Reseña: EARTHOMEN.- ‘Beyond the Pale’

Con un Ep, un single y un álbum en directo publicados previamente, el trio australiano EARTHOMEN acaba de lanzar su nuevo trabajo ‘BEYOND THE PALE’. Solo tres temas que nos dejan con ganas de más, en los que el blues, los crujientes riffs stoner y altas dosis de psicodelia consiguen conquistarnos a la primera escucha. A estas alturas no debería sorprendernos al encontrar una banda sobrada de calidad llegada de las antípodas, pero el volcán australiano sigue ofreciendo constantemente erupciones de alto nivel, y EARTHOMEN son una de ellas. Tres canciones con garra, magia y melodías que rápidamente logran capturar al oyente; con fuertes influencias del sonido de los 70’s, el trio deja patente toda su calidad con sus oscilaciones rítmicas y su pesado sonido. Todo un balanceo que acaba por atraparnos entre unos surcos que rezuman psicodelia y blues en temas construidos de una forma original. Si, seguramente el sonido te sonará familiar, pero la personalidad del trio está fuera de toda duda. Una penetrante voz, un bajo difuso y poderoso, unido a una guitarra ácida y ensoñadora, son usados con acierto para que las canciones resulten fascinantes y demoledoras. Con un sonido y una cadencia rítmica que inevitablemente me recuerda los momentos más gloriosos de SAMSARA BLUES EXPERIMENT, los australianos golpean con fuerza entre riffs ásperos, pero también saben bajar las revoluciones para introducirnos en bosques psicodélicos llenos de acidez con un caracter retro.  Sin duda, un gran descubrimiento de una banda con mucho potencial y que sabe tocar psicodelia pesada de muchos quilates.  

EARTHOMEN son: Jesse James Murphy (guitarra y voces), Sean Andrews (bajo) y Sean Magennis (batería).

‘Father of time’ nos invita a un paseo por coloristas atmósferas psicodélicas. Con un equilibrado balance entre un bajo hipnótico y penetrante y una guitarra que revolotea en solos floridos el tema crea un espacio reflexivo. Una voz llena de fuerza aparece como de la nada para poner más brillo al tema. En una escapa hacia adelante la canción se revoluciona por momentos. Un espejismo que rápidamente nos devuelve a la calma de sus contenidas melodías. Arrancada y pausas completan un tema oscilante que decae en bellos pasajes heavy-psych con la guitarra tomando el protagonismo. La canción consigue el equilibrio entre la pesadez y lo liviano con la hábil combinación de elementos stoner y psicodélicos con los que cuenta.

Sin salir de los dictados psicodélicos ‘Beyond the pale’ golpea con sus riffs humeantes con sabor a blues. Áspero y contundente el tema flota en una atrayente atmósfera vintage. Su tupida instrumentación logra conjugar toda la fuerza de la banda con su innata vocación 70’s. Por momentos lento y plomizo, la canción oscila constantemente entre elementos desérticos, el blues y la psicodelia. El crujiente y turbio bajo toma las riendas del tema para mostrar el lado más arenoso del trio. Aquí también encontramos pasajes psicodélicos que por momentos se inclinan casi a un escenario progresivo sin perder su aura stoner. El carácter trascendental de las melodías vocales aporta brillantez a un logrado tema en el que no faltan los solo ácidos y penetrantes.  

‘Living a lie’ se deja llevar por el hard-rock stonerizado de crudeza total. Blues y ecos 70’s se entrelazan manteniendo el legado del blues-rock más primitivo y salvaje. Golpeando una y otra vez con sus riffs las melodías juegan un importante papel en una canción rugosa y áspera. Podríamos hablar de proto-doom, pero lo cierto es que EARTHOMEN saben componer y ejecutar temas sólidos e impactantes. Con un sonido pesado sus devaneos blues tienen el  suficiente gancho como para que nada resulte aburrido. Denso, espeso y pesado el corte puede acercarse a algunos estándares del género, aun así, contiene los suficientes elementos brillantes como para salirse de convencionalismos. Monolítico por momentos, psicotrópico en otros, sus cinco minutos están llenos de intensidad.

