Reseña: MILANA.- ‘Milvus’

La banda de Mallorca nos presenta un álbum sólido y estruendoso en el que canciones de heavy-rock, se cuecen en un recipiente de Stoner, aderezado con unas gotas de psicodelia. Sus voces épicas, los ganchos constantes y una producción impecable, hacen de ‘MILVUS’ un álbum muy apetecible. Todo un viaje lisérgico a través de vibraciones Stoner, empapadas con unas gotas de blues y psicodelia, así como unas entrañas de heavy-rock con genes grunge.  Porque el nuevo álbum de los mallorquines contiene canciones sólidas, con voces épicas, y un control de los tiempos y la intensidad sumamente logrados. Su sonido difuso, se vuelve melódico y pegadizo a partes iguales, lo que hace que su escucha sea verdaderamente gratificante. Sonando contemporáneo, cada canción contiene elementos desérticos mestizados con auténticos bombazos heavy-rock, en una mezcla impactante. Pero en este coctel sonoro también aparecen reminiscencias del grunge de los 90’s empapadas de fuzz arenoso. ¿Se puede pedir mas? Describiendo de una forma particular la melancolía de la soledad del desierto, MILANA crea pistas con unas entrañas macizas, y un envoltorio repleto de emocionantes sensaciones. Sustentando sus canciones en un sonido grueso y pesado, las magníficas voces y sus tonos épicos, las elevan por encima de otras muchas propuestas que encontramos cada día. Posiblemente estemos ante un álbum que ponga a MILANA en la rampa de salida para que su música tenga una mayor visibilidad y reconocimiento en la escena underground, tanto española, como europea.   

MILANA es un cuarteto compuesto por David Oliver, el chico fundador, el fuzzman, el skater, el Jimi Hendrixer y sería un habitante del desierto de California. Luego Pedro Inglés, full Ame mysAc y filósofo, muy afectado debido a la exposición masiva de Led Zeppelin. Guillem, el gruñón Metalero y finalmente Edu, cineasta profesional y patinador con conocimientos enciclopédicos sobre el frente Stoner.

‘MILVUS’ cuenta con letras de Pedro Inglés, teclados de Pedro S.Bonnin, Slide Guitar en “Gray City Lights” de Javi Lopez y preproducción técnica de batería de Jose Ordoñez. Fue grabado y mezclado por Toni Salva en Diorama Sound (Mallorca), producido por David Oliver. Con grabaciones vocales asistidas y coproducidas por Marc Vidal en Marc Vidal Studio (Barcelona) y voces también asistidas por Aina Nadal en la pregrabación. Masterizado por Karl Daniel Liden Estocolmo (Suecia).  Obra de arte por Revelation Studio. Discurso narrativo de “Grey City Lights” de Howling Wolf (1966). Disponible vía Kozmiz Artifactz.

Entre riff retro y golpes de stoner ‘The Last Witch’ borbotea a caballo entre vibraciones 70’s y aromas del desierto. Con fuerza en sus entrañas y unas melodías atractivas, el corte se impregna de gotitas de blues en una conjunción que resulta sumamente atractiva. La excelsa línea de bajo hace cambiar la pista a un escenario más psicodélico, lo que hace que el tema ofrezca varias texturas sonoras.

Impulsado por buenas dosis de fuzz ‘Celestial Bird Spirit’ huele a sonidos arenosos de los 90’s. en un tono comedido la canción avanza oscilante con una combinación de elementos que van desde el grunge hasta el heavy-rock. Cuidadas melodías vocales complementan un corte nebuloso, pero de gran frescura. Manteniendo la estructura del tema de apertura, la pista reposa en atmosferas lisérgicas en su parte central donde aparecen buenos solos de guitarra que crean un ambiente ensoñador.  Stoner ortodoxo con la suficiente fuerza como para aplastarte la cara.

Con mas de once minutos ‘Impermanence’ nos sume en un trance narcótico a través de suaves acordes. Sin prisas para eclosionar la canción transita por un espacio nebulosos en el que la psicodelia apacible nos arrulla. Sin renunciar a momentos grunge, la canción conjuga ambos estilos empapando al oyente de un tono melancólico. Con constantes oscilaciones de intensidad, la psicodelia y el grunge, se unen en una causa común. En una nueva transición, todo parece volverse más difuso gracias a las embestidas de riffs Stoner, pero de nuevo la pista desciende a un mundo chamánico en el que la psicodelia copa el protagonismo. Seguramente estemos ante la canción más elaborada de todo el álbum, ya que en ella la banda consigue aunar las distintas referencias estilísticas que marcan su sonido.

