Reseña: LIQUID SOUND COMPANY.- ‘Psychoactive Songs For The Psoul’

LIQUID SOUND COMPANY son acid-rock en estado puro, y su nuevo álbum ‘PYCHOACTIVE SONGS FOR THE PSOUL’ lo deja patente una vez más.

Cuatro álbumes en 25 años, seguramente es una producción escasa para una banda de tanta calidad y con tanto prestigio dentro de la escena psicodélica. Por eso, recibimos el nuevo álbum de los texanos LIQUID SOUND COMPANY como un auténtico tesoro del que disfrutar. ‘PYCHOACTIVE SONGS FOR THE PSOUL’ es una nueva pequeña obra maestra de la banda. 10 años han pasado desde que publicarán ‘ACID MUSIC FOR ACID PEOPLE’, su anterior LP, pero la espera ha merecido la pena. Precisamente por eso, cualquier amante de psicodelia, no debería dejar pasar la oportunidad de sumergirse en unos surcos que emanan fantásticas vibraciones lisérgicas. La banda se muestra en plenitud creativa, en un mágico viaje sensorial que te engulle con cada riff. Creando ácidos sonidos que expanden la mente del oyente, consiguen que nuestro cuerpo flote en sus etéreos y magnéticos sonidos. Todo su brillo cósmico sigue intacto, lo hace que cada canción sea un regalo para el oyente. Un viaje exótico que derrite la mente hacia el placer y las visiones místicas. Con una evolución en el sonido de sus canciones, con la primera parte del álbum más ácida, espacial y psicotrópica, atravesando espacios más hipnóticos con reminiscencias kraut, para transitar por cortes más luminosos, que toman una ruta hacia exóticos entornos llenos fragancias extasiantes. No sé si será premeditado, pero la sensación tras su escucha, es de haber realizado un viaje por todo el espectro de la psicodelia. Un tránsito chamánico, pero también un trance místico, lleno de espiritualidad y tradición, que refleja a la banda ampliando su espectro sónico. Desde temas pesados que parecen estar creados tras una ingesta de LSD, hasta otros, en los que la magia y el color de etéreos poderes del universo, queda reflejados en cada melodía. Seguramente cualquier adjetivo que pueda fluir de mi mente para describir el álbum, no le hará verdadera justicia. Por eso recomiendo que, para su escucha, te pongas cómodo, enciendas tu lampara de lava y te dejes llevar por sus mágicas canciones psicodélicas. Las guitarras de John Pérez y Mark Cook, serán tus guías para este éxodo ondulante, hacia el particular mundo cósmico de LIQUID SOUND COMPANY, una de las bandas pioneras de la neo-psicodelia, que continua en el siglo XXI, manteniendo intacto todo su poder seductor.  Ojalá no tengamos que esperar diez años más hasta un nuevo álbum de la banda y en poco tiempo, tengamos un nuevo álbum de la banda.

LIQUID SOUND COMPANY son:
John Pérez – guitarras, voz
Mark Cook – guitarra Warr, 12 cuerdas, sintetizador analógico
Jason Spradlin – batería, teclados
Allan “Skip” Wise – voz
Ron McCain – teclados

Formados en 1996 por el guitarrista de SOLITUDE AETRUNUS, John Pérez y el batería de LAST CHAPTER, Jason Spradlin, el objetivo de LIQUID SOUND COMPANY ha sido crear sonidos psicodélicos que expandan la mente. Con el núcleo centrado en Perez & Spradlin, la banda ha tenido varios miembros de THE COMPANY en sus filas, como Alan «Skip» Wise, acompañados de Mark Cook y Ron McCain, continúan en su tarea, sin haber perdido un ápice de encanto ácido.

Entre efectos espaciales, ‘Cosmic liquid love’ nos introduce en la odisea psicodélica de estos veteranos lisérgicos. El tema se desarrolla como si de una gran introducción se tratara para hacernos traspasar esa barrera sensorial a la que nos tienen acostumbrados desde hace décadas. El tema nos abre la puerta a un mundo en el que todo se acelera en una atmósfera cósmica. El corte mantiene un cierto tono épico.

