchos ecos folk, pero sobre todo un gran tesoro en el que regocijarte. 

Pocas bandas son capaces de experimentar de esta forma y obtener un resultado tan impactante. Sin saber muy bien de donde sale cada acorde, MOURA nos lleva en volandas a su espacio de confort. Allí donde ellos se sienten cómodos creando mil sonidos y texturas en un ejercicio compositivo de belleza sin igual. 

La banda está compuesta por veteranos de la escena gallega  integrantes de bandas como Lüger, Jet Lag, Ictus, Guerrera, Saharah, Elephant Band, Fogbound o HolywaterDiego Veiga (voces, guitarra), Hugo Santeiro (guitarra), Pedro Alberte (bajo), Fernando Vilaboy (hammond) y Luis Casanova (batería).

El álbum está disponible a partir del 1 de abril vía Spinda Records, un sello que continúa implacable, a pesar de las adversidades, en su apuesta por el rock patrio de calidad. 

Tambores y coros rituales abren el álbum con el tema «Eira». Por la senda espiritual nos trasladan al mundo de los druidas. una ceremonia llena de misticismo que se rompe con una explosión de pesados riffs y unos teclados llenos de fuerza. Cantos celtas llenos de magnetismo custodiados por un ondulante bajo mientras los acordes de guitarra brotan en ese entorno mágico que tan bien saben construir los gallegos. Una perfecta combinación entre lo tradicional y lo contemporáneo sobre tonos progresivos con una instrumentación llena de fuerza. La banda demuestra toda su calidad con ese atrayente contraste en el que cada instrumento aporta su hombro para la construcción de un corte superlativo. Con una riqueza compositiva excelente el tema nos envuelve en una bruma hechizante y misterios. Un fiel reflejo de su tierra permitiendo que los efectos revoloteen como espíritus libres. El corte concluye en una especie de free-jazz entre su vocación psico-progresiva sustentado en parámetros folk y una gran pesadez. ¡¡Todo un trance místico!!.

Con una apertura contundente, «Da interzoua a annexia», con sus casi nueve minutos nos golpea entre efluvios psych y tonos heavy-progresivos de una indudable vocación tradicional. Los poderosos teclados, la guitarra contoneándose y un pulsante bajo se complementan con una impactante base rítmica. Adornado con exóticas voces tradicionales el tema se presenta denso y pesado, pero deja el espacio para que el colorista canto. Con singulares aromas que me recuerdan a los clásicos nacionales del progresivo de los setenta, el tema se contonea constantemente entre sus ondulantes ritmos.  Aportando multitud de efectos el fornido corte se aromatiza con bellos pasajes de guitarra. Por la senda progresiva el corte nos envuelve en intoxicantes fragancias y tonos pseudo-arábigos que conjugan la tradición entre oriente y occidente. Sin renunciar al folclore tradicional las bellas melodías adornan este nuevo aquelarre. 

Mucho más calmado y con acordes acústicos, «O curioso caso de mademoiselle X» utiliza instrumentos tradicionales para cimentar desde el sosiego y a través de bellas melodías un tema que paulatinamente se intensifica para dirigirse a espacios psico-progresivos. Teclados vintage y guitarras hirientes embutidas en psicotrópicos nos desvelan el lado más ácido de MOURA. Ésto no es una renuncia a sus genes celtas, para nada, pero la capacidad de estos chicos para mimetizarse en distintos estilos para ser infinita.   Con la incertidumbre de a donde nos llevará este viaje, tras pasajes completamente psicodélicos, nos encontramos agrestes espacios heavy-progresivos que tras aturdirnos con una exuberante instrumentación regresan a la mística galaica con seductoras melodías y la magnética voz que asoma entre coros celestiales. Narcóticos pasajes que nublan los sentidos para transportarnos a insondables espacios llenos de espiritualidad en un ir y venir. La guitarra retorciéndose entre ritmos llenos de fuerza en ese espacio psico-progresivo tan monumental, majestuoso e imponente.   El hechizo sonor nos introduce en inquietantes y misteriosos espacios con el bajo generando toda la tensión. Aquí la banda ensaya con teclados y vientos mientras los efectos siguen revoloteando ante nosotros. Pocas bandas son capaces de experimentar de esta forma y obtener un resultado tan impactante. Sin saber muy bien de donde sale cada acorde, MOURA nos lleva en volandas a su espacio de confort. Allí donde ellos se sienten cómodos creando mil sonidos y texturas en un ejercicio compositivo de belleza sin igual. 

