Reseña: VESSEL.- «Vagabond blues»

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«VAGABOND BLUES» es el tercer trabajo de la banda australiana VESSEL. Una formación desconocida para mí hasta este momento, y que me ha sorprendido por la solidez de los temas que contiene su interior. Un claro ejemplo que los ecos desert-rock no tienen fronteras. Aquí encontramos una bocanada de fuzz como pocas veces podemos encontrar. Un sólido trabajo que según va avanzando en sus temas, sin perder su esencia, se modula a momentos más psicodélicos y bluseros.  Fuertes ritmos nos invaden con unas cautivadoras voces y unos virulentos tambores que hacen que el ritmo no cese en ningún momento. Siempre ágiles, sus cegadores riffs no hacen sino aportar  momentos grandiosos.  Pesados pero frescos, sus contagiosos temas encuentran siempre la forma de llegar al oyente. A pesar de esto, su aparente sencillez y efectividad es solo la punta del iceberg de la calidad que sus surcos contienen. Su bajo marcial no baja jamás la guardia en su propósito de golpearnos con sus crujientes riffs. Cegadores, y llenos de épica sus tema se interconectan en un propósito  único. Cadente y misteriosos,  con algún eco Sabbath, el legado de bandas Monster Magnet o Truckfighters está muy presente en sus composiciones. Ésto no supone nada nuevo, ya que son muchas las bandas que siguen esa estela, pero cuando se tiene la capacidad de asumir como propio ese legado para moldearlo a un estilo propio, el respeto lo tiene ganado. «VAGABOND BLUES» es de esos álbumes que tras la primera impresión te invita a nueva exploraciones en la que salen a relucir ricos matices no descubiertos en la primera escucha. De hecho, según uno va escuchando cada uno de los tema ve encontrando que nada es tan lineal como parece, ya que los ecos del desierto se van convirtiendo en temas de psicodelia pesada en los que el blues tiene un gran protagonismo. No dejen que los árboles te impidan ver el bosque, porque tras su apariencia desert-rock se esconde un tesoro de blues psicotrópico de muchos kilates en los que puedes encontrar chamánicos momentos doorsianos o vibraciones de los primeros setenta.

«VAGABOND BLUES» está disponible vía Majestic Mountain Records

«Vagabond blues» -Tema con gran cuerpo y riffs stoner-retro, con registros vocales hard & heavy entre una cortina de fuzz. Cabalgando con frescura y potencia su bajo marcial y los ejercicios estilísticos de la caja de ritmos atraviesan entre sus vibraciones entre su difuso sonido.

Con una cadente batería y la guitarra difusa que ya hemos escuchado en el primer corte, «Twenty twenty» con una autopista de fuzz el camina camina con toda su pesadez bajo pegadizos ritmos. La voz arrastra las ondulaciones de la guitarra. una serpenteante sucesión de subidas y bajadas construyen un corte que no se sale de los límites marcados. Si bien, estos límites son explorados con constantes oscilaciones. Con la mirada al frente, el tema avanza veloz como si nunca fuera a llegar a su destino. 

Con oscuros y misteriosos acordes, «Atacama», en una línea Sabbath, crea una humeante atmósfera a través de un sonido borroso. un tema instrumental que genera un clima de misterio en el que los pasajes lisérgicos son los protagonistas.  En su parte final todo se vuelve más nítidos con pausados y lentos pasajes psicodélicos con efectos revoloteando en una mutación desert-rock hacia los ecos puramente heavy-psych.

Manteníendo la sombría atmósfera del corte anterior, «Red Witch» el blues hace acto de presencia. Medidos pasajes  generan una calma tensa que acaba quebrándose a ritmo de blues-rock stonerizado. Una encrucijada que combina el blues de garito de carretera con los ásperos riffs del desierto siempre bajo nebulosas humeante en las que los efluvios de los pantanos afloran borboteantes.

«Dark the light» nos ofrece otra andanada de fuzz difuso con armonías vocales que se balancean entre el blues y el heavy-rock. Sin dar ningún rodeo el tema tiene claro su objetivo.

