Reseña: ORGÖNE.- «Mos/Fest»

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«MOS/FET», el debut del quinteto francés ORGÖNE, nos invita a un viaje al interior de un mundo sónico de misticismo lleno de dioses antiguos y paisajes sonoros tribales del espacio exterior. Escuchar «MOS/FET» es como abrir un viejo libro de ciencia ficción que mezcla la cultura pop de los 70, el antiguo Egipto, el panafricanismo y las exploraciones espaciales. Su peregrinación progresiva, rock espacial, vanguardista y pesado se combina a la perfección con la voz única de la cantante principal Olga Rostropovitch, toda una sacerdotisa que hace de perfecta maestra de ceremonias para este alocado ritual ocultista de ruido y psicotrópicos con ambientación exótica. Sus cuatro suites de 20 minutos cada una, brindan una inmersión completa de la que no escapará ileso. sonidos paranoides en una bacanal de ritmos con un motorik diabólico e hipnótico. No es demasiado frecuente encontrarte como debut de una banda un álbum doble, pero la amplia creatividad de estos chicos para crear temas orgánicos hace que estemos ante un álbum de 80 minutos de intensidad y de sensacionales para no dejarte indiferente. El sonido es fuerte, gordo, pesado, distorsionado, agresivo, atmosférico, hechizante, todo al mismo tiempo y con un único objetivo de embarcarnos en una odisea a un particular mundo en el que todo puede suceder. Un mundo saturado, con ritmos retorcidos, melodías espaciales y sus encantamientos vocales para una interpretación explosiva que coquetea con lo perturbador y lo prohibido, pero siempre con humor. Orgöne desarrolla un universo atípico y onírico que se siente tanto en los textos como en la música.

‘MOS/FET’ fue grabado en Blue Anvil Sound por Justin Nicquevert, mezclado por Tom Penaguin y masterizado por Nicolas Moreau y Pierre Le Gac en Le Garage Hermétique, y está disponible vía Heavy Psych Sounds.

ORGÖNE son: Allan Barbarian (batería y percusiones, coros), Nick Le Cave (bajo, coros) Tom Angelo (órgano eléctrico, sintetizadores, pianet, mandolina, clarinete, grabadora) y Marlen Stahl (guitarra, violonchelo, violín, coros).

En 2015 se conocieron Nick Le Cave (bajo) y Marlen Stahl (guitarra), veteranos de numerosas bandas francesas de Indie-Rock, Free Rock y Rock In Opposition/Avant-Garde. Junto con Mat La Rossa a la batería, decidieron crear una banda de rock «back to basics», en su ciudad natal de Rennes (Bretaña). Esto llevó al nacimiento de ORGÖNE Luego, en 2018, la partida de Mat La Rossa, que no estaba de acuerdo con la idea de pistas largas y épicas, condujo a un cambio radical pero natural. Con la llegada de Allan Barbarian en la batería y Tom Angelo en los teclados (ambos también están tocando con la banda de stoner DJIIN), la banda volvió casi a cero y luego pudo concentrarse en largas «Suites», con movimientos, en una forma de rock progresivo, permitiendo que la banda mezcle elementos de sonidos tribales, árabes, ritmos motorik, pared de sonido del espacio orgánico y mucho más, de una manera muy específica. «MOS/FET», Con la llegada de la salvaje franco-polaca Olga Rostropovitch en la voz principal, comenzaron a experimentar y explorar muchos territorios, mezclando rock estoogiano, noise-rock, pistas «motorik» de krautrock, largas improvisciones. Esos experimentos condujeron a un sonido específico contaminado cada vez más con texturas psicodélicas, rock espacial y elementos noise, con indicios progresivos.

