Reseña. LUNA CRUISE.- «Luna cruise»

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Copando el primer puesto de nuestras recomendaciones semanales como álbum de la semana, el debut de la banda de Jacksonville, (Florida) LUNA CRUISE supone una de esas maravillosas sorpresas que uno se encuentra de vez en cuando.  De las tierras pantanosas en las que habitan numerosos reptiles, aparece una nueva re-encarnación del «Rey Lagarto» en la garganta de Kris Heironimus, su vocalista. Una joven banda que nace a finales de 2018, con un Ep previo y que rescata con su propia personalidad el peculiar y auténtico sonido de THE DOORS en su faceta más chamánica incorporando altas dosis de fuzz salidas de la guitarra de Sean Harris. Ningún amante de la banda liderada por Jim Morrison debería de perderse un álbum como este. Pocas veces una banda ha conseguido captar con tal naturalidad aquellos sonidos y sensaciones que a tantos y tantos melómanos nos llevan acompañando durante décadas. La psicodelia más nebolusoa y humeante como punto de inspiración de trece temas que suponen un tesoro en pleno siglo XXI. Cortes que serpentean sensualmente para trasmitir un conjuro que nos aturdirá y hará que bajemos la guardia para atacarnos con una virulenta fuerza.

Coloreados por el órgano retro de Marcus Herdon, en pura vena Manzarek, nos trasladan a finales de la década de los sesenta con un sonido envolvente y hechizante. Aún así, no estamos ante una pura copia ya que la banda toma elementos contemporáneos para hacer que el legado doorsiano brille mucho más.  Un debut completamente adictivo y lleno de matices a pesar de su aparente presencia lineal. 

Envolventes y oscuras atmósferas con el hechizo del gran chamán y una cadencia sosegada pero impactante y llena de rabia nos da la bienvenida en «Snake in the grass».  si el registro vocal nos puede sorprender por el parecido al de Morrison, el desarrollo de fuzz de la guitarra junto a la firma base rítmica que aporta el bajo de  Jerry Mansell, y la batería de Zach Vannoy nos atrapa rápidamente. 

Las brumas pantanosas de «Xerxas» nos describen un misterioso relato en el que la psicodelia nos adormece con todo su poder. Un hipnotismo en el que la guitarra brilla con luz propia.  

La sólida base del hammond soporta los arranques de rabia de Sean Harris en «66». Un tema más colorido a pesar de los tonos vintage de los teclados. ritmos más dinámicos y solos hirientes que van serpenteando entre solos y voces que pasan de la calidez a la garra en alaridos inquietantes. Altas dosis de fuzz completan el tema. 

En poco mas de un minuto y medio «Mirage» sirve de interludio bajo acordes acústicos que se repiten en tonos sureños. A continuación «Cellar door» y su solo inicial deja paso a un nuevo relato en el que el Rey Lagarto aparece mas sensual que nunca.  Seductor, el tema sigue manteniendo cierto aroma a pantano en un tema que sobre medios tiempos se inclina hacia espacios melódicos, sin perder un ápice de garra. La sutileza de la guitarra sobre estructuras de apacible psicodelia va evolucionando con calma pero sin pausa, elevándose y arrastrando al resto de instrumentos. Incluso frases que nos recuerdan THE DOORS aparecen de soslayo, algo que repite en varios de los temas. 

Un alarido demencial y un inquietante bajo introducen «Entropy», un corte hard-rock con mucha fuzz en el que la banda ofrece una faceta diferente mostrando su versatilidad. Vertiginosos momentos boogie-rock nebulosos que coquetean con el blues mas hilarante y ácido. 

Con una vuelta a los escenarios lisérgicos con momentos funky, «Highway of the moon» utiliza distintos elementos, que adaptan con solvencia a su propuesta musical. 

Oscuros y con un tono de nostalgia, «Exhale» es una espacio para la calma sobre una estructura lisérgica. La calidad de producción hace que el tema no brille todo lo que en su interior tiene. 

