Reseña: GREEN DESERT WATER.- ‘Black harvest’

Los asturianos GREEN DESERT WATER nos presentan un álbum con canciones vestidas con ropajes modernos, pero que esconden unas entrañas de puro hard-rock psicodélico 70’s y unos genes de blues ácido. Desde sus comienzos, la banda ha ido modulando su sonido, y ahora, unos años después, las cabalgatas psicodélicas dejan un mayor espacio a las andanadas de hard-rock crudo, con una innegable alma Stoner. ‘BLACK HARVEST’ contiene melodías que te sonarán familiares, desde guiños a Fleetwood Mac, hasta pleitesías a los legados de Hendrix y Sabbath, como emocionantes momentos de blues lisérgico. Con estos ingredientes, te será difícil escapar  a su poder de seducción, ya que tras unos minutos, te encontrar atrapado en un mundo seno de sensaciones. Todo un crisol de referencias a las que los de Oviedo no quieren renunciar, para transformarlas en un relato personal lleno de autenticidad. Porque GREEN DESERT WATER es una banda que suena a honestidad, y que pone todo su amor en cada nueva canción. Canciones con un aspecto duro y contundente, pero que están empapadas de bourbon y humo cannabico. Con el encanto de que cada canción te sonará familiar, probablemente dirás…. ¿Qué es esto? ¿A qué me suena? y rápidamente te contestaras, ¡¡¡es igual!! ¡¡Me gusta!,¡¡es cojonudo!! Esa es la magia que tiene este poderoso álbum de rock sin aditivos, a la vieja usanza, pero sin desdeñar las nueva vibraciones pesadas.

‘BLACK HARVEST’ está disponible vía SmallStone Records.

GREEN DESERT WATER son: Juan Arias García (bajo fuzz) , Dani Barcena (batería, percusión), Kike Sanchís (guitarras y voces)

Invitados: Kent Stump (WO-FAT) (guitarra adicional) y Álvaro Barcena (coros).

‘Sacred tree’ oscila entre rabiosos golpes de Stoner, blues y hard rock desgarrado y humeante. Midiendo los tiempos y la fuerza de cada pasaje, el tema serpentea entre coros y vibrantes estribillos que galopan a lomos de una montura de rock salvaje y ácido hasta las trancas. Solos asesinos, oscuros momentos pesados, y un ritmo trepidante, conforman una canción notable y fascinante con sabor a 70’s.

Empezando donde lo dejó el tema anterior, ‘Dead sacred tree’ nos golpea con pesados y lentos riffs de tono Sabbath y una ahogada voz cazallera, de puro blues humeante. Solos salvajes se mezclan con golpes de Stoner-doom plomizo y parsimonioso.El tema ofrece una atractiva melodía para completar su seductora imagen.

Con una apertura que me recuerda el clásico ‘Oh well’ de Peter Green, ‘Two many wizards’ nos devuelve el blues stonerizado entre nebulosas heavy-psych. Midiendo los tiempos para que el tema no pierda su tempo, consiguen un corte rabioso en el que el ritmo variante se encaja con total esmero. Un tema directo y potente que te dejará noqueado una vez más.

‘Black Harvest’ nace de una gruesa y cadente línea de bajo que nos indica el camino hacia un bosque lisérgico.Turbio y envuelto en nebulosas cannábicas, el tema nos narcotiza con hipnóticos riffs. Aquí los asturianos se lo toman con calma antes de central el verdadero espíritu del corte y no es otro que un compendio de rock ácido y pesado con salpicaduras de blues. Unas bases que se repiten en la mayoría de las canciones, pero que, en cada ocasión, nos ofrecen un resultado diferente.

Una galopada inicial nos empuja hacia una ladera Stoner-doom en ‘The whale’ . Despeñados por esa pendiente el tema prosigue por entornos más tupidos y chispeantes a golpes de heavy-blues .

