Reseña: DAILY THOMPSON.- «Oumuamua»

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En activo desde 2.012 el trío de  Dortmund publica su cuarto álbum «OUMUAMUA«, posiblemente el mejor de toda su discografía. Un trabajo en el que la banda explora algunos sonidos que no habían sido tan habituales en sus álbumes anteriores y en el que podemos encontrar desde los difusos riffs stoner llenos de fuzz hasta pasajes de psicodelia pesada en línea RotorColour Haze, pero en el que también encontramos una mayor presencia de sonidos llegados de los setenta. Si la influencia en el sonido de la banda del grunge de los noventa está presente con ecos  Sonic Youth, lo cierto es que en este trabajo si hay algo que predomina, es el blues. Un blues chamánico que por momentos coquetea con el sonido The Doors, y que no duda en explorar entornos de rock clásico con aroma sureño y vibraciones más propias de All Them Witches. Sus temas están perfectamente ensamblados y cuentan con la dualidad de voces DannyMephi, lo que hace que el álbum adquiera un color especial. Otro de los factores que despierta mi atención es la exploración psicodélica que aparece en alguno de los temas. Canciones de mayor duración en las que encuentran un espacio perfecto para desarrollos más elaborados y hechizantes lo que supone un plus en el haber de la banda. Sin duda «OUMUAMUA» suena diferente a sus entregas anteriores, pero esos cambios, solo enriquecen a la banda. Esa mayor presencia del blues y de la psicodelia más ensoñadora no hace que la banda pierda su carácter alternativo, lo que a la postre es un elemento más que hace que DAILY THOMPSON se muestre como una banda más compacta y más creativa.

DAILY THOMPSON son Danny Zaremba (voz y guitarras) Mephi Lalakakis (bajo y voces) y Matthias Glass (batería). OUMUAMUA está disponible vía Noisesolution.

“She’s so cold” con sus once minutos nos da una clara muestra de el tipo de álbum que nos presentan los alemanes. Un entorno en el que la psicodelia se colorea con la voz de Mephi con registros a caballo entre Patti Smith y Sonic Youth, algo que veremos repetidamente en alguno de los temas. Con una buena cadencia rítmica los ecos alternativos se incrustan con precisión sobre esos ensoñadores pasajes heavy-psych impregnados en hongos mágicos. En ese entorno psicotrópico el corte funciona a las mil maravillas gracias a su cadente y magnético ritmo. En su segunda mitad, la canción se precipita por un torrente de fuzz desértico con difusos riffs bajo la voz de Danny en esta ocasión. En su parte final, la banda se inclina por los sonido stoner sin perder ese carácter alternativo que les lleva a recordar los ecos de los 90’s sin desdeñar la psicodelia presente en todo el tema.

Con una cadencia blues, “Sad Frank” el single que nos adelantaron hace semanas, toma la herencia The Doors Jugando con las voces, Mephi y Danny hacen que el tema evolucione engrosando su sonido con riffs  que serpentean seductores entre pinceladas lisérgicas. Instalados en un entorno más propio de garito de blues humeante y olor a bourbon, de la intoxicante neblina emergen solos ácidos que se retuercen en cada nota. El tema cuenta con una nota de color vintage gracias a la incorporación del sonido del órgano, lo que supone una novedad en el sonido de la banda.

Por la encrucijada entre el proto-metal el blues y el retro rock, “Oh my mind” se muestra como un corte divertido y pegadizo que te atrapa sin remisión. Invitandonos al baile, el blues ácido y los riffs stoner sacan lo mejor una banda que no tiene reparos en jugar cada vez a más cosas. En la parte final aparece ese dueto de voces  que tan buenos resultados ofrece, en esta ocasión en un apoteosis final que tras coquetear sin reparos con el blues, se ve aderezado con esos ecos alternativos.  