Si en los primeros temas nos encontrábamos a una banda netamente desértica, en «The void tempest», con sus casi ocho minutos vemos que los pasajes lisérgicos son predominantes. Aromas pantanosos de los que surge una mesiánica voz a la que suceden magnéticos desarrollos heavy-psych. Intoxicantes y envolventes, nos encontramos una curiosa dualidad entre momentos que me recuerdan a The Doors fusionados con cualquier banda de stoner ortodoxo. Los manglares se exploran con una acertada y hechizante combinación de ese insistente fuzz con el blues. una cadencia que tiende a intensificarse hasta cegarnos por completo.

Cerrando el álbum, «The devil’s backyard» nos ofrece una nueva e interesante propuesta no contemplada hasta ahora.  Incorporando una voz femenina en registros semi-folk, y con unos acordes que me evocan el tema «Bouree» de Jethro Tull, (igual estoy hilando muy fino, pero…) conjugan estos novedosos registros con gruesos riffs presididos por una aura mística. Melancólicos coros y unos acordes en esta ocasión más pausados, consiguen un atractivo resultado. Dando una nueva vuelta de tuerca a su originalidad, generan momentos que rozan el psycho-doom más pausado. unos pasajes que ornamentan con tonos exóticos. El resultado es una bella liturgia con gruesos bordes en la que habitan por igual el folk, el doom y la psicodelia.

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Reseña: SURYA.- «Overthrown»

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«OVERTHROWN» es una de esas gratas sorpresas que nos encontramos de vez en cuando. El primer álbum de la banda de Jerez de la Frontera que irrumpe en la escena con la fuerza de un huracán. Después de haber publicado en el año 2.017 un EP,  Antonio Hierro (voces y guitarras), José Moares (guitarras y sintetizadores), José Mª Zapata (bajo y percusión) y Carlos Camisón (batería, guitarras y voces) graban en Estudio 79 a los mandos de Rafa Camisón, y con la masterización de Mario G. Alberni. en Kadifornia los ocho temas que componen este álbum conceptual que navega entre las aguas de los sonidos arenosos salidos de los desiertos californianos en los noventa y las corrientes hard-rock que nacieron en la década de los setenta. Un equilibrio que se sostiene en poderosos ritmos aliñados con un exuberante fuzz y riffs monolíticos sin renunciar a cuidadas melodías que se recuestan en remansos psicodélicos en los que se vislumbra una cierta esencia andaluza. El resultado es un atractivo y atrayente trabajo que fluye con soltura en cada uno de sus temas y acaba por sorprendernos gracias a la madurez que refleja cada uno de sus temas. Guitarras que su superponen en distintos niveles para conformar temas prietos y efectivos que se colorean con distintas influencias para acabar construyendo un sólido oleo multicolor.  La temática del álbum se circunscribe la venganza de un hijo que fue repudiado por su padre, conformando cada tema un capítulo de dicha historia. 

«Tales of the great Fharats» parte con pegadizos y repetitivos riffs stoner que no se andan con contemplaciones. Directos a la yugular derrochan fuzz bajo esquemas ortodoxos de rock desértico que nos golpean con fuerza.  Un tema que acaba ondulando sin salirse del camino y en el que encontramos una poderosa y fornida línea de bajo que contrasta con la finura de los solos de las guitarras. Ciertos vientos sureños refrescan el envite al que nos someten refrescan el tema con tonos setenteros en su parte final.  

Sobre unos cimientos sencillos pero efectivos, «Sundazed» parece seguir la estela del corte precedente. un olor a «noventas» se percibe especialmente en la cadencia vocal junto a sus difusos riffs. Un puente de ida y vuelta que sirve de espacio para construir una autopista de fuzz a través de la cual contar la historia de Fharats ardiendo por el conjuro de su hijo. Serpenteando sobre el riff que está construido, finalmente acaba modulándose hacia espacios más psicodélicos en su última parte. Sin perder su vocación arenosa el tema cae en ciénagas lisérgicas. unas arenas movedizas que hacen que el tema gire en una espiral que acaba diluyéndose poco a poco.

