Reseña.- THE BLACK WIZARDS «Reflections»

a1667782157_10El cuarteto portugués con la publicación de su anterior álbum “WHAT THE FUZZ» confirmaba que su evolución progresaba adecuadamente, ahora con su nuevo álbum “REFLECTIONS” se gradúa “cum laude”. Mostrando una madurez digna de elogio nos sumergen en un sombrío bosque en el que los hongos alucinógenos impregnan sus temas. Altas dosis de psilocibina entre genes blues en un mágico entorno creado por unos temas apacibles que se recuestas en las profundidades heavy-psych que ya venían apuntando desde sus inicios. Un trabajo equilibrado en el que el que lo viejo y lo nuevo conviven en perfecta armonía. Temas elaborados que parte del blues-rock más clásico pero que poseen un carácter innovador. Sin caer en la corriente “retro” THE BLACK WIZARDS nacen en la era digital, pero mantienen intacto su espíritu analógico apostando por la experimentación con un resultado increíble. La magia mística hecha canciones para despertar los sentidos sin renunciar a la fuerza que habían mostrado en anteriores trabajos. “REFLECTIONS» es el trabajo más psicodelico de la banda; una psicodelia refinada y apacible que adornan con tonos exóticos o que fortalecen con tormentas arenosas para acabar construyendo un caleidoscopio sonoro de dimensiones descomunales. Todo construido desde el sosiego, con pausa y gran sensibilidad, lo que hace del álbum un auténtico plato gourmet para los amantes de la psicodelia y el blues. Un plato que posee una guarnición de soul y las altas dosis de fuzz a las que nos tienen acostumbrados. Tanto sus potentes e hirientes riffs como las melodías logran ser ensambladas con una habilidad. Es difícil discernir donde está la clave, ya que la ejecución de las guitarras es brillante, las voces magnéticas, y la base rítmica implacable. Todo ello les sitúa en lo más alto de la escena portuguesa. Un lugar que se vienen trabajando desde sus inicios, con una progresión que parece no tener fin.

Una especie de cantos espirituales introducen “Imposing sun” antes de sucumbir ante una bacanal de fuzz humeante en la que la seductora voz de Joana Brito. Se mantienen los genes setenteros, pero crear el contrapunto perfecto entre las voces y una instrumentación que se zambulle en los dictados heavy-psych a base de hirientes y afiladas guitarras que se hacen hueco entre la exuberante base rítmica.   

Con una estructura de temas variables, combinando temas más cortos y directos con otros más largos y profundos, “Outlaws” nos muestra el camino que va a recorrer el álbum.  Cadentes acordes que van creando un clima lisérgico. Voces que se acercan a momentos west-coast como antesala de una autentica excursión completamente lisérgica. Como si fueran ingiriendo los hongos que encuentran en su transitar por el bosque, logran describir enigmáticos entornos caleidoscópicos. Un plácido paseo que se colorea con los profundos registros vocales de Joana. Una voz que me resulta mucho mas seductora en esta nueva entrega de lo que había percibido en su anterior producción. El tema es la confirmación de que su experimentación va más allá de una banda retro-blues. Aquí la cosa se pone más profunda y seria, lo que hace que puedan desarrollar todo el potencial que llevan dentro.

 “56th floor” nos ofrece el lado más exótico de la psicodelia de los portugueses. Una confirmación de la lenta metamorfosis que viene sufriendo su sonido, aunque a la postre, la banda retoma sus orígenes de blues psicodelico. Así transcurre el tema entre aguas con meandros psicodélicos y corrientes blues, mientras las voces y los coros adquieren un tono vintage entre las incendiarias guitarras abarrotadas de psicotrópicos. El refinamiento y la sensualidad que transmite “Starlight” consigue relajarnos de la majestuosidad del tema anterior.  La calma se adueña de un tema que mantiene la mirada de reojo en el blues, pero que despliega todas las armas de seducción de Joana con su cálida voz para tonificarnos. Un tema que nos evoca una gran espiritualidad entre oscuras nebulosas llenas de tristeza y en el que podemos encontrar guitarras que nos evocan momentos floydianos.  Retomando los aires exóticos, “Symphony of the ironic symphaty” continua por la senda de la psicodélica mística para elevarse a entornos más terrenales con unos solventes riffs. Ecos west-coast, heavy-psych, blues y soul se perciben en sus acordes, mientras el fuzz y los ritmos vigorosos contrastan con las dulces melodías vocales.  Un aroma setentero entre lo desértico y lo netamente lisérgico en un tema que amena con explotar. Cabe destacar una cierta herencia vocal que me recuerda a la Patti Smith más chamánica mostrando todo el desasosiego.