‘Lucid Reality’ nos ilumina con pasajes de psicodelia creando un paisaje onírico con reminiscencia grunge dejando claro que los sonidos de los 90’s son para la banda, una importante fuente de inspiración para componer sus canciones. En ese tono sosegado, MILANA exploran insondables espacios psicodélicos que son coloreados con momentos de una mayor luminosidad en los que los riffs se intensifican elevando el tono de la pista.

Crujiendo lentamente,’ Gray City Lights’ muestra el espíritu stoner de la banda. Sus locuciones y su sonido atmosférico nos sumen en un viaje sensorial con el desierto como testigo. Sin darnos cuenta nos encontramos en un entorno en el que el blues y la psicodelia se intercalan entre los pasajes desérticos con vocación grunge. Para poner la guinda a la pista, algún elemento retro aparece aportando ese espíritu 70’s.

Whispering Wind’ pone el cierre a este interesante álbum con un ritmo Stoner enriquecido con envolventes pasajes psicodélicos. En la canción se refleja la facilidad que tiene MILANA para cambiar de escenario sonoro sin que podamos percibir la transición. Desert-rock, psicodelia y grunge, de nuevo se unen para crear otro corte sólido y con mucho gancho.

https://www.instagram.com/milanaband/

Kozmik Artifactz

Reseña: 1782.- ‘Clamor Luciferi’

El trio italiano de doom ocultista 1782 regresa con su tercer álbum ‘CLAMOR LUCIFERI’, que en latín significa “El grito de Lucifer”, un grito hostil pero también ruido y alboroto. Mientras siguen inyectando folclore y cuentos locales en su doom metal mezquino y lleno de fuzz, 1782 publica sus canciones más pesadas y malvadas hasta la fecha. Un álbum con sonidos depresivos que enajenan las neuronas del oyente con aturdidores riffs ejecutados en un tono monótono con el que consiguen su objetivo. Tocando sus canciones de una forma perezosa, 1782 logran transmitir al oyente tenebrosos relatos en un submundo en el que la oscuridad tiene todo el poder. Con la temática y la vocación definida, sus canciones no se salen del guion, siendo a veces difícil de diferenciar unas de otras. Es posible que, si alteras el orden de las mismas, su escucha no encuentre variaciones. Transmitiendo un sentimiento constante de ansiedad, sufrimiento y melancolía, el trío de Cerdeña te arrastrará a la oscuridad más profunda y ensordecedora con estas ocho oscuras y deprimentes canciones que harán temblar la tierra. Sin duda, ‘CLAMOR LUCIFER’ no es un álbum para levantarte el ánimo, ya que su espíritu es sumamente deprimente, con canciones que parecen creadas en simas tenebrosas, en el reino de las fuerzas del mal. Cavernícola, lúgubre, y deprimente, el álbum muestra a una banda que usa la monotonía y la lentitud en la ejecución de sus canciones, como una seña de identidad. ‘CLAMOR LUCIFER’ definitivamente, no es para los débiles de corazón.

1782 son:

Marco Nieddu – Voz, Guitarra
Gabriele Fancellu – Batería
Francesco Pintore – Bajo

‘CLAMOR LUCIFER’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

‘A Merciful Suffering’ hace las veces de prólogo ambiental a este nuevo relato ocultista con pasajes de órgano que crean un entorno atmosférico en algo menos de 2 minutos.

Un espejismo que rápidamente se diluye para permitir que los plomizos y parsimoniosos riffs de ‘Succubus’ nos muestren la verdadera esencia de los sardos. Sumidos en una sima tenebrosa, los riffs doom toman el mando con voces atormentadas salidas de esta fosa infecta. Un relato oscuro en el que la vocación ocultista de los sardos queda fielmente reflejada.

En ‘Demonds’ la fórmula tiene continuidad con esos parsimoniosos y plomizos riffs que son ejecutados a cámara lenta. La angustia se trasmite con el sonido tétrico y monótono que ya nos presentaron en su anterior trabajo. Turbio y nebuloso, el corte camina lentamente en un tránsito cansino y perezoso por abyectas cavernas doom.