Largas rectas de autopista, desierto y fuzz nos evoca «Crystal gate». Con un riff repetido el tema transcurre con un cierto aroma retro. Un corte pesado que mantiene la frescura y dinamismo con su contagioso ritmo. Sus cálidos tonos siguen la constante del resto de temas, aquí de una forma algo más serena y lineal. El corte más largo del álbum incluye algún momento progresivo en sus surcos. su larga duración permite más la experimentación con otros sonidos. La lucha entre padre e hijo queda abierta a tenor del resultado del tema con un final en el que los jerezanos descienden a plácidos pasajes más psicodélicos. 

A modo de continuación con el tema anterior, «Thousand years bridge» mantiene la vocación psico-progresiva. Calmados acordes semi-acústicos y susurrante voces nos envuelven en un agradable manto. Su magnetismo difiere de la fuerza de los temas precedentes, variando aquí la propuesta musical. Una agradable sorpresa que nos da muestra de la versatilidad de la banda narrando de forma aleatoria la historia sobre la que se basa el álbum. 

«Golden tower» rescata la senda desértica para avanzar guiados por un inquietante bajo a través de amplios espacios en los que el fuzz humeante regresa con fuerza. componiendo en dos estratos distintos, la base rítmica se colorea con profundos solos de guitarra que se estiran en una exploración psicodélica.  Aquí la banda parece sentirse cómoda y eso se nota en el acabado del tema que rezuma aroman noventeros en sus riffs. Tras la muerte del padre, el hijo contempla su reino. toda una serpiente multicolor en la que el desert-rock zigzaguea con gruesos e incisivos riffs en bucle entre tonos llegados del sur que evocan momentos de gloria de la escena andaluza.

Volviendo a los sonidos acústicos, «Turtle shaman», describe el ocaso a través de arpegios que retratan su habilidad y técnica. Con distintos elementos estilísticos van construyendo un oscuro relato instrumental en el que las voces progresiva herederas de los setenta hacen que el tema se incline a momentos progresivos. giros inesperados que se desatan en una estampida rítmica que acaba por arrollarnos en otro ejemplo colorista de que la banda no se aferra a un estilo concreto. El resultado es un tema lleno de magnetismo que relata como se adquiere la sabiduría a través ese chaman encontrado en sus viajes y que le sirve al hijo para el conjuro que acaba con su padre. 

Una nueva sorpresa nos espera en «Begone». Hard rock cavernícola con tonos funk y un groovy alegre y cadencioso. Fuzz y wah wah a la vieja usanza tiñe de ocre un tema que podríamos considerar algo vintage pero que todavía vigente. Sin sonar a rancio, su sencilla estructura resulta ser lo suficientemente efectiva para que se cumpla la máxima de que a veces «menos es mas». Aquí no  encontramos complicados desarrollos, sino hard rock sin pretensiones. 

«No Further» cierra el álbum con una inquietante línea de bajo sobre pasajes heavy-psych que se elevan ondulando como banderas guiadas por el viento. La suficiente dosis de fuzz como para ir elevando la intensidad sin renunciar a momento psicodélicos sin perder su cadencia rítmica en ningún momento. Un fujo constante que permite avanzar sin mirar atrás. 

«OVERTHROWN» supone una magnífica carta de presentación que nos confirmar el renacer de la escena andaluza con un nuevo retoño que se una a la cada vez mas larga lista de nuevas banda que tantas satisfacciones nos están dando en los últimos tiempos. 

El álbum ve la luz con la unión de los esfuerzos de pequeños sellos nacionales que siguen apostando por nuevas bandas, lo cual es todo un reto que los aficionados debemos de agradecer y que poco a poco a de ir dando sus frutos. El álbum se encuentra disponible a través de  Spinda Records, Surnia Records, Monasterio de Cultura, Violence In The Veins, Bandera Records, Sacramento Records, Odio Sonoro, Gato Encerrado Records, Discos X Mil y Noizeland Records.

