Reseña: SLOTH METROPOLIS.- ‘Moth necropolis’

Inspirándose en una historia Lovecraftiana, los escoceses SLOTH METROPOLIS, crean un álbum ecléctico en el que las vibraciones psicodélicas, progresivas, folk y doom se introducen en una coctelera para ser agitadas por teclados y violines con altas dosis de distorsión. Así crean un álbum conceptual influenciado por las teorías de Timoty Leary, con un sonido evocador de los primeros Gong, arropado por reverberaciones contemporáneas. Su sonido expansivo basado en la improvisación se adorna con recurrentes locuciones que le aportan un carácter reflexivo. Hipnótico por momentos, la psicodelia adquiere dimensiones desconocidas con los coqueteos jazz y elementos más propios de los 70’s. Con intrincados desarrollos progresivos, escapan de convencionalismos para sumirnos en un trance sensorial de carácter reflexivo. Los plácidos desarrollos se dotan de un efecto narcótico que adormece los sentidos del oyente. Pero SLOTH METROPOLIS no se quedan ahí, y también convierten sus canciones en turbios pasajes con aturdidores sonidos. ‘MOTH NECROPOLIS’ es un álbum diferente y posiblemente no apto para todos los oídos, pero sin duda, cualquiera que se sumerja en él con la mente abierta, encontrara un espacio gratificante en el que ampliar su percepción musical.

‘MOTH NECROPOLIS’ está disponible vía Nasoni Records.


‘Fungus’ se desarrolla en una ambientación heavy-psych. Tras una introducción con locuciones, los escoceses nos sumergen en un espacio netamente psicodélico. Aquí los desarrollos de guitarra se suceden creando un atractivo entorno sonoro. Caminando por el lado pausado del género, la inclusión de teclados ocasionales dota al corte de una ambientación vintage. Una neblina narcótica nos envuelve creando un efecto balsámico sobre el oyente. Casi diez minutos instrumentales que los escoceses resuelven con solvencia. Estamos ante una composición versátil que gravita en un espacio psicodélico en el que los elementos 70’s aparecen con destreza.

Cambiando de alguna manera su sonido ‘Moth’ mantiene la fórmula. Locución inicial, y doce minutos de jam por delante. Creando un entorno cautivador, las suaves melodías se suceden en el particular mundo sensorial de la banda. Aquí las voces ensoñadoras aparecen para ofrecernos un mágico espacio reflexivo. Cálidos registros vocales que enriquecen esa suave instrumentación salpican con distintos elementos generadores de un particular estado sensorial. La calma y el relax se transmiten entre sutiles vibraciones más propias del siglo pasado. Inclinándose hacia un entorno más progresivo, el corte sigue transmitiendo paz al oyente con sus balsámicos pasajes.  Elementos acústicos, teclados, y sonidos de viento completan un atractivo tema que parece susurrarnos desplegando todo su encanto. A diferencia del tema anterior, en esta ocasión no aparecen esos solos ácidos e incisivos, decantándose por en espacio sonoro instrumental con numerosos elementos progresivos.

Insistiendo en las introducciones con locuciones, ‘Flea’, se muestra más ecléctico en su sonido. Misteriosos pasajes arropados con efectos nos envuelven entre los chirriantes acordes de una guitarra que muestra su lado más lisérgico. En esta ocasión la duración del tema, con solo cinco minutos, hace que estemos ante un hipnótico y envolvente interludio que parece no llevarnos a ningún sitio, sino que sirve como vía de escape al cuarteto. El corte se torna más turbio y caótico en su parte final.

