Reseña: PRĄD.-‘Octotanker»

Con un EP, un Split y un álbum completo previos, los polacos PRĄD dan un paso adelante con su nuevo álbum ‘OCTOTANKER’. Desde sus inicios, el quinteto se ha dedicado a crear su propio sonido. Inspirándose en el programa espacial soviético, cold wave, el Stoner y la literatura de rock y ciencia ficción, han logrado crear una obra única e interesante mezcla. Su último álbum presenta un sonido más maduro, espacioso y equilibrado, que hipnotiza al oyente y emprende un viaje a oscuros paisajes sonoros. Las ocho canciones de ‘OCTOTANKER’ nos muestran a una banda mucho más madura y solvente. Creando auténticos trances chamánicos los de Wroclaw, hacen gravitar su sonido entre oscuras y frías atmósferas en las que una voz evocadora del legado del Rey Lagarto, lanza sus plegarias haciendo que el oyente se vea inmerso en un entorno narcótico. Estratificando su sonido como sui de nubes de hidrógeno se tratara, transitan por un oscuro cielo nocturno, entrelazando los horrores del vacío sin fin, tanto en lo alto del espacio interestelar como en el interior de las neuronas del oyente. Como muchas de las bandas polacas PRĄD saben desenvolverse a la perfección en los territorios heavy-psych más tenues y fríos. A diferencia de sus trabajos anteriores, sus canciones se muestran menos virulentas, transmitiendo una extraña sensación de sosiego. Una calma bañada en sustancias psicotrópicas en la que se zambullen ocasionalmente con riffs Stoner y algún coqueteo doom. Si algo me llama especialmente la atención del álbum, es ese regusto a The Doors que imprimen a sus temas. Las oscuras atmósferas reflejan el silencio y la soledad, pero también transmiten una extraña inquietud y misterio, algo de lo que escapan, haciendo serpentear sus armonías con una estructura ondulante. Un billete de ida al frío vacío, para regresar por un sendero más tortuoso a través de sus ásperos riffs. Estamos ante un logrado y fascinante trabajo que bien requiere una atenta escucha, ya que son muchos los alicientes que se esconden en el interior de unos temas con apariencia lineal. El resultado es una mezcla única, y original de psicodelia pesada,, aderezada con elementos que incluso llegan al metal, pero que siempre lucen su lado más suave.

‘OCTOTANKER’ fue grabado, mezclado, masterizado por Radek Sławuta / SoHigh Records, correspondiendo el arte del álbum a Kamil «Lupus» Boettcher y está disponible vía Galactic Smokehouse Records.

En esa atmósfera oscura, ‘Octotanker’ parece avanzar sigiloso sobre un frio entorno que va engrandeciendo su sonido en arrebatos de virulentos. Si bien el tema mantiene un ritmo contenido, los elementos modernistas se mezclan con riffs pesados y difusos que aportan carácter a la canción.

‘Conan the astronaut 2’ se desarrolla en un entorno chamánico y misterioso. Oscuros pasajes y melodías vocales que mantiene el legado de THE DOORS en un tenebroso e insondable entorno. Casi recitando, la voz se ve acechada por turbios pasajes heavy-psych con un carácter sideral. Repitiendo el riff principal en los momentos instrumentales, la banda modula su sonido en los pasajes cantados, para llevarnos a lúgubres bosques impregnados de sustancias alucinógenas.

Una crujiente línea de bajo nos introduce en ‘Nothing We Know Can Remain’. Una canción de casi diez minutos en los que PRĄD mantiene la línea argumental del álbum. Oscuridad, entorno que evocan una inquietante soledad, y un clima frio. Melodías casi shoegaze habitan entre sus psicotrópicos desarrollos. Calmado pero sólido, el tema golpea con hipnóticos riffs casi doomies. Manteniendo la tensión. Transmitiendo con sus pasajes un espíritu narcótico, sus chamánicos momentos nos aturden llevándonos a un trance casi místico en el que extrañas fuerzas parecen acecharnos. Inquietante y lisérgico, el tema transmite una sensación de inquietud con sus tenebrosos y plomizos pasajes, mientras la voz parece ejecutar un ritual liberador.

