Reseña.- PHARLEE.- «Pharlee»

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Nacidos de la prolífica escena psicodélica de San Diego, con Justin «Figgy» Figueroa (Harsh Toke, Arctic) en la guitarra, Dylan Donovan (Sacri Monti) en el bajo, Zachary Oakley (Joy, Volcano) a la batería y Garret Lekas en los teclados. aportando un toque vintage a la exuberancia y desmesura de sus temas, más la portentosa y rabiosa voz de Macarena Rivera que pone la nota del blues más rabioso, publican su debut homónimo bajo el sello Tee Pee Records

PHARLEE construyen una vorágine de hard-rock con ondulaciones a lo largo de sus surcos contagiosos y riffs influenciados por el blues, tejidos con un hilo de psicodelia que se convierte en una bacanal rítmica de proporciones desmesuradas. Influenciados por el hard-rock de los setenta al que le incorporan altos dosis de sonidos psicotrópicos que mitigan con los tonos blues-rock de la voz de Macarena, la que pone orden en el presunto caos que construyen el quinteto. Dinámicos, no dudan en fusionar elementos del sonido de la Costa oeste con el heavy-psych más ácido y corrosivo y el latente espíritu blues. una perturbadora sección de ritmo en la que los músicos cambian sus instrumentos habituales para generan un nuevo espectro de proporciones descomunales. Con ecos que pueden llegar desde Blues Pills, Ruby The Hatchet o Electric Citizen, a  la enajenación lisérgica de Earthless. Toda una locura de disco que volará la cabeza del oyente con sus enajenadas distorsiones y la rabia con la que está ejecutado. 

Está claro que el espíritu de la escena de San Diego queda fielmente reflejada aquí. Músicos que experimentan con instrumentos que no son que utilizan habitualmente y que se dejan llevar por sus instintos, siempre optimistas y fiesteros.

Seis temas no muy largos y que van directos al grano. Solo hay que escuchar los primeros de riffs de “Ethereal woman”, para darnos cuenta de la exuberancia de los californianos.

Dinamismo arrollador con ritmos diabólicos mientras el potente órgano retro trata de poner algo de cordura a un tema que transita a toda velocidad enseñando toda la locura de las bandas de San Diego, y añadiendo una buena dosis del blues-rock más desgarrado. Una bestialidad de tema que deja un rastro de desolación a su paso

“Creeping”, ondula entre los vientos retro con un ritmo frenético, con constantes giros mientras Macarena aporta su magia soul-blues sobre el caos que tiene con ella. La demencia se frena para ofrecernos desarrollos en los que la guitarra libra una batalla con el órgano por llevar las riendas del tema a su terreno favorito.

Otro impactante tema es “Darkness hour”. Algo más luminoso que sus predecesores parece vivir más cómodo en los ecos de los setenta. Nebulosas rítmicas arropan los juegos vocales blues, mientras Zach y su batería parecen no tener freno. Con un aura más humeante, estamos ante un tema del rock más contundente de los setenta ejecutados por músicos que no habían nacido entonces.

Estamos ante una especie de ser nacido de la fecundación entre Earthless y Blues Pills y vestido con trajes retro.

El misticismo y la espiritualidad abren “Warning”, posiblemente el tema más destacable del álbum. En acústico y con elementos orientales, va creando el clima desde su espíritu chamánico, para atraernos a sus surcos. Una vez anestesiados, los pesados riffs y una voz que ahora se torna a tonos ocultistas, van manteniendo una calma tensa que no sabemos cuando puede estallar. La explosiva mezcla de guitarras fluidas y el peso de imponente hammond de Garret, mantienen el equilibrio, mientras las voces sigues hechizándonos. Creando un espacio de fuzz espeso y nebuloso entre los conjuros vocales y la inquietud de las teclas.

