Reseña: LOVE GANG.- ‘Meanstreak’

Manteniendo el amor por sonidos vintage, LOVE GANG vuelve a presentarnos un álbum crudo, vibrante y ruidoso, usando sonidos analógicos y los amplificadores a toda potencia. ‘MEANSTREAK’ nos deja noqueados con sus canciones macarras que nos invitan a la fiesta y al desenfreno. LOVE GANG es una banda que muchos calificarán como ‘retro’, pero si nos metieramos en túnel del tiempo en un viaje a comienzos de los 70’s, nadie los distinguiría de los contemporáneos de la época. Y no solo por su sonido, sino por su actitud, por su rebeldía, y por su honestidad. Con canciones rápidas y llenas de energía, con ritmos de blues, boogie-rock, solos de guitarra psicodélicos, y un órgano hammond crujiente. ‘MEANSTREACK’ es una fiesta salvaje en la que la banda pisa el acelerador a fondo. Un álbum ideal para escucharlo como perfecta banda sonora de una noche de desenfreno, pero también fantástico como banda sonora de un viaje por largas rectas de carreteras desérticas. Sus canciones son de las que no hacen prisioneros, de las que desde el primer riff te insuflan toda su energía y te dan una patada en el culo. ‘MEANSTREACK’ es un álbum de alto octanaje con un diabólico sonido retro, y con una facilidad pasmosa para atrapar al oyente en un espiral de puro y crudo rock and roll que te hará darle al play una y otra vez. Las grabaciones se realizaron completamente analógicas a cinta y capturan un sonido puro y crudo. El contenido lírico del álbum involucra temas relevantes en la vida de la banda que van desde las mujeres, los disturbios políticos en los EE. UU., la depresión, las drogas, las motocicletas y las noches salvajes en Juárez, México. Si te gusta el rock crudo con sabor añejo, y bandas como BLUE CHEER, MOUNTAIN, CACTUS, GRAND FUNK, o SIR LORD BALTIMORE, este es tu disco, porque LOVE GANG son un recuerdo de los días dorados del rock ‘n roll cuando los amplificadores eran ruidosos, el pelo largo y las drogas baratas. Influenciados por el rock oscuro y clandestino de los 70’s, logran mantener su sonido clásico y verdadero al mismo tiempo y componen canciones originales y convincentes que no cansan ni suenan como si lo hubieras escuchado todo antes.

LOVE GANG son: Kam Wentworth – guitarra y voces, Grady O’Donnell – bajo,
Leo Muñoz – órgano y flauta y Shaun Goodwin batería.

‘MEANSTREAK’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

Palpitando a ritmo de heavy-rock, ‘Deathride’ es el preludio de lo que nos espera. Rock crudo, y salvaje, heredero del legado de BLUE CHEER o SIR LORD BALTIMORE. Con guitarras asesinas y un sonido denso y sucio, el corte parece sacado del baúl de los recuerdos del rock primitivo, aquel que era una herramienta reivindicativa de un espíritu indómito y transgresor. Con riffs modulados a semejanza de Iomi, la canción se lanza a una espiral a tumba abierta. Una canción que invita a la fiesta, a lanzar la melena al viento y fumar marihuana hasta el amanecer.

Si el tema de apertura resultó impactante, ‘Meanstreak’ es boogie-rock en estado puro, Ritmos contagiosos y olor a garito de mal muerte en el que la música no descansa. Un corte pesado y ácido, que bebe del heavy-rock pero también del blues para ofrecer su perfil más macarra y divertido. Como dice la propia banda: ‘Una canción que tiene suficientes huevos y actitud para comenzar una pelea de bar’

Los riffs proto-metal de ‘Bad News’ vuelven a evocar pantalones de campana y chupas de cuero. Un premeditado sonido sucio y difuso, nos golpea hasta dejarnos k.o. Frenético, desgarrado y con el espíritu del rock and roll por bandera, la canción invita al baile y la juerga más depravada. Empapada de un alma de blues, la canción vomita sus riffs sin ningún tipo de pudor por la senda del retro-rock más auténtico y honesto.

Sin bajar la intensidad, pero usando elementos más progresivos, ‘Blinded By Fear’ gravita en una atmósfera vintage en la que todo sucede a la velocidad de la luz. La voz ahogada, casi imperceptible entre la densidad de su ritmo, trata de evacuar todos sus tormentos. Solos afilados, y unos tambores incesantes, van soportando una canción vibrante y mas difusa si cabe.

