Reseña.- ARROWHEAD «Coven Of The Snake»

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Nacidos algo más de hace diez años de la lava más incandescente del vigoroso volcán de la escena pesada australiana, ARROWHEAD publican vía Ripple Music su tercer álbum «COVEN OF THE SNAKE». Estos chicos se toman las cosas calma, tardamos cinco años en tener su segundo álbum, y ahora la espera ha sido de tres, pero ha merecido la pena. Posiblemente hayan endurecido su sonido, y en éste último álbum se sumergen en vibraciones stoner mas ortodoxas con pesados riffs de las que habían usado anteriormente. Una completa descarga de fuzz  que a buen seguro hará las delicias de los puristas del género. «COVEN OF THE SNAKE» es una colección de canciones que no te dan tregua. Rock del desierto que toma prestados elementos hard & heavy  ofreciendo siempre un sonido difuso, rudo, sin sutilezas. Estructuras que se repiten con el fin de aturdirnos en su bacanal de fuzz humeante formando nebulosas psicotrópicas que anulan nuestros sentidos y activan nuestro cuerpo. El cuarteto aunque nos golpea duro, no se olvida de incorporar la melodía a sus voces de tonos heavy-rock. Un torbellino envolvente se cierne sobre nuestras cabezas con este nuevo trabajo de los australianos. Cuidando la cadencia rítmica logran temas que nos aplastan como una auténtica apisonadora sin frenos.

Desde el imponente inicio de «Coven of the snake», el tema que da nombre al álbum, la vocación hard-retro sigue presente, pero ya notamos que las revoluciones han subido. Una cadencia rítmica arrolladora  nos arrastra a la espiral de fuzz que construyen, algo que es una constante que se repite en el resto de los temas. Un derroche de dinamismo y energía sin marcha atrás.

Recuperando momentos mas propios del heavy-rock de los ochenta, «All seeing eye» avanza con un caminar cansino. Pesado y repetitivo, la banda lo modula con los registros vocales mas propios del proto-metal. Casi cayendo en escenarios doom, el stoner y las melodías su unen a una fiesta en la que de descorchan botellas de fuzz espumoso.

Bajando las revoluciones y la pesadez, «Ceremony of skull» con una cadencia mas pausada, mantiene la vocación stoner fuzz, sin faltar a los pesados riffs, incorporan voces mucho más chillonas, combinándolas entre el humo cannabico que consige cegarnos.  Por momentos, recordándome a algún momento Elder, ARROWHEAD construyen un tema que camina por senderos a caballo entre las vibraciones heavy-psych, y el doom más lisérgico y oscuro.

Entre polvorientos caminos desérticos, «Ghost ship» utilizando esas voces heavy-rock, construyen otro tema en el que el desert-rock más rugoso hace acto de presencia. Una firme batería y algún momento psych en el que los efectos aparecen, los riffs pegan profundas caladas de humo adormecedor para conseguir un despliegue brutal de fuzz. 

«Root of evil» recupera de alguna manera parte del sonido al que nos habíamos acostumbrados en sus discos anteriores. Utilizando tanto elementos blues, con el hard-rock setentero más siniestro, consiguen un tema que constantemente parece que quiere anunciarnos algo. Creando la sensación de que algo va a pasar, y haciendo que la voz de Brett Pearl brille mucho más, van retrocediendo al hard rock más clásico en su sonido. Una regresión a los ochenta en la que los efectos fuzz no faltan a su cita.

Con estribillos efectivos y herencia Sabbath, «Dopanaught» mantiene el nivel de intensidad sobre repetitivos riffs en tonos más ácidos.

Aunque estamos ante una apueste netamente stoner, se puede apreciar que el cuarteto a mamado del néctar de los sonidos mas pesados de los setenta. Así «March of the Reptiles»  se nos presenta con aspecto heavy-rock bajo un a tormenta de arena del desierto.

Sin embargo, ARROWHEAD nos pone la guinda al final con «Golden thunderhaw». Mas pausa y lisergia en detrimento de la pesadez consiguen el tema más psicodelico de todo el álbum. Pausado pero firme y con una cadencia rítmica contenida usan voces ecualizadas para conseguir ese aspecto borroso entre un nuevo derroche de stoner fuzz y heavy-rock.