El quinteto se atreve con una versión del clásico “Going down”. En mi vida he conocido multiples versiones de éste tema, pero ésta tiene algo de particular. Una sensual versión de baja intensidad. Un registro entre contenido y salvaje que mantiene su esencia blues. Como a cámara lenta, las guitarras hacen sus florituras con distorsiones con la atenta mirada de control del órgano. Un tema que gira más hacia el blues que hacia el rock con el que fue concebido. En su conjunto, una versión de las más contenidas de un tema que se presta a ser salvaje, y a eso no se pueden resistir con un final apoteósico en el que la locura se vuelve a apoderar de PHARLEE en otra bacanal de guitarras salvajes y ritmos infernales.

Teniendo en cuenta que el registro fue grabado en un equipo analógico, puede que nos lleve ante un sonido más auténtico en el que las membranas de los altavoces de nuestro equipo sean puestas a prueba.

“Sunward”, el tema que cierra este debut, vive de una conjunción de elementos. Con vocación retro-rock stonerizada, la banda toma elementos desérticos en una combinación con registros soul-blues enérgicos. Desatando la rabia sobre ese torbellino rítmico que se acelera y entra en bucle. Con una segunda parte con otro aspecto más calmado en el que los sonidos de guitarras psicodélicas se entremezclan con voces más cercanas a momentos west-coast.

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Pharlee – S/T – Snow White Vinyl LP – OUT 4/5/19

Reseña: ELECTRIC BELT.- «Never seen the devil»

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Ya disponible la nueva entrega de ELECTRIC BELT de la cual hace unos días os adelantamos en primicia el tema «Werewoolf woman». Mas de cuatro años habían pasado desde su anterior entrega y el cuarteto de Jaen viene con un disco bajo el brazo más denso y fornido que nunca. Evidentemente la música del cuarteto nace del blues, esos blues herederos de Robert Johnson que han sonado desde hace décadas en garitos de mala reputación en los que se respiraba humo y alcohol. «NEVER SEEN THE DEVIL» sigue rezumando blues, no podía ser de otra manera, pero ahora incorporan elementos de psicodelia y de hard rock así como del rock más clásico. Un sonido sucio en el que las voces aguardentosas crean el clima perfecto que pretenden para el disfrute de los seis temas incluidos en sus surcos.

El disco ha sido co-editado por Cosmic Tentacles, Discos Macarras, Fuzz T-shirts, Odio Sonoro, Spinda Records, Violence In The Veins y Zona Rock Productions, en una labor de ingeniería que finalmente ha dado el fruto deseado, un gran trabajo.

«Tavern sinners lament», ofrece el blues más rudo bajo un ambiente de garito mugriento y sudor. Su propio título nos da idea de por donde van los tiros. Pecadores borrachos y sus lamentos bajo rasgueos de guitarra con un sonido sucio que constituye un sello de identidad de los jienenses. El sonido del medio oeste queda patente en los riffs del tema. Un sonido rudimentario pero efectivo que logra su objetivo con el magnifico groovy rítmico contenido.

Entre el blues-rock y el hard-rock con espíritu boogie, «Werewoolf woman» transucrre a toda velocidad haciendo que nuestras extremidades no puedan permanecer en reposo. Una dosis de ritmo contagioso en vena. con registros vocales más medidos y acompañados de efectivos coros el tema va volviendo al origen del blues más puro con finos solos de guitarra que se clavan en los corazones.  

ELECTRIC BELT, no nació en los sesenta, y como banda del siglo XXI entre sus argumentos están los sonidos más contemporáneos. «The liar goes to church». Combinando vibraciones de hard stonerizado incorporan como te tapadillo momentos de funk y blues rescatados de los setenta. Una efectiva fusión entre sonidos contemporáneos y clásicos sonidos hard-rock. Nuevamente dando pábulo a las guitarras asesinas, en este corte la banda vuelve a mostrarnos el endurecimiento de su sonido.

