Reseña: CHIVO.- ‘Ouroboros’

CHIVO son una banda que evoca a los pioneros del Stoner y el rock de desierto con canciones cegadoras y de gran crudeza. En ‘OUROBOROS’, su nuevo trabajo, lo vuelven a hacer sin ningún tipo de complejos. Cualquiera que haya seguido a la banda, sabe que lo suyo es construir canciones directas, sin sutilezas. Riffs monolíticos como herramienta para llegar al oyente por la vía rápida, sin atajos. En España decimos que ‘la cabra tira al monte’, y CHIVO (cría de cabra en español) siguen alimentándose de su particular leche, que no es otra que la salida de los cactus del desierto. Con ella, consiguen impregnar de fuzz sus aguerridas canciones. Probablemente la herencia del legado del sonido grunge de los 90’s encuentra un espacio más amplio en este nuevo trabajo del quinteto de Portugalete. Pero CHIVO también sabe componer atractivas melodías con las que conquistar al oyente, con ellas, suavizan la rugosidad de sus ariscas canciones. El cuarto álbum de los vascos trae mas arena, mas distorsión, mas pesadez y más melodías, en sus 10 rugosas canciones de puro Stoner rock, a semejanza de los pioneros. Este nuevo álbum gira en torno al concepto de lo cíclico. En palabras de la banda: «Ouroboros trata sobre la naturaleza cíclica de las cosas, el eterno retorno. Todo en la vida se repite de nuevo: en la moda, en la música, en el cine. Hasta las cosas más simples de nuestra vida acaban y vuelven a empezar, aunque sea de otra manera».

CHIVO son:

Aitor Granadero “Cigarrettes” (Voz)
Joseba Martínez “Molle” (Bajo)
Alfonso Alvarez “Joes Homme” (Guitarra)
Alvaro Alvarez “Pequeño” (Batería)
Mikel “Mike” Becerra (Guitarra)

A las primeras de cambio, los vascos golpean con sus riffs arenosos en ‘Hard to Say’. Crudos y difusos sonidos empapados en fuzz, creando una turbia atmósfera desértica. Con el punto de mira puesto en los 90’s, el fornido tema deja patente la vocación de CHIVO. La canción se crea partiendo de un riff que se repite a lo largo de su desarrollo, siendo coloreado con alguna atractiva melodía. Stoner ortodoxo sin muchos aditivos, suficiente para resultar atractivo para los mas fervientes seguidores del género.

En el mismo espacio sonoro que el corte de apertura, ‘Altered Carbon’ mantiene la esencia de la banda con riffs diabólicos y turbios que golpean una y otra vez. Armándose hasta los dientes, las hordas de CHIVO nos arrollan con un corte lleno de fuerza en el que se inclinan más hacia vibraciones de metal.

‘Looking Upside Down’ coquetea con vibrantes ritmos hard-rock y una estela cegadora que conjuga el legado de los 70’s con las vibraciones que coparon los 90’s. Sin darnos un respiro, su pesado sonido nos envuelve en perturbadores pasajes Stoner. Cuidando algo más la melodía, la canción avanza por largas rectas desérticas meciendo las espinas de los cactus a su paso. Un tema perfecto para transitar a toda velocidad por la autopista.

La atronadora ‘Phony Braggart’ deja un rastro de destrucción masiva a su paso. En esta ocasión con un tono más macarra,CHIVOno hace prisioneros y ataca directamente a la yugular del oyente. Su turbio sonido es capaz de poner a prueba las cervicales del personal entre andanadas de fuzz intoxicante.

‘Fingers Crossed’ nace de una excelsa línea de bajo que parece que va a quebrar antes de caminar por el desert-rock con aditamentos grunge y momentos chamánicos en sus registros vocales. Una impostada calma que esconde unas entrañas poderosas en otra contundente canción que respeta los cánones del género en el que mejor se mueven.

A caballo entre el Stoner y el grunge, ‘Dark Path’ no baja el nivel de este vigoroso álbum. Con buenas melodías vocales, la banda contrarresta sus ataques de riffs inmisericordes. Así consiguen un corte equilibrado, en el que contrarrestan su descomunal fuerza con voces más apacibles (en apariencia). Porque la cabra tira al monte, y CHIVO se alimenta de fuzz.

