Reseña: POWER PLANT.- «Cargo»

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Si en su EP «DELAYED» publicado en 2019 predominaban los sonidos pesados y los ecos grunge de los 90, en este primer LP «CARGO» la banda polaca POWER PLANT , después de años de exploración y evolución musical, transforman sus sucios riffs de vocación doom en un espacio diferente dando un giro  a su propuesta, para con gran madurez, prescindir de las voces para surfear entre dunas cósmicas repletas de psicotrópicos y dejarse llevar por los vientos heavy-psych a través de cinco largas y cautivadoras jams repletas de fuzz humeante. Un nuevo ejemplo que corrobora la calidad de la prolífica escena psicodelica pesada polaca que no deja de sorprendernos día a día. En ese salto al vacío, el cuarteto crea un espacio en el que poder desarrollar una apuesta que toma elementos más propios de Colour Haze sin renunciar al fuzz y a la vocación doom que les vio nacer.  Un viaje narcótico con temas ondulantes que parecen mantener una misma fórmula y que en contra de lo que pudiera parecer no resultan nada monótonos. Los temas contenidos en «CARGO» consiguen que el oyente flote en un éxtasis del que nadie querría escapar. Sin ningún tipo de artificio consiguen crean cortes compactos en los que los riffs monolíticos se conjugan con atmósferas mágicas alimentadas por la dietilamida que nos incitan a todo un trance místico. Terapéuticos y meticulosos en las composiciones, POWER PLANT crean un trabajo que debe hacerles un hueco en los puestos de honor de la escena pesada llegada de Polonia.

POWER PLANT son: Grzegorz «Grzeźnik» Zasik (bajo), Kuba «Świeżak» Dzierbicki (guitarra rítmica), Mateusz «Mazur» Mazur (guitarra solista) y Michał «Michau» Stępień (batería). «CARGO» está disponible vía Galactic SmokeHouse.

Resulta paradójico que un tema como «Intro», nos lleve a través de nueve minutos por un escenario heavy-psych en el que los ritmos cadentes y un bajo suave nos inviten a un plácido paseo por un jardín del edén en el que la belleza aflora con naturalidad.  El tema es un perfecto ejemplo del estado en el que se encuentra la banda en la actualidad. Arrancadas doom entre un sonido cristalino y psicodélico con el que consiguen el equilibrio entre lo pesado y lo liviano. Construido sin prisa con aireados pasajes de guitarras llenos de magnetismo en un reconfortante paseo por insondables espacios preparados para la introspección y la paz interior.  Graves tambores entre gruesos riff y suaves guitarras en un tema que a pesar de su duración se muestra como una verdadera introducción al mundo paralelo en el que los polacos se sientes muy cómodos. Lo cierto es que la canción no acaba de llegar a ningún sitio, dejándonos a las puertas de algo que todavía desconocemos, pero lo importante aquí no es el final, sino el desarrollo, y ciertamente este, es brillante y placentero. 

Con una apertura drone de gran hipnotismo,  «Star​-​Gazing Valley» nos muestra a la banda en todo su esplendor dentro de su propio mundo psicotrópico. La psicodelia colorista aparece con las guitarras en dos planos paralelos regalándonos acordes llenos de magnetismo. Con una innata vocación doom el tema se desarrolla con mesura, sin estridencias a pesar de los momentos de pesadez que alberga entre sus surcos. Todo un masaje reconfortante con sus momentos de intensidad que refleja el buen estado de salud de la escena pesada polaca. Esa efectiva combinación de doom-stoner y heavy-psych resulta de lo mas atrayente en manos de estos chicos. Siembre cabalgando por ensoñadores pasajes que nos invitan a la reflexión y a alejarnos de lo cotidiano para traspasar una barrera sensorial en la que todo flota livianamente. Cuidando con esmero cada acorde, logran ensamblar cada elemento en un tema que oscila constantemente por una senda heavy-psych de lo mas ortodoxa. Tema brillante, bello y muy cuidado.

