Un conglomerado psicodélico de siete cortes ácidos, con impactantes y sensuales registros femeninos, en el que no falta la contundencia stoner la tensión y el misterio en sus atmósferas oscuras y nebulosas. Desde Colorado nos llega el debut de KEEF DUSTER.
«LICANCABUR» supone el primer album de los franceses RED SUN ATACAMA. Disponible en formato digital desde el pasado 29 de junio, es publicado en formato físico por More Fuzz Records.
El paisaje sonoro del power-trio francés es una combinación estrecha del calor orgánico y la psicodelia inducida por el peyote proveniente directamente de los pioneros del desert-Rock, brillantemente mezclado con el estruendo incendiario y el grosor del stoner-Rock y una ligera vibración punk siempre latente.
«LICANCABUR» es el volcán sagrado de los atacameños, los indígenas del desierto de Atacama, que solían llevar a cabo ceremonias religiosas para rendir culto a su dios sol Inti. Una especie de equivalente del Olimpo para los griegos, excepto que esta montaña respiraba fuego, lava fundida y humo.
Assí, el disco abre con una breve «Intro»con ritmos andimos a modo de preludio.
«The gold», el segundo de los temas, desata las hostilidades a base de riffs stoner de vocación arrolladora. Partiendo de esos densos sonidos el corte se va adentrando en territorios de psicodelia pesada en los que se mantiene la tensión. Sugerentes voces y desarrollos de guitarra ácida hacen el resto, generando un ambiente humeante, con contundente línea de bajo que pone el músculo a los pasajes más suaves. El corte termina con una extraña alucución radiofónica en español.
A modo de estampida, «Red queen», retoma la energía stoner a través de fornidos riffs. Siguiendo la línea marcada en el tema anterior, «Red queen», va desvaneciendose hasta acomodarse en atmósferas heavy-psych, lo cual es una constante en la estructura de sus temas contenidos en LICANCABUR. Una cierta vocación doom se vislumbra en sus surcos. Nuevamente el bajo da el pistoletazo de salida, cediendo terreno a la guitarra fuzz, sin que la contundencia se vea minorada.
«Cupid arrows» transita por las vastas llanuras sobre el stoner clásico con una dualidad rítmica bajo-batería copando todo el protagonismo.
A RED SUN ATACAMA no le duele en prendas seguir derrochando energía en «Drawers». Esta vez con riffs ondulantes, la apisonadora rítmica no se permite un respiro. Acompañandose de sangrantes voces que imprimer caracter a esa arrolladora maquinaria rítmica, junto a uns serpenteantes riffs de guitarra.
El cierre lo reservan a «Empire». Un largo tema que parte de la frontera del stoner-metal, para cabalgar por extensas llanuras polvorientas en una tortuosa travesía que el trio supera con brillantez en su avance.
Asegúrate de que tu tanque esté lleno de gasolina, ya que lo único que querrás hacer una vez que ingreses al territorio del Sol Rojo de Atacama es poner tu pie en el suelo, golpeándote la cabeza a toda velocidad.
Uno se siente gratificado cuando se encuentra con un debút de estas características.
Desde tierras australianas emerge una nueva formación a tener en cuenta. FLUFFnos presenta cinco cortes en los que el hard-rock está presente en un mar de humo heavy-psych. El trio compuesto por Neil Wilkinson (guitarra y voces), Danny Leo (batería y voces) y Rhys Kelly (bajo y voces)
«Drinkin’ at jims» abre con contagiosa energía hard. Tonos oscuros custodiados por una animosa sección rítmica y una voz lo suficientemente cautivadora. El resultado es un tema arrollador con ciertos tintes sabbathicos.
Los australianos se manejan también con soltura en terrenos heavy-psych. Así «Billy Simmons», bajo un humeante ambiente blues, y una guitarra asesina, desarrolla un tema impregnado de «thc» en sus acordes. Un narcotizante corte que te tienta y seduce hasta atraparte entre sus acordes. En su interior pasajes llenos de acidez con guitarras que se desangran en una hemorragia narcotizante y cegadora.
