Reseña: WITCHWOOD.- ‘Before the Winter’

Tomando como referente el rock clásico de los 70’s el nuevo álbum de los italianos WITCHWOOD nos ofrece un repertorio de canciones en las que podemos encontrar influencias de bandas como Jethro Tull, Led Zeppelin, Deep Purple, Camel, pero también de bandas contemporáneas como Hällas. Sus canciones ponen banda sonora a un relato de cuentos y leyendas por la senda del mejor retro rock de carácter progresivo del momento. Coloreando con distintos estilos sus temas, tanto el blues, como el hard-rock, la psicodelia o los desarrollos progresivos de vocación folk conforman un álbum apasionante en el que ninguno de sus temas baja el nivel de calidad. Cuidando con delicadeza las melodías logran crear un tapiz sonoro que transita por esas vibraciones vintage que tanto atractivo tienen para los que hemos crecido con el rock clásico como banda sonora de nuestra vida. Siempre ofreciendo una alternativa, los temas escapan de un desarrollo lineal ofreciéndonos gratificantes alternativas que consiguen enganchar al oyente a este relato casi literario. El sonido analógico de la banda es otro de los grandes alicientes de un álbum sin fisuras, en el que todo se muestra compacto y lleno de magnetismo. Entre sus tonos místicos fluyen pasajes con la suficiente pesadez para que nada resulte anodino, lo que supone un aliciente para una escucha profunda que nos aportará cuarenta minutos de intensidad y belleza como pocos álbumes consiguen transmitir. Sin encasillarse en la clásica propuesta retro-rock sin gancho, aquí todo emerge con naturalidad para crear un entorno lo suficientemente atractivo como para sentirnos partícipes de este relato ‘vintage’ construido con estrofas contemporáneas. La exuberante instrumentación y la versatilidad de los instrumentos usados hace que nada destaque especialmente por encima del resto; aquí el “todo” está por encima de egos individuales lo que hace que el resultado sea sencillamente fantástico. Por otro lado, el sonido de la flauta incorporado a unos temas eminentemente rock, supone todo un aliciente respecto a otras propuestas sonoras mucho más lineales y ortodoxas, pero también los elegantes momentos líricos y ese sinfonismo lleno de elegancia hacen que ‘BEFORE THE WINTER’ sea un oasis entre tantos sonidos desérticos cortados por el mismo patrón. Estamos ante un álbum sencillamente MARAVILLOSO.

‘BEFORE THE WINTER’ está disponible vía Jolly Roger Records y WITCHWOOD son: Riccardo «Ricky» Dal Pane (Voces, guitarras, mandolina y percusión, Andrea «Andy» Palli (batería y percusión), Stefano «Steve» Olivi (Hammond, piano, sintetizadores, Mellotron y Fender Rhodes), Luca Celotti (bajo), Samuele «Sam» Tesori (flauta y harmónica). Antonino «Woody» Stella (guitarras y coros). La banda contó con la colaboración de Diego Banchero (bajo), Natascia Placci (soprano) y Jenifer Vargas (voces y coros).



‘Anthem For A Child’ abre entre efectos para llevarnos a algún lugar remoto en el que el hard-progresivo de los 70’s es la banda sonora de cada día. Flautas, riffs heavy rock y una tupida instrumentación en línea Halläs nos lleva a un espacio de cuentos y leyendas más propias de alguna época pasada. Un espacio en el que vivían los dinosaurios del rock de esa prodigiosa década. Brujas, hechiceros, caballeros de armadura y otras hierbas.

Con crudos riffs herederos de momentos hard-progresivo de comienzos de los 70’s ‘A taste of winter’ camina entre las cenizas de aquellos dinosaurios. Riffs rugosos con buenas melodías vocales y una atmósfera vintage conjugan momentos hard & heavy con pegadizos estribillos con ese escenario progresivo en el que tan bien se mueven WITCHWOOD. Intercalando los solos en el momento justo, el aditamento de elementos e instrumentos se produce con mesura para que nada resulte sobrecargado.

