Reseña: SONIC FLOWER.- ‘Rides again’

Tras quince años arrinconadas en algún rincón, Heavy Psych Sounds, rescata unas grabaciones inéditas de los japoneses SONIC FLOWER (banda formada por el bajista de CHURCH OF MISERY, Tatsu Mikami) efectuadas en las sesiones de grabación de su álbum homónimo de 2005. Tras salir del estudio la banda se separó y las grabaciones quedaron olvidadas hasta ahora que ven la luz en el sello italiano. Siempre es agradable encontrar material inédito de una banda querida por el público, y en esta ocasión estamos ante temas que parecen ejecutados por puro divertimento, lo cual es un aliciente por frescura en su composición y ejecución. Como dignos herederos de los pioneros de la psicodelia ácida japonesa como Shinki Chen o Kuni Kawachi, nos ofrecen una mezcla ácida de blues, hard, psicodelia y ritmos funk. No en vano, ‘RIDES AGAIN’ contiene dos versiones de THE METERS y GRAHAM CENTRAL STATION, dos bandas que sabían combinar la psicodelia con atractivos ritmos funk, y que aquí, esos temas adquieren una dimensión mucho más pesada. Imagina a Earthless en un viaje a los crudos sonidos del blues ácido de los setenta en busca de los pioneros de la psicodelia pesada. Boogie, rock and roll e incluso momentos doom conviven en esta bacanal psicotrópica de proporcionales descomunales. Con temas directos a pesar de que parecen más bien una jam en lugar de canciones al uso, su duración no supera los cuatro minutos, lo que hace que vayan al grano sin dejarse llevar por largos desarrollos. Desde la atronadora batería, hasta la dupla de guitarra hirientes, cada tema se construye desde un riff que se repite y que sirve como punto de parte para sus veleidades psicotrópicas. Si algo tiene los músicos japoneses es una técnica envidiable, y si ha eso unimos el carácter loco de estos chicos, la tormenta perfecta está servida. Con solo escuchar ‘RIDES AGAIN’ te das cuenta de que los japoneses se divierten con lo que hacen, lo que al final redunda en un regalo para el oyente, haciéndonos partícipes de su fiesta psicotrópica.

SONIC FLOWER se formó como un proyecto paralelo de CHURCH OF MISERY en 2001. Tatsu Mikami (bajo) y el ex guitarrista de Church, Takenori Hoshi, se unieron para tocar un rock pesado instrumental de sabor más blues y menos doomy. Fueron influenciados por famosos actos de heavy rock de los 70 como Cactus, Grand Funk Railroad, Groundhogs o Savoy Brown. A ellos se unieron rápidamente el guitarrista Arisa y el bateria Keisuke Fukaw. En 2003, lanzaron su álbum debut homónimo de blues rock pesado ‘SONIC FLOWER’ en el sello japonés Leafhound Records. Este disco instrumental e improvisado con doble guitarra fue aclamado internacionalmente, y tuvieron la oportunidad de apoyar a Electric Wizard, Bluebird (proyecto paralelo de Amen) o Acid King en sus shows en Japón. En 2018, Tatsu decidió volver a formar la banda, ya tiene toneladas de canciones nuevas. Esta vez se asoció con el viejo cantante de Church y su viejo amigo.  
SONIC FLOWER son:
Tatsu Mikami – Bajo
Kazuhiro Asaeda – Voz y guitarra
Takenori Hoshi – Guitarra
Toshiaki Umemura – Batería

‘Super witch’ es toda una espiral psicotrópica entre poderosos tambores. Con una bacanal de solos de guitarra rezumando acidez en tema se soporta en una inquebrantable base rítmica. Hipnótico y repetivo ritmo que arrolla al oyente con toda su fuerza. Sobre él la esencia heavy.psych de la banda y notas de blues lisérgico se suceden sin descanso. El tema suena crudo, y la grabación seguramente podría ser mejorable, pero tiene una fuerza arrolladora que compensa las pequeñas carencias que puede tener la producción. La mezcla de su turbio sonido, con la acidez que aflora de la guitarra consigue una combinación de lo más atractiva e impactante.