Con cálidos y cuidados pasajes «Stratosphere»  nos ofrece pasajes drone llenos de magnetismo. Partiendo desde una hechizante calma el tema evoluciona a un sonidomás áspero y rugoso en el que cada acorde se ejecuta con una precisión milimétrica. Bellos pasajes ensoñadores heavy-psych con un crujiente bajo en modo stoner-doom con los que la banda ofrece un atractivo corte pesado que por momentos coquetea con escenarios más propios del post-rock. 

«Diferent realities» abre con un cadente ritmo evolutivo en un génesis monumental del que afloran altas dosis lisérgicas desde los acordes de la mágica guitarra. Un contundente ritmo complementa ese espacio cautivador que invita a la relajación sensorial y a dejarse llevar por cada nota. Como en el resto de los temas, los polacos insuflan intensidad al corte con esos poderosos riffs hasta construir una infranqueable barrera de sonido. Si bien la primera parte del tema se deja llevas por apacible efluvios psicotrópicos acaba deflagrando en monumentales riffs monolíticos siempre impregnados en thc. 

El álbum cierra con «Apollo», un tema apacible de psicodelia colorista con pasajes drone. Sus aromatizados acordes se inclinan en esta ocasión por un escenario más propio de Colour Haze. Siempre ondulante, no faltan los momentos de fuerza y pesadez, pero si hay algo que destacar especialmente, son los solos ácidos de las guitarras desangrándose en una hemorragia psicotrópica entre una nube de ritmos pesados que van y vienen. Todo un enjambre lisérgico que no hace sino corroborar la calidad que estos chicos atesoran.  

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Reseña: SLAP GURU.- «Umashi’s Odyssey»

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Hace algunos meses recibía este glorioso álbum de los madrileños SLAP GURÚ, y aunque por circunstancias que no vienen al caso no ha sido posible hacerlo antes, ha llegado el momento de que su contenido sea por fin destripado en esta reseña. Un álbum conceptual basado en la novela «Umashi’s Odyssey» escrita por el ex guitarrista Alberto Martin Valmorisco.

«UMASHI’S ODYSSEY» es el tercer álbum de una banda que en cada nuevo trabajo nos continúa sorprendiendo y que parece no tener límites en su creatividad. En esta ocasión cada canción es un capítulo de la historia y por eso el sonido toma prestadas influencias de todo el arco iris de géneros musicales. Desde el hard-rock y el heavy-blues de tintes 70’s que les lleva caracterizando desde su nacimiento allá en 2.015, a riffs stoner, gruesos y cadentes momentos doom, el folk del norte de Europa uniéndose en una encrucijada con los exóticos sonidos llegados de oriente, pero sobre todo, si por algo puede diferenciarse de sus anteriores álbumes es por los grandes pasajes psico-progresivos que incorporan en unos temas llenos de giros y trucos de magia que pueden descolocar al oyente, pero que acaban seduciéndole al interior de unos surcos ricos en matices. Una narrativa en la que surgen mil tramas inesperadas y en la que la banda parece no ponerse límites, regalándonos incluso momentos entre el punk y thrash metal. SLAP GURÚ es una banda que he visto en directo en multitud de ocasiones en pequeñas salas con poco público, y siempre han sido capaces de crean el mejor ambiente posible, dándolo todo sobre el escenario y dejando patente toda su calidad. Desde el esmero que ponen para que todo suene perfecto a una actitud a prueba de bombas. Todo un derroche de sudor y sentimientos que perfectamente pueden verse reflejados en «UMASHI’S ODYSSEY», un trabajo que debería auparlos a tocar en escenarios de mayor postín y que probablemente sea el más completo hasta el momento. 

«UMASHI’S ODYSSEY» está disponible vía Sixteentimes Music.

«Acid 1» refleja el rock de la vieja escuela adornado con vientos sureños entrelazados con pasajes heavy-blues. Un ardiente tema en línea más propia de Rory Gallagher o Tony Mc Phee, mecidos por la brisa del medio-oeste. Un tema pegadizo en el que se vacían en desgarradores momentos de rock sin aditivos con sabor a 70’s. Todo un derroche de energía y ritmos contagiosos entre guitarras asesinas y un sorprendente final acústico. 