‘Ashes’ mantiene el espíritu grunge entre sus hordas de riffs pesados. Con un ritmo cadente y plomizo, la banda deja espacio para sus embestidas de fuzz, unas embestidas que son seguidas por su arrollador y difuso sonido. El tema suena a 90’s, como si tres décadas después de la explosión de Seattle aquellas vibraciones siguieran estando de completa actualidad.

Sin bajar la intensidad ‘Breaking Me Down’ escudriña momentos grunge para arroparlos con un sonido desértico lleno de fuerza. Un equilibrio que hace que el tema muestre a la banda menos virulenta y mas comprometida con la melodía. Una faceta que permanece escondida en muchas de sus canciones, pero en la que se desenvuelven con soltura. Un tema sobrio en el que no abandonan su característico sonido a pesar de la distinta vocación estilística del mismo.

‘Looking Upside Down (Acoustic)’ como su nombre indica, se desarrolla bajo un sonido acústico en el que las vibraciones del desierto se reflejan con destreza. Manteniendo la admiración por el grunge, las voces recuperan estos ecos. Un atractivo corte con un sonido amortiguado por esos fascinantes acordes acústicos.

En una línea similar al tema anterior, ‘Dark Path (Acoustic)’ incide en la misma fórmula. Sus cuidadas melodías flotan en el ambiente con un atractivo tempo, que hace que el corte fluya con naturalidad.

Chivo

Reseña: STONE AXE.- ‘Stay of execution’

‘STAY OF EXECUTION’ es un muestrario de rock clásico, sin aditivos, un álbum compuesto con la honestidad de un músico veterano en estas lides. Su sonido orgánico y la pasión puesta en cada una de las canciones, hace que nos enfrentemos a un álbum cautivador, en el que no hay ninguna canción de relleno. Inspirado en el rock clásico de los 70’s, Tony Reed recupera canciones inéditas compuestas en el periodo comprendido entre 2008 y 2022.Todo un gozo para los amantes del rock clásico y de los sonidos orgánicos. Tony, tocando todos los instrumentos y haciéndose acompañar a la voz por Dru Brinkerhoff, usa los conceptos del proto-metal, del rock sureño, de la psicodelia y sobre todo de ese blues lleno de sentimiento que invadía las emisoras de radio de mediados de los 70’s, para construir un álbum vitalista. Rock compuesto y ejecutado con la pasión de un principiante, pero con la clase de todo un veterano como él. Piensa en el legado de bandas como Thin Lizzy, Led Zeppelin, Bad Company y entenderás de lo que hablo. Sin la intención de innovar, sino con la de recrear ese espíritu 70’s, las ocho pistas del álbum guardan el mismo espíritu retro, sin que ninguna de ellas destaque especialmente sobre las demás, ni para mal, ni para bien. ‘STAY OF EXECUTION’ es una exaltación de los sonidos hard-rock más clásico, el sonido de los héroes del rock, que sigue vigente cinco décadas después, con apuestas brillantes como esta.

STONE AXE  son:
Tony Reed – todos los instrumentos y coros
Dru Brinkerhoff – voz principal

‘STAY OF EXECUTION’ está disponible vía Ripple Music.

‘Fell on deaf ears’ despega con ardientes riffs hard rock stonerizado. Dinámico y con un groovy que huele a hard-rock 70’s, el tema nos ofrece un regreso a los sonidos primitivos del pasado siglo. El tema se construye sobre una base de fuertes tabores y solos asesinos herederos del mejor heavy-rock.

Bajando la intensidad ‘Lady switchblade’, se muestra mas comedido ofreciendo plácidas melodías de rock clásico. Los ecos de Thin Lizzy se palpan en una pista que eleva su intensidad sin estridencias sucumbiendo a algunos pasajes de psicodelia con aroma a rock sureño.