El hard rock pegadizo ‘Shelter of gurú’ nos recuerda que estos chicos se manejas bien en aguas retro. Cuidando las melodías vocales el corte suena a puro rock 70’s. Con un ritmo completamente contagiosos, el tema se muestra lascivo, seduciéndonos con descaro hasta sumergirnos en un escenario de blues chamánico. Con humeantes nebulosas pantanosas, el tema desprende intoxicantes brebajes que acaban por aturdirnos. La canción se despierta del letargo par, como una estampida de búfalos, arrollarnos con hordas de heavy-rock rugoso y trepidante.  

‘Soul blind’ a modo de epilogo, se desarrolla sobre una estructura de blues ácido pero cálido y reconfortante. Con bellos acordes de guitarra, GREEN DESERT WATER parece regresar a sus origines mas primitivos para calmar nuestros sentidos con un gratificante bálsamo sonoro. En la segunda mitad, el corte despierta con una espiral de riffs que elevan la temperatura y nos devuelven a ese ambiente vintage llegado de lo mas profundo de los 70’s. Cortando súbitamente la hemorragia rítmica, el corte frena por sorpresa y nos deposita en una cálida y psicotrópica atmósfera mas propia de los mismísimos FREE.

Green Desert Water

Small Stone Records 

Reseña: SPACELORD.- ‘False down’

Marcado por el sonido de Led Zeppelin y su faceta acústica, las vibraciones hard-rock 70’s se fusionan con elementos del Seattle de los 90’s en ‘FALSE DAWN’ el nuevo álbum de SPACELORD. Una nueva dualidad tantas veces utilizada por las bandas en su sonido, pero que en esta ocasión resulta reconfortante. Con la curiosidad de ofrecer una portada cósmicamente evocadora que no fue creada por manos humanas, sino que fue generada por un programa de IA llamado Artbreeder es una curiosidad que despierta mi atención y me hace reflexionar sobre el mundo al que nos dirigimos. ‘FALSE DAWN’ es un álbum sólido y evocador que reúne las muchas influencias de la banda, desde el rock ácido de los años 70 como Zeppelin y Sabbath hasta el sonido oscuro y pesado de Soundgarden y Alice in Chains. Cualquier seguidor de la banda percibirá que aquí existen menos vibraciones stoner, pero por el contrario, el hard-rock y el blues adquieren un mayor protagonismo de una narrativa oscura, que refleja el dolor por la pérdida de un familiar, lo que lo hace un trabajo más reflexivo y contenido. Marcado por ese registro vocal cercano al de Robert Plant, SPACELORD construye canciones psicodélicas en las que los elementos acústicos aportan un mayor sosiego que el que encontramos en sus álbumes precedentes. Un ejemplo mas de que no necesitas grandes distorsiones y riffs pesados para crean buena música. ‘FALSE DOWN’ es un álbum sincero y preciso, que nos ofrece otra forma de música, reflejando las distintas influencias de una banda que no se pone barreras a su creatividad y que compone canciones sin complejos. Todo un soplo de aire fresco que enriquece a una escena, a veces, demasiado estereotipada.

‘Enemy lines’ abre el álbum con unos acordes acústicos que no tardan en sucumbir a un sonido más propio de Led Zeppelin. Hard-rock 70’s de manual aderezado con buenas voces y una atmósfera algo difusa. Con leves tonos sureños y algo de slide, el tema habita en una atmósfera rural en la que el blues también está presente.

Con una misteriosa y extraña introducción, ‘Broken teeth ritual’ nace entre efectos y distorsiones con unos tambores que nos hacen presagiar una hecatombe sonora. El espíritu Zeppeliniano se deja llevar en esta ocasión por una ruta más psicodélica. Con elementos más propios de los 90’s el tema se mantiene contenido en su oscura atmósfera, ahí el fuzz hace acto de presencia para poner la nota turbia a una armonía repetitiva, pero a su vez oscilante.