Con un sonido nítidamente 70’s ‘Black sheep’ juega con el blues y el hard rock más primitivo. Con estos chocos todo suena salvaje y crudo, algo que queda patente nuevamente aquí. Construyendo la canción sobre un riff, los japoneses la adornan estirándolo y encogiéndolo entre tonos retro. Con un fantástico groovy contagioso el tema nos impregna de psicodelia pesada entre sus tonos blues sin que podamos escapar de su diabólica espiral. ¡¡¡Ese riff!!!

‘Jungle Cruise’ se desboca entre tambores tribales y jolgorio para repetir una fórmula que funciona. Sus ritmos en línea Santana se conjugan con la pesadez de una excelsa línea de bajo y continuos solos asesinos de unas guitarras que pelean entre sí para ver cuál de ellas chilla más. Siempre manteniendo el lado lúdico, el tema ofrece momentos más pausados entre sonidos alucinógenos que acaban por extasiarnos. Con la vista puesta en sus ancestros psicodélicos de los 70’s la banda se deja llevar por un aquelarre ácido.

Con palpitantes vibraciones 70’s ‘Captain frost’ suena a hard ácido crudo y primitivo. Rescatando la esencia de los pioneros, nos embarcan en una nueva espiral sónica de proporciones descomunales en la que el blues impregna unos acordes que mutan y oscilan constantemente. Siempre manteniendo el nivel rítmico elevado, quizás sea uno de los temas más estructurados. Rock ácido en estado puro con ese punto de improvisación que aparece en cada una de las canciones.

Rememorando el legado de The Meters, dan la vuelta a su canción ‘Stay away’. Un tema Funky que mantiene el ritmo y su sonido vintage, pero que se convierte en una apisonadora en manos de los japoneses. Los tremendos tambores y el grueso bajo hacen que la canción se transforme sin terminar de perder su esencia.  Más contenidos que en los temas anteriores, aquí la banda se divierte en este viaje al siglo pasado. Con un total protagonismo de la base rítmica, el tema no adolece de solos asesinos, si bien mucho más contenidos.

‘Quicksand planet’ es el ejemplo de: ‘Si algo funciona, ¿Por qué cambiarlo? Con esta premisa el tema sirve de entretenimiento a una banda que transmite un groovy contagioso. Queda patente que estos chicos se divierten tocando estas canciones libremente, y esas vibraciones llegan al oyente con suma facilidad. Acid blues, heavy-psych y tonos retro son un atractivo al que no se pude renunciar, y si se ejecuta con esta calidad, mucho más.

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Reseña: MAR LUNAR.- Mar Lunar EP’

Desde las laderas andinas y con el bello cielo del hemisferio sur como testigo, nos llega una nueva banda del cono Sur con una calidad prometedora. Desde Chile, MAR LUNAR publica su primer EP mostrando al mundo todo su potencial. Otra pieza más salida de la prolífica escena latinoamericana, que sabe tejer grandes canciones con elementos de psicodelia y de rock progresivo sin renunciar a la pesadez de los sonidos Stoner. Construyendo apacibles temas llenos de belleza, sus reconfortantes melodías beben del legado del blues y el hard rock de los 70’s para construir canciones que se salen de los dictados del Stoner más tradicional. Por momentos evocando el legado de Led Zeppelin, pero sobre todo de bandas como Jethro Tull o especialmente Gravy Train, gracias al mágico sonido de la flauta de Diego Diaz, el cuarteto de Curica, fusiona los elementos del rock clásico con atmosféricos pasajes psico-progresivos. Melancolía en un ambiente lisérgico que nos envuelve en un gratificante ungüento sonoro para gratificar nuestros sentidos. Con una narrativa ágil, y un cuidado en la composición de las canciones, seducen al oyente a explorar su atrayente universo sonoro. Al igual que ya hemos visto en otras formaciones originarias de parajes cercanos a la Cordillera Andina, los chicos logran transmitir su amor por la naturaleza con evocadores y delicados pasajes.