‘Sweet sweet time’ es blues psicodélico rebosante de sentimiento. Con un tempo lento, STONE AXE nos empapan de blues humeante entre los efluvios de una atmósfera pantanosa. Un blues clásico con una fuerte base armónica y desgarradores momentos. Uno de esos temas que sería difícil de fechar en una época distinta de los años 70’s.

Mostrando la versatilidad de vibraciones que contiene el álbum, ‘Deep blue’ se muestra aterciopelado y reconfortante. Si suave sonido se impregna con gotas de psicodelia, aportando bellas fragancias a su acolchado sonido.  El tema es un sosegado espacio para la relajación con un cierto aire vintage, aportado por las notas del teclado.

‘Metal damage’ nos despierta del sueño del corte anterior, para golpearnos con toda su rabia hard-rock. Por esa senda clásica, la pista contiene pinceladas de blues en su desgarradora interpretación. Rock sin artificios, a la vieja usanza.

En esta montaña rusa de emociones, llega ‘For all who fly’. Un tema construido sobre una base acústica y aromas sureños. Una canción ideal para escuchar al cobijo del porche de una casa en medio de la pradera. Con vestigios de bandas como The Black Crowes, el tema fluye con suavidad aportando una sensación de sosiego en su ambientación campestre. Un corte delicado, pero con una gran fuerza interior.

En ‘King of everything’ se vuelven a desatar las hostilidades de rock clásico. Con el sonido de bandas como Led Zeppelin o Bad Company, el corte se muestra colorista y vigoroso. Su sencilla armonía es suficiente para cautivar al oyente. Sus reminiscencias blues-rock lo impulsan a un entorno más desgarrador. En esta ocasión Tony vuelve a lucirse con efectivos solos de guitarra ejecutados en el momento justo. 

Con casi ocho minutos de duración ‘The last setting sun’, se erige en el tema más elaborado del álbum. Una larga y pausada introducción con teclados y acordes acústicos van hilvanando una canción que no tiene prisa para despertar. Aromas psicodélicos y un cierto tono vintage, van poniendo los cimientos de la pista. La cálida y sugerente voz, evocadora del mismísimo Paul Rodgers en un registro más elevado, supone un hechizo para atrapar al oyente en su balsámico desarrollo. Rebosante de sentimiento, el corte eclosiona en su parte central mostrando toda su rabia. Ahí encontramos cautivadores momentos de blues psicodélico, llenos de fuerza.

STONE AXE:
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RIPPLE MUSIC:
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Reseña: DIRTY SOUND MAGNET.- ‘DSM III’

‘DSM II’ es una pieza musical espiritual y ritualista en la que el trio de Friburgo deja patente que son una banda particular, con personalidad, una banda con un amplio crisol de vibraciones inspiradas en el rock de siempre. Reflexivo y con un carácter chamánico, en el que DIRTY SOUND MAGNET no se pone barreras en la composición de sus canciones. Bajo atmósferas psicodélicas, crean un álbum honesto, con un sonido natural, que fácilmente engancha al oyente. Sonando mas poderosos y orgánicos que nunca, construyendo canciones coloristas y efervescentes llenas de energía. Blues, hard-rock, boogie, rock clásico y buenas dosis de psicodelia, reflejado en canciones con una cuidada escritura y unos delicados arreglos, para que todo se muestre ante al oyente con un atractivo superlativo. A veces inclasificables, la banda continúa labrando su reputación a base de buenas canciones que dejan espacio a una improvisación controlada. Intrigantes por momentos, sus balsámicos pasajes de psicodelia aromatizada con atractivas fragancias de gran exotismo, contrastan con otros, en los que reflejan la fuerza y pesadez del rock auténtico. Sin complejos, el trio no se pone límites a su creatividad, y deja que su talento fluya libremente. El resultado es un notable álbum con un arco iris de vibraciones vintage, adornadas con fascinantes pasajes, en los que los sonidos contemporáneos consiguen que nada suene rancio. Las canciones contienen letras sarcásticas basadas en la agitación social actual, una fórmula mágica, que funciona..