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Reseña.- THE HEAVY MINDS.- «Second mind»

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Tras su brillante y aclamado debut de hace cuatro años, la noticia de nuevo material de los austriacos THE HEAVY MINDS era como para zambullirse en sus surcos sin ningún tipo de miramiento. Lo primero que me llama la atención tras las primeras notas, es la inclinación hacia espacios más netamente garage-psych con riffs crujientes toman prestados momentos de los sesenta. Si en «TREASURE COAST» los potentes sonidos heavy-blues de los setenta estaban omnipresentes, y los ecos stoner se vislumbraban en sus temas, en esta ocasión, el trío austriaco no pierde un ápice de su energía para retroceder en el tiempo y recuperar más momentos del garage sesentero. Con un sonido más crudo y primitivo insuflan la suficiente dosis nebulosas con para que los temas no parezcan tan primitivos. Una involución en su sonido que parece estar perfectamente diseñada. Recuperando algunos ecos del garage proto-punk del Detroit de finales de los sesenta en una linea que ocasionalmente se acercan a Nebula, no reniegan del blues que les ha acompañado desde sus inicios. Quizás en este álbum suenen menos pesados, pero no menos precisos. Como ya hicieran los alemanes Wedge, colorean de tonos vintage alguno de los temas dotándoles de un aspecto retro e incluso primitivo. No se han olvidado del fuzz aunque la persistencia psicodelia es reflejada de una forma distinta. Ciertamente el resultado de sus composiciones obedece a un trabajo bien elaborado y la sensación es que THE HEAVY MINDS han obtenido el álbum que querían. Nada aquí parece dejado a la improvisación, y cada acorde, cada nota, cada melodía ,aparentan estar perfectamente concebidas y diseñadas. Querían sonar así, y suenan así. Los momentos de psicodelia aparecen en el momento justo dentro del variopinto collage de emociones que cada tema logra transmitir. Por otro lado estamos ante uno de esos álbumes de los que no te puedes dejar llevar solo por la primera impresión. Es tanta su riqueza y variedad de matices, que con cada nueva escucha adquiere una nueva dimensión, apreciándose toda la calidad que atesoran unos surcos que guardan unos temas bien construidos y perfectamente ejecutados.

«Second mind» el tema que abre el álbum, se construye sobre una ambientación sesentera sobre unos cimientos de garage-psych primitivo en el que el bajo de Tobias, junto a la guitarras nebulosas de Lukas generan un corte lleno de frescura. Riffs que crujen y voces con un groovy macarrilla hacen de la sencillez virtud, para crear un tema colorido y sencillo. «Trip tide» sigue una línea similar. Riffs que crujen sobre vibraciones de garage-blues y aroma de pop de los sesenta. Desprendiendo genes Stooges, no reniegan a la vocación lisérgica con la que nacieron como demuestra el serpenteante laberinto psicotrópico de su parte final.

Añadiendo altas dosis de ácido a las guitarras, «Footpath to fortress», sin alejarse del camino, transita por el lado más lisérgico. Un caleidoscopio con momentos retro y una voz desgarrada surfean entre las mareas ondulantes del blues con solos hirientes y cambios de ritmos en los que un tufillo funky aparece de manera efectiva. Como si fuera cansado, los ritmos llevan una cadencia aparentemente lenta. En realidad se trata de una visión que no responde a la realidad, ya el groovy y tempo del tema es todo una acierto premeditado de los austriacos. Pegadizo y ácido a la vez, el tema se nutre de todos los estilos usados por la banda antes de precipitarse por un torrente de efectos en su parte final.

Con una gran cadencia blues, los ocho minutos de «Heavy  load of fools» sirven de marco a unos desarrollos más profundos de las vibraciones vintage. Pausado y cadente y siempre inclinado a los postulados garageros, sus chirriantes riffs, acaban sucumbiendo a la seducción de los distados de la psicodelia pesada.  

En una versión más colorista, «Spheres» y esa linea de bajo hipnótico que coquetea con sonidos funky mientras los platillos chasquean bajo la mirada de un órgano retro, nos sorprenden con una sensual voz con un trasfondo caleidoscopico. Un trance más electrónico y modernista. Un tema que cambian los vaqueros y las chupas de cuero por el látex.