MAR LUNAR son: Fernando Lizana (guitarra y voces), Diego Diaz (flauta y voces), Luis Hirsch (bajo) y Freddy Bustamante (batería)

‘Mente errante’ Nos sorprende con sus riffs retro y el particular sonido de la flauta. No es demasiado habitual en formaciones stoner-retro este instrumento, pero lo cierto que aquí le aporta vibraciones más propias del progresivo de los 70. El tema resulta una conjunción del sonido Zeppelin, con voces más propias de la escena californiana y el inevitable toque Tull, que intuimos en cada banda con flauta. Sobre una armonía sencilla, van insertando distintos elementos que hacen que el tema adquiera una riqueza compositiva digna de halago. El blues entre sus pasajes stoner de vocación puramente hard-rock se colorea con el mágico sonido de esa flauta para hacer virar el tema a un escenario hard-prog. Más propio de bandas como Gravy Train.


Con ’Diamante’ se alejan de las vibraciones pesadas para sumergirse en placenteras atmósferas psico-progresivas en las que todo sucede desde la calma. Sus pasajes instrumentales trascurren placenteramente por un escenario heavy-psych en la primera mitad del corte, para ir tornándose más pesados sin renunciar al carácter lisérgico del tema. Voces más profundas tratan de infundirnos el sentimiento con el que ha sido compuesta la canción.   Sus casi ocho minutos permiten desarrollar el potencial intrínseco de esta joven formación.

Entre cadentes y magnéticos acordes psicodélicos ‘El impulso del sol’ es un relajante tema que se desarrolla en atmósferas psico-progresivas que van evolucionando en su intensidad. Buenos momentos heavy-psych en los que se insertan riffs más pesados y difusos, hacen que el tema conjugue la belleza de sus melodías y la fuerza de la banda. Evocando la presencia de los Andes el tema se cubre de evocadores momentos en los que la melancolía parece apropiarse de él con la entrada del sonido de la flauta. El resultado es un tema intenso y equilibrado que coquetea con elementos post-metal en su ampulosa parte final.

 
‘Sueño fugaz’
se deja llevar por desarrollos más progresivos en los que una rica instrumentación se ve asediada por poderosos riffs. Siempre con el mágico sonido de la mágica flauta, omnipresente en todos los temas aportando la dosis de dulzura y sobriedad. Una oscilación constante por las insondables laderas de los Andes como testigo de sus bellos pasajes que se inclinan por momentos a postulados más propios del post-rock, pero que regresan al camino por el que transita el sonido de MAR LUNAR. Sobriedad no reñida con elegancia y, sobre todo, la capacidad de transmitir sensaciones con su música.

Reseña: CAVE SUNS.- ‘Surt Skum (Live)’

La formación británica aprovechó los días del confinamiento como tantas otras formaciones para reunirse y grabar tres jams en vivo en las que juegan con la psicodelia y los ritmos kraut con un especial motorik que toma momentos más propios de bandas como Can. Toda una danza de truenos bajo un aura psicodélica en la que los ritmos hipnóticos, un magnético bajo y los juegos florales de sus guitarras nos ofrecen un trabajo que nos deja con ganas de más. En este Ep el cuarteto de Newcastle enreda con sonidos LO-FI embutidos en la particular burbuja lisérgica de su sala de ensayo ofreciéndonos tres temas psicotrópicas con puntos en común, pero a su vez, cada uno de ellos con su esencia particular. Escapando de ese paisaje lleno de máscaras y huérfano de actuaciones en vivo, dejan claras sus influencias en sus camisas de Cachemira, con guiños a Grateful Dead, los citados Can o los japoneses Minami Deutsch. Esta colección de imaginaciones improvisadas es una ventana al místico funcionamiento interno de una mente en colmena. ‘SURT SKUM’ es un dulce azucarado sueco, traducido como ‘espuma agria’, algo que queda patente en sus ácidas vibraciones. Este lanzamiento es el primero de una serie de instantáneas improvisadas que capturan a la banda en su forma más cruda.