DIRTY SOUND MAGNET son:
Stavros Dzodzosz – Guitarra/Voz principal
Marco Mottolini – Bajo/Coros
Maxime Cosandey – Batería/Coros

‘DSM III’ fue escrito por Stavros Dzodzos, grabado por Marco Mottolini, mezclado por Stéphane Chapelle y masterizado por Paul Gold, de Salt Mastering, Nueva York y está disponible en LP, CD y digital a través de Hummus Records.

‘Body in mind’ se desliza entre riff de rock con un marcado espíritu 70’s. pinceladas psicodélicas se incorporan a un corte de vocación garaje con buenos juegos de voces y coros. El tema cuenta con frenéticos ritmos que lo llevan en volandas acompañados de una bacanal de riffs.

Cambiando de alguna manera su sonido, ’Meet the shaman’ aflora en una espesa atmósfera psicodélica. Con una cadencia y un sonido más grave el tema describe un entorno enigmático. La calidez vocal crea un espacio chamánico acompañada de un sonido más turbio y difuso mientras los tambores no cejan en su empeño a lo largo de todo el corte.

Con una explosión de rock and roll ‘Toxic monkeys’ nos devuelve la energía habitual en los suizos. Giros inesperados rebajan la intensidad por momentos, mientras los rasgueos de guitarra oscilan constantemente haciendo que la canción se balancee en su desarrollo. Estribillos pegadizos se unen a otra fiesta vintage en la que la psicodelia y la particular esencia de la banda se reflejan con destreza. Un tema divertido, pesado, y nada convencional, que hace que se erija como uno de los destacados del álbum.


Bajando las revoluciones ’Mr Robert’ nos susurra con suavidad en su apertura con logrados acordes de guitarra y un magnético bajo que nos invitan a explorar misteriosos entornos sonoros. Suave y cálido, el tema se desarrolla en una lánguida atmósfera psicodélica. Siempre sabiendo usar los coros con un gran atractivo, el espíritu psicodélico de los suizos aparece para mostrar su lado más sosegado entre acordes de blues. Casi ocho minutos de fascinantes sonidos lisérgicos ricos en texturas envueltos en esa aura vintage que tan bien saben construir DSM.

‘Pandora’s dream’ resucita las vibraciones coloristas a ritmo de funk. Contagiosas vibraciones que nos invitan al baile con sus pegadizos estribillos. Su tono vacilón acerca la canción al oyente resaltando la personalidad de la banda. Rock asequible y de fácil escucha, pero con un gran trabajo compositivo en sus entrañas. Sus solos de guitarra, sus tambores alocados, y el magnetismo de ese bajo que no toca una nota sin sentido, consiguen atrapar al oyente en un torrente de sensaciones.

En ‘DSM III’ encontramos un interludio acústico con cálidas voces y algún solo penetrante evocar de un espacio más propio del medio-oeste.

Instalados en los sonidos sureños ‘Heavy hours’ es construido sobre riffs con slide y un nítido espíritu de rock anda roll. Adaptando estas vibraciones clásicas a su propio sonido, DIRTY SOUND MAGNET crea un nuevo corte colorista con olor a rock de siempre. Es rock atemporal con el que tan bien se maneja el trio suizo.


Cerrando el álbum, ‘Sunday drama’ nos sume en un estado catártico en el que la psicodelia domina la atmósfera. A través de ensoñadores acordes acústicos el tema flota con un sonido balsámico de gran belleza. La suavidad del tema en su primera mitad contrasta con unos ritmos más dinámicos en su segunda parte. Aquí la banda eleva la intensidad sin perder el punto de partida, creando un espacio en el que su sonido adquiere altas cotas de monumentalidad, en esta ocasión prescindiendo de las voces.