EarthOmen

Reseña: LA MAQUINARIA DEL SUEÑO.- ‘Rituales de los alucinados’

Bajo una temática ocultista ‘RITUALES DE LOS ALUCIONADOS‘, el nuevo álbum del power trio mexicano, se desarrolla entre vibraciones psicodélicas que ponen banda sonora a un ritual chamánico de sonidos primitivos con el hard-rock de siempre uniéndose a la fiesta. Herederos de los pioneros de Avándaro, LA MAQUINARIA DEL SUEÑO mantiene la esencia de las primeras bandas que hacían rock en México a finales de los 60’s y primeros 70’s. Sin duda estamos ante un gran álbum de rock en el que los sonidos de la vieja escuela se reflejan décadas después sin que nada suene impostado. Desde que nacieran como banda en el año 2.012 en Ciudad de Mexico, el enérgico trio no ha tenido un camino fácil. En 2.016 publicaban su EP homónimo, y han tenido que pasar cinco años para que viera la luz este magnífico álbum auspiciado por el infatigable sello LSDR Records, todo un referente para mostrar al mundo lo que se cuece en la escena underground azteca. Sus siete temas gravitan entre el hard rock heredero de Led Zeppelin, impregnado en rock ácido de comienzos de los 70’s y la sombra de Sabbath siempre vigilante. Un sonido crudo y honesto que se envuelve en hechizantes atmósferas psicotrópicas con coloridas improvisaciones que logran crean fascinantes paisajes sonoros. ‘RITUALES DE LOS ALUCIONADOS‘ es un álbum que suena añejo, pero en el que también encontramos vibraciones stoner contemporáneas, lo que le hace sumamente atractivo. El trio puede estar orgulloso que recoger el legado de sus ancestros musicales con tanta brillantez. Son muchas las bandas mexicanas que cada poco tiempo nos sorprenden con trabajos de esta calidad, lo que me lleva a reafirmarme en que algún día debería hacer un especial sobre esta prolífica y brillante escena que tantas alegrías nos da.

LA MAQUINARIA DEL SUEÑO se formó en 2012 en la Ciudad de México, experimentando con el blues, el jazz y el rock de la vieja escuela, ofreciendo enérgicos shows en vivo. Con un largo tiempo en el circuito underground mexicano, la banda lanzó un EP homónimo en 2016 y ahora su álbum completo que les pone en primera línea de la escena mexicana.
Este nuevo Álbum concentra toda su experiencia y presenta melodías clásicas y nuevas a sus fans.  ‘RITUALES DE LOS ALUCIONADOS‘ presenta a Gabrielle Pythonisse con un poema en el tema de apertura «Enterrado en la Oscuridad» y también Sergio Oscura de Satánico Pandemonium tocando guitarras adicionales. Grabado, mezclado y masterizado por Héctor Mosqueda en Grábale Estudios. El arte de este álbum proviene de Doom Peterete, bajista de la banda chilena Arteaga.

LA MAQUINARIA DEL SUEÑO son: José Alberto Morán (Batería y voz), Juan Alberto Padilla (Bajo) y José Luis Rodríguez (Guitarras).

‘Enterrado en la oscuridad’ Abre con una chamánica narración en la voz de Gabriele Pythonisse de un poema propio que crea la atmósfera de misterio y oscuridad en la que va a desarrollarse parte del álbum. Un relato inquietante y enigmático.

Con vibrantes tambores y riffs hard-rock más propios de Led Zeppelin‘Ayahuasca’ recupera los sonidos de los 70’s entre riffs ácidos y ecos de blues. Un tema fornido que golpea con su carácter por la senda del rock clásico. Sin duda estamos ante vibraciones mil veces transitadas, pero que en manos de estos chicos funcionan. En esta ocasión la banda prescinde de las voces para crear un corte vibrante y lleno de gancho a la vieja usanza. Con una guitarra que se deja llevar en solos afilados la base rítmica nos arrolla con toda su fuerza.