Tras el inquietante acto inicial lleno de teatralidad, «Erstes ritual» se sumerge en una locura de ritmos en tonos arábigos con un cierto aire aturdidor. Una voz con una cierta vocación punk se modula cual cantante de cabaret en un túnel que va ganando oscuridad en su avance. Espacios tenebrosos con gran épica cinematográfica que sin prisa se van adentrando en territorios más psicotrópicos.  El sonido del inquietante órgano pastoral tras las nebulosas acaban por construir un vodevil lúgubre y sombrío. Una escenificación que tras varios actos en su trama concluye siendo seducida por poderosos riffs psycho-doom, tras veinte minutos de intensidad sonora. Un extraño pero absorbente corte. 

Tras cerrar ese primer acto la pulsante y gruesa línea de bajo entra en batalla con guitarra y órgano en «Requiem For A Dead Cosmonaut». un tema con sonido alternativo pero lleno de pesadez. Turbio, sideral, y aturdidor. Todo un frenesí para entrar con fuerza en el segundo acto con el motorik a su máxima potencia.     

Tras una apertura inquietante y llena de tensión, «Soviet Hot Dog (Le Tombeau de Laika)» se muestra con un aspecto misteriosos bajo su aura psicodélica para convertirse en un tema tormentoso y paranoide. La esquizofrenia de su perturbador sonido culmina con histriónicos riffs stoner-doom bajo desgarradores lamentos rebosantes de teatralidad. 

La psicodelia psicotrópica  es la seña de identidad de «East song». Bajo narcóticas atmósferas construidas con un cadente ritmo y aura de misterio, caminan lentamente hasta la encrucijada experimental en la que desarrollan un sonido que me rememora a Curved Air en una versión psicótica. 

El tercer acto explora territorios desérticos. «Ägyptology» un enigmático nombre que nos indica el camino que tomarán los italianos en esta ocasión.  Un desierto sin cactus pero con palmeras en el horizonte y las tumbas de los ancestros como un reto por descifrar. Una tortuoso camino lleno de obstáculos que se salpica con fuzz narcótico. Una exploración que se interna lentamente en territorio hostil como refleja su sinfonía. «Mothership Egypt»  Adentrándose en la segunda parte en un tortuoso terreno en los que los gruesos riffs lo enturbian todo. Entre platillos rituales y con la sensación de haber traspasado un umbral, las armonías mediterráneas ponen banda una banda sonora que venera la luz en la noche.  

Los tambores y ritmos tribales de «Rhyme Of The Ancient Astronaut» nos invitan a una orgía de vibraciones y sonidos. El cálido y pulsante bajo pone la calma con momentos mas pausados arropado por mil efectos. 

Cerrando el círculo, «Astral Fancy» es otro tema de casi veinte minutos, que como en el primer acto, sirve para dejarse llevar por ritmos tribales con olor a secta en un ritual ocultista con ritmos kraut. Un ceremonial entre aromas arábigos que va adoptando tintes espaciales. Otro espacio para desarrollar sonido paranoides llenos de hipnotismo como fórmula para alienarnos. Una jam avant-garde que juguetea con las formas y sonido hasta la lucra final. 

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Reseña: CENTRE EL MUUSA.- «Centre el Muusa»

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No tengo mucho conocimiento sobre la escena underground de Estonia, pero me resulta gratificante saber que existen banda de la calidad que atesora CENTRE EL MUUSA en su debut homónimo. En activo desde 2.015 bajo el nombre de CENTRE ELECTRONIQUE MUUSA, el proyecto comenzó como un dúo electrónico vanguardista formado por Panfilov y Brodsky en 2018, a los cuales se unió Monika Erdman en el bajo y Aleksei Semenihhin a la batería.  Combinando electos de la música kosmiche con sus hipnóticos ritmos kraut, y altas dosis de psicodelia espacial en línea Hawkwind, nos presentan seis temas repetitivos que aturden nuestra neuronas. Bien sea en tortuosas epopeyas cósmicas o en espacios más ambientales, consiguen narcotizar al oyente con ese sonido aturdidor lleno de magnetismo.  Un álbum cósmico y tormentoso que combina muchas dosis de alucinógenos con su vocación espacial. Adormecedor y catártico, cada tema nos arrolla con sus repetitivos ritmos y una pulsante y atrayente línea de bajo entre sintetizadores y efectos envolventes. Gravitando en insondables espacios siderales los temas nos adormecen con su aturdidora y narcótica carga psicodélica. Coqueteando tanto con momentos avant-garde en los que el jazz se vislumbra tímidamente así como con otros en los que la música ambient tiene su espacio entre una instrumentación que se inclina hacia la frontera de la electrónica pero sin atravesarla nunca.   