‘Bacterium’ se deja llevar por vibraciones jazz sin perder el alma psicodélica de la banda. Ecos de los 70’s aparecen gracias a esos mágicos teclados. Un sonido más aturdidor nos empapa con acordes que se repiten creando un turbio ambiente. Tomándose su tiempo, van moldeando las aristas del tema con pasajes psico-progresivos a los cuales incorporan voces devocionales. La importancia del sonido del órgano queda patente en un tema con una línea de bajo magnética y atrayente. El espíritu de los 70’s aflora con naturalidad para hacer que el corte oscile en su hipnótico sonido. Histriónicos pasajes con un aura devocional complementan estos doce minutos cargados de gratificantes momentos en los que los desarrollos progresivos van sucediéndose.

El álbum cierra con las exóticas vibraciones de ‘Starseed’. Psicodelia contemporánea con un aroma retro creando un ambiente colorista gracias a una mayor presencia de las melodías vocales. Un inquebrantable ritmo nos lleva en volandas a palaciegos espacios sonoros en los que los pasajes progresivos regresan. Esos sonidos tradicionales son insertados con acierto para crear un tema lleno de dinamismo y los suficientes atractivos como para quedar atrapados en su sonido.

Sloth Metropolis

Nasoni Records

Reseña: NAXATRAS ‘IV’

Una historia de fantasía de paisajes extraños y misiones valientes. Una saga de transformación, sorprendente, impactante e innovadora que nos ofrece un mutante sonido en el que la banda no se pone barreras a la hora de experimentar con nuevas vibraciones. ‘IV’ es un punto de inflexión en una banda que lleva labrándose su reputación durante una década. Yendo mas allá y reconvertidos de trio a cuarteto con la incorporación de Pantelis Kargas a los teclados, NAXATRAS emprende un nuevo camino con un álbum más directo que contiene canciones ricas en matices, con una orquestación más poderosa estratificada en distintos planos sonoros. La inclinación floydiana en esta ocasión emprende una ruta transitada por bandas como Elder, el mismísimo Steve Wilson o los propios Hawkwind. Un viaje de ida y vuelta a los 70’s, con brillantes momentos de soft-rock ornamentados con pasajes de fusión y una neta vocación psico-progesiva. Esto no hace que la banda pierda frescura, sino que, por el contrario, realza la maestría de la banda a la hora componer y ejecutar. Si en sus canciones encontramos a los NAXATRAS más reconocibles, el enfoque hacia otros territorios sonoros, hacen que ‘IV’ resulta un álbum fascinante para el oyente. Estos cuatro cirujanos de los sonidos psico-progresivos no tiene reparos en incorporar elementos de fusión a una apuesta esotérica, en la que las voces que encontramos en algunas de sus canciones, aportan brillo a sus canciones. Balsámicos, pero también pesados, elevan a NAXATRAS a un nuevo universo sonoro que hace girar su creatividad en este ejemplo de madurez. Como si se tratara de un reloj suizo, la precisión de sus composiciones hace de ‘IV’, un álbum llamado a ocupar los puestos de honor en las listas de mejores álbumes del 2022. Expresividad, creatividad y exquisitez, para salir de convencionalismos, en una banda que sigue creciendo con cada nuevo álbum con unas canciones embriagadoras, bellas con los habituales tonos astrales y psicodélicos, pero con una vocación mucho más progresiva, sin perder un ápice de pesadez.

Su bajista John Vagenas nos daba hace unos días todas las claves del álbum en la siguiente entrevista: (entrevista NAXATRAS

NAXATRAS son: John Delias – Guitarra, voz, John Vagenas – Bajo, voz, Kostas Charizanis – Batería y percusión y Pantelis Kargas – Teclados y sintetizadores

‘Reflexion (birth)’ abre el álbum con un génesis florido y colorista en el que bellos pasajes de psicodelia aromática a modo de introducción nos llevan a un espacio más propio del rock sureño.  Riffs de vocación 70’s y sutiles teclados evocan prados floridos de las campiñas sureñas. Un sonido poco habitual en la banda que marca este punto de inflexión que supone ‘IV’. Vestidos con un sonido más propio de bandas como Marshall Tucker Band, la suavidad de sus melodías crean un tema balsámico en que aparecen diferentes matices sonoros. Una nueva forma de expandir su vocación psicodélica con la incorporación de unos teclados que ensanchan su espectro sonoro.