CAVE SUNS, se formó en 2012 como un trío de stoner rock influenciado por el blues y ha sido un nombre familiar del circuito en vivo, tocando con pesos pesados de la psicodelia como Dead Meadow, Here Lies Man, White Hills o The Myrrors . Con la incorporación del guitarrista Dan Foggin en 2018, la banda ha evolucionado hacia una conciencia colectiva de ritmos motorik, líneas de bajo hipnóticas y guitarras altísimas.

CAVE SUNS son: Kit Endean (guitarra y voces), Dan Foggin (guitarra), Mike Hill (bajo y voces) y Ewan McLaughlin (batería y voces)

‘Surt skun’ y sus hipnóticos ritmos kraut nos empujan a una atmósfera psicodélica con tonos espaciales. Un sonido heredero de bandas como Can en línea al sonido de los japoneses Minami Deutch es coloreado con inserciones de guitarras ácidas y efectos envolventes. Un auténtico motorik que nos absorbe entre sus lisérgicos surcos. Con espacios silenciosos en los que la maquinaria rítmica baja sus revoluciones antes de rearmarse en una nueva embestida bajo los efectos de los psicotrópicos.

Tras la dinámica arrancada, ‘Sleep never rust’ se muestra más ensoñador y calmado en su maquinaria rítmica. Cadentes pasajes bajo una batería robótica, pero aportando distintos elementos diferenciadores. Aquí los británicos parecen decantarse por el legado de formaciones como Grateful Dead en una nueva jam en la que la psicodelia resulta más gratificante. Con menos estridencias, algunos adornos exóticos se incrustan entre un ritmo matemático y preciso. Entre emanaciones de hongos mágicos la atmósfera va llenándose de efectos y humo intoxicante para absorbernos nuevamente en su propuesta sonora.

Este corto trabajo cierra con otro tema de seis minutos. ‘Sloop John Dee’ parece decantarse desde su inicio por una atmósfera más mística y reconfortante. Jugando con las guitarras con delicadeza, el tema evoluciona entre atractivos ritmos con un tono de exotismo y continuos desarrollos de guitarra creando una tupida gama de texturas sonoras. Una fórmula que funciona a la perfección y que nos hace partícipes de su particular apuesta. 

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Reseña: COSMIC MARAUDER.- ‘Venus Ryder’

Sin descubrir nada nuevo, el trio alemán nos embadurna en una viscosa gama de riffs que coquetean con el doom, ofreciéndonos una versión stoner cruda y primitiva, pero a su vez en la que encontramos ecos de blues y de proto-metal 70’s. Un interesante debut en el que encontramos distintos aditamentos para degustar un Ep bien construido y que resulta de lo mas atractivo. COSMIC MARAUDER sabe combinar la psicodelia más chamánica y hechizante con la aspereza de un sonido pesado. Sin esconder su vocación por los riffs crujientes y plomizos, los temas gravitan entre esa dualidad de pesadez y sosiego para ofrecernos algo mas de veinte minutos prometedores. La calidad con la que afloran los pasajes de guitarra se mestiza con una poderosa línea de bajo que nos golpea con fuerza con sus crujientes y monumentales desarrollos. Ofreciendo siempre una faceta psicodélica a su sonido, obtienen un trabajo prieto y solvente que me hace tener al trio en mi punto de mira en espera de nuevas entregas. Si, estamos ante una de tantas bandas noveles y su técnica es mejorable, pero desde luego parecen tener buenos mimbres para construir un gran cesto. El hecho de que en algún momento las canciones recuperan ese espíritu setentero que tantas veces hemos visto, es otro gran aliciente para dejarnos llevar por su propuesta. Blues, Stoner y puro hard rock, en un cóctel embriagador y equilibrado que nos permite una buena digestión tras su ingesta. ¡Estos chicos saben lo que quieren!

COSMIC MARAUDER son: Daniel (guitarras / voz); Daney (batería) y Dominik (bajo).