‘Feelin’’ ecos Zeppelin entre flautas y wah wah van construyendo un corte rock con buen ritmo y juegos vocales que le aportan frescura. El uso de teclados y sintetizadores le aporta otro carácter a un tema que partía como puro hard y que según avanza va siendo coloreado con distintas influencias sin renunciar a los juegos mala bares de la guitarra. Evidentemente si hay algo que destaca en los italianos es el sonido de su flauta, y cuando eso sucede, es completamente inevitable pensar en las huestes de Ian Anderson.
‘A Crimson moon’ con sus delicados acordes acústicos nos evoca bucólicos pasajes del pasado a través de bellas melodías. Una suave brisa impregnada de ecos folk arropados por ligero manto progresivo. Coros celestiales, una cálida y susurrante voz y una neblina en segundo plano en forma de turbio sonido van desarrollándose en el sinfonismo que la banda incorpora a cada tema. Momentos litúrgicos más propios de un florido jardín de ninfas. Sosegada belleza en melódicos momentos bellos y susurrantes.
Con un sonido evocador de Jethro Tull, los riffs hard rock de tintes retro se conjugan con la mágica flauta en ‘Hesperus’. Hard progresivo de los 70’s en todo su esplendor. Un buen trabajo vocal vuelve a adornar la canción dotándola de pegadizas melodías entre constantes cambios de ritmos e incorporación de elementos. Hammond, flauta, vibrantes tambores, y guitarras que saltan entre el tupido manto generado por el bajo. Todo fluyendo con naturalidad da la sensación de que aquellos ecos de los dinosaurios de los 70’s, están clavados en los genes de estos chicos.

‘No reason to cry’, se desboca en lamentos blues-rock y ritmos pesados. Conjugando la oscuridad con el puro rock sudoroso el tema cabalga a lomos de Zeppelin, en una montura de Whitesnake. Con un fantástico groovy, y algún leve tufillo Sabbath, el rock en estado puro se apodera de los italianos. Un tema con muchos detalles propios de Deep Purple que sucumbe a emanaciones lisérgicas. En esta ocasión incorporando sintetizadores y teclados analógicos moldean un tema que nació con el hard rock en sus venas para crecer a una madurez netamente psico-progresiva. Una parte final con solo hirientes que se retuercen devuelven el corte a sus origines, cerrando el círculo de una notable composición.
Si acaso faltara algún ingrediente, ‘Nasrid’, con acordes acústicos, arpegios y una suave flauta nos relaja en una estancia cálida y acogedora. Con pasajes envolventes y una voz lírica nos elevan a estancias celestiales entre agradables fragancias mas propias del medievo. Un relajante canto devocional alejado de la pesadez del corte anterior.
‘Crazy Little lover’ se desarrolla en un ambiente rural, con la armónica y la guitarra como protagonistas de una introducción que explota en ondulantes riffs de corte retro, y ramalazos de blues de garito con olor a bourbon y chupas de cuero.  
Si le faltaba algún ingrediente al álbum, los coros soul y una atmósfera sureña dan forma a ‘Crazy Little lover’. Como si vistieran de Delaney & Bonnie, construyen un tema lleno de fuerza y sentimiento, dejando de lado los dictados progresivos y centrándose en un sonido mucho más americano en el que los tonos negroides se mestizan con sombreros tejanos en un blues intenso con aroma a 70’s en el que no faltan delicados pasajes con seductores coros.
‘Slow color of shade’ se sumerge en un espacio psico-progresivo en el que el sinfonismo aporta un aire melancólico. Sus casi once minutos sirven para ofrecernos la faceta más cercana al sonido Canterbury y al hard-progresivo de corte setentero. Flauta y teclados van creando una atmósfera oscura en la que la banda desarrolla todo su poder compositivo con inquietantes pasajes a los que se incorporan voces líricas dando un carácter más misterioso e incluso inquietante. Una narrativa lúgubre más propia de bandas como Camel con ciertos tonos místicos custodiados por pasajes de bajo de gran magnetismo.
Cerrando álbum, ‘Child star’ mantiene la atmósfera progresiva entre delicados pasajes en los que la psicodelia más reconfortante parece unirse a la fiesta. Se trata de una versión de T. Rex que nos acaricia con sus dulces melodías. Ejecutando a la perfección un sonido más propio del inicio de los 70’s el rock clásico no es un secreto para los italianos. La incorporación de los pasajes de flauta y la espesa y envolvente instrumentación acerca el tema a los dictados de Jethro Tull, algo inevitable y que hemos encontrado en muchos de los temas de este maravilloso trabajo. El tema concluye con un buen solo de guitarra que refleja la calidad de una banda que merece un mayor reconocimiento.