Sin perder la esencia americana que rezuma del álbum, “Slow me down” nos traslada a las vastas praderas del medio oeste. Un espacio sureño en el que con los cactus como testigos, nos invitan a transitar por largas rectas atravesando el desierto. Stoner, boogie, garage al servicio de un tema que se inclina por el sonido de All Them Witches en una constante oscilación que no les hace perder particular sonido.

“Half Thompson” es un blues rock con sabor a 70’s. Salvaje y primitivo su aire macarra le dota de mucho gancho sobre esos sonidos clásicos. En una línea bastante ortodoxa, el corte contiene magnéticos pasajes ácidos que no hacen sino enriquecerlo. En sus notas se percibe un cierto aroma a Zeppelin.

Con sus doce minutos, “Cosmic cigar (Oumuamua)”, nace de borboteantes pasajes heavy-psych entre efectos que revolotean sobre nosotros creando un entorno chamánico en el que dejar volar nuestra mente. Todo un hechizo sonoro que nos lleva a la noche desértica entre las plegarias del chamán. Un conjuro de riffs difusos que se agigantan entre intoxicantes brebajes creando un escenario para el desarrollo de la psicodelia pesada que da lugar a distintas escenas relatadas bajo una mágica y lisérgica atmósfera. La voz casi recitando de Mephi con una peculiar ecualización añade un toque de misterio que por sí mismo, sabe cómo narrar la trama. Incorporando ese toque grunge en algunos momentos vocales consiguen una perfecta conjunción de elementos sin perder la vocación psicodélica. Seguramente estamos ante el tema más impactante del álbum, un corte que se va cociendo a fuego lento y que supone una innovación respecto a los temas que habían compuesto hasta el momento. Todo un espacio para flotar y dejarse llevar. 

En modo acústico, casi como un loner-folk, “River of a ghost” reposa en tonos folk con la voz áspera y cálida de Danny sobre hipnóticos acordes. Un híbrido entre esas vibraciones y las que nos ofrecían en los noventa las bandas de Seattle con sus conciertos unplugged. 

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Reseña: TEN FOOT WIZARD.- «Get out of your mind»

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Potentes riffs construidos sobre temas con un fantástico groovy que jugetean con el blues, el funk y el hard-rock de los 70’s sin renunciar a la pesadez stoner y el metal, conforman el tercer trabajo de los británicos TEN FOOT WIZARD. Temas vivos y cautivadores en los que siempre vas a encontrar algo que te atrape. Uno de esos trabajos que puede seducir a amantes de diferentes géneros ya que aquí todo fluye de una forma natural y versatil y el equilibrio entre lo clásico y la pesadez contemporánea hace que pueda ser un gancho para un amplio espectro de publico.  Muchos encontrarán un aroma a Clutch, pero escarbando en sus surcos, también podrás disfrutar de un álbum fresco y atractivo en el que el rock es el protagonista, sin mas. Sin tomar prisioneros, y con un propósito de entretener, los británicos viven el rock’n’roll y la fiesta. Con sus riffs juggernaut, ritmos sexys y voces ardientes, la banda mezcla himnos de rock que se sienten bien y salpican polvo arenoso en unos temas divertidos y pegadizos, sin fisuras. Blues con sabor añejo y un groovy irresistible colorean temas arenosos y pesados que se miran en el hard-rock más clásico y primitivo.  «GET OUT OF YOUR MIND» es un álbum que transmite buenas vibraciones del primero al último tema, algo absolutamente necesario en los convulsos tiempos que vivimos, y que hará que a estos chicos se les respete en una escena que necesita de este tipo de propuestas. Con las cartas puestas encima de la mesa, solo queda disfrutar de gran un disco de rock and roll sin aditivos.

TEN FOOT WIZARD son Gary Harkin (voces y guitarra) Adam Henry (guitarra), Jonny Banyard (batería y percusión) y Emlyn Spiers (bajo). «GET OUT OF YOUR MIND» está disponible vía Bear of Zeus.