‘Black rites’ sigue el camino sin que el ritmo que el trio imprime a sus canciones se alterado en forma alguna. Un sonido deprimente que se impregna de una psicodelia oscura y narcótica con la que la banda adormece al oyente. Un patrón preconcebido del que los italianos no se salen en ningún momento. Si bien en esta ocasión aparecen más pasajes vocales, la dinámica del corte no cambia demasiado, salvo por algún pasaje más atmosférico y lisérgico. 

Unos tambores ceremoniales y unos riffs crujientes y borrosos crean la atmósfera en la que se va a desarrollar la siguiente canción, ‘Tumultus XIII’. Doom y psicodelia pesada yendo de la mano por un mundo desolado y tétrico. El corte prescinde de las voces creando una misteriosa atmósfera irrespirable.

Mas intenso que los cortes anteriores, pero igual de turbulento y deprimente, River Of Sins’ camina por esas cavidades profundas en las que habitan seres terroríficos que parecen mostrar todo su tormento con desgarradores pasajes vocales. Todo envuelto en una bruma densa y viscosa que completa el relato.

La misteriosa apertura de Devil’s Blood sirven como preludio a otro corte lúgubre y tenebroso que se empapada con dosis de psicodelia. Doomy pero algo más lisérgico, el corte muestra un tono menos monótono y plomizo. Rock ocultista que se manifiesta con la esencia de una banda doom ortodoxa.

‘Death Ceremony’, el corte que cierra el álbum crea un espacio atmosférico en el que los riffs doom y la psicodelia vuelven a ejecutarse con toda la calma del mundo. Perezoso, turbio y amenazador, el tema es otra pieza más de este álbum monocolor en el que los ambientes ocultistas se reflejan en canciones lentas, pesadas y con un tono psicodélico.

1782 :
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HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: KRAZARK.- ‘Fireflake’

En un atractivo cruce entre el ‘Rey Lagarto’ y los Rednecks más rudos, los stoners madrileños KRAZARK, se consolidan como una banda a tener en cuenta con la publicación de su primer álbum, ‘FIREFLAKE’. En el álbum encontramos al cuarteto más sólido y maduro que nunca, manejándose con solvencia entre arenosos riffs pesados , pero también ofreciendo cuidadas melodías en las que se perciben las influencias también del rock y el metal americano de los 90’s. Cualquiera que los haya visto en directo en sus múltiples shows durante estos últimos años, reconocerá la fuerza de sus canciones y de la propia banda, pero también encontrará una evolución en la faceta lírica, lo que hace que la escucha de ‘FIREFLAKE’ resulte sumamente estimulante y divertida. Con claras referencia al legado de THE DOORS, alguna de las pistas profundiza en pasajes psicodélicos, algo que le da brillo a las mismas y abre aún mas, un horizonte con el que ya habían coqueteado en su EP debut, pero que ahora parece mucho más nítido. Pero KRAZARK son una banda pesada, y los guiños a las sacudidas plomizas de los 90’s, quedan plasmadas en canciones en la que se perciben vibraciones más propias de bandas como sus amados CLUTCH. El cuarteto no se queda ahí, aportando contenido a unas letras que hablan del dogmatismo ideológico, el desamor, la alienación de las redes sociales; el sexo como saludable bálsamo para afrontar la existencia y cierto hedonismo nihilista, en ocasiones trágico y en otras desenfadado, pero que siempre reclama una llamada a la acción. Así FIREFLAKE’ emerge como contraposición al término ‘snowflake’, empleado para catalogar a las últimas generaciones como frágiles, vulnerables y suspicaces. La canción, que da nombre y cierra el disco, lejos de ser una crítica a los millenials y la generación Z, es la invitación a un «alegre nihilismo y a la autodestrucción», en un mundo decadente que nos expulsa y relega a un segundo plano donde toda capacidad de acción es «inocua y estéril». Sus diferentes temáticas resuenan con dinamismo definiendo el mundo agridulce en el que vivimos, como una lejana letanía que nos recuerda que aún estamos vivos, aunque quieran enterrarnos bajo toneladas de miedo y ansiedad. Sus ocho ásperas y estimulantes canciones consiguen el objetivo de activar al oyente. Con su fluida narrativa llena de ganchos, te zarandearán, pero a la vez, causarán un efecto balsámico gracias a sus ‘viajes’ instrumentales. Pero no te confíes, porque cuando menos te lo esperes, la ‘bestia’ te sacará del letargo con esa alentadora forma que hacer que las cosas no resulten aburridas. ‘FIREFLAKE’ pone a los madrileños en la rampa de salida para la conquista de nuevos fans mas allá de las fronteras españolas, algo que ya ha comenzado esta semana, con sus primeros shows en el centro de Europa.