Aunque el sonido de los austriacos tiene una vocación clara, no dudan en ofrecer distintos registros. Así «Distopia» entre riffs desérticos en línea Nebula se presenta más grueso y fornido. los efectos aparecen con sutileza entre espacios a caballo entre el hard y el proto-metal, antes del descenso a los abismo lísérgicos que sirven de lucimiento al bajo Tobias y a la guitarra de Lukas, que nos ofrece su versión más ácida. Tras el paseo psicodelico, retoman el garage arenoso.

«SECOND MIND» cierra con la languidez sesentera de «Flight future days». Más melodiosos y recordando el garage y la psicodelia de aquellos años. EL fuzz del bajo hace que estemos en algún punto en el que los sesenta y el siglo XXI se encuentran bajo una brisa arenosa y cruda.  

«SECOND MIND» está disponible vía el sello austriaco StoneFree Records.

THE HEAVY MINDS son: Chris (batería), Lukas (guitarra y voces) y Tobias (bajo y guitarra)

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Reseña.- MANTRA MACHINE.- «Heliosphere»

a2373748400_10Los álbumes instrumentales no son del agrado de todo el mundo, pero los viajeros espaciales holandeses MANTRA MACHINE, pueden hacerte cambiar de opinión. Hace casi cuatro años despertaron la admiración de muchos con «NITROGEN» ahora regresan para devolvernos a los confines del universo con «HELIOSPHERE». Tomando como base  prietos riffs stoner y altas dosis psicodelia espacial el trío de Amsterdam nos embarca en una nueva odisea mas allá de los confines explorados por el hombre. La heliosfera, esa región situada a años luz de la tierra y en donde los vientos solares provocan una burbuja magnética en la cual se encuentran los planetas del sistema solar, incluida la tierra. Un complejo sistema de capas que se ve reflejado a la perfección con los cuatro largos temas de este álbum.  Un magnetismo no exento de ecos desérticos soportados en una pulsante línea de bajo en una apuesta instrumental en la que la mística interplanetaria se describe son acierto en cada nota. La duración de los temas hace que puedan desarrollar y plasmar todas sus inquietudes musicales sin ningún tipo de ataduras. El resultado es un brillante trabajo para dejarse llevar por la lisérgia intrínsica en sus surcos.  «HELIOSPHERE» es un álbum sin aristas, un disco que va más allá de los estándares de la psicodelia pesada para ofrecernos un auténtico mantra completamente lleno de fascinantes pasajes instrumentales para deleite de los amantes del género. Uno de los mejores álbumes del género de lo que llevamos de año. La maquinaria holandesa demuestra estar engrasada a la perfección para su singladura intergaláctica.

Una introducción reveladora nos señala el camino de por donde va el camino del álbum en  «Hydrogen».  Partiendo desde el sosiego y describiendo una calma tensa nos embarcan en un viaje mesiánico a través de desarrollos de una psicodelia pesada bien construida sobre los pilares de una potente base rítmica que soporta las ondulaciones de las guitarras. Elementos stoner que son envueltos por los desarrollos psicotrópicos y sus efectos para evolucionar poco a poco en su intensidad. Según vamos avanzando en la travesía las dosis lisérgicas van surtiendo efectos hasta lograr dimensiones épicas.

Mas inmersos si cabe en el territorio del rock espacial, «Atmos» se desarrolla en insondables espacios por los que la maquinaria mántrica holandesa queda mas definida. Entornos de ingravidez con polvo estelar poco a poco nos mas metiendo en ese agujero negro que nos traslada a una dimensión desconocida. Mostrándose más sosegados y apacibles, los efectos custodian la cadente y profunda línea de bajo, lo cual es una constante a los largo de todos los temas. Una mística interplanetaria de proporciones descomunales que supone una exploración de la psicodelia espacial realizada con auténtica maestría.

Teniendo en cuenta el tipo de propuesta musical que nos ofrece MANTRA MACHINE, no es de extrañar que necesiten de temas de larga duración para poder desarrollar toda su creatividad. De esta manera la descripción de las odiseas espaciales les permite dotar a los temas de numerosos matices, intensificando o calmando las armonías. de sus temas.