«Namaste dickhead» nos ofrece un hard rock stonerizado con una grave voz llena de gancho y un feeling blusero. Un tema que posee un magnífico groovy y en el que destaca ese bajo que nos golpea con fuerza. Rabia vocal con distintas modulaciones bajo un ritmo que ondula acelerándose por momentos. Una sensación retro invade un tema que muestra una gran solidez, contundencia y que resulta de lo más pegadizo, sin prescindir de unas buenas dosis de fuzz extenuante.

Por un escenario en el que los ritmos funky están muy presentes, «Broken man» se nutre de psicodelia y blues con un sabor añejo, pero con resultado moderno y contemporáneo. El tema contiene arrancadas de fuerza arenosa bien aliñadas entre el espíritu funky tan presente en muchos de los temas del álbum. Avanzando hacia dictados stoner retro, el corte se contonea antes de arrollarnos con riffs stoner al uso bajo una avalancha arenosa bien trabajada.

«Noble lie» nos invita a balancear las melenas al viento con sus riffs de corte retro y ese fantástico groovy. Blues rudo de aspecto vintage y rock clásico sin renunciar a un groovy que funciona a la perfección con la inclinación funk entre esas fantásticas armonías vocales y ese ritmo contagiosos. Ramalazos de fuerza con riffs hirientes y humeantes como homenaje al mejor rock clásico, un buen ejemplo de cómo hacer rock de siempre con calidad.

Nuevamente esos atrayentes ritmos funky con un aroma parecido al que el mismísimo Brant Bjork nos viene mostrando en sus últimos trabajos aparece en «Summer love». Con este nombre tan evocador estamos ante un tema luminoso en el que el crujiente sonido del bajo nos cautiva en una ceremonia de seducción para caer rendido a sus pies. Toda una montaña rusa llena de energía que invita a la fiesta arenosa bajo su estela de fuzz poderoso y efectivo.

Con olor a garito de carretera, «Get out your mind» y sus cadentes ritmos nos muestran el blues cadencioso. Cautivadoras armonías vocales y riffs retro con clara vocación desértica van modulando un corte que contiene garra y fuerza a partes iguales. Una conjunción de sonidos retro con guiños a Zappa que nos saca de la monotonía entre fantásticas guitarras y pegadizos ritmos entre algún tono psych.

Sin contemplaciones, «How low can you» y sus frenéticos riffs junto a ese bajo crujiente nos pone banda sonora a un viaje por el desierto con el blues como bandera. Stoner, blues y hard rock arrollador entre efluvios de peyote. Rudo, crudo y atrayente el chamánico tema no duda en acercarse a dictados casi doom. Un tema que ruge con fuerza para ahuyentar los malos espíritus entre riffs monolíticos y gruesos e intoxicantes pasajes.

Caminando por senda del stoner-doom, «Working towrds a bitter» es el corte más plomizo de este notable y versátil trabajo. Con terroríficas voces guturales salidas de las alcantarillas más infectas, los británicos dan gusto a los amantes de los sonidos más crudos y metálicos. Un tema que muta su carácter en su segunda mitad, para transitar por atmósferas psych en un turbio ambiente intoxicante. Sus efectivos riffs stoner son custodiados por un monolítico e impactante sonido de bajo.

Con un carácter rudo pero seductor, «King shit of fuck» nos ofrece una canción de hard-rock stonerizado de mucho peso. Serpenteantes ritmos que combinan heavy-blues y desert-rock entre ritmos pegadizos y una gran luminosidad. Como ya es habitual la fuerza inicial se transforma en atmósferas lisérgicas denotando que estos chicos no se encasillas en un único sonido, sino que son capaces de construir temas versátiles y resultones. Incluso, en su parte final hacen que los teclados construyan un relato con ciertos tonos épicos.