Realizado por 4 músicos, incluyendo uno de los multiinstrumentalistas más creativos y prolíficos de Europa con es  Misha Panfilov. Es famoso por sus (principalmente) sencillos instrumentales de funk psicodélico y álbumes electrónicos de Misha Panfilov Sound Combo (Funk Night Records, EE. UU.), así como por el krautrock de Jazzy de Estrada Orchestra eb el mismo sello americano. Volodja Brodsky es cofundador de la banda y maestro en los sintetizadores de piano eléctrico y espacio Wurlitzer.

Grabado y producido por Misha Panfilov. Dominada por Jorgen Hermaste y disponible vía Sulatron Records en en vinilo turquesa 180 gramos, CD en Digisleeve en una edición de 500 copias cada uno a partir del 26 de junio.

«Turkefish» abre el álbum con los hipnóticos ritmos kraut tan presentes en todo el trabajo. Como herederos de Hawkwind, generan una odisea psicotrópica en una atmósfera espacial entre ritmos repetitivos y frenéticos. En esa turbia e insistente espiral insertan buenas guitarras llenas de acidez. Tras el fuerte empujón del comienzo, el corte frena bruscamente para gravitar entre efectos y sintetizadores por esos entornos siderales en los que se desarrolla. Variando algo la cadencia rítmica se torna mucha más lisérgico con sinuosos pasajes de bajo que van arrastrando al resto de los instrumentos para retomar la travesía. Entre coloristas pasajes de teclados nos acaban de renunciar al insistente y aturdidor ritmo. Toda una terapia que socava las neuronas del oyente con esa reiteración turbadora de ritmos casi robóticos para concluir en una especie de jam avant-garde con algún elemento free-jazz.

Con cierta sutileza y cambiando el tono del tema anterior «Glitter Bo» transcurre entre sosegados acordes que van constituyendo un entorno mas amable y reconfortante para el oyente. El magnético bajo mantiene ese tono hipnótico que es todo un santo y seña de la banda estona, entre pasajes de psicodelia reconfortando arropada por efectos flotantes que gravitan sin un aparente rumbo. Bellas melodías de guitarras fluyen con delicadeza creando un entorno cálido antes de elevar la intensidad en un nuevo despegue hacia los confines del infinito sideral. 

Recuperando los ritmos kraut, «Ain’t got enough mojo» se desarrolla bajo los dictados de la corriente kosmiche más ortodoxa  sin salir de esas insondables atmósferas siderales. 

El rock espacial con un cadente bajo y lleno de sintetizadores el el soporte de «Burning lawa», si bien se dejan llevar por la psicodelia más profunda en un trace cósmico que nos sitúa en una dimensión paralela. Un tema completamente narcótico y turbio. 

Esa magnética y susurrante línea de bajo inicia «Mia» para mutar el carácter difuso por melodías mucho más progresivas y sugerentes. sus hechizantes momentos confluyen en insondables atmósferas exentas de gravidez. La calma del universo infinito va describiendo el vacío sideral con reconfortantes acordes llenos de magnetismo que acaban adormecernos en un plácido sueño.  Casi en un escenario de música ambient,   con fuerte carga psicodélica nos hacen flotar durante los ocho minutos que dura el tema. Cerrando el álbum, en «Szolnok»  con sus efluvios lisérgicos parecen trasladarnos a entornos más familiares. Con un mayor protagonismo de los pasajes de guitarra y una estructura mas compacta, se muestran más pesados y compactos sin perder su estela turbia y alucinógena. Mutando súbitamente a modo de alunizaje, los pasaje heavy-psych mas reconocibles coquetean con ritmos que se muestran más pesados. Un tema fornido que da un giro a su carácter apareciendo más rural gracias a unos acordes de guitarra que coquetean con el country entre la densa carga kosmiche. Un curioso giro que resulta de lo más atractivo efectivo para mostrar otra faceta de la banda. 