http://www.progstreaming.nl/pages/play-album.php?activeAlbum=2020-11-20-02%20-%20Witchwood%20-%20Before%20the%20Winter&fbclid=IwAR19K5vOva8F4vJps5RnrvEFZPiveioEHHT5ASiDGPnYycH_00PhSdHmIuE

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Reseña: DOMO.- ‘Domonautas Vol. 2’

Hace que 11 meses los alicantinos DOMO publicaban ’DOMONAUTAS VOL.1’ tras cuatro años de silencio. Un álbum en el que se mostraban más progresivos y algo menos espaciales, pero sobre todo muy influenciados por los sonidos del Mediterráneo. Aquella entrega solo era la primera parte de un álbum conceptual que ahora se completa con la publicación de ‘DOMONAUTS VOL. 2’. Si en la primera parte coloreaban con la brisa mediterránea unos temas eminentemente heavy-psych, aquí, ese hálito del Mare Nostrum se siente con mayor profundidad. Sobre su poderosa base pesada, el cuarteto aromatiza sus pasajes con fragancias exóticas dándole gran brillo y color a unos temas que habitan en oscuras atmósferas.  Tres largos temas y un breve interludio que continúan el relato de su primera parte y que suponen un atractivo y estimulante viaje a través de la psicodelia. Incluso en los momentos en los que DOMO saca a relucir toda su artillería pesada, lo hace sin caer en tópicos y en sonido ya demasiados trillados. Aportando un soplo de aire fresco a un género que parece no tener límite en sus variantes, a pesar de tantos albúmenes cortados por el mismo patrón stoner. Si te preguntas si no vas a encontrar riffs arenosos repletos de fuzz, la respuesta es SI. A pesar de que estemos ante un álbum psico-progresivo, los momentos cercanos al doom, con sus rugosos riffs, existen entre sus surcos, pero insertados con mesura, lo que hace que la sensación de ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ es de un álbum para “el viaje”. Entre los algodonados pasajes de guitarra afloran densos y crujientes riffs que a su vez vienen disfrazados entre bellos ornamentos llegados de oriente. Todo un hechizo seductor que hace que nos rindamos ante el magnetismo de sus temas.  Cualquiera que conozca la escena progresiva andaluza de mediados de los 70’s, encontrará aquí sonidos muy familiares, pero a su vez, los devoradores de la arena del desierto también van a encontrar su secarral. Por otro lado, si tus referentes, son bandas como Colour Haze, también tendrás tu espacio de gozo. Otro de los detalles que ya vimos en la primera entrega de ‘DOMONAUTAS’, era el cuidado trabajo que tenían las voces, algo que queda corroborado en esta segunda entrega. Por todo ello, podríamos decir que es un álbum para todos los públicos, siempre que estés dispuesto a salir de tu zona de confort, la experiencia sin duda merece la pena.

DOMO son: Pablo Criado (guitarras, trompeta, tambur y efectos), Samuel Riviere (guitarra eléctrica, sitar y efectos), Óscar Soler (bajo, guitarra acústica sintetizadores y voces), Paco García (batería y percusión).

El arte de la portada corresponde a Marteen Donders, y ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ está disponible vía Clostridium Records.

