SLAP GURU.- «Diagrams of pagan life»

slap2bguru1Siempre es algo de agradecer que una banda afincada en España publique un disco de estas características.

Estamos hablando de una formación que aunque no se haya prodigado en exceso con sus directos, en las ocasiones que he tenido la oportunidad de ver como se las gastan, el resultado ha sido satisfactorio, a la vez que prometedor.

SLAP GURÚ tiene una gran potencial basado en su apuesta por los sonidos del rock de siempre, en los que se maneja a la perfección.

«DIAGRAMS OF PAGAN LIFE» se inicia con una breve introducción acústica en la que se vislumbran ciertos tonos medievales. A partir de ahí, entran de lleno en territorios de puro hard rock enérgico,  que coquetea con sonidos heavy-rock  más propios de los ochenta. lo cierto es que es solo eso, un coqueteo, porque su esencia sigue siendo la del rock clásico que ya apuntaba en su disco debut.  «Diagrams of pagan life» se muestra enérgico y rítmico, sin perder la acidez.

Desde luego, en la senda del blues-rock más lisérgico es donde mejor se mueven y «My Eeire universe» es claro ejemplo de ello.  La profundidad de los registros vocales, modulandolos según el momento del corte en el que nos encontremos. Una voz con garra, o desgarrada, según requiera el pasaje musical y unos brillantes solos de guitarra ácida hacen el resto. siempre bajo los auspicios de un tono retro muy apetecible.

Si el blues es una de sus influencias, la psicodelia es la otra. Siguiendo los dictados de bandas como Causa Sui, ejecutan una psicodelia pseudo espacial, en la que crean bellas atmósferas que van coloreando con brillantes solos de guitarra. Drones sobrevolando hasta llegar a una cierta locura, que es apaciguada con sutiles y bellos acordes. «Into the gloom», así como «Forget is to forgive», muestran el lado más sosegado de SLAP GURÚ.  La calma acaba intensificándose sobre una base hard-psych a la que le impremen una fuerza que se complementa con pasajes oscuros y elementos que llegan a rozar territorios post-rock.

Sobre los esquemas de hard clásico presente en la mayor parte de los temas, se van interclando pìnceladas funky, o momentos acústicos  como en «The same old way», un tema ondulante en el que aparecen varios estilos e influencias.

El blues-rock más salvaje aparece en «A daily loser», donde se palpa ese groovy setentero que les ha caracterizado. Garra y fuerza sobre unabase blues-rock

Tampoco faltan en «DIAGRAMS OF PAGAN LIFE» los ecos hendrixianos o CREAM, en una pista contenida como es «Stream on a plain». Desde la orilla más calmada una instrumentación compacta, un bajo nítido y firme, y una modulación vocal entre sensual y tersa logran un grandísimo tema que podríamos ubicar en los floridos finales de los sesenta.  

Cerrando el círculo otro breve tema a modo de epílogo donde la oscuridad ,y una atmósfera cálida y extraña a la vez, dan rienda suelta a algunos efectos inconexos.  

Este disco supone la confirmación de una formación que ya apuntaba maneras con su primer trabajo, y que se consolida en el panorama aportando calidad y personalidad con un disco salido de las entrañas.

SLAP GURÚ está compuesto por Valerio ‘Willy’ Goattin (voces y guitarras) Alberto Martin Valmorisco: (guitarras, sitar, baglama), Javier Burgos Labeaga (bajo) y José Medina Portero (batería y percusión).

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ROTOR.- «Sechs»

a0322574577_10La fiabilidad de la maquinaria alemana queda reflejada en ROTOR, con su sexto trabajo «SECHS». Tras veinte años de existencia desde su formación en 1.998, el cuarteto alemán sigue fiel a la solidez de sus discos anteriores, con una instrumentación densa a la vez que sutil y elegante. Caminando en un espacio indeterminado entre la psicodelia, el stoner y lo progresivo, tres años después de su anterior disco, se edita «SECHS».

Este verano desde DenpaFuzz comprobamos en vivo como suena alguno de los siete temas que componen este disco, y lo cierto que si hay algo que se pueda decir de ROTOR es que es una banda solvente, particular y sólida, que probablemente no tenga el reconocimiento que merece. Una solidez y densidad que no está reñida con bellos momentos en los que las armonías se vuelven atractivas y reconfortantes. Hablamos de una formación que no se prodiga, ni en sus directos, ni en sus discos. Seis trabajos en veinte años no son muchos, lo que quiere decir, que la banda sigue su propio ritmo, sin complejos.