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Reseña: MARMALADE KNIVES.- «Amnesia»

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«AMNESIA» es el debut de la joven banda californiana MARMALADE KNIVES. Desde las montañas de Santa Cruz presentan un álbum en el que exploran los confines de la psicodelia con unas canciones ricas en matices en las que no faltan los ritmos kraut y los tonos exóticos. Un viaje a través de un mítico universo de rock cósmico, cubierto con densos chubascos de collage de sonidos abstractos y campos de freakouts de forma libre. Coloreados con melodías mágicas experimentan sonidos psicotrópicos herederos del legado de bandas como Amon Düüll, Electric Moon, Samsara Blues Experiment, o la primera etapa de Pink Floyd. La primera impresión que te ofrece al álbum es su sugerente portada. Hace años, sin la posibilidad de escuchar cualquier álbum vía Internet, en muchas ocasiones, comprábamos los álbumes solo por su portada, éste seguro que hubiera sido uno de ellos. Esa portada es el fiel reflejo del contenido de unos surcos llenos psicodelia ácida en los que los temas mutan en sus formas psicotrópicas. Unas canciones que despiden frescura y colorido con ritmos magnéticos y contagiosos que consiguen atraparte en un caleidoscopio sonoro en el que las guitarras varían sus acordes constantemente. Siempre creando un ambiente lleno de agradables fragancias que se complican hasta coquetear con momentos progresivos o incluso avant-garde. La calidad de estos músicos hace que los complicados desarrollos resulten de lo mas atractivos y gratificantes. Un álbum para degustar bajo la ingesta de alguna sustancia estimulante para la percepción de tu potencial psicotrópico., 

MARMALADE KNIVES surge como una colaboración entre los guitarristas Clinton Wilkins y Justin Spivey , explorando las profundidades psicodélicas. Wilkins pasó varios años estudiando con David First (aclamado compositor minimalista / microtonal y miembro de las leyendas de culto de la década de 1970/1980 de Nueva York, The Notekillers) y Spivey es un reconocido coleccionista / historiador de música psicodélica / progresiva del período original, escritor en el Reino Unido Moof Magazine, y colaborador reciente de composición de canciones para la película de culto underground The Yucca Sisters de Samuel Casebolt. La alineación de la banda finalmente se convirtió en un quinteto freak-rock ‘n’ rollers locales, incluidos el bajista Mark Robinson, el baterista Kyle Herrenkohl (TABERNACLE) y el teclista Nathan Warrick (APACHE DROPOUT). En el verano de 2018 rastrearon su álbum debut en Loud House Studio en Santa Cruz, y durante el año siguiente se realizó la producción y mezcla del álbum fue dirigida por Adam Kriney (THE GOLDEN GRASS / LA OTRACINA). «AMNESIA» está disponible en el sello italiano Electric Valley Records

Con una locución narrativa entre tenues pasajes psych, “Amnesia”, sirve de introducción a la explosión rítmica de “Rivuleting”. Algo más ocho minutos de intensidad en los que las guitarras se contonean llenas de sensualidad entre tonos exóticos. Con el soporte de una impactante línea de bajo el corte está repleto de psicodelia colorista y serpenteante. Ondulando con una seductora danza más propia de las mil y una noches en tema desprende mis matices. Toda una constante en todas las canciones que incluye este debut, para ofrecernos un arco iris multicolor lleno de tonalidades sobre un ritmo kraut. Un hechizo sonoro en el que queda patente la destreza de sus dos guitarras, siendo capaces de aromatizar con fragancias orientales sin que eso quite protagonismo al aura mística que el tema contiene. Estos chicos tienen una gran creatividad que hace que el tema se torne más oscuro en su parte final. Dando un giro a los acordes coloristas, convierten a través de oscuros pasajes en una exploración Avant-garde en la con los extraños sonidos le dotan de un tono enigmático.