Siguiendo el hilo conductor del corte anterior, ‘Starlow distration’ nos ofrece un sonido más crudo. En un tono algo más inquietante, los pasajes vocales se vuelven algo más tortuosos y su instrumentación genera un entorno más inquietante. Casi sumergiéndonos en un entorno psico-progresivo, los elementos de metal aparecen con crudeza haciendo que el tema vaya elevando su intensidad.

Dejando un poco de lado las vibraciones mas pesadas, ‘Lunar sea’ explora un entorno de psicodelia enigmática y oscura que se ve contrastada con la calidad y dulzura de los pasajes vocales. El espíritu del Rey Lagarto parece aflorar nuevamente en otro tema frio, oscuro y que se enturbia según avanza.

Una poderosa y crujiente línea de bajo nos introduce a ‘Aokigahara’. El tema con el que los polacos cierran el álbum y en el que durante 10 minutos nos invitan a un trance chamánico en el que la psicodelia narcótica nos impregna los sentidos expandiendo nuestra mente. Con un tempo lento, la banda poco a poco construye su relato entre brumas intoxicantes y voz en su momento mas seductor.

PRĄD

Galactic SmokeHouse

Reseña: BIRTH.- ‘Birth’

¿Qué puede suceder cuando cuatro músicos talentosos se unen para crear música? ‘BIRTH’ el EP homónimo de los californianos nos da la respuesta. BIRTH, la banda compuesta por Brian Ellis (Astra, Psicomagia) (guitarra y teclados), Conor Riley (Astra) (teclados, guitarra acústica, voz) y Trevor Mast (Psicomagia) (bajo) y Paul Marrone (Radio Moscow, Psicomagia, Astra) (batería invitado); con estos reputados tipos es difícil que algo pueda salir mal, y esta ‘demo’ es la lo demuestra. Una pequeña obra maestra de sonidos vintage progresivos con fuerte predominio del mellotrón y un espíritu psicodélico heredero de sus bandas matrices. Solo tres canciones sin pulir, si hay reside parte de su magia, ya que con ellas logran crear monumentales paisajes sonoros que se decoran con vibrantes ornamentos llevandonos a un fascinante escenario cinematográfico. En esta ‘demo’ los más puritas del género encontrarán notables referencias a King Crimson, Yes, Nektar o Van Der Graf Generator, en un placentero viaje al comienzo de los 70’s. Melodiosas canciones que nos abren un emotivo mundo lleno de belleza, con ritmos seductores y un halo mágico en cada nota. Estos brillantes músicos crean un tupido tapiz sonoro lleno de hermosas texturas en las que las afiladas guitarras afloran contoneándose majestuosas entre la espesura de sus conmovedores desarrollos instrumentales. Solo 21 minutos de música superlativa que saben a poco, pero con la que estos magos de los sonidos psico-progresivos rinden un particular tributo a los 70’s, con tres hermosas canciones pesadas, mágicas, y que pueden ser el preludio de algo muy, muy grande. No es fácil encontrar trabajos de tanta calidad como este, así que desde DenpaFuzz, solo me queda invitaros a disfrutar de este tesoro del siglo XXI, por que su escucha, merece la pena.

‘Descencing us’ nos presenta un mundo multicolor en el que la psicodelia y lo progresivo conviven en completa armonía. Con suaves melodías vocales el tema explora los sonidos progresivos de los 70’s con gran acierto. Sustentada en los teclados, canción ofrece un crisol de sonidos que son enriquecidos con brillantes solos de guitarra que se intercalan con solvencia. Un sonido monumental nos invade con un relato ondulante que cambia su intensidad ofreciendo al oyente sensaciones de melancolía. Con una belleza sin igual, el tema rezuma una complejidad que refleja el talento de unos músicos brillantes.  Exuberante pero equilibrado, el tema permite el lucimiento de cada músico con su instrumento, pero en este puzle, todas las piezas encajan. Ahí reside su valor y acierto.