Sin perder su espíritu psicotrópico ‘Blacklight corridor’ con voces más propias del underground alemán con un carácter casi kraut, por momentos evocador de bandas como Kraftwerk incluso. Un avance parsimonioso que explota en un entorno cósmico creando un clima calidoscópico. Los desarrollos de guitarras ácidas se precipitan en una espiral sónica con ritmos hipnóticos. Los efectos se suceden haciendo que tema repose en un escenario más calmado y misterioso que atrapa al oyente. La banda saber jugar con las guitarras flotantes ofreciendo su versión más lisérgica.
‘I m geting older’ mantiene esos registros vocales y una armonía más luminosa. Aquí las voces tienen un papel más importante. Mientras, el sonido habitual de LIQUID SOUND COMPANY, sigue hechizando al oyente con bellos pasajes oscilantes y etéreos. Por momentos evocando a Hawkwind, pero también un sonido más propio de los 70’s revolotea entre la psicodélica con sus fragantes aromas. El tema presenta un aspecto más floral sin renunciar en ningún momento a su profunda y magnética psicodelia.

Con tonos más exóticos, ‘And to your left…Neptune’ arropado por unos fuertes tambores y los pedales de las guitarras echando humo, lanza su particular hechizo al oyente. Sus pasajes casi orientales se conjugan con una pesadez rítmica y constantes solos de guitarra que embadurnan el tema de acidez. Controlando el tempo, la canción va modulando su intensidad con breves pausas que bajan las revoluciones. Una nueva odisea espacial que acaba por depositarnos en un mundo mágico con seductores pasajes que no renuncian a un clima de misterio narcótico. La duración del tema hace que puedan desarrollar más la estructura mutando su sonido sin perder su esencia. Seis minutos extasiantes que nos alejan de lo terrenal para invitarnos a explorar los rincones sensoriales de la mente.

‘Mahayuga’ se desarrolla en una exótica atmósfera con aromas orientales y ritmos tribales.  Con un misticismo intrínseco, la psicodelia toma otro matiz diferente a las canciones. En un entorno étnico, en el tema no encontramos el derroche ácido del resto de canciones hasta su parte final, en la que, sin perder el espíritu oriental, se torna más turbio y psicodélico.

Borboteante, y con un nítido acento neo-psicodélico, ‘I feel you’ muestra algún eco 60’s en sus melodías vocales. las cuales, se vuelven más aterciopeladas y su ritmo más pausado. Siguiendo la senda del tema anterior, la psicodelia aromatizada y espiritual se apodera de un tema en el que encontramos algún elemento más pesado. Coloreando su atmósfera, el tema se deja llevar por suaves fragancias en su desarrollo creando un entorno apacible y gratificante para el oyente.  

‘Who puta ll of those things in your’ vuelve a desarrollarse prescindiendo de la acidez para desarrollarse sobre melodías florales que nos trasladan a un ambiente con tonos bucólicos, pero que, a su vez, oscilan balanceándose entre sus persistentes efluvios lisérgicos. El trabajo de guitarra sigue siendo notable.

 ‘Laila was here’ cierra el álbum con el mismo espíritu mágico de los temas anteriores. Deleitando al oyente con pasajes de psicodelia flotante con un gratificante efecto para el oyente. Sus acolchados pasajes instrumentales van describiendo un jardín colorido lleno de aromas florales. Acolchados pasajes con gratificantes sonidos que nos acarician creando una sensación plácida para el oyente.

