Reseña: BREATH.- ‘Primeval Transmissions’

«PRIMERVAL TRANSMISSIONS’ es el álbum debut de BREATH, un dúo de Portland que muestra veneración por el trabajo de bandas como OM. Si eres fanático del trabajo de Al Cisneros, no deberías perderte este místico y cautivador debut. Todo un sorprendente ‘viaje’ psicodélico con un bajo atronador, excelso y aplastante, junto a una batería explosiva. Una forma de llevar el doom a atmósferas devocionales llenas de un misticismo meditativo en el que todo sucede con pausa. Siempre caminando con parsimonia, cada riff, cada acorde, cada golpe de batería, se incrusta en nuestra alma haciéndonos partícipes del ritual de BREATH. El interés por las curiosidades metafísicas del pasado antiguo y antediluviano se convirtió en una musa que finalmente tomó forma en «PRIMEVAL TRANSMISSIONS’. La música se informa de aventuras dejando atrás las comodidades de lo conocido. Ir a bosques desconocidos a veces en sentido figurado y en algunos casos literal ha hecho que la banda conecte con un entorno natural que queda reflejado en sus canciones, la naturaleza como espejo del alma. Con ritmos llenos de melodías pesadas, su ‘Meditation Doom’ te llevará a cuevas apartadas y misiones de visión totémica. Sometiendo el papel chamánico a pruebas extremas consiguen protegernos conectándonos con el espíritu.

Los cinco temas del álbum se adornan con psicotrópicos pasajes devocionales en el que el doom adquiere una nueva dimensión para calmar nuestra alma. Sin duda, este debut es un álbum redentor que te meterá en una nube mística en la que los sonidos pesados son un auténtico guía espiritual.

«PRIMEVAL TRANSMISSIONS’ está disponible a través del pujante sello Desert Records.

BREATH son: Steven O’Kelly (Bajo, Voz), Ian Caton (Batería, Percusión auxiliar). Como músico invitado Rob Wrong aporta su guitarra en «Observer».
Diseñado, grabado y mezclado por Rob Wrong , masterizado por Tad Doyle en Witch Ape Studio. Ilustración de Tyler Wintermute.

Evocation’ fluye entre olas y los magnéticos acordes de un bajo devocional y magnético. Tambores rituales vibrantes golpean entre esa línea de bajo más propia de Al Cisneros, un referente para el sonido de la banda. adentrándonos en su narrativa desde los primeros acordes nos sumergen en su particular agujero negro. Atrapados por un hechizo lisérgico lleno de mística. La catártica voz eleva sus plegarias litúrgicas para complementar el ritual. Oscuro pero lleno de magia el tema refleja la veneración de los de Portland por OM. Atmósferas humeantes con olor a incienso y a cannabinoides aturden los sentidos del oyente ofreciendo un espacio meditativo y liberador. Repitiendo sus acordes todo se desarrolla con una calma absoluta. Si bien estamos ante un sonido grueso, el resultado es todo un bálsamo redentor. Todo un trance alucinógeno, en el que el alma migra al mundo de los espíritus a través del humo creciente del fuego iluminando el arte rupestre destinado a bailar con llamas parpadeantes.

En un espacio más inquietante, ‘Dwarka’ hace crujir las cuerdas del bajo, golpeando con un sonido potente y profundo. En un ambiente turbio y tenebroso el dúo nos adentra en oscuras cavernas con esa voz, quebrada que regurgita cada estrofa como si le costara salir. Ralentizando su pesado u turbio sonido, la narrativa se torna más desgarradora. Un dolor interno parece querer salir de las entrañas de unos músicos entregados a su proyecto. Rifs monolíticos que rechinan y que con cada nota emiten un halo intoxicante y aturdidor. Doom en estado puro, que una batería que golpea con fuerza creando un sonido denso y grasiento. Perturbadores pasajes que se inclinan por el lado más tradicional del Stoner-doom en su parte final, antes de devolvernos al espacio místico y meditativo. Quizás sus catorces minutos llegan a hacerse algo largos, aunque esa excesiva duración, se contrarresta con distintos cambios en la trama del tema.