«Ronda das mafarricas» nos devuelve a la tradición celta. Cantos rituales que evocan hogueras en la noche. Una explosión por la senda del rock progresivo con raíces. Guitarras sangrantes entre un ritmo poderoso que avanza con decisión a momentos más lisérgicos sin perder su tono tradicional.   De nuevo las estructuras psico-progresivas son el espacio perfecto para que la banda nos deslumbre entre ritmos ancestrales. Un ritual pagano que redime las almas elevándose en complejos pasajes heavy-progresivos. 

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Reseña: KING BUFFALO.- «Dead star»

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Todavía recuerdo cuando hace casi siete años, su primera «DEMO» me hechizó. En aquel momento pocos eran los que conocían a la banda. El trío practicaba un sonido poco habitual, y seguramente gracias al éxito de bandas como All Them Witches, fueron haciéndose con una cada vez mayor legión de seguidores. Tuvo que pasar un tiempo  hasta que pude verlos en directo, y en las ocasiones que lo hice consiguieron seducirme y hacer que esos shows se mantengan en mi retina. Ahora, ya asentados como una de las bandas puntera del género, publican «DEAD STAR». Treinta y seis minutos llenos de mística que nos hace evadirnos de nuestros problemas cotidianos, para embarcarnos en un hechizante viaje en el que la psicodelia y las melodías shoegaze nos envuelven. Abrazando y arrullando al oyente con cálidas voces y coros, reverberaciones psicotrópicas e hipnóticos ritmos kraut el trío de Rochester se reinventa experimentando con momentos más progresivos en los que encontramos algún eco floydiano. Una mirada interior que hace que nuestros sentidos se vean motivados con sus murmurantes pasajes.  Dejando más protagonismo a los sintetizadores, siempre encontramos una guitarra que emerge de las oscuras y nebulosas atmósferas para seducirnos con sus bellos pasajes.  Grandes momentos épicos que eclosionan con una fuerza e intensidad monumental entre esos desarrollos drone de tonos espaciales que tan bien saben construir.  Con este trabajo KING BUFFALO se arriesgar a explorar nuevos horizontes a través de nuevas texturas que solo hacen que fortalecer su música.   Si todavía no has rendido pleitesía al Rey, esta es una magnífica oportunidad hacerlo. Sin complejos, vuelven a llevarnos a una nueva dimensión sin renunciar a su apuesta psicodélica pesada.  

KING BUFFALO son: Sean McVay (voz, guitarra y sintetizadores) Dan Reynolds (bajo y sintetizadores y Scott Donaldson (batería). «RED STAR» está disponible vía Stickman Records, habiéndose grabado en NY en Main Street Armory en diciembre de 2019 y enero de 2020. Producido y diseñado por Sean McVay, mezcladado por Grant Husselman y masterizado por Bernie Matthews. El arte de la portada fue creado por Ryan T Hancock con fuentes de Mike Turzanski.

Un largo tema de dieciséis minutos como «Red star Pt. 1 & 2» abre este intenso trabajo del trío de Rochester. Con una introducción atmosférica que evoluciona lentamente nos llenan de una neblina de la que surgen místicos coros en la lejanía. Pausados acorces susurrantes  y reverberaciones nos envuelto en un manto mágico del que se eleva la cautivadora voz de Sean adornando aterciopeladas melodías. Un cautivador hechizo que eleva a la categoría de sublime el genero shoegaze. La cadente batería  y los efectos provocados por los sintetizadores acompañan los bellos acordes de la guitarra. Sin perder un ápice su aura mística y ensoñadora, el corte se elevando pausadamente, sin ninguna prisa. Con tonos rituales los tambores resuenan entre exóticos aromas mientras el tiempo no pasa. El tema no parece querer arrancar, acomodándose en sus acolchados y atmosféricos pasajes.   Embutidos en un atuendo psicodélico, los solos de la guitarra se contonean sensuales y profundos. El trío se toma doce minutos de viaje catártico antes de explotar por la senda de ritmos kraut antes de elevarse majestuosos sobre pesados riffs que se compensan con una estructura creada en dos niveles de sonido en forma de capas envolventes. Sencillamente apoteósico. 