KRAZARK son: Esteban (voz), Kiara (guitarra), Andrés (bajo y Joan (batería).

‘FIREFLAKE’ está disponible vía La Rubia Producciones.

‘Free my power’ abre el álbum con una estampida de sonidos desérticos y toda la rabia stoner del cuarteto madrileño. Oscilante y con un tono cegador, lar hordas de fuzz se sustentan entre ritmos contagiosos que invitan a la fiesta y el desenfreno. Poderoso en su sonido, el corte cabalga a toda velocidad llevando sus estribillos contagiosos a sus lomos. Con pasajes chamánicos de inspiración doorsiana, el tema se inclina a una ladera más psicodélica sin perder su espíritu indómito. Envuelto en una densa estela arenosa, en su parte final se encabrita para galopar brioso, pesado y amenazador.


Con una hipnótica línea de bajo, ‘Get fuck of my face’ se balancea con su grave sonido por hechizantes pasajes que bien pudieran describir un viaje de peyote por dunas custodiadas por los cactus. Una apertura lenta y pausada que no tarda en eclosionar entre gritos y un torbellino de riffs stoner. Desgarrador por momento, el corte se balancea entre narcóticos pasajes con ese tono doorsiano en la voz de Esteban. Manteniendo la tensión todo parece augurar que este estado no durará mucho, y ciertamente, el corte se rearma en golpes de stoner-metal envueltos en una cegadora niebla. Alternando los afilados solos de guitarra con una base rítmica densa y pesada, la canción sortea las adversidades entre embestidas de riffs rompe-cuellos.

‘Free show’ se desarrolla en un escenario más metálico con guiñosa bandas como CLUTCH y a los sonidos más alternativos nacidos en los 90’s. Vibrante y arrollador, el corte mantiene un groovy contagioso en su endiablado transitar por rectas arenosas. Aquí la banda refleja su lado más alternativo, sin renunciar a los aromas del desierto, tan presente en sus canciones. Creando un sonido borroso, la voz vomita una canción cruda impregnada en aturdidores pasajes que definen el legado de los pioneros.

Evocando el sonido que les vio nacer como banda, ‘Nothing lasts forever‘ se impregna de unas gotitas de blues y un tono doorsiano. Buenos pasajes de guitarra y desgarradores momentos mantienen una tensión que se adorna con golpes de riffs densos y pesados. El lado más lisérgico de la banda aparece en una canción contenida en la que la voz modulada por el habitual megáfono aporta el ambiente chamánico hasta la explosión final. Con canciones así, KRAZARK bajan las revoluciones sin que eso perjudique su verdadera esencia, porque de alguna manera, este sonido también forma parte de ellos.

‘Rockin’ my world’ parte de un contagioso ritmo que se envuelve en una neblina cannabica que pronto nos saca a la pista de baile. Un sonido espeso y pesado que conjuga el legado del desierto con el espíritu sureño que tanto le gusta a la banda. Jugando con esos momentos en los que el espíritu del Rey Lagarto parece vestirse con ropajes stoner, el corte vuelve a impregnarnos de narcóticas sustancias desérticas entre las polvaredas arenosas. Manteniendo la tensión, la canción baja las revoluciones en un trance contenido, de fuerte carácter magnético. Pero ellos son KRAZARK, una banda ruda que siempre golpea con fuerza, algo queda patente en su rabioso y apoteósico final cegador.

Evocando la soledad del desierto ‘Leave it all behind’ se nutre de inquietantes acordes en su apertura para ponernos en situación. Tomándose su tiempo para hacer evolucionar el corte, los madrileños muestran sus cartas. La fiesta está aquí, y sin darnos cuenta las nebulosas arenosas van haciendo que la canción eleve su intensidad entre brumosos pasajes. Los pasajes recitados vuelven a poner la magia reivindicando el legado de The Doors en esta recreación de este a los ecos del stoner más rabioso e impactante.