Dirty Sound Magnet 

Hummus Records

Reseña: CHILD OF THE SUN.- ‘Roots’

‘ROOTS’ es un revival de los sonidos vintage de finales de los 60’s con un notable espíritu hippie. El amor y el odio, así como la luz y la oscuridad, crean una dualidad que se refleja en unas canciones que tan pronto transitan por un entorno de sosiego, como explotan mostrando toda su fuerza. Refinados y sensuales, sus temas reflejan el espíritu del verano del amor como pocas bandas son capaces de hacerlo. Creando una atmósfera conmovedora, las armonías vocales copan gran parte del protagonismo de unas canciones que beben del pasado para ser digeridas por el presente. El álbum supone la progresión natural de su álbum debut de 2019 ‘FLOWERS’, en esta ocasión con un sonido más refinado y directo. Instalados en los sonidos ‘retro’ el sexteto crean conmovedoras armonías vocales que ejercen como verdadero timón de la banda, en este retrospectivo viaje al corazón del ‘verano del amor’. Todo un viaje por la vida hacia un encuentro con uno mismo con canciones que hablan del amor, del odio, de la luz y la oscuridad. Ecos de blues, de hard-rock atemporal, en un revival de ecos west-coast, ejecutados con bucólicas y bellas canciones, con las que consiguen tocar la fibra sensible del oyente, a través de una fascinante y sensual ejecución. ‘ROOTS’ es un álbum fresco y colorista que nos recuerda que en siglo XXI siguen vigentes los sonidos que se popularizaron hace 5 décadas.  Sin duda, todo un fascinante regalo para los amantes de los sonidos retro.

‘ROOTS’ está disponible vía The Sign Records.

CHILDREN OF THE SUN son: Josefina Berglund Ekholm (voz) Ottilia Berglund Ekholm (coros) Choir Wilma Ås (teclados, coros) Jacob Hellenrud (guitarra), Ida Wahl (bajo) y Johan Lööf (batería)

‘Reflection’ se contonea entre sensuales vibraciones con el blues en el horizonte. La sutileza de esa voz llena de lírica nos traslada a un bucólico paisaje sonoro entre delicados acordes. Pinceladas blues, coros sutiles evolucionan a un escenario que explota en un arco iris colorista de sonidos vintage. Afilados solos de guitarra complementan un tema plácido y sugerente que se ve arrastrado por los desgarradores pasajes vocales. Ondulante y con subidas y bajadas de intensidad, el tema se contiene para transitar definitivamente por un entorno de calma.

Sin contemplaciones, ‘Leaves’ explota el legado del hard-rock de los 70’s con un dinámico ritmo que se ve amortiguado por la sensual voz de Josefina. Todo un mundo de color se abre ante nosotros entre cuidadas melodías. Su pegadizo estribillo arrastra su armonía a un estado de pesadez, en un logrado y fascinante ejercicio sonoro que conjuga la delicadeza y la fuerza. Lo cierto es que la banda sabe aunar el legado de la west-coast, con el rock clásico y los ecos folk, en una combinación que funciona a la perfección.

En ese espacio de calma ‘Blood Boils Hot’ gravita entre pausados acordes de piano y una voz llena de encanto. Un sonido vintage con muchos alicientes a su alrededor, pero con el total protagonismo de las balsámicas melodías vocales. Seductor, y con unas gotitas de psicodelia, el corte no reniega de emocionantes pasajes que destilan una fuerza inusual. Un corte lleno de sentimiento.

‘Gaslighting’ muestra un crisol colorista de sonidos blues y rock clásico con una indudable vocación west-coast. Un tema luminoso en el que aparecen algunos riffs más potentes entre sus melodías flower-power. Su suave ritmo, las pincelas psicodélicas y la ambientación vintage lo convierten en un tema asequible y de fácil escucha para el oyente. Sus contagiosos estribillos contribuyen a ese atractivo intrínseco.

Instalados en una plácida atmósfera, ‘Eden’ nos susurra con una aterciopelada voz heredera del legado folk de los 70’s. Estamos ante un tema con muchas influencias folk, que la banda sabe modelar bajo unos hechizantes acordes de piano.

‘Willow Tree’ es un breve interludio de algo menos de un minuto a través de cadentes acordes de piano y elementos sinfónicos.

El blues regresa con sutileza en ‘Roots’. Una suave canción sustentada en voces y coros ensoñadores sobre cadentes ritmos que se eleva por un escenario de rock retro. Los elementos clásicos son ejecutados con absoluta maestría. Estamos ante un logrado corte de rock clásico con algunos momentos de mayor intensidad y alguna pincelada psicodélica que concluyen con un final lleno de garra.