» End of the line»,Con una seductora voz y unos inquebrantables solos de guitarra que se complementan con una excelente linea de bajo y un batería que no un golpe fuera de su sitio.
Partiendo de las entrañas del underground, FLUFF , en cortes como «Move like light» consigue que su música salga a la superficie con personalidad sobre una escena ya pateada en múltiples ocasiones. Si algo hay que valorar en un ambiente musical en el que todo está inventado es la personalidad FLUFF la tienen.
Para cerrar este debut, «Skydance«, a golpe de ritmos tribales con un aura chamánica y una neblina envolvente, crea una atmósfera misteriosa en la que no falta un largo solo de batería a la vieja usanza. Bajo efectos espaciales se inicia un trance que estalla en trepidantes riffs y diabólicos ritmos de bajo y batería. Todo un delirante aquelarre que culmina en un éxtasis inquietante.
EL próximo 22 de junio se publicará via Stone Free Records y Electric Fire Records, «VESTA» el primer álbum de la formación austriaca GREAT RIFT.
Temas que se estructuran con comienzos enérgicos de hard rock con acento stoner desértico, que van decayendo a espacios heavy-psych. Todo con el color que le da su vocalista Thomas Gulyas con su particular registro y estilo. El uso de efectos fuzz es una seña de identidad, apareciendo en casi todos los cortes de «VESTA». Una linea de bajo desértico como los cactus mas robustos, marca el devenir de temas tristes y lángidos con un aura nebulosa.
GREAT RIFT se formó en Viena y lo componen Thomas Gulyas (voz y guitarra), David Hüttner (guitarra y coros), Peter Leitner(bajo) y Alexander Böbel (batería y coros). «VESTA» fue grabado, mezclado y masterizado por Thomas Ranosz en Pure Sound Recordings en su Viena natal.
El debut de la banda fue el EP Voodowoodland publicado el pasado año.
«The long high»nos da una muestra de cual es la apuesta de la banda austriaca. Un sonido stoner con tintes retro, ampuloso y candente a la vez, en toda una huida hacia adelante a través de frenéticos ritmos colmados de fuzz. Los peculiares registros vocales con esa garganta quebrada suponen una de las señas de identidad de GREAT RIFT.
Con nebulosas arenosas y gran vitalidad «Atlas»,se desvanece con ciertas pinceladas orientales sobre una linea de bajo espesa y difusa.
«Siren of the night»,el tema más destacado del álbum, representa un ejercicio de sentimiento lamentativo con un resultado de calma y melancolía. El registro vocal es el responsable de esa transmitir esa sensación. Evolutivo y con potente ritmo, se salpica de eficaces solos de guitarra, para evolucionar desde la tristeza a momentos de épica. A paso lento camina por un colorido de psicodelia refinada.
A veces es difícil discernir si estamos ante sonidos puramente desérticos o atmósferas de psicodelia pesada. En cualquier caso el propio oyente tendrá su opinión. «Mercury sunrise» cabalga sobre rock clásico en un entorno gris, oscuro, cegado por vientos arenosos.
Esa voz ahogada pero llena de groovy aparece fresca sobre ritmos hard-rock en «Waves»,en un agilidad que decrece influida por los vientos lisérgicos.
Momentos de herencia blusera encontramos en cortes como «The grind reaper«. Aquí la banda fusiona elementos hard stonerizado con aromas vintage, y admirables efectos fuzz.
«Dragonfly» cierra «VESTA» con candentes riffs retro de aires desérticos con un sonido envolvente sobre el que sobrevuelan coros con mucho groovy.
De las cenizas de la banda danesa HJORTENE, THE SLEDGEpublica su primer trabajo «ON THE VERGE OF NOTHING» de la mano de Kozmik Artifactz el 15 de junio.