«Hacia la cueva de los muñecos» rompe la línea de la banda con misteriosos momentos en los que la experimentación y los desvaríos varios, aparecen sobre susurrantes acordes psicodélicos en un enigmático tema en el que los efectos y distorsiones oscurecen unas finas notas de blues psicodélico. He de reconocer que en la primera escucha me dejó algo descuadrado, pero sus silenciosos acordes tienen algo que no sabría definir.

Si hay algún cambio significativo respecto a su anterior disco, este cambio lo encontramos en «Never seen the devil». Mediante el uso de potentes riffs hard-rock de vocación retro setentera, ejecutan un corte más integrado dentro de los estándares del rock clásico. Existe un registro vocal diferente al resto de los temas y, pasados unos minutos el corte desciende a un profundo estado que bien podríamos encuadrar en la pura psicodelia. en este escenario los solos magnetizantes tratan de aturdirnos creando un aura anestesiante. Estos momentos se prestan a una experimentación a la que no nos tenían acostumbrados. Mostrándose más ácidos y corrosivos se van sucediendo los solos humeantes. Un ejercicio de oscuridad creativa en una especie de jam en la que cada instrumento tiene su momento de gloria bajo una escelente producción.  

La vuelta al blues de cantina se produce con «Tired and bored». En un regreso a sus orígenes y a su verdadera vocación los salones sureños quedan reflejados en los acordes de la guitarra mientras los coros replican a las voces. desde luego ELECTRIC BELT consigue crean el ambiente pantanoso con aires de swamp-rock y olor a humedad y sudor producto de su energía.

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Reseña: THE GOLDEN GRASS.- «100 arrows»

a3616118933_16El trío de Brooklin nos sorprende con un EP de edición limitada lanzado para su gira europea de 2019 y que será publicado por In For The Kill Records. Con tres álbumes a sus espaldas en los que han demostrado todo su potencial, ahora nos presentan dos temas inéditos así como unas  demos y sendas versiones de legendarias bandas de los setenta que harán las delicias de los más melómanos.  Imagino que no todo el mundo conocerá a bandas como Buble Puppy, Icecross, Open Mind o Tin House , pero aquí tienen una gran oportunidad para descubrir alguna de estas joyas perdidas del pasado que nada tienen que envidiar a bandas como los aclamados Blue Cheer, todo un referente para muchos, incluidos los propios THE GOLDEN GRASS. Si en su página de bandcamp están disponibles 4 de estos temas, la edición en CD (limitada a 150 copias) contará con los ocho temas.  Una banda que se atreve con versiones de estas leyendas olvidadas tiene que tener mucho valor y talento en sus entrañas, y así lo demuestran aquí. El hard-rock, las resonancias heavy-psych, el blues-rock o el proto-metal adquieren una nueva dimensión con THE GOLDEN GRASS en un trabajo lleno de frescura y gran calidad. Si la corriente retro-rock cada vez suma más adeptos a propuestas, en ocasiones lineales y estereotipadas, estos chicos son un caso aparte, brillando con luz propia. Ellos crean sus temas desde el sentimiento, sin poses, simplemente aman aquella música del pasado y la ejecutan sin sumarse a ninguna moda y dejando patente su propia personalidad.

Entre los temas nuevos que nos presentan, «100 arrows», contiene toneladas de energía hard-rock que recupera las vibraciones de finales de los sesenta y los primeros setenta. Pegadizos estribillos y coros, obtienen un resultado que bien podría recordarnos a algunos momentos Grand Funk con buenas dosis de fuzz. Entre las muchas virtudes de la banda está el buen uso de las voces entre la voluptuosidad de sus brillantes solos de guitarra. Una guitarra que si bien está lo suficientemente afilada no cae en lo salvaje. El equilibrio entre fuerza y sutileza es digno de destacar y de agradecer. El tema está en la línea de sus anteriores discos, sin bajar el nivel de calidad.