Si algo tiene este álbum son temas en los que los acústicos nos trasladan a algún lugar en el medio oeste. ‘How the devil got into you’ es uno de ellos, aquí los riffs pesados desaparecen en beneficio de efectivas armonías vocales. Un ritmo sutil acompaña los devaneos de la guitarra acústica y la voz. ¿Para que más? Si el resultado es satisfactorio.

‘Breakers’ cambia el estado de ánimo con suaves melodías y una apacible instrumentación.  En la dualidad 90’s 70’s SPACELORD parecen manejarse a la perfección, y este tema es la prueba palpable de ello. Entre la melancolía y la esperanza el corte habita en una oscura atmósfera trasmitiendo todo el desasosiego a modo casi de balada.  Psicodelia, grunge y rock clásico, unidos en tema gris que parece acariciarnos con sus melodías prescindiendo de la pesadez.

Nuevamente utilizando los acordes acústicos, ‘Crypt ghost’ nos devuelve a un escenario sombrío a caballo entre el Seattle de los 90’s y las vastas campiñas. Cálido y susurrante, el tema eclosiona en momentos de mayor intensidad sin perder su halo psicodélico. Marcado por el registro vocal de Robert Plant, las vibraciones mas pesadas descansan mientras la banda muestra su faceta más sosegada. El buen trabajo de las voces complementa y da brillo a una canción sencilla, pero toda su magia intacta.

‘All night drive’ se construye con medios tiempos, entre vibraciones Stoner y hard-rock con un manto psicodélico cubriendo sus armonías. Otro corte con entrañas sólidas que no nos abruma con su pesadez. La banda mantiene la tensión en unos pasajes serpenteantes que no terminan de subir las revoluciones. El resultado es un espacio chamánico en el que el ritmo colorista, Contrasta con la languidez de alguna de sus melodías. Aquí encontramos alguno de los momentos más ácidos de todo el álbum.  

Entre locuciones radiofónicas y coros celestiales, ‘M-60’ mantiene el suave espacio psicodélico. Nuevamente decantándose por lo que parece ser una pseudo-balada, SPACELORD crean otro interesante corte en el que el espíritu de los 70’s se mestiza con vibraciones mucho más contemporáneas. sumergiéndose en un sonido más grunge el corte tiene ramalazos de fuerza y unas voces desgarradas transmitiendo toda su rabia. Sonidos alternativos, dosis de fuzz, psicodelia…Seguramente aquí encontremos todo un crisol estilístico, un arco iris que bien podría definir el verdadero sonido de SPACELORD. El tema sucumbe finalmente a los psicotrópicos ofreciendo pasajes más lisérgicos y envolventes sin que por ello su fuerza se vea alterada.

Si una de las características del álbum es el buen trabajo de las melodías acústicas, ‘Starswan’ es el perfecto epílogo para completar un álbum solvente. La suavidad de la guitarra acústica pone el cierre acompañado por una voz profunda que logra transmitir sentimientos, algo muy presente en este decente álbum.  

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spacelordband.com

Reseña: CANYYN.- ‘Canyyn’

Con la madurez de una banda consolidada, CANYYN compone un álbum que no parece ser el debut de una banda, ya que la calidad y maestría en la composición de los temas, y una correcta ejecución, hace pensar que estemos ante un álbum de una banda veterena. Conjuntados, sus tres miembros, desgranan canciones de heavy-blues crudo y primitivo, a las que enriquecen con torrentes de riffs Stoner-doom. Su inequívoco aroma a 70’s, no impide que la banda abofetee al oyente con el descaro y la fuerza de sus riffs. Impregnando sus canciones con sustancias psicotrópicas, las mismas se desarrollan casi a modo de jam, pero CANYYN consigue ensamblarlas con destreza con infinitas texturas y rangos dinámicos, para hacerlas fascinantes. Buenas voces derrochando garra, solos asesinos y un poderoso y pesado ritmo, son el tridente que les da la gloria. Sonidos de la vieja escuela difuminados por embestidas stoner de suma virulencia se codean con momentos de puro heavy rock sudoroso en los que el trio inserta infinitas texturas y rangos dinámicos, reflejando sus influencias. Un magnífico debut que esperemos sea solo el preludio de una brillante carrera, talento, no les falta. El trío se siente cómodo componiendo temas largos, ahí es donde se deja llevar por sus instintos, para sacar todo el talento que atesoran.  Aquí el rock ácido se viste con harapos Stoner para celebrar una fiesta de rock directo, porque sus temas son crudos y narcóticos, pero también divertidos. Este debut es de esos álbumes que te atrapa, derrochando sentimientos y golpeando tus neuronas provocando un trance narcótico, del que no querrás escapar