 Tras la descarga de energía del corte anterior, los ecos proto-metal aparecen en ‘Maldad eléctrica’. Otro tema vibrante y robusto que conjuga elementos de comienzos de los 70’s con riffs stoner al uso. Manteniendo esa atmósfera vintage, la canción borbotea con ritmos ágiles y llenos de dinamismo. Sin duda cualquier oyente podría ubicar el sonido de la banda décadas atrás, pero las embestidas arenosas le dotan de un aspecto más contemporáneo, a pesar de su indudable espíritu setentero.  Si estos chicos aman el hard rock de siempre, también dejan patente su amor por la psicodelia más ácida con esa guitarra impregnada de psicotrópicos que dota de un carácter más lisérgico al tema.

‘Mujer cabeza de cuervo’ nos sumerge en una atmósfera más psicodélica que la mostrada en los temas anteriores. Una hipnótica línea de bajo y rasgueos de guitarra sirve de introducción para un corte heavy-psych de gran calidad. La duración de la canción, con sus 8 minutos, permite que la banda experimente con un trascendental relato en el que la psicodelia más trascendental se explora con gran brillo. Cálidos y pausados en su base rítmica, con pasajes cantantes en todos más sentimentales dejan paso a una explosión sónica con constantes ondulaciones. Largos desarrollos y un ritmo trepidante imprimen carácter a una sólida canción de psicodelia pesada

‘Enterré mis dientes en el desierto’ puede parecer un nombre crudo para una canción, pero si escuchas su sonido comprenderás por qué. Poderosos y arenosos riffs stoner construyen un tema áspero y rugoso con pesados sonidos como protagonistas. Aquí los ecos psicodélicos que tanto ama la banda no faltan a su cita. El tema se sustenta en unos atronadores tambores sobre los que los devaneos lisérgicos de la guitarra no cesan en todo su desarrollo.  Ocho minutos que dan para una bacanal psicotrópica de gran nivel, así como para golpear con fuerza sobre nuestras neuronas. Tras la excursión psicodélica el tema sin salirse del guion, concluye retomando la pesadez sin renunciar a la los impactantes pasaje heavy-psych.

Crujiendo y bajo una cortina nebulosa ‘Ángel de fuego’ coquetea con sonidos oscuros. Melodías cálidas y trascendentales se insertan entre sus desérticos riffs en una sima tenebrosa en la que el tema se enturbia. Proto-doom y psicodelia pesada unidos en una causa común con un resultado impactante. El legado de Sabbath se vislumbra en unos surcos psicotrópicos entre los que encontramos un buen trabajo armónico.

El álbum cierra con otro tema de larga duración. Con sus más de ocho minutos, ‘La ninfa del agua’ pone el broche final a un álbum interesante y sólido. Entre ecos de blues ácido y ritmos de puro hard-rock el tema vibra chispeante entre vibraciones añejas. Nuevamente evocando a los pioneros de Avándaro, LA MAQUINARIA DEL SUEÑO componen una canción que se deja llevar por la psicodelia con pasajes experimentales que suponen una bacanal de sonidos lisérgicos. Ocho minutos dan para mucho, y aquí si hay algo que destaca son esos momentos en el que el blues se viste de psicodelia y rock áspero y crudo para golpear con toda su fuerza. Una canción versátil con distintas ondulaciones, tanto de intensidad como estilísticamente.

La Maquinaria Del Sueño

LSDR Records

Reseña: FUZZ SAGRADO.- ‘Fuzz Sagrado’