Instalados en los sonidos progresivos de vocación 70’s, ‘Cosmic wind’ nos hipnotiza con una magnética línea de bajo y unos tambores solventes. Sobre esa base rítmica, aparecen brillantes solos de guitarra superponiéndose a los desarrollos de los cálidos teclados. Sustentando el tema en éstos, todo parece desarrollarse como una jam en la que los músicos ejecutan sus armonías con completa libertad. Describiendo un entorno de misterio, la complejidad aflora en una impostada anarquía (o no tanto) para deleitarnos con un abanico de sonidos progresivos de gran clase. Instalados en momentos heavy-prog sus ocho minutos son todo un regalo para los sentidos.

Cerrando este breve EP, ‘Long way down’ contiene voces más propias de los primeros 70’s en otro corte de tintes progresivos. Desarrollándose en una atmósfera nebulosa, las guitarras afiladas compiten el protagonismo a unos teclados que sirven para sustentar las veleidades experimentales en pura línea King Crimson. Una locura enriquecida con logradas melodías vocales que aportan una mayor riqueza a un tema, de por sí, impresionante.  Estos chicos saben como introducirnos en un espeso bosque sonoro en el que los sonidos progresivos más ortodoxos brotan con gran exuberancia.  

BIRTH

Reseña: FARFISA.- ‘Gänger’

Turbias y difusas atmósferas de tintes vintage envuelven los riffs sucios , voces retro y un ritmo contagioso de blues empapado de alucinógenos es el contenido de ‘GÄNGER‘, el nuevo EP de los británicos. Mostrando el lado más oscuro de la banda, FARFISA presenta cuatro temas vibrantes e intoxicantes en los que la psicodelia camina por el puente que une el final de los 60’s con el siglo XXI. Todo un caleidoscopio colorista que nos aturde con borrosos sonidos en un trance lisérgico de grandes proporciones en el que caben, tanto los riffs pesados, como los ecos de los pioneros de la psicodelia. Sus embriagadores pasajes crean verdaderas espirales psicotrópicas, comandadas por unos endiablados tambores y acompañados de los devaneos lisérgicos de unas guitarras efectivas. Una bacanal de sonidos caleidoscópicos en veinte minutos vibrantes de un viaje a los confines de la psicodelia. Turbulento, ardiente y con un alto poder tóxico, ‘GÄNGER’ nos proporciona vibraciones que nos llevan a un estado de euforia a través de narcóticas vibraciones sonoras más propias de un brebaje chamánico, para dejarnos exhaustos.

‘River rash’ abre el EP con un sonido sucio y nebuloso con aroma a 70’s. Psicodelia vintage que golpean al oyente llevándolo a un trance narcótico de tonos retro. Solos ácidos, vibrantes tambores y unas voces que miran al siglo pasado son aderezadas con unas gotas de blues. Su borroso sonido no impide que la psicodelia se abra paso entre sus riffs pesados. Un tema pesado con mucho gancho y altas dosis lisérgicas.

Entre turbios y acelerados ritmos, ‘Honey banger’ se despeña por vertientes neo-psicodélicas a una velocidad endiablada. Con fuertes descargas de fuzz enturbiándolo todo, un verdadero caleidoscopio sonoro nos zarandea sin contemplaciones. Atronadores tambores marcan esta huida hacia adelante con ecos garage, especialmente en los registros vocales. Todo un extasiante frenesí sonoro impulsado por el fuzz y juegos malabares.