«Fast time running» es el otro tema inédito que encontramos en este registro. combinando el rock clásico con luminosas voces y coros evocadores de las vibraciones west-coast de finales de los sesenta. En una ondulación frenética los ritmos se modulan con buen groovy y dinamismo de tintes vintage, siendo conjugados con un descenso a territorios heavy-psych con la guitarra de Michael Rafaliwich repartiendo fuzz y una base rítmica poderosa, especialmente en la cadencia del bajo de Frank Caira. 

Si en el original de los británicos Open Mind se plasmaban sonidos más freakbeat, que evolucionaban a nuevas vibraciones, aquí, THE GOLDEN GRASS, en «Magic Potion», revisa esa versión consiguiendo un corte que mantiene la esencia pero que se inclina mas hacia pesadas resonancias proto-metal. Los acaramelados estribillos y coros se nublan con unos ritmos mucho más difusos y contemporáneos. Las dosis de fuzz siguen estando aseguradas creando un corrosivo y ácido tema.

Si «100 ARROWS» contiene versiones de hace casi 50 años, los de Brooklyn no dudan en incluir el clásico de los tejanos Bubble Puppy «Hot smoke and Sassafras». Publicado originalmente como single en 1968, su nombre fue tomado de una serie americana llamada  «The Beverly Hillbillies», este mismo nombre también fue tomado por otra banda americana, pero eso es  otra historia… Quizás habría que poner en contexto quienes eran Bubble Puppy; de alguna forma eran la respuesta tejana al trabajo que Blue Cheer hacía en California, una formación que cambió su nombre al de Demian, otra mítica formación que aquellos años. Dicho ésto, el tema, que ya forma parte de los directos de THE GOLDEN GRASS desde hace tiempo, le da una vuelta de tuerca respecto a la versión que había aparecido en previamente en el  doble split realizado con Killer Boogie, Banquet y Wild Eyes en 2016 para el sello  Heavy Psych Sounds. En esta ocasión, crean una versión más intensa y expansiva en la que las guitarras asesinas generan una espiral diabólica que llega a convertirse en  casi una jam. Una locura de solos en los que la banda se deja llevar por sus instintos más psicotrópicos doblando la duración del tema hasta más seis minutos.  ¡Salvaje!  

En la versión del CD en la que aparecen cuatro temas más, encontramos una demo de «Cath your eye», tema que fue publicado en su último disco «ABSOLUTELY». Un corte blues-rock que se muestra mucho más crudo, con esa armonía de la guitarra y los pegadizos estribillos y constantes coros sobre ritmos más cadentes a los que de alguna manera, sosiegan y frenan en su ímpetu. Tres instrumentos ejecutados perfectamente que parecen ir cada uno por su lado, pero que consiguen un nexo común. Si, estamos ante un solo riff que se repite y se modula, pero el resultado es sumamente atractivo.

Otro tema inédito que encontramos en la versión CD es «Burn it all away» otra demo anterior al disco «ABSOLUTELLY». Basado en una estructura de blues psicodélico en el que las voces están ausentes y más calmados sin perder esa vocación retro-rock en alguno de sus riffs sonando, efectivamente, como una demo. Una base para desarrollar y que la banda ha querido incluir aquí. ¿Quién sabe si algún día la retomarán incluyendo voces? Desde luego a la banda le gusta eso de publicar maquetas y temas sueltos como lleva haciendo en los últimos años. Aquí parecen reflejar improvisaciones en el local de ensaño como un punto de partida de un corte, que al final fuera desechado.

«I want you body», e sun tema que estaba incluida en el único álbum que publicaron allá por 1971 la formación de Florida Tin House. Heavy-blues directo en menos de dos minutos que aquí THE GOLDEN GRASS lo convierten en uno de doble duración. El hard-rock más troglodita aparece en unos surcos que rezuman polvo y en el que los ritmos que partiendo del blues posteriormente dieron origen al proto-metal que todos conocemos. Un gran homenaje a otra de esas grandes bandas olvidadas durante años y que en los últimos tiempos están siendo descubiertos por muchos nuevos amantes de los sonidos retro pesados. 