Mas hard-rock vibrante y salvaje nos trae «The dark militia». El tema nos arrolla a ritmo de boogie-rock diabólico para ir mutando hacia un corte heavy-rock. El trabajo de las voces y coros tiene mucho que ver en este giro, así como en la evolución a un escenario en el que el blues experimental hace que su aspecto cambie por completo. 

En «Siderous fatum» SLAP GURÚ elige un escenario progresivo para su desarrollo. Un tema denso que reposa en apacibles estancias con cierto misticismo en el ambiente. Un punto de encuentro entre el folk y lo progresivo con bellas melodías vocales. Apacible aterciopelado  y con alma psicodélica. Es probable que el tema pudiera hacernos pensar que estamos ante otra banda tras la escucha de los dos primeros temas, pero esa es una de las grandezas de la banda y en particular de este trabajo. El tema eclosiona con una mezcla hard-doom sinfónica entre afilados solos de guitarra para descender a un ambiente más oscuro en el que lo chamánico hace acto de presencia en una variada combinación de estilos. 

El espíritu de Hendrix aparece en las guitarras de «The Night With It’s Spells». La dupla de guitarras asesinas se va tornando su sonido sucumbiendo a los dictados Sabbath antes de, en un nuevo giro argumental, y sin tiempo para situarnos en el tema, llevarnos a una atmósfera humeante de blues-rock más propia de Free. Flotando entre  humo cannabico el corte saca a relucir su lado tosco y primitivo. Efectivos riffs juguetean con lo retro y lo ácido para seguir moldeando el tema. 

«Erkil» es toda un locura que coquetea con el thrash y el punk sobre ritmos diabólicos. Una implacable batería y riffs que repiten una y otra vez entre extrañas locuciones. Vibrantes momentos freak en un corte a hace subir la temperatura entre guiños stoner y solos punzantes. Toda una invitación al desenfreno y a los pogos.

En un escenario dark-folk «Who can say it’s night?» brota lentamente para ir torneandose hacia una propuesta de blues lisérrgico. Toda una coctelera de L.S.D. en cada acorde para flotar en mágicos espacios narcóticos.  Un gran tema ideal para el «viaje».

Entre toda la amalgama de estilos, también hay espacio para los sonidos exóticos. «My shadow kills» con los mágicos acordes del sitar entre pesados riffs stoner tiende un puente con la California hippie para teletrasportarnos a un entorno exótico de tintes trascendentales. Voces llenas de sentimiento habitan en una dualidad con numerosos ornamentos. Inclinándose a sonidos más propios del Mediterráneo vuelve a tender un nuevo puente entre las orillas del Mare Nostrum y sus culturas. En este escenario también tienen cabida pinceladas progresivas para enriquecer aún mas un corte que culmina en atmósferas de una exuberante psicodelia. 

La faceta más chamánica regresa en «The blind polifemo». Inquietantes ritmos ejecutados con dinamismo y con el blues en el ambiente entre acordes que se vuelven cada vez más contundentes, pero sin llegar a eclosionar. Aquí las guitarras ácidas no faltan a su habitual cita en otro serpenteante tema. 

Sacando a la luz su lado más tierno, con una voz casi a capella, «The plastic island» se deleita en delicados acordes en una evolución hacia un territorio más propio del hard progresivo. Una montaña rusa con acolchadas laderas mullidas en las que la hierba crece alta amortiguandonos cualquier caída. Con un interludio con efectos envolventes el tema cambia su aspecto como si de otra canción se tratar para ir adentrándose en atmósferas de psicodelia progresiva con aromas exóticos aportando aire fresco. Sus dulces melodías nos reconfortan para atraernos con toda su magia a una tela de araña de la que difícilmente podremos salir, haciéndonos participes de la narrativa. 

El álbum cierre con los pasajes de folk pastoral de «Meeting the mermaids». Con una ambientación nórdica y aires de melancolía consiguen fusionarlo con elementos orientales. Siempre bajo el silencio místico que fluye del agudo y delicado sonido del sitar entre percusiones ceremoniales. La guitarra colorea esta fiesta multicolor que sirve como epílogo a un sobresaliente trabajo.