En España a veces usamos la frase ‘la cabra tira al monte’, que es una forma de decir que algo vuelve a su entorno natural, esto precisamente es lo que ha hecho Christian Peters, el guitarra y cantante de SAMSARA BLUES EXPERIMENT, en su nuevo proyecto personal FUZZ SAGRADO. Si Christian había estado en los últimos tiempos creando álbumes bajo su pseudónimo SURYA KRIS PETERS, en los que el principal instrumento eran los sintetizadores y su sonido era la electrónica, ahora vuelve a retomar la guitarra para crear sus nuevas canciones. Tras haber puesto final a su pequeño retoño SAMSARA BLUES EXPERIMENT, el gusanillo de seguir haciendo música lo devuelve a la escena. Hace una semana Chris me comentaba ante mi gozo y asombro, esta gran noticia que nos devuelve a un gran músico a la actualidad, con este nuevo proyecto llamado FUZZ SAGRADO. En él Chris toca la guitarra, bajo, hammond, mellotron y mini-moog siendo acompañado únicamente a la batería por un misterioso personaje llamado Mr. Slater, aportando el groovy perfecto para sus canciones. De momento solo tres temas que suponen una vuelta a los orígenes, con atmósferas vintage, pinceladas psicodélicas, atmósferas progresivas y rock guitarrero. El EP contiene tres cortes con un denominador común en su sonido, pero que cada uno tiene su propia identidad. Desde vibraciones y aromas sureños, hasta momentos de gran intensidad en la que la psicodelia aparece majestuosa mostrando una amplia gama cromática; sin olvidarse de las vibraciones progresivas de comienzo de los setenta, consigue que los temas se vuelvan más complejos y majestuosos. Si a eso añades el contraste entre algunas de las bellas melodías con la intensidad y pesadez de algunos pasajes, podemos concluir que estamos ante un debut fascinante y una nueva etapa esperanzadora. Si aquí todos los temas son instrumentales, en próximas entregas podremos encontrar canciones con voces, lo que puede ser un aliciente más para este ilusionante regreso.

Duck Dharmacon sus bucólicos acordes nos traslada a un escenario campestre. Solos que coquetean con sonidos sureños bajo un halo de psicodelia colorista. Bellos desarrollos que nos acarician como la fresca brisa, acompañados del sutil sonido del órgano nos envuelven en un gratificante entorno. Si bien el tema se mantiene suave en su estructura, no faltan las escaramuzas de pesadez, algo que aporta brillantez a una canción en la que también podemos encontrar exóticos pasajes que rezuman extasiantes fragancias sonoras. Precisamente esa dualidad entre lo frágil y lo fornido hace que el tema adquiere tintes monumentales.

Sin perder el espíritu del corte anterior, ‘Two faces’ bajo sus vivaces tambores se desarrolla entre pasajes de psicodelia con muchas aristas. Con la guitarra tomando el protagonismo de una melodía oscilante y relajante en tema se va envolviendo en distintas capas que insertan variadas vibraciones. sumergiéndose en un bosque psicotrópico que hace que el sonido evolucione a momentos más pesados. Aquí una variedad de sonidos e instrumentos se superponen creando un tema mucho más turbio y tupido. Todo un vendaval de vibraciones llenas de magnetismo en una auténtica espiral psicotrópica sustentada por unos monumentales tambores.

Cerrando este breve pero intenso debut, ‘Pato’s blues’ mantiene la esencia. Arropado por sutiles teclados, mientras la guitarra se muestra esplendorosa en un entorno melancólico. Bellos acordes superpuestos. Efectos y una atmósfera envolvente custodian las embestidas de fuerza que el tema posee. Sus contenidos momentos heavy-psych hacen aflorar maravillosos pasajes de guitarra en la que Chris se muestra en su pleno esplendor. Pero aquí nada es sencillo, y el tema se enturbia cambiando su aspecto y volviéndose más progresivo en una exploración de los sonidos de comienzos de los 70’s en la que el sonido aumenta su intensidad para mostrar un entorno más perturbador. Intrincados desarrollos solo al alcance de un gran músico consiguen crear un exuberante corte.  