Algo más melodiosos, «Delta-v», utiliza con mayor profusión los sintetizadores en un nuevo transito psico-espacial. Poco a poco, como ya hemos percibido en los temas precedentes, van dotando de intensidad sus estructuras. Seguramente estamos ante el tema menos ácido, y en el que los ritmos stoner conviven con momentos más progresivos. Así se desarrolla la mayor parte del tema hasta que que en su parte final las guitarras nos devuelven a esos estados de inconsciencia psicotrópica. la sensación de estar en entornos alejados de la razón es conseguida con gran destreza y efectividad en un nuevo mantra sónico.  

Mucho más fornido, y con evidente vocación stoner, «Heliosphere», con sus catorce minutos, se manifiesta sucumbiendo a hipnóticos ritmos que nos envuelven atrapándonos en un caleidoscopico y hechizante laberinto sonoro. Como si pasara por distintas fases, un nuevo empujón hace que el corte serpentee pasando por distintos estados. Una tortuosa travesía salpicada de riffs desérticos y polvo galáctico que culmina en nuevo mantra sensorial donde la calma se adueña del entorno. Conviviendo con misteriosos pasajes más propios de una banda sonora de una película de ciencia ficción MANTRA MACHINE no acaban de salirse del los parámetros de la psicodelia pesada, para recuperar los tonos espaciales a través de envolventes efectos. Las profunda guitarras acarician unos surcos que acaban perdiéndose en la inmensidad del cosmos.

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Reseña.- DOMMENGANG.-«No keys»

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Tercer álbum de los californianos DOMMENGANG. «NO KEYS» combina la psicodelia que ya nos habían mostrados en sus anteriores álbumes con un sonido más sucio e hiriente. Tratando de combinar escenarios urbanos con yermos desiertos, sus guitarras crujen hasta la extenuación bajo atmósferas de psicodelia. Mostrando una faceta kraut que es combinada con habilidad entre resonancias más propias del hard rock y el blues, siempre bajo un aura lisérgica en ambientes oscuros.  Temas que se desangran en virulentos momentos con guitarras llenas de efectos y pedales. En este variado y eficaz trabajo DOMMENGANG no dudan en seguir senderos más propios de bandas como Grateful Dead, o Canned Head en alguno de sus temas, siempre con la alargada sombra de The Black Keys apareciendo en sus composiciones.

Si «Sunny day flooding» hacen un ejercicio en el que los sonidos más sucios se perciben entre momentos de hipnotismo kraut. Una forma de ver y relatar la psicodelia contemporánea sin ataduras. Con una más nítida vocación heavy-psych, «Earth blues!» sin perder el nervio, su vitalidad se tiñe de blues y algún riff stoner. Un tema pausado pero firme, que acaba sucumbiendo a la psicodelia en esa lucha entre lo urbano y lo desértico. Un tira y afloja que hace que su apuesta sea más rica en matices. Un grandísimo tema que por si solo hace que «NO KEYS» merezca la pena.

El magnetismo que transmite «Wild wash», viene fundamentado en unos cálidos registros vocales. El tema es como un imán que nos atrae al interior de unos surcos impregnados en ácido lisérgicos. Un agujero negro que nos engulle entre efectos y distorsiones con unos solo hirientes y profundos que acaban construyendo un tema aturdidor.

«Sir the sea» es otro ejercicio de psicodelia profunda y magnética. Ciertos aires retro se vislumbran entre unos fornidos ritmos y multitud de efectos con susurrantes y placenteras voces.

En menos de dos minutos hacen un ejercicio de psicodelia espacial de tonos espaciales con «Blues rot».

«Kudzu» mantiene la lucha entre los ecos desérticos con un aroma a blues con vigorosos ritmos y voces más propias de algún local underground de su ciudad. giros inesperados en un tema que suena a hueco entre poderosas vibraciones que se tornan sureñas en un nuevo ejercicio de versatilidad y voluptuosidad. Riffs más propios de las bandas sureñas de finales de los setenta se entremezclan con ritmos desérticos envueltos en nebulosas de difusos sonidos. Un corte viril a pesar de todos esos giros.

Bellos acordes ejecutados desde una pausa no conocida hasta ahora en «NO KEYS».  todo un mundo de color que nace ante nosotros en un nuevo ejercicio de una psicodelia que toma prestados pasajes más propios de  Grateful  Dead. Guitarras ácidas que brillan con vocación jam band para dirige a morir a arenosos desiertos en los que el stoner es el rey.