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Reseña: MOUTH.- «Out of the vortex»

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«OUT OF THE VORTEX» es una recopilación de versiones perdidas y mezclas alternativas procedentes de las sesiones de grabación de los álbumes «VORTEX«, publicado en 2.017 y «FLOATING» DE 2.018. La banda de Colonia ha querido celebrar así el tercer aniversario de la publicación del citado «VORTEX«, el álbum que les puso en boca de todos, para ofrecernos estos temas, únicamente disponibles en su página de bandcamp. Teniendo como objeto cerrar una brecha hasta el próximo álbum que casi tienen ya terminado. El contenido es bastante evidente, tal y como nos recuerda su portada, un híbrido entre los dos álbumes que al fin y al cabo, son la materia prima para este curios trabajo. Aquí podemos encontrar un cara nueva de MOUTH, una faceta probablemente más psicodélica y ácida de la que ofrecen los temas en sus álbumes originales. Temas como «Vortex», manteniendo sus dieciséis minutos de duración, pero sonando más lisergico que el original, y que tal y como me comentaba la propia banda, les parece incluso mejor. Eso sucede también con la breve mezcla alternativa de «Mars of Cyclopes» reducida do exiguos minutos, o «Mountain», que se muestra menos pulida y posiblemente con mayor frescura. Como aliciente, encontramos dos temas inéditos como «Ready», construido bajo una susurrante atmósfera progresiva en tonos sinfónicos que rozan lo pastoral, dejando claro que el terreno hard-progresivo es un territorio en el que se manejan a la perfección con ese aire retro que les caracteriza.«Homagotago’s peddle boat trip» el otro tema inédito, ve al trío transitar por ese apacible bosque psico-progresivo en una equilibrada combinación de teclados y guitarra repartiéndose el protagonismo entre coloridos ritmos de percusión de vocación kraut.  MOUTH es una de las bandas que mejor saber reflejar en sus temas ese espíritu vintage evocador del mejor hard-progresivo de los 70’s, y aquí, una vez mas queda fielmente reflejado. Ya solo nos queda esperar ese nuevo álbum en ciernes, para comprobar si el camino de los alemanes sigue siendo el mismo o si por el contrario, nos sorprenden con nuevas rutas.

MOUTH son Christian Koller (voces, guitarras y teclados) Thomas Johnen (bajo) y Nick Mavridis (batería y teclados).

El álbum abre con una versión alternativa de «Vortex», uno de los temas más emblemáticos de MOUTH, y en el que tras una introducción con efectos espaciales que se disipan en el infinito, llega la explosión de su característico órgano pastoral bajo unos tambores ceremoniales y buenas dosis de wah-wah. Cociendo a fuego lento, van ligando el tema mientras la guitarra va adquiriendo el protagonismo.  Los bellos momentos progresivos descienden a místicos pasajes antes de emprender una senda psico-progresiva con destino a los 70’s. Creando atmósferas borrosas entre vibrantes ritmos y una particular voz. Casi en forma de jam, la guitarra revolotea sobre la compleja estructura compositiva creando un denso sonido. Con momentos hipnóticos el corte se deja llevar por efluvios psicotrópicos que cambian su carácter. Con pausados y susurrantes acordes el tema se vuelve oscuro y misterioso. En ese enigmático entorno los vestigios de jazz se unen a la fiesta de los sentidos.  Como si hubieran atravesado una nueva dimensión, las complejas estructuras progresivas su tornan más narcóticas. Aquí la guitarra soma brillantemente con el órgano más apagado, pero siempre bajo una batería ardiente. El resultado es una bella suite con distintos actos en dieciséis minutos algo más ácidos que el original.  

«March of the cyclopes» es un exiguo extracto del original de «VORTEX» mutilada a escaso dos minutos pero manteniendo los solos psicodélicos sobre esas voces y ambientación progresiva con un tono algo menos kraut. 