‘Observer’ parte con cantos y rezos litúrgicos más propios de una abadía medieval. Siempre manteniendo la atmósfera entre tinieblas y una atmósfera nebulosa, las oraciones dejan paso a pasajes instrumentales gruesos y parsimoniosos. Solo dos instrumentos son suficientes para crean temas devocionales de parsimoniosos sonidos pesados impregnados en psicotrópicos. Aquí el dúo cuenta con la colaboración a la guitarra de Rob Wrong, que con sus solos afilados aporta un elemento sumamente enriquecedor. desangrándose en interminables solos ácidos, tanto bajo como batería parecen pasar a un segundo plano. A pesar de ello la línea de bajo marca todo el álbum, y también, como no podía ser de otra manera, esta canción. El tema parece estar influeciando por los vientos orientales de músicos como Ravi Shankar o Baris Manco.

Tras los cinco minutos del corte anterior, ‘Battle for Harmonic Balance _ Halls of Amenti’ se desarrolla a lo largo de más de doce pesados minutos llenos de intensidad meditativa. Riffs que nos enganchan entre atronadores tambores que mutan su cadencia rítmica constantemente ofreciendo siempre su lado más brillante y efectivo. Aquí las voces parecen tomar un mayor protagonismo en el corazón del tema. Inspirado en el legado egipcio, alineando la canción como la esfinge durante el equinoccio. Por momentos mostrándose como una jam en la que los tambores parecen ir por libre, el tema avanza con firmeza. La densidad de su sonido vuelve a atraernos al interior de unos surcos devocionales en los que el doom se viste de misticismo. Al igual que sucede en ‘Dwarka’, la larga duración del tema resta algo de interés, resultando algo repetitivo.

Cerrando el álbum, completan el circulo regresando al origen con Evocation (reprise)’. El tema de apertura del álbum prescinde de sus cautivadoras voces místicas para ofrecer un aspecto más inquietante sin perder su épica trascendental. Con esta ofrenda sin letra transmiten los obstáculos, las pausas y el regreso exitoso comenzando con el ritual similar que comienza en su primer capítulo. Con un mayor protagonismo de los tambores, el corte parece mostrarse como una demo previa al resultado final.

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Reseña: GREEN HOG BAND.- ‘Dark territory’

El prolífico trío Stoner Doom con sede en Nueva York, GREEN HOG BAND, publicaba el pasado año 2020 varios EP y un LP, dejando patente su buen manejo de los sonidos pesados. La pasada semana volvían a la carga con su nuevo EP ‘DARK TERRITORY’, un título bastante evidente del sonido que sus surcos contienen. Formados en 2019, la banda llevaba tiempo tocando juntos, algo que se percibe en unos temas sólidos, plomizos y espesos. Inspirados en el rock pesado de los 70’s y retomando de alguna manera el legado de Sabbath, unen este a la cultura de carretera de los Estados Unidos. Sus temas se dotan de una lírica y narrativa que se ilumina en las películas de terror y el folclore de la Europa del Este, algo que transmiten a unas canciones que en ocasiones son cantadas en ruso. Con un sonido en el que los monolíticos riffs se sustentan en un crujiente y quebrado bajo, consiguen dotar su relato de una psicodelia humeante con el fuzz como protagonista. Lentos, pero siempre con la mirada al frente, las tres canciones de este EP juegan con el Stoner doom en baja fidelidad. Parsimonioso tétricos y acompañados de una voz gutural logran crean un humeante y viscoso ambiente en el que desarrollar sus canciones. Como gran aval del álbum encontramos la solidez con la que se construyen los temas, lo que hace que el resultado no resulte estridente. De esta manera consiguen una atmósfera pesada que no dudan en adornar con el exotismo de alguno de sus pasajes de guitarra, aportando el lado más lisérgico a su sonido. Siempre en la dosis justa, nada parece sobrecargado, excepto ese pilar fundamental en su sonido como es el trabajo de su bajísta Ivan a las cuatro cuerdas, un verdadero sustento para el trio.

