HUMBLE PIE “SMOKIN” 1972 (A&M)

humble pie smoking

Banda formada en 1969 por Steve Marriot (vocalista y guitarra) (ex –Small Faces) y Peter Frampton (vocalista y guitarra) (ex-Herd), junto a Greg Ridley (bajo) (ex-Spooky Tooth) y Jerry Shirley (batería) (ex – Little Women), y que había publicado 4  discos hasta que grabaron durante su gira americana un doble directo en el Fillmore, que disparó su popularidad.

A partir de ese momento Peter Frampton   inició su exitosa carrera como solista, siendo reemplazado por Dave Clempson (ex-Colloseum).

Con estos mimbres publican en marzo de 1972 “SMOKIN”, con el que consiguen llegar al número 6 de las listas de ventas, cuando sus anteriores trabajos no habían pasado del puesto 32 de dichas listas.

La gran asiduidad a tocar en directo catapultó el prestigio y fama de la formación.

HUMBLE PIE, en aquellos años, ofrecía shows casi todos días de la semana. La energía y fuerza de su directo, asentó su prestigio. Esa potente mezcla de rock and roll, soul, blues. La carismática voz de Steve Marriot hacía el resto. Todo un animal de escenario.

La salida de Frampton de la banda, vino motivada por la cada vez más insistencia de los sonidos de blues-rock asesino en sus composiciones. No se sentía útil al perder protagonismo el lado más acústico que el aportaba a la banda. Lo cierto es que unos años después con su fantástico “Frampton Comes Alive”, cosechó el éxito que no había obtenido, ni obtendría nunca HUMBLE PIE. El disco de Peter Frampton a día de hoy sigue siendo el álbum en vivo más vendido de la historia.

SMOKIN’” cuenta con dos colaboraciones de lujo. El mismísimo Alexis Korner, uno de los popes del blues inglés y el tejano Stepehn Stills, le dan un empujón al álbum con sus aportaciones.

He de reconocer que pese a que sea su álbum más popular, considero que no es el mejor disco de los ingleses. Lo cierto que estamos ante su disco más conocido y que más aceptación tuvo en su momento.

Básicamente un disco de hard-rock, que consigue transmitir la fuerza que demostraban sobre el escenario. Con grandes influencias de soul, góspel y el omnipresente blues-rock, destacan especialmente los temas más fuertes del mismo.

El disco se abre con “Hot’n’nasty”. Desde los primeros acordes el tema nos recuerda a FREE. Un órgano envolvente y un afilado solo de guitarra, dan paso a la desgarrada voz de Marriot. El ritmo blues se entremezcla con el soul y el hard más dinámico. Los instrumentos van tomando paulatinamente el protagonismo, con un invitado de excepción a las teclas y coros. Stephen Stills, parece calmar la acidez de la interpretación. Una buena carta de presentación para un disco que reserva sus tesoros para más adelante.

“The fixer”, con un cadencioso riff inicial se presenta potente y versátil. A ritmo pausado de bajo, salpicado por los platillos de una firme batería. Un clásico tema de hard setentero, con un compás lento pero sólido en el que la guitarra de Clempson suena afilada como un cuchillo.

La calma hace acto de presencia en “You’re so good for me”. Los registros rurales de soul al estilo DELANEY AND BONNIE copan un tema con melodías más acústicas. Las voces quitan protagonismo a un corte que musicalmente baja la intensidad. Ecos de la California más florida aparecen con una mayor intensidad.

Uno de los puntos a destacar de “SMOKIN’” es la incendiaria versión que contienen sus surcos del clásico del rocker Eddie Cochran. Contundente versión que recoge la fuerza del directo en la banda con la quinta esencia del rock and roll, hablo de  “C’mon everybody”. Esto es una nota predominante en todo el disco. Ese intento de reflejar en él las vibraciones que HUMBLE PIE regalaba en sus conciertos.

humble pie bak

“Old time feelin’” sería uno de los temas menores del disco si no fuera por la presencia del gran Alexis Korner. El protagonismo de las voces pasa a su poder, sin la presencia de Marriot en un lento blues, en el que la armónica de Korner suena brillante. Acompañada de sonidos mandolina y un piano clásico de blues.

Si por algo debemos de recordar “SMOKIN’”, es por “30 days in a hole”.   La improvisación de los coros en la grabación en el estudio entre risas abre una canción compuesta por Steve Marriot en la que se lamenta por haber sido detenido con pequeñas cantidades de distintas drogas. Cocaína, marihuana de altísima calidad y potencia, hachís libanés y nepalí así como algo de heroína. La cárcel de menores de Borstal es la protagonista de esos “30 días en el agujero”. Unos coros con evidente carácter soul, acompañan a Marriot en un tema de blues-rock que contiene dosis de ROLLING STONES o de FREE nuevamente. El pegadizo estribillo hizo en su momento que la popularidad del grupo tocara cotas que antes no había conocido. Un tema que se convirtió en un clásico de la formación, versioneado múltiples veces posteriormente por bandas como MR. BIG, GOV’T MULE, etc..

Un típico blues de carretera es el siguiente de los temas. “Road runner/road runner’s ‘G’ jam”. De nuevo con la colaboración de Stephen Stills. Se trata de uno de los temas menos creativos del disco. Poco que aportar en lo que prácticamente es una jam de blues.

Otra cuestión bien distinta es  “I wonder”. Un corte que sirve para el lucimiento de los registros vocales de Marriot en las lides bluseras. Se trata de un tema que intercambia grandísimos momentos de blues con ciertos pasajes posiblemente demasiado anodinos. Más de 8 minutos en los que el blues se tiñe de acidez a tempo lento con grandísimos solos de guitarra que levantan unas expectativas que no llegan a cumplirse debido a esos lapsos en los que la banda se deja llevar por una deriva que en realidad no conduce a ningún sitio. Un gran tema, al que lo sobran minutos.

El cierre nos devuelve a la energía en “Sweet peace and time”. Clempson deja patente su buen hacer en un ejercicio de

virtuosismo guitarrístico. Un boogie-rock con mucho wah-wah, que ensombrece los ejercicios vocales de Marriot.

                       

A partir de este momento, los discos posteriores de HUMBLE PIE no tuvieron la repercusión ni la calidad de “SMOKIN’”. En el proceso de grabación el estrés derrotó a un Steve Marriot agotado.

Él mismo quiso encargarse del proceso de producción lo que hizo que los médicos recomendaran su descansa debido al nerviosismo generado.

En 1973 publicaban un nuevo disco doble, con una cara en directo, para después de dos registros más desaparecer de la escena hasta cinco años más tarde, en los que Marriot reformó la formación sin demasiada fortuna.

Sin lugar a dudas, estamos ante uno de los cantantes más brillantes de la escena británica, que supo sacar partido a una impresionante voz negroide. Esos registros vocales consiguieron que la banda, aparte del blues-rock más enérgico, y el rock and roll, explorar terrenos mucho más soul, convirtiéndose en uno de los referentes de ese estilo.