‘Shake This Feelin’ no baja el pie del acelerador con su combinación de heavy-rock, boogie-rock. Un corte frenético, con voces desgarradoras y lleno de ganchos que te llevarán a la pista de baile. Toda una fiesta vintage que evoca salvajes sonidos primitivos.

‘Headed Down to Mexico’ se contonea con un fantástico groovy de rock and roll. Teclados profundos ritmos atronadores logran contagiarnos de toda la energía que esconden sus surcos. Otra canción que va directa a la yugular, sin contemplaciones. Para que no le falte de nada, el corte desciende en su parte final a una sima de blues ácido y humeante, algo que resulta sensacional para mitigar su embestida.

Si uno de los principales argumentos del rock de los 70’s fue el blues, LOVE GANG no podían dejar la ocasión para ofrecernos su visión del blues rural en ‘Same Ol’ Blues’. Un corte con predomio de la guitarra acústica en el que también podemos encontrar al solo eléctrico de alto nivel. Con una voz cálida y pausada, la canción se desarrolla entre el sonido de la armónica evocando una atmósfera sureña.

En un álbum con grandes canciones, el cierre no podía ser una canción cualquiera. Y ‘Fly Away’ es un tema que bien podrían haber firmado una banda como MOUNTAIN. Su crudo sonido a hard-rock de los 70’s y una composición acertada, hacen de él un tema fundamental para entender a una banda que nació en el siglo equivocado. Guitarras asesinas, un aroma sureño y un sonido analógico, son los argumentos de otra brillante composición.

LOVE GANG

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña: LORD MOUNTAIN.- ‘The Oath’

Desde la bahía de San Francisco, LORD MOUNTAIN rinde tributo a las grandes leyendas del proto-doom y el heavy-metal más clásico. Todo regalo para los amantes más ortodoxos del género. Enarbolando la bandera del heavy-metal legendario, las ocho canciones construyen un relato épico en el que el rey es el riff. Si, porque estamos ante canciones con una estructura sencilla, pero con un poder de persuasión y autenticidad, que no todos pueden conseguir. Sustentadas en un voz magistral, LORD MOUNTAIN consigue que sus canciones nos eleven al cielo para después descendernos a los infiernos a golpe de espada para liberar el Santo Grial del proto-doom con más alcurnia. Venerando a Sabbath, y con guiños a Pentagram o Pagan Altar, el cuarteto californiano desempolva los viejos estandartes del rock pesado más auténtico. ‘THE OATH’ invocará a las huestes durmientes del heavy-metal para que presten su juramento y se unan a la batalla para reivindicar que el género no está muerto. Desempolva tu chaqueta de cuero, adórnala con las mejores tachuelas, y regresa a la vida con un álbum que contiene todo aquello que amaste. Sus conmovedores solos de guitarra, y sus voces monolíticas, son un argumento suficiente como para explorar unos surcos que rebosan autenticidad. El cuidado tratamiento que LORD MOUNTAIN da a los tesoros más preciados del heavy metal de finales de los 70’s y de los primeros 80’s, hace que sus canciones resulten frescas, sin olor a naftalina. ‘THE OATH’ se postula como candidato a enarbolar el estandarte del doom y el heavy rock moderno, sin perder un ápice de autenticidad. ¡No rompas el juramento!

‘THE OATH’ está disponible vía Kozmik Artifactz y King Volume Records .

Por la senda del heavy-metal más clásico ‘Well of fates’ nos invita a un viaje a finales de los 70’s o los primeros 80’s. Riffs de la vieja escuela, una poderosa voz,  y un ritmo cadencioso, impulsan el corte por un espacio vintage en el que el legado de bandas como PENTAGRAM está muy presente. Proto-doom añejo sobre una estructura sencilla, dejándonos un buen sabor de boca.

Escarbando en la oscuridad, ‘The giant’ viene cargado de guitarras virtuosas que se solapan entre golpes de heavy-metal lento y plomizo. Con ese peculiar registro vocal, el corte se torna más melódico, moldeando de alguna manera sus aristas. Dotando la canción de épica consiguen de cada riff, cada estrofa se convierta en un elemento de veneración. Salpimentado con algún elemento psicodélico nos sumen en una neblina densa y oscura con aroma del pasado. Sin duda, todos elementos de cualquier viejo rockero, se conjugan aquí con sobrada destreza.  