‘DARK TERRITORY’ fue grabado en Vivisectors Lab Studio y está disponible vía Swamp Records.

GREEN HOG BAND son: Ivan  (voces, bajo, grabación y masterización), Mike Vivisector( guitarra , Artwork y letras) y Ronan (batería y grabación).

‘Full Moon’ abre este breve pero intenso EP con inquietantes locuciones más propias de film de serie B para golpear con sus oscuros riffs de tientes siniestros. Con una tétrica voz gutural la nebulosa Stoner fluye entre solos narcóticos que adormecen sus pesados riffs. Pasajes de psicodelia pesada que son combinados con la innata vocación doom de los neoyorquinos.  Un hibrido de sonidos sucios en baja fidelidad, que avanza pesado y parsimonioso con un resultado preciso y atrayente. Como si quisieran anunciarnos algo terrible, la maquinaria no se detiene en ningún momento gracias a tempo bien trabajado.  

Si el tema anterior transitaba por oscuros espacios, ‘Desert King’ excava grutas humeantes manteniendo siempre la tensión. Ese ritmo cansino y plomizo nos atrapa en la narrativa del trio haciéndonos partícipes de su relato. Rock ocultista que se adorna con pasajes exóticos en una combinación de lo más atractiva. Un tema cinematográfico que resume la esencia de la banda.

‘Dark Territory’ cierra con un excelso sonido de bajo recuperando el legado de Sabbath. Crujiendo como si fuera a quebrarse el fuzz explota entre los golpazos de las mazas sobre la batería. Siempre poniendo el contrapunto con buenos solos de guitarra crean un doble espacio sonoro. Una base sólida, pesada, y monolítica y los estilismos de las seis cuerdas conjugan otro corte inmenso en el que el Stoner el doom y los ecos heavy-psych conviven en armonía. Toda una barrera sónica que se muestra inquebrantable y pesada, sin resultar estridente. Duros golpeos que sirven de llamada hacia lo incierto y tenebroso.

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Reseña: ZEN TRIP.- ‘Music From Another World I & II’

ZEN TRIP nos invitan a un viaje místico en el que la psicodelia pesada se desarrolla en cinco jams en las que la espiritualidad y los efluvios lisérgicos crean una atmósfera ideal para la meditación. Conteniendo pasajes ácidos, todo se desarrolla en un trance sensorial para disfrutar a la luz de las velas acompañados del humo de una pipa mágica. Sus chamánicos pasajes incrustan desde la improvisación elementos de la psicodelia de los 70’s. Con algunos momentos, mostrándose más pesados y con algún leve coqueteo doomy, su psicodelia nos hace traspasar esa barrera sensorial en la que la mente flota liviana en un auténtico trance espiritual. ‘MUSIC FROM ANOTHER WORLD I & II’ es un álbum ideal para la relajación y la reflexión, y en él, las guitarras toman el protagonismo en unos temas que fluyen desde la calma para explorar los confines de la psicodelia. Alemania es un punto neurálgico de estos sonidos lisérgicos desde hace años, por lo que no debe sorprendernos apuestas de estas características, sino por el contrario, debemos sentirnos gratificados por ello. Pasajes contemplativos con tonos devocionales en los que los tonos rituales liberadores se suceden sin prisas, a pesar de contener momentos de pesadez en los que un crujiente sonido enturbia el ambiente. Todo un embrujo hechizante lleno de magnetismo para reconfortar nuestros sentidos.  El álbum consta de canciones publicadas en 2 Split-Vinyls junto con Projekt Fx3 y que se encuentran disponibles vía Clostridium Records en 2.018 y 2.019.

La mística envolvente nos atrapa en ‘Sonic sitar’. Suaves pasajes psicodélicos con un aroma oriental van sucediéndose entre cadentes tambores. El tema es un espacio para desarrollos nebulosos que invitan a la relajación y la reflexión. Todo un trance espiritual

Con un sonido mucho mas crujiente ‘Black tape’ nos devuelve a un espacio más mundanal. Entre efectos envolventes el tema va evolucionando, repitiendo su armonía de una manera hipnótica. Turbio y difuso el tema se desarrolla entre crestas Stoner y laderas heavy-psych que finalmente se apoderan de él a través de él para devolvernos a insondables atmósferas psicotrópicas llenas de magnetismo. Ondulando por esos espacios va modulando su intensidad hasta caer en una ciénaga con efluvios narcóticos.