Formado en Manchester en 2009, TEN FOOT WIZARD comenzó como un grupo de rock stoner, pero rápidamente comenzó a incorporar elementos de punk, metal, blues, funk y psicodelia en una mezcla embriagadora de libertinaje sexy y difuso. Las apariciones en vivo junto a artistas respetados como Karma To Burn, Scissorfight, Pentagram, Witch Mountain o Elephant Tree han convertido a Ten Foot Wizard en un fenómeno en sus directos.

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Reseña: POWER PLANT.- «Cargo»

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Si en su EP «DELAYED» publicado en 2019 predominaban los sonidos pesados y los ecos grunge de los 90, en este primer LP «CARGO» la banda polaca POWER PLANT , después de años de exploración y evolución musical, transforman sus sucios riffs de vocación doom en un espacio diferente dando un giro  a su propuesta, para con gran madurez, prescindir de las voces para surfear entre dunas cósmicas repletas de psicotrópicos y dejarse llevar por los vientos heavy-psych a través de cinco largas y cautivadoras jams repletas de fuzz humeante. Un nuevo ejemplo que corrobora la calidad de la prolífica escena psicodelica pesada polaca que no deja de sorprendernos día a día. En ese salto al vacío, el cuarteto crea un espacio en el que poder desarrollar una apuesta que toma elementos más propios de Colour Haze sin renunciar al fuzz y a la vocación doom que les vio nacer.  Un viaje narcótico con temas ondulantes que parecen mantener una misma fórmula y que en contra de lo que pudiera parecer no resultan nada monótonos. Los temas contenidos en «CARGO» consiguen que el oyente flote en un éxtasis del que nadie querría escapar. Sin ningún tipo de artificio consiguen crean cortes compactos en los que los riffs monolíticos se conjugan con atmósferas mágicas alimentadas por la dietilamida que nos incitan a todo un trance místico. Terapéuticos y meticulosos en las composiciones, POWER PLANT crean un trabajo que debe hacerles un hueco en los puestos de honor de la escena pesada llegada de Polonia.

POWER PLANT son: Grzegorz «Grzeźnik» Zasik (bajo), Kuba «Świeżak» Dzierbicki (guitarra rítmica), Mateusz «Mazur» Mazur (guitarra solista) y Michał «Michau» Stępień (batería). «CARGO» está disponible vía Galactic SmokeHouse.

Resulta paradójico que un tema como «Intro», nos lleve a través de nueve minutos por un escenario heavy-psych en el que los ritmos cadentes y un bajo suave nos inviten a un plácido paseo por un jardín del edén en el que la belleza aflora con naturalidad.  El tema es un perfecto ejemplo del estado en el que se encuentra la banda en la actualidad. Arrancadas doom entre un sonido cristalino y psicodélico con el que consiguen el equilibrio entre lo pesado y lo liviano. Construido sin prisa con aireados pasajes de guitarras llenos de magnetismo en un reconfortante paseo por insondables espacios preparados para la introspección y la paz interior.  Graves tambores entre gruesos riff y suaves guitarras en un tema que a pesar de su duración se muestra como una verdadera introducción al mundo paralelo en el que los polacos se sientes muy cómodos. Lo cierto es que la canción no acaba de llegar a ningún sitio, dejándonos a las puertas de algo que todavía desconocemos, pero lo importante aquí no es el final, sino el desarrollo, y ciertamente este, es brillante y placentero. 

Con una apertura drone de gran hipnotismo,  «Star​-​Gazing Valley» nos muestra a la banda en todo su esplendor dentro de su propio mundo psicotrópico. La psicodelia colorista aparece con las guitarras en dos planos paralelos regalándonos acordes llenos de magnetismo. Con una innata vocación doom el tema se desarrolla con mesura, sin estridencias a pesar de los momentos de pesadez que alberga entre sus surcos. Todo un masaje reconfortante con sus momentos de intensidad que refleja el buen estado de salud de la escena pesada polaca. Esa efectiva combinación de doom-stoner y heavy-psych resulta de lo mas atrayente en manos de estos chicos. Siembre cabalgando por ensoñadores pasajes que nos invitan a la reflexión y a alejarnos de lo cotidiano para traspasar una barrera sensorial en la que todo flota livianamente. Cuidando con esmero cada acorde, logran ensamblar cada elemento en un tema que oscila constantemente por una senda heavy-psych de lo mas ortodoxa. Tema brillante, bello y muy cuidado.