Siguiendo con su exploración psicodélica, “Best laid plain” elige un entorno cósmico para desarrollarse. Bajo hechizantes melodías un enrome trabajo de bajo custodia desde un segundo plano el baile mágico de la dupla de guitarras. Como un martillo que no cesa de golpear una y otra vez, el corte se introduce en estancias más progresivas. Llegados este punto, los insondables espacios dejan espacio a una jam en la que los elementos jazz hacen acto de presencia. El tema parece pasar por distintos nudos, que le impiden avanzar, pero la banda se libera con solvencia.

Asentados en ese entorno cósmico, “Rebel Cryell” incide en la experimentación psicotrópica en atmósferas espaciales. Los sintetizadores y los efectos de las guitarras se confunden en para crean espacios más tenebrosos que los que nos habían mostrado previamente. Un sonido mas inquietante y aparentemente anárquico en el que los zumbidos aturdidores y narcóticos nos intoxican con sus variados matices. Una jam en toda regla.

“Xayante” retoma sonidos más clásicos en los que los ecos hard-psych se conjugan sobre unos ritmos kraut y una línea de bajo llena de hipnotismo. El tema es un espacio para el desarrollo de largos solos llenos de acidez. Narcótico, colorido y con un ritmo contagiosos, el tema parece inundarnos de sustancias psicotrópicas. Heavy-psych ácido e impactante en el queda reflejado un gran trabajo de las dos guitarras en una conjunción de técnica y de composición.

Misteriosos acordes a cargo del impresionante bajo abren “Ez ra”. El tema es toda una invitación a bañarnos en un mar de ácido que dilata nuestras pupilas y expande la mente. Hard-psych con solos floydianos entre ritmos más propios de una banda de jazz con guitarras flotando entre algodonadas nubes impregnadas en una lisergia expansiva. Los efectos y el vacío sideral son el escenario perfecto para la conclusión del tema con un trance psico-espacial.

“Astrology domine”, (ojo, nada que ver con “Astronomy Domine de Pink Floyd, que el nombre puede inducir a error) el corte más largo del álbum con sus diez minutos, se presenta con el espacio perfecto para la experimentación lisérgica de la banda. Por escenarios más propios de Amon Düll y con elementos progresivos van tejiendo un intrincado tapiz sonoro. Una línea de bajo que continúa infatigable en la tarea de atraparte de cada acorde con un hipnótico ritmo kraut que se repite una y otra vez acaba por arribar en oscuros espacios.  Un escenario que se presta a que la banda californiana nos golpee con riffs más propios de un Tommi Iomi espacial en un viaje de ácido. Sus envolventes efectos se fusionan con una combinación de pasajes floydianos en estancias kosmiche susurrantes. Todo un trance hipnótico que nos guía a caleidoscópicos paisajes sensoriales en los que las armonías de las cuatro cuerdas nos dejan en un estado catártico.

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Reseña: DAVI RODRÍGUEZ DE LIMA.- «Fantasma»

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Tras haber emigrado a Alemania desde su Brasil natal, DAVI ROGRIGUEZ DE LIMA ex-batería de la banda  indie ECOS FLACOS y de la banda de punk experimental ORANGE DISASTER, el tiempo pasado y las personas dejadas en su tierra, le hace entrar en un estado entre la neurosis y la paciencia, lo que le lleva a componer este álbum de nombre «FANTASMA». Seres solitarios, perdidos entre mundos y burbujas, expatriados de la vida, la familia y los amigos. Ese egotrip se refleja en temas neuróticos en los que la psicodelia se muestra en su forma más turbia. Con crudos momentos proto-punk con guitarras sucias, temas con una base blues nebulosos y otros que transitan por espacios siderales creando tortuosas odiseas espaciales en vena HAWKWIND. El músico no reniega a nada, y es capaz de incorporar el sonido del saxo para crear pasajes avant-garde de tonos jazz.