«Echo of a Waning Star» retoma la vocación shoegaze con la que nació la banda. Hipnóticos acordes y la voz susurrante y cálida nos arrulla en un enternecedor y gratificante canto. Siempre desde la pausa, consiguen crear ese imperturbable campo magnético en el que nos atrapan sin remisión. Con momentos llenos de épica elevan la intensidad golpeándonos con pesados riffs. Tras la descarga, retoman la senda de la pasua y la belleza de sus magnéticas melodías.

Reverberaciones y sintetizadores van construyendo «Ecliptic». Otro atmosférico tema en el que los sintetizadores toman un mayor protagonismo.  Palpitante e hipnótico el corte prescinde de las voces para desarrollarse sobre una estructura que me recuerda a cierto momentos floydianos antes de disiparse.

«Eta Carinae» fue el primer single que el trío nos presentó. Un tema en el que los ritmos evocan a Pink Floyd entre acordes de psicodelia con esa cautivadora voz shoegaze. Con tonos algo más progresivos, la sombra de «The wall» parece cubrirlos por momentos. Oscuros espacios que se llena de un tono de misterio. Siempre magnéticos, KING BUFFALO, son fieles a sus principios, pero a la vez experimentan mas en su sonido, algo que solo hace enriquecerlos. Dotando a su sonido de una personalidad inquebrantable componer un tema único, que se recuesta en ecos de los setenta cuando los «crecendos» elevan tema. Siempre sacándose de la chistera algún solo impactante, construyen un tema rebosante de tonos hipnóticos más propios del kraut-rock.

«Dead star» el tema que da nombre al Ep, se deja llevar por melodías acústicas, con tonos campestres. Siempre susurrante, sin perder su esencia, volvemos a encontrar algún pasaje floydiano antes de una nueva explosión sonora. Bellas melodías vocales entre una instrumentación que nuevamente se estratifica en dos planos diferentes. Uno lleno de fuerza y el otro, magnético y arrullador. 

El trabajo concluye con un corte de psicodelia espacial . «Red star pt. 2» se camufla entre pasajes mas propios de Hawkwind, en una huida hacia adelante. Fornido y pesado nos ofrece el lado más contundente de la banda.  Entre tonos pseudo-espaciales se dejan llevar por desarrollos heavy-psych llenos de fuerza. Narcóticos y sugestivos, prescinden de acariciarnos,  para golpearnos con fuerza entre supernovas en un viaje hacia desconocidos confines.  Un brillante ejercicio de psicodelia pesada envuelta en meteoritos siderales. 

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Reseña: PYRIOR.- «Fusion»

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Avalados por el prestigioso sello Tonzonen Records, el trío berlinés PYRIOR, publica su cuarto álbum «FUSION». Un álbum destinado a hacer audible la influencia musical de cada miembro de la banda, y fusionar diferentes estructuras de canciones y diferentes sonidos en un todo coherente. Ofreciéndonos por tanto una experiencia general y una declaración colectiva. Fundamentado en su stoner instrumental y en atractivos pasajes heavy-psych en línea de sus paisanos Colour Haze o Rotor, logran construir temas que serpentean por distintos espacios en los que una fuerte base rítmica sirve de soporte a bellas melodías en las que la guitarra nos seduce, atrapándonos en un estado de ánimo gratificante y relajante. Esto no quiere decir que «FUSION» carezca de fuerza, todo lo contrario, ya que logran habilidad componer temas compactos y versátiles, sin que la ausencia de voces, sea ningún problema. El álbum está estructurado combinando temas pesados, con otros, a modo de interludio en el que incluyen pasajes acústicos que amortiguan la fuerza de algunos de los cortes. Todo, para embarcarnos en un emocionante viaje instrumental a través de diferentes paisajes sonoros en los que el oyente puede perderse. El trío alemán está en una búsqueda para cruzar sus límites musicales, y aquí, nos llevan a otro mundo, un lugar desconocido pero acaba resultando de lo mas familiar.

PYRIOR nació en el año 2008 como una comunidad de músicos dedicada a las jam-sessions. Estas sesiones improvisadas dieron como resultado la formación de un trío de rock clásico con sede en Berlín, compuesto por Dan Low (batería), Toa Ster, (bajo) y Max Appeal (guitarras).

Después del EP «PULSAR» de 2009 y el álbum debut «OCEANUS PROCELLARUM» de 2010, la banda lanzó dos álbumes «ONESTONE» en 2014 y  «PORTAL», en 2016.