En «SEUCHS» no encontramos demasiados cambios respecto a sus anteriores trabajos, lo cual, teniendo en cuenta la gran calidad que atesoran, no es nada negativo. Transitando por los terrenos en los que más cómodos se sienten, los berlineses, el dinámico ritmo de «Falsher damfer» y la densa instrumentación a la que nos tienen habituados. lo convierten en un tema que conjuga la pesadez con lo liviano. Largos solos de guitarra cercanos a los dictados de COLOUR HAZE, pero con el propio sello personal, le ubica en una esquina en la que las aristas stoner, las progresivas y las psicodélicas se unen. algún riff de tinte más clásico aparece entre el fuzz del que tanto gusta la banda. Se evidencia la clara distinción entre guitarra rítmica y solista, cada una ejerciendo su propio rol. Un bello final acústico que baja la intensidad pone el broche de oro a un corte que nos hace presagiar, si todavía no lo teníamos claro, que ROTOR se encuentra en plena forma. 

Más complejos y oscuros, en «Allmacht» arremeten con sonidos más graves, gracias a un bajo pulsante, con solos de guitarra generadores de un cierta aura misteriosa. La instrumentación se inclina hacia territorios de sinfonismo progresivo, sin perder la parte psicodélica que también forma parte de sus genes. Avanzando por territorios más pesados, que son aliviados por cierto sinfonismo que hace que acaben decayendo en finos pasajes en los que parece faltar el color, creando un cromatismo grisáceo que se desvanece poco a poco.

«Ferner liefen», arremete con ritmos stoner, gruesos y plomizos, para desdoblarse en la dualidad de guitarras que ondulan y serpentean por sus poderosos surcos. La guitarra devuelve el sosiego a un tema de corte «gordo», pero refinado, lo cual es una de las características de la banda. Por otro lado, cabe señalar que todos los temas salvo el epílogo final duran entre los seis y siete minutos, lo que les permite desarrollar su potencial sin trabas, sin parecer monótonos, ni demasiado vivaces. 

Las primeras notas de «Abfahart» nos sugieren tensión en entornos misteriosos. La descripción se realiza a base de ampulosos riffs repetitivos que transitan por los vastos dominios de la psicodelia pesada, territorios sobre las guitarras sobrevuelan entre la densa bruma que genera la maquinaria instrumental de ROTOR. Fuzz combinado con un ritmo plomizo pero dinámico, que resulta arrollador por momentos.

Con tonos más progresivos, los lánguidos pasajes de la guitarra se incrustan en la calmada y repetitiva base rítmica que sostiene «Vor dem herrn». Una nueva experimentación instrumental que va ensanchando sus notas, con constantes cambios de ritmo, y ondulaciones que llegan a coquetear con momentos post-rock. Un simple flirteo que regresa a esos faraónicos espacios más progresivos en los que no faltan alguna dosis de oscura psicodélica.

Con un lento caminar de acordes de bajo, y una batería evolutiva, «Druckverband» a través de sosegadas estructuras con tintes orientales, las guitarras fusionan la magia y el misterio. En entornos exóticos, pero con atmósferas cubiertas de un manto de oscuridad presidiendo la intriga, bien arropado por un ritmo repetitivo e hipnótico por momentos.

Una locución con voz femenina pone el epílogo sobre hermosos acordes acústicas en un escaso minuto en «Würdigung», tema que cierra este brillante trabajo publicado bajo el sello Noisolution.

Esperemos que la banda no desfallezca, y a pesar de no prodigarse, continúen otros veinte años más dándonos satisfacciones en forma de nuevos trabajos. Lo de prodigarse sobre los escenarios, ya me lo dejaron claro este verano, cuando les preguntaba por la posibilidad de visitar España, algo que en un principio no parece demasiado probable, ante la escasez de shows que hacen fuera de las fronteras alemanas, pero no cejaré en el empeño y en poco más de un mes les insistiré con esa posibilidad en tierras holandesas, donde DenpaFuzz estará para contaros el último show de su tour 2.018.