‘Zen trip jam’ es un nombre lo suficientemente obvio como para intuir su contenido. Casi susurrante y un espacio drone, los acordes se ejecutan con una calma chamánica. Creando un espacio devocional, los cantos contemplativos custodian un tema que no tiene prisa en desarrollarse. Entre aromáticos entornos con olor a incienso los alemanes nos ofrecen un viaje cuyo objetivo es la liberación de la mente. Nuestro karma bebiendo energía positiva para liberar nuestros demonios internos. Sus narcóticos pasajes sirven de bálsamo sensorial con momentos de belleza, pero todo, regado con una espiritualidad redentora. La parte final deja espacio a buenos desarrollos de guitarra sanadora y reconfortante.

Siguiendo con los sonidos meditativos ‘Dust’ con su atmósfera lisérgica, se muestra como una auténtica jam que poco a poco va convirtiéndose en una canción con estructura. Heavy-psych en estado puro con distintas influencias estilísticas van perfilando un tema que se atasca entre wah wah creando un caleidoscopio sonoro en el que las formas y los colores mutan constantemente. Si bien el tema parece tener partes estructuradas, todo su potencial reside en la libertad creativa de cada uno de sus músicos.  El tema mantiene una intensidad suave hasta la parte final en la que se encabrita más su sonido.

‘Acid sun’ se muestra más plomizo en su introducción con ligeros coqueteos doomies. Todo un espejismo, que rápidamente retoma los momentos más chamánicos de la banda. Trascendentales pasajes recitados dan pie a una explosión pesada en la que los ecos porto-metal y un cierto tufillo Sabbath se conjugan con la psicodelia pesada más corrosiva. Cautivador y aturdidor a partes iguales. Tras el comienzo perturbador, comienza un paseo por un bosque humeante con efluvios de hongos mágicos impregnando cada acorde de fuertes dosis de psilocibina.   Cerrando el álbum, ‘Zen​-​O​-​Phoria’ parte susurrante y misterioso en una nueva exploración psicodélica. Un bálsamo antiestrés en que la calma domina una atmósfera creada para la redención de la mente. Una jam en toda regla en la que podemos vislumbrar algún elemento hendrixiano en los largos desarrollos de guitarra. Con el tema, ZEN TRIP parece atravesar una barrara sensorial en la que se ven reflejados diferentes momentos y referencias como si se encontrara encriptadas.

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Reseña: ROSTRO DEL SOL.-‘Rostro del Sol’

¿OBRA MAESTRA?. Cuando en el mes de septiembre el quinteto mexicano publicaba su single ‘Cynical mind’ mi instinto me decía que podíamos estar ante algo grandioso. La publicación de su álbum homónimo confirma esa afirmación. ROSTRO DEL SOL ha creado uno de los álbumes más sorprendes e interesantes de los últimos tiempos. De todos es sabido que la cantera mexicana era un territorio fértil del que siempre han salido buenas bandas, pero lo de estos chicos es impresionante. Buenas melodías y una perfecta ejecución de unos temas ricos en matices y texturas. Un gran aval que hace que todo fluya con una naturalidad sombrosa, sin complejos. Cinco hijos de Moctezuma que, con su debut, son merecedores de conquistar el mundo. Media hora mágica en la que el rock progresivo, la psicodelia más ácida, el jazz-rock y los ritmos funk, se visten de tonos vintage al más puro estilo de los 70’s. Imagina una fiesta por todo lo alto con Hendrix y Alvin Lee como anfitriones y con Colloseum, Traffic, Deep Purple, Earthless, Santana, Zappa o Siena Root como invitados. Solos hirientes, mucho Wah, wah, y unos teclados envolventes se salpimientan con el siempre seductor sonido del saxo, uno de los alicientes de este álbum instrumental. Un trabajo impresionante del primero al último tema. Estos músicos noveles tocan como auténticos veteranos, tanto por su destreza, como por su capacidad compositiva llevándonos siempre por el camino correcto. Estamos ante un álbum camaleónico que muta sus formas constantemente ofreciéndonos siempre un aliciente que nos deja extasiados. A veces no se necesitan psicotrópicos para tener un ‘viaje’, ROSTRO DEL SOL nos embriagan con su música de una manera placentera y hechizante. Los álbumes instrumentales siempre tienen algún detractor, pero a éstos, yo les invitaría a dejarse llevar por este monumental trabajo instrumental que no te dejará indiferente. Toda una orgia de sonidos vintage que te llevará al orgasmo en uno de los mejores álbumes de los últimos tiempos.