Un registro capturado en vivo en el estudio, durante dos días. Todas las pistas básicas de batería, guitarra y bajo se hicieron en una sala, se tocaron en vivo, sin auriculares y sin ventanas de estudio para oscurecer la energía; solos rugientes amplificadores y golpes fuertes de batería. La banda quería capturar la sensación cruda de tocar en vivo, y poder sentirse en esa sala. Más tarde, doblaron las voces y otros detalles e invitaron a destacados amigos a contribuir. El viejo amigo de la banda Lorenzo Woodrose (BABY WOODROSE, ON TRIAL) está en todo el álbum «él solo vino, se colgó, y entregó … muchas voces de percusión y armonía». Bo Morthen hizo la voz para una pista de blues apareada, y teniendo a Lorenzo para respaldarlo. «Fue como volver a probar juntos una canción».
Anders Onsberg Hansen ( BABY WOODROSE, SPINDS N ø GENHAT) hizo las grabaciones en Copenhague, y para la mezcla y la masterización, la banda traído en algunos campeones de peso pesado en el negocio del rock: Matt Bayles ( MASTODON, THE SWORD, ISIS) hizo las mezclas en Seattle, y Dave Collins (SOUNDGARDEN, FU MANCHU, QOTSA) hizo la masterización en Los Angeles. La banda comenta: «Queríamos llevar todo un paso más allá y no hacer concesiones al elegir con quién trabajar. No nos dispusimos a hacer un álbum de rock stoner clásico … y creemos que puedes escuchar eso». El resultado es un álbum de rock duro, con mucho groove y que consta de ocho canciones que muestran la amplia capacidad de una banda fiel a sus raíces mientras exploran las posibilidades del rock n ‘roll.
«Tantra» camina sobre el heavy-psych atascándose con riffs en bucle, para terminar explotando en un stoner terso resolviendo la tensión, con registro vocales que nos recuerdan a los mismísimos SLADE.
Un firme bajo nos introduce en un corte de stoner con tintes proto-metal. «Death drome doline», alterna ritmos salpicados de solos de guitarra, con unas voces proto-punk en una nebulosa psicodélica densa y borrosa.
THE SLEDGE sabe manejar las armonías más reconfortantes con maestría. «Curtains»con clara influencia de un órgano penetrante, Un tema gratificante que nos muestra el lado más dulce de los daneses. Conjugando la sutileza con la fuerza los ritmos se van rompiendo. Dinámico a veces, calmado en otras. el tema va oscilando hasta retomar el control con efectividad caminando sobre la frontera de los sonidos progresivos.
En «Running dawn the mountain» dejan patente toda su energía proto-punk en un tema stonerizado; fórmula que repiten en «Like shit»en su escaso minuto de duración.
Fuzz a raudales destila «179 liars». Sobre un patrón stoner los efectos se suceden al ritmo de una batería marcial. Todo un torbellino de psicodelia pesada.
En «Yet untitled» encontramos un ejercicio de inquietantes efectos sobre un nítido bajo con tendencia doom. Un viaje a las catacumbas del underground más oscuro con ecos de proto-metal setentero. Un ritmo grueso grueso arropado por un manto ácido. Un tema ondulante con gran cadencia rítmica y vocal.
Los casi diez minutos de «Flammehav» suponen un cierre brillante a un disco completo y versatil. Una evolución pseudo-espacial, con efectos que se suceden es el punto de partida para un viaje a través de enigmáticos entornos. Con sonidos de saxos logran ampliar la gama cromática dotándola de gran colorido. Tensión contenida en un cadente e intrigante corte de hevy-psych. Con una estética embriagadora, con narcotizantes pasajes, el tema nos anestesia fluyendo en sí mismo lleno de frescura. Una cautivadora combinación de recursos creativos que no siguen ningún canon establecido y que transitan por libre.
Con este disco, THE SLEDGE, a buen seguro hará que se hable de ellos.