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DEAD OTTER.- «Bridge of Weird»

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Los galeses DEAD OTTER construyen en «BRIDGE OF WEIRD» un álbum en el que prima más la psicodelia que los sonidos de stoner e incluso metal que estaban más presentes en su EP debut. en esta ocasión la banda apuesta con más firmeza en los sonidos psicodelicos y espaciales con pinceladas progresivas, por encima de la pesadez más metálica y más contundente de «PATHFINDER» . La mayor parte del protagonismo del mismo,  lo acaparan las guitarras de John Riddell  y Omar Aborida, guitarrista a la sazón de COSMIC DEAD, con las que logran crear atmósferas ensoñadoras en alguna galaxia alejada de la razón y donde lo terrenal pasa a un segundo plano.  El sonido es deformado y moldeado  por jamas que recrean atractivas figuras o crudas escenas en las que aparecen vestigios stoner o hard-rock más clásico; con una base rítmica detrás, con Gavin Riddell (bajo) y la batería de Scott Falconer la cuadratura del círculo es perfecta.

«Eye elevator», Desde calmados acordes con aire oriental, va generando relajación. Evolucionando con guitarras que se desdoblan con multitud de efectos de una psicodelia caleidoscopica. Un espectro atractivo y atrayente a su vez. Con un leve giro cercano a parámetros stoner la instrumentación nos evoca solitarios y desolados paisajes desérticos espaciales. Todo el peso de la absorbente y atmosférica instrumentación, recae sobre el incombustible dueto de guitarras.

La constante se repite en «Waning», tema en el que los galeses nos describen reposadas atmósferas rebosantes de belleza a través de cánones psico-progresivos, en los que  los desarrollos de una afilada y narcótica guitarra cargada de fuzz, nos envuelve a través de efectos  sobrevolando decidida y profunda a la vez que intensa, en sus recorridos por el mástil apretando y acariciando las cuerdas infatigablemente.

En «Fur», partiendo desde acordes acústicos, crean un interludio es escaso medio menuto.

«LUV426» luce más enérgico, hard-stoner, alejándose levemente de la psicodelia  se va variando a esquemas sin perder los rasgueos psicotrópicos, en pura vena HAWKWIND. Densos y potentes, sin desfallecer en los derroches de distorsiones y efectos. Se trata de otra cara de la banda, mucho más contundente, en la que el ruido y el volumen predominan sobre la calma. En esta ocasión la base rítmica, especialmente la batería se acelera con una guitarra que ahora galopa desbocada en sus interminables y profundos solos.

Retomando las acústicas atmósferas de psicodelia progresiva en las que tan bien se maneja DEAD OTTER, «Bridge of weird», a lo largo de sus trece minutos, supone el tema culmen del disco. Livianos momentos, de refrescantes armonías afrodisíacas y murmurantes, dotadas de un estética impecable, en las que la dualidad de las guitarras generan espacios sonoros de gran intensidad y belleza absorbente. Los pasajes de efectos fuzz, y momentos cercanos al stoner, ponen el músculo en la segunda parte del corte, para abandonar la distorsión por vistosas armonías que despiden unas atractivas fragancias sonoras que se van volviendo más intensas y penetrantes. El refinamiento lo ponen los momentos de post-rock que residen al alguna de los acordes de la parte final.

El disco se encuentra en formato físico a través de Riot Season Records

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KING BUFFALO.- «Longing To Be The Mountain»

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Nueva entrega de los chicos de Rochester, en un álbum que confirma la madurez y evolución de esta gran banda. Desde que el pasado año tuve el placer de disfrutar de su directo, si ya me atraía su propuesta, mi devoción por KING BUFFALO se vio acrecentada, ocupando un lugar entre mis bandas predilectas.

Siguiendo de alguna manera el camino abierto por ALL THEM WITCHES dentro de la escena psicodélica más cercana a los dictados stoner, KING BUFFALO se unen a los de Nashville en una propuesta de parecidas características, sin perder su propia personalidad.

«LONGING TO DE THE MOUNTAIN» supone una nueva confirmación de que KING BUFFALO tiene duende. Un álbum intenso, mágico y versátil en el demuestran el dominio en componer piezas de atractiva y morfínica psicodelia, a través de la cual trasmitir sensaciones y sentimientos.