‘Man In The Moon’ se recuesta en pausados acordes acústicos evocadores de un entorno campestre con la voz copando el protagonismo. La lírica por encima de la instrumentación en otra nueva canción con carácter balsámico.

Lleno de fuerza ‘The Soul’ nos ofrece coros y estribillos pegadizos por una senda en la que el soul enrique sus sencillas armonías vintage que se elevan en intensidad por la senda del rock clásico.

Ensoñadores pasajes vocales afloran en ‘In Silva’. El misticismo aparece mostrando su lado más sensual en una canción folk, que se impregna de rabia y sentimiento según avanza.

‘Thunder’ explota con sus riffs retro en un vendaval de ritmos poderosos y un espíritu blues-soul. El clasicismo de los 70’s es adornado con un envoltorio más contemporáneo, sin qque el tema pierda su esencia vintage.

Tomando elementos exóticos ‘Reaching For Sun’ cuenta con buenos momentos de guitarra que reflejan la placidez de las composiciones de los suecos. Un gratificante sonido invade una canción contenida y con momentos verdaderamente brillantes de vibraciones más propias del sonido west-coast de la California de los 60’s. Transmitiendo ‘buen rollo’ la canción nos acaricia con sus delicadas melodías, trasmitiendo un optimismo y bienestar muy de agradecer.

El álbum cierra con un ‘Epilogue’ evocador de los sonidos de la naturaleza entre una especie de sonidos celestiales. El broche final a un álbum amigable, atractivo, y de fácil digestión.

Children of the Sün

The Sign Records

Reseña: JIRM.- ‘The Tunnel, The Well, Holy Bedlam’

‘TUNNEL, THE WELL, HOLY BEDLAM’ el nuevo álbum de los suecos JIRM (antes conocidos como JEREMY IRONS & THE RAGTANG MALIBUS) es toda una epopeya sonora en la que a través de 50 minutos nos invitan a un viaje que explora nuevos reinos sonoros. Ampliando su espectro musical, la banda trata de expandir nuestra conciencia y nuestra mente. Sin ponerse límites, consiguen crear un álbum con un sonido grandilocuente en una auténtica montaña rusa de emociones. Sus canciones que nacen de un oscuro abismo, y en ellas, encontramos turbios sonidos psicodélicos que coquetean con atmósferas progresivas sin renunciar a la fuerza que les ha venido caracterizando durante sus casi veinte años de existencia. Sus tonos melancólicos, junto a su exuberante instrumentación, crean un relato nebuloso y turbio, en el que las guitarras golpean nuestras neuronas. Con un exquisito trabajo compositivo, sus melodías aportan la placidez en sus inquietantes desarrollos psico-progresivos. Arropadas por una cierta aura vintage, las canciones fluyen con soltura, entre golpes de guitarras pesadas, sintetizadores y altos solos de saxo, algo, que realza el brillo de éstas. Toda una gesta sonora que no reniega de tomar elementos blues en alguno de los temas, para crear un álbum grandilocuente y monumental, con un sonido penetrante que nos empapa de buenas vibraciones. Sus pasajes sinfónicos contrastan con otras apuestas sonoras que solo usan la rugosidad de sus riffs. Aquí, encontramos sonidos pesados, pero también se puede percibir un logrado trabajo creativo con el que consiguen crean un álbum fascinante. El álbum fue grabado con un verdadero estilo pandémico, ya que las pistas se grabaron una por una, en cinco estudios diferentes en Suecia. Ha sido un desafío tanto desde el punto de vista técnico como de composición. Sin embargo, el resultado final suena más grande y mejor que nunca, sin restricciones.  