‘ROSTO DEL SOL’ está disponible vía LSDR Records, y fue grabado entre 2019 y 2020 en Rec-on Estudios en Ciudad de Mexico, por Jorge Trejo, siendo mezclado por Juan Puget, correspondiendo el arte de la portada a Elena Ibañez.

ROSTO DEL SOL son: Mitch Bálänt (Guitarra), Demian Burgos (Batería), Baruch Hernandez (Teclados), Israel Mejía (Bajo) y Dan Samhain (Saxo).

‘Effect of creation’ surge entre distorsiones y efectos, custodiado por el penetrante órgano. Una entrada que no nos hace vislumbrar el camino por el que se desarrollará el tema. Tras un minuto y medio de incertidumbre, el órgano en línea Purple deja espacio a unos desarrollos progresivos con cierta herencia española. evocándome momentos del rock andaluz español de los setenta, el cuarteto mexicano nos sumerge en una fusión de elementos en la que los ritmos jazz, se dotados de una gran acidez. Guitarras chirriantes, en una especie de jam en la que todo se vuelve más loco. Los vientos se unen a una fiesta variada y que cambia constantemente. Giros atractivos que va mutando las vibraciones sobre las que se construye el tema. Toda una exploración de sonidos vintage en la que no existen límites. Hard-progresivo, psicodelia y un hechizante ambiente psicotrópico con solos de guitarra que se estiran hasta la extenuación. El tema acaba por dejarnos noqueados por completo.

Tras el shock del corte de apertura, ‘Solar fire’ mantiene el espíritu vintage con el hammond coloreando el ambiente entre ritmos de vocación Funky. Conversaciones de guitarras ponen una pausa a los ambientales desarrollos progresivos. El tema consigue el equilibrio entre el sonido de los distintos instrumentos, creando la composición en distintos planos en los que cada músico tiene su espacio. Un gran trabajo compositivo para crear un tema rico en matices y texturas, esta vez en tan solo tres minutos. El contraste de la primera canción, con sus casi nueve minutos y la brevedad de ‘Solar Fire’ no desentona en la apuesta de la la banda, solventando a la perfección el gancho de cada una de ellas.

‘Backyard blues’, un nombre lo suficientemente evidente como para intuir que camino tomaran en esta ocasión. El blues, siempre un estilo recurrente para las grandes bandas aparece aquí de forma majestuosa. Heavy-blues y mucho psicotrópico son los ingredientes de este artefacto lisérgico y hechizante.  Creando un sonido mas propio de una banda americana de comienzos de la década de los 70’s, los teclados y las guitarras entran en una lucha hegemónica en la cual, en esta ocasión la guitarra se lleva los honores. Sabiendo ejecutar su papel, los momentos vintage adquieren una dimensión grandiosa. Contagiosos ritmos Funky y una línea de bajo llena de magnetismo amplían el espectro cromático del tema, ofreciéndonos nuevos espacios para la exploración. Si de algo no hay duda, es que, si no te unes al baile con el tema, estás muerto. Un corte adictivo.