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Reseña. LUNA CRUISE.- «Luna cruise»

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Copando el primer puesto de nuestras recomendaciones semanales como álbum de la semana, el debut de la banda de Jacksonville, (Florida) LUNA CRUISE supone una de esas maravillosas sorpresas que uno se encuentra de vez en cuando.  De las tierras pantanosas en las que habitan numerosos reptiles, aparece una nueva re-encarnación del «Rey Lagarto» en la garganta de Kris Heironimus, su vocalista. Una joven banda que nace a finales de 2018, con un Ep previo y que rescata con su propia personalidad el peculiar y auténtico sonido de THE DOORS en su faceta más chamánica incorporando altas dosis de fuzz salidas de la guitarra de Sean Harris. Ningún amante de la banda liderada por Jim Morrison debería de perderse un álbum como este. Pocas veces una banda ha conseguido captar con tal naturalidad aquellos sonidos y sensaciones que a tantos y tantos melómanos nos llevan acompañando durante décadas. La psicodelia más nebolusoa y humeante como punto de inspiración de trece temas que suponen un tesoro en pleno siglo XXI. Cortes que serpentean sensualmente para trasmitir un conjuro que nos aturdirá y hará que bajemos la guardia para atacarnos con una virulenta fuerza.

Coloreados por el órgano retro de Marcus Herdon, en pura vena Manzarek, nos trasladan a finales de la década de los sesenta con un sonido envolvente y hechizante. Aún así, no estamos ante una pura copia ya que la banda toma elementos contemporáneos para hacer que el legado doorsiano brille mucho más.  Un debut completamente adictivo y lleno de matices a pesar de su aparente presencia lineal. 

Envolventes y oscuras atmósferas con el hechizo del gran chamán y una cadencia sosegada pero impactante y llena de rabia nos da la bienvenida en «Snake in the grass».  si el registro vocal nos puede sorprender por el parecido al de Morrison, el desarrollo de fuzz de la guitarra junto a la firma base rítmica que aporta el bajo de  Jerry Mansell, y la batería de Zach Vannoy nos atrapa rápidamente. 

Las brumas pantanosas de «Xerxas» nos describen un misterioso relato en el que la psicodelia nos adormece con todo su poder. Un hipnotismo en el que la guitarra brilla con luz propia.  

La sólida base del hammond soporta los arranques de rabia de Sean Harris en «66». Un tema más colorido a pesar de los tonos vintage de los teclados. ritmos más dinámicos y solos hirientes que van serpenteando entre solos y voces que pasan de la calidez a la garra en alaridos inquietantes. Altas dosis de fuzz completan el tema. 

En poco mas de un minuto y medio «Mirage» sirve de interludio bajo acordes acústicos que se repiten en tonos sureños. A continuación «Cellar door» y su solo inicial deja paso a un nuevo relato en el que el Rey Lagarto aparece mas sensual que nunca.  Seductor, el tema sigue manteniendo cierto aroma a pantano en un tema que sobre medios tiempos se inclina hacia espacios melódicos, sin perder un ápice de garra. La sutileza de la guitarra sobre estructuras de apacible psicodelia va evolucionando con calma pero sin pausa, elevándose y arrastrando al resto de instrumentos. Incluso frases que nos recuerdan THE DOORS aparecen de soslayo, algo que repite en varios de los temas. 

Un alarido demencial y un inquietante bajo introducen «Entropy», un corte hard-rock con mucha fuzz en el que la banda ofrece una faceta diferente mostrando su versatilidad. Vertiginosos momentos boogie-rock nebulosos que coquetean con el blues mas hilarante y ácido. 

Con una vuelta a los escenarios lisérgicos con momentos funky, «Highway of the moon» utiliza distintos elementos, que adaptan con solvencia a su propuesta musical. 

Oscuros y con un tono de nostalgia, «Exhale» es una espacio para la calma sobre una estructura lisérgica. La calidad de producción hace que el tema no brille todo lo que en su interior tiene. 

«Desolation» resulta ser el camino para un desarrollo de piano clásico sobre una atmósfera con efectos de lluvia en tonos de melancolía y misterio, convirtiéndose en un tema que genera tensión, en esta ocasión sin voces. Intrascendente.

Si la gran parte de los temas tiene una duración de tres o cuatro minuto, nos encontramos con alguna excepción como «Magic square of sun» o «Redemeer» con sus ocho minutos. En el primero de ellos, los de Florida desarrollan una suite, llena de melancolía sobre esos espacios psicodélicos en los que tan bien se mueven. La voz, casi recitando de dota de un aura especial, mientras las guitarras vuelven a afilarse en solos con mucho fuzz en su oscuridad latente. Desgarradores pasajes  que nos demuestran todo el potencial que tiene LUNA CRUISE.  La sombra del Morrison mas oscuro, sigue apareciendo muy alargada.   