«Desolation» resulta ser el camino para un desarrollo de piano clásico sobre una atmósfera con efectos de lluvia en tonos de melancolía y misterio, convirtiéndose en un tema que genera tensión, en esta ocasión sin voces. Intrascendente.

Si la gran parte de los temas tiene una duración de tres o cuatro minuto, nos encontramos con alguna excepción como «Magic square of sun» o «Redemeer» con sus ocho minutos. En el primero de ellos, los de Florida desarrollan una suite, llena de melancolía sobre esos espacios psicodélicos en los que tan bien se mueven. La voz, casi recitando de dota de un aura especial, mientras las guitarras vuelven a afilarse en solos con mucho fuzz en su oscuridad latente. Desgarradores pasajes  que nos demuestran todo el potencial que tiene LUNA CRUISE.  La sombra del Morrison mas oscuro, sigue apareciendo muy alargada.   

Un nuevo interludio instrumental en tonos de misterio aparece en «Lunacy», esta vez con una cierta vocación espacial. Extraño.

A lo largo del trabajo, la banda toca distintos palos que previamente habíamos visto en THE DOORS. «Shadow people» es un nuevo ejemplo, reflejando un cierto aire cabaretero gracias a los teclados y al registro que toma la voz. De alguna manera es como su quisieran reflejar todos los giros de la banda en la que se miran, en temas propios, sin hacer una versión. No se trata de que copien los acordes, sino la extructura de algunos temas y la vocación de los mismos.     

El Rey Lagarto regresa en todo su esplendor en «Redemmer». ochos minutos llenos de magia, en los que la calma se violenta con esa voz llena de garra y seducción. Lentos ritmos en tonos jazz y blues, que se van violentando amenazadores para susurrarnos sensualmente.  Todo un ejercicio de psicodelia coloreada de mil tonos dentro de una gama de colores fríos.  Un espacio para la experimentación en el que la banda se deja llevar por sus instintos casi a modo de extraña y peculiar jam que acaba con un interminable y fantástico solo de guitarra sobre el que se soportan el resto de los miembros de la banda.     

 

Reseña: THE DRY MOUTHS.- «Lo​-​Fi Sounds For Hi​-​Fi People»

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Segundo álbum de los almerienses en 2.019, tal y como habían prometido. Estamos ante unas grabaciones efectuadas con el malogrado Andrés (bajo y coros), con Josh Morales (batería y coros) , así como Chris O. Rodríguez (guitarra, sintetizadores y voz), habiéndose grabado la batería, bajo y guitarras rítmicas en directo en las mismas sesiones que su anterior álbum «MEMORIES FROM PINES BRIDGE», incorporando posteriormente los arreglos y voces. De hecho, la idea inicial de la banda era la publicación de un álbum doble, con dos caras de su música, pero finalmente las circunstancias han hecho que vean la luz por separado, convirtiéndose en el séptimo trabajo de la banda. Mostrando toda su madurez y esplendor así como su culmen compositivo, ofreciendo todo el abanico creativo de los almerienses. Los sonidos desérticos siguen siendo el leitmotiv de THE DRY MOUTHS y aquí siguen están muy presentes esas vibraciones. Hace ahora un mes, tuve la oportunidad de verlos por primera vez en su Almería natal, en el marco del Tabernas Desert Rock Fest, y si algo me sorprendió, es la capacidad y la fuerza para transmitir que tienen cada una de sus composiciones, y «LO​-​FI SOUNDS FOR HI​-​FI PEOPLE» refleja de alguna manera aquella experiencia vivida in situ. Con el punto de mira puesto en bandas como Yawning Man especialmente, logran conjugar todo el romanticismo y belleza de las bucólicas puestas de sol en el desierto, con toda su magia; así como los ecos más ásperos de los sonidos alternativos de los noventa sin renunciar a una cierta pesadez. 

Finos y misterios acordes nos introducen a «L.P. Lie too», la marcada linea de bajo y la sutileza hechizante de la guitarra de Chris evocan vastos territorios donde la soledad se describe con un sonido pesado innato en la banda y entre la fina instrumentación que coquetea con el post-rock mas atrayente.   