CANYYN son:

Dan Rovak – Voz y bajo
Mike Fetzer – Guitarras, coros
Dan Schergen – Batería

El álbum ha sido producido por CANYYN y Paul Aluculesei, mezclado por Paul Aluculesei y Mike Fetzer, masterizado por Carl Saff, con un arte de portada obra de Jocelyn Wayer y un logo de  Steven Yoyada.

‘Bring me down’ nos deja claro a las primeras de cambio por donde camina el sonido del trio de Illinois. Fuertes ganchos de heavy-blues y hard rock suben la temperatura envueltos en un manto Stoner. Aquí, los potentes riffs y sus atronadores tambores nos ofrecen momentos llenos de crudeza que beben del inagotable manantial de los 70’s. Con la fuerza de una banda Stoner contemporánea, CANYYN crean un corte vintage con elementos modernos de la escena pesada, pero con unas entrañas de hard-blues primitivo. En la primera impresión el trabajo de las voces golpea mis neuronas. Crudo, pero efectivo, el tema me invita a seguir explorando. No faltan los guiños lisérgicos en un tema que en sus siete minutos nos ofrece distintos alicientes sonoros.

Tras la aplastante apertura del corte anterior, ‘Wages of sin’ nos invita a explorar insondables espacios de blues psicodélico. Una atmósfera viscosa y con aroma a pantano, sirve de espacio para desarrollar el amor por el blues que se percibe en la mayoría de las canciones. Con ese espíritu 70’s, el trio, salpica de solos ácidos y tema con unas entrañas impregnadas de psicotrópicos. Narcótico, pero pesado, la canción se desarrolla entre pasajes vocales llenos de sentimiento y fuerza. Sólido y envolvente, sus ganchos heavy-blues, te abofetearán con la garra y fuerza que contiene cada acorde y cada riff.

Con un sonido más contemporáneo, ‘Crush your bones’ golpea con sus rifss Stoner para, como su propio nombre señala, aplastar tus huesos. Mostrando su lado más pesado, su base Stoner-doom, se adereza con buenos solos asesinos, creando un tema arrollador.

La apertura heavy-rock de ‘In Deep water’ noes solo un espejismo de lo que nos encontraremos en sus surcos. Con un carácter hipnótico, CANNYYN golpea una y otra vez repitiendo el mismo riff. Estribillos pegadizos y embestidas de fuerza, van construyendo un corte Stoner de alto octanaje. Uno de esos temas capaces de provocar esguinces cervicales y que deja exhausto al oyente. Turbio y difuso, aquí el sonido de la banda se aleja del blues y la psicodelia para golpear con contundencia.

Los nueve minutos de ‘Through the leaves’ retoman los genes psicodélicos de los de Illinois. Envolvente y con una neblina difusa, el tema se construye sin prisas. Buenas voces nos llevan a un espacio sonoro crudo y primitivo. Aquí la banda se siente cómoda siguiendo los estándares de los pioneros del heavy-blues de los 70’s. Tosco, pero con el suficiente poder de seducción como para atraparte en unos surcos llenos de psicodelia pesada y hard-rock. Su pegadiza armonía es otro de los avales de uno de los cortes más fascinantes de un debut impactante.