Un solo de batería a la vieja usanza es la carta de presentación de ‘Bob C Sketches’. Nuevamente la fusión y el jazz ponen los cimentos para otra obra faraónica. Con ciertos ecos latinos y una guitarra propia del Santana más experimental, la bacanal psicotrópica regresa para narcotizarnos al más puro estilo Alvin Lee. Seducidos por el blues y la psicodelia la espontaneidad y destreza de estos chicos vuelve a quedar patente. Mucho talento y mucha técnica avalan otro blues lleno de acidez en el que los ritmos jazzeros se desbocan en una nueva jam. Envueltos en solos que parecen revolotear sobre nuestra cabeza, antes de que todo se modere. Aquí los vientos y los teclados salen a escena mostrando todo su glamour, seduciéndonos con bellas melodías retro. Entre pasajes jazz rock, las texturas del tema se amplían con distintos sonidos y vibraciones superpuestas para ofrecer un ampuloso corte que vuelve a dejar patente el talento de estos jóvenes músicos. Instalando en ese ambiente de los años 70’s. el jazz rock, y hard-progresivo se fusionan nuevamente en ‘Tales’. Un tema dividido en tres partes ejecutado entre una sutil neblina psych. Un nuevo coctel en el que caben distintos y variados ingredientes estilísticos. Ondulando en sus ritmos y saltando de un estilo al otro los momentos heavy-psych se mimetizan entre ritmos de fusión en una primera parte llena de intensidad. Como si hubiéramos cambiado de canción, la segunda parte habita en atmósferas psicodélicas de manual, con guiños floydianos. En su parte final, aparecen más presente elaborados desarrollos progresivos

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Reseña: SONIC FLOWER.- ‘Rides again’

Tras quince años arrinconadas en algún rincón, Heavy Psych Sounds, rescata unas grabaciones inéditas de los japoneses SONIC FLOWER (banda formada por el bajista de CHURCH OF MISERY, Tatsu Mikami) efectuadas en las sesiones de grabación de su álbum homónimo de 2005. Tras salir del estudio la banda se separó y las grabaciones quedaron olvidadas hasta ahora que ven la luz en el sello italiano. Siempre es agradable encontrar material inédito de una banda querida por el público, y en esta ocasión estamos ante temas que parecen ejecutados por puro divertimento, lo cual es un aliciente por frescura en su composición y ejecución. Como dignos herederos de los pioneros de la psicodelia ácida japonesa como Shinki Chen o Kuni Kawachi, nos ofrecen una mezcla ácida de blues, hard, psicodelia y ritmos funk. No en vano, ‘RIDES AGAIN’ contiene dos versiones de THE METERS y GRAHAM CENTRAL STATION, dos bandas que sabían combinar la psicodelia con atractivos ritmos funk, y que aquí, esos temas adquieren una dimensión mucho más pesada. Imagina a Earthless en un viaje a los crudos sonidos del blues ácido de los setenta en busca de los pioneros de la psicodelia pesada. Boogie, rock and roll e incluso momentos doom conviven en esta bacanal psicotrópica de proporcionales descomunales. Con temas directos a pesar de que parecen más bien una jam en lugar de canciones al uso, su duración no supera los cuatro minutos, lo que hace que vayan al grano sin dejarse llevar por largos desarrollos. Desde la atronadora batería, hasta la dupla de guitarra hirientes, cada tema se construye desde un riff que se repite y que sirve como punto de parte para sus veleidades psicotrópicas. Si algo tiene los músicos japoneses es una técnica envidiable, y si ha eso unimos el carácter loco de estos chicos, la tormenta perfecta está servida. Con solo escuchar ‘RIDES AGAIN’ te das cuenta de que los japoneses se divierten con lo que hacen, lo que al final redunda en un regalo para el oyente, haciéndonos partícipes de su fiesta psicotrópica.