Sobre el proceso creativo de este nuevo álbum, la banda nos comenta: «La creación de este álbum ha sido larga y extraña: ha sido un viaje coloreado por corrientes de rayos galácticos y toda esa magia y esas cosas, y ha dado forma a esta creación en un organismo algo nuevo. Las canciones se encontraron con nuestro creador y regresaron con nuevas predicciones de lo que se avecina, y estamos listos para desenvainar las espadas en el campo de batalla del sonido. ‘The Tunnel The Well Holy Bedlam’ ha surgido más o menos del mismo abismo de oscuridad que nuestro último disco. Al hacer discos de una manera extraña como esa, nada sale como lo predijimos, y se ha convertido en un proceso extraño al que nos hemos entregado. Entonces, si te gusta o no te gusta algo de esto, literalmente no se nos puede culpar. Y la causa es que perdimos totalmente el control en el momento en que hicimos nuestro primer contacto con la creación del sonido’

JIRM son:

Karl Apelmo (voces y guitarra)
Micke Backendal (guitarra)
Viktor Källgren (bajo)
Henke Persson (batería)

‘TUNNEL, THE WELL, HOLY BEDLAM’ está disponible vía Ripple Music.

Abriendo el álbum con una misteriosa atmósfera, ‘The Tunnel, The Well, Holy Bedla’ gravita en un espacio psico-progresivo que va a marcar el devenir del álbum. Tonos vintage y una oscura y nebulosa instrumentación van dando forma a la canción. Los tonos melancólicos son la base central de un corte con un sonido difuso y humeante que mantiene la tensión sin estridencias. Un sonido pesado que nunca franquea la línea manteniéndose en un nivel óptimo.

Sumergiéndose en un espacio en el que el blues y la psicodelia unen fuerzas, ‘Deeper Dwell’ parte de calmados acordes con una magnética voz que nos susurra incrementando el efecto narcótico sobre el oyente. Los suecos se olvidan de los riffs pesados en su primera parte, para crean un fascinante corte lleno de magnetismo que transita por una senda. El tema cambia levemente su carácter ofreciendo un sonido más prieto y pesado sin renunciar a los efluvios lisérgicos predominantes en toda la canción. Sumidos en ese entorno de oscuridad JIRM adereza su sonido con múltiples efectos envolventes. Casi trece minutos en los que los suecos se dejan llevar por suaves pasajes que incorporan pinceladas jazz en su instrumentación progresiva.  

‘You fly’ golpea con fuertes tambores y riffs densos y plomizos creando una atmósfera densa y difusa con su sonido. Un espacio psico-progresivo en el que todo se arremolina en un contraste persistente entre las plácidas melodías vocales y la fuerza de una instrumentación impactante en la que vuelven a aparecer sonidos de viento para aportar su granito de arena a este ambiente sinfónico pero lleno de pesadez. Triste, oscuro e inquietante por momentos, el corte tiene en sus entrañas altas dosis de una épica aplastante.

Con un nuevo giro argumental, los efluvios lisérgicos afloran en ‘Repent in blood’ Una canción rebosante de sentimiento que acracia al oyente con sus suaves y psicotrópicas melodías en una combinación llena de fuerza. Sin perder de vista los ecos de los 70’s el ambiente psicodélico se colorea con riffs ocasionales que beben de la psicodelia pesada coqueteando por momentos con el doom más atmosférico. Todo ello sin perder el espíritu progresivo predominante en todo el álbum.

‘Carried away’ mantiene una fórmula que funciona a las mil maravillas. Monumentales pasajes instrumentales se ven asediados por una desgarradora voz que transmite toda su desesperación. Aparentemente suave, el corte posee una entrañas sólidas y rebosantes de garra. Un buen ejercicio compositivo que nos brinda momentos de gran belleza. Un ritmo profundo y cadente atrapa al oyente a una narrativa tenue y misteriosa. Pinceladas de heavy-rock mostrando su poder de seducción se unen en otra fiesta tenebrosa y melancólica.

El álbum cierra con ‘Pestilence’, otro corte excelso en su sonido. Buenas melodías progresivas, un fuerte ritmo y multitud de ornamentos se ensamblan para crear una canción sólida y densa en la que el cuarteto índice en esa oscura atmósfera en la que se desarrolla todo el álbum. Un nuevo espacio psico-progresivo aturdidor, pero con muchos alicientes en su desarrollo.

JIRM:
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RIPPLE MUSIC:
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