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Reseña: NEON BURTON.- ‘Mighty mondeo’

Es una lástima que la horrorosa portada sea la carta de presentación de un álbum sobresaliente de psicodelia pesada. Dicho esto, ‘MIGHTY MONDEO’ es una grata sorpresa de una banda desconocida para mí, y que de inmediato me ha cautivado con sus mágicos temas. Seis canciones llenas de magnetismo que rápidamente te atrapan entre sus narcóticas atmósferas proporcionando al oyente un asombroso mundo sensorial. Delicados y sin prisa para hacer eclosionar las canciones, los alemanes dotas a sus canciones de bellas y seductoras melodías entre notas de blues y riffs pesados. Destacando dentro del conjunto el magnífico trabajo de la guitarra, NEON BURTON sigue la estela de bandas como Colour Haze o My Sleeping Karma, ofreciendo al oyente un éxtasis sonoro con el que dejarse llevar. Un álbum chamánico que utiliza algunos estándares de la psicodelia pesada, pero que no reniega del legado de los sonidos vintage de los 70’s con un resultado cautivador. El álbum contiene momentos hipnóticos, pero sobre todo tiene canciones bien construidas, que nos susurran haciendo que atravesemos esa dimensión sensorial que hace que nuestra mente reciba gratificantes sensaciones. Finas texturas que no dudan en explorar territorios cercanos a la frontera del post-rock, pero que a su vez vez de la inagotable fuente del hard-rock de los 70’s en su vertiente más lisérgica. NEON BURTON crea un álbum conceptual que explora los límites de la naturaleza en el Mighty Mondeo, su ángel de la guarda en aguamarina. A través de la tundra intacta, pasan la noche eterna con lobos aulladores en Siberia y dejan que las montañas y los mares les muestren cómo ser. Además, se sumergen profundamente en lo desconocido en una batisfera y dan forma al sonido de una naturaleza hostil al borde del ahogamiento. Después de un viaje a través de la conciencia humana donde uno prueba la luna, nada a través de la aurora boreal y es arrastrado por la gravedad cero, regresan a los acantilados de Grecia y finalmente se recuestan al sol, contando las nubes.

El álbum fue grabado NEON BURTON and Chris Brenk en Sofa Records Studios, Mezclado por NEON BURTON. Masterizado por Fabian Plaetlin. El arte de portada es obra de Canvas painting y Thumpah Lee

NEON BURTON son: Henning (voz/ guitarra), Simon (bajo) y Emil (batería)

 Dew Drops’ directamente nos sumerge en un bosque plagado de hongos mágicos que con sutileza van llenando la atmósfera de sustancias psicotrópicas. Pausado y marcando sin prisa cada acorde, consiguen mostrarnos un asombroso mundo sensorial que nos acaricia proporcionándonos un estado de relax. En un lento génesis el tema parece transitar por un plácido Jardín del Eden que nos proporciona gratificantes sensaciones. Una evolución lenta que va engrosando su sonido sin perder sus bellas melodías. Sin duda, una canción repleta de balsámicas sensaciones para el oyente.

En ese escenario psicotrópico, ‘Sundazed’ se adorna con ritmos de vocación kraut sin perder su espíritu psicodélico. Gratificantes pasajes de guitarra se superponen junto a una pulsante línea de bajo. Mas dinámico que el corte anterior, pero con una intensidad contenida, los alemanes a persisten en la exploración de atmósferas heavy-psych con gran destreza. La lenta mutación del sonido a un escenario más pesado se realiza con una transición acertada para llevar al oyente en volandas al sitio que NEON BURTON quieren. Susurrante y chamánicas voces afloran a lo largo de ocho minutos sumamente gratificantes. Sus cuidadas melodías de carácter 70’s encajan a la perfección en la trama argumental de un corte que modulándose con suma destreza ofreciendo fascinantes ritmos. Sin duda, un tema que muestra toda calidad de los alemanes en esto de los sonidos heavy-psych.