«Morning song», partiendo de atractivos acordes de blues, va construyendo una de esas composiciones al as que nos tiene acostumbrados. Un tema que te atrae y te absorbe usando bellas y precisas atmósferas psicódelicas. A paso lento, la murmurante y cálida voz de Sean McVay así como las bellas melodías que salen de las cuerdas de su guitarra. Un mágico paisaje multicolor en el que todo transcurre con lentitud, sin prisa. El confort se describe con una base rítmica repetitiva, usando los dictados del kraut-rock, y que poco a poco se va intensificando, sin perder un ápice de su encanto. Su influencia más stoner se pone de manifiesto en la parte final del tema, travistiéndose de heavy-psych impactante e intensa. Estirando los punteos y los efectos generando esa tensión que no estemos ante una banda ñona.

Con tintes kraut, el narcotismo de «Shun shivers», se mezcla con magnetizantes momentos shoegaze. Siguiendo en su propia intimidad, pero en esta ocasión con una cierta distancia que hace que vivamos el tema desde una cierta barrera. La destreza de los efectos y ese pulsante bajo de Dan Reynolds, dota al corte de un mayor ritmo y dinamismo.

Nuevamente otro corte absorbente y mormífinico se nos viene encima. Cosmonaut» vuelve a traspasar la frontera a una nueva dimensión. Esa dimensión alejada de nuestra mente en la que KING BUFFALO se siente a sus anchas. Generando y dotando de elementos  su mundo paralelo, el colorido y los aromas que desprende nos indican que un nuevo jardín del edén está a nuestra disposición. 

«Quickening» nuevamente usando esa herramienta que tan bien maneja el trío, nos inunda de hipnotizantes ritmos kraut, que se intensifican con el sonido drónico de la guitarra. La sensualidad que transmite la voz de Sean contrasta con los momentos de intensidad en los que las armonías se ensanchan y engordan construyendo densos y pesados pasajes.

Evidentemente llegando a este punto, bien podría usarse la manida frase que tantas veces escuchamos al cabo del año. «Candidato a disco del año». Sin duda alguna, aquí hay calidad compositiva, perfección ejecutiva, y facilidad para trasmitir sentimientos, ¿que más podemos pedir? Un disco que te emociona, siempre es un gran disco; y sí, yo pienso que es uno de los mejores registros que se han publicado en lo que va de año.

Los que amamos la psicodelia apacible nos podemos sentir congratulados de escuchar registros como «LONGING TO DE THE MOUNTAIN», que contiene todos los ingredientes necesarios para construir un plato de alta cocina. 

«Longing  to de mountain», con sus diez minutos de duración  es el puro reflejo de toda la esencia del trío neoyorquino. Si bien la banda usa dos esquemas para componer sus canciones, una a con temas cortos, y otra, con composiciones más extensas, en las que se encuentra este corte; es en este último formato donde tiene cabida  y donde mejor se refleja su creatividad. Livianas atmósferas magnetizantes, que hacen que el oyente, entre en un trance. Un espacio tántrico en el que los males se diluyen según van descendiendo sus notas. Pasajes de apacible psicodelia en la que los sintetizadores nos elevan a un espacio sideral, para una vez allí, ir mostrando todo su poder. El poder de seducción de las cálidas voces o el hipnotizante poder de sus ritmos. Un viaje salpicado de campos en los que los hongos alucinógenos crecen con promiscuidad. Su sabor y sus efectos son definitivos para conseguir ese estado mental que nos haga discernir el mensaje que nos tratan de trasmitir. Lisergia del siglo XXI en estado puro, sin aditivos de laboratorio, natural.

Los agradables y atractivos acordes de «Eye of the storm», se van transofmrando en un momentos de misteriosa psicodelia pesada. Sin perder la vocación kraut, se trata de un tema tortuoso, que van ascendiendo y descendiendo por laderas y precipicios multicolores. La crujiente batería de Scott Donalson, con los ramalazos de pesados rffs que se acercan a territorios doom, no nos dan tregua. Inquietante, pero con una tensión que la banda sabe cuando aflojar para que nos sintamos más reconfortados. Los hirientes solos de Sean, en los que los efectos fuzz son más evidentes, elevan la intensidad para al momento devolvernos a el estado hipnótico.

El disco está disponible a través de Stickman Records en formatos CD y vinilo.

https://www.facebook.com/kingbuffaloband/

LA CADENA PSYCH JAMBAND.- «Hope?»

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Ya desde la portada de «HOPE» podemos intuir que en su interior puede haber algo grande. La formación sevillana LA CADENA PSYCH JAMBAND en su tercer álbum nos ofrece siete pistas en las que investigan en los sonidos psicodélicos con una clara inclinación hacia escenarios progresivos. Y si, la portada hace honor a la grandeza de su contenido es muy grande!!!. Además estamos ante un registro que fue grabado en vivo en el estudio lo que le da todavía más valor. 

