Reseña: DOMO.- ‘Domonautas Vol. 2’

Hace que 11 meses los alicantinos DOMO publicaban ’DOMONAUTAS VOL.1’ tras cuatro años de silencio. Un álbum en el que se mostraban más progresivos y algo menos espaciales, pero sobre todo muy influenciados por los sonidos del Mediterráneo. Aquella entrega solo era la primera parte de un álbum conceptual que ahora se completa con la publicación de ‘DOMONAUTS VOL. 2’. Si en la primera parte coloreaban con la brisa mediterránea unos temas eminentemente heavy-psych, aquí, ese hálito del Mare Nostrum se siente con mayor profundidad. Sobre su poderosa base pesada, el cuarteto aromatiza sus pasajes con fragancias exóticas dándole gran brillo y color a unos temas que habitan en oscuras atmósferas.  Tres largos temas y un breve interludio que continúan el relato de su primera parte y que suponen un atractivo y estimulante viaje a través de la psicodelia. Incluso en los momentos en los que DOMO saca a relucir toda su artillería pesada, lo hace sin caer en tópicos y en sonido ya demasiados trillados. Aportando un soplo de aire fresco a un género que parece no tener límite en sus variantes, a pesar de tantos albúmenes cortados por el mismo patrón stoner. Si te preguntas si no vas a encontrar riffs arenosos repletos de fuzz, la respuesta es SI. A pesar de que estemos ante un álbum psico-progresivo, los momentos cercanos al doom, con sus rugosos riffs, existen entre sus surcos, pero insertados con mesura, lo que hace que la sensación de ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ es de un álbum para “el viaje”. Entre los algodonados pasajes de guitarra afloran densos y crujientes riffs que a su vez vienen disfrazados entre bellos ornamentos llegados de oriente. Todo un hechizo seductor que hace que nos rindamos ante el magnetismo de sus temas.  Cualquiera que conozca la escena progresiva andaluza de mediados de los 70’s, encontrará aquí sonidos muy familiares, pero a su vez, los devoradores de la arena del desierto también van a encontrar su secarral. Por otro lado, si tus referentes, son bandas como Colour Haze, también tendrás tu espacio de gozo. Otro de los detalles que ya vimos en la primera entrega de ‘DOMONAUTAS’, era el cuidado trabajo que tenían las voces, algo que queda corroborado en esta segunda entrega. Por todo ello, podríamos decir que es un álbum para todos los públicos, siempre que estés dispuesto a salir de tu zona de confort, la experiencia sin duda merece la pena.

DOMO son: Pablo Criado (guitarras, trompeta, tambur y efectos), Samuel Riviere (guitarra eléctrica, sitar y efectos), Óscar Soler (bajo, guitarra acústica sintetizadores y voces), Paco García (batería y percusión).

El arte de la portada corresponde a Marteen Donders, y ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ está disponible vía Clostridium Records.