‘Avaxasa’ abre el álbum con suaves acordes y poderosos tambores para discurrir en una atmósfera heavy-psych. Un cadente bajo y unos tambores gruesos soportan una excursión por exóticos sonidos de vocación mediterránea. El tema transcurre plomizo sin perder su aura psych. En este escenario la guitarra desarrolla pasajes aromatizados repartiendo bellas fragancias entre la densidad de la base rítmica. Tonos orientales se repiten dando brillo a los siete minutos de tema que se pasan sin darte cuenta, lo que refleja el poder seductor que la banda imprime al corte.  
Tras ese colorista paseo por la psicodelia pesada ‘Dolmen’ parte de un entorno ritual lleno de magnetismo. Los tonos exóticos del corte anterior vuelven a aparecer con delicados acordes de guitarra en tonos místicos. Susurrante la hermosura y el sosiego aparece para acariciarnos con delicadeza en un enigmático pero placentero entorno. Alejados de la pesadez en sus primeros tres minutos, el tema explota con difusos riffs intoxicantes para desarrollarse por momentos en esa fina línea en la que la psicodelia pesada coquetea con el doom. Tras ese flirteo, los seductores cantos nos inundan con aromáticas fragancias llegadas de oriente que penetran en el grueso soporte instrumental. Instalados en ese entorno de sonidos mediterráneos, los alicantinos parecen recuperar los ecos progresivos de los setenta en una conjunción con el pesado sonido innato en la banda. Breves pasajes recitados y Quejidos andalusís inundan el tema de sentimiento. La combinación de lo pesado y lo aromático resulta de lo más atrayente en un tema que está lleno de matices y textura que se conjugan con gran acierto. ¿Podría ser este el resultado si Triana se vistiera de doom?
‘El altar’ se muestra como un apacible interludio de dos minutos en el que sus delicados acordes sirven de bálsamo sanador y reconfortante entre tonos de cierta melancolía.
Con un sosiego gratificante, la apertura de ‘Vientohalcón’ nos muestra a la banda construyendo un tema de psicodelia aromática. Sin prisas para evolucionar, el corte nos traslada la pausa gracias al gran trabajo de la guitarra y al magnetismo de la línea de bajo.   Ecos de Colour Haze, en un tema que se eleva majestuoso incrementando el poder de sus riffs, pero siempre aportando el lado mágico y hechizante de una banda que aquí definitivamente se deja seducir por pasajes heavy-psych de mucho calado. A lo largo de sus quince minutos el tema consigue conjugar la dualidad entre la calma y el confort con un interior más pesado y fornido. Los pasajes vocales retoman elementos 70’s sin perder su vocación psych. Tras momentos de elevación de la intensidad, el corte reposa en delicados y susurrantes pasajes que nos acarician suavemente. Aquí la belleza aflora en acordes reconfortantes que aportan bienestar y sosiego. Instalado en esa atmósfera sanadora, En un espacio brumoso el tema se ve adornado por delicados pasajes de saxo custodiados por unos cadentes tambores. Aquí aflora el lado más progresivo de los alicantinos, llegando a flirtear con el jazz bajo una atmósfera psico-progresiva antes de elevarse majestuoso por senderos más tortuosos en los que la fuerza de la banda queda patente. Llenando de épica el corte, los vestigios del pasado aparecen con estrofas llenas de rabia en brillantes momentos de pesadez que no reniegan de su auténtica vocación psicotrópica.   Como si renacieran de las cenizas DOMO se muestran más firmes y sólidos en su sonido ofreciendo unos desarrollos de guitarra de lo más atrayentes.