Fuzz Sagrado

Reseña: POSSUM.- ‘Lunar gardens’

LUNAR GARDENS, el nuevo álbum del quinteto experimental de Toronto, es toda una experiencia cósmica a través de una exploración psicodélica fusionada con elementos progresivos, jazz, ritmos kraut e incluso vibraciones latinas. Una arriesgada apuesta que funciona a la perfección ofreciendo un álbum colorista, versátil y con un gran trabajo compositivo. Desde la psicodelia de los 60’s heredera de Syd Barret o los intrincados desarrollos progresivos de Soft Machine, hasta momentos en los que la banda se deja llevar por sus emociones a ritmo de jazz, cada canción es un aliciente para el oyente. Ecos Doorsianos envueltos en una atmósfera vintage contrastan con las múltiples texturas que se pueden descubrir en cada canción. Con una guitarra que destaca en los momentos justos, cada tema captura de energía cósmica y la alineación del flujo astral. En la intersección de la influencia y la intuición, POSSUM no renuncian a los ritmos funk para dar brillo a su particular apuesta sonora. Una apuesta bastante intrigante ya que los músicos son todos muy jóvenes, logran hacerlo de una manera nueva a través de texturas sonoras frescas y vibrantes. Es divertido, técnicamente impecable y emana vibraciones positivas y soleadas que son una gran bendición en este momento en particular. ‘LUNAR GARDENS’ usa el espacio como metáfora de la conciencia en todas sus infinitas formas fractales en expansión’, una fantasía espacial escapista surrealista de espacios imposibles: el tipo de lugar al que podrías ir cuando las cosas son demasiado pesadas aquí en 3D. El álbum supone un nuevo puente entre los sonidos de finales de los 60’s y primeros 70’s con la vanguardia más creativa del siglo XXI. Sin duda estamos ante grandes músicos, que se expresan libremente dejando aflorar toda su creatividad en un álbum fascinante, sorprendente y completamente magnético. Elegante a la vez que psicotrópico ‘LUNAR GARDENS’ es de ese tipo de álbumes que se sale de lo común, sacándote a patadas de tu zona de confort para ofrecerte una experiencia sensorial única. Toda una alquimia psicodélica con refinados momentos en los que el jazz, la música kosmiche y el rock progresivo de bandas como Camel, se unen a una fiesta en el particular jardín del Edén Lunar de los canadienses. Allí, las jams en vena King Gizzard y Oh Sees se ven las caras con el legado Can y los ecos del sonido Canterbury, adornados con pincelas del sonido de Zappa.

POSSUM son: Brandon Balk, Tobin Hopwood, Patrick Lefler, Christopher Shannon y Bradley Thibodeau. ‘LUNAR GARDENS’ está disponible vía Idée Fixe Records.

El tema de apertura ‘Clarified budder’ nos sirve para tomar la temperatura de un álbum que gusta de la psicodelia de tintes kraut. Transitando entre vibraciones vintage más propias de Syd Barret o de Soft Machine, y pasajes de neo-psicodelia el corte nos ofrece un brillante trabajo de guitarra entre ritmos coloristas. Con voces que toman elementos 60’s van construyendo un caleidoscopio sonoro multicolor. Hipnótico y con algún aderezo progresivo, la conjunción de elementos del pasado con su modernista sonido hace que el resultado sea bastante sorprendente. Sus elegantes momentos de fusión si intercalan en esos magnéticos ritmos presentes en todo el corte.

‘Gala at the universe city’ juega con el wah wah bajo una cadencia más propia de Jim Morrison en la voz. Esto hace que el tema se inclina a esas vibraciones de finales de los 60’s. mirando de reojo al jazz, los elementos de fusión se muestran nuevamente aquí. La solvente base ritma hace balancearse el corte entre finos y lisérgicos solos de guitarra en sus dos minutos.

Con una apertura que me recuerda inevitablemente al clásico ‘Riders of the storm’ de The Doors, ‘Heywood floyd’ es un espacio para explorar atmósferas psico-progresivas. Etéreos momentos nos acarician suavemente con una versátil instrumentación que no duda en oscilar constantemente cambiando su vocación sonora. Sus constantes giros hacen que el tema se nutra de ritmos jazz en su atmósfera psicodélica. A modo de jam la canción cambia su fisonomía de tal forma que hace que olvidemos como nació. Así el corte acaba sucumbiendo a momentos casi de free-jazz en una auténtica bacanal sonora.