‘Avaxasa’ abre el álbum con suaves acordes y poderosos tambores para discurrir en una atmósfera heavy-psych. Un cadente bajo y unos tambores gruesos soportan una excursión por exóticos sonidos de vocación mediterránea. El tema transcurre plomizo sin perder su aura psych. En este escenario la guitarra desarrolla pasajes aromatizados repartiendo bellas fragancias entre la densidad de la base rítmica. Tonos orientales se repiten dando brillo a los siete minutos de tema que se pasan sin darte cuenta, lo que refleja el poder seductor que la banda imprime al corte.  
Tras ese colorista paseo por la psicodelia pesada ‘Dolmen’ parte de un entorno ritual lleno de magnetismo. Los tonos exóticos del corte anterior vuelven a aparecer con delicados acordes de guitarra en tonos místicos. Susurrante la hermosura y el sosiego aparece para acariciarnos con delicadeza en un enigmático pero placentero entorno. Alejados de la pesadez en sus primeros tres minutos, el tema explota con difusos riffs intoxicantes para desarrollarse por momentos en esa fina línea en la que la psicodelia pesada coquetea con el doom. Tras ese flirteo, los seductores cantos nos inundan con aromáticas fragancias llegadas de oriente que penetran en el grueso soporte instrumental. Instalados en ese entorno de sonidos mediterráneos, los alicantinos parecen recuperar los ecos progresivos de los setenta en una conjunción con el pesado sonido innato en la banda. Breves pasajes recitados y Quejidos andalusís inundan el tema de sentimiento. La combinación de lo pesado y lo aromático resulta de lo más atrayente en un tema que está lleno de matices y textura que se conjugan con gran acierto. ¿Podría ser este el resultado si Triana se vistiera de doom?
‘El altar’ se muestra como un apacible interludio de dos minutos en el que sus delicados acordes sirven de bálsamo sanador y reconfortante entre tonos de cierta melancolía.
Con un sosiego gratificante, la apertura de ‘Vientohalcón’ nos muestra a la banda construyendo un tema de psicodelia aromática. Sin prisas para evolucionar, el corte nos traslada la pausa gracias al gran trabajo de la guitarra y al magnetismo de la línea de bajo.   Ecos de Colour Haze, en un tema que se eleva majestuoso incrementando el poder de sus riffs, pero siempre aportando el lado mágico y hechizante de una banda que aquí definitivamente se deja seducir por pasajes heavy-psych de mucho calado. A lo largo de sus quince minutos el tema consigue conjugar la dualidad entre la calma y el confort con un interior más pesado y fornido. Los pasajes vocales retoman elementos 70’s sin perder su vocación psych. Tras momentos de elevación de la intensidad, el corte reposa en delicados y susurrantes pasajes que nos acarician suavemente. Aquí la belleza aflora en acordes reconfortantes que aportan bienestar y sosiego. Instalado en esa atmósfera sanadora, En un espacio brumoso el tema se ve adornado por delicados pasajes de saxo custodiados por unos cadentes tambores. Aquí aflora el lado más progresivo de los alicantinos, llegando a flirtear con el jazz bajo una atmósfera psico-progresiva antes de elevarse majestuoso por senderos más tortuosos en los que la fuerza de la banda queda patente. Llenando de épica el corte, los vestigios del pasado aparecen con estrofas llenas de rabia en brillantes momentos de pesadez que no reniegan de su auténtica vocación psicotrópica.   Como si renacieran de las cenizas DOMO se muestran más firmes y sólidos en su sonido ofreciendo unos desarrollos de guitarra de lo más atrayentes.

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Reseña: THE RE-STONED.- ‘Thunders of the deep’

Otro artefacto sonoro salido de los tiempos de confinamiento de una banda que tenía una gira prevista y no la publicación de un nuevo álbum. Ante la adversidad la maquinaria rusa se puso a funcionar para componer y darle la vuelta a la situación. Cada vez nos encontramos con más álbumes no previstos que tiene su origen en las largas horas de confinamiento, al menos la pandemia ha tenido algo positivo. La capacidad de su líder Ilya Lypin, para hacer que su guitarra se retuerza en mil acordes y solos impactantes a estas alturas no debería de sorprendernos. THE RE-STONED a estas alturas deberían de ser un referente para la multitud de bandas que practican el stoner instrumental y la psicodelia pesada. No es fácil brillar tanto con la ausencia de voces, pero la creatividad y técnica con las que construyen sus flotantes composiciones, no están al alcance de todos.  Estos chicos llevan una década explorando los confines de la psicodelia pesada, y en esta ocasión han abierto una nueva puerta que amplia el territorio sonoro del género. Puede que no añadan demasiadas cosas nuevas, pero sin duda cada tema puede ofrecernos algo particular y siempre nos brinda una salida fuera de lo convencional. Largos desarrollos instrumentales que juegan con las vibraciones de los 70’s dotando a los temas de un carácter diferente. Un guiño a los dictados de Hendrix insertando su legado en canciones que juegan con las dimensiones del cosmos entre sustancias psicotrópicas. Una inyección de psilocibina con la que impregnan cada nota para narcotizar nuestros sentidos y llevarnos a un viaje a nuevas dimensiones sensoriales con temas llenos de magnetismo y fuerza. Desde las delicadas y aromáticas melodías hasta los rugosos riffs de corte casi doom, el trio ensambla a la perfección las piezas de su maquinaria lisérgica. Toda una hazaña que que se perderán todos aquellos que siempre le ponen reparo a las bandas instrumentales. Aquí tiene una oportunidad de salir de la zona de confort y ampliar sus horizontes sonoros, el viaje, sin duda, merece la pena.

THE RE-STONED son: Ilya Lipkin (guitarras, efectos, mandola, flauta), Vladimir Kislyakov (bajo), Anton Yalovchuk (batería), y en la grabación de ‘THUNDERS OF THE DEEP’ estuvieron acompañados por Ivan Fedotov (wave drum) y Ark Fedotov (sintetizador).