Sin sutilezas «Limoncello» nos golpea con potentes riffs, en una nueva estructura envolvente en la que el fuzz desértico esta presente. Ecos grunge de los noventa conviven con los áridos sonidos stoner. Un tema recio y dinámico con pinceladas y brochazos de guitarras a modo ornamental que acaban puliendo la aspereza de sus riffs.

«Los pollos hermanos» es el single que los almerienses nos adelantaban hace días. otro tema en la herencia de los noventa se percibe en cada acorde. Hard, grunge y tonos stoner unidos por una causa alternativa común.   Ondulante y pegadizo el fuzz fluye de sus venas en una hemorragia de riffs contagiosos. 

Aún habiendo sido grabado en las mismas sesiones que «MEMORIES FROM PINES BRIDGE» indudablemente en este álbum encontramos mayoritariamente un enfoque distinto. Eso si, escuchando temas como «Ellis Lahm» podemos encontrar el nexo que une ambos registros. Momentos de psicodelia con melancólica que explotan en desarrollos monumentales elevándose a un estado superior. 

«Psychomental V Code: Rosaura» nos devuelve a la faceta mas atmosférica de THE DRY MOUTHS. Bellas y susurrantes melodías en esa línea tan cercana a Wawning Man que flirtea con escenarios post-rock desde su ubicación entre los cactus. pausados desarrollos instrumentales que avanzan con lentitud en una evolución constante. Incisivos pero reconfortantes, en un canto que vive de la melancolía y se dota de momentos de desesperanza. Una tristeza que se viste de belleza pausadamente. 

El stoner desértico de «La mascotta» me evoca aquella mágica noche de hace unas semanas en el desierto de Tabernas. Una banda sólida y con unos vigorosos riffs pesados que sabe construir canciones con armonías sin renunciar a las melodías vocales. Otro tema que toma prestados elementos alternativos mas propios de fin del siglo XX para vestirles con ornamentos del siglo XXI.

«Toe motion» refleja el lado mas alternativo. tonos oscuros y siempre atmosféricos, se van tornando hacía espacios psicodélicos en un camino lleno de meandros en los que las aguas del tema van incrementando su fuerza para reposar en calmados remansos antes de precipitarse nuevamente. 

La psicodelia más enigmática y oscura hace acto de presencia en «A Farewell For The Princess». Otro oscuro tema instrumental que sigue la línea de su anterior álbum. Susurrante y atmosférico nos ofrece un estado de introspección adornado con efectos.

Con la intención de captar la naturalidad y dinámicas de la banda en vivo, se grabaron en directo tanto la batería como el bajo y guitarras rítmicas en el estudio Sonobalance (Granada). Posteriormente en los Desert City Studios (Almería), la banda grabó overdubs, arreglos, sintetizadores y las voces. El encargado del mastering ha sido su habitual Brad Boatright en Audiosiege (Oregon, USA).

«LO​-​FI SOUNDS FOR HI​-​FI PEOPLE» se co-edita por los sellos Spinda Records, Gato Encerrado Records, Desorden Sonoro, Odio Sonoro, Zona Rock Productions, Fuzz T-Shirts, Violence in The Veins , Bandera Negra Records y Aneurisma Records.

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Reseña.- SWAN VALLEY HEIGHTS.-«The Heavy Seed»