Manteniendo la esencia setentera que les caracteriza, «Mountain» tema incluido también en «VORTEX«, el rock clásico aparece más brillante y luminoso de rock clásico arropado por un manto envolvente del que afloran las guitarras con cierto aroma exótico. Aquí la mezcla es muy similar al original, aunque con algo más de acidez.  

«Parade» es un tema bastante más hipnótico que transita por calmados senderos progresivos entre voces y coros. En esta ocasión dejan de lado la rabia de la versión orignal, para ofrecer un aspecto más calmado que el que aparecía en «VORTEX».

El primer tema inédito, «Ready» se desarrolla bajo una cálida y aterciopelada voz entre el cálido sonido del órgano protector. Adentrándose en territorio sinfónico, crea una oscura atmósfera sobre tonos pastorales que no se alejan de la vocación vintage de la banda. Un buen aliciente conocer este lado más desconocido de MOUTH.

El clásico «Macbeth» aparece en una versión más contenida como si realmente fuera la primera pincelada antes de pulir sus aristas. Un tema más crudo y primitivo pero que conserva toda su frescura. 

Cerrando el álbum «Homagotago’s peddle boat trip» el segundo corte inédito, nos muestra un groovy pegadizo y contagioso sobre una base psico-progresiva con algún momento inquietante. Un lento y parsimonioso paseo por un nuevo bosque lleno de magnetismo y con una neblina psicotrópica que emana de esa mágica guitarra. Utilizando perfectamente el espacio para que la dualidad órgano-guitarra mantenga un gran equilibrio. Misterio, su carácter repetitivo no supone un obstáculo para su escucha, sino que finalmente acaba atrapándonos entre esos efluvios narcóticos. De igual manera me da la sensación de que al tema le faltan aspectos por pulir, retoques que a la postre solo pueden enriquecerlo.  

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Reseña: MAGIC BUS.- «The Earth Years»

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Manteniendo ese espíritu hippie de finales de los 60’s, los británicos MAGIC BUS liberan «THE EARTH YEARS». Un álbum bañado en colorista cuadro vintage en el que los ecos del rock progresivo y el sonido Cantenbury están muy presentes conjugándose con vientos llegado del verano del amor y el sonido west-coast. Un pequeño viaje a través de un particular túnel del tiempo en el que las melodiosas voces herederas de The Beatles nos iluminan en un trance espiritual con una visión hippie del mundo más propia de bandas como Grateful Dead.  Si en sus anteriores trabajos ya dejaron clara cual es su propuesta musical, ahora continúan por esa senda en la que la campiña británica está muy presente en muchos de sus temas. Una particular versión del rock progresivo experimental nacido a principios de los años 70’s y que en pleno siglo XXI sigue vigente con apuestas como ésta. Sus acarameladas melodías en ese ambiente rural hace que cada tema sea una terapia contra el estrés de los tiempos modernos. Fuertemente influenciados por ese pilar que es el sonido Canterbury, «THE EARTH YEARS» es un álbum que hará las delicias de los amantes tanto del rock progresivo, como de la psicodelia más floral gracias a esos vientos folk que aparecen con sutileza en estos atractivos temas vintage llenos de bucolicos pasajes entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.

Cuatro álbumes en diez años probablemente no se una gran producción, pero desde luego, ese detalle deja patente que estos chicos no tiene prisa y se toman las cosas con calma, lo que se refleja en un nuevo álbum en el que todos los detalles están perfectamente cuidados para que surja la magia.  

“Easy on” abre el paseo por campiña con tonos progresivos y una voz heredera del la psicodelia freak de finales de los sesenta. Las acarameladas melodías pop se van modulando hasta llevarnos a un escenario progresivo más propio del entorno de Canterbury. Con ecos freak y pop colorista los sonidos vintage se apoderan de un tema con subidas y bajas en las que se fusionan elementos hard-progresivo con la psicodelia beat más colorista.

Con ramalazos Zappa “Inca trail» nos devuelve a esos espacios vintage a través de un tema con una cuidad composición en las que las melodías adquieran gran protagonismo. Ese legado a caballo entre Zappa y Gong se conjuga con elementos más propios de la west coast.  Tejiendo su propio tapiz, el folk se une a esta fiesta de colores con olor a frutos silvestres. Alguna guitarra de aspecto elegante aparece entre brisas con aroma sureño para dar otra vuelta de tuerca al tema. Un corte optimista con sus momentos más tenues que acaba trasladándonos a un entorno psico-progresivo con aromas exóticos.