‘Far away from sorrow’ nos arrolla con una fuerza inusitada. El lado más arisco de los madrileños aparece una canción fornida y llena de riffs diabólicos. Golpes que ponen a prueba las cervicales se enriquecen con pasajes difusos en los que los elementos psicodélicos se asoman a un corte de puro stoner. Estamos ante una pista arrolladora, llena de rabia, que contiene la esencia de una banda pesada que no se conforma con cualquier cosa.

El álbum cierra con la canción que le da nombre. ‘Fireflake’ se revela como una caótica huida a través de parajes en llamas y carreteras destruidas que nos alejan del dolor al que nos somete el mundanal ruido, inmersos en una vida cuyo único sentido es la infinita búsqueda de una esperanza que posiblemente nunca encontremos. Cociéndose a fuego lento, la parsimonia indicar se convierte en un torbellino que arrasa con cactus y dunas en su frenético transitar. Sin tiempo para la pausa, la pista se desarrolla toda velocidad con un sonido crudo y rugoso, entre desgarradoras voces. solos intoxicantes y un ritmo atronador.

KrazarK

LaRubiaProducciones

Reseña: RANCHO BIZZARRO.- ‘Four dead man’

Abarcando diferentes vibraciones sonoras, los italianos juegan con elementos de psicodelia pesada acoplándolos con corrección a su nítida vocación desert-rock con canciones narcóticas llenas de fuerza. Ritmos endiablados, riffs crujientes y pasajes lisérgicos son los ingredientes principales de un álbum instrumental directo, y a la vez cautivador. Eufórico por momentos, ‘FOUR DEAD MAN’ muestra un catálogo de vibraciones Stoner impregnadas de sustancias lisérgicas que acaban por cegar nuestra razón para sumergirnos en un viaje desértico con los suficientes ingredientes como para que nada resulte anodino. Con una estructura similar, las canciones aúnan esfuerzos entre pasajes aletargantes en los que la psicodelia pesada nos adormece, en contraste con ásperos y crudos riffs que golpean nuestras neuronas con insistencia.  Son muchos los tópicos que se encuentran en el álbum, pero lo cierto es que son manejados con la suficiente destreza como para mantenernos despiertos y atentos a su narrativa. Psicodelia densa, pesada, con giros que nos llevan hacia un espacio más agreste, en el que los sonidos del desierto nos aturden con arenosos pasajes y ritmos llenos de dinamismo. Sin grandes sorpresas ni demasiado virtuosismo, RANCHO BIZARRO crea un álbum correcto, de fácil escucha, en el que encontramos muchos elementos familiares. Media hora de una grabación en vivo de psicodelia pesada y Stoner creada desde la sencillez y que acaba por sorprender, a pesar de que sus canciones parecer estar diseñadas con un patrón similar.

‘FOUR DEAD MAN’ está disponible vía Argonauta Records.

Emergiendo lentamente en una atmosfera repleta de efectos los riffs heavy-psych de ‘Intro’ nos ponen en la ruta. Una pista atmosférica en la que los efluvios lisérgicos revolotean acompañados de un ritmo firme y sólido a modo de introducción.

Con persistentes tambores y un ejercito de fuzz narcótico ‘Meteor blast’ conjuga elementos heavy-psych con riffs desérticos. La incesante e infatigable batería guía un corte en el que los riffs crujen en una atmósfera humeante. Con una primer parte presidida por las rugosas vibraciones arenosas, el corte reposa sobre pasajes lisérgicos en su parte central recorriendo un insondable espacio del que sale con momentos desert-rock de manual.

‘Tambleweed’ resulta ser una combinación de Stoner ortodoxo, psicodelia pesada y momentos de crudo hard-rock. Impulsado por esa guitarra impregnada de fuzz, la canción nos ofrece pasajes en los que el bajo nos golpea con un innegable poder hipnótico, guitarras que se extenúan en solo infinitos y un ritmo oscilante. Como si caminara a trompicones, las paradas revitalizan el tema para proseguir por su certero transitar por espacios arenosos.

Sin salirse del guión ‘Mexican standoff’ auna cegadores pasajes con un endiablado ritmo desert-rock. Guardando el equilibrio entre la gravedad del crujiente sonido del bajo, la canción parece un tira y afloja entre la parsimonia y el frenesí. Arrancadas y paradas que se nutre de desarrollos psicotrópicos que crean un efecto narcótico sobre el oyente.