Marcado por el sonido de la guitarra, ‘Guest of the moon’ se desarrolla en una volátil atmósfera psicodélica en la que refinados desarrollos exploran con libertad distintas vibraciones. A estas alturas del álbum podemos percibir que la capacidad creativa de estos chicos parece no tener límites. Voces y coros entre guitarras ácidas y ritmos de fusión construyen un tapiz con distintas texturas sonoras, pero con un acabado fascinante.  Nuevamente la guitarra brilla con luz propia en otra particular orgia psicotrópica de gran elegancia.

Un nuevo elemento aflora en ‘Leyline riders’. Ritmos que se inclinan a lo latino y una base jazzística en vena Herbie Hancock, van construyendo otro tema en el que los elementos progresivos vuelven a hacer acto de presencia en esta particular fusión estilística. Puede que no sean ecos muy ortodoxos, pero su ejecución resulta impecable. Controlando el tempo del tema los ornamentos en forma de coros que replican y los acordes incesantes van moldeando una canción que se sustenta en su magnético ritmo. A partir de ahí, todo vale.

‘Moonjuice’ mantiene el mestizaje de la banda entre sus ritmos casi tropicales, el jazz y la psicodelia. Una atmósfera vintage con un cierto tono kraut, acoge los solos de guitarra en su particular propuesta psicodélica. Casi en forma de jam, la canción aporta momentos de órgano que inciden en sonidos añejos, pero de gran frescura. Envolvente, lisérgico y experimental, la base rítmica sigue soportando con destreza los desvaríos de la guitarra en su particular exploración.

‘Dance of the eclipse’ con sus dos minutos y medio hace las veces de interludio entre delicados pasajes psico-progresivos. A pesar de ello estamos ante una canción con personalidad propia que se disipa en un espacio experimental con pasajes atmosféricos.

Con elegancia y bajo una luz tenue ‘Lunar gardens’ usa suaves elementos de jazz con aterciopelados pasajes vocales. Con su delicada psicodelia, POSSSUM crea un tema que vuelve a evocar a bandas como Soft Machine. Una elegante estructura progresiva adornada con elementos jazz y ese aroma vintage de los primeros 70’s.

Possum

Idée Fixe Records.

Reseña: LUNAR SWAMP.-‘ Moonshine blues’

¡¡Los italianos LUNAR SWAMP lo han vuelto a hacer!!. Si hace un año y medio nos sorprendían con su magnífico álbum debut ‘UnderMudBlues’, ahora nos impregnan con los efluvios de su blues-doom pantanoso nuevamente. Con seis canciones empapadas en thc, sus densos y chamánicos blues nos narcotizan y golpean por igual. Poderosos riffs, ecos 70’s y psicodelia pesada logran magnetizar al oyente con un tempo lento pero plomizo gracias a sus ecos stoner-doom. Bajo las neblinas intoxicantes que emerguen de los pantanos más misteriosos, LUNAR SWAMP saben moverse a la perfección en esas atmósferas psicotrópicas. Con el sigilo de un caimán en su habitad natural, el trio de Catanzaro se sumerge en el legado del Rey Lagarto, apoderándose de su facultad chamánica para elevarnos a un trance lisérgico en el que el proto-doom y los turbios sonidos Stoner se apoderan de nuestros sentidos a ritmo de blues. Sintiendo cómodos en territorios ocultistas, sus fangosas canciones bien podrían ser la sintonía de un ritual tenebroso y mágico en las profundidades del bosque. La perfecta combinación de la voz, con su particular estilo entre Morrison y Glenn Danzig, y el trabajo de las guitarras (con la ausencia de bajo) en esos blues cocidos a fuego lento con leña de la mejor calidad, resulta fascinante. Sus cegadores pasajes, nos nublan como el humo de la hoguera en medio del boscaje junto a la neblina de los manglares. Ese entorno espiritual es el espacio ideal para tocar sus canciones. Unos temas densos y húmedos, en los que el fuzz aparece siempre en el momento justo, balanceándose entre guitarras asesinas. Precisamente otro de los puntos a destacar de este trabajo, la versatilidad para crear sonidos graves y espesos en contraposición con solos más afilados. Cualquier amante de los sonidos viscosos, bluseros y psicodélicos, sin duda se sentirá atraído por ‘MOONSHINE BLUES’, un álbum ideal para las noches de luna llena junto al fuego y en el que los ecos de proto-doom y el blues pantanoso de los 70’s, tienen su particular homenaje.