Un nuevo interludio instrumental en tonos de misterio aparece en «Lunacy», esta vez con una cierta vocación espacial. Extraño.

A lo largo del trabajo, la banda toca distintos palos que previamente habíamos visto en THE DOORS. «Shadow people» es un nuevo ejemplo, reflejando un cierto aire cabaretero gracias a los teclados y al registro que toma la voz. De alguna manera es como su quisieran reflejar todos los giros de la banda en la que se miran, en temas propios, sin hacer una versión. No se trata de que copien los acordes, sino la extructura de algunos temas y la vocación de los mismos.     

El Rey Lagarto regresa en todo su esplendor en «Redemmer». ochos minutos llenos de magia, en los que la calma se violenta con esa voz llena de garra y seducción. Lentos ritmos en tonos jazz y blues, que se van violentando amenazadores para susurrarnos sensualmente.  Todo un ejercicio de psicodelia coloreada de mil tonos dentro de una gama de colores fríos.  Un espacio para la experimentación en el que la banda se deja llevar por sus instintos casi a modo de extraña y peculiar jam que acaba con un interminable y fantástico solo de guitarra sobre el que se soportan el resto de los miembros de la banda.     

 

Reseña: THE DRY MOUTHS.- «Lo​-​Fi Sounds For Hi​-​Fi People»

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Segundo álbum de los almerienses en 2.019, tal y como habían prometido. Estamos ante unas grabaciones efectuadas con el malogrado Andrés (bajo y coros), con Josh Morales (batería y coros) , así como Chris O. Rodríguez (guitarra, sintetizadores y voz), habiéndose grabado la batería, bajo y guitarras rítmicas en directo en las mismas sesiones que su anterior álbum «MEMORIES FROM PINES BRIDGE», incorporando posteriormente los arreglos y voces. De hecho, la idea inicial de la banda era la publicación de un álbum doble, con dos caras de su música, pero finalmente las circunstancias han hecho que vean la luz por separado, convirtiéndose en el séptimo trabajo de la banda. Mostrando toda su madurez y esplendor así como su culmen compositivo, ofreciendo todo el abanico creativo de los almerienses. Los sonidos desérticos siguen siendo el leitmotiv de THE DRY MOUTHS y aquí siguen están muy presentes esas vibraciones. Hace ahora un mes, tuve la oportunidad de verlos por primera vez en su Almería natal, en el marco del Tabernas Desert Rock Fest, y si algo me sorprendió, es la capacidad y la fuerza para transmitir que tienen cada una de sus composiciones, y «LO​-​FI SOUNDS FOR HI​-​FI PEOPLE» refleja de alguna manera aquella experiencia vivida in situ. Con el punto de mira puesto en bandas como Yawning Man especialmente, logran conjugar todo el romanticismo y belleza de las bucólicas puestas de sol en el desierto, con toda su magia; así como los ecos más ásperos de los sonidos alternativos de los noventa sin renunciar a una cierta pesadez. 

Finos y misterios acordes nos introducen a «L.P. Lie too», la marcada linea de bajo y la sutileza hechizante de la guitarra de Chris evocan vastos territorios donde la soledad se describe con un sonido pesado innato en la banda y entre la fina instrumentación que coquetea con el post-rock mas atrayente.   

Sin sutilezas «Limoncello» nos golpea con potentes riffs, en una nueva estructura envolvente en la que el fuzz desértico esta presente. Ecos grunge de los noventa conviven con los áridos sonidos stoner. Un tema recio y dinámico con pinceladas y brochazos de guitarras a modo ornamental que acaban puliendo la aspereza de sus riffs.

«Los pollos hermanos» es el single que los almerienses nos adelantaban hace días. otro tema en la herencia de los noventa se percibe en cada acorde. Hard, grunge y tonos stoner unidos por una causa alternativa común.   Ondulante y pegadizo el fuzz fluye de sus venas en una hemorragia de riffs contagiosos. 