En una atmósfera más progresiva, ‘Omega madness’ se envuelve entre efectos y sintetizadores para mostrar un entorno cósmico. Largos desarrollos de guitarras sobrevuelan el dinámico ritmo. Un cierto tono hipnótico se percibe entre la variedad de elementos que lo conforman. Sin voces, el lado más sideral de los griegos queda fielmente reflejado aquí.  Reconocibles, pero a la vez innovadores, consiguen crean un corte lleno de magnetismo que define el actual sonido de NAXATRAS. No cabe duda que la incorporación de los teclados aporta una riqueza progresiva a una composición en la que todos los aspectos aparecen cuidados al máximo.

Con leves pinceladas blues como punto de partida ‘The answer’ se desarrolla en una atmósfera onírica. Suaves y balsámicos acordes de guitarra son arropados por el cálido sonido de unos teclados que consiguen crean un reconfortante entorno sonoro.  Dulces melodías vocales nos trasladan al corazón de los 70’s en un hermoso corte lleno de magia. Elegantes, lo griegos expanden todo su poder de seducción en una apacible canción. ¿Soft rock?, puede, pero sin duda lo que no tiene discusión es que estamos ante una maravillosa canción llena de encanto. Nuevamente la guitarra muestra todo su poder de seducción con sus sofisticados acordes.

‘Ride with me’ se soportan en tenues pasajes progresivos de los que afloran aterciopeladas voces desplegando todo su poder de seducciónOtro claro ejemplo del nuevo rumbo que toma NAXATRAS para expandir su nueva apuesta sonoraCon un aroma a 70’s el tema destila clase en cada acorde mostrando un sonido algo novedoso respecto a sus álbumes anteriores.  

Partiendo de un sonido de fusiónun halo vintage invade ‘Radiant stars’. Con los teclados y un ritmo alegre, la guitarra explora momentos floydianos en una fascinante combinación que resulta completamente atrayente. Rebosante de frescura el tema nos deja con ganas de más.

En un nuevo giro argumental, ‘Horizon’ retoma los espacios calmadosDelicados acordes y un seductor registro vocal reposan en un tema de soft-rock con elementos psicodélicos. Con sutileza el tema nos ofrece una combinación de voces sobre su delicada instrumentación. Una nueva faceta que marca este giro en el sonido de los griegos.

Con casi nueve minutos, ‘The battle of cristal fields’ es una suite en la que la psicodelia balsámica nos invita a un viaje sensorial por atractivos espacios sonoros. Ritmos de vocación kraut se fusionan con elementos psico-progresivos. Unos logrados trabajos de guitarra custodiado por el hipnótico bajo de John se ven complementados con el sonido atmosférico de los teclados. Con la sensación de que la banda ofrece su sonido más pesado, la canción conjuga distintos elementos que hace que sus acordes se muestren versátiles en este fascinante viaje sonoro. No faltan los solos ácidos para resaltar un sonido envolvente y completamente cautivador. En esta ocasión, NAXATRAS crea el tema más elaborado del álbum. Las brisas orientales no faltan a la cita para dotar de exotismo a determinados pasajes de una canción que se balance en distintos escenarios sonoros.  Rock oscuro con matices cósmicos y devaneos que coquetean hasta con el post-rock. Un neto carácter progresivo nos invita a un viaje atemporal en el que los vestigios del pasado se fusionan con una apuesta más contemporánea. Un derroche compositivo que funciona a las mil maravillas y en el que los griegos dejan patente que no son una banda al uso. Sin dormirse en los laureles consiguen innovar su sonido con un resultado cautivador,  
‘Reflection (death & rebirth)’ es dominada por el sonido del órgano pastoral y embestidas de riffs que sumen al oyente en un entorno enigmático en el que la oscuridad toma las riendas a lo largo de poco más de dos minutos.