‘Beyond the frozen sea’ pone la pausa a modo de interludio acústico presidido por arpegios en una estancia invadida por la melancolía.

Pero está claro que LORD MOUNTAIN aman el heavy-rock en su pura esencia. Y eso precisamente es lo que demuestran con ‘The last crossing’. Una canción que contiene la esencia de los pioneros del género. Proto-doom ejecutado con unas buenas voces y una guitarra con los suficientes alicientes como para caer rendido a sus pies. Un espiral de riffs que invitan al balanceo cervical. Pero no solo eso ya que una pausa guiada por la línea de bajo cambia la fisonomía de la canción para evocar relatos guerreros llenos de emotividad. Un golpe de nostalgia que muchos agradecerán.  

Con las hostilidades desatadas, la dinámica ‘Chasm of time’ sirve de guía para añadir aceptos a su causa. Otra canción que suena a un pasado glorioso en el que las chupas de cuero y las tachuelas dominaban el mundo del rock. En esa fina línea en la que el hard y el heavy rock se fusionan, las melodías y estribillos contagiosos emergen entre solos que revolotean estirando una y otra vez las cuerdas.

‘The sacrifice’ es otra canción con la que, cumpliendo todos los estereotipos, los californianos salen airosos. Su autenticidad, la aleja de todas esas propuestas en la que se trata de homenajear a los grandes del pasado. Estos chicos tienen su propia identidad y parecen tener claro lo que hacen.

Sumiéndonos en la oscuridad, ‘Serpent temple’ refleja un sonido Sabbath en su mas pura expresión. Con el riff como argumento, las hordas se preparan para la batalla. Una batalla de guitarras pesadas y ritmos poderosos que dejaran sin aliento al más pintado. Sin duda uno de los principales avales de LORD MOUNTAIN queda de manifiesto. No es fácil encontrarse a bandas con buenos cantantes, y en esta ocasión, esa cautivadora y altísima voz, logra brillar como faro en el horizonte, haciendo que la tripulación rítmica lleve la flota puerto.

Cerrando el álbum “The Oath” es una canción sobre la guerra, el sacrificio y la lealtad incondicional: la voluntad de morir por el líder de uno sin ninguna consideración por la política o la razón. Compuesta hace un par de años, la banda utiliza el riff principal para ir enriqueciéndola con distintos elementos que recogen el legado del pasado para construir un nuevo relato lleno de épica.

 

Lord Mountain

Kozmik Artifactz

King Volume Records

Reseña: STRIDER.- ‘Midnight Zen’

Ya hace años que de cuando en cuando, la escena psicodélica turca nos ofrece maravillas sonoras de alta calidad. En esta ocasión ‘MIDNIGHT ZEN’, el nuevo álbum de STRIDER, evoca cautivadores paisajes oníricos en los que la psicodelia de bandas como COLOUR HAZE o ROTOR afloran para impregnarnos de hermosas fragancias sonoras. Pero este álbum no se queda ahí, y también contiene momentos de intensidad rockera en la que los ecos del proto-metal se mestizan con ásperos riffs desérticos. Doomy por momentos, las canciones contienen la suficiente acidez como para corromper la sensibilidad del oyente con su innegable apuesta psicotrópica. Pesado y liviano a su vez, el álbum consigue un equilibrio con fuertes ritmos pegadizos en contraste con los momentos en los que las delicadas melodías, se adueñan de la escena, Si bien STRIDER exploran territorios yermos, también son capaces de transitar con exquisitez por bosques mágicos, que nos una vez atravesados, abren las puertas de un auténtico Jardín del Edén. Esto hace que este nuevo trabajo pueda satisfacer tanto a los que gustan de los riffs del desierto, como a los abanderados de los ‘viajes’ narcóticos. ‘MIDNIGHT ZEN’ es un álbum vitalista, fresco, hermoso y con los ingredientes suficientes como para ofrecer una escucha satisfactoria y emocionante del mismo. Si te gustan bandas como COLOUR HAZE o ROTOR, aquí encontrarás tu espacio de placer, pero si amas las vibraciones arenosas mas pesadas, también tendrás tu lugar.