Aún habiendo sido grabado en las mismas sesiones que «MEMORIES FROM PINES BRIDGE» indudablemente en este álbum encontramos mayoritariamente un enfoque distinto. Eso si, escuchando temas como «Ellis Lahm» podemos encontrar el nexo que une ambos registros. Momentos de psicodelia con melancólica que explotan en desarrollos monumentales elevándose a un estado superior. 

«Psychomental V Code: Rosaura» nos devuelve a la faceta mas atmosférica de THE DRY MOUTHS. Bellas y susurrantes melodías en esa línea tan cercana a Wawning Man que flirtea con escenarios post-rock desde su ubicación entre los cactus. pausados desarrollos instrumentales que avanzan con lentitud en una evolución constante. Incisivos pero reconfortantes, en un canto que vive de la melancolía y se dota de momentos de desesperanza. Una tristeza que se viste de belleza pausadamente. 

El stoner desértico de «La mascotta» me evoca aquella mágica noche de hace unas semanas en el desierto de Tabernas. Una banda sólida y con unos vigorosos riffs pesados que sabe construir canciones con armonías sin renunciar a las melodías vocales. Otro tema que toma prestados elementos alternativos mas propios de fin del siglo XX para vestirles con ornamentos del siglo XXI.

«Toe motion» refleja el lado mas alternativo. tonos oscuros y siempre atmosféricos, se van tornando hacía espacios psicodélicos en un camino lleno de meandros en los que las aguas del tema van incrementando su fuerza para reposar en calmados remansos antes de precipitarse nuevamente. 

La psicodelia más enigmática y oscura hace acto de presencia en «A Farewell For The Princess». Otro oscuro tema instrumental que sigue la línea de su anterior álbum. Susurrante y atmosférico nos ofrece un estado de introspección adornado con efectos.

Con la intención de captar la naturalidad y dinámicas de la banda en vivo, se grabaron en directo tanto la batería como el bajo y guitarras rítmicas en el estudio Sonobalance (Granada). Posteriormente en los Desert City Studios (Almería), la banda grabó overdubs, arreglos, sintetizadores y las voces. El encargado del mastering ha sido su habitual Brad Boatright en Audiosiege (Oregon, USA).

«LO​-​FI SOUNDS FOR HI​-​FI PEOPLE» se co-edita por los sellos Spinda Records, Gato Encerrado Records, Desorden Sonoro, Odio Sonoro, Zona Rock Productions, Fuzz T-Shirts, Violence in The Veins , Bandera Negra Records y Aneurisma Records.

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Reseña.- SWAN VALLEY HEIGHTS.-«The Heavy Seed»

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Fuzzorama Records, el sello que toma su nombre de ese efecto que tanto nos gusta, publica el nuevo álbum del trío alemán SWAN VALLEY HEIGHTS «THE HEAVY SEED». Todo un torrente de fuzz y heavy-psych de altos vuelos en un viaje hacia estados en los que la mente se deja llevar. Tres años después de su alentador debut, encontramos a una banda que se ha dejado seducir por el atrayente influjo de la psicodelia pesada, sin olvidarse de sus orígenes más desérticos. Mucho mas refinados, pero sin perder un ápice de energía, SWAN VALLEY HEIGHTS canalizan su creatividad por el camino trazado por Colour Haze o ROTOR. Una viaje a nuevas sensaciones sensoriales en las que los poderosos riffs se elevan para custodiar cálidas y seductoras melodías lisérgicas. Agradables texturas que nos acarician en temas con hechizantes voces en línea The Devil & Almighty Blues o All Them Witches.  Temas largos en los que desarrollan toda su magia, o en temas mas directos, lo cierto es que con éste álbum los alemanes piden un hueco en el trono de los elegidos. Sus serpenteantes pasajes instrumentales se ven asediados por golpes rabia a trabes de monumentales riffs, para decaer en el hechizo de unas atrayentes y magnéticas voces. Siempre consiguiendo que nuestra atención este en temas que evolucionan por distintos estados y espacios atravesando barreras sensoriales y temporales con momentos Causa Sui.