‘Venus ryder’ gravita entre pausados acordes en una insondable atmósfera de tonos pseudo-espaciales ofreciendo un dulce paseo por reconfortantes espacios psicodélicos que se engrosan con poderosos riffs de vocación doom. Una constante que se repite en el resto de los temas de este EP debut. Dando todo el protagonismo a los susurrantes pasajes casi drone, juegan con la pesadez usándola con mesura para obtener un corte de lo mas atractivo.

Por la senda del hard rock stonerizado ‘Dynamite’ deflagra en un corte que me evoca el ‘Come Together‘ de The Beatles en una versión cruda en la que los riffs golpean entre ritmos y estribillos pegadizos. Áspero y cadente el corte avanza entre una estela de fuzz humeante como un verdadero trueno impulsado por el blues.

Atractivos y ondulantes riffs retro van construyendo ‘Green ether’. Lento y pesado la canción se inclina por la ladera del doom sin perder esa vocación 70’s que aparece en cada una de las canciones. Aplastador, el corte deja al descubierto toda la crudeza que atesoran los alemanes con un groovy contagioso que acaba por atraparnos en una tupida tela de araña sonora de la que no querremos salir. Stoner primitivo con connotaciones doomies y ecos proto-metal.

Tras la descarga del tema anterior ‘Too closet o the sun’ nos devuelve la calma lisérgica a través de lentos y penetrantes acordes. El cadente ritmo de la materia y el hechizante bajo custodian unos riffs ácidos y pesados. Heavy-psych poderoso y cegador con una densidad arenosa considerable.  Toda una conjunción de Stoner ortodoxo con momentos de psicodelia narcótica entre ritmos pegadizos.

‘Cosmonaut’ parece quebrar los amplificadores con su crujiente sonido antes de emprender una huida hacia adelante con dinámicos y arrolladores riffs nebulosos de los que parece aflorar el legado de Motorhead. Manteniendo ese tono típico del mejor hard rock 70’s el corte se precipita en un torrente de riffs con buenos y pegadizos estribillos.

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Reseña: CHAMÁN.- ‘Maleza’

Hace unos días recibía un mensaje de una seguidora de DenpaFuzz recomendándome el primer trabajo de una banda argentina llamada CHAMÁN. Con la bandeja de entrada saturada, tarde unos días en sumergirme en su escucha, pero wow!!, sin duda merecía la pena. ‘MALEZA’ es el debut de trio compuesto por Emanuel Fernandez (bajo y voz), David Dominguez (batería y derbake) y Hernán Andino (guitarra). Todo un trance chamánico que nos invita a un viaje meditativo a un estado sensorial liberador gracias a su apacible psicodelia. Un viaje iniciático de ese Chamán amamantado por los animales del desierto con la banda sonora de la psicodelia de los 60’s y que nos hace despertar de nuestro letargo. Temas que fluyen por bosques heavy-psych con un aura devocional para convertirse en furiosas cascadas de fuzz. Con canciones inspiradas en vivencias personales el trio de Mendoza nos invita a su particular ritual psicotrópico. Con un simple vistazo a la evocadora portada obra de David Dominguez, puedes intuir el contenido de sus seis largos temas. Sus pasajes devocionales se complementan con un excelso e hipnótico bajo y unos solos ácidos que siempre aparecen para hechizarnos con su mágica. Temas que flotan en una pausa reparadora por aguas más propias de Colour Haze ,para después sortear un torrente de sonidos pesados herederos de los 70’s en forma de una jam libre pero cohesionada con sabor a blues. Estamos ante un destacable debut de una nueva banda nacida en el prolífico Cono Sur, lo cual nos llena de satisfacción poder comprobar que esa escena a pesar de los tiempos que vivimos sigue gozando de muy buena salud. Enciende el incienso, baja la luz y déjate llevar…..

Con ‘MALEZA’ terminamos un año en el que hemos reseñado 213 álbumes/EP’s y esperamos que en 2021 podamos ofreceros alguno más. Desde DenpaFuzz os doy las gracias por todo el apoyo y cariño recibido.