The Liquid Sound Company

Reseña: JOINTHUGGER.- ‘Reaper season’

JOINTHUGGER nos anunciaban hace semanas que publicarían dos EP en el presente curso. Ya tenemos disponible vía Majestic Mountain Records, el primero de ellos, ‘REAPER SEASON’. Una única pista de 18 minutos en las que los noruegos profundizan en los reinos de la muerte del ego y el papel del ángel de la oscuridad en la lenta decadencia del mundo moderno. Como observadores de la creación, el trío reacciona ante el mundo a través de un embriagador asalto de doom que arrasa con la turbulencia del dominio de una atmósfera psicodélica sobre la que las melodías vocales, a veces heavy, a veces en tonos progresivos o incluso con leves ecos blues, acaban seduciéndonos en su narrativa.  Tomándose la construcción del tema con calma, lograr crear un estilo propio de hacer canciones doom. Reflejando que han madurado como banda respecto a su debut, y sin duda haciendo que mis expectativas se eleven deseando que su segunda entrega del año, llegue cuanto antes. Suenan amenazadores, oscuros, pero también consiguen que ‘Reaper season’ sea un tema que nos narcotice con su poderoso influjo. Aunque no destaque de una forma llamativa, el trabajo de guitarra y bajo es sencillamente brillante. Creando un entorno tétrico en el que las almas perdidas se refugian bajo las alas destrozadas de la medianoche, consiguen que  el tema flote. Activando los sentidos, transmiten sensaciones contrapuestas, pero, sin duda, fascinantes. Todo un ritual pesado en el que los espectros adoradores de Lucifer parecen salir de su letargo para explorar nuevos mundos.

Munkvold ,  Pedersen y  Theobald construye un tema atmosférico lleno de épica. Con la psicodelia y el doom como elementos base, su inclinación progresiva, hace que JOINTHUGGER consiga conjugar la monumentalidad, con la calma lisérgica. Siguiendo un patrón claramente predefinido, el tema susurra y se va saltado por poderosos riff con unas melodías cautivadoras. Fuerza, oscuridad, pero también confort. No estamos ante una canción que nos provoque esguinces cervicales, pero si es perfecto para sentarse en tu sofá plácidamente y dejarte atrapar por sus poderosa fauces. Tanto en la parte más melódica como en sus embestidas pesadas el tema consigue hacer al oyente partícipe de la narrativa de los escandinavos. Sin duda un presagio de que estos chicos se toman en serio lo que Con una parte central en la que el ritmo se intensifica, mientras sus voces, con cierto aroma a 70’s surfean entre los densos riffs. Ecos heavy-rock y un ambiente chamánico completan una canción que, a pesar de sus dieciocho minutos no resulta nada monótona. Sin duda el tema, es el reflejo de la calidad que JOINTHUGGER posee, haciendo que sus pesados ritmos no resulten un clon de otras apuestas de la escena pesada. Sus guitarras ácidas, consiguen hacernos olvidar que estaos ante una banda que ama el doom, pero que también sabe pintarlo con colores atrayentes, a pesar de la repetición de un esquema que no resulta anodino.  

Jointhugger

Majestic Mountain Records

Reseña: MYTHIC SUNSHIP.- ‘Wilfire’