Con cálidos y cuidados pasajes «Stratosphere»  nos ofrece pasajes drone llenos de magnetismo. Partiendo desde una hechizante calma el tema evoluciona a un sonidomás áspero y rugoso en el que cada acorde se ejecuta con una precisión milimétrica. Bellos pasajes ensoñadores heavy-psych con un crujiente bajo en modo stoner-doom con los que la banda ofrece un atractivo corte pesado que por momentos coquetea con escenarios más propios del post-rock. 

«Diferent realities» abre con un cadente ritmo evolutivo en un génesis monumental del que afloran altas dosis lisérgicas desde los acordes de la mágica guitarra. Un contundente ritmo complementa ese espacio cautivador que invita a la relajación sensorial y a dejarse llevar por cada nota. Como en el resto de los temas, los polacos insuflan intensidad al corte con esos poderosos riffs hasta construir una infranqueable barrera de sonido. Si bien la primera parte del tema se deja llevas por apacible efluvios psicotrópicos acaba deflagrando en monumentales riffs monolíticos siempre impregnados en thc. 

El álbum cierra con «Apollo», un tema apacible de psicodelia colorista con pasajes drone. Sus aromatizados acordes se inclinan en esta ocasión por un escenario más propio de Colour Haze. Siempre ondulante, no faltan los momentos de fuerza y pesadez, pero si hay algo que destacar especialmente, son los solos ácidos de las guitarras desangrándose en una hemorragia psicotrópica entre una nube de ritmos pesados que van y vienen. Todo un enjambre lisérgico que no hace sino corroborar la calidad que estos chicos atesoran.  

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Reseña: HAMMADA.- «Atmos»

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Después de un par de EP’s y varios single HAMMADA publica su álbum debut «ATMOS». Los prometedores singles que había publicado como adelanto de este trabajo hacían prever que algo grande estaba por llegar. Tonos vintage sobre ritmos arenosos con altas dosis de fuzz lisérgico y una cruda voz que nos traslada décadas atrás. Un collage efectivo en el que los monolíticos riffs stoner-doom con un terrorífico sonido bajo se conjuga entre efluvios heavy-psych con una resultado que nos aleja de la monotonía. El cuarteto de Freiberg se ha tomado su tiempo desde su fundación en 2012 para publicar su primer larga duración, pero sin ningún género de dudas, la espera ha merecido la pena. una hora intensa y vibrante en la que los muros de sonido son coloreados con bellos pasajes lisérgicos. A caballo entre el sonido arenoso de bandas como LOWRIDER y los dictados de la psicodelia pesada alemana de bandas como Rotor o Colour Haze consiguen crear un álbum monumental, lleno de una épica atrayente que consigue absorber al oyente entre sus surcos. Huyendo de la monotonía,  cada tema tiene algo que aportarnos, siempre ondulantes, crudos y pesados, pero también delicados y sorprendentes, HAMMADA tienen la facilidad de modular sus canciones dotándolas de elementos que hacen que resulten de los mas atractivas y cautivadora. Con alguna pincelada llegada de los 70’s e incluso con leves momentos blues, la vocación stoner de la banda no admite dudas, pero tampoco las admite su faceta más «viajera». un viaje, que siempre nos ofrece grandes momentos de felicidad. Sus canciones se caracterizan por numerosos cambios de ritmo, una mezcla equilibrada de melodías atmosféricas y paisajes sonoros más duros, así como voces potentes.