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Reseña: ACID MESS.- ‘Sangre De Otros Mundos’

SANGRE DE OTROS MUNDOS’ supone el fin de cinco largos años de espera desde que la banda asturiana publicó su anterior álbum ‘II’ en 2.015. Ahora, bajo los auspicios del sello gaditano Spinda Records, ve la luz el trabajo más experimental, variado, y colorista de ACID MESS. Con la incorporación a los teclados de Juan Villamil de manera permanente a la banda, ACID MESS ha ganado en texturas y en espacio sonoro. Con éste nuevo álbum amplían el horizonte de público al que puede llegar una banda que hasta ahora nos había ofrecido grandes momentos psicodélicos. Pero aquí, sin renunciar a la psicodelia, las atmósferas progresivas herederas del rock español de los 70’s, cobran una nueva dimensión. No en vano las referencias a bandas como Triana están presentes, enriquecidas con las colaboraciones de Sergio Pevida (percusiones y palmas), así como Aurora Salazar y Débora Hernández a las voces y ‘quejios’, lo que le da un aire más flamenco al sonido de alguna de las canciones. También encontramos coqueteos con los ritmos latinos, así como incursiones ea los sonidos del Mediterráneo oriental que aportan un atractivo toque exótico. Pudiera parecer que la banda suaviza su sonido, pero sin duda, vemos aflorar de las profundidades de alguna sucia alcantarilla ese espíritu juvenil y alternativo del rock más underground de los 90’s. Todo un cóctel de sonidos en un álbum que nunca nos señala el camino y que nos sorprende con giros inesperados en cada uno de sus cortes. Temas oscuros que contrastan con otros llenos de color y ritmo que nos aportan fragancias seductoras así como olores agresivos a través de la rabia contenida que muestran algunos de sus temas. Nada parece dejado a la improvisación, pero por el contrario, la banda no pierde un ápice de frescura. Sus elaborados y precisos arreglos hacen que cada tema fluya libremente, sin ataduras ni prejuicios, algo que sin duda merece todos los halagos y reconocimiento por parte de un servidor. Sin renunciar los temas heavy-psych tan habituales a lo largo de su trayectoria como banda, el ahora cuarteto, explora vibraciones de distinta procedencia para ofrecer un trabajo brillante, elegante y lleno de una rabia seductora.  Psicodelia, jazz, rock andaluz, ritmos latinos, aromas de oriente, riffs alternativos más propios de los 90’s, y sobre todo una vocación progresiva, hacen de ‘SANGRE DE OTROS MUNDOS’ un álbum sobresaliente que a buen seguro marcará un antes y un después en la vida de la banda. Sus delicadas melodías se cuidan en cada uno de los detalles en busca de un equilibrio entre lo pesado y lo liviano, algo que consiguen con gran maestría. Desde las texturas más sedosas hasta las telas más rugosas, entrelazan con acierto un cuadro multicolor digno de la mejor pinacoteca. Por muchos cruces de caminos que tengan su ruta, nunca pierden la brújula para llegar al punto exacto que quieren llegar. A pesar de los múltiples y variados senderos que toman, el fin del camino de cada canción lo tienen claro, por lo que el viaje resulta de lo más atractivo y sugerente. Las palabras en esta ocasión sobran, lo verdaderamente importante está en los surcos de ‘SANGRE DE OTROS MUNDOS‘.

El álbum se grabó y mezcló en julio de 2019 en Ovni Estudio por Pablo Martínez, y que contó con la masterización de Quique Sanchís (GREEN DESERT WATER) en Green Desert Mastering. Existía la posibilidad de posponer el lanzamiento hasta que todo se normalizara en relación a la Covid-19, pero la formación asturiana decide rebelarse contra la situación actual y sorprende a todos con este nuevo lanzamiento discográfico que se encuentra disponible vía Spinda Records en descarga Digital, Cassette, Compact Disc (150 copies), Black LP (100 copies, hand-numbered), Clear Blue LP (150 copies, hand-numbered), Ultra Clear LP (250 copies, hand-numbered).