‘Neon Sleep’ con la participación de Thumpah Lee nos devuelve a esos insondables entornos psicodélicos. Ensoñadores pasajes de sumo magnetismo nos proporcionan un estado de bienestar ejerciendo de bálsamo para el oyente. Dejando patente de nuevo la calidad de la base rítmica, el tema nos acaricia protegiéndonos con el grueso, pero profundo sonido del bajo y voces aterciopeladas. Casi en un entorno que coquetea con el post-rock NEON BURTON siguen la estela de bandas como MY SLEEPING KARMA para llevarnos a un mundo mágico rebosante de belleza. Un cierto misticismo entre sus surcos hace que caigamos rendidos a su propuesta sonora. Chamánico pero monumental en sus riffs en tema fluye entre pedales y efectos impregnándonos de sustancia narcóticas que proporcionan un placentero estado de relajación. Aromático y colorista, el tema funciona con soltura como si de un mantra se tratara. De nuevo, la calidad de su guitarrista queda patente.

Un crujiente bajo abre ‘Trans Siberian Express’. Un tema que nos golpea con un sonido difuso y pesado que contrasta con los cortes anteriores. Siguiendo los dictados del Stoner instrumental, las voces melodiosas amortiguan la fuerza de sus sólidas entrañas. Manejándose a la perfección en las aguas de la psicodelia pesada, NEON BURTON ofrecen su lado más turbio y plomizo en contraste con sus melodías sosegadas. En una bajada de intensidad, el tema explora ensoñadores entornos sonoros con calmados desarrollos heavy-psych que traspasan esa dimensión sensorial que hace que nuestra consciencia viaje a mundo paralelo en el que todo fluye plácidamente.  Tras momentos instrumentales, las voces parecen desatar la furia con la llegada de difusos y pesados riffs en una atractiva combinación instrumental-vocal.

Un ritmo casi Funky sirve para introducirnos en ‘Mighty Mondeo’, otra nueva etapa en esta exploración de vibraciones psicodélicas. Aquí las guitarras se desdoblan con magnéticos pasajes que sirven de gancho para sumergirnos en un nuevo estado narcótico. Viajando a los 70’s la cadencia rítmica llena de color un tema con cierto aroma vintage. Colorista y con contagiosos ritmos, el wah wah nos seduce antes de embadurnarnos con ácidos solos de guitarra para activarnos en esos ritmos retro llenos de gancho. La voz más desgarrada oscila entre la calma y la rabia por momentos. De nuevo el descenso a los abismos lisérgicos con pasajes chamánicos con tonos de blues pantanoso.

Bathysphere’ cierra el álbum con un torrente de riffs pesados que van mutando a un escenario más ensoñador. Potentes ritmos dejan paso a ensoñadores pasajes en los que la psicodelia nos envuelve con tonos chamánicos en una especie de jam. Ondulante y rítmico su guitarra rezuma sustancias ácidas entre una base rítmica sólida que sustenta el tema. Tras una parte central en la que la psicodelia se adueña del tema, éste, retoma la rugosidad de sus riffs, ofreciendo un aspecto más rudo sin perder su vocación psicotrópica.

Neon Burton

Reseña: GREEN LUNG.- ‘Black Harvest’

