Reseña: HÄXAN.- «Aradia»

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Álbum debut de los canadienses HÄXAN, previsto para su lanzamiento el próximo 14 de abril vía DHU Records y Fuzzed and Buzzed Records ve la luz para ofrecernos buenas dosis de rock ocultista, proto-metal y mucho fuzz, bajo los dominios de la hechizante voz de Kaykey Bomben. Un álbum en el que se combinan oscuras melodías con ritmos ondulantes y atmósferas de psicodelia pesada. Pasajes líricos y desgarrados entre momentos más propios del heavy-rock de los ochenta y el stoner contemporáneo.  Un álbum en el que los temas fluyen con agilidad y que golpea fuerte al oyente. «ARADIA» es el nombre de la Diosa que nació del incesto entre Lucifer (The Light Bringer) y la Diosa Diana (The Moon) y fue traída a la Tierra para enseñar brujería a los oprimidos. Aradia es reconocida como la maestra principal que transmitió las artes mágicas a las Brujas en la Tierra. En los círculos de las brujas todavía se la venera como «la Diosa», y estos canadienses, continúan con ese ritual en el que el doom aparece entre esas oscuras atmósferas ocultistas rebosantes de fuzz tóxico. «ARCADIA» es la culminación de la evolución de la banda desde que en 2016 publicaran su primera «DEMO», ahora, se presentan al mundo en todo su esplendor con este tenebroso ritual. 

HÄXAN lo componen: Kayley Bomben (voz), Paul Colosimo (guitarra) Connor Poirier (guitarra rítmica) Eric Brauer (bajo) y Paul Ciuk (batería)

«Intro» abre este «ARCADIA» a golpe de riffs heavy-psych y una potente batería. Estirándose y contoneándose, el corte anuncia el preludio de algo importante. 

Altas dosis de fuzz ondulante nos ofrece «Nicomedus». Un potente ritmo y voces heavy-rock construye un tema potente con un regusto a 80’s. Una interesante combinación con una repetición en su estructura que destapa la calidad vocal de Kayley Bomben.

Por la senda proto-metal «Baba yaga» se muestra enérgico con sus incesantes ritmos. Con ciertos tonos ocultistas, el torbellino rítmico se combina con una aguda voz en línea heavy-rock. Gritos y melodías en pos de una causa común y ondulaciones constantes sobre el infatigable ritmo. Destacan los pasajes en los que la guitarra se suaviza en solo menos agresivos que el resto del tema.   Un aire retro subyace en la repetición de sus riffs. 

«Aradia» nos ofrece otra faceta de los canadienses. En misteriosas y oscuras atmósferas dejan de lado la pesadez para introducirnos en una ceremonia ocultista bajo apacibles e inquietantes momentos instrumentales. Plegarias en las que la voz de su sacerdotisa despliega todo su poder entre sostenidos pasajes que crean el clima litúrgico. Un despliegue lírico entre humeantes antorchas custodiando el ceremonial. 

Recuperando la fuerza momentáneamente, «Low ride» se torna algo más doom, sin perder la vocación ocultista del tema anterior. Tras una primera parte con un potente sonido el tema desciende a plácidas estancias lisérgicas que sirven de escenario para que la voz desarrolle todo su potencial  y sensualidad elevando la intensidad del tema. 

«Dissociation» parte con una extraña locución para introducirnos en atmósferas dominadas por pasajes de psicodelia pesada de vocación doom. Aquí, junto a los cadentes riffs, introducen algún elemento exótico persistiendo el carácter pseudo-ocultista. Efectos y fuzz intoxicante encabritan el tema con esos solos incisivos y afilados en su parte final. 

El legado Sabbath se fusiona con vigorosos momentos heavy rock en «Aradia». Pasando del frenesí a plomizos ritmos perezosos, avanzan cansinos para retomar inmediatamente la velocidad y la fuerza entre toneladas de fuzz así como la lírica y desgarrada voz de su cantante. Si en los cortes anteriores hemos comprobado la calidad vocal, aquí encontramos un derroche lírico con distintos registros que sin duda, me enamoran. 