Nuevamente el blues y el soul más calmado y con gran sensibilidad aparece en “Soul keeper”. Algún destello Janis en un corte con esa clara vocación psicodélica que contiene todos los temas del álbum. “Kaleidoscope eyes”, cierra el álbum, con la sensual voz de Joana, arropada por ese manto lisérgico. Tonos grises y de nuevo el recuerdo de Patti Smith me asalta. Guitarras que imprimen nervio a desasosiego vocal con efectos que revolotean en un ambiente de misterio. Dando un giro inesperado, en la parte central del tema, aparecen riffs arenosos con fuzz y efectos antes de retomar esos insondables escenarios de los que había partido. Los omnipresentes espacios psicodélicos con aura mística rebosantes de un magnetismo que proporciona la sensual voz.

«REFLECTIONS» está disponible en formato vinilo vía Kozmik Artifactz  y en formato CD vía Raging Planet.

Todos los temas fueron compuestos por Joana, Paulo, Lugatte & Mendes, correspondiendo las letras a Joana Brito & Paulo Ferreira. El disco fue producido por Budda y The Black Wizards, habiendo sido grabado por Budda en  Mobydick Studios. la masterización ha sido trabjo de Frederico Cristiano en October Mastering Sessions.

THE BLACK WIZARDS son: Joana Brito (voz y guitarra), Paulo Ferreira (guitarra), João Lugatte (batería, congas y percusión) y Fipu (bajo). Coros a cargo de Rita Sampaio, Joana Brito y Budda Guedes, con colaboración a los teclados y Rhodes de Nuno Gonçalves. La portada del álbum corresponde a JBWIZARD.

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Reseña.- THE IVORY ELEPHANT.- «Stoneface»

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Profundizando en la psicodelia sin olvidar el blues, THE IVORY ELEPHANT publican su segundo trabajo. «STONEFACE» se presenta como un «todo», no es un conjunto de canciones sin más, sino que cada tema es una nueva evolución en esa exploración psicotrópica de los australianos. Una armoniosa convivencia de elementos capturados de los sesenta, con espacios más propios del siglo XXI. Una cautivadora nebulosa que sirve de ambientación a temas compuestos desde el sosiego y para el sosiego.Un curioso exotismo heavy-psych que nos atrapa con cada nota. Todo un analgésico para los sentidos en que podemos encontrar sonidos que nos recuerden tanto a Tame Impala, como a Pink Floyd, The Doors o incluso Rage Againg The Machine. Diez temas que son todo un festín para los amantes de los sonidos más psicodélicos. Canciones ricas en matices y en las que podemos encontrar una gran variedad de estilos incrustados en sus predominantes sonidos heavy-psych sobre distintas capas de guitarras que dan calidez a las composiciones.  Las letras de los temas varían su inspiración, pero dejando espacio a la imaginación del oyente sin ser explicitas.  

Inquietantes efectos, con teclados y guitarras floydianas creando una susurrante atmósfera que se ve coloreada por alguna guitarra surf en «Storm». El tema que podría resumir el contenido de «STONEFACE». Tanto la psicodelia espacial como vibraciones retro se aúnan con algún momento desértico en un corte que oscila entre los momentos oscuros y la luminosidad. Siempre con el fuzz como bandera, THE IVORY ELEPHANT me ha hechizado a la primera de cambio. ¡¡Increíble tema!!

En esos ambientes lisérgicos los australianos se desenvuelven con soltura. Prueba de ello «Maybe i’m a evil» con sus hipnóticos ritmos, efectos de unas guitarras que desprenden acidez en cada solo. Un tema que nos arrulla, acariciándonos hasta adormecernos con delicadeza. Un orgasmo sonoro lleno de matices que destroza cualquier atisbo de monotonía.  La ecualización de las voces, al igual que el tema anterior hace que el hechizo sea completo.