Cerrando este innovador trabajo ‘Shape of the evening’ refleja la melancolía con una combinación de susurrantes acordes acústicos repletos de elegancia. Aquí los ecos bucólicos del desierto aparecen con unos profundo acordes de guitarra evocadores de la soledad de las lunas.

Naxatras 

Reseña: ROBOT GOD.- ‘Valley of Primordia’

Si en su álbum debut ‘SILVER BUDDHA DREAMING’ (reseña aquí) los australianos ROBOT GOD dejaban claro que el trio se sabe desenvolver en nebulosos territorios heavy-psych, ahora dejan fluir su creatividad en dos largas jams de diez minutos cada una. En esta ocasión mostrando un sonido más pesado y difuso, nos sumergen en un mundo psicotrópico con muchas aristas Stoner. Contundentes en su base rítmica, los ácidos desarrollos de guitarra crean una bacanal de sonidos lisérgicos. Los golpes de su poderoso bajo ponen a prueba nuestra capacidad neural, haciendo que nuestra cabeza explote con cada nota. Cuidando también las melodías, las canciones, en esta ocasión con ausencia de voces, se muestran con un gran atractivo para el oyente. Paisajes oníricos en los que hacen bajar la intensidad de sus riffs para transportarnos a un gratificante mundo lleno de sensaciones. Sus narcóticos desarrollos siempre acaban buscando el lado hipnótico para atraparnos en unos surcos que rezuman psicodelia pesada de alto nivel. Veinte minutos que pasan sin que nos hayamos dado cuenta y que nos dejan con ganan de más.

ROBOT GOD son: Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores, y Raff Lacurto a la guitarra.

‘Valleys of primordia’ abre con una excelsa línea de bajo que nos sumerge en un hipnótico escenario psicotrópico. Fuertes tambores y poderosos riffs van armando la canción por la senda stoner.  Los australianos saben desenvolverse bien en esa línea frontera en la psicodelia pesada y los sonidos desérticos. Aquí los solos aportan la magia a la pesada base rítmica en la que se sustenta el tema. Fuzz narcótico y una atmósfera humeante son el timón que guía el desarrollo de la jam. Con un tempo cadencioso y aparente monótono, el tema se enriquece con los devaneos de ese gran trabajo a las seis cuerdas. Ese sonido difuso nos empapa con toda su crudeza para inocularnos la acidez intrínseca en las entrañas del corte. La parte central se desarrolla en oníricos pasajes de una psicodelia aromatizada impregnada por bellas fragancias. Un espacio de calma con efectos balsámicos para el oyente que explota en su parte final con momentos de gran fuerza.

La segunda jam ‘Burn the sun’, parte de un entorno netamente psicodélico. Con esa atractiva combinación de guitarra ensoñadora y los magnéticos golpes del bajo, se sumergen en un viaje astral en el que aparecen elementos espaciales para enriquecer sus brillantes vibraciones heavy-psych. Menos pesado que el tema anterior, aquí los australianos se dejan llevar por sus instintos más lisérgicos. Esto no impide encontrar ganchos portentosos en los que reflejan que también se manejan a la percepción con los pesados sonidos difusos.  Un plácido paseo por bosques humeantes en los que los efluvios de las setas mágicas nos sumen en un gratificante trance sonoro. Para marcar más esta línea, unas chamánicas voces se unen a esta fiesta de la psicodelia pesada. Al igual que en el corte anterior, la parte final se torna algo más virulenta, sin perder su espíritu ácido.