HAMMADA son: Kristian Schulze (voces y organo) Christian Döring (guitarras y sintetizadores), Lenz Fiedler (bajo) y Sönke Tautorus (batería) «ATMOS» fue grabado, mezclado en Barren Rock Studio y masterizado en Yeti Cave Sounds. 

Una introducción atmosférica con sintetizadores es el punto de partida de «Occasus». Sobre un entorno heavy-psych el cuarteto alemán nos embarca en un viaje en el que los tonos vintage se sustentan en sólidos ritmos que se colorean con efluvios lisérgicos. Crudos, sus crujientes riffs stoner combinan elementos de psicodelia con ecos llegados de los 70’s. Un tema colorista con vestigios del sonido ROTOR en sus surcos y una voz que juega con registros melódicos en contraposición con otros mucho más desgarradores en una ondulación constante. La combinación de sus crujientes riffs con los efectos crea un barrera de sonido infranqueable. Todo un muro de fuzz que protege las vibraciones más psicodélicas que constantemente incorporan. Como si no quisieran renunciar a nada, consiguen un tema efectivo y colorista a caballo entre el desert-rock más ortodoxo y los ecos heavy-psych bajo la sombra de vibraciones más propias de los 70’s. Incluso aparecen alguno momentos en los que los teclados aportan sutiles pinceladas progresivas entre crudos momentos casi doom.

Sin esconderse, en «NOX» se decantan por stoner más arenoso aderezado con una turbia neblina creada por los teclados. Desert-rock ortodoxo en un tema crudo y con las aristas rugosas bajo riffs que golpean con fuerza invitando a mover las melenas al viento.

Como si se tomaran un respiro, «Heliokratia» nace desde la calma de unos acordes en los que se perciben genes blues. Siendo fieles a su pesado sonido consiguen aderezarlo para que nada resulte monótono. Incisivos solos ácidos se incrustan en esa portentosa y fornida linea de bajo que no deja de crujir constantemente. Incorporando pasajes con wah-wah hacen que el tema tome un camino más psicotrópico en el que añaden sugerentes pasajes vocales. El atronador bajo regresa para tomar el protagonismo  en un tema versátil que contiene muchos aditamentos y buenos pasajes de guitarra.  Tras momentos atmosféricos en los que la psicodelia brilla con luz propia el tema culmina en monumentales momentos de pesadez.

Sin duda HAMMADA sabe moverse bien en los espacios stoner doom, pero como demuestra «Ether» también saben salir airosos de momentos mucho más narcóticos e intoxicantes. El tema mantiene un curioso y efectivo equilibrio entre las dosis de fuzz humeante y la tormenta arenosa que crean con sus riffs. Una tempestad de la que salen rayos lisérgicos que nos chamuscan sin remisión. Con guiños a Colour Haze consiguen que el tema fluya dinámico y cautivador. 

Sin perder esa stoner innata «Helios» se deja seducir por ecos hard-rock entre cuidadas armonías en una perfecta combinación de crudeza y aire fresco que hace huir de la monotonía. Con desgarradores momentos llenos de épica a lo largo de sus casi diez minutos recorren distintos escenarios que hacen que la banda se vacíe por completo en un brillante tema que conjugan momentos stoner-doom  con otros más sugerentes. 

«Azimut» fue uno de los adelantos que  la banda nos ofrecía hace semanas. Aquí la impronta heavy-psych brilla sobre monolíticos. Un tema lleno de garra que bien puede convertirse en el santo y seña de una banda que no escapa del legado Rotor a pesar de la contundencia y querencia hacia escenarios más stoner-doom y sobre todo con la ruda voz de Kristian Schulze.  Lo cierto es que cada uno de los temas contenidos en «ATMOS» resulta ser un plato muy apetecible de digerir. No es demasiado habitual encontrarnos con el sonido del órgano en cortes de stoner arenoso pero este es un punto a favor de HAMMADA, ya que saben hacerlo con maestría para obtener un brillante resultado. 