‘Clinton’ se muestra más espeso y denso que los cortes precedentes. inclinándose de alguna manera a un escenario Stoner, sus riffs pesados vuelven a se custodiados por un envoltorio psicodélico en el que voces más propias del garage de los 60’s aparecen entre la espiral psicotrópica que contienen sus surcos. Guitarras profundas y unos tambores excitantes acompañan los desarrollos lisérgicos de los británicos.

Cerrando el EP, ‘Limitator’ se desarrolla en un entorno más oscuro. Con una mayor pesadez, la canción oscila entre montañas psicodélicas y riff pesados y borrosos. Aquí, el legado de Dead Meadow hace acto de presencia con tonos a caballo entre Sabbath y un espacio chamánico que rápidamente aturde al oyente. Poderoso, vintage, y a la vez modernista y neo-psicodélico.

Farfisa

Reseña: KADABRA.- ‘Ultra’

ULTRA’ es el debut de los heavy-rockers de Washington KADABRA. Un álbum escrito durante la pandemia global de 2020. ‘ULTRA’ presenta una estética que se acerca al encanto psicotrópico y la energía del rock clásico. Con un sonido cálido y sensual que entrelaza el flujo lisérgico, el impulso difuso de la psicodelia moderna, un riffage de blues vertiginoso y una voz empapada de reverberación magnética, nos seducen en cada canción. Este debut es un álbum sin relleno, en la línea de los primeros All Them Witches. , Black Angels o  Dead Meado , pero con el legado de los 70’s muy presente. El registro vocal de su cantante y guitarrista Garret Zanol, hace que parezca que estamos ante una voz femenina, lo que le da un tono particular a sus psicotrópicas canciones. Sabiendo entrelazar momentos pesados en los que los ecos 70’s aparecen, con pasajes ácidos y psicodelia ensoñadora, este debut es todo un regalo para los amantes de la psicodelia pesada de tintes vintage. Con la suficiente pesadez como para llamar la atención del publico amante de los sonidos mas crudos y difusos, pero también con un poder de seducción capaz de atraer a los fans de la psicodelia más ácida. Sin duda un debut difícilmente encasillable, ya que son muchos los estilos y matices que aparecen en cada una de sus canciones, pero a la vez, estimulante y fascinante. ‘ULTRA’ se desarrolla en atmósferas oscuras pegajosas, pero también tiene la cualidad de ofrecer la luz a través de sus pegadizos y magnéticos ritmos. Un prometedor debut que esperemos tenga continuidad con nuevas entregas.

En 2020, un año devastado por la disidencia cultural y una pandemia mundial, los compañeros músicos y viejos amigos Garrett Zanol (Blackwater Prophet) e Ian Nelson decidieron comenzar su propia banda. Después de retener el talento de su baterista local favorito, Chase Howard, el grupo se puso a trabajar en la escritura de un álbum que ilustre su clima actual. KADABRA ofrece la inquietante psique de banda contemporáneas, pero también el pesado riff difuso de Black Sabbath. En el otoño de 2020, grabaron su álbum debut con Dawson Scholz, para un lanzamiento vía Heavy Psych Sounds.

KADABRA son:
Garrett Zanol – Voz / Guitarra
Ian Nelson – Bajo
Chase Howard – Batería

‘Graveyard’ explora los sonidos heavy-psych con un nítido acento stoner. Rugosos riffs difusos soportan los devaneos psicodélicos de una banda que mira a los 70’s de reojo. Voces pseudo-ocultistas flotan en un oscuro entorno retro del que emergen solos ácidos. La canción, sin estridencias, recupera vibraciones del rock clásico en una comunión con los contemporáneos sonidos stoner y heavy-psych de altos vuelos.

En un entorno más oscuro ‘Faded Black’ recupera el blues psicodélico de los 70’s. Con una marcada estructura, la canción avanza lenta pero cadenciosa, mientras sus notas nos impregnan de psicotrópicas reverberaciones con un gran poder magnético. Un oscuro y nebuloso bosque empapado de los efluvios de los hongos mágicos es el espacio en el que se desarrolla. Sus siete minutos permite al trio explorar distintos escenarios sonoros, pero siempre con la psicodelia acida como leit motiv.