«Dead silence» nos mantiene en esas misteriosas atmósferas contaminadas por los psicotrópicos.  Un perturbador corte en el que su difuso sonido no impide que encontramos una vigorosa batería y esa hechizante voz en todo su esplendor. Mas fuzz y un sonido stoner que no pierde la vocación ocultista.

Con tonos más propios del proto-metal «Counterfeit» no reniega del legado oscuro de los setenta. Poderos y llevando el fuzz al extremo, el torbellino sombrío se cierne sobre nosotros con cambios de ritmo que desemboca en plácidos momentos de psicodelia susurrante. Cadentes y aterciopelados pasajes no transitados con anterioridad aportan una versatilidad a un álbum que, sin salirse de su apuesta se reinventa en cada tema.  

Si el resto de los tema oscilaban entre los tres y cuatro minutos, «The alchemist», con sus ocho minutos, deja espacio para que la banda desarrolle mucho más su propuesta. Stoner, proto-metal, heavy rock, y una guitarras que se adornan con exóticas florituras entre pesados y dinámicos ritmos que no dejan de contonearse entre esa bacanal de fuzz humeante. Toda una orgía rítmica que en esta ocasión deja menos espacio para el lucimiento de su vocalista.  

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Reseña: AGRABATTI.- «Beyond the sun»

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Una colisión de la tierra con el infinito sideral a través de cortes frenéticos inspirados en los pioneros HAWKWIND. «BEYOND THE SUN» contiene temas compuestos hace más de diez años por el polifacético Chad Davis y que solo se habían sido tocado un par de veces. Si hace algunas semanas vimos como YURI GAGARIN nos ofrecían uno de los mejores álbumes de space-rock del siglo XXI, AGRABATTI no se andan a la zaga con este trabajo. Sus ardorosos temas, intoxicados de fuzz e inspirados en el rock espacial más psicotrópico, son enriquecidos con pesados ritmos stoner, muchos desarrollos heavy-psych y unos hipnóticos ritmos kraut. Todo un motorik con un fuerte aroma vintage, especialmente en sus voces, y que nos presenta algunos brillantes momentos de proto-metal setentero. Es difícil escapar  a la incesante espiral de efectos que nos trasladan hacia los confines del universo  en una tortuosa odisea en la que no falta una guitarra ácida y virtuosa que coquetean con los alucinógenos al más puro estilo EARTHLESS. Los cinco temas que contiene el trabajo son como un agujero negro que te atrapa entre unos surcos y del quee rezuman sustancias alucinógenas que nublan la razón para trasladarte a una nueva dimensión sideral. Un hechizo que es complementado con atrayentes melodías vocales sobre esos impactantes ritmos que son ejecutados al límite de revoluciones. Cualquier viejo amante de HAWKWIND sabrá apreciar la calidad de este trabajo, pero los fans de nuevas bandas como los citados YURI GAGARIN o ECSTATIC VISION encontrarán un nuevo filón donde encontrar un autentico tesoro heavy-psych espacial.  

Con una breve introducción con efectos y potentes riffs «Beyond the sun» abre el viaje más allá del sol. Una voz ecualizada , una sólida base rítmica y una guitarra con exploraciones lisérgicas va construyendo un tema en el que se aprecia el legado de HAWKWIND, un legado presente en todo el álbum. Los sintetizadores hacen revolotear los efectos incesantes. Súbitamente los riffs stoner nos acechan en una atmósfera sideral sobre desarrollos proto-metal y heavy-psych de altos vuelos. Las melodías vocales resultan de lo mas atrayentes entre la ágil instrumentación. Tema pesado y psicotrópico que toma tanto elementos del pasado como sonidos mucho más contemporáneos.

Siguiendo la estela bandas como contemporáneas como YURI GAGARIN o ECSTATIC VISION y con la sombra de HAWKWIND siempre presente los ritmos kraut de «Quaalude Runner» nos embarcan en una tortuosa odisea de proporciones descomunales. Guitarras ácidas, ritmos pesados e hipnóticos ye incesantes efectos custodian la nave nodriza con sus motores al límite de revoluciones. En esta ocasión con menos pasajes vocales y más guitarras el viaje se desarrolla a la velocidad de la luz por insondables espacios siderales hasta los confines del universo.