Con una locución cinematográfica inicial en español, ‘Space guru (feat. Dome la Muerte)’ se precipita por una escarpada ladera llena de ganchos para el oyente. Una canción que pone a prueba las cervicales de oyente llevándolo a un irresistible balanceo. Gruesa y acida a partes iguales, los monolíticos riffs contrastan con aletargantes pasajes de psicodelia nebulosa y misteriosa. Aromas exóticos impulsados por vientos orientales enriquecen los calmados momentos en los que la psicodelia copa el protagonismo. Probablemente el corte mas brillante de un álbum que sabe unir la psicodelia pesada con los sonidos del desierto. Sin duda la banda sonora para sumirnos en un viaje de peyote del que luego los italianos consiguen despertarnos. La huida final produce un importante headbanging que acaba por dejarnos exhaustos.

Naciendo de una magnética y crujiente línea de bajo, ‘Green jam’ pone el broche final a un álbum de fácil escucha. Dejando el protagonismo a los pasajes psicodélicos, la pista avanza firmemente con un sonido que evoluciona desde la calma narcótica a un espacio psicotrópico con un sonido más pesado.  Una canción hipnótica y aturdidora en la que afloran brillantes desarrollos de guitarra bajo un ritmo incesante y una atmósfera densa y narcótica.

Rancho Bizzarro

Argonauta Records

Reseña: SWAN VALLEY HEIGHTS.- ‘Terminal forest’

En una encrucijada en la que el sonido de bandas como COLOUR HAZEROTOR o los suecos MAHA SOHONA se encuentran, los alemanes SWAN VALLEY HEIGHTS dan un puñetazo en la mesa reivindicando un lugar en el Olimpo de la psicodelia pesada de vocación desértica. Me faltan adjetivos para poder describir con precisión el potencial de estas seis mágicas canciones. Si tenemos en cuenta que el álbum fue elaborado en lo mas profundo de los bosques bávaros en una cabaña de madera, podrás intuir el contenido de unos surcos que rezuman psicodelia pesada y paisajes de ensueño. Ya hemos comprobado el efecto que esta circunstancia hace en los músicos en otros álbumes grabados en solitarios y recónditos lugares, siempre fascinante y cautivador. Sin ningún elemento que distorsione la creatividad, los alemanes ha creado un trabajo lleno de magia y sensibilidad. Estos tres barbudos beben de la fuente del Stoner rock mas arenoso, para endulzarlo con hermosas melodías vocales y una gratificante sensación de bienestar emocional, que se transmite en cada canción. Elaborados desarrollos de psicodelia pesada que se enriquecen con pasajes progresivos ampliando el espectro sonoro de las bandas Stoner. El álbum contiene verdaderas joyas heavy-psych en forma de largas canciones que nos susurran y adormecen trasmitiendo un efecto balsámico, pero que también saben cómo despertarnos del trance a base de riffs monolíticos entre esas voces ensoñadoras. Porque si las composiciones son maravillosas, la dulzura vocal realza sus monolíticos riffs ejerciendo de contrapunto perfecto en este equilibrado y sobresaliente álbum. No son muchos los álbumes que me atrapan con la fuerza con la que me ha absorbido este ‘TERMINAL FOREST’, y cuando esto sucede, me siento afortunado de poder difundir maravillas sonoras de este calibre. No lo dudes, dale dale al play y déjate cautivar por esta belleza superlativa.


Rebosante de delicadeza y belleza de ‘’Microbe galaxy’ parece susurrarnos en un escenario hermoso y gratificante a partes iguales. Elementos psico-progresivos más propios de los 70’s van construyendo esta especie de balada. Una cálida línea de bajo soporta los elegantes pasajes de una guitarra ensoñadora que poco a poco nos sume en un gratificante trance balsámico. Con unos cuidados arreglos, los alemanes construyen una soberbia canción que me llena de expectación por comprobar el camino que seguirá el resto de los temas. Con el legado de bandas como COLOUR HAZE o especialmente ROTOR, el corte se torna más pesado, sin perder en ningún momento su esencia heavy-psych. En la parte central, los riffs se tornan más turbios y pesados sin renunciar a su talante psicodélico.  Sin duda, más de once minutos en los que SWAN VALLEY HEIGHTS dejan patente toda la calidad que tienen y la facilidad para componer hermosas y monumentales canciones. El final del tema nos sitúa en un espacio en el que las vibraciones del desierto se fusionan con atractivos desarrollos psico-progresivos de alto nivel.