‘El reflejo de su piel’, nace en un espacio gris con olor a melancolía, calmados acordes que se repiten y una voz cálida y susurrante en una atmósfera psicodélica. Intrigante y misterioso mantiene nuestra expectación durante cerca de cuatro minutos. Ahí extraños efectos y los teclados en un segundo plano preceden a una explosión de acordes andaluces en un giro inesperado. Todo se eleva majestuoso por una senda más propia del progresivo andaluz de los setenta. Potente y poderoso los aromas arábigos se acompaña n de palmas entre desgarradoras voces alternativas. Todo un vendaval de furia que conjuga distintos elementos sonoros procedentes de diversos estilos musicales. La pregunta es.. ¿Rock progresivo, psicodelia, rock alternativo, stoner? Tras una pausa, los quejidos de una voz femenina nos sorprenden con coros y palmas. ¿Estamos en tablao flamenco? ¿Estos son ACID MESS? Podríamos preguntarnos…, pero si, lo son, y ofreciendo su versión más versátil e imaginativa. Tras ese momento de sorpresa la pesadez y la garra regresa al tema sin perder esa esencia andaluza nueva nunca vista hasta ahora. ¡Sencillamente sublime!
Tras el frenesí anterior, los asturianos se sumergen en un bosque lisérgico con ‘Fuego al templo’. El tema parte de vivaces ritmos inspirados en el tema de KING CRIMSON  21st Century Schizoid Man para soltar toda su rabia en un tema dedicado a alguien de su pasado. Con voces alternativa entre la espesura psicodélica el tema ondula sobre una base de sintetizadores y agresivos riffs pesados. Entre la rugosidad destacan las cuidadas melodías que hacen de contrapeso a la pesadez y agresividad. En la parte central se dejan llevar por atmósferas psico-progresivas sobre una composición rica en matices que nos aporta un aire de misterio bajo sus nebulosas narcotizantes. Tras esa exploración por oscuros espacios el tema sale de la espesura para proseguir su camino con la misma intensidad con la que nació.
‘Hechicera’ fue el primer tema que nos desvelaron. Un corte que fue compuesto hace tiempo y que la banda venía ofreciendo en sus directos en una versión instrumental que finalmente se convirtió en un tema cantado. Delicadas melodías psico-progresivas con una gran riqueza compositiva gracias a unas ciertas influencias jazz se elevan majestuosas entre guitarras ácidas y una armonía repetitiva. El corte evoca momentos de los 70’s con una voz entre sensual y melancólica. Seguramente esta canción refleja a los ACID MESS que hemos conocido hasta ahora, aquí se muestran plenamente reconocibles. Largos pasajes psicodélicos combinados con esa vocación progresiva que encontramos a lo largo de todo el álbum.  Dulces en lo vocal, sutiles en lo instrumental vuelven a jugar con los elementos para buscar un equilibrio lleno texturas sin renunciar a riffs más poderosos y solos virtuosos. Una atmósfera sombría arropa todo un tema que pese a su sosiego contiene unos ritmos versátiles y atractivos. ´Resulta todo un acierto los pasajes andalucí de su parte final, herederos de los grandes del rock andaluz de los 70’s. magia en estado puro en un sensacional hechizo sonoro. Sus nueve minutos reflejan toda la calidad que estos chicos atesoran. Sencillamente sensacional.
Combinando toda la fuerza con melodías de bossa, ritmos latinos y aromas exóticos, ‘Futuro sin color’ nos seduce en su comienzo con pausados acordes y un magnético bajo para elevarse golpeando con fuerza en un giro inesperado. Bellas armonías que estallan en nuestra cara ofreciendo la faceta más alternativa de los asturianos.  Ahí radica una de las grandezas de este álbum. Siempre nos ofrece alguna sorpresa inesperada, por lo que no debemos dejar nada sentado de antemano. La línea de bajo se ensancha engrosando el sonido de la banda. Con aditamentos psicodélicos, y ritmos contagiosos el corte gira y gira cambiando sus ritmos hasta llevarnos a las orillas del mediterráneo más oriental para ofrecernos pasajes de música turca y voces ensoñadoras en un salto a la psicodelia más exótica. A su vez los tambores toman formas latinas. Pudiera parecer algo inconexo, pero precisamente aquí radica su secreto. Esos cambios estilísticos, que en un principio pudieran parecer imposibles, hacen que el tema y por ende el disco adquieran un brillo especial. Tras los aderezos orientales, los riffs rabiosos regresan entre voces chillonas y reivindicativas en una vuelta al underground de los noventa.
‘Salvaje historia’ ondula contoneándose en un riff que se repite para sumergirse en el rock progresivo andaluz de los setenta. Inspirado en TRIANA y su tema ‘Luminosa mañana’ en un tono más bajo.  Una atractiva fusión de jazz que recuerda a los trabajos de bandas como Atavismo y el carácter alternativo de Viaje a 800, el tema cuenta con el aliciente de las voces de Aurora Salazar Débora Hernández en una vena flamenca de lo más seductora. Un hechizo sonoro que nos penetra en lo más profundo de nuestros sentidos con toda la carga de sensualidad. Escuchando esta parte, no podríamos imaginarnos que estamos escuchando a ACID MESS. El tema te engancha sin remisión.
Entre una espiral de sintetizadores que nos hipnotizan ‘Hijos del gran sol’ toma la ruta más alternativa. Toda una bofetada en la cara con un trabajo grandioso de Borja al bajo   y unas voces con actitud punk de lo más underground. Inspirados en la película ‘Miedo y asco en las Vegas’ el cuarteto escupe rabia enfrentándose al mundo. Un sonido más propio de los 90’s que va adquiriendo pesadez entre los sintetizadores y efectos de Juan así como los ritmos robóticos de tintes kraut de Antonio. Adornado el tema con coros empalagosos, el espíritu marginal se reivindica en todo su esplendor dejando a la luz su lado más provocativo. A pesar de estos moldes, el tema es construido con una rugosa instrumentación que adquiere tintes pseudo-espaciales gracias a esos sintetizadores futuristas que aportan tonos pseudo-electrónicos. Todo un cóctel anfetamínico para danzar sin control en una rave.
La sosegada atmósfera de la apertura de ‘Infierno gris’ en tonos latinos, nos lleva a un espacio progresivo que conjuga momentos de hechizante psicodelia. Magnéticas estrofas vocales con ‘falsetes’ nos susurra con un carácter psico-prog en el que la riqueza compositiva queda de manifiesto. Efluvios lisérgicos y la magnética base rítmica, nos va envolviendo en una nube caleidoscópica que nos proporciona agradables sensaciones. Los ritmos latinos se apoderan del tema arrastrando a la voz y coros arropados por un manto aterciopelado del que afloran riffs más gruesos. Un masaje que pasa por varias fase y que concluye con una explosión final sin perder su mestizaje de sonidos y estilos. El resultado es conmovedor una vez más poniendo el colofón perfecto a un álbum versátil, variado y lleno de texturas sonoras que hacen que estemos ante uno de los trabajados más destacados de 2.020.