Robot God

Reseña: FUZZ SAGRADO.- ‘A new dimension’

Si los fans de SAMSARA BLUES EXPERIMENT se llevaron una decepción cuando la banda anunció su disolución, hoy pueden estar de enhorabuena, ya que ‘A NEW DIMENSION’, el primer Lp del proyecto en solitario de su líder Christian Peters, FUZZ SAGRADO, puede ser la versión 2.0 de SBE. Una vuelta a los orígenes para dejar que su creatividad fluya en los sonidos que le vieron nacer como músico. A diferencia de los dos EP’s previos, este álbum incorpora magnéticas voces que a todos nos sonarán familiares. Así mismo, y añorando lo que ha hecho durante tanto tiempo, retoma la pasión por los pesados sonidos psico-progresivos con los que tantos éxitos cosechó en el pasado. El giro que dio su vida con su traslado a Brasil, ha sido toda una fuente de inspiración, para dejar fluir su arte y creatividad, en nueve fantásticas canciones con su personal estilo. Si en su proyecto en solitario sucumbió a los sintetizadores y las vibraciones electrónicas, aquí, las pesadas y ácidas guitarras, la contundencia de bajo y tambores, así como los devaneos de teclados, retoman densas y nebulosas atmósferas vintage, más propias de los 70’s y de bandas como JETHRO TULL, URIAH HEEP o incluso SANTANA.  Sin duda, tras la escucha del álbum, cualquiera puede comprobar que las canciones salen del alma. El propio Christian me comentaba que se sentía nervioso, extraño, como si fuera el primer álbum que publicaba en su vida. Esa afirmación, para alguien que lleva en esto desde hace casi dos décadas, es algo sorprendente y a la vez estimulante, que da aún más valor a su trabajo. Tocando todos los instrumentos y cantando, Christian Peters se siente libre a la hora de componer unas canciones que serpentean por nebulosos bosques hard-progresivos entre los efluvios de setas mágicas y pinceladas de folk. También se percibe en alguno de los temas, la influencia de ciertos sonidos y ritmos latinos, con los que consigue enriquecer estas fascinantes canciones con puro aroma a SAMSARA BLUES EXPERIMENT. Gracias Christian, por devolvernos algo que echábamos muchos de menos.  

El álbum abre con ‘A new dimension’. Un corte de hard-progresivo con reminiscencias de los 70’s y una vibración cercana a Jethro tull (especialmente en las voces. Solos asesinos y una base rítmica realmente poderosa componen una canción pesada e impactante en la que se perciben los genes de la década prodigiosa. Construido sobre un riff que se repite, el corte ondula por un escenario sonoro que rápidamente atrapará a los fieles de SBE.

Con una apertura acústica en tonos chamánicos, ‘Lunix IX’ gravita en una atmósfera psicodélica con un aroma místico. Envuelto en manto lisérgico, el tema mantiene la tensión en sus desarrollos lisérgicos. Oscuro y penetrante la canción nos ofrece fascinantes momentos de la mejor psicodelia pesada creada por Christian. Pesado y denso, el corte escomo un elemento hipnótico que nos absorbe a las entrañas del relato.

Cambiando la dinámica, ‘Baby bee’ es un placentero bálsamo de delicados acordes de guitarra a lo largo de tres minutos. Con una instrumentación envolvente en su plano consigue dotara al corte de su propia aura lisérgica. La parte final se torna más acústica con una voz que relata más que canta.

‘In her garden’ nos devuelve a las vibraciones de los 70’s. Hard-rock con tonos psico-progresivos y una instrumentación repartida en distintos estratos. Como si se hubieran unidos los instrumentos casi aleatoriamente, el corte se ensambla poco a poco. De nuevo me viene a la memoria la banda de Ian Anderson en alguno de sus pasajes. Lo cierto es que, a pesar de tener su propia seña de identidad, la canción evoca sonido que pueden serle familiares al oyente.