Una susurrante apertura en tonos psicodélicos nos introduce en «Heavy seed». Un viaje sensorial de trece minutos que parte de espacios mas propios de All Them Witches o The Devil & The Almity Blues. Magia y sosiego en dulces acordes que van evolucionando lentamente. Creando el clima deseado, cada nota, cada acorde se incrusta en lo profundo de nuestra alma produciendo una sensación de sosiego. antes de que monstruosos y pesados riffs nos acechen amenazantes. Aquí aparece esa faceta doom de la banda. Momentos que transitan entre esa fina línea de la psicodelia pesada y el stoner doom. Una ondulación que se debate entre la fuerza y la sensibilidad. Sin renunciar a su vocación stoner, las guitarras rezuman fuzz engrosando un tema de vocación apacible hasta iniciar un peregrinar lisérgico a la altura de los grandes del género. Netamente asentados en entornos heavy-psych mantiene la tensión antes de que las voces inicien el ritual de seducción. Un hechizo del que difícilmente vamos a poder salir. ahora tomando prestados algunos momentos Causa Sui. El tema discurre de una manera ágil y ligera. Contenidos, no acaban de explotar en esa excursión psicotrópica. Con sutiles momentos desérticos que coquetean con la psicodelia más sensual. La sensación de bienestar llegará a cualquiera que se deje seducir antes de que una nueva embestida de crujientes riffs fuzzeantes nos golpee. Por la frontera entre esos dos mundos crean un tema sublime al que bien podríamos colgarle la etiqueta de «pata negra».

Completamente enamorado tras los anteriores trece minutos llenos de intensidad, los acordes acústicos con arpegios y la electricidad pausada de la guitarra, «Vaporizer woman» va creciendo desde la belleza de unos magnetizantes acordes con genes Colour Haze, y vocación Rotor. Bellas voces y coros complementan otro atractivo tema de psicodelia contemporánea nacida de los desiertos mas arenosos. Las guitarras fluyen entre unos intensos ritmos de batería. Nebulosas cegadoras turbian la calma por ese jardín de las delicias que supone el tema. 

«Take a swim in God’s washing», recuperando la vocación stoner de su anterior álbum, los alemanes se muestran más poderosos y pesados. Gruesos y crujientes riffs pesados inician un descenso a las profundidades más misteriosas. Mágicos espacios se abren ante nosotros, con unos momentos de batería especiales. Invocando a algún espíritu jazzero y aturdido por los platillos, algodonadas voces aparecen entre las tinieblas, Otro de los punto fuertes del trío. No solo la habilidad compositiva es su aval, la capacidad para hacer ondular los riffs desérticos con seductores registros vocales es algo que debemos apuntar en su haber como banda; unas buenas voces siempre es un activo. Así discurre el tema, entre arenosos sonidos y aterciopelados pasajes con un inquietante tema. La parte final se convierte en una jam, en la que cada instrumento está definido a la perfección. Cadente y poderoso acaba en una virulencia erupción de fuzz.

Partiendo de sólidos muros creados por un gigantesco bajo, «My first knife» se debate entre esa lucha de las guitarras por socavar los cimientos de esa fortaleza y la firmeza de los mimos. Esa fina frontera del stoner y la psicodelia pesada se ve traspasada continuamente en un tema en el que destaca el gran trabajo de la linea de bajo. ¡Qué bajo!

Debatiéndose entre esos dos mundos, «Peth waves», va evolucionando desde postulados de psicodelia espacial. Un apacible sonido envolvente y nuevamente ese cadente bajo, fluyen sin prisa, lentamente. Una pausa adornada con bellas y sugerentes voces. Hipnótico por momentos, la batería va tirando del tema, arrastrando a los monumentales riffs hacia los más alto del firmamento. pesadas resonancias que son contrarrestadas en un segundo plano por bellas armonías hasta dejar al descubierto su lado mas pesado. Un debate constante que es resuelto con fluidez y habilidad para cambiar el registro. Sin que nos demos cuenta cambiamos de escenario para salir de los hostiles espacios y encontrarnos con un entorno más amable y apacible. Espacios siderales descritos por un espejismo que se diluye nuevamente por la monumentalidad y la pesadez. Un gran ejercicio creativo resulto con maestría que combina lo pesado y lo liviano con transiciones nada estridentes.

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