El cierre lo pone otra versión, en esta ocasión de una banda islandesa. ICECROSS pusieron patas arriba su isla natal en 1973 su debut, y es otra de esas formaciones que con el paso del tiempo está obteniendo el reconocimiento merecido. La crudeza de su hard-blues, es amplificada aquí en la versión de «Wandering Around» contenida en «100 ARROWS». Imprimiéndole densidad y más melodías vocales, los de Brooklin logran mantener la esencia del tema, en su actualización al siglo XXI. El tema gana en los registros vocales, que aún tratando de ser fieles al original, impregnan sus registros con su sello particular haciendo mas atractivo el tema. Las guitarras asesinas en puro blues-rock y sobre todo la frenética batería de Adam hacen consiguen un resultado redondo en esta versión en directo que recoge toda su espontaneidad. 

Estamos ante el fiel reflejo de una banda que se basa en sonidos que veían la luz hace 50 años revolucionando el mundo de la música, y que son su referente, pero no me canso de insistir, hay que diferenciar a este tipo de bandas de las que solo usas esas referencias como pose, y THE GOLDEN GRASS se diferencia por ello de eso. Son una banda que me enamoró y sorprendió por su frescura la primera vez que escuché un tema suyo hace años, y que a fecha de hoy, sigue sorprendiéndome por su buen hacer. Espero poder ver su directo algún día no muy lejano….. 

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Reseña: REDWOLVES.- «Future becomes past»

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El combo danés de rock pesado de REDWOLVES en su primer disco de larga duración refleja contenido musical con unos sonidos reconocibles y desafiantes. Con su álbum debut «FUTURE BECOMES PAST», el cuarteto trae el rock pesado clásico del pasado al futuro a través de un sonido actualizado, con experimentos dinámicos y una composición de canciones personales que busca lidiar con las contingencias de la vida en un mundo caracterizado por conflictos y paradojas. Formados en 2.012 su música transita por la ola del rock escandinavo del siglo XXI. Temas con melodías pegadizas, una musicalidad virtuosa, enérgica y pesada a la vez. Un registro complejo, que muestra varios aspectos del talento de la banda para escribir canciones con franqueza pegadiza, dinámica y experimentación. Este álbum será fiesta, luz y alegría, pero también desesperación, oscuridad y depresión, y con buena razón. Un desagradable incidente de violencia sufrido por su cantante Rasmus Cundell, dejó un huella a nivel personal que de alguna manera se refleja aquí.. La violencia engendró una espiral de pensamientos depresivos y temerosos, pero también en un nivel más general, el incidente inició una contemplación con respecto a las posibilidades de un mundo que parece hostil y destructivo.

Con gran influencia en su sonido del hard-rock clásico de lo setenta y especialmente de Bad Company (solo hay que escuchar la voz de Rasmus), REDWOLVES no duda en usar elementos desérticos y mucho blues-rock a la vieja usanza, con momentos que se acercan a Hellacopters.

«Plutocrazy«, con enérgicos riffs  y una cadencia vocal cercana a Paul Rodgers es toda una descarga de hard-rock con un toque arenoso y melodías cuidadas. Brillantez en coros y estribillos con voces en «falsetes» efectivos y dicharacheros.

Temas como «Rigid generation» o «Fenris» son pura energía hard-rock setentero a la vieja usanza. Con un aroma blusero en sus entrañas, y un fantástico groovy vocal,  los pegadizos estribillos y sus fuertes ritmos con sabor al medio oeste, se impregnan de fuzz, de boogie-rock y algún elemento heavy-rock en «Fenris», ¡todo un trallazo de tema!.