La belleza de los acordes de la breve Intro (A Blaze of Distant Stars) me hace intuir que el contenido del álbum puede ser maravilloso. Delicados pasajes instrumentales en los que la guitarra ofrece su lado más tierno y amable en una atmósfera psicodélica que invita a la introspección.

Con fuertes tambores y poderosos riffs Stoner ‘Farther Beyond Moon Dustes una espacio de casi diez minutos para el virtuosismo de la guitarra de Ilya Lypin. En un cambiante escenario entre el heavy-rock los ritmos Stoner y la psicodelia pesada, los solos hirientes y barrocos se suceden entre firmes tambores creando un torbellino sónico. Golpeando con virulencia la dulzura del corte inicial se desvanece entre pesados riffs y solos extenuantes en sus primeros cinco minutos. A partir de ahí los pasajes lisérgicos se apoderan del tema haciendo descender la intensidad y enturbiando el ambiente con efectos envolventes.  Sin cesar un solo instante las cuerdas se quiebran en mil acordes psicotrópicos. Tras unos minutos de tensa calma, el tema retoma la energía en su parte final por una senda casi 70’s.

Where Heather Bloomsmantiene la tensión entre desarrollos stoner instrumental teñidos de psicodelia ácida con algunos guiños al rock de los 70’s. Insertando pasajes progresivos y salpicando sus clásicos efectos de corte espacial, el tema fluye sin prisa en un espacio psicodélico con numerosos ornamentos sonoros. Siempre con la guitarra como protagonista, pero perfectamente arropada por una base rítmica de muchos kilates. Una constante ondulación que va mutando sus formas ofreciéndonos siempre un aliciente para no caer en la monotonía.

Un espiral de riffs y ritmos acelerados abren ‘Supernova’, un tema con un carácter retro que mama del hard-rock de los 70’s. Constantes usos de pedales nos llevan a esa turbia estancia en la que la psicodelia pesada se siente como en casa. Desarrollos interminables y una batería espeluznante construyen el tema a una velocidad de vértigo. La cara más pesada de la banda queda reflejada en contraposición con sus genes de apacible psicodelia.

‘Rusty shouffle’ recuperan a ritmo de blues a los rusos más reconocibles. Entre brumas pantanosas y sustentado en un riff que se repite, el tema avanza entre efectos rezumando altas dosis de psicodelia.

Los exóticos sonidos de ‘Watch the Undines Playse combina con elementos acústicos para ir creando un tapiz sonoro que juega con el sonido del medio oeste, la psicodelia y la tradición oriental. Prescindiendo de los solos asesinos los rusos van creando un tema apacible sin perder su esencia lisérgica en esta ocasión soportado en sencillos acordes acústicos.

Toda la crudeza y el fuzz arenoso afloran en ‘Sea monk’. Un tema que sube las revoluciones tras la pausa del corte anterior. La guitarra en todo su esplendor repartiendo solos que alargan hasta los confines siderales. El acelerado corte se construye en dos niveles, uno en el que la base rítmica golpea frenéticamente y otro en el que la guitarra goza de total libertad para sucesivos desarrollos psicodélicos. Con distintas fases, los riffs más pegadizos adquieren un aspecto más vintage en la parte central bajando la intensidad sin renunciar a las atmósferas heavy-psych. volviéndose más corrosivo y ácido, el tema juega con los medios tiempos entre solos hirientes.

A modo de interludio, ‘Outro (Moon Eclipse)en poco mas de dos minutos nos golpea con riffs de vocación doom. En un entorno más misterioso y oscuro los devaneos lisérgicos se diluyen en unos pasajes inquietantes que se alejan del sonido del resto de los temas hasta el descenso final en el que pausados acordes entre efectos ponen el epílogo al corte.