SONIC FLOWER se formó como un proyecto paralelo de CHURCH OF MISERY en 2001. Tatsu Mikami (bajo) y el ex guitarrista de Church, Takenori Hoshi, se unieron para tocar un rock pesado instrumental de sabor más blues y menos doomy. Fueron influenciados por famosos actos de heavy rock de los 70 como Cactus, Grand Funk Railroad, Groundhogs o Savoy Brown. A ellos se unieron rápidamente el guitarrista Arisa y el bateria Keisuke Fukaw. En 2003, lanzaron su álbum debut homónimo de blues rock pesado ‘SONIC FLOWER’ en el sello japonés Leafhound Records. Este disco instrumental e improvisado con doble guitarra fue aclamado internacionalmente, y tuvieron la oportunidad de apoyar a Electric Wizard, Bluebird (proyecto paralelo de Amen) o Acid King en sus shows en Japón. En 2018, Tatsu decidió volver a formar la banda, ya tiene toneladas de canciones nuevas. Esta vez se asoció con el viejo cantante de Church y su viejo amigo.  
SONIC FLOWER son:
Tatsu Mikami – Bajo
Kazuhiro Asaeda – Voz y guitarra
Takenori Hoshi – Guitarra
Toshiaki Umemura – Batería

‘Super witch’ es toda una espiral psicotrópica entre poderosos tambores. Con una bacanal de solos de guitarra rezumando acidez en tema se soporta en una inquebrantable base rítmica. Hipnótico y repetivo ritmo que arrolla al oyente con toda su fuerza. Sobre él la esencia heavy.psych de la banda y notas de blues lisérgico se suceden sin descanso. El tema suena crudo, y la grabación seguramente podría ser mejorable, pero tiene una fuerza arrolladora que compensa las pequeñas carencias que puede tener la producción. La mezcla de su turbio sonido, con la acidez que aflora de la guitarra consigue una combinación de lo más atractiva e impactante.

Con un sonido nítidamente 70’s ‘Black sheep’ juega con el blues y el hard rock más primitivo. Con estos chocos todo suena salvaje y crudo, algo que queda patente nuevamente aquí. Construyendo la canción sobre un riff, los japoneses la adornan estirándolo y encogiéndolo entre tonos retro. Con un fantástico groovy contagioso el tema nos impregna de psicodelia pesada entre sus tonos blues sin que podamos escapar de su diabólica espiral. ¡¡¡Ese riff!!!

‘Jungle Cruise’ se desboca entre tambores tribales y jolgorio para repetir una fórmula que funciona. Sus ritmos en línea Santana se conjugan con la pesadez de una excelsa línea de bajo y continuos solos asesinos de unas guitarras que pelean entre sí para ver cuál de ellas chilla más. Siempre manteniendo el lado lúdico, el tema ofrece momentos más pausados entre sonidos alucinógenos que acaban por extasiarnos. Con la vista puesta en sus ancestros psicodélicos de los 70’s la banda se deja llevar por un aquelarre ácido.

Con palpitantes vibraciones 70’s ‘Captain frost’ suena a hard ácido crudo y primitivo. Rescatando la esencia de los pioneros, nos embarcan en una nueva espiral sónica de proporciones descomunales en la que el blues impregna unos acordes que mutan y oscilan constantemente. Siempre manteniendo el nivel rítmico elevado, quizás sea uno de los temas más estructurados. Rock ácido en estado puro con ese punto de improvisación que aparece en cada una de las canciones.

Rememorando el legado de The Meters, dan la vuelta a su canción ‘Stay away’. Un tema Funky que mantiene el ritmo y su sonido vintage, pero que se convierte en una apisonadora en manos de los japoneses. Los tremendos tambores y el grueso bajo hacen que la canción se transforme sin terminar de perder su esencia.  Más contenidos que en los temas anteriores, aquí la banda se divierte en este viaje al siglo pasado. Con un total protagonismo de la base rítmica, el tema no adolece de solos asesinos, si bien mucho más contenidos.

‘Quicksand planet’ es el ejemplo de: ‘Si algo funciona, ¿Por qué cambiarlo? Con esta premisa el tema sirve de entretenimiento a una banda que transmite un groovy contagioso. Queda patente que estos chicos se divierten tocando estas canciones libremente, y esas vibraciones llegan al oyente con suma facilidad. Acid blues, heavy-psych y tonos retro son un atractivo al que no se pude renunciar, y si se ejecuta con esta calidad, mucho más.

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