«Jerusalem cricket» nos devuelve a los DOMMENGANG mas terrenales. Las guitarras vuelven a crujir baja magnéticas voces con un groovy más hard-rock en el que no faltan las afiladas guitarras. Como el resto de los temas acaba sucumbiendo a los dictados de la psicodelia.

Cierran el trabajo con «Happy death (her blues II)». Un blues psicodelico en el que las notas se repiten bajo momentos en los que la voz me recuerda Canned Heat en su faceta más ácida. A caballo entre éstos y All Them Witches consiguen construir otro impactante tema ácido que se ensancha en sus notas generando una atmósfera aturdidora en la que vuelven a sentirse cómodos ejecutando un intenso tema psicodélico en el que se pueden apreciar muchas influencias que son hábilmente tratadas en «todo» propio. Un broche de oro para un gran álbum.

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Reseña.- FREE RIDE.- «Free ride»

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Es un placer poder presentar el primer álbum del power trío FREE RIDE. Una banda nacida de la estepa de Guadalajara donde comenzó su aventura con un generador en medio del campo, y unos instrumentos repartiendo fuzz al viento. Inspirados e influenciados por aquellos pioneros de los desiertos californianos han seguido su estela con la misma vocación. Grabando su disco con escasos medios han visto su sueño cumplido repartiendo sus canciones al mundo. Personalmente he visto su evolución desde la primera maqueta que grabaron y el sonido que nos ofrece este debut dista mucho de aquellos primeros acordes, para mejor por supuesto. En un corto espacio de tiempo han adquirido desde el silencio, la madurez suficiente como para poder sorprender a muchos con sus temas. Unas vibraciones que sin ningún genero de dudas te recordarán a Nebula o Fu Manchú, de los cuales son fieles seguidores. No en vano hace unas semanas vimos juntos a éstos últimos en el marco del Desertfest Berlin, pudiendo comprobar en sus caras la admiración que les profesan durante su show, algo que por otro lado ya sabía…  Un trío que reparte fuzz en cada tema, unas veces al más puro estilo desértico, otras con vibraciones llegadas de la psicodelia de los setenta. Solos endiablados en línea Earthless (otros de sus referentes) que se impregnan de psicotrópicos para descender a calmados pasajes asegurándonos un buen «viaje»; o en dinámicos temas con herederos de los ecos alternativos del Detroit de finales de los sesenta con ese sonido sucio y grasiento generado por ásperos riffs. No son una banda de stoner más, sus composiciones, aún viniendo de donde vienen, no caen en muchos de los tópicos del género. Otro espejo en el que mirarse viene de décadas atrás; el espíritu de Hendrix en algún momento se apodera de los dedos de Borja, su guitarrista, para desarrollar alguno de sus temas.  En ocasiones con estructuras simples, pero que resultan atractivas por el groovy que llevan en sus ritmos, en otras, mucho más en línea heavy-psych con desarrollos más complejos. No faltan los momentos pesados en los que el bajo de Victor se convierte en una apisonadora. Por otro lado su batería Carlos, fiel admirador de Mario Rubalcaba, marca con precisión el compás que sirve de guía a sus compañeros. Tratando de ser lo más objetivo posible en mis apreciaciones a pesar del cariño que nos une, tengo que reconocer que el resultado de su primer Lp me ha sorprendido gratamente, y me siento en la obligación de decirlo así, por delante de todo. La banda utilizó medios propios para la grabación y mezcla del disco, utilizando un modesto «home estudio», lo cual le da más mérito si cabe al resultado obtenido. El diseño de la portada es obra de Carlos su batería, que por otro lado es también creador del logo de DenpaFuzz, algo que siempre le agradeceré; así que no puedo decir que su disco es una mierda (por si me pide derechos de autor…… jajajaja). Bromas aparte, sube el volumen, y disfruta, porque «FREE RIDE» te va a sorprender y va a proporcionarte una hora de intensa diversión con los once temas temas contenidos en su interior.  Si eres amante de Nebula o Fú Manchú no deberías dejar de escuchar un álbum que da vida a la rebeldía que siempre tuvo el rock and roll.