“Settin sun” evocando la campiña británica con reminiscencias Jethro Tull en su faceta más campestre, salpican de bellas y masajeantes melodías otro apacible y bucólico tema. Acariciando cada nota con suavidad, todo fluye con la naturalidad con la que la primavera eclosiona en una explosión de colores. Un entorno amable y rural en el que parecen sentirse cómodos y que de alguna manera es su hábitat natural. El tema concluye por armonías más propias de Poco en su faceta más melódica.    

Un sonido de órgano pastoral envuelve la apertura de “The road to Mezquita”. El sonido Canterbury se muestra en toda su plenitud bajo la cálida y ahogada voz que nos susurra con coros angelicales. La banda experimenta con los sonidos llevando el tema a una evolución en su intensidad. Insuflando energía a cada acorde giran en el camino para modular la armonía sin perder el rumbo en este intento.  Mas fornido y crujiente en sus riffs, el corte no pierde su objetivo.

Con acordes acústicos “New day” nos traslada a la West Coast. Su sonido folk entre una explosión de color transmite ese aroma a flores frescas.   En un segundo plano el órgano nos envuelve con su sonido vintage entre juegos malabares y unas gotas de reconfortante psicodelia. Nubes de algodón dulcifican la una atmósfera que va tornándose más hacia los sonidos hard-progresivos herederos de bandas como Camel. Serpenteando con armonías seductoras van creando una ceremonia colorista para retomar la bucólica estampa campestre gracias a los acordes sureños que fluyen de un guitarra dulce y delicada. Una muestra de la versatilidad de los británicos, una banda que no se encorseta en sus composiciones.

Un sonido mucho más ampuloso e inquietante no sorprende en “Barleycorn”. Una atmósfera más oscura y psicodélica sestea entre inquietantes efectos y una acústica pseudo-ocultista, bajo acordes acústicos que beben del néctar de unos hongos mágicos el ambiente en una atractiva combinación que a buen seguro puede hacer las delicias de de los amantes de hard y el folk-progresivo. Siempre bajo pinceladas sinfónicas y gotas de euforizante psicodelia. Un clímax de relax que toma muchos elementos psico-progresivos herederos del sonido Canterbury.

“Squirrel” me evoca a Camel en su faceta más campestre. Con sutiles elemento jazz se acercan a ese sonido ofreciendo una faceta más sencilla, pero no por ello menos brillante. Como sucede en muchos de los temas del álbum, unos inicios progresivos acaban convirtiéndose en espacios donde la psicodelia se mueve como pez en el agua.  Aportando aires místicos, el tema parece dividirse en tres partes diferenciadas. La canción va cambiando de aspecto y de propuesta musical. Los reflejos de las delicadas guitarras palpitan entre acordes de un bajo con un profundo e impactante sonido entre platillos chispeantes.  Con sus siete minutos y siendo el corte de mayor duración del álbum, acaba convirtiéndose en una oda psico-progresiva de grandes dimensiones. Su gran belleza nos sirve de efecto terapéutico prescindiendo de los arrullos de la voz para dejar todo el protagonismo a unos instrumentos bien interpretados.

Cerrando el álbum “We are one” retoma la campiña con delicadas melodías vocales sobre una atmósfera de folk progresivo entre el manto del órgano protector. Bucolismo entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.