«High flyier» es otro frenético corte de kosmiche musik. Un motorik de corte kraut con brillantes pasajes psicodélicos bajo voces vintage. un brillante tema que bien podrían haber firmado HAWKWIND y en el que encontramos guitarras virtuosas en línea EARTHLESS

Si HAWKWIND es la fuente inspiración, no podía faltar una versión suya. «Born to go» el tema incluido en el álbum «In the search of space» es el elegido. Una versión bastante fiel a la original que cobra una nueva dimensión por la pesadez que AGRABATTI consigue imprimir a cada uno de sus temas.  Un torbellino psicotrópico aderezado con riffs stoner entre la bruma del espacio.  

«Return to freedom rock» cierra el álbum con pesados riffs y los incesantes efectos. Una cadencia más pausada y plomiza. Aquí no encontramos el frenesí de los temas precedentes pero ello no impide que se mantenga la esencia. Como su propio nombre nos señala, estamos en un regreso desde el cosmos a espacios más terrenales. Esto no significa que desaparezcan los efectos y la vocación espacial de todo el álbum, pero seguramente es el corte más terrenal de un álbum superlativo. Space-rock, stoner y psicodelia pesada de mucha calidad. 

Reseña: LUNAR SWAMP.- «UnderMudBlues»

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En una dualidad en la que el blues del delta es protagonista, los italianos LUNAR SWAMP conjugan todo el sentimiento con riffs arenosos más propios del desert-rock en EP debut «UNDERMUDBLUES». Una conjunción en la que el fuzz nos intoxica mientras los efluvios de los pantanos narcotizan unos temas que huelen a humo cannabico y bourbon de garito de mala muerte. Si a ello unimos un atractivo toque doom, el cóctel está servido. Distorsiones, y ecos de los humerales sureños conviven en una armonía en la que los sonidos primitivos toman una nueva dimensión. Arcaicos si, pero  lo suficientemente chamánicos como que las hierbas psicotrópicas y los hongos alucinógenos habiten en cada uno de los temas. Si los espinosos cactus son la única compañía de los moradores del desierto en su soledad, al ser impregnados de los pegajosos ecos del swamp rock, los temas cobran una nueva vida. Un blues lento y plomizo empapado en dietilamida que nos narcotiza con cada uno de sus riffs. La inquietante voz de Mark Wolf parece salir de la profundidad de unos pantanos en los que el musgo de cada acorde no permite ver las turbias aguas. Esta explosiva combinación hará que vulvas a darle al play una vez acabada su escucha. 

LUNAR SWAMP son : Mark Wolf (voz, armónica, fx), Machen (guitarras) y SM Ghoul (batería).

«Shamanic owl» nos deja patente por donde van los tiros de los italianos. Las serpientes hacen sonar sus cascabeles ante la atenta mirada de los cactus impertérritos, mientras una tormenta de rock arenoso nos acecha.  Toda una descarga de fuzz con una estela de blues se cierne sobre nosotros. Una voz aguardentosa llena de rabia y ritmos de stoner ortodoxo con gruesos riffs y un ritmo trepidante construyen el corte.  Dejando espacio para solo más moderados que aportan su granito de psicodelia a ese torbellino de desert-rock. Intoxicante, grasiento y con olor a bourbon, los ecos del medio oeste se reflejan entre las nebulosas arenosas. Un tema que sacude nuestro cerebro y que muere entre cactus solitarios a ritmo de blues.

En ese estado blusero, «The crimson river», entre solitarios moteles de carretera, se van reflejando el ambiente del desierto a través de ásperos y pegajosos pasajes. Humo cannabico y chamánicas voces hacen el resto en un corte primitivo en el que los ecos stoner se recuestan en almohadas bluseras. Pesado, plomizo y con cadentes ritmos, y aura morrisiana se vislumbra entre las escamas del lagarto. El desierto en su lado mas salvaje y hostil se intoxica con esos difusos pasajes que nos arrastran al interior de sus surcos.

El blues ácido de los primeros setenta se viste de fuzz bajo difusos ritmos pesados en «Magic circle at twins moons». Ritmos pesados envueltos en una nube de psicotrópicos en los que los efectos del peyote nubla nuestra mente para expandir nuestros sentidos en un viaje catártico a las profundidades del desierto. La fuerte descarga de unos riffs con vocación doom no se resiente con la embestida del narcótico blues.