Nuevamente en tonos acústicos, ‘The mushroom park’ bebe de la fuente del folk para crear un rio psico-progresivo en tonos grises. Con reminiscencias de Uriah Heep en alguna de sus melodías campestres, el tema se desarrolla libremente. Modulando su sonido, pero sin perder su esencia, la pausa trae sonidos del pasado. Tonos vintage que se incrementan con los pasajes de órgano y ese espíritu progresivo. Otra canción que bien pudiera haber compuesto en los 70’s.

erigiéndose en la canción más larga del álbum con sus once minutos, ‘Furthur’, nace de una percusión ritual, antes de sumirnos en un trance psicodélico. Aquí la guitarra expande su poder lisérgico con acorces profundos, que ponen banda sonora al silencio, en una mutación de Santana sumido en una atmósfera humeante. Una profunda exploración de sonidos hábilmente cohesionada para construir una canción mutante. Con sonidos electrónicos en la parte central, el tema cambia su fisonomía para entrar en estado sensorial diferente. Efectos, sintetizadores tomando el timón, se van diluyendo por el empuje de una guitarra que no cese en su empeño psicodélico.  La dualidad sonora puede parecer extraña en un principio, pero está construida con la habilidad suficiente para llevar nuestra atención a cada uno de los niveles en los que se desarrolla. El tema se diluye con tonos espaciales hasta su ocaso.

Efectos de tormenta y una línea de bajo de gran magnetismo, abre ‘Tropical rain’. Una melodía melancólica se describe bajo el mando de ese cálido sonido del bajo. Suave en su presencia, la percusión intensifica un desarrollo que se inclina a espacios de hard-progresivo con sutileza.  Un sonido que se engrosa y se torna mas turbio según se acerca la parte final.

‘Need for simplicity’ regresa en tonos acústicos a un espacio campestre entre un zumbido constante. Tomando la senda sinfónica, el folk y los sonidos psico-progresivos se unen en una causa común. Relajante y con cierto bucolismo, en un tono oscuro y relajante.

Para cerrar este sorprendente trabajo, la fusión de elementos electrónicos con vibraciones de rock vintage de ‘Crashing cascade’ se adorna con sonidos de viento creando un sonido denso. Tornándose cada vez mas progresivo, los desarrollos se van complicando en retorcidos pasajes bajo un relato hechizante que recuerda los mejores momentos de SBE. Una fusión de lo tradicional con lo modernista en este nuevo mestizaje de sonidos de distintos siglos.

Fuzz Sagrado

Reseña: EARTHLESS.- ‘Night Parade Of One Hundred Demons’

El sexto álbum del trío californiano, lo componen dos aterradoras jams de cuarenta y veinte minutos, divididas en tres episodios, que nos devuelven a los orígenes de la banda. A lo largo de los años, EARTHLLES ha conseguido reunir a un ejército de seguidores que enloquecen con el sonido psicotrópico por excelencia. Como abanderados de esta escena heavy-psych, el trio se muestra más contundente y sólido que nunca haciendo lo que mejor saben hacer, dejarse llevar por sus instintos. Ritmos endiablados, solo interminables y un bajo hipnótico y denso, componen el arsenal con el que cuentan para sumir a sus fans en un agujero negro del que es difícil salir indemne. EARTHLESS son la locura, y en este, su nuevo álbum, corroboran que sus endemoniados desarrollos instrumentales, son capaces de hacernos huir del mundo racional para vivir una experiencia catártica en su particular dimensión sensorial. Un mundo retroalimentado por setas mágicas, que nublan la consciencia para proporcionarnos un placentero viaje sensorial. Un transito en el que la paranoia sónica nos aturde con sus impactantes sonidos llenos de LSD en tenebrosos bosques, que, en esta ocasión, se muestran más oscuros, inquietantes, e incluso pesados que nunca. Atrás quedaron las canciones de su último álbum en el que las voces sumaban calidad a sus composiciones; aquí, desnudos, se muestran al natural, en su estado más primitivo. Todo un descenso a los infiernos en el que la paranoia aparece de una forma inquietante. Curiosamente, el álbum cuenta con el primer riff que escribió la banda hace 20 años, y que ahora, por fin ve la luz en una grabación. El álbum y su título se inspiraron en una antigua leyenda japonesa en la que una horda de demonios, fantasmas y otros engendros terroríficos descienden sobre los pueblos mientras la gente duerme, una vez al año. Esto es conocido como Hyakki Yagyō, o el “Desfile Nocturno de los Cien Demonios”, y una versión del cuento afirma que cualquiera que sea testigo de esta procesión de otro mundo morirá instantáneamente, o será llevado por las criaturas de la noche. Como resultado, los aldeanos se esconden en sus casas, no sea que se conviertan en víctimas de estos invasores sobrenaturales. ‘NIGHT PARADE OF ONE HUNDRED es un álbum que necesita más de una escucha para poder apreciar todo su potencial, y en el que , a través de una hora mágica y misteriosa, podemos degustar la autenticidad de estos tres titanes de los sonidos heavy-psych, en esta ocasión, en su álbum más sombrío e inquietante. 