Siempre bajo un prisma neurótico y aturdidor, que refleja todos sus miedos y sus tormentos. Una angustia fielmente captada en un álbum experimental que no será de fácil escucha para el gran público, pero que a los fans de la música noise y la  psicodelia experimental  puede darle grandes momentos, ya que sus surcos están llenos de matices y de vida. Todos los instrumentos y voces, así como la masterización y portada del álbum  han sido obra de Davi Rodriguez de Lima, siendo acompañado a las trompetas por Pedro Henrique Souza Rosa. 

El álbum se encuentra disponible vía Sulatron Records, un sello dado a dar cobijo a apuestas experimentales, y que con este álbum da un paso más allá ampliando su horizonte.

El músico nos da algunas pistas sobre su trabajo:

«Trabajar solo tiene sus altibajos. Autocrítica, soledad y presión junto con libertad, independencia y autoconciencia. El tiempo se convierte en una mezcla entre la neurosis y la paciencia»

Los fantasmas son normalmente seres solitarios, perdidos entre mundos y burbujas, expatriados de la vida, la familia y los amigos. «Esto es exactamente lo que he pasado en los últimos 8 años, un inmigrante brasileño construyendo una nueva vida en Alemania, aunque con fuertes lazos con Brasil», dice, logrando mantenerse en contacto con su mundo brasileño a través de las redes sociales. «En realidad sólo fortalece esta sensación de estar entre mundos. Mi presencia es intangible, realmente no estoy allí. Esas herramientas terminan reforzando esta sensación de estar vivo y muerto al mismo tiempo, este fantasma en el que me he convertido».

El álbum nació como parte de la tesis de maestría de Davi en diseño de sonido, y por lo tanto es muy experimental en el concepto de producción ist. Los tambores, por ejemplo, no son realmente tambores: en realidad son un kit de batería autoproducido basado en muestras que utiliza ruidos y grabaciones de técnicas foley. «Grabé una amplia gama de sonidos, desde obras hasta latas de leche; cuando nada funcionó, golpeando una ventana hizo el truco», dice. En lugar de un bajo, utilizó un sintetizador Moog e incluso construyó un amplificador de guitarra de tubo él mismo, con el fin de lograr diferentes timbres. «Todo parte de tomar riesgos. Concluye una cuestión de prueba y error, de experimentar, fracasar, intentarlo de nuevo y de fallar mejor», concluye.

“Fantasma” brota de un manto de efectos y extraños sonidos que marcan el punto de partida una exploración lisérgica  en la que crudos riffs evolucionan entre un cálido registro vocal por una senda neo-psicodélica. Hipnóticos ritmos combinan esos elementos psych herederos de los sesenta con momentos noise bajo una atmósfera pseudo-espacial. El resultado es una extraña orgía sónica que recubre una apacible melodía que avanza con el caos a su alrededor.

Partiendo de algunos riffs pesado y ritmos kraut “Tamed” ofrece una curiosa combinación en la que los registros vocales proto-punk se ejecutan sobre una estructura de un tema de blues. Una arriesgada, pero brillante combinación que conjuga varios ecos llegados de los setenta sobre una desgarradora voz. Tema fornido, y rugoso.

Cambiando el registro y siendo seducido por un sonido kosmiche en vena Hawkwind “Off track” se desarrolla bajo sucias guitarras con una voz chillona y desgarrada con una clara actitud punk. Un vendaval aparentemente poco cohesionado que refleja el objetivo que el músico brasileño trata de transmitir.

Sumergido en atmósferas netamente psicodélicas, la neurosis aparece en “Eternal children”. Aturdidores con una chamánica voz conjugan vibraciones cercanas a los dictados “noise” ejecutadas a bajas revoluciones. Sus narcótico momentos van evolucionando, elevándose a entornos espaciales arropados por una multitud de efectos y distorsiones que acaban generando un shock neuronal.