Nuevamente el blues aparece en ‘Eagle 20’s’. Casi ocho minutos en los que los ecos proto-metal de los 70’s conviven con la psicodelia del siglo XXI sobre esos genes bluseros. Un borboteante tema con un ritmo vivaz y seductores pasajes. tornándose más oscuro y pesado en su parte central, la canción mantiene su carácter pseudo-ocultista con vibraciones añejas a las que revisten de difusos sonidos.

‘Bean King‘ es un hipnótico corte del que afloran voces más propias de finales de los 60’s entre ritmos difusos y una cadencia cansina pero divertida a la vez que psicotrópica. Lleno de gancho, el tema rápidamente consigue atraer al oyente a su particular espiral de sonidos vintage con guitarras que se desdoblan para ofrecer un particular caleidoscopio multicolor.

Los riffs retro de ‘Death’ nos introducen a un espacio nebuloso lleno de aristas y de momentos épicos. Con una melodía apacible, los rugosos riffs golpean una y otra vez con una parsimonia casi matemática. Su contagioso ritmo y la acidez de alguno de sus solos lo convierten en un corte lleno de fuerza, a pesar de su sencilla estructura.

‘Coyote’ muestra a la banda más desenfrenada en ofrecer su lado más pesado y colorista. Esa voz empapada de reverberaciones se erige como la protagonista de otra canción ácida y con ciertos tonos vintage en la primera mitad. Sin embargo, la última parte del tema es seducida por la psicodelia más envolvente y alucinógena. Aquí se produce una bacanal de vibraciones psicodélicas que enturbia la consciencia del oyente.

Lento pero firme, el embriagador ‘Settle me’ es toda una jam psicotrópica que refleja el contenido de uno de los álbumes de los que se hablará en los próximos meses dentro de la escena psicodélica. Ácido, dreamy, y muy lisérgico, sus riffs derretirán tus sentidos gracias esa cadencia ácida más propia de finales de los 60’s. Sus suaves voces y el groovy contagioso, nos llevan a una excursión por chamánicos bosques repletos de hongos mágicos expandiendo todo su poder narcótico.

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Reseña: HOLY DEATH TRIO.- ‘Introducing…’

‘INTRODUCING…’ es el ardiente álbum debut de los hard-rockers texanos HOLY DEATH TRIO. Seleccionado por el reverenciado bajista de Ozzy,  Blasko  como el primer lanzamiento de su asociación con Ripple Music, los de Austin nos ofrecen un tornado de 9 pistas de rock’n’roll de alto octanaje, empapado en boogie texano, ritmos retro de puro heavy-rock y ganchos de fuego rápido en los que el blues esta presente. Mostrando su amor reverencial por Hendrix, Black Sabbath y con un sonido a caballo entre Radio Moscow y sus paisanos ZZ TOP, ‘INTRODUCING…’ es de esos álbumes que huele a humo y a whisky de garito de carretera. Su bacanal de ardientes riffs y ritmos aplastantes, hacen que el álbum sea una perfecta banda sonora para una fiesta de rock crudo y primitivo con un sonido a semejanza de los pioneros. Texas siempre nos ha dado este tipo de bandas y HOLY DEATH TRIO, son unos dignos sucesores de aquellos precursores. ‘INTRODUCING…’ es un álbum que te invita a abrocharse los cinturones y disfrutar de sus impactantes y sucias canciones, ya que este viaje lleno de riffs, hará volar tu mente. Uno de los detalles que llama mi atención, es el sonido que el trio da a su bajo, una linea de bajo que no cruje al modo de las bandas stoner, pero que se muestra poderosa en cada nota, lo que hace que el oyente se sienta integrado en cada canción. Las ondas sónicas de HOLY DEATH TRIO nos llevan a esos cielos calurosos del medio oeste, y a una auténtica fiesta del rock and roll. Desde sus espirales psicotrópicas en las que las guitarras revolotean entre sustancias alucinógenas, hasta los cadentes ritmos de boogie rock, sus canciones te arroyan pateando tu trasero y haciendo que tu cabeza estalle. ¿Estas deprimido?, ‘INTRODUCING…’ es el remedio perfecto para salir de la monotonía y darte un chute de energía al cuerpo con su rock salvaje.