‘The hunger’ se desarrolla en un entorno magnético en el que las vibraciones heavy-psych fluyen con naturalidad.  Con una facilidad inmensa los crujientes sonidos desérticos se combinan con pasajes de psicodelia llenos de encanto. Una canción contundente, pero a su vez con la suficiente belleza para seducirnos de inmediato. Aterciopelados pasajes vocales se envuelven en una atmósfera presidida por una psicodelia aromatizada a la que nutren con golpes de pesadez de esos crujientes y densos riffs stoner.  Subidas y bajadas de intensidad con las que consiguen que el equilibrio entre lo pesado y lo liviano se muestra fascinante ante cualquier oyente. En su conjunto, la canción se decanta por los suaves pasajes para proporcionar una sensación de bienestar, algo que consiguen en una línea que evoca a sus paisanos COLOUR HAZE. El contraste entre los monolíticos riffs arenosos y las fragancias lisérgicas acaban por crear otra fascinante canción.  

Cadente e hipnótica en su apertura, ‘Space bash III’ contiene todos los elementos con los que la banda alemana se siente cómoda para desarrollar sus cortes. Belleza no exenta de fuerza en una misteriosa canción que finalmente eclosiona en un entorno arenoso con un sonido grave y contundente, pero mágico a su vez. Esta cualidad es una de las señas de identidad de una banda que sabe cómo envolver sus bellas canciones para atraer al oyente. Rugosa y frágil a partes iguales,  

En este catálogo de psicodelia pesada, ‘Terminal forest’ nos muestra un espacio lleno de misterio con su cadente y penetrante ritmo. Desde la suavidad, cada nota se ejecuta con firmeza y sin prisas. Los devaneos progresivos se incorporan a este susurrante corte rebosante de magnetismo. Diez minutos en los que la banda se toma su tiempo con cálidos y susurrantes melodías vocales con las que consiguen amansar nuestros sentidos.  Una suave brisa sonora en la que la psicodelia encuentra un habitad acogedor en el que desarrollarse. Un espacio celestial en el que todo resulta amigable y hermoso a pesar de la oscuridad en la que se ejecuta. Otra hermosa canción en la que la belleza no está reñida con ese sonido grave y penetrante que aporta una línea de bajo realmente fantástica.

’Lookimg fopr bird pet’ eclosiona por la senda del stoner rock más corpulento manteniendo los paréntesis en los que las revoluciones descienden a un entorno de psicodelia a través de breves pasajes acústicos. Una combinación que funciona, y en la que la banda se recrea aportando momentos de suavidad instrumental. Bajo esos dos argumentos van tejiendo una multitud de ornamentos y acordes con los que nos seducen nuevamente. Un corte elaborado y lleno de balsámicos momentos con los que finalmente definen el corte. En la parte final regresan los monolíticos riffs que tan bien saben ejecutar.  

Con doce minutos de duración ‘Star fever’ permite a la banda expandir todo su potencial. Sin prisa para encaminar la canción, pausados acordes van sucediéndose entre un mar de efectos atmosféricos. Cálido y susurrante, el corte nos sume en un trance meditativo con pasajes de gran belleza. Rebosante de magnetismo, la canción arranca con una exploración de un espacio sonoro en el que todo sucede desde el sosiego. Inclinándose hacia la ladera más acolchada del género, estos chicos destilan magia en cada acorde. Con cálidas y susurrantes voces nos seducen brindándonos un estado de relajación que permite dejar expandir nuestra mente y abrirla a este mundo lleno de gratificantes sensaciones. Con el legado de Colour Haze muy presente, no faltan a la cita las embestidas de fuerza de esos monolíticos y difusos riffs. Unos desarrollos monumentales que conjugan la pesadez y la sutileza. Creando maravillosas atmósferas oníricas la canción avanza con lentitud brindándonos cautivadores momentos. Gravitando en ese escenario etéreo consiguen sumir al oyente en un trance mesiánico y colorista a su vez. El corte es el colofón a un trabajo superlativo en el que se percibe el gran trabajo compositivo de la banda.

Swan Valley Heights

Fuzzorama Records