“Grey times” nos sorprende con una extraña introducción con sonidos de sirenas tras las cuales llega una pausa. Tras el silencio se inicia una odisea espacial en las que sus crudos riffs me recuerda a Hawkwind. Siempre un punto de referencia para muchas apuestas de esta índole. Combinando esas turbias vibraciones con un carácter proto-punk nos ofrece un torbellino sónico que culmina con momentos en los que el jazz hace acto de presencia en su faceta Avant-garde. Una original forma de culminar un tema lleno de fuerza y en el que su sucio y chirriante sonido acaba resultando un estimulante.

La calma llega con “Neblina rosa”. Un tema construido sobre una base blues y en el que tímidos nebulosos acordes lo-fi acompañan el aguardentoso y chamánico registro vocal de DAvi. El tema se eleva entre la espesa humareda para tomar forma de blues pantanoso con un cadente ritmo y solos chirriantes llenos de acidez. Los coros envolventes ponen la nota de color en una fiesta etílica que me recuerda por momentos al mismísimo Tom Waits.  El resultado es un blues mugriento y narcótico.

Recuperando los crudos riffs, “Banalized” nos arrolla como un torbellino difuso usando un ambiente lleno de psicotrópicos sobre una base hard-blues adornados con esa voz proto-punk tan del gusto del músico brasileño. Como la gran de los cortes contenidos en el álbum, se convierte en un espacio para la experimentación en el que tienen cabida los momentos free-jazz con el sonido de las neuróticas trompetas antes de una muerte a mano de una poderosa e hipnótica línea de bajo en una aturdidora bacanal psicotrópica.   

El álbum cierra con “Filho”, un tema compuesto únicamente con la guitarra y la voz y que genera una curiosa simbiosis en la que el grave registro vocal son arrulla en contraposición con los repetidos acordes de una cruda y sucia guitarra. Siempre sorprendiéndonos, nunca puedes adivinar el camino que escogerá el tema en su avance. En esta ocasión, una guitarra con afilados solo se une a la fiesta retorciéndose en su parte final.

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Reseña: KING BUFFALO.- «Dead star»

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Todavía recuerdo cuando hace casi siete años, su primera «DEMO» me hechizó. En aquel momento pocos eran los que conocían a la banda. El trío practicaba un sonido poco habitual, y seguramente gracias al éxito de bandas como All Them Witches, fueron haciéndose con una cada vez mayor legión de seguidores. Tuvo que pasar un tiempo  hasta que pude verlos en directo, y en las ocasiones que lo hice consiguieron seducirme y hacer que esos shows se mantengan en mi retina. Ahora, ya asentados como una de las bandas puntera del género, publican «DEAD STAR». Treinta y seis minutos llenos de mística que nos hace evadirnos de nuestros problemas cotidianos, para embarcarnos en un hechizante viaje en el que la psicodelia y las melodías shoegaze nos envuelven. Abrazando y arrullando al oyente con cálidas voces y coros, reverberaciones psicotrópicas e hipnóticos ritmos kraut el trío de Rochester se reinventa experimentando con momentos más progresivos en los que encontramos algún eco floydiano. Una mirada interior que hace que nuestros sentidos se vean motivados con sus murmurantes pasajes.  Dejando más protagonismo a los sintetizadores, siempre encontramos una guitarra que emerge de las oscuras y nebulosas atmósferas para seducirnos con sus bellos pasajes.  Grandes momentos épicos que eclosionan con una fuerza e intensidad monumental entre esos desarrollos drone de tonos espaciales que tan bien saben construir.  Con este trabajo KING BUFFALO se arriesgar a explorar nuevos horizontes a través de nuevas texturas que solo hacen que fortalecer su música.   Si todavía no has rendido pleitesía al Rey, esta es una magnífica oportunidad hacerlo. Sin complejos, vuelven a llevarnos a una nueva dimensión sin renunciar a su apuesta psicodélica pesada.  

KING BUFFALO son: Sean McVay (voz, guitarra y sintetizadores) Dan Reynolds (bajo y sintetizadores y Scott Donaldson (batería). «RED STAR» está disponible vía Stickman Records, habiéndose grabado en NY en Main Street Armory en diciembre de 2019 y enero de 2020. Producido y diseñado por Sean McVay, mezcladado por Grant Husselman y masterizado por Bernie Matthews. El arte de la portada fue creado por Ryan T Hancock con fuentes de Mike Turzanski.