Dos años después de su alabado Lp debut, los británicos obsesionados con el horror folclórico han resurgido de sus catacumbas abigarradas armados con docenas de riffs recién tallados. ‘BLACK HARVEST’, la secuela de ‘WOODLAND RITES’, es una reinvención más colorida del sonido de la banda.‘Este nuevo álbum de GREEN LUNG viene cargado de ganchos que seducen al oyente con un arco iris de sonidos vintage. Temas enérgicos con aroma retro sobre una base hard-progresivo, heavy-rock y acertadas melodías vocales. ‘BLACK HARVEST’ es un álbum dinámico, retro y lleno de alicientes que rápidamente te atrapan en un viaje al final de los 70’s y a la época dorada del heavy-rock. En cuatro cortos años de existencia, GREEN LUNG ha surgido de la oscuridad del heavy underground del Reino Unido para convertirse en una verdadera banda de culto con seguidores devotos. El éxito y los elogios que recibió su álbum debut ‘WOODLAND RITES’, tienen ahora la confirmación de que no estábamos ante la ’flor de un día’, sino que nos encontramos ante una banda solvente y creativa, que no solo se queda en el binomio Sabbath-Purple, sino que explora los vestigios del hard-progresivo de los 70’s para enriquecer su sonido de puro heavy-rock. El gran trabajo melódico, la capacidad para arreglar las canciones, y la impactante producción, junto a la fuerza de sus impactantes riffs, hacen de ‘BLACK HARVEST’, un serio candidato a colmar las listas de mejores álbumes del año.  Hartos de apuestas repetitivas y de álbumes que suenan igual, los británicos no dudan en incorporar pasajes de órgano más propios de Atomic Rooster, para envolvernos en una atmósfera que no tiene reparos en coquetear con momentos folk. GREEN LUNG son pura energía, pero también son una banda fresca y auténtica, una banda que sabe componer canciones, y sabe presentárselas al oyente, para que este, caiga rendido a sus pies.

Grabado en Giant Wafer Studios en la zona rural de Gales central en el transcurso de dos semanas con el productor Wayne Adams, es un disco más expansivo y texturizado que cualquier cosa que la banda haya hecho antes, con una calidad cinematográfica y más atención. Todas las muestras se obtuvieron del campo local y de instrumentos encontrados en el estudio, incluida la inquietante voz de apertura de ‘The Harrowing’, que se grabó por capricho después de que la banda irrumpiera en la iglesia local (se puede escuchar el órgano crujiendo de fondo). El álbum fue grabado a finales de otoño, y la atmósfera estacional se filtró en una música, que huele a brumas, hojas caídas y la gloria derrumbada de los cementerios Magnificent Seven de Londres, la ciudad a la que la banda llama hogar.

Masterizado por John Davis en Metropolis (Led Zeppelin, Royal Blood), ‘BLACK HARVEST’ viene empaquetado en vidrieras del renombrado artista Richard Wells (, y está disponible en formatos de CD y vinilo plegable.

Ferozmente independiente, la banda rechazó un contrato con un sello importante y, en su lugar, optó por lanzar ‘BLACK HARVEST’ con el sello finlandés de culto Svart Records. Recientemente, encabezó la lista de álbumes de pedidos anticipados de Bandcamp«Es el último bastión de la industria de la música», dice Templar sobre el servicio ético de transmisión y venta de música, que ha sido un salvavidas para los artistas más pequeños durante el año pasado. “Hemos ganado más dinero con eso que con el anticipo que nos ofreció un sello importante”, agrega. “No estamos tratando de ser una gran banda de rock convencional; solo estamos tratando de hacer nuestras pequeñas cosas. Pero esa cosita se siente como si estuviera creciendo todo el tiempo «.

GREEN LUNG son:

Tom Templar (voz)
Scott Black (guitarra)
Joseph Ghast (bajo)
Matt Wiseman (batería)
John Wright (órgano)

Los británicos nos introducen a su nuevo trabajo con los cantos rituales de ‘The harrowing’ . con la voz, algunos efectos y el profundo sonido del órgano crean un breve corte de hard-rock vintage. Una pequeña locura a modo de apertura que inmediatamente nos enlaza con el siguiente tema.