STRIDER son : Atılım Karaca (voz); Selçuk Çelebi (guitarras); Yiğit Çiçek (guitarras); Sertuğ Kostik ( bajo) y Mertcan Kabaş  (batería).

 ‘Hive’ evoca los momentos del rock más crudo de los 70’s. un ritmo vibrante y riffS con la suficiente contundencia para aplastarte son combinados con destreza. Una fusión de stoner-rock, proto-metal y psicodelia con groovy rítmico que hace que el corte te atrape. Sus elementos retro se insertan con maestría en una propuesta de vibraciones pesadas contemporáneas en la que no faltan guitarras ácidas. Doomy por momentos, la canción sabe caminar por la fina frontera de la psicodelia pesada y el stoner más contundente.  Una canción que dejará satisfecho a los amantes más ortodoxos de los sonidos pesados contemporáneos.

Con una identidad parecida al corte de apertura, ‘Bystander apathy’ rezuma fuzz intoxicante y rugoso. Rock del desierto vitalista y crudo amortiguado por melodías más contenidas, pero con el suficiente atractivo como para rendirse a los turcos. La canción da un pequeño giro en su parte central a modo de descanso, para desarrollarse entre laderas de psicodelia pesada sin renunciar a su esencia. Este giro hace que el corte incida más en estereotipos heavy-psych con largos desarrollos de guitarra que van haciendo cambiar su aspecto. Todo parece volver a su cauce en la parte final, en la que regresan esos riffs ásperos con los que nació.

Dream with the dreamer’ baja la intensidad y nos presenta a la banda en otra faceta de la que salen airosos con buena nota. Oníricos pasajes, voces cálidas y aterciopeladas entran en escena para amansar nuestros sentidos. Delicadas melodías lisérgicas se aromatizan con bellos acordes para ir tejiendo un corte suave y reconfortante. Esto no es óbice para que el tema contenga riffs crujientes que lo elevan a un espacio de monumentalidad. Un claro ejemplo de hacer canciones de psicodelia pesada que aúnan lo delicado y lo contundente. Una de las canciones más atractivas del álbum.

Entre palpitantes acordes ‘Midnight zen’ mantiene la esencia psicodélica de los turcos. Con el misticismo del sitar el corte se toma su tiempo para arrancar con una larga introducción. Un minuto y medio que nos lleva a un espacio heavy-psych con reminiscencias de sonidos pesados del pasado siglo. Sustentado en un riff principal, la canción se balancea en un espacio lisérgico con golpes de hard-rock y pinceladas stoner. Más de diez minutos de un sonido reconocible y resultón en una nueva exploración de un espacio psicodélico. El corte desciende en su intensidad para caminar plácidamente en un entorno de sosiego en el que los acordes fluyen con naturalidad. Una pausa apetecible que transmite un estado de relax. Aquí las voces se vuelven susurrantes mientras la canción parece tomar prestados algunos pasajes progresivos. Si bien no hay demasiada complejidad, la canción se muestra sólida y cohesionada.

Evocando el sonido de bandas como COLOUR HAZE o ROTOR, ‘Molly the holy’ nos impregna de su gratificante belleza con delicadas melodías heavy-psych ortodoxas. Describiendo un mundo onírico la canción nos acaricia como una pluma que mece el viento adornada por suaves melodías vocales. Con golpes de fuerza los riffs se tornan ásperos y crujientes en embestidas controladas que aportan solidez a un corte hermoso.  STRIDER destapan el tarro de las esencias para empaparnos nos bellas fragancias dignas del mejor perfume.

https://www.instagram.com/strider_ankara/

Reseña: MIND OVERCLOCK.- ‘Crazy music for weird people’