EARTHLESS son:

ISAIAH MITCHELL: guitarra

MARIO RUBALCABA: batería

MIKE EGINTON: bajo

Un lento y magnético génesis nos va introduciendo en la primera parte de ‘Night Parade Of One Hundred Demons’. Una jam de cuarenta minutos divididas en dos partes. Con toda la calma, los efluvios psicodélicos parecen susurrarnos en un espacio onírico lleno de belleza. Sus suaves acordes tocados con delicadeza tardan en explotar alrededor de 6 minutos, antes de mostrarnos a los Earthless más ortodoxos. Aún así se vislumbra en la vocación del tema un espíritu nostálgico. Bebiendo del legado de los 70’s el tema evoluciona en su intensidad sin prisa alguna. Distintos giros armónicos, pero sobre la destreza de ISAIAH nos proporciona gratificantes momentos de bella psicodelia. Si ritmo inquebrantable contrasta con las veleidades de una guitarra se va moldeando por momentos a semejanza de Santana, pero también de Hendrix, en un derroche de virtuosismo con un resultado fascinante. Manteniendo el tono suave, sin excesivas estridencias, encontramos a los Earthless más ensoñadores en la primera mitad, para toparnos de bruces con su locura habitual en una segunda parte más oscura e histriónica. Aquí los pedales y los efectos nos envuelven en un manto lisérgico.

La segunda parte de la jam, con sus 22 minutos, índice en el desarrollo de un sonido más oscuro e inquietante. Los tambores de Mario y un bajo hechizante van construyendo lentamente un entorno algo mas aturdidor. Allí la guitarra se muestra más tímida de lo que nos tiene acostumbrados. El resultado es un corte lúgubre y misterioso que se retroalimenta de la fuerza de sus tambores hasta su deflagración en su parte central.  Es posible que, aunque el sonido de Earthless sea nítidamente reconocible, lo cierto es que nunca han desarrollado su música en un entorno tan sombrío e inquietante. Atrás quedaron las canciones de su último álbum en el que las voces sumaban calidad a sus composiciones. Aquí, desnudos, se muestran al natural, en su estado más primitivo.

Tonos épicos y oscuros van construyendo un viaje inmersivo a un espeso bosque en el que las emanaciones de dietilamida nos impregnan de la esencia del trio californiano. ‘Death To The Red Sun’ se impregna de solos ácidos se contonean entre los poderosos tambores de Mario para crean un entorno hipnótico y completamente psicotrópico. Haciendo su sonido más pesado y denso, la jam toma algunos elementos de los 70’s para expandirse por un insondable espacio en el que la psicodelia pesada adquiere cotas elevadas. Un ritmo inquebrantable nos conduce con la mirada al frente a un magnético escenario en el que la banda dota de pesadez a su sonido, mientras. La guitarra de Isaiah se retuerce en sus habituales solos infinitos. Un aturdidor escenario en el que los californianos vuelan la cabeza del oyente en esta vuelta a los orígenes. Trepidante y lisérgico, el corte no baja su intensidad en ningún momento, con lo que consiguen el objetivo de sumir al oyente en una espiral heavy-psych de la que parece difícil poder escapar.

Earthless

Nuclear Blast