MYTHIC SUNSHIP son una banda errática, apasionada, excitante e indómita, y en su nuevo álbum ‘WILFIRE’ vuelven a romper las cadenas que amarran a muchas bandas para no salir de su zona de confort, destrozando en mil pedazos los estereotipos de la música pesada y psicodélica. ¡MYTHIC SUNSHIP son la anarquía!, pero ¡bendita anarquía!. Destrozando la base sobre la que se construyeron los álbumes anteriores, el grupo se ha reinventado para presentar un álbum que muestra a la banda en su forma más básica y primitiva. Grabado en el transcurso de cuatro intensos días en el generosamente vintage RMV Studio de Estocolmo, el álbum documenta el organismo musical visceral e indomable en el que MYTHIC SUNSHIP se convierte una vez que se desata en la interacción improvisadora. La orgía de sonidos con los que los daneses son capaces de estimularnos es digna de todo elogio. Monumental, exuberante y turbulento, el sonido de ‘WILDFIRE’ es apto para los más aventajados alumnos de la vanguardia psicodélica y todo un reto para los que todavía no se han sentido seducidos por este tipo de apuesta tan magistral. Sus momentos avant-garde, free-jazz, la esquizofrenia de sus ácidas guitarras y las melodiosas armonías, se ven comandadas por unos alborotadores ritmos kraut que atrapan al oyente en su ‘Sodoma y Gomorra’ particular. La improvisación como bandera con un derroche de fuzz y de psicotrópicos, de su autodenominado ‘anaconda rock’. Una serpiente gigante que ondula por pasajes de psicodelia pesada entre malezas jazzísticas muy estimulantes, azuzada por sus diabólicos ritmos. ‘WILFIRE’ cruje, pero también narcotiza, y sobre todo tiene un carácter estimulante para el oyente que se atreve a dejarse llevar por sus improvisaciones en forma de canción. Sus ritmos difusos y su carácter cósmico consiguen crear un inusual caleidoscopio en el que todo tiene sentido, dentro de su propio ‘sin sentido’, ahí radica realmente su grandeza. Habiendo sido habituales del sello El Paraiso Records, en esta ocasión el álbum está disponible vía Tee Pee Records. El quinteto danés continúa regalándonos un nuevo capítulo de personal odisea cósmica y psicotrópica con una fusión de sonidos que solo está al alcance de unos pocos.

Maelstrom’ incide en el sonido característico de la banda, con su dupla de guitarras flotantes entre ritmos kraut, ecos jazz y una atmósfera psicodélica creando una monumental bacanal sónica nacida de una jam. La exuberancia del sonido de los daneses adquiere formas diversas en la orgia instrumental con la que nos invitan a explorar su particular mundo lisérgico. Un mundo en el que todo se desarrolla con un frenesí impactante. El contraste del hipnotismo de sus tambores contrasta con los alocados pasajes del saxo y los psicotrópicos solos de sus guitarras. El tema es el resultado de la creatividad de unos grandes músicos que no se ponen barreras a sus composiciones. Tan electrizantes como estimulantes, las disonancias del saxo son contrarrestadas por acolchados pasajes, pero siempre con la esquizofrenia como bandera. Aún con estas características el tema consigue atraparnos.

 ‘Olympia’ es una canción habitual en sus directos, desde hace un tiempo, una pista que en cada actuación adquiere una nueva dimensión. nacida como una canción suave aquí adquiere unos tonos algo más rockeros sin perder su esencia improvisada. Moldeándose entre distintos desarrollos y con sus habituales ritmos hipnóticos de vocación kraut la frescura se respira en cada acorde. Con su ritmo constante el tema explora atmósferas psicodélicas con una nube de guitarras flotantes. A diferencia del resto de los temas, aquí los daneses prescinden del sonido del saxo. Con una evolución lenta el tema va intensificando su sonido sin perder su esencia psicodélica en ningún momento ofreciendo al oyente un resultado estimulante.

En un escenario más ensoñador ‘Landfall’ juega con ritmos y sensoriales momentos de fascinante psicodelia que estimula los sentidos del oyente. Aturdidores y narcóticos el free-jazz se une a una fiesta heavy-psych más propia de bandas como Earthless. Sus atronadores tambores eclosionan en una erupción hipnótica entre ramalazos de pesadez de gran carácter magnético. Los efluvios lisérgicos aquí adquieren un mayor peso haciendo que el tema atraviese la barrera sensorial del mundo de la psicodelia para ofrecernos un universo nuevo. Las disonancias son uno de los elementos con los habitualmente juegas los daneses y aquí una ve más, lo reflejan con acierto.