«Wars» recupera la esencia blues que les vio nacer. Cadente, evolutivo y por supuesto psicotrópico. _Una marmita llena de sustancias capaces de generar coloridos caleidoscopios que se mueven con parsimonia entre tonos retro, blues dentro de ese manto psicodélico. Con una entrada que me recuerda «Riders on the storm», «Roll on», transcurre sobre espacios psico-espaciales y algún tono surf en una guitarras completamente cautivadoras.

Saliéndose un poco de su propuesta «Jazzhead pt. 1» con sus arpegios acústicos se construye sobre lánguidos tonos de melancolía. Un poco fuera del resto, «Stoneface», se deja llevar por los acordes de un piano clásico en el mismo tono de tristeza. Una melancolía que se eleva gracias a las guitarras floydianas que se introducen con mimo. Tristes espacios que contrastan con el resto de los temas.

Uno de los temas más potentes y vigorosos lo encontramos en «Low expectation». Heavy-psych lleno de fuzz y efectos bajo luminosos ritmos. Sobre una base hard-rock, la banda consigue adaptar el tema a su particular sonido.

Cambiando el registro, «Stoneface jambore» es adornado con el exotismo del sonido del sitar. Bellos pasajes psico-folk con un cierto aire medieval flotan entre un sinfonismo turbio y envolvente.

A pesar de que el sonido de THE IVORY ELEPHANT nace de los sesenta, no dudan en ofrecernos temas que suenan actuales.  «Hard case», con sensuales voces pseudo-jazz y un sonido retro aportado por el órgano, las guitarras no faltan a su cita para completar otro versátil y atrayente corte.

A estas alturas, no hay ninguna duda de la calidad de los australianos, pero aún así, «Jazzhead pt.2» es un nuevo coqueteo con momentos jazz. Elegantes pasajes de guitarra se conjugan con esa batería jazzera y una atmósfera en tonos sepia. Oscuros y melancólicos, no pierden su aura psicodélica. A pesar de adornar el tema con breves resplandores, sucumben a la tristeza para concluir con una aturdidora espiral de efectos.

El álbum fue grabado en Soundpark Studio’s en Melbourne, al igual que su último álbum «NUMBER 1 POP HIT. siendo mezclado por Andrew Hehir.

«STONEFACE» está disponible vía Kozmik Artifactz.

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Reseña.- ARROWHEAD «Coven Of The Snake»

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Nacidos algo más de hace diez años de la lava más incandescente del vigoroso volcán de la escena pesada australiana, ARROWHEAD publican vía Ripple Music su tercer álbum «COVEN OF THE SNAKE». Estos chicos se toman las cosas calma, tardamos cinco años en tener su segundo álbum, y ahora la espera ha sido de tres, pero ha merecido la pena. Posiblemente hayan endurecido su sonido, y en éste último álbum se sumergen en vibraciones stoner mas ortodoxas con pesados riffs de las que habían usado anteriormente. Una completa descarga de fuzz  que a buen seguro hará las delicias de los puristas del género. «COVEN OF THE SNAKE» es una colección de canciones que no te dan tregua. Rock del desierto que toma prestados elementos hard & heavy  ofreciendo siempre un sonido difuso, rudo, sin sutilezas. Estructuras que se repiten con el fin de aturdirnos en su bacanal de fuzz humeante formando nebulosas psicotrópicas que anulan nuestros sentidos y activan nuestro cuerpo. El cuarteto aunque nos golpea duro, no se olvida de incorporar la melodía a sus voces de tonos heavy-rock. Un torbellino envolvente se cierne sobre nuestras cabezas con este nuevo trabajo de los australianos. Cuidando la cadencia rítmica logran temas que nos aplastan como una auténtica apisonadora sin frenos.

Desde el imponente inicio de «Coven of the snake», el tema que da nombre al álbum, la vocación hard-retro sigue presente, pero ya notamos que las revoluciones han subido. Una cadencia rítmica arrolladora  nos arrastra a la espiral de fuzz que construyen, algo que es una constante que se repite en el resto de los temas. Un derroche de dinamismo y energía sin marcha atrás.