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El trabajo se abre con un tema instrumental de gran intensidad. «Sativa», es toda una declaración de intenciones. Heavy-psych susurrante entre nebulosas lisérgicas y solos ácidos. Un caleidoscopio colorido en el que las formas y colores se van transformando. Sin renunciar a su vocación desértica encontramos poderosos riffs que engordan algunos pasajes de un tema que es una oda a la marihuana. en su travesía el tema contiene hipnóticos pasajes que se acercan a momentos Causa Sui alejándose de los vientos arenosos. Un corte instrumental con oscilaciones en su transitar.

El legado de Nebula es mas que evidente en «Free ride». Ecos de garage-punk se sientan en la mesa del deseret-rock más macarra. Riffs pegadizos de fuzz humeante a caballo entre la California más yerma y el Detroit industrial de finales de los sesenta. Aún con esos mimbres, no falta algún pasaje «viajero» tan habitual en la banda. Uno de sus primeros temas y que base su temática en no dejarte amedrentar por nadie.

El concepto Carpe Diem es reflejado en «Die Forever». Fuzz y wah wah bajo ritmos de finales de los sesenta y tantas veces repetidos en los noventa. Una actualización de vibraciones de hace cinco décadas con el renacimiento de las mismas a finales del siglo pasado. Un corte de estructura sencilla y que de alguna manera marca el sonido del trio, Lleno de fuzz.

El erotismo de «Libido rising» escarba en la la sexualidad de cada una y su retroalimentación sobre una base de garage desenfadada envuelta en difusos sonidos. Un tema húmedo…..

«Nowhere» es un ejercicio de fuzz humeante sobre vertiginosos ritmos en línea Nebula. Cadente y difuso es toda una bomba de relojería programada para estallar. Si tu cuerpo no se activa ante sus riffs, es que estás muerto.

Uno de sus temas más recientes es «Rollin the wheel». Influenciado por el sonido Fu Manchú, describe el concepto de tirarse toda la vida currando para mejorar el nivel de vida y acabar como el concepto del «día de la marmota». Desert-rock de trazo grueso y marcado por una fuerte linea de bajo. Contoneándose sugerentemente se torna más lisérgico en esa dualidad en la que la banda se mueve.

Otro tema de reciente composición es «Caravan». Dejando de lado las resonancias más pesadas muestran su lado mas sugerente y apacible. una sencilla estructura sirve de base para una corte de garage-psych con suaves melodías en el que la banda describe su experiencia de libertad en un viaje en auto-caravana transitando por carreteras bajo una ruta llena de alcohol y drogas. una apología de la libertad.

Lleno de guitarras sucias y mucho fuzz. «Nothing to lose», contiene vibraciones arenosas y solos rabiosos. Un corte borrosos que vuelve a recordarnos a sus queridos Nebula. Envuelto en un manto de efectos y pedales el trío derrocha energía.

Teniendo en cuenta que sus miembros crecen con la explosión grunge, ese legado se ve refeljado en «Honey and lonely». Ritmos cadentes en una pícara introspección sobre momentos en los que uno está ´solo y cachondo. En el tema no faltan los solos ácidos bien modulados por ritmos contenidos.

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«Crazy woman» se traslada a pantanosas atmósferas en las que el blues hace acto de presencia bajo un manto de psicodelia ácida. Guitarras desdobladas y un bajo que no cesa en su cadencia rítmica bajo acordes de blues humeante. Uno de mis favoritos….

Este primer larga duración se cierra con los once minutos de jam psicodélica que representan «Opium». Alejándose de alguna manera de la línea del resto de temas, aquí desarrollan su otra cara. La psicodelia psicotrópica con distintas influencias en su sonido. una primera parte que hace que vengan a mi cabeza los momentos más psicodélicos de Ten Years After y otra, en la que los riffs pesados tienen más trascendencia. Por la senda Colour Haze, van desarrollando una jam en la que la lisergia y las resonancias pesadas conviven en armonía. todos aquellos que me conocen, saben que me siento más identificado con este tipo de vibraciones, así que no puedo sino rendirme a sus pies con este corte.  Un «viaje» que masajea nuestras neuronas sobre pausados acordes en un ejercicio interpretativo en el que la banda se muestra en plena libertad. sobre narcóticos espacios de psicodelia pesada. ¡¡¡Enorme!!!

FREE RIDE presentarán su disco mañana viernes en la Sala Republik de Madrid acompañados de Space DeerWitches Come to Town

Aquí el evento:

https://www.facebook.com/events/398669334068997/

https://www.facebook.com/freeridebandofficial/