Con una atmosfera más espacialRedwood grove’ supone un pequeño oasis en el particular mundo De la banda. Una marcada línea de bajo, psicodelia aromática y ecos 70’s se unen a esta nueva improvisación reflejando un espacio más reflexivo. Con sus temas naciendo de la improvisación todo puede suceder, algo que queda patente en la pesadez de un tema que sabe con llevarnos a un viaje multicolor con mil alicientes en el camino. Su carácter kraut, no impide que el jazz aparezca en esta montaña rusa de emociones, creando momentos que estimulas los sentidos del oyente hasta hacerlo flotar en un espacio cósmico en el que nada resulta diseñado de antemano.  

‘Going up’ son nueve minutos de MYTHIC SUNSHIP en estado puro. Sus poderoso tambores, sus guitarras magnéticas y la espiral de libres sonidos de fusión emprenden un viaje cósmico a remotos lugares guiados por su hechizante psicodelia. Guitarras en capas construyen una canción instrumental con sólidos pilares y la innata vocación de jam. Mágicos y sosegados por momentos, pero completamente experimentales en otros. Seguramente es el tema más calmado de un álbum excelso que refleja la experimentación de su psicodelia cósmica con elementos jazz de una manera sublime. El viaje acaba en una autentica bacanal sónica de la que no podrás escapar. Pocas banas son capaces de ofrecer una apuesta tan rica en texturas sin renunciar a su pesadez.

Mythic Sunship

Tee Pee Records

Reseña: THE WILD CENTURY.- ‘5’

Sin duda las bandas evolucionan, y los holandeses THE WILD CENTURY son un ejemplo. Si en su primer álbum encontrábamos un predominio de aromas orientales en su psicodelia, y en ‘RAW’ de doctoraban en las artes de la psicodelia 60’s, en su tercer álbum ‘5’, los encontramos más difusos en unas canciones que parecen fruto de la improvisación en el estudio. Las cinco canciones aquí contenidas, son un ejercicio libre de fusión de psicodelia pesada con espirales psicotrópicas arropadas por difusos riffs más cercanos al Stoner y de un ejercicio de fascinantes sonidos vintage. Un collage que, al igual en su álbum anterior, sigue mamando de los sonidos de los años 70’s de ambos lados del Atlántico, sin decantarse definitivamente por ninguno de ellos, y manteniendo su propia esencia. Con constantes oscilaciones en el desarrollo de las canciones, consiguen que sus lisérgicos desarrollos fluyan con un ritmo dinámico. Flirteos con el sonido Colour Haze no impiden que las suaves brisas west-coast refresquen sus canciones. Con muchos momentos en las que las bacanales psicotrópicas se apoderan de la parte instrumental de las canciones, pero también con la destreza suficiente para apaciguar nuestros sentidos con delicados pasajes adornados por un órgano hammond. Una voz suave pero habilidosa para transmitir sensaciones completan este cóctel en el que el blues se una a esta fiesta psicodélica. La espontaneidad de las canciones, fruto de sus improvisaciones es completada con la destreza para que todo encaje. Su dupla de guitarras, unos tambores guerreros y un bajo lleno de magnetismo consiguen engancharnos a la escucha de su personal caleidoscopio sonoro. Toda una montaña rusa con múltiples subidas y bajadas en la que nada resulta brusco, pero si, sorprendente y fascinante. Los holandeses continúan empapándose del legado de los setenta, algo que queda patente en vibraciones que pueden resultar familiares para el oyente, pero no se recrean en ellas, sino que las emiten en forma de flash, consiguiendo así la espontaneidad y la frescura en sus canciones. ‘5’ da la sensación de que es un álbum que ha sido creado con toda la espontaneidad con la que un músico toca y crea en el estudio, y a la vez refleja que el quinteto se divierte componiendo y ejecutando sus canciones, algo que consiguen transmitir al oyente. THE WILD CENTURY es una de esas bandas que desde el ostracismo pueden sorprender a los amantes de la psicodelia de tintes vintage, pero también a cualquier amante de la buena música, ya que este nuevo álbum refleja que está creado desde la naturalidad. ‘5’ es un autentico mosaico colorista de la psicodelia, tanto en su faceta más psicotrópica como en su lado más suave y hechizante. Tras su escucha, solo puedo decir: ¡¡¡Quiero más de esto!!!