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Fuzzorama Records, el sello que toma su nombre de ese efecto que tanto nos gusta, publica el nuevo álbum del trío alemán SWAN VALLEY HEIGHTS «THE HEAVY SEED». Todo un torrente de fuzz y heavy-psych de altos vuelos en un viaje hacia estados en los que la mente se deja llevar. Tres años después de su alentador debut, encontramos a una banda que se ha dejado seducir por el atrayente influjo de la psicodelia pesada, sin olvidarse de sus orígenes más desérticos. Mucho mas refinados, pero sin perder un ápice de energía, SWAN VALLEY HEIGHTS canalizan su creatividad por el camino trazado por Colour Haze o ROTOR. Una viaje a nuevas sensaciones sensoriales en las que los poderosos riffs se elevan para custodiar cálidas y seductoras melodías lisérgicas. Agradables texturas que nos acarician en temas con hechizantes voces en línea The Devil & Almighty Blues o All Them Witches.  Temas largos en los que desarrollan toda su magia, o en temas mas directos, lo cierto es que con éste álbum los alemanes piden un hueco en el trono de los elegidos. Sus serpenteantes pasajes instrumentales se ven asediados por golpes rabia a trabes de monumentales riffs, para decaer en el hechizo de unas atrayentes y magnéticas voces. Siempre consiguiendo que nuestra atención este en temas que evolucionan por distintos estados y espacios atravesando barreras sensoriales y temporales con momentos Causa Sui.

Una susurrante apertura en tonos psicodélicos nos introduce en «Heavy seed». Un viaje sensorial de trece minutos que parte de espacios mas propios de All Them Witches o The Devil & The Almity Blues. Magia y sosiego en dulces acordes que van evolucionando lentamente. Creando el clima deseado, cada nota, cada acorde se incrusta en lo profundo de nuestra alma produciendo una sensación de sosiego. antes de que monstruosos y pesados riffs nos acechen amenazantes. Aquí aparece esa faceta doom de la banda. Momentos que transitan entre esa fina línea de la psicodelia pesada y el stoner doom. Una ondulación que se debate entre la fuerza y la sensibilidad. Sin renunciar a su vocación stoner, las guitarras rezuman fuzz engrosando un tema de vocación apacible hasta iniciar un peregrinar lisérgico a la altura de los grandes del género. Netamente asentados en entornos heavy-psych mantiene la tensión antes de que las voces inicien el ritual de seducción. Un hechizo del que difícilmente vamos a poder salir. ahora tomando prestados algunos momentos Causa Sui. El tema discurre de una manera ágil y ligera. Contenidos, no acaban de explotar en esa excursión psicotrópica. Con sutiles momentos desérticos que coquetean con la psicodelia más sensual. La sensación de bienestar llegará a cualquiera que se deje seducir antes de que una nueva embestida de crujientes riffs fuzzeantes nos golpee. Por la frontera entre esos dos mundos crean un tema sublime al que bien podríamos colgarle la etiqueta de «pata negra».

Completamente enamorado tras los anteriores trece minutos llenos de intensidad, los acordes acústicos con arpegios y la electricidad pausada de la guitarra, «Vaporizer woman» va creciendo desde la belleza de unos magnetizantes acordes con genes Colour Haze, y vocación Rotor. Bellas voces y coros complementan otro atractivo tema de psicodelia contemporánea nacida de los desiertos mas arenosos. Las guitarras fluyen entre unos intensos ritmos de batería. Nebulosas cegadoras turbian la calma por ese jardín de las delicias que supone el tema. 

«Take a swim in God’s washing», recuperando la vocación stoner de su anterior álbum, los alemanes se muestran más poderosos y pesados. Gruesos y crujientes riffs pesados inician un descenso a las profundidades más misteriosas. Mágicos espacios se abren ante nosotros, con unos momentos de batería especiales. Invocando a algún espíritu jazzero y aturdido por los platillos, algodonadas voces aparecen entre las tinieblas, Otro de los punto fuertes del trío. No solo la habilidad compositiva es su aval, la capacidad para hacer ondular los riffs desérticos con seductores registros vocales es algo que debemos apuntar en su haber como banda; unas buenas voces siempre es un activo. Así discurre el tema, entre arenosos sonidos y aterciopelados pasajes con un inquietante tema. La parte final se convierte en una jam, en la que cada instrumento está definido a la perfección. Cadente y poderoso acaba en una virulencia erupción de fuzz.