Instalados en los ecos retro, ‘Old Godfs’ se muestra esplendoroso por una senda hard-progresiva. Rifss potentes y unas voces y coros completan un tema impactante y versátil en el que los británicos dan el do de pecho.  Sus espirales diabólicas y las melodías vocales nos llevan a un escenario más propio de cuentos y leyendas del pasado en el que el heavy-rock más impactante se enriquece con bellos desarrollos prog.

Balanceándose en una dualidad en la que el heavy-rock se fusiona con riffs stoner, ‘’Black harvest’ mantiene el sabor añejo entre densos y pesados riffs. Poniendo la nota de color con el sonido vintage de esos maravillosos teclados el tema avanza con fuerza. El sonido de la canción, sin duda puede grosso modo resultar familiar, pero GREEN LUNG dejan patente su clase para hacerlo atractivo y personal. Voces, cambios de ritmos, teclados pastorales y riffs pesados conforman un denso tapiz sonoro con olor a 70’s con el que rápidamente conectan con el oyente.  Solos virtuosos de puro heavy-rock clásico, buenas melodías, tambores explosivos y un bajo que cruje en cada nota crean una canción llena de gancho.

En una impostada bajada de revoluciones, ‘Reapers’ parte desde la calma, para despeñarse por un precipicio de riffs hard-prog. Rock de alto octanaje con cuidados pasajes en un frenesí sonoro que mira al pasado. Aquí el legado de Sabbath aparece entre coros con falsetes y un ritmo trepidante.  

En un álbum de estas características, no podían faltar pasajes acústicos que miran al folk. Así ‘Graveyard sun’, es una especie de balada pesada que combina esos elementos folk con oleadas de riffs pesados. Sus atmósferas ensoñadoras están impregnadas de una épica oscura y atrayente.

En un oscuro e inquietante entorno nebuloso, ‘Black Harvest’ se despeña entre riffs de puro heavy-rock por una senda contenida pero pesada en la que los elementos doom y progresivos afloran con natural.

‘Upon the altar’ vuelve a ofrecernos esos tonos de vocación proto-metal aderezados con la atmósfera vintage que preside el álbum. Conjugando elementos Sabbath, con tonos más propios de bandas como Kadavar, el corte ondula entre teclados y afiladas guitarras al ritmo de unos tambores poderosos. GREEN LUNG tienen devoción por el heavy-rock de los 80’s, y aquí lo dejan patente una vez más.

Los rugosos y difusos riffs de ‘You bear the mask’ nos embarcan en un vertiginoso tema en el que los elementos Stoner aparecen entre pasajes de hard-progresivo. Amortiguando su fuerza con buenas melodías vocales, los británicos saben bien donde está su objetivo. Golpear al oyente con un sonido poderoso y pesado, pero amortiguándolo con cuidadas melodías vocales, algo, que consiguen con acierto. Eso sí, los riffs de puro heavy-metal aparecen vigorosos como en cada una de sus canciones.

‘Doomsayer’ muestra la potencia de una banda que sabe muy bien a lo que juega. Hard & heavy rock a la vieja usanza. Potentes tambores, estribillos contagiosos y un espíritu vintage conforman un corte pesado con ganchos suficientes para caer rendido a sus pies. Con una poderosa base rítmica, las hordas de riffs empapados de fuzz nos impregnan de virutas stoner en otro potente e impactante tema, en el que la parte más pesada de la banda aflora sin complejos.

Cerrando el álbum nos sorprenden con un tema diferente a cualquiera que hayan compuesto antes. ‘Born To A Dying World’ nos acaricia con bellas melodías en una atmósfera vintage. Aquí la suave psicodelia se complementa con embestidas de riffs y épicos pasajes que por momentos la convierten en una balada himno. Una canción monumental solo al alcance de una banda que sabe como componer canciones impactantes. Una neblina cubre los devaneos de los solos de guitarra virtuosos en los momentos álgidos del tema. Porque, aunque en su conjunto estamos ante una especie de balada, la canción tiene embestidas de furia que la hace sencillamente sublime.

GREEN LUNG 

Svart Records