Seguramente el nombre de MIND OVERLOCK sea desconocido para muchos de vosotros, como lo era también para mí, pero probablemente a partir de ahora no lo será. Con solo una demo publicada y un single, la banda británica pública ahora su primer y maravilloso álbum ‘CRAZY MUSIC FOR WEIRD PEOPLE’. Su nombre, es sin duda un título que bien puede resumir el contenido de un álbum sorprenderte y fascinante a partes iguales. Sin noticias previas de la existencia de la banda, sus canciones han conseguido enamorarme a la primera escucha. Porque sí, sus surcos rezuman psicodelia de alto nivel, pero también complejos desarrollos progresivos, y un ritmo colorista que hace que su contenido tenga muchos alicientes para cualquier amante de la psicodelia. Un álbum con canciones que parecen no seguir ninguna regla establecida, pero que acaban por mostrarse hermosas y cohexionadas. Estamos ante un trabajo para salir de la zona de confort, pero que puede proporcionarte un mundo lleno de sensaciones. Los cuidados arreglos de las canciones hacen que estas, acaben por sorprendernos con sus constantes giros argumentales, sin perder su propia esencia. Psicodelia aromatizada, mística enriquecida con elementos progresivos, pinceladas de jazz-fusión, instrumentos tradicionales de oriente y un fantástico groovy rítmico, ¿Se puede pedir mas?. Posiblemente sea un álbum diferente pero sumamente rico en matices, lo que hace de él ,todo un reto para aquellos que estén dispuestos a dejarse sorprender.  Con muchos guiños floydianos en las guitarras, la banda consigue construir canciones instrumentales en las que encontraras sonidos familiares, en contraste con otras resonancias mucho más innovadores.  Aquí radica su potencial, el hacer algo original sobre unos cimientos ya usados con anterioridad, y sobre todo, hacerlo con esta personalidad.

MIND OVERLOCK son: Edward Pemberton: guitarra principal, Marco Ragni: guitarra eléctrica y acústica, teclados; Tim Minashyan: bajo, sitar, mandolina, guitarra acústica; Dominic Lessard: batería y percusión, Gopika Jai: voz; John Mullingham: saxofón, flauta y Charlie Cawood: dulcémele, cítara

‘Slumbering creatures’ es una canción que conjuga la mayor parte de los elementos sonoros que usa la banda británica. Hard rock de vocación vintage con un órgano envolvente, logrados pasajes de psicodelia ácida que se tornan más místicos gracias a elementos exóticos. Un sonido venido de oriente en el que el sitar aporta el tono espiritual.  La canción pasa por distintas fases que cambian su fisonomía ya que la banda parece no ponerse límites. Con pasajes floydianos dotados de un fantástico groovy rítmico consiguen colorear un corte fascinante en el que la psicodelia se siente cómoda.

En un ambiente mucho más relajado, ‘Brighton junkie candy’ rescata pasajes floydianos con una cierta inclinación jazz. Aquí la conjunción de elementos progresivos aporta brillo a una psicodelia onírica que describe bellos entornos sonoros presididos por una calma balsámica. La calidad de la composición hace que se agolpen los elementos en la misma para enriquecerla y hacer que su fisonomía se altere. Los ritmos funk colorean la escena con un fantástico groovy y golpes de wah wah. El tema acaba por convertirse en una especie de jam lisérgica con fases de profunda calma y pinceladas progresiva. Un magnífico tempo sustenta los devaneos de una guitarra que vuelve a mostrarse esplendorosa.  

‘The secret life of Ghouly Gupta’ no se sale de esos bellos e insondables espacios psicotrópicos. Borboteando con parsimonia, el corte se nutre de esos elementos psicodélicos tan usados por la banda para sumirnos en una exploración de un entorno más tormentoso. Efectos espaciales y un ritmo hipnótico, van tejiendo un tapiz sonoro que se balancea en un espacio mucho más cósmico y futurista.

Con un nombre lo suficientemente evidente como para intuir su contenido, ‘The garden of thousand tecnicolor dreams’ crea un calidoscopio sonoro en el que caben los elementos exóticos, pero también riffs más rugosos y ácidos. Toda una bacanal en la que la psicodelia de los británicos sube y baja en contraste bastante sugerente. Con el sitar como protagonista, MIND OVERLOCK construyen una canción en la que los vientos orientales ocupan un gran protagonismo.  

En un tono más calmado ‘One night death valley’ se nutre de acordes acústicos en una conjunción de folk y psicodelia onírica que nos proporciona un efecto balsámico. Sus bellos pasajes melódicos contrastan con la dualidad acústica y eléctrica. El resultado es una canción psicodélica en la que también aparecen elementos progresivos dotándola de un tono melancólico.