Una breve introducción nos lleva a ‘White Betty’. Un tema que muestra las intenciones del trio. Ecos heavy-blues sustentados en unos poderosos tambores y riff rugosos y directos. Con un inequívoco carácter 70’s el tema golpea con fuerza.  Lleno de energía desbordante, las rabiosas y pegadizas voces junto a su turbio sonido hace que el corte resulte eficaz. Solos ácidos y diabólicos, un bajo que suena a bajo, y una batería chispeante crean un tema vibrante de hard rock con tonos stoner contemporáneos.

‘Bad vibrations’ se deja llevar por la senda heavy-rock adornándola con distintos elementos. Rock and roll sudoroso con un grovvy macarra y el suficiente gancho como para caer rendido a sus encantos. Ciertos pasajes ácidos se unen a una fiesta en la que el olor a gasolina lo inunda todo. Algunas pinceladas blues ponen el contrapunto perfecto entre solos ácidos.

Sin bajar la intensidad ‘Get down’ incide en la fórmula del heavy-blues más primitivo y salvaje. La desgarrada y aguardentosa voz y unos solos asesinos construyen un tema oscuro y pesado que lleva el ritmo  del boogie rock en sus venas.  

‘Black Wave’ se despeña por un torrente de rock ácido. El cadencioso ritmo del bajo y las embestidas de las guitarras enriquecen los devaneos vocales. Vibrante y bulliciosa, la canción mantiene el espíritu blusero y psicotrópico que encontramos en muchos de los temas del álbum. El tema transita por una senda más propia de RADIO MOSCOW, ofreciendo un espiral psicotrópica en la que el blues nos intoxica a través de riffs asesinos.

A igual que el corte que abre el álbum la banda lo introduce con un corte breve. Tras ella ‘The killer’ se presenta con un excepcional groovy que rápidamente contagia al oyente con una cadencia de la que es difícil escapar. El aroma de los 70’s impregna un tema caliente que se desboca una vez más con una garra elocuente. No cabe duda que estos chicos saben cómo hacer que los sonidos añejos adquieran altas dosis de actualidad. ‘The killer’ es de esos temas en los que es difícil dejar de mover las articulaciones al son de su contagioso ritmo.  Heavy-blues primitivo y efectivo.

Si en el álbum encontramos buenos solos de guitarra y bulliciosos tambores, ‘Fish sticks’ nos recuerda que el trabajo de bajo que contiene el álbum es simplemente soberbio. El blues lisérgico es el entorno en el que se desarrolla uno de los temas más psicodélicos del álbum.  Casi cinco minutos que contiene de todo, riffs stonerizados, pasajes heavy-psych de altos vuelos y una garra innata. Entre bacanales ácidas el corte vuelve a despeñarse por un torrente de ritmos trepidantes y una estructura proto… todo.

El álbum cierra con otro corte impactante como ‘Witch doctor’. Sobre una estructura más pesada, el tema avanza cadencioso entre ecos Sabbath, para transitar por un oscuro bosque en el que los efluvios psicodélicos se unen a la fiesta. La fuerza vocal se une a unos riffs que se inclinan a un espacio más tenebroso y plomizo en el que el blues se siente cómodo. Seis minutos narcóticos llenos de alicientes para poner el punto final a un gran álbum.

 

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