Partiendo de sólidos muros creados por un gigantesco bajo, «My first knife» se debate entre esa lucha de las guitarras por socavar los cimientos de esa fortaleza y la firmeza de los mimos. Esa fina frontera del stoner y la psicodelia pesada se ve traspasada continuamente en un tema en el que destaca el gran trabajo de la linea de bajo. ¡Qué bajo!

Debatiéndose entre esos dos mundos, «Peth waves», va evolucionando desde postulados de psicodelia espacial. Un apacible sonido envolvente y nuevamente ese cadente bajo, fluyen sin prisa, lentamente. Una pausa adornada con bellas y sugerentes voces. Hipnótico por momentos, la batería va tirando del tema, arrastrando a los monumentales riffs hacia los más alto del firmamento. pesadas resonancias que son contrarrestadas en un segundo plano por bellas armonías hasta dejar al descubierto su lado mas pesado. Un debate constante que es resuelto con fluidez y habilidad para cambiar el registro. Sin que nos demos cuenta cambiamos de escenario para salir de los hostiles espacios y encontrarnos con un entorno más amable y apacible. Espacios siderales descritos por un espejismo que se diluye nuevamente por la monumentalidad y la pesadez. Un gran ejercicio creativo resulto con maestría que combina lo pesado y lo liviano con transiciones nada estridentes.

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Reseña.- THE BLACK WIZARDS «Reflections»

a1667782157_10El cuarteto portugués con la publicación de su anterior álbum “WHAT THE FUZZ» confirmaba que su evolución progresaba adecuadamente, ahora con su nuevo álbum “REFLECTIONS” se gradúa “cum laude”. Mostrando una madurez digna de elogio nos sumergen en un sombrío bosque en el que los hongos alucinógenos impregnan sus temas. Altas dosis de psilocibina entre genes blues en un mágico entorno creado por unos temas apacibles que se recuestas en las profundidades heavy-psych que ya venían apuntando desde sus inicios. Un trabajo equilibrado en el que el que lo viejo y lo nuevo conviven en perfecta armonía. Temas elaborados que parte del blues-rock más clásico pero que poseen un carácter innovador. Sin caer en la corriente “retro” THE BLACK WIZARDS nacen en la era digital, pero mantienen intacto su espíritu analógico apostando por la experimentación con un resultado increíble. La magia mística hecha canciones para despertar los sentidos sin renunciar a la fuerza que habían mostrado en anteriores trabajos. “REFLECTIONS» es el trabajo más psicodelico de la banda; una psicodelia refinada y apacible que adornan con tonos exóticos o que fortalecen con tormentas arenosas para acabar construyendo un caleidoscopio sonoro de dimensiones descomunales. Todo construido desde el sosiego, con pausa y gran sensibilidad, lo que hace del álbum un auténtico plato gourmet para los amantes de la psicodelia y el blues. Un plato que posee una guarnición de soul y las altas dosis de fuzz a las que nos tienen acostumbrados. Tanto sus potentes e hirientes riffs como las melodías logran ser ensambladas con una habilidad. Es difícil discernir donde está la clave, ya que la ejecución de las guitarras es brillante, las voces magnéticas, y la base rítmica implacable. Todo ello les sitúa en lo más alto de la escena portuguesa. Un lugar que se vienen trabajando desde sus inicios, con una progresión que parece no tener fin.

Una especie de cantos espirituales introducen “Imposing sun” antes de sucumbir ante una bacanal de fuzz humeante en la que la seductora voz de Joana Brito. Se mantienen los genes setenteros, pero crear el contrapunto perfecto entre las voces y una instrumentación que se zambulle en los dictados heavy-psych a base de hirientes y afiladas guitarras que se hacen hueco entre la exuberante base rítmica.   

Con una estructura de temas variables, combinando temas más cortos y directos con otros más largos y profundos, “Outlaws” nos muestra el camino que va a recorrer el álbum.  Cadentes acordes que van creando un clima lisérgico. Voces que se acercan a momentos west-coast como antesala de una autentica excursión completamente lisérgica. Como si fueran ingiriendo los hongos que encuentran en su transitar por el bosque, logran describir enigmáticos entornos caleidoscópicos. Un plácido paseo que se colorea con los profundos registros vocales de Joana. Una voz que me resulta mucho mas seductora en esta nueva entrega de lo que había percibido en su anterior producción. El tema es la confirmación de que su experimentación va más allá de una banda retro-blues. Aquí la cosa se pone más profunda y seria, lo que hace que puedan desarrollar todo el potencial que llevan dentro.