 

Reseña: MOTHERS OF THE LAND.- «Hunting grounds»

a0278634590_10Nacidos en 2.012, y con su alabado debut «TEMPLE WITHOUT WALLS» publicado en 2.016, el cuarteto instrumental austriaco MOTHERS OF THE LAND publica su segundo álbum «HUNTING GROUNDS». Disipando cualquier sombra de duda sobre si su debut fue solo una casualidad., el cuarteto de Viena corrobora toda la calidad que atesoran crean un trabajo cautivador y emocionante, arrastrándote en sus ondas de sonido y llevándote en el viaje junto a ellos a través de su mundo surrealista. Una travesía en la que sus guitarras flotantes prescinden de la palabra para contar sus historias, pero logrando practicar una oratoria ágil y atractiva, llena de virtuosismo y sensibilidad.  Un álbum rebosante de adrenalina pero también de dopamina, en el que su épicos pasajes instrumentales se adornan de múltiples ornamentos para crean un marco de gran belleza en unas canciones tejidas sobre una sólida base rítmica y con sus dos guitarristas derrochando técnica y sensibilidad. Rock vintage con mucha psicodelia, y logradas atmósferas progresivas pero con un alma heavy-rock con mucho peso en cada tema. «HUNTING GROUNDS» es el álbum perfecto para que aquellos que reniegan de los trabajos instrumentales tengan su oportunidad y en el que cualquier resquicio de monotonía desaparece, sin que se eche de menos la ausencia de voces. ¿Sería lo mismo si esta banda tuviera un cantante? La respuesta es incierta, pero con su exuberancia y elegancia son capaces de hacer olvidar que no tienen vocalista, simplemente no lo necesitan. Ya desde sus inicios mostraron la influencia que una banda como Wishbone Ash tiene en su sonido, ahora esa sensación es corroborada en esta versión contemporánea de la banda  liderada por Martin Turner. Al margen de esos bellos espacios de psicodelia progresiva, en cada canción aparecen esos tonos vintage que por momentos se alían con el sonido de Siena Root o incluso yendo más allá, de los mismísimos Purple. Un sonido aderezado con crujientes y afiladas guitarras herederas del heavy-rock de los años 80’s que hacen que el camino se bifurque para rencontrarse en una encrucijada sónica. Sus pasajes llenos de melancolía contrastan con la euforizante fuerza de sus riffs hirientes y de su poderosa base rítmica, que en un segundo plano, aporta una gran solidez a los temas. Pero si hay por lo que verdaderamente destacar este álbum, es por esas maravillosas espirales que sus dos guitarristas Georg Pluschkowitz y Jack Jindra nos ofrecen en cada canción, simplemente SUBLIMES!!!. Tras la escucha de «HUNTING GROUNDS» ardo en deseos de poder ver en directo a esta fantástica banda nacida en el corazón de Austria y que tras cuatro años de laborioso trabajo ha creado un magnífico álbum. 

Grabado y mezclado por Nino Del Carlo, masterizado por Lukas Wiltschko (LW Sonics) y con obras de arte del Dr. Knoche, Hunting Grounds es el segundo álbum de la banda, y está disponible vía StoneFree Records.

MOTHERS OF THE LAND se fundó en Viena en 2012 por Georg Pluschkowitz (bajísta de PASTOR) en la guitarra, Johannes «Jon» Zeininger en el bajo y Jakob Haug en la batería. Después de probar diferentes alineaciones, encontraron su constelación ideal en 2015 con Jack Jindra (Locracy) en la guitarra adicional. No mucho después, en junio de 2016, se lanzó su álbum debut debut «TEMPLE WITHOUT WALLS»  obteniendo un gran reconocimiento internacional, lo que resultó en fructíferas colaboraciones en todo el mundo. 

“Harvest” emerge con pausa desde un manantial de delicados acordes que fluyen entre ecos casi folk-progresivo. Tras la breve introducción el tema se embarca en una dinámica travesía a caballos de una composición propia del stoner instrumental, pero en la que ya vislumbramos las elegantes melodías herederas de Wishbone Ash. Cadente y evolutivo el corte va adquiriendo intensidad para situarnos en el centro del ruedo en el que la banda austriaca ejecuta sus mejores faenas.