Recuperando momentos mas propios del heavy-rock de los ochenta, «All seeing eye» avanza con un caminar cansino. Pesado y repetitivo, la banda lo modula con los registros vocales mas propios del proto-metal. Casi cayendo en escenarios doom, el stoner y las melodías su unen a una fiesta en la que de descorchan botellas de fuzz espumoso.

Bajando las revoluciones y la pesadez, «Ceremony of skull» con una cadencia mas pausada, mantiene la vocación stoner fuzz, sin faltar a los pesados riffs, incorporan voces mucho más chillonas, combinándolas entre el humo cannabico que consige cegarnos.  Por momentos, recordándome a algún momento Elder, ARROWHEAD construyen un tema que camina por senderos a caballo entre las vibraciones heavy-psych, y el doom más lisérgico y oscuro.

Entre polvorientos caminos desérticos, «Ghost ship» utilizando esas voces heavy-rock, construyen otro tema en el que el desert-rock más rugoso hace acto de presencia. Una firme batería y algún momento psych en el que los efectos aparecen, los riffs pegan profundas caladas de humo adormecedor para conseguir un despliegue brutal de fuzz. 

«Root of evil» recupera de alguna manera parte del sonido al que nos habíamos acostumbrados en sus discos anteriores. Utilizando tanto elementos blues, con el hard-rock setentero más siniestro, consiguen un tema que constantemente parece que quiere anunciarnos algo. Creando la sensación de que algo va a pasar, y haciendo que la voz de Brett Pearl brille mucho más, van retrocediendo al hard rock más clásico en su sonido. Una regresión a los ochenta en la que los efectos fuzz no faltan a su cita.

Con estribillos efectivos y herencia Sabbath, «Dopanaught» mantiene el nivel de intensidad sobre repetitivos riffs en tonos más ácidos.

Aunque estamos ante una apueste netamente stoner, se puede apreciar que el cuarteto a mamado del néctar de los sonidos mas pesados de los setenta. Así «March of the Reptiles»  se nos presenta con aspecto heavy-rock bajo un a tormenta de arena del desierto.

Sin embargo, ARROWHEAD nos pone la guinda al final con «Golden thunderhaw». Mas pausa y lisergia en detrimento de la pesadez consiguen el tema más psicodelico de todo el álbum. Pausado pero firme y con una cadencia rítmica contenida usan voces ecualizadas para conseguir ese aspecto borroso entre un nuevo derroche de stoner fuzz y heavy-rock.

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Reseña.- THE HEAVY MINDS.- «Second mind»

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Tras su brillante y aclamado debut de hace cuatro años, la noticia de nuevo material de los austriacos THE HEAVY MINDS era como para zambullirse en sus surcos sin ningún tipo de miramiento. Lo primero que me llama la atención tras las primeras notas, es la inclinación hacia espacios más netamente garage-psych con riffs crujientes toman prestados momentos de los sesenta. Si en «TREASURE COAST» los potentes sonidos heavy-blues de los setenta estaban omnipresentes, y los ecos stoner se vislumbraban en sus temas, en esta ocasión, el trío austriaco no pierde un ápice de su energía para retroceder en el tiempo y recuperar más momentos del garage sesentero. Con un sonido más crudo y primitivo insuflan la suficiente dosis nebulosas con para que los temas no parezcan tan primitivos. Una involución en su sonido que parece estar perfectamente diseñada. Recuperando algunos ecos del garage proto-punk del Detroit de finales de los sesenta en una linea que ocasionalmente se acercan a Nebula, no reniegan del blues que les ha acompañado desde sus inicios. Quizás en este álbum suenen menos pesados, pero no menos precisos. Como ya hicieran los alemanes Wedge, colorean de tonos vintage alguno de los temas dotándoles de un aspecto retro e incluso primitivo. No se han olvidado del fuzz aunque la persistencia psicodelia es reflejada de una forma distinta. Ciertamente el resultado de sus composiciones obedece a un trabajo bien elaborado y la sensación es que THE HEAVY MINDS han obtenido el álbum que querían. Nada aquí parece dejado a la improvisación, y cada acorde, cada nota, cada melodía ,aparentan estar perfectamente concebidas y diseñadas. Querían sonar así, y suenan así. Los momentos de psicodelia aparecen en el momento justo dentro del variopinto collage de emociones que cada tema logra transmitir. Por otro lado estamos ante uno de esos álbumes de los que no te puedes dejar llevar solo por la primera impresión. Es tanta su riqueza y variedad de matices, que con cada nueva escucha adquiere una nueva dimensión, apreciándose toda la calidad que atesoran unos surcos que guardan unos temas bien construidos y perfectamente ejecutados.