Los algo mas de diez minutos de ‘Faced of Earth’ ponen el cierre a un maravilloso álbum de psicodelia pesada ey Stoner instrumental.  Creando un bosque sonoro invadido por la psilocibina en efluvios que brotan de la mágica guitarra. Fuertes riffs Stoner rompen la calma narcótica para ofrecernos la virulencia del sonido de los rusos. Creando un marco difuso y turbio los riffs se repiten antes de un nuevo transitar por atmósferas psicotrópicas en una línea a caballo entre Colour Haze y Earthless. La canción es el escenario perfecto para que Ilya exhiba su técnica en largos solos entre la nebulosa humeante que la base rítmica creada a su alrededor. Después la tortuosa parte centra en la que todo se vuelve más pesado, el corte gravita en un escenario psico-espacial como si hubiera traspasado una puerta a una nueva dimensión sensorial. Aquí emerge lentamente un caleidoscopio de tono y formas que nos deja completamente extasiados. Un momento de gratificante “viaje” que nos acompaña hasta las postrimerías de una parte final que vuelve a transformarse en algo más turbio.

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Reseña: KARKARA.- ‘Nowhere Land’

El segundo álbum de los franceses KARKARA nos invita a un viaje a través de dunas exóticas bañadas en un torbellino de fuzz y distorsiones entre elementos siderales y aromas orientales.  Un espacio ensordecedor, crudo y psicotrópico en el que la balanza de lo tradicional y lo futurista se equilibra entre acelerados ritmos de vocación kraut. Su atmosfera hipnótica y aturdidora nos relata un oscuro mundo místico entre solos y crujidos expansivos. Usando instrumentos tradicionales como el didgeridoo los magos del desierto nos hechizan en su particular fantasía narrativa. Muy enraizados en los sucios sonidos garage de finales de los 60’s, pero también fieles seguidores de la estela sónica de Hawkwind, su particular apuesta por los ecos llegados de oriente, hace que el resultado final sea de lo mas sugerente. Unos temas letárgicos que nos llevan a la velocidad de la luz por insondables espacios siderales pero que también nos hacen reposar en aromáticos jardines entre danzas y ecos arábigos. Una danza infinita que sabe usar los desarrollos heavy-psych, para acoplarlos a su espiral difusa. Toda una conjunción de pasado y presente para ensanchar más si cabe las fronteras de la neo-psicodelia contemporánea. Inquietante, misterioso, relajante, aturdidor, místico, visceral, polvoriento, lisérgico, pero lleno de magia y de giros inesperados que hacen que cada canción se contonee para ofrecernos, sorprendentes pero efectivos cambios en su narrativa, siempre auspiciada por sus graves atmosféricos .

Este álbum es una continuidad directa de ‘CRYSTAL GAZER‘ El segundo capítulo de un viaje realizado por un viajero que descubre nuevas tierras y gente misteriosa. Escrito durante las giras de ‘CRYSTAL GAZER‘, entre largos viajes entre conciertos y ensayos en el sur de Francia. Grabado en Toulouse en el estudio SwampLand y usando solo equipos analógicos para agregar ese sabor Lo-fi crudo que aman. Con la colaboración del ilustrador Dead Flag que fue una fuente adicional de imaginación. Las letras toman la forma de encantamientos místicos y narrativos que trazan el hilo de un viaje épico que se desarrolla a lo largo del álbum. 

KARKARA son: Karim Rihani (Guitarra, Voz, Didgeridoo), Hugo Olive (Bajo) y Maxime Marouani (Batería, Voz).

Con solo escuchar dos acordes de ‘Deliverance’ ya se intuye la ruta de los franceses. Crujientes riffs, ritmos kraut y tonos orientales construyen un tema hipnótico y aturdidor. Insertando pasajes de psicodelia exótica entre voces ecualizadas. Descargas ácidas desde la guitarra y efectos que se redoblan crean una aturdidora atmósfera en la que no faltan elementos espaciales. Las melodías repetidas entre la turbia instrumentación crean un sorprendente espacio sonoro en el que se unen los ornamentos palaciegos con la maquinaria pesada espacial. Incluso con pasajes progresivos el tema no pierde su implacable ritmo en ningún momento.

‘Space Caravan’ no se anda con miramientos y se embarca en un viaje espacial desde sus primeras notas. Psicodelia sideral con aderezos orientales y cantos poniendo el exotismo y una guitarra que no descansa en su exploración de los pedales para llevarnos a un insondable espacio a caballo entre lo terrenal y lo sideral. Sus aturdidores desarrollos consiguen crean un espacio ensordecedor del que emergen acordes más pausados entre los ritmos mecánicos. Dos estancias perfectamente diferenciadas que juegan con el estereo creando un torrente sónico de dimensiones descomunales.