Partiendo de un escenario más psicodélico “Hunting grounds”, el tema que da nombre al álbum se desangra en los lamentos de unas guitarras que juegan con los trastes antes de eclosionar en una bofetada de heavy-rock. Ritmos pegadizos y solos llenos de virtuosismo son una constante que vamos a encontrar en todo el álbum y que aquí brilla con luz propia. Sus momentos de fuerza majestuosos ceden ante el encanto de las bellas melodías estratificadas. Un intercambio de roles y protagonismo entre sus dos guitarristas que, desdoblándose, culminan en una orgía de fuzz y estruendosos ritmos. Todo un ardiente y seductor serpenteo en el que los desarrollos se superponen enredándose entre sí,  pero con un sonido cristalino. Infatigables los austriacos derrochan energía sin renunciar a la belleza de sus barrocos, pero atrayentes desarrollos demostrando la gran técnica que atesoran a las seis cuerdas. El tema tras su andadura heavy-rock culmina en espacios más progresivos.

Evocándome irremediablemente a “Rocking in a free world” de Neil Young, la introducción de “The beast”, con ese sonido fuerte que nos golpea es solo el preludio por un paseo por entornos psico-progresivos herederos de Wishbone Ash ornamentados con ecos más contemporáneos. Pasajes heavy-prog bajo tenebrosos bosques con sombras sabbhaticas.  Una plácido pero a la vez misterioso caminar entre luces y sombras conjugando distintas con gran acierto en incendiarios ritmos coloreados por un sinfín de riffs asesinos y crujientes. Amortiguando la fuerza de su poderoso bajo con delicadas armonías entre platillos chirriantes y poderosos tambores los elásticos riffs se estiran y encogen con gran habilidad. El resultado es uno de los temas más pesados del álbum.

Tras la eclosión del tema anterior, “Queen of the den” se deleita en pasajes llenos de mística. Los mejores pasajes heavy-psych afloran en una explosión de luz y frescura con atrayentes riffs. Siempre ofreciendo un buen argumento la banda va tomando distintas sendas en este paseo por la psicodelia más aromática. Un tema cristalino que no evita que encontremos un manto de sonidos difusos arropando las delicadas melodías. Toda una serpiente multicolor que ondula pero que no quita la vista de su presa. La banda aquí consigue crea un aura mágica de belleza sin igual para acaba disolviéndose en pausados y bucólicos acordes acústicos.

Construido sobre una armonía más sobria “Sanctuary” adopta tintes progresivos para transmitir una paz sensorial de lo mas gratificante. Delicados acordes ejecutados con una gran sensibilidad son asaltados por una explosión de riffs más propios del heavy-rock en una lucha de tú a tú. Estamos ante una banda de dualidades, si la primera es clara entre sus dos guitarristas, existen otras dualidades a destacar. Junto a la citada dupla de guitarras, encontramos un debate entre decantarse por un escenario pesado con sus solos asesinos o por la psicodelia apacible. Lo cierto es que los austriacos no parecen renunciar a nada, haciendo que consigan un resultado sobresaliente. Con momentos sinfónicos a mondo de respiro, dejan al descubierto bellos pasajes llenos de épica con la mirada puesta en el pasado. Balanceándose grácilmente sobre nubes algodonadas surcan la atmósfera surfeando con energía y vitalidad. El tema da un giro para salir de su espiral armónica y deleitarse en delicadas melodías sin perder su aroma vintage.   

El cierre llega con “Showdown», un arrollador tema con pegadizos riffs hard-rock. Por la vía directa, sin atajos van construyendo un clima de gran expectación que nos hace preguntarnos por donde irán ahora los tiros. La respuesta son esos ondulantes riffs en línea Siena Root con una subida de revoluciones. Ácidos pasajes ensoñadores se conjugan con una orgía psicotrópica bajo su contagioso ritmo. Los solos se suceden sin desfallecer creando siempre dos estratos sónicos que por momentos se fusionan en uno solo con gran habilidad. Bien ensamblado, el tema deja la suficiente libertad para que las guitarras vuelen buscando su propio destino. Todo un cóctel explosivo en el que cada detonación está perfectamente estudiada. Su sonido parece salir de un híbrido entre los Purple más brillantes y sus venerados Wishbone Ash. Una gran combinación que fusiona esas sangrías de riffs coloristas con buen heavy-rock de cuna ochentera con todo el virtuosísimo de esas guitarras asesinas.

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