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Reseña: RING VAN MÖBIUS .- ‘The 3rd Majesty’

El trío noruego RING VAN MÖBIUS lo ha vuelto a hacer. Si con su álbum debut ya nos sorprendieron con su sonido hard-progresivo mas propio de primeros de los 70’s, con éste, su segundo álbum ‘THE 3RD MAJESTY’ nos dejan claro que se han quedado allí. Estamos ante un gratificante viaje en el tiempo para los amantes del rock progresivo más auténtico, sin matices. Si bien muchas bandas tomas elementos del pasado para construir su música con elementos del siglo XXI, los noruegos suenan completamente vintage, como si el tiempo no hubiera pasado. El sonido de bandas como VAN DER GRAAF GENERATOR, EMERSON LAKE & PALMER, ATOMIC ROOSTER o cualquiera de la prolífica escena progresiva italiana de los 70’s se ve claramente reflejada en su nuevo álbum. Bajo ese ambiente retro que crea su teclista entre hammond, fender Rhodes y moog, los temas juegan con mil meandros pasando por espacios de furia y locura instrumental y reposando a la vez en prados sinfónicos. Siempre bajo una fuerte instrumentación las voces y coros aparecen con mesura, pero siempre aportando a cada tema, bien sea en los momentos más intensos o arrullándonos en los pasajes más acolchados. Sin duda, estos chicos saben hacer bien su trabajo y tiene las ideas claras de lo que quieren. Cualquier auténtico fan del rock progresivo puede sentirse de enhorabuena con este nuevo álbum de una banda que sigue prescindiendo de la guitarra, y lo cierto que con la habilidad y maestría que tiene para crean sus composiciones, nadie la va a echar en falta. Estamos ante un álbum tortuoso, complicado incluso en su instrumentación en algún momento, pero RING VAN MÖEBIUS son tres músicos lo suficientemente hábiles como para darnos una de cal y otra de arena, zarandeándonos con sus canciones y llevándonos a los instantes más gloriosos de hard-progresivo. Confiemos en que la energía les dure mucho tiempo y sigan ofreciéndonos maravillas como ‘THE 3RD MAJESTY’, un álbum que en cada nueva escucha te va a aportar un aliciente nuevo, lo que da muestra de toda su grandeza.