A pesar de que muchas de las canciones se originan en este estado depresivo, uno todavía percibe un camino hacia la luz en la música, y es esta firme esperanza un reflejo en el disco. Como los aspectos positivos de la vida pueden poner la depresión, la desesperanza y la contingencia en perspectiva, la negación de la vida también puede poner la perspectiva en la alegría y la luz: «Especialmente porque todos pereceremos pronto, debemos insistir en vivir, festejar, amar y no a ser conquistado por la oscuridad, el odio y la destrucción «, explica la banda. «Y por lo tanto, necesariamente debemos buscar salir de la oscuridad de nuevo».

«Pioner» describe estos estados, con enigmáticos pasajes psicodélicos en los que el blues está presente. Casi a cámara lenta, el tema explora brumas pantanosas en las que REDWOLVES incorpora fornidas guitarras con solos magnéticos sobre esos calmados espacios de mirada interior.

En una linea parecida encontramos uno de los temas mas bellos y destacados del álbum. Los tenues acordes de «Voyagers» son acompañados de unas voces que evocan a la mismísima Joni Mitchel en una intimista versión masculina. Acústico con una lírica vocal impactante, el tema transmite sentimiento perturbador. El sosiego y el bucolismo, poco a poco van elevando su tono guiados por atractivos solos de guitarra que arrastran y violentan un tema lleno de sentimiento con su fuerza. Voces desgarradoras y coros líricos acompañan la erupción sonora. Fuego y contundencia que se apagan en un gran vacío.

«Farthest from heaven» nos devuelve la fuerza hard-rock más brumoso con voces líricas entre una espesa instrumentación. Un torbellino rítmico, y difuso entre el Paul Rodgers más operístico y el puro desert-rock más estruendoso.

El disco concluye con toda la energía y fuerza que contiene «Temple of dreams», en el que misteriosas atmósferas son exploradas por registros cercanos a Bad Company en una combinación de hard setentero con postulados arenosos.

«FUTURE BECOMES PAST» es publicado por Argonauta Records.

REDWOLVES lo componen: Rasmus Cundell (vocals), Simon Stenbæk (guitarra), Nicholas Randy Tesla (bajo), Kasper Rebien (batería).

 

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CRYPT TRIP.- «Haze county»

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El trío de Texas vuelve a la carga después de su alabado y aclamado «ROOSTOCK», con su nuevo álbum «HAZE COUNTY» via Heavy Psych Sounds. Toda una exploración sonora en la que los ecos de la música americana de los setenta están presente bajo sonidos hard-rock, sureño y rock rural sin complejos. Nueve temas con vida propia que aún teniendo un denominador común, cada uno se presenta como único y diferente. Haciéndonos retrocer a la música con la que muchos hemos crecido y de la que tantos y tantos grupos han mamado.

Reverberaciones James Gang, ecos sureños en linea Lynyrd Skynyrd, o Marshall Tucker Band (especialmente éstos últimos), momentos country-rock evocadores de The Byrds o Flying Burritos Bross, sin olvidarse de sonidos clásicos zeppelinianos hacen de «HAZE COUNTY» un disco singular y maravilloso lleno de frescura y luminosidad en el que no falta el fuzz y los ecos psicodélicos. Sonidos que se insertarán en tu mente y alma con la lírica y potencia de tonos «vintage».

Las primeras brisas sureñas vienen de la mano de «Forward». Escasos dos minutos llenos de luz en los que una guitarra campestre nos hace presagiar todo lo que está por venir. Aquí ya nos damos cuenta de que los discos de Marshall Tucker Band formar parte de la colección de CRYPT TRIP.