Si por un lado, los italianos dejan patente su habilidad para reflejar el sonido del desierto, no es menos cierto que también saben conjugar los efluvios de los pantanos como demuestra «Green swamp». Sucumbiendo a los dictados del blues stonerizado construyen un tema de incuestionable pesadez entre esos efluvios narcóticos. Chamánico y hechizante, el carácter doomy persiste entre los ondulantes riffs.

Cerrando el álbum, «Creeping snakes» pone el epílogo con gruesos acordes acústicos. Un corte instrumental en el que se describe la soledad del desierto en el ocaso del día. Sencillo, pero emotivo.

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Reseña: VESSEL.- «Vagabond blues»

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«VAGABOND BLUES» es el tercer trabajo de la banda australiana VESSEL. Una formación desconocida para mí hasta este momento, y que me ha sorprendido por la solidez de los temas que contiene su interior. Un claro ejemplo que los ecos desert-rock no tienen fronteras. Aquí encontramos una bocanada de fuzz como pocas veces podemos encontrar. Un sólido trabajo que según va avanzando en sus temas, sin perder su esencia, se modula a momentos más psicodélicos y bluseros.  Fuertes ritmos nos invaden con unas cautivadoras voces y unos virulentos tambores que hacen que el ritmo no cese en ningún momento. Siempre ágiles, sus cegadores riffs no hacen sino aportar  momentos grandiosos.  Pesados pero frescos, sus contagiosos temas encuentran siempre la forma de llegar al oyente. A pesar de esto, su aparente sencillez y efectividad es solo la punta del iceberg de la calidad que sus surcos contienen. Su bajo marcial no baja jamás la guardia en su propósito de golpearnos con sus crujientes riffs. Cegadores, y llenos de épica sus tema se interconectan en un propósito  único. Cadente y misteriosos,  con algún eco Sabbath, el legado de bandas Monster Magnet o Truckfighters está muy presente en sus composiciones. Ésto no supone nada nuevo, ya que son muchas las bandas que siguen esa estela, pero cuando se tiene la capacidad de asumir como propio ese legado para moldearlo a un estilo propio, el respeto lo tiene ganado. «VAGABOND BLUES» es de esos álbumes que tras la primera impresión te invita a nueva exploraciones en la que salen a relucir ricos matices no descubiertos en la primera escucha. De hecho, según uno va escuchando cada uno de los tema ve encontrando que nada es tan lineal como parece, ya que los ecos del desierto se van convirtiendo en temas de psicodelia pesada en los que el blues tiene un gran protagonismo. No dejen que los árboles te impidan ver el bosque, porque tras su apariencia desert-rock se esconde un tesoro de blues psicotrópico de muchos kilates en los que puedes encontrar chamánicos momentos doorsianos o vibraciones de los primeros setenta.

«VAGABOND BLUES» está disponible vía Majestic Mountain Records

«Vagabond blues» -Tema con gran cuerpo y riffs stoner-retro, con registros vocales hard & heavy entre una cortina de fuzz. Cabalgando con frescura y potencia su bajo marcial y los ejercicios estilísticos de la caja de ritmos atraviesan entre sus vibraciones entre su difuso sonido.

Con una cadente batería y la guitarra difusa que ya hemos escuchado en el primer corte, «Twenty twenty» con una autopista de fuzz el camina camina con toda su pesadez bajo pegadizos ritmos. La voz arrastra las ondulaciones de la guitarra. una serpenteante sucesión de subidas y bajadas construyen un corte que no se sale de los límites marcados. Si bien, estos límites son explorados con constantes oscilaciones. Con la mirada al frente, el tema avanza veloz como si nunca fuera a llegar a su destino. 

Con oscuros y misteriosos acordes, «Atacama», en una línea Sabbath, crea una humeante atmósfera a través de un sonido borroso. un tema instrumental que genera un clima de misterio en el que los pasajes lisérgicos son los protagonistas.  En su parte final todo se vuelve más nítidos con pausados y lentos pasajes psicodélicos con efectos revoloteando en una mutación desert-rock hacia los ecos puramente heavy-psych.