Los suaves acordes con los que se inicia «Going home?» son suficientes para que la relajación llegue a nuestra mente. Un predominante y placentero órgano soporta el peso de una composición en la que sutilmente se van sucediendo agradables melodías que son acrecentadas con la susurrante guitarra que va apareciendo entre sus armonías. Con vocación progresiva la intensidad se va elevando sutilmente, sin estridencias.

Conjugando notablemente la vocación progresiva de la formación con el espíritu psicodélico, «Guilty», un tema dividido en dos partes, comienza a remontar a laderas más cercanas a posicionamientos de psicodelia pesada con algún ligero guiño stoner. Las voces no permiten que la situación se desmande, y hacer regresar a los paisajes en los que la relajación y la mística dominan el entorno. La aparente suavidad no impide que estemos ante una instrumentación y una narración intensa. No necesitamos salir fuera de nuestras fronteras para encontrar apuestas más promiscuas al norte de los Pirineos. 

Navegando por escenarios drone siderales, en la segunda de las partes, el bajo toma las riendas de la nave para dirigirla hace inescrutables territorios en los que la banda se siente cómoda experimentando con elementos espaciales. Una vez llegados a este punto, el retorno ha las atmósferas psico-progresivas se produce con una naturalidad digna de admiración. Todo compactado, con una gran maestría en la ejecución, los susurros de sus acordes, aterrizan en espacios sinfónicos vislumbrándose en la lejanía aires andaluces que seguramente llegan de su Sevilla natal.. Cuando nos hemos rendidos a su morfínica propuesta la guitarra da un paso adelante. Las voces que evocan desesperación con sus lamentos generan un cambio de escenario hacia un a psicodelia pesada que se transmuta en momentos de hard-rock donde los efectos de guitarra la intensidad de su batería y la velocidad en la ejecución. Todo un balanceo entre columpios de psicodelia, progresivo y hard que se va tensando: La conjunción de la solidez con lo liviano, que queda de manifiesto con unos solas de guitarra herederos de Pink Floyd. Belleza y magia que hacen de «Guilty II» el tema más brillante del disco.

Tras una breve incursión libre en territorios de oscura experimentación en «Ground», los sevillanos hacen honor a su nombre en forma de jam que acaba en los confines del universo. 

El duelo de guitarra y bajo que se produce en «Beyond the sades», adquiere unas cuotas de intensidad que nos hacen viajar a los setenta. El momento dorado de las bandas de hard-progresivo queda reflejado en un oscilante tema que usando registros vocales  cercanos al hard&heavy, aterriza en pistas más terrenales y tranquilas usando amenazadores registros vocales operísticos sobre esa experimentación instrumental de tintes progresivos.

Si hay dos cosas que me sorprenden en «HOPE?» son la facilidad con la que encajan  las complejas piezas compositivas para que el puzzle no se resienta y la facilidad para transitar por distintos estilos con una cohesión en la que no se aprecian los cambios.

Unas campanas eclesiásticas y unos coros pastorales dan paso a un ejercicio de hard-progresvio setentero de libro en «Children».  Un tema que parece sacado de un disco de los británicos GRAVY TRAIN; inevitable la comparación. Y esto es una comparación en positivo,  puesto que hablamos de una magnífica banda. Pasajes progresivos, coros, psicodelia ácida, ritmo, órgano retro, guitarra que  regala fuzz a raudales. incluso aparecen voces pseudo-árabes que le dan el toque oriental o andalusí a un bello tema evocador de momentos de gloria de grandes imperios.  

El broche final este compendio de buen hacer es tarea de «Home».  Con relajantes momentos acústicos, sobre un cielo gris, luna grave y viril voz nos narcotiza antes del aquelarre somnífero de los momentos de una susurrante guitarra, que nos adormece creando una atmósfera de relajación y bienestar que adquiere profundidad con unos teclados que culminan una composición relajada pero con una solidez que no admite margen de duda.

Es fácil ponerse a escribir de trabajos de estas características y mucho más si vienen de la escena psico-progresiva nacional. Un empujón para seguir teniendo «ESPERANZA» en la buena música y en los buenos discos y .»HOPE?», lo es!!! todo un canto a la calidad musical.

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