THE WILD CENTURY son:

Stan Aarts – guitarra eléctrica y voces
Gerton Govers – guitarra acústica, sitar, guitarras y voces
Joris Verbogt – bajo
Butsenzeller – batería
Paola Pica – órgano hammond

Una breve introducción en modo loner-folk abre las hostilidades en ‘Don’t you miss me i the wild’. El tema se sumerge en un entorno de riffs difusos que juegan con elementos 70’s en las voces mientras el tema avanza a caballo de sonido stoner y hard-psych. El colorista órgano aporta el tono vintage a un corte con una instrumentación fluida y nebulosa. Las guitarras imprimen acidez a una canción que se contiene en sus formas con un trasfondo difuso creando un arco iris de vibraciones dispares. Arenoso por momentos, pero reflejando el espíritu de jam que preside las composiciones de los holandeses para acabar reposando en un gratificante espacio psicodélico.

 ‘Maria’ parece evocar el legado de Colour Haze. Sus guitarras flotantes y una densa y magnética línea de bajo da paso a unas melodías vocales que me recuerdan del clásico del canadiense Bonnie Dobson‘Morning Dew’ mil veces versionado por solventes bandas en los años 70’s. Haciendo oscilar su sonido el tema combina elementos heavy-psych con dulces pasajes vintage más propios del florido sonido west-coast. Siempre engarzando las guitarras para que todo cuadre en esta improvisación en la que los instrumentos parecen ir por libre, pero que finalmente consiguen acoplarse con un fascinante resultado. La sutileza del cálido órgano y unos tambores briosos complementan las exploraciones lisérgicas. El tema resulta de lo más sugerente con sus luminosos pasajes y su ritmo oscilante. Un sonido magnetizante que nos envuelve en un plácido sueño balsámico. Un tema muy atrayente y versátil.

El magnético del bajo, marca el camino a seguir por ‘The Long road. Insistiendo en recuperar las vibraciones de los 70’s las guitarras superpuestas en ásperos riffs dan paso a momentos de desarrollos muchos más afilados. Sin duda la creatividad libre de los holandeses hace que los elementos psico-progresivos se unan a esta colorista fiesta vintage. Susurrantes por momentos y con unos registros vocales mucho más ásperos el tema nos ofrece rasgueos de guitarras constantes. Siempre con giros inesperados, consiguen que el viaje sea versátil y placentero. Potentes e insaciables ritmos suben y bajan la intensidad mientras el órgano y las guitarras nos trasladas a atmósferas vintage en las que los sonidos heavy-psych se suceden con gran dinamismo.  El tema concluye con toda una bacanal sónica en la que cada instrumento parece ir por libre en una auténtica locura sónica.

‘Move on’ se construye sobre un armazón de blues ácido. Repitiendo los riffs el tema explota mutando su sonido a un escenario más progresivo sin perder su esencia. Nuevamente el órgano nos envuelve haciendo salir el ambiente colorista. Por momentos pareciera que hemos hecho un viaje en el tiempo al comienzo de los 70, algo que ya nos mostraron en su álbum debut.  La canción posee una gran mordiente y un tono hipnótico que desaparece con los desvaríos controlados de unas guitarras que siguen rezumando acidez en cada riff. Hard-rock vintage de manual con una orgia de sonidos heavy-psych completando un tapiz sonoro de grandes proporciones sonoros. Puede que se premeditado, o simplemente, estos chicos se dejan llevar por sus impulsos, pero, en cualquier caso, lo hacen de manera que enganchan al oyente.