Manteníendo la sombría atmósfera del corte anterior, «Red Witch» el blues hace acto de presencia. Medidos pasajes  generan una calma tensa que acaba quebrándose a ritmo de blues-rock stonerizado. Una encrucijada que combina el blues de garito de carretera con los ásperos riffs del desierto siempre bajo nebulosas humeante en las que los efluvios de los pantanos afloran borboteantes.

«Dark the light» nos ofrece otra andanada de fuzz difuso con armonías vocales que se balancean entre el blues y el heavy-rock. Sin dar ningún rodeo el tema tiene claro su objetivo.

Si en los primeros temas nos encontrábamos a una banda netamente desértica, en «The void tempest», con sus casi ocho minutos vemos que los pasajes lisérgicos son predominantes. Aromas pantanosos de los que surge una mesiánica voz a la que suceden magnéticos desarrollos heavy-psych. Intoxicantes y envolventes, nos encontramos una curiosa dualidad entre momentos que me recuerdan a The Doors fusionados con cualquier banda de stoner ortodoxo. Los manglares se exploran con una acertada y hechizante combinación de ese insistente fuzz con el blues. una cadencia que tiende a intensificarse hasta cegarnos por completo.

Cerrando el álbum, «The devil’s backyard» nos ofrece una nueva e interesante propuesta no contemplada hasta ahora.  Incorporando una voz femenina en registros semi-folk, y con unos acordes que me evocan el tema «Bouree» de Jethro Tull, (igual estoy hilando muy fino, pero…) conjugan estos novedosos registros con gruesos riffs presididos por una aura mística. Melancólicos coros y unos acordes en esta ocasión más pausados, consiguen un atractivo resultado. Dando una nueva vuelta de tuerca a su originalidad, generan momentos que rozan el psycho-doom más pausado. unos pasajes que ornamentan con tonos exóticos. El resultado es una bella liturgia con gruesos bordes en la que habitan por igual el folk, el doom y la psicodelia.

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Reseña: SURYA.- «Overthrown»

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«OVERTHROWN» es una de esas gratas sorpresas que nos encontramos de vez en cuando. El primer álbum de la banda de Jerez de la Frontera que irrumpe en la escena con la fuerza de un huracán. Después de haber publicado en el año 2.017 un EP,  Antonio Hierro (voces y guitarras), José Moares (guitarras y sintetizadores), José Mª Zapata (bajo y percusión) y Carlos Camisón (batería, guitarras y voces) graban en Estudio 79 a los mandos de Rafa Camisón, y con la masterización de Mario G. Alberni. en Kadifornia los ocho temas que componen este álbum conceptual que navega entre las aguas de los sonidos arenosos salidos de los desiertos californianos en los noventa y las corrientes hard-rock que nacieron en la década de los setenta. Un equilibrio que se sostiene en poderosos ritmos aliñados con un exuberante fuzz y riffs monolíticos sin renunciar a cuidadas melodías que se recuestan en remansos psicodélicos en los que se vislumbra una cierta esencia andaluza. El resultado es un atractivo y atrayente trabajo que fluye con soltura en cada uno de sus temas y acaba por sorprendernos gracias a la madurez que refleja cada uno de sus temas. Guitarras que su superponen en distintos niveles para conformar temas prietos y efectivos que se colorean con distintas influencias para acabar construyendo un sólido oleo multicolor.  La temática del álbum se circunscribe la venganza de un hijo que fue repudiado por su padre, conformando cada tema un capítulo de dicha historia. 

«Tales of the great Fharats» parte con pegadizos y repetitivos riffs stoner que no se andan con contemplaciones. Directos a la yugular derrochan fuzz bajo esquemas ortodoxos de rock desértico que nos golpean con fuerza.  Un tema que acaba ondulando sin salirse del camino y en el que encontramos una poderosa y fornida línea de bajo que contrasta con la finura de los solos de las guitarras. Ciertos vientos sureños refrescan el envite al que nos someten refrescan el tema con tonos setenteros en su parte final.  

Sobre unos cimientos sencillos pero efectivos, «Sundazed» parece seguir la estela del corte precedente. un olor a «noventas» se percibe especialmente en la cadencia vocal junto a sus difusos riffs. Un puente de ida y vuelta que sirve de espacio para construir una autopista de fuzz a través de la cual contar la historia de Fharats ardiendo por el conjuro de su hijo. Serpenteando sobre el riff que está construido, finalmente acaba modulándose hacia espacios más psicodélicos en su última parte. Sin perder su vocación arenosa el tema cae en ciénagas lisérgicas. unas arenas movedizas que hacen que el tema gire en una espiral que acaba diluyéndose poco a poco.