‘MOONSHINE BLUES’ fue grabado, y mezclado en Country House en Catanzaro Stone Mountain y cuenta con un arte de portada obra de  Steven Yoyada, estando disponible vía The Swamp Records (EE.UU.), Vinilo vía Clostridium Records (Alemania) y cassette vía Burning Coffin Recs (Chile)

LUNAR SWAMP son:

Mark Wolf: voces y armónica

Machen: guitarras y Cigar Box

S.M. Ghoul: batería

‘Muddy Waters’ abre el álbum por la senda del blues. Con un nombre así no podía de ser de otra manera. Una breve introducción por la senda del blues clásico nos introduce en los fornidos riffs difusos que conjugan tanto elementos blues como momentos doom en los que la psicodelia aparece para mostrar una atmósfera borrosa. Con cadentes ritmos y una ambientación tenebrosa, el tema avanza con una parsimoniosa cadencia entre ecos 70’s. Con leves ecos doorsianos el tema se desarrolla en un entorno nebuloso con chamánicos pasajes.

Siguiendo una línea similar al tema anterior ‘Moonburt smoke’ nos intoxica con sus riffs blues-doom. Espeso y viscoso, el corte nos impregna de thc entre sus gruesos riffs y sus solos intoxicantes. Pesado, lento y completamente narcótico, el tema nos sumerge en un entorno oscuro y tenebroso en el que los ecos del pasado quedan reflejados.

Con una apertura misteriosa y psicodélica, ‘Redneck squatch’, índice en la fórmula del blues. Los parsimoniosos riffs stoner de vocación doom se entrelazan con las melodías de blues chamánico. Una constante que se repite en gran parte de los temas contenidos en el álbum. Sin perder de vista los entornos pantanosos, los efluvios lisérgicos se elevan entre sus cadenciosos y parsimoniosos riffs.   La neblina narcótica envuelve el tema entre sus emanaciones psicotrópicas ampliando el espectro del doom y del blues.

Sin salirse de la línea presente en todo el álbum ‘Old ben the gator’ conjuga el legado del Rey Lagarto en una versión psycho-doom completamente psicodélica. Solos ácidos, voces crudas, pero de gran magnetismo y una armonía que se repite una y otra vez van construyendo otro corte denso y pesado en el que el blues es el punto de partida. Coloreando con el sonido de la armónica la propuesta se vuelve más ortodoxo por momentos sin perder su vocación pesada. Cambiando el aspecto, el tema se deja llevar por momentos mucho más psicodélico que se elevan majestuosos entre sus crujientes e impactantes riffs.

‘Cross swamp blues’ nace entre las emanaciones lisérgicas de su pantanosa atmósfera para impregnarnos de thc nuevamente. Una constante de un álbum que tiene claro su objetivo. Un corte desgarrador lleno de fuerza que gravita en humeantes atmósferas para narcotizar al oyente con su oscuro y denso sonido. Sin perder el carácter doorsiano en la voz, el tema trata de emergen de entre la niebla para golpear con toda su fuerza,

Con un tono más ceremonial ‘Sweet sue’, el tema original de WITCH,  presta un mayor protagonismo a las melodías vocales sin salirse del guión. Viscoso y oscuro, el corte muestra a la banda en un estado de melancolía en el que se toman alguna licencia estilísticaEl resultado es un versión densa y narcótica en el que la psicodelia toma un mayor protagonismo en detrimento de la pesadez de los cortes precedentes. Teniendo en cuenta que estamos ante la canción más larga del álbum, la oportunidad para desarrollar su sonido se presenta evidente, logrado una particular versión incluso más impactante que el tema original. Con un parón en su parte central la banda hace un hiato para resurgir como Ave Fenix por la senda del blues del delta. Sin complejos, la armónica sirve para ofrecernos momentos de blues clásico prescindiendo de la pesadez stoner-doom a modo de guiño a los pioneros.

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