Este extenso álbum cierra con «Domizil», toda una paradoja de 15 minutos. Una línea de bajo que parece que vaya a quebrar es el punto de partida de una odisea en la que atronadores tambores ponen el contrapunto a la magia de las guitarras. Psicodelia entre un manto protector de teclados en un segundo plano emprenden un tortuoso camino en el que los vestigios de Colour Haze brotan espontáneamente entre la fuerza de esos crepitantes riffs. Un agreste transitar en el que mantiene la mirada al frente entre ese turbio e intoxicante muro de sonido. Un entorno mágico en el que las notas fluyen de manera natural. Tras el derroche de la primera parte del tema, los pesados riffs van desapareciendo para dejar espacio y reverberaciones más propias de una nueva dimensión. Embarcados en esa exploración por insondable espacios psicotrópicos la banda baja las revoluciones para seducirnos entre efectos por su lado más psicodélico. Una banda que parece tener el corazón partido y que no quiere renunciar a nada.  

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Reseña: ORGÖNE.- «Mos/Fest»

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«MOS/FET», el debut del quinteto francés ORGÖNE, nos invita a un viaje al interior de un mundo sónico de misticismo lleno de dioses antiguos y paisajes sonoros tribales del espacio exterior. Escuchar «MOS/FET» es como abrir un viejo libro de ciencia ficción que mezcla la cultura pop de los 70, el antiguo Egipto, el panafricanismo y las exploraciones espaciales. Su peregrinación progresiva, rock espacial, vanguardista y pesado se combina a la perfección con la voz única de la cantante principal Olga Rostropovitch, toda una sacerdotisa que hace de perfecta maestra de ceremonias para este alocado ritual ocultista de ruido y psicotrópicos con ambientación exótica. Sus cuatro suites de 20 minutos cada una, brindan una inmersión completa de la que no escapará ileso. sonidos paranoides en una bacanal de ritmos con un motorik diabólico e hipnótico. No es demasiado frecuente encontrarte como debut de una banda un álbum doble, pero la amplia creatividad de estos chicos para crear temas orgánicos hace que estemos ante un álbum de 80 minutos de intensidad y de sensacionales para no dejarte indiferente. El sonido es fuerte, gordo, pesado, distorsionado, agresivo, atmosférico, hechizante, todo al mismo tiempo y con un único objetivo de embarcarnos en una odisea a un particular mundo en el que todo puede suceder. Un mundo saturado, con ritmos retorcidos, melodías espaciales y sus encantamientos vocales para una interpretación explosiva que coquetea con lo perturbador y lo prohibido, pero siempre con humor. Orgöne desarrolla un universo atípico y onírico que se siente tanto en los textos como en la música.

‘MOS/FET’ fue grabado en Blue Anvil Sound por Justin Nicquevert, mezclado por Tom Penaguin y masterizado por Nicolas Moreau y Pierre Le Gac en Le Garage Hermétique, y está disponible vía Heavy Psych Sounds.

ORGÖNE son: Allan Barbarian (batería y percusiones, coros), Nick Le Cave (bajo, coros) Tom Angelo (órgano eléctrico, sintetizadores, pianet, mandolina, clarinete, grabadora) y Marlen Stahl (guitarra, violonchelo, violín, coros).