Danzas tradicionales abren Falling Gods’, un corte de características similares a los anteriores, pero en el que la voz cobra un nuevo roll. Instalados en exóticos espacios, la psicodelia se llena de fragancias entre la estela de su maquinaria psico-espacial. Una unión entre la magia del medio oriente y algún satélite espacial lleno de dunas siderales. Jugando con los tiempos el tema se desboca entre leves pausas. Derrochando fuzz la cuenta atrás comienza para el verdadero alunizaje.


‘People Of Nowhere land‘ y sus plomizos riffs nos sumen en un escenario más rugoso del que fluyen serpenteantes sonidos tradicionales cual cobra en medio del desierto. Una danza intoxicante y aturdidora que acaba por sumirnos en le hechizo de los franceses. La combinación garage fuzz con la tradicional oriental hace que nos sintamos ubicados en algún exótico espacio indeterminado que nos aleja de la realidad.

En ‘Setting Sun’ parecen bajar las revoluciones sin perder la intensidad. Melodías rituales nos arrullan acompasadas por ritmo más cadente y menos vertiginoso. El turbio sonido difuso que siempre nos acompaña en cada tema sigue presente, pero tomando matices más sosegados. El trabajo vocal del tema destaca por encima del resto, mientras todo parece volverse más mágico y misterioso.

Retomando el garage-fuzz, ‘Cards’ nos devuelve a alguna medina de algún exótico poblado en algún del desierto. haciéndonos sentir el bullicio del zoco los pasajes orientales dominan un tema en el que el bajo cruje y los ecos garage cobran una nueva dimensión.

Witch’ cierra el álbum por evocadores espacios de psicodelia absorbente y relajante en su inicio, para golpearnos con sus turbios riffs creando una cortina sonora que impide ver. En ese espacio de misterio el corte toma elementos floydianos con efluvios lisérgicos para enredarse en un espacio en el que el sonido se enreda en una espiral diabólica. Jugando con los tiempos, el tema reposa en plácidos e inquietantes pasajes que van intensificándose para explotar en una tormenta sónica que nos arrolla con sus psicotrópicos flotantes.

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Reseña: ACID MESS.- ‘Sangre De Otros Mundos’

SANGRE DE OTROS MUNDOS’ supone el fin de cinco largos años de espera desde que la banda asturiana publicó su anterior álbum ‘II’ en 2.015. Ahora, bajo los auspicios del sello gaditano Spinda Records, ve la luz el trabajo más experimental, variado, y colorista de ACID MESS. Con la incorporación a los teclados de Juan Villamil de manera permanente a la banda, ACID MESS ha ganado en texturas y en espacio sonoro. Con éste nuevo álbum amplían el horizonte de público al que puede llegar una banda que hasta ahora nos había ofrecido grandes momentos psicodélicos. Pero aquí, sin renunciar a la psicodelia, las atmósferas progresivas herederas del rock español de los 70’s, cobran una nueva dimensión. No en vano las referencias a bandas como Triana están presentes, enriquecidas con las colaboraciones de Sergio Pevida (percusiones y palmas), así como Aurora Salazar y Débora Hernández a las voces y ‘quejios’, lo que le da un aire más flamenco al sonido de alguna de las canciones. También encontramos coqueteos con los ritmos latinos, así como incursiones ea los sonidos del Mediterráneo oriental que aportan un atractivo toque exótico. Pudiera parecer que la banda suaviza su sonido, pero sin duda, vemos aflorar de las profundidades de alguna sucia alcantarilla ese espíritu juvenil y alternativo del rock más underground de los 90’s. Todo un cóctel de sonidos en un álbum que nunca nos señala el camino y que nos sorprende con giros inesperados en cada uno de sus cortes. Temas oscuros que contrastan con otros llenos de color y ritmo que nos aportan fragancias seductoras así como olores agresivos a través de la rabia contenida que muestran algunos de sus temas. Nada parece dejado a la improvisación, pero por el contrario, la banda no pierde un ápice de frescura. Sus elaborados y precisos arreglos hacen que cada tema fluya libremente, sin ataduras ni prejuicios, algo que sin duda merece todos los halagos y reconocimiento por parte de un servidor. Sin renunciar los temas heavy-psych tan habituales a lo largo de su trayectoria como banda, el ahora cuarteto, explora vibraciones de distinta procedencia para ofrecer un trabajo brillante, elegante y lleno de una rabia seductora.  Psicodelia, jazz, rock andaluz, ritmos latinos, aromas de oriente, riffs alternativos más propios de los 90’s, y sobre todo una vocación progresiva, hacen de ‘SANGRE DE OTROS MUNDOS’ un álbum sobresaliente que a buen seguro marcará un antes y un después en la vida de la banda. Sus delicadas melodías se cuidan en cada uno de los detalles en busca de un equilibrio entre lo pesado y lo liviano, algo que consiguen con gran maestría. Desde las texturas más sedosas hasta las telas más rugosas, entrelazan con acierto un cuadro multicolor digno de la mejor pinacoteca. Por muchos cruces de caminos que tengan su ruta, nunca pierden la brújula para llegar al punto exacto que quieren llegar. A pesar de los múltiples y variados senderos que toman, el fin del camino de cada canción lo tienen claro, por lo que el viaje resulta de lo más atractivo y sugerente. Las palabras en esta ocasión sobran, lo verdaderamente importante está en los surcos de ‘SANGRE DE OTROS MUNDOS‘.