«Second mind» el tema que abre el álbum, se construye sobre una ambientación sesentera sobre unos cimientos de garage-psych primitivo en el que el bajo de Tobias, junto a la guitarras nebulosas de Lukas generan un corte lleno de frescura. Riffs que crujen y voces con un groovy macarrilla hacen de la sencillez virtud, para crear un tema colorido y sencillo. «Trip tide» sigue una línea similar. Riffs que crujen sobre vibraciones de garage-blues y aroma de pop de los sesenta. Desprendiendo genes Stooges, no reniegan a la vocación lisérgica con la que nacieron como demuestra el serpenteante laberinto psicotrópico de su parte final.

Añadiendo altas dosis de ácido a las guitarras, «Footpath to fortress», sin alejarse del camino, transita por el lado más lisérgico. Un caleidoscopio con momentos retro y una voz desgarrada surfean entre las mareas ondulantes del blues con solos hirientes y cambios de ritmos en los que un tufillo funky aparece de manera efectiva. Como si fuera cansado, los ritmos llevan una cadencia aparentemente lenta. En realidad se trata de una visión que no responde a la realidad, ya el groovy y tempo del tema es todo una acierto premeditado de los austriacos. Pegadizo y ácido a la vez, el tema se nutre de todos los estilos usados por la banda antes de precipitarse por un torrente de efectos en su parte final.

Con una gran cadencia blues, los ocho minutos de «Heavy  load of fools» sirven de marco a unos desarrollos más profundos de las vibraciones vintage. Pausado y cadente y siempre inclinado a los postulados garageros, sus chirriantes riffs, acaban sucumbiendo a la seducción de los distados de la psicodelia pesada.  

En una versión más colorista, «Spheres» y esa linea de bajo hipnótico que coquetea con sonidos funky mientras los platillos chasquean bajo la mirada de un órgano retro, nos sorprenden con una sensual voz con un trasfondo caleidoscopico. Un trance más electrónico y modernista. Un tema que cambian los vaqueros y las chupas de cuero por el látex.

Aunque el sonido de los austriacos tiene una vocación clara, no dudan en ofrecer distintos registros. Así «Distopia» entre riffs desérticos en línea Nebula se presenta más grueso y fornido. los efectos aparecen con sutileza entre espacios a caballo entre el hard y el proto-metal, antes del descenso a los abismo lísérgicos que sirven de lucimiento al bajo Tobias y a la guitarra de Lukas, que nos ofrece su versión más ácida. Tras el paseo psicodelico, retoman el garage arenoso.

«SECOND MIND» cierra con la languidez sesentera de «Flight future days». Más melodiosos y recordando el garage y la psicodelia de aquellos años. EL fuzz del bajo hace que estemos en algún punto en el que los sesenta y el siglo XXI se encuentran bajo una brisa arenosa y cruda.  

«SECOND MIND» está disponible vía el sello austriaco StoneFree Records.