‘Despierta’ me atrapa desde el primer instante con esa fantástica introducción en la que se produce un lento génesis lleno de magnetismo. Desde la pausa el tema late con pausa bajo un aura mística entre efluvios psicodélicos. Sus suaves acordes y los cantos devocionales cubren un desarrollo hacia un espacio de meditación con bellos pasajes. Con tonos trascendentales de los que emerge una voz mesiánica del chamán recitando sus proclamas, lo que le da ese tono litúrgico alejado de lo convencional.  Todo un acierto que relaja los sentidos para hacernos participes de un trance místico y sanativo.

Tras esos diez minutos de éxtasis sensorial, ‘Ganesh’, otro tema de diez minutos incide en esa línea devocional en la que los acordes de guitarra nos aportan un estado de relajación y liberación mental. La guitarra soporta con cada nota un nuevo trance místico entre pausados platillos y ocasionales líneas de bajo lleno de magnetismo. Imagina a Colour Haze en su faceta más mágica y podrás apreciar de que estoy hablando. Los solos de guitarra se arremolinan creando una espiral psicotrópica que va engrosándose hacia un espacio heavy-psych de manual con coqueteos stoner. Entre efectos y distorsiones el vacío espiritual es adornado con solos rebosantes de acidez.

‘Poliforme’, el tema más corto de todo el álbum con sus seis minutos se recuesta en ritmos más propios de los 70’s sin perder su vocación psicodélica. Con un sonido más crudo y crujiente el tema se construye sobre un riff para trasladarnos décadas atrás entre genes blues y hard rock. Perdiendo ese espíritu devocional la aspereza de voces y riffs hace que el tema se aparte del estilo de los cortes precedentes. Difuso y contundente, el tema no pierde su cadencia rítmica en ningún momento. El fuzz se apodera del trio en este borroso tema.

Continuando con la experimentación, ‘Maleza’ el tema que da nombra al álbum, indaga en distintos sonidos psicodélicos que van desde el jazz con una línea de bajo inmensa hasta los dictados del rock más cósmico. Una especie de jam de casi 15 minutos que nos arrolla con su fuerza. Sus cadentes tambores y as pinceladas de riffs abrasivos se superponen entre la columna vertebral que supone el hipnótico bajo. Aquí los tonos místicos desaparecen casi por completo para sumirnos en una bacanal de riffs, efectos y desarrollos que revolotean sin definirse en un camino concreto. En un entorno misterioso y oscuro, van explorando sin pausa, insondables espacios entre emanaciones de alucinógenos que poco a poco van narcotizándonos.

‘Concreto’ arranca con ritmos infernales en ciertos tonos retro en una nueva espiral en la que los sonidos hard tiene un mayor protagonismo. Con una narrativa más misteriosa, se sumergen en un blues pesado al estilo de los pioneros argentinos de los 70’s. Un sonido grueso en el que vemos nuevamente brillar el trabajo del bajo entre tambores chispeantes y riffs mas pesados que dejan parecen dejar de lado la psicodelia. En realidad, se trata solo de un espejismo ya que el tema vuelve a sumergirnos en un espacio psicotrópico en el que los solos y los efectos campan a sus anchas. En la segunda parte del tema, su sonido ha mutado nítidamente al lugar en el que verdaderamente brillan más. Sin duda la psicodelia pesada es el escenario en el que mejor se mueve esta novel banda argentina.

Cerrando este sorprendente y magnífico trabajo, ‘¡Temazca!’ recupera las vibraciones psicodélicas por la senda más apacible y chamánica. Un nuevo mantra trascendental que nos arrolla entre apacibles pasajes y voces ceremoniales. El regreso del chamán recitando sus conjuros para liberar nuestra alma de malas vibraciones y ofrecernos el karma trascendental. dejándose llevar por una jam heavy-psych ortodoxa en la que todo va ondulando en una sucesión de ritmos que se aceleran y que frenan retomando los espacios de pausa con un buen trabajo técnico tanto en el bajo como en la guitarra. Una conjunción que resulta de lo mas efectiva y atrayente.

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