‘Annie takes the telescope’ se contonea entre ritmos funky y un tono elegante, aderezado sutilmente con ciertos elementos de jazz-progresivo. Usando nuevamente el sitar, el corte desciendo a un espacio de melancolía del que salen con brillantes solos de guitarra en una fusión sumamente atractiva. Música diferente, con un mestizaje de psicodelia y melodías que usan todos los elementos distintivos de la creatividad de los británicos.  

En una línea argumental similar al corte anterior, ‘Who brings the light’ mantiene esa exploración onírica de unos paisajes sonoros en los que la calma aparece para transmitir una sensación de relax al oyente. Con unos esplendorosos pasajes de guitarra, la canción no se sale del espacio de los sueños. En un giro inesperado, voces celestiales se unen a esta fiesta colorista de vibraciones devocionales.  

‘The third eye of Gwapurah’ se nutre de ampulosos desarrollos psico-progresivos con aura mística. Esta vez con una mayor intensidad en su apertura, la canción no se mantiene en placidos y acolchados prados, sino que se sumerge en un espacio más inquietante y misterioso. Rock psico-progresivo con un fuerte componente sinfónico gravitando en un espacio de vacío emocional. En la parte final optan por añadir intensidad a una canción que se engrandece según avanza en su desarrollo.

El cierre bien marcado por los vientos orientales del sitar. ‘In the opium chambers’ refleja un espacio reflexivo e intimista que sirve de liberación mental. Oscuro e introspectivo el tema se muestra más como un interludio que como una canción propiamente dicha.

La suave y calmada ‘The moon os on tjhe narrow point of its axis’ pone el epílogo a un magnífico trabajo con delicados pasajes atmosféricos que inciden en ese estado de bienestar mental. Gris por momento y empapándose de un aire melancólico, los acordes se suceden con una satisfactoria pausa. Con unos mimbres sencillos, logran componer una canción que se nutre de pasajes progresivos para seducir al oyente y sumirle en un espacio onírico a través de hermosas melodías instrumentales. El corte concluye con una atractiva guitarra dejando muestra de todo su potencial.

Reseña: DRAKEN.- ‘Book of Black’

Formados en Oslo en 2018 por el bajista de Spidergawd/Orango, Hallvard Gaardløs, y su amigo cercano Andre Drage, DRAKEN, el trio mas explosivo del rock progresivo noruego, es una banda con apetito por la reinvención. Operando como un triunvirato de pleno derecho con la incorporación del virtuoso del jazz/progresivo y guitarrista de Bushman’s Revenge, Even Hermansen, el trío profundiza en los Metales y el Hard Rock de antaño, y al hacerlo canaliza la inspiración para descubrir algo verdaderamente único. ‘BOOK OF BLACK’, su segundo álbum, es un cóctel que te sorprende. Denso y aromático, su contenido logra proporcionarte gratificantes y nuevas sensaciones. DRAKEN mete en la coctelera, elementos de metal, de rock progresivo, de heavy-rock, pero también de hard-rock y de stoner, para obtener una pócima mágica, digna de los Dioses. Un manjar que, con cada sorbo, te ofrece un matiz diferente de la banda, y todos ellos, sumamente placenteros. Con una espiral de riffs, DRAKEN dejan patente su evolución hacia una pesadez que no mostraron con tanto descaro en su álbum debut. Un dominio del tempo ejecutado con destreza, deja a la luz toda la calidad que atesora una banda, que avanza en su carrera con pasos de gigante. Lo suficientemente melódicos, lo suficientemente psicodélicos, pero sobre todo, más duros, más pesados y más salvajes, de lo que jamás les habíamos visto. Una grata sorpresa a comienzos de año, que me llena de satisfacción y de esperanza, y ojalá que el nivel de las publicaciones de este año, mantengan este calidad, porque DRAKEN, ponen desde la línea de salida, el listón muy alto.

‘BOOK OF BLACK’ está disponible en vinilo pesado de 180 g de edición limitada (blanco/púrpura combinado con salpicaduras negras) a través de Majestic Mountain Records.  y se puede reservar aquí .’

DRAKEN son: Hallvard Gaardløs, Even Hermansen & Andre Drage.