En 2015 se conocieron Nick Le Cave (bajo) y Marlen Stahl (guitarra), veteranos de numerosas bandas francesas de Indie-Rock, Free Rock y Rock In Opposition/Avant-Garde. Junto con Mat La Rossa a la batería, decidieron crear una banda de rock «back to basics», en su ciudad natal de Rennes (Bretaña). Esto llevó al nacimiento de ORGÖNE Luego, en 2018, la partida de Mat La Rossa, que no estaba de acuerdo con la idea de pistas largas y épicas, condujo a un cambio radical pero natural. Con la llegada de Allan Barbarian en la batería y Tom Angelo en los teclados (ambos también están tocando con la banda de stoner DJIIN), la banda volvió casi a cero y luego pudo concentrarse en largas «Suites», con movimientos, en una forma de rock progresivo, permitiendo que la banda mezcle elementos de sonidos tribales, árabes, ritmos motorik, pared de sonido del espacio orgánico y mucho más, de una manera muy específica. «MOS/FET», Con la llegada de la salvaje franco-polaca Olga Rostropovitch en la voz principal, comenzaron a experimentar y explorar muchos territorios, mezclando rock estoogiano, noise-rock, pistas «motorik» de krautrock, largas improvisciones. Esos experimentos condujeron a un sonido específico contaminado cada vez más con texturas psicodélicas, rock espacial y elementos noise, con indicios progresivos.

Tras el inquietante acto inicial lleno de teatralidad, «Erstes ritual» se sumerge en una locura de ritmos en tonos arábigos con un cierto aire aturdidor. Una voz con una cierta vocación punk se modula cual cantante de cabaret en un túnel que va ganando oscuridad en su avance. Espacios tenebrosos con gran épica cinematográfica que sin prisa se van adentrando en territorios más psicotrópicos.  El sonido del inquietante órgano pastoral tras las nebulosas acaban por construir un vodevil lúgubre y sombrío. Una escenificación que tras varios actos en su trama concluye siendo seducida por poderosos riffs psycho-doom, tras veinte minutos de intensidad sonora. Un extraño pero absorbente corte. 

Tras cerrar ese primer acto la pulsante y gruesa línea de bajo entra en batalla con guitarra y órgano en «Requiem For A Dead Cosmonaut». un tema con sonido alternativo pero lleno de pesadez. Turbio, sideral, y aturdidor. Todo un frenesí para entrar con fuerza en el segundo acto con el motorik a su máxima potencia.     

Tras una apertura inquietante y llena de tensión, «Soviet Hot Dog (Le Tombeau de Laika)» se muestra con un aspecto misteriosos bajo su aura psicodélica para convertirse en un tema tormentoso y paranoide. La esquizofrenia de su perturbador sonido culmina con histriónicos riffs stoner-doom bajo desgarradores lamentos rebosantes de teatralidad. 

La psicodelia psicotrópica  es la seña de identidad de «East song». Bajo narcóticas atmósferas construidas con un cadente ritmo y aura de misterio, caminan lentamente hasta la encrucijada experimental en la que desarrollan un sonido que me rememora a Curved Air en una versión psicótica. 

El tercer acto explora territorios desérticos. «Ägyptology» un enigmático nombre que nos indica el camino que tomarán los italianos en esta ocasión.  Un desierto sin cactus pero con palmeras en el horizonte y las tumbas de los ancestros como un reto por descifrar. Una tortuoso camino lleno de obstáculos que se salpica con fuzz narcótico. Una exploración que se interna lentamente en territorio hostil como refleja su sinfonía. «Mothership Egypt»  Adentrándose en la segunda parte en un tortuoso terreno en los que los gruesos riffs lo enturbian todo. Entre platillos rituales y con la sensación de haber traspasado un umbral, las armonías mediterráneas ponen banda una banda sonora que venera la luz en la noche.  

Los tambores y ritmos tribales de «Rhyme Of The Ancient Astronaut» nos invitan a una orgía de vibraciones y sonidos. El cálido y pulsante bajo pone la calma con momentos mas pausados arropado por mil efectos. 

Cerrando el círculo, «Astral Fancy» es otro tema de casi veinte minutos, que como en el primer acto, sirve para dejarse llevar por ritmos tribales con olor a secta en un ritual ocultista con ritmos kraut. Un ceremonial entre aromas arábigos que va adoptando tintes espaciales. Otro espacio para desarrollar sonido paranoides llenos de hipnotismo como fórmula para alienarnos. Una jam avant-garde que juguetea con las formas y sonido hasta la lucra final. 

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