El álbum está disponible vía Apollon Records, y RING VAN MÖBIUS son: Thor Erik Helgesen (Voces, Hammond Organ L100, Fender Rhodes, Clavinet D6, Moog Satellite y Korg MS20),  Håvard Rasmussen (Fender Bass VI y efectos) y Dag Olav Husås; (batería, timbales, percusión y efectos).

El álbum abre con una suite con siete movimientos como su propio nombre indica. ‘The Seven Movements Of The Third Majesty’. Veintidós minutos llenos de épica en los que el órgano comanda los desvaríos vocales y las melodías. Oscilante, cambiante y siempre ofreciendo giros dentro su ecléctica apuesta. El tema camina por una senda pastoral en la que la experimentación encuentra el escenario perfecto. Los elementos del hard-progresivo rezuman de cada pasaje entre briosos tambores y un bajo algo más comedido. Del ímpetu inicial, la segunda parte reposa en suaves atmósferas melódicas en las que la banda se muestra más accesible en su sonido. Incorporando envolventes efectos el tema coquetea con espacios más psicodélicos si salirse de los cánones progresivos.  Primando lo melódico sobre lo dinámico en la parte central el tema retoma la fuerza entre los vibrantes tambores y un sonido que se engrandece majestuosos. Oscuro e inquietante por momentos, los pasajes me recuerdan por momento de John Lord. Aquí los histriónicos pasajes se vuelven más turbios y desesperados con las voces atormentadas creando esa atmósfera inquietante. Con momentos más teatrales el tema avanza con frenesí hasta sucumbir a espacios EL&P envuelto en oscuras’ nebulosas.

Illuminati’ un tema en general más sosegado se deja llevar por un sonido mas propio de Gentle Giant. Voces susurrantes y el penetrante órgano surgiendo del silencio mantiene el espíritu pastoral. Aquí encontramos un mayor protagonismo del sonido del bajo, eclipsado en la suite anterior.

Desde el sinfonismo clásico ‘Distant sphere’ mantiene el espíritu litúrgico, con un sonido más propio de una catedral gótica. Tras unos momentos en los que nuevamente el bajo toma el protagonismo sobre el silencio, las hostilidades de desatan. Pesados e incisivos los noruegos golpean con fuerza creando una gruesa e inquietante atmósfera. Rasgueos de teclas crean el caos amenazante alejándose de lo pastoral para dejarse llevar por las tinieblas en un vendaval esquizofrénico. Momentos de intensidad que dejan espacio a un sonido más clásico sobre una estructura oscilante que coquetea con el silencio y los efectos de los sintetizadores. Aquí son constantes los arrebatos de furia. Es como si el tema se atascara elevándose y descendiendo a los susurros con ausencia de voces.

Cerrando el álbum ‘The Möbius ring’ parte de una poderosa línea de bajo, para envolvernos en un espacio hard-progresivo de libro. Siguiendo el manual, la banda incorpora profundas voces que acompañan a los intrincados desarrollos instrumentales. Un sonido mas ortodoxo y majestuoso que hace honor al nombre del álbum y a la propia banda. Sus nueve minutos son un espacio para el deleite de los mas puristas del género.

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