El tema de apertura, ‘The Book of Black’, nos deja claro las intenciones de los noruegos. Un corte, pesado pero fluido en el que la voz desgarrada y atormentada se combina con coros contagiosos en un torbellino de metal progresivo rebosante de fuerza. Plomizo y dinámico a la vez, la canción se construye con un carácter innovador en el que los ecos del heavy rock primitivo se revitalizan por los efectos de fórmula, que funciona, enganchando de inmediato al oyente. El rock añejo se fusiona con el carácter innovador de los noruegos como preludio de lo que nos espera.

Cambiando el registro y sin salirse del guion, la agresiva ‘Bastards’ es una bofetea en la cara en toda regla. Su carácter punk y la contundencia de su base rítmica se adorna con pegadizas melodías y un bajo tremendo e impactante. Sin perder ese carácter primitivo, el corte índice en usar elementos de metal junto a momentos salvajes y arcaicos. Un frenesí sonoro que se enriquece con buenos golpes de fuzz intoxicante. La canción no hace prisioneros.

Con ‘We Deserve to Suffer’ el ímpetu no cede. En una atmósfera más borrosa, la canción se sustenta en ecos del pasado con algunos elementos progresivos. El trío ya nos había avisado, y nuevamente ese lado indómito y rabioso, aflora sin remisión una vez más.  Tres canciones con genes comunes, pero una presentación completamente diferente. Enturbiando su sonido, la bacanal continúa incorporando elementos de viento, para flirtear con descaro con el jazz más vanguardista. Una evolución realizada con destreza, ya que, sin darnos cuenta, el escenario en el que se mueve el corte a mutado notablemente. Otro de las habilidades de la banda.

Asentado en una atmósfera progresiva, ‘House of horrors’ bebe de los dinosauros de los 70’s, y del heavy rock de los 80’s, en una ecuación con un resultado fácil de predecir. Con el espíritu de Sabbath en su versión más dulcificada, la banda golpea con esa impactante línea de bajo entre armonías reconocibles. Envueltos en tinieblas, DRAKEN parecen rendir pleitesía a las fuerzas ocultistas, con una canción ondulante que nunca mira hacia atrás. Así nos muestran su versión más contenida y tenebrosa. Estos chicos tienen la facilidad de hacer plenamente suyo sonido rico en matices.

‘Symbiote’ se sumerge en aguas progresivas con riffs rugosos y un sonido contundente. La banda amortigua la intensidad haciendo ondular su melodía, mientras la desgarradora voz nos sume en un relato desgarrador que contrasta con angelicales coros en una montaña rusa de emociones y vibraciones del pasado. Solos incisivos, un ritmo trepidante, y una apisonadora en las cuatro cuerdas crean un corte poderoso e impactante a partes iguales, que acaba por arrollarnos. Uno de los temas más brillantes de un álbum repleto de buenas canciones.

Manteniendo las vibraciones progresivas, ‘Devotees of the Faith’ gira su mirada al pasado. Con tonos sinfónicos DRAKEN nos invitan a una ceremonia ritual, en la que el rock pesado del siglo XXI pone la banda a sonora. Son tantos los estilos que se agolpan, que resulta difícil definir un sonido que habla por si mismo. Con constantes cambios, el heavy-rock, el metal, el rock progresivo y el Stoner crean su particular orgía sónica.

La bacanal nos ofrece un nuevo capítulo con ‘Relentless Sinners’. Con una apertura más propia del heavy-rock más rugoso, la canción atraviesa el espejo para caminar por un insondable espacio psicodélico, asediado por golpes de metal progresivo. Otra canción arrolladora e impactante que se sustenta más en un sonido del siglo pasado, retocado con un aspecto más contemporáneo.

Cerrando el álbum con la canción más larga, los casi diez minutos de ‘Bloodguilt‘ son el culmen de la creatividad de la banda que refleja su evolución en cada composición. tomándose su tiempo en su apertura, DRAKEN nos sorprenden con pasajes chamánicos en línea doorsiana, en una mutación Sabática que resulta fascinante. En un escenario más propio del psycho-doom, van haciendo evolucionar la canción a un entorno magnético en el que la oscuridad preside la escena. La mutación constante que DRAKEN hacen a sus canciones, resulta precisa y certera. Nada es aburrido aquí, siempre hay una salida con la que sorprender al oyente. Si en la mayor parte del álbum, la pesadez ha dominado la escena, aquí, los noruegos se zambullen en atmósferas lisérgicas, que van coloreando con distintas tonalidades sonoras.

Draken

Majestic Mountain Records