El álbum se grabó y mezcló en julio de 2019 en Ovni Estudio por Pablo Martínez, y que contó con la masterización de Quique Sanchís (GREEN DESERT WATER) en Green Desert Mastering. Existía la posibilidad de posponer el lanzamiento hasta que todo se normalizara en relación a la Covid-19, pero la formación asturiana decide rebelarse contra la situación actual y sorprende a todos con este nuevo lanzamiento discográfico que se encuentra disponible vía Spinda Records en descarga Digital, Cassette, Compact Disc (150 copies), Black LP (100 copies, hand-numbered), Clear Blue LP (150 copies, hand-numbered), Ultra Clear LP (250 copies, hand-numbered).

‘El reflejo de su piel’, nace en un espacio gris con olor a melancolía, calmados acordes que se repiten y una voz cálida y susurrante en una atmósfera psicodélica. Intrigante y misterioso mantiene nuestra expectación durante cerca de cuatro minutos. Ahí extraños efectos y los teclados en un segundo plano preceden a una explosión de acordes andaluces en un giro inesperado. Todo se eleva majestuoso por una senda más propia del progresivo andaluz de los setenta. Potente y poderoso los aromas arábigos se acompaña n de palmas entre desgarradoras voces alternativas. Todo un vendaval de furia que conjuga distintos elementos sonoros procedentes de diversos estilos musicales. La pregunta es.. ¿Rock progresivo, psicodelia, rock alternativo, stoner? Tras una pausa, los quejidos de una voz femenina nos sorprenden con coros y palmas. ¿Estamos en tablao flamenco? ¿Estos son ACID MESS? Podríamos preguntarnos…, pero si, lo son, y ofreciendo su versión más versátil e imaginativa. Tras ese momento de sorpresa la pesadez y la garra regresa al tema sin perder esa esencia andaluza nueva nunca vista hasta ahora. ¡Sencillamente sublime!
Tras el frenesí anterior, los asturianos se sumergen en un bosque lisérgico con ‘Fuego al templo’. El tema parte de vivaces ritmos inspirados en el tema de KING CRIMSON  21st Century Schizoid Man para soltar toda su rabia en un tema dedicado a alguien de su pasado. Con voces alternativa entre la espesura psicodélica el tema ondula sobre una base de sintetizadores y agresivos riffs pesados. Entre la rugosidad destacan las cuidadas melodías que hacen de contrapeso a la pesadez y agresividad. En la parte central se dejan llevar por atmósferas psico-progresivas sobre una composición rica en matices que nos aporta un aire de misterio bajo sus nebulosas narcotizantes. Tras esa exploración por oscuros espacios el tema sale de la espesura para proseguir su camino con la misma intensidad con la que nació.
‘Hechicera’ fue el primer tema que nos desvelaron. Un corte que fue compuesto hace tiempo y que la banda venía ofreciendo en sus directos en una versión instrumental que finalmente se convirtió en un tema cantado. Delicadas melodías psico-progresivas con una gran riqueza compositiva gracias a unas ciertas influencias jazz se elevan majestuosas entre guitarras ácidas y una armonía repetitiva. El corte evoca momentos de los 70’s con una voz entre sensual y melancólica. Seguramente esta canción refleja a los ACID MESS que hemos conocido hasta ahora, aquí se muestran plenamente reconocibles. Largos pasajes psicodélicos combinados con esa vocación progresiva que encontramos a lo largo de todo el álbum.  Dulces en lo vocal, sutiles en lo instrumental vuelven a jugar con los elementos para buscar un equilibrio lleno texturas sin renunciar a riffs más poderosos y solos virtuosos. Una atmósfera sombría arropa todo un tema que pese a su sosiego contiene unos ritmos versátiles y atractivos. ´Resulta todo un acierto los pasajes andalucí de su parte final, herederos de los grandes del rock andaluz de los 70’s. magia en estado puro en un sensacional hechizo sonoro. Sus nueve minutos reflejan toda la calidad que estos chicos atesoran. Sencillamente sensacional.