Largas rectas de autopista, desierto y fuzz nos evoca «Crystal gate». Con un riff repetido el tema transcurre con un cierto aroma retro. Un corte pesado que mantiene la frescura y dinamismo con su contagioso ritmo. Sus cálidos tonos siguen la constante del resto de temas, aquí de una forma algo más serena y lineal. El corte más largo del álbum incluye algún momento progresivo en sus surcos. su larga duración permite más la experimentación con otros sonidos. La lucha entre padre e hijo queda abierta a tenor del resultado del tema con un final en el que los jerezanos descienden a plácidos pasajes más psicodélicos. 

A modo de continuación con el tema anterior, «Thousand years bridge» mantiene la vocación psico-progresiva. Calmados acordes semi-acústicos y susurrante voces nos envuelven en un agradable manto. Su magnetismo difiere de la fuerza de los temas precedentes, variando aquí la propuesta musical. Una agradable sorpresa que nos da muestra de la versatilidad de la banda narrando de forma aleatoria la historia sobre la que se basa el álbum. 

«Golden tower» rescata la senda desértica para avanzar guiados por un inquietante bajo a través de amplios espacios en los que el fuzz humeante regresa con fuerza. componiendo en dos estratos distintos, la base rítmica se colorea con profundos solos de guitarra que se estiran en una exploración psicodélica.  Aquí la banda parece sentirse cómoda y eso se nota en el acabado del tema que rezuma aroman noventeros en sus riffs. Tras la muerte del padre, el hijo contempla su reino. toda una serpiente multicolor en la que el desert-rock zigzaguea con gruesos e incisivos riffs en bucle entre tonos llegados del sur que evocan momentos de gloria de la escena andaluza.

Volviendo a los sonidos acústicos, «Turtle shaman», describe el ocaso a través de arpegios que retratan su habilidad y técnica. Con distintos elementos estilísticos van construyendo un oscuro relato instrumental en el que las voces progresiva herederas de los setenta hacen que el tema se incline a momentos progresivos. giros inesperados que se desatan en una estampida rítmica que acaba por arrollarnos en otro ejemplo colorista de que la banda no se aferra a un estilo concreto. El resultado es un tema lleno de magnetismo que relata como se adquiere la sabiduría a través ese chaman encontrado en sus viajes y que le sirve al hijo para el conjuro que acaba con su padre. 

Una nueva sorpresa nos espera en «Begone». Hard rock cavernícola con tonos funk y un groovy alegre y cadencioso. Fuzz y wah wah a la vieja usanza tiñe de ocre un tema que podríamos considerar algo vintage pero que todavía vigente. Sin sonar a rancio, su sencilla estructura resulta ser lo suficientemente efectiva para que se cumpla la máxima de que a veces «menos es mas». Aquí no  encontramos complicados desarrollos, sino hard rock sin pretensiones. 

«No Further» cierra el álbum con una inquietante línea de bajo sobre pasajes heavy-psych que se elevan ondulando como banderas guiadas por el viento. La suficiente dosis de fuzz como para ir elevando la intensidad sin renunciar a momento psicodélicos sin perder su cadencia rítmica en ningún momento. Un fujo constante que permite avanzar sin mirar atrás. 

«OVERTHROWN» supone una magnífica carta de presentación que nos confirmar el renacer de la escena andaluza con un nuevo retoño que se una a la cada vez mas larga lista de nuevas banda que tantas satisfacciones nos están dando en los últimos tiempos. 

El álbum ve la luz con la unión de los esfuerzos de pequeños sellos nacionales que siguen apostando por nuevas bandas, lo cual es todo un reto que los aficionados debemos de agradecer y que poco a poco a de ir dando sus frutos. El álbum se encuentra disponible a través de  Spinda Records, Surnia Records, Monasterio de Cultura, Violence In The Veins, Bandera Records, Sacramento Records, Odio Sonoro, Gato Encerrado Records, Discos X Mil y Noizeland Records.

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