 “56th floor” nos ofrece el lado más exótico de la psicodelia de los portugueses. Una confirmación de la lenta metamorfosis que viene sufriendo su sonido, aunque a la postre, la banda retoma sus orígenes de blues psicodelico. Así transcurre el tema entre aguas con meandros psicodélicos y corrientes blues, mientras las voces y los coros adquieren un tono vintage entre las incendiarias guitarras abarrotadas de psicotrópicos. El refinamiento y la sensualidad que transmite “Starlight” consigue relajarnos de la majestuosidad del tema anterior.  La calma se adueña de un tema que mantiene la mirada de reojo en el blues, pero que despliega todas las armas de seducción de Joana con su cálida voz para tonificarnos. Un tema que nos evoca una gran espiritualidad entre oscuras nebulosas llenas de tristeza y en el que podemos encontrar guitarras que nos evocan momentos floydianos.  Retomando los aires exóticos, “Symphony of the ironic symphaty” continua por la senda de la psicodélica mística para elevarse a entornos más terrenales con unos solventes riffs. Ecos west-coast, heavy-psych, blues y soul se perciben en sus acordes, mientras el fuzz y los ritmos vigorosos contrastan con las dulces melodías vocales.  Un aroma setentero entre lo desértico y lo netamente lisérgico en un tema que amena con explotar. Cabe destacar una cierta herencia vocal que me recuerda a la Patti Smith más chamánica mostrando todo el desasosiego.

Nuevamente el blues y el soul más calmado y con gran sensibilidad aparece en “Soul keeper”. Algún destello Janis en un corte con esa clara vocación psicodélica que contiene todos los temas del álbum. “Kaleidoscope eyes”, cierra el álbum, con la sensual voz de Joana, arropada por ese manto lisérgico. Tonos grises y de nuevo el recuerdo de Patti Smith me asalta. Guitarras que imprimen nervio a desasosiego vocal con efectos que revolotean en un ambiente de misterio. Dando un giro inesperado, en la parte central del tema, aparecen riffs arenosos con fuzz y efectos antes de retomar esos insondables escenarios de los que había partido. Los omnipresentes espacios psicodélicos con aura mística rebosantes de un magnetismo que proporciona la sensual voz.

«REFLECTIONS» está disponible en formato vinilo vía Kozmik Artifactz  y en formato CD vía Raging Planet.

Todos los temas fueron compuestos por Joana, Paulo, Lugatte & Mendes, correspondiendo las letras a Joana Brito & Paulo Ferreira. El disco fue producido por Budda y The Black Wizards, habiendo sido grabado por Budda en  Mobydick Studios. la masterización ha sido trabjo de Frederico Cristiano en October Mastering Sessions.

THE BLACK WIZARDS son: Joana Brito (voz y guitarra), Paulo Ferreira (guitarra), João Lugatte (batería, congas y percusión) y Fipu (bajo). Coros a cargo de Rita Sampaio, Joana Brito y Budda Guedes, con colaboración a los teclados y Rhodes de Nuno Gonçalves. La portada del álbum corresponde a JBWIZARD.