Combinando toda la fuerza con melodías de bossa, ritmos latinos y aromas exóticos, ‘Futuro sin color’ nos seduce en su comienzo con pausados acordes y un magnético bajo para elevarse golpeando con fuerza en un giro inesperado. Bellas armonías que estallan en nuestra cara ofreciendo la faceta más alternativa de los asturianos.  Ahí radica una de las grandezas de este álbum. Siempre nos ofrece alguna sorpresa inesperada, por lo que no debemos dejar nada sentado de antemano. La línea de bajo se ensancha engrosando el sonido de la banda. Con aditamentos psicodélicos, y ritmos contagiosos el corte gira y gira cambiando sus ritmos hasta llevarnos a las orillas del mediterráneo más oriental para ofrecernos pasajes de música turca y voces ensoñadoras en un salto a la psicodelia más exótica. A su vez los tambores toman formas latinas. Pudiera parecer algo inconexo, pero precisamente aquí radica su secreto. Esos cambios estilísticos, que en un principio pudieran parecer imposibles, hacen que el tema y por ende el disco adquieran un brillo especial. Tras los aderezos orientales, los riffs rabiosos regresan entre voces chillonas y reivindicativas en una vuelta al underground de los noventa.
‘Salvaje historia’ ondula contoneándose en un riff que se repite para sumergirse en el rock progresivo andaluz de los setenta. Inspirado en TRIANA y su tema ‘Luminosa mañana’ en un tono más bajo.  Una atractiva fusión de jazz que recuerda a los trabajos de bandas como Atavismo y el carácter alternativo de Viaje a 800, el tema cuenta con el aliciente de las voces de Aurora Salazar Débora Hernández en una vena flamenca de lo más seductora. Un hechizo sonoro que nos penetra en lo más profundo de nuestros sentidos con toda la carga de sensualidad. Escuchando esta parte, no podríamos imaginarnos que estamos escuchando a ACID MESS. El tema te engancha sin remisión.
Entre una espiral de sintetizadores que nos hipnotizan ‘Hijos del gran sol’ toma la ruta más alternativa. Toda una bofetada en la cara con un trabajo grandioso de Borja al bajo   y unas voces con actitud punk de lo más underground. Inspirados en la película ‘Miedo y asco en las Vegas’ el cuarteto escupe rabia enfrentándose al mundo. Un sonido más propio de los 90’s que va adquiriendo pesadez entre los sintetizadores y efectos de Juan así como los ritmos robóticos de tintes kraut de Antonio. Adornado el tema con coros empalagosos, el espíritu marginal se reivindica en todo su esplendor dejando a la luz su lado más provocativo. A pesar de estos moldes, el tema es construido con una rugosa instrumentación que adquiere tintes pseudo-espaciales gracias a esos sintetizadores futuristas que aportan tonos pseudo-electrónicos. Todo un cóctel anfetamínico para danzar sin control en una rave.
La sosegada atmósfera de la apertura de ‘Infierno gris’ en tonos latinos, nos lleva a un espacio progresivo que conjuga momentos de hechizante psicodelia. Magnéticas estrofas vocales con ‘falsetes’ nos susurra con un carácter psico-prog en el que la riqueza compositiva queda de manifiesto. Efluvios lisérgicos y la magnética base rítmica, nos va envolviendo en una nube caleidoscópica que nos proporciona agradables sensaciones. Los ritmos latinos se apoderan del tema arrastrando a la voz y coros arropados por un manto aterciopelado del que afloran riffs más gruesos. Un masaje que pasa por varias fase y que concluye con una explosión final sin perder su mestizaje de sonidos y estilos. El resultado es conmovedor una vez más poniendo el colofón perfecto a un álbum versátil, variado y lleno de texturas sonoras que hacen que estemos ante uno de los trabajados más destacados de 2.020.

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