Un largo tema de dieciséis minutos como «Red star Pt. 1 & 2» abre este intenso trabajo del trío de Rochester. Con una introducción atmosférica que evoluciona lentamente nos llenan de una neblina de la que surgen místicos coros en la lejanía. Pausados acorces susurrantes  y reverberaciones nos envuelto en un manto mágico del que se eleva la cautivadora voz de Sean adornando aterciopeladas melodías. Un cautivador hechizo que eleva a la categoría de sublime el genero shoegaze. La cadente batería  y los efectos provocados por los sintetizadores acompañan los bellos acordes de la guitarra. Sin perder un ápice su aura mística y ensoñadora, el corte se elevando pausadamente, sin ninguna prisa. Con tonos rituales los tambores resuenan entre exóticos aromas mientras el tiempo no pasa. El tema no parece querer arrancar, acomodándose en sus acolchados y atmosféricos pasajes.   Embutidos en un atuendo psicodélico, los solos de la guitarra se contonean sensuales y profundos. El trío se toma doce minutos de viaje catártico antes de explotar por la senda de ritmos kraut antes de elevarse majestuosos sobre pesados riffs que se compensan con una estructura creada en dos niveles de sonido en forma de capas envolventes. Sencillamente apoteósico. 

«Echo of a Waning Star» retoma la vocación shoegaze con la que nació la banda. Hipnóticos acordes y la voz susurrante y cálida nos arrulla en un enternecedor y gratificante canto. Siempre desde la pausa, consiguen crear ese imperturbable campo magnético en el que nos atrapan sin remisión. Con momentos llenos de épica elevan la intensidad golpeándonos con pesados riffs. Tras la descarga, retoman la senda de la pasua y la belleza de sus magnéticas melodías.

Reverberaciones y sintetizadores van construyendo «Ecliptic». Otro atmosférico tema en el que los sintetizadores toman un mayor protagonismo.  Palpitante e hipnótico el corte prescinde de las voces para desarrollarse sobre una estructura que me recuerda a cierto momentos floydianos antes de disiparse.

«Eta Carinae» fue el primer single que el trío nos presentó. Un tema en el que los ritmos evocan a Pink Floyd entre acordes de psicodelia con esa cautivadora voz shoegaze. Con tonos algo más progresivos, la sombra de «The wall» parece cubrirlos por momentos. Oscuros espacios que se llena de un tono de misterio. Siempre magnéticos, KING BUFFALO, son fieles a sus principios, pero a la vez experimentan mas en su sonido, algo que solo hace enriquecerlos. Dotando a su sonido de una personalidad inquebrantable componer un tema único, que se recuesta en ecos de los setenta cuando los «crecendos» elevan tema. Siempre sacándose de la chistera algún solo impactante, construyen un tema rebosante de tonos hipnóticos más propios del kraut-rock.

«Dead star» el tema que da nombre al Ep, se deja llevar por melodías acústicas, con tonos campestres. Siempre susurrante, sin perder su esencia, volvemos a encontrar algún pasaje floydiano antes de una nueva explosión sonora. Bellas melodías vocales entre una instrumentación que nuevamente se estratifica en dos planos diferentes. Uno lleno de fuerza y el otro, magnético y arrullador. 

El trabajo concluye con un corte de psicodelia espacial . «Red star pt. 2» se camufla entre pasajes mas propios de Hawkwind, en una huida hacia adelante. Fornido y pesado nos ofrece el lado más contundente de la banda.  Entre tonos pseudo-espaciales se dejan llevar por desarrollos heavy-psych llenos de fuerza. Narcóticos y sugestivos, prescinden de acariciarnos,  para golpearnos con fuerza entre supernovas en un viaje hacia desconocidos confines.  Un brillante ejercicio de psicodelia pesada envuelta en meteoritos siderales. 

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