THE HEAVY MINDS son: Chris (batería), Lukas (guitarra y voces) y Tobias (bajo y guitarra)

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Reseña.- MANTRA MACHINE.- «Heliosphere»

a2373748400_10Los álbumes instrumentales no son del agrado de todo el mundo, pero los viajeros espaciales holandeses MANTRA MACHINE, pueden hacerte cambiar de opinión. Hace casi cuatro años despertaron la admiración de muchos con «NITROGEN» ahora regresan para devolvernos a los confines del universo con «HELIOSPHERE». Tomando como base  prietos riffs stoner y altas dosis psicodelia espacial el trío de Amsterdam nos embarca en una nueva odisea mas allá de los confines explorados por el hombre. La heliosfera, esa región situada a años luz de la tierra y en donde los vientos solares provocan una burbuja magnética en la cual se encuentran los planetas del sistema solar, incluida la tierra. Un complejo sistema de capas que se ve reflejado a la perfección con los cuatro largos temas de este álbum.  Un magnetismo no exento de ecos desérticos soportados en una pulsante línea de bajo en una apuesta instrumental en la que la mística interplanetaria se describe son acierto en cada nota. La duración de los temas hace que puedan desarrollar y plasmar todas sus inquietudes musicales sin ningún tipo de ataduras. El resultado es un brillante trabajo para dejarse llevar por la lisérgia intrínsica en sus surcos.  «HELIOSPHERE» es un álbum sin aristas, un disco que va más allá de los estándares de la psicodelia pesada para ofrecernos un auténtico mantra completamente lleno de fascinantes pasajes instrumentales para deleite de los amantes del género. Uno de los mejores álbumes del género de lo que llevamos de año. La maquinaria holandesa demuestra estar engrasada a la perfección para su singladura intergaláctica.

Una introducción reveladora nos señala el camino de por donde va el camino del álbum en  «Hydrogen».  Partiendo desde el sosiego y describiendo una calma tensa nos embarcan en un viaje mesiánico a través de desarrollos de una psicodelia pesada bien construida sobre los pilares de una potente base rítmica que soporta las ondulaciones de las guitarras. Elementos stoner que son envueltos por los desarrollos psicotrópicos y sus efectos para evolucionar poco a poco en su intensidad. Según vamos avanzando en la travesía las dosis lisérgicas van surtiendo efectos hasta lograr dimensiones épicas.

Mas inmersos si cabe en el territorio del rock espacial, «Atmos» se desarrolla en insondables espacios por los que la maquinaria mántrica holandesa queda mas definida. Entornos de ingravidez con polvo estelar poco a poco nos mas metiendo en ese agujero negro que nos traslada a una dimensión desconocida. Mostrándose más sosegados y apacibles, los efectos custodian la cadente y profunda línea de bajo, lo cual es una constante a los largo de todos los temas. Una mística interplanetaria de proporciones descomunales que supone una exploración de la psicodelia espacial realizada con auténtica maestría.

Teniendo en cuenta el tipo de propuesta musical que nos ofrece MANTRA MACHINE, no es de extrañar que necesiten de temas de larga duración para poder desarrollar toda su creatividad. De esta manera la descripción de las odiseas espaciales les permite dotar a los temas de numerosos matices, intensificando o calmando las armonías. de sus temas.

Algo más melodiosos, «Delta-v», utiliza con mayor profusión los sintetizadores en un nuevo transito psico-espacial. Poco a poco, como ya hemos percibido en los temas precedentes, van dotando de intensidad sus estructuras. Seguramente estamos ante el tema menos ácido, y en el que los ritmos stoner conviven con momentos más progresivos. Así se desarrolla la mayor parte del tema hasta que que en su parte final las guitarras nos devuelven a esos estados de inconsciencia psicotrópica. la sensación de estar en entornos alejados de la razón es conseguida con gran destreza y efectividad en un nuevo mantra sónico.  

Mucho más fornido, y con evidente vocación stoner, «Heliosphere», con sus catorce minutos, se manifiesta sucumbiendo a hipnóticos ritmos que nos envuelven atrapándonos en un caleidoscopico y hechizante laberinto sonoro. Como si pasara por distintas fases, un nuevo empujón hace que el corte serpentee pasando por distintos estados. Una tortuosa travesía salpicada de riffs desérticos y polvo galáctico que culmina en nuevo mantra sensorial donde la calma se adueña del entorno. Conviviendo con misteriosos pasajes más propios de una banda sonora de una película de ciencia ficción MANTRA MACHINE no acaban de salirse del los parámetros de la psicodelia pesada, para recuperar los tonos espaciales a través de envolventes efectos. Las profunda guitarras acarician unos surcos que acaban perdiéndose en la inmensidad del cosmos.

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