Con «PORTAL», la banda completó su propia trilogía épica. El sonido se movió del rock Espacial al post rock, de pesado a psicodélico, de mayor a menor, y todo lo demás. 

El álbum abre con una introducción de algo menos de dos minutos. «Guanine» parece describir un génesis a través de apacibles acordes con ambientación atmosférica. 

Tras la breve introducción «Hellevator» muestra al trío en plenitud. Pasajes en pura línea Colour Haze van oscilando por la frontera del stoner y los desarrollos puramente heavy-psych. De alguna manera esta es la seña de identidad de la banda. Belleza y riffs que se elevan majestuosos entre bellas melodías instrumentales. Guitarras que aúllan cual manada de lobos entre el estruendo de una estampida de búfalos provocada por esa poderosa base rítmica. Un tema que deja un paso de desolación a su paso. Fuerza stoner y psicodelia siguiendo esa tradición alemana de bandas como Rotor o los citados Colour Haze. 

A modo de interludio, «Adenine», con algo mas de un minuto, nos sirve de bálsamo con sus acordes acústicos antes de una nueva embestida.

Tras el relax del corte anterior, los poderosos riffs de «Splicer» nos golpean con contundencia. Elevándose esplendorosos nos sumergen en una nueva espiral de pesados ritmos stoner y psicodelia pesada en línea Rotor. Como si estuvieran hechos de caucho, las guitarras se estiran y encogen hasta la extenuación. Oscilando constantemente a un vertiginosos ritmo, la estructura se repite con momentos en los que la guitarra parece hablarnos en esos solos tan atractivos.  

«X» Cadentes y con un protagonismo inicial del bajo, la guitarra susurra, serpenteando hábilmente. Con ecos del sonido de los setenta, la psicodelia se fusiona con gruesos y difusos pasajes de un bajo poderoso e insistente.  El leitmotiv del álbum queda fielmente reflejado en un tema que parece atascarse con esas repetidas embestidas. Rugosos, y mostrando su faceta mas pesada, los berlineses se dejan llevar por las vibraciones mas arenosas en contraposición con lo mostrado en los cortes anteriores. Aún así, los solo afilados no falta a su cita cotidiana con cada uno de los temas del álbum.

 «Thymidine» recupera la calma con arpegios acústicos llenos de calidez. El tema desprende melancolía con bellos pasajes que se alejan de los rudos momentos stoner. Prescindiendo de batería, describen ensoñadores paisajes en los que calma lo envuelve todo.   

Tambores rituales nos introducen en «Norfair». Tomando el relevo un poderoso bajo nos guia a través de apacibles y floridos espacios. El tema se muestra mas experimental, acercándose por momentos a escenarios de psicodelia en un ejercicio en el que repiten la estructura del tema creando un clima relajante y a la vez misteriosos. Insondables espacios complementados con ocasionales guitarras que enlazan con el siguiente tema.

«Fusion» retoma los escenarios más propios de Colour Haze con rifs ondulantes y un dinámico y atractivo ritmo, mientras el bajo nos golpea hipnótico. Guitarras que se contonean por escenarios netamente heavy-psych. Con un parón los tambores regresan tomando el protagonismo para arrastrar a la guitarra a engalanarse coloreando bellas atmósferas lisérgicas. pinceladas de extenuantes solos y efectos envolventes retoman la verdadera vocación de la banda.  Empapados de hongos mágicos traspasan la forntera sensorial para elevarnos a magnéticos momentos llenos de belleza. Sin duda, aquí la banda se deja llevar por el hechizo del propio tema, bien con sus hipnóticos riffs o por el magnetismo de esa batería que juguetea seduciendo a la banda a embarcarse en un viaje tortuoso y serpenteante por escenario psicotrópicos en los que  nos sentimos completamente atrapados. No puedo resistirme a pensar en Rotor, con esos momentos de éxtasis en los que el hechizo hace su efecto haciendo que levitemos entre cada acorde. Sin duda, el tema más elaborado y sobresaliente de un álbum brillante.

Para el cierre, PYRIOR nos deja un susurrante y atmosférico tema, «Cytosine». alejándose de la contundencia, en esta ocasión deambulan por espacios más etéreos. Murmurantes  pasajes nos masajean entre efluvios mágicos en una experimentación que vuelven a fusionar distintos elementos , incorporando pasajes espaciales para concluir esta cuarta entrega.  

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