Cerrando el álbum ‘Downfall, se desarrolla en plácidos pasajes de psicodelia apacible que parecen augurar un corte más suave. La belleza de la guitarra contrasta con el hipnótico sonido del bajo y unos tambores chisporroteantes. Su apacible armonía comienza a teñirse de momentos más lisérgicos arropados por el cálido y penetrante sonido del hammond. La jam va desarrollándose sin prisas, elevando su intensidad en una lenta evolución. Salpicado por la dupla de guitarras el tema fluye cada vez más dinámico gracias la fuerza que imprimen los tambores. En su parte central el tema se vuelve alocado, en ese momento, con gran acierto la voz hace acto de presencia mientras los solos se retuercen y revolotean creando una atmósfera hechizante, mágica y envolvente. La larga duración del tema permite disfrutar de las cualidades técnicas y compositivas de THE WILD CENTURY, una banda llamada a ocupar un espacio de mayor protagonismo en la escena heavy-psych, cualidades no les faltan.

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Reseña: SALIGA.- ‘FÓRÓGELSETRILOGIN

SALIGA son dos tipos suecos que estaban cansados ​​de tocar música encorsetada por un montón de reglas no escritas sobre la forma y el escenario, etc., Hace unos 8 meses alquilaron un pequeño espacio de ensayo y comenzaron a montar su propio estudio de grabación. Durante el proceso de composición y grabación «Det finns inga regler» (no hay reglas) se convirtió en una especie de mantra y de ahí resultó su debut ‘FÓRÓGELSETRILOGIN‘, (la Trilogía Devastación), la primera trilogía de una trilogía de trilogías. Tras un proceso creado iterativo, agotador y a menudo extraño, han conseguido crear un EP debut fascinante. En él adaptan la psicodelia pesada a su propia creatividad. Tres temas instrumentales con melodías flotantes, incursiones progresivas y medidos momentos de pesadez. Todo un brebaje sonoro de fácil digestión, con reconfortantes desarrollos instrumentales que se ven alterados por gruesos momentos, crean un relato en el que cabe lo misterioso, pero sobre todo lo mágico. Un mantra sonoro que consigue hacer partícipe al oyente de su propio relato, a veces hipnótico, a veces tormentoso, pero fundamentalmente mántrico.

La segunda trilogía está casi terminada y se lanzará en los próximos meses, así que esperaremos ansiosos esa nueva entrega de una banda prometedora.

Abriendo con unos tambores rituales ‘Fortfarande din lillebror’ explora un bosque onírico en el que habitan bellos pasajes de psicodelia misteriosa. Cadente y susurrante, el tema explota abriéndose a un entorno más luminoso en el que una poderosa línea de bajo nos muestra el camino. Insertando pasajes más progresivos, el dúo nos ofrece un plácido brebaje sonoro. Reconfortante y suave, sus flotantes melodías se complementan con retazos de pesadez sin perder su carácter apacible y enigmático en su relato.

 ‘Urknallen/Livsriffet’ se desarrolla en una atmósfera más amable. Aquí la psicodelia ensoñadora de los suecos nos seduce con suaves melodías instrumentales. Ciertos tonos exóticos se incorporan a este paseo por la mágica psicodelia a la que nos traslada la canción. Guitarras flotantes se ven asaltadas por una gruesa línea de bajo llena de magnetismo. Mientras, los efectos revolotean en ese mundo mágico en el se desarrolla el tema. Tras ese plácido paseo, el tema se vuelve más pesado, con repetitivas descargas de densos sonidos que le dotan de un carácter más plomizo e hipnótico.

Mostrando su faceta mas pesada, ‘Latin på bönners vis’ oscila entre pasajes de psicodelia envolvente y embriagadora con momentos oscuros que transmiten intrigantes sensaciones. Tras un inicio más sosegado, se vuelve más tormentoso, con cadentes riffs con un cierto tono doomy. Transitando por una encrucijada en la que la psicodelia pesada ondula entre lo progresivo y lo plomizo, la banda mantiene el control. Hipnótico por momentos, pero lo suficientemente atrayente para que su sonido acabe magnetizando al oyente en un entorno chamánico y envolvente.