A continuación «Hard Times» recupera la esencia del rock que se hacía en los Estados Unidos en los setenta Esencia americana con amables voces y ritmos que se repiten sin resultar empalagosos.  Un tema con una cadencia que le lleva a inclinarse a momentos Quicksilver Messenger Service, para mostrarse más floridos en un guiño west-coast. Unos riffs que me recuerdan el tema «Get Back» de The Beatles dan un giro al tema, sin perder la vocación californiana del tema. Buenos riffs ácidos  y un gran dinamismo hacen el resto.  El trabajo de la batería de Cameron Martin es algo digno de destacar, y prueba de ello es la voluptuosidad con la que abre «To be whole». Haciendole sombra al maravillosos solo de guitarra de Ryan Lee, la exhuberancia de los tambores brilla con luz propia en un corte en el que la banda combina sonidos west-coast con ritmos sureños. Unos riffs pegadizos en los que la intesidad lucha con la brillantez se postran ante la dulzura vocal para resurgir de sus cenizas en una espiral infernal, desdoblandose y alargándose hasta el infinito en una lucha de igual a igual con el poderoso y diobólico ritmo.

Si algo encontramos en «HAZE COUNTY» son constantes cambios de ritmos y riffs pegadizos. «Death after life» con un nítido guiño a Cream en alguno de sus riffs va serpenteando entre el legado de Eric Clapton y Duane Allman. Como si Cream se vistieran con sombrero y camperas sureñas, en un ir y venir entre vibraciones de los británicos y bourbon de cantina de cualquier estado del sur. Una aplastante luminosidad que nos incita a sentir el calor del medio Oeste. y su Texas natal.

Una combinación de boogie, hard setentero y acidez encontramos en «Free rain». Garra vocal con un gran trabajo de Sam Bryant a las cuatro cuerdas. Hirientes solos en los que el fuzz se nos clava con toda la crudeza posible, para nuevamente para llevarnos a momentos a caballo entre Eagles y James Gang con una guitarra imperturbable. Unos riffs ondulantes que solventan con precisión el tránsito del tema mientras la voz aparece chillona en un variado derroche de energía y rock and roll.

Dentro de la escena contemporánea encontramos muchas bandas que llevan la etiqueta «retro» colgada, pero ésta etiqueta no sería válida para definir una banda como CRYPT TRIP. Aquí nos encontramos a tres tipos que crean su música con honestidad, sin pretender una pose. Es algo simple, los tejanos crean su música desde sus sentimientos y eso se nota en los temas de «HAZE COUNTY». Si, para muchos estos sonidos nos son familiares, pero considero que hay que valorar cuando realmente una banda siente la música que hace y cuando tratan de copiar., aunque cada uno será libre de valorar esta afirmación.

Alguien que es capaz de crear temas como «Word shot» en las que los riffs de gente como Status Quo pueden venir a nuestra cabeza, combinándolos con ecos de Marshall Tucker Band o Allman Bross,  no puede ser una copia. Rock and roll conviviendo con rock sureño y calmados momentos campestres en un frenesí rítmico en el que los solos se salpican por encima de una batería inquebrantable, con dulces armonías cercanas al country-rock.

Unas resonancias que encontramos también en «16 Ounce blues». otro corte country-rock que rezuma vibraciones sureñas con ritmos más propios de Flying Burrito Bross

Si al comienzo hablaba de The Byrds, «Pastures», es uno de los motivos. Acústicos momentos de belleza floral, donde los prados y flores se ven reflejados desde una mirada sosegada sentados en un porche de una cabaña con el horizonte ante nosotros. Un momento para la melancolía en algo menos de dos minutos.

La recuperación de las vibraciones hard-rock la encontramos en «Gotta get away». Una conjunción de hard con inclinación stoner y rezumante de aromas sureños. guitarras ácidas con voces campestres en una mirada hard-psych en otro tema ondulante y vistoso donde la acidez de la guitarra está presente en otro tema que refleja el potencial rítmico de la formación de Texas. 

«HAZE COUNTY»  fue grabado y mezclado por James Campbell en los Estudios Cibolo en San Antonio, Texas. Masterizado por Jerry Tubb en Terra Nova Digital Audio en Austin, Texas, usando un equipo analógico de alta calidad en cada etapa de producción para obtener el mejor sonido «vintage» posible. 

 

 

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