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Reseña.- THE IVORY ELEPHANT.- «Stoneface»

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Profundizando en la psicodelia sin olvidar el blues, THE IVORY ELEPHANT publican su segundo trabajo. «STONEFACE» se presenta como un «todo», no es un conjunto de canciones sin más, sino que cada tema es una nueva evolución en esa exploración psicotrópica de los australianos. Una armoniosa convivencia de elementos capturados de los sesenta, con espacios más propios del siglo XXI. Una cautivadora nebulosa que sirve de ambientación a temas compuestos desde el sosiego y para el sosiego.Un curioso exotismo heavy-psych que nos atrapa con cada nota. Todo un analgésico para los sentidos en que podemos encontrar sonidos que nos recuerden tanto a Tame Impala, como a Pink Floyd, The Doors o incluso Rage Againg The Machine. Diez temas que son todo un festín para los amantes de los sonidos más psicodélicos. Canciones ricas en matices y en las que podemos encontrar una gran variedad de estilos incrustados en sus predominantes sonidos heavy-psych sobre distintas capas de guitarras que dan calidez a las composiciones.  Las letras de los temas varían su inspiración, pero dejando espacio a la imaginación del oyente sin ser explicitas.  

Inquietantes efectos, con teclados y guitarras floydianas creando una susurrante atmósfera que se ve coloreada por alguna guitarra surf en «Storm». El tema que podría resumir el contenido de «STONEFACE». Tanto la psicodelia espacial como vibraciones retro se aúnan con algún momento desértico en un corte que oscila entre los momentos oscuros y la luminosidad. Siempre con el fuzz como bandera, THE IVORY ELEPHANT me ha hechizado a la primera de cambio. ¡¡Increíble tema!!

En esos ambientes lisérgicos los australianos se desenvuelven con soltura. Prueba de ello «Maybe i’m a evil» con sus hipnóticos ritmos, efectos de unas guitarras que desprenden acidez en cada solo. Un tema que nos arrulla, acariciándonos hasta adormecernos con delicadeza. Un orgasmo sonoro lleno de matices que destroza cualquier atisbo de monotonía.  La ecualización de las voces, al igual que el tema anterior hace que el hechizo sea completo.

«Wars» recupera la esencia blues que les vio nacer. Cadente, evolutivo y por supuesto psicotrópico. _Una marmita llena de sustancias capaces de generar coloridos caleidoscopios que se mueven con parsimonia entre tonos retro, blues dentro de ese manto psicodélico. Con una entrada que me recuerda «Riders on the storm», «Roll on», transcurre sobre espacios psico-espaciales y algún tono surf en una guitarras completamente cautivadoras.

Saliéndose un poco de su propuesta «Jazzhead pt. 1» con sus arpegios acústicos se construye sobre lánguidos tonos de melancolía. Un poco fuera del resto, «Stoneface», se deja llevar por los acordes de un piano clásico en el mismo tono de tristeza. Una melancolía que se eleva gracias a las guitarras floydianas que se introducen con mimo. Tristes espacios que contrastan con el resto de los temas.

Uno de los temas más potentes y vigorosos lo encontramos en «Low expectation». Heavy-psych lleno de fuzz y efectos bajo luminosos ritmos. Sobre una base hard-rock, la banda consigue adaptar el tema a su particular sonido.

Cambiando el registro, «Stoneface jambore» es adornado con el exotismo del sonido del sitar. Bellos pasajes psico-folk con un cierto aire medieval flotan entre un sinfonismo turbio y envolvente.

A pesar de que el sonido de THE IVORY ELEPHANT nace de los sesenta, no dudan en ofrecernos temas que suenan actuales.  «Hard case», con sensuales voces pseudo-jazz y un sonido retro aportado por el órgano, las guitarras no faltan a su cita para completar otro versátil y atrayente corte.

A estas alturas, no hay ninguna duda de la calidad de los australianos, pero aún así, «Jazzhead pt.2» es un nuevo coqueteo con momentos jazz. Elegantes pasajes de guitarra se conjugan con esa batería jazzera y una atmósfera en tonos sepia. Oscuros y melancólicos, no pierden su aura psicodélica. A pesar de adornar el tema con breves resplandores, sucumben a la tristeza para concluir con una aturdidora espiral de efectos.

El álbum fue grabado en Soundpark Studio’s en Melbourne, al igual que su último álbum «NUMBER 1 POP HIT. siendo mezclado por Andrew Hehir.

«STONEFACE» está disponible vía Kozmik Artifactz.

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