En los últimos tiempos estamos comprobando la buena salud de la que goza la escena stoner griega, ahora, COSMIC PLUNGE van un poco más allá, con su nuevo disco «DEALING WITH THE HARVESTER«. dando una vuelta de tuerca el cuarteto de Creta demuestra que la oscuridad también llega al Mediterraneo. Un trabajo con predominancia de pesadas vibraciones doom-metal. Tétricos a veces, sus seis moribundos cortes caminan a paso lento pero plomizo por las profundidades más lúgubres entre voces ahogadas ritmos contundentes, y un cierto toque psych.
Atrayentes notas musicales entre cósmicos descensos que toman prestados algunos riffs heavy e incluso algún momentos en el que los vómitos guturales crean una teatralidad siniestra.
Caminando por la final línea entre el stoner-metal y el doom más al uso, no renuncian a algún elemento retro setentero del que en realidad nacen sus sonidos.
Un plato pesado que se aliña con fuzz humeante en alguno de sus pasajes, y que cae en nuestros estómagos haciendo que nos sintamos llenos. «Everything is writing in the cliffs»se despeña por esos acantilados a los que alude, produciendo una avalancha de rocas entre voces proto-punk, con una lenta cadencia y pesados ritmos.
Una constante repetida en los seis cortes, todo sucede a cámara lenta. sí, es doom, pero con un sonido que no renuncia a la melodía. Una efectiva mezcla que agradecerán los amantes de los sonidos más oscuros.
«Carrion seek revenge» transcurre por misteriosos espacios en los que la psicodelia pesada tiene un mayor protagonismo sin renunciar a su verdadera vocación en uno de los temas más destacados de un álbum que no trata de engañar a nadie. COSMIC PLUNGUE, son lo que son. Una cierta ingeniería metálica en una escena alternativa qye no renuncia a sus principios.
Tras dos años de sesiones experimentales en su pequeño estudio de grabación ubicado entre el mar y las montañas del noroeste de Italia, la banda cruza transversalmente las distintas influencias musicales de sus miembros y yendo más allá en las reglas del stoner más ortodoxo.
Un inquietante viaje en un colorido microcosmos de riff monolíticos, letras nihilistas en una espiral en la que el stoner-metal y resonancias heavy-psych están presentes. Con algún registro vocal heredero de los 90’s, mezclado con la contundencia de una superlativa batería golpea nuestras neuronas con ritmos de vocación doom. No faltan los ácidos pasajes, así como melodías pseudo-progresiva en un álbum bastante lineal, a pesar de encontrarnos temas que suben y bajan constantemente.
La apertura de efectos espaciales de “T.I.O.” y una hipnótica locución robótica pueden confundirnos en un primer momento. Las dudas desaparecen en cuanto los poderosos riffs doom hacen acto de presencia de una forma cansina. Ásperos riffs de corte metálica van arañando entre efectos consiguiendo un tema macizo que acaba diluyéndose poco a poco en la espiral heavy-psych de su parte final.
Enlazado con el tema anterior, “Trudging to vacuity”, se arrastra por arenas desérticas entre unas voces que se perciben con dificultad. Como si fueran distintos estratos las vibraciones psych se intercalan entre los monolíticos riffs Stoner-metal. Una densa nebulosa que en realidad parecen dos temas superpuestos sonando a la vez. Por un lado, las melodías vocales y por otro los poderosos ritmos que consiguen integrarse entre sí.
Alejándose de los dictados del metal más al uso, “Ode to oblivion”, con sus más de nueve minutos a través de las guitarras fuzz, guiadas por un pulsante bajo, nos llevan a una ondulación sobre estructuras mas calmadas con una cierta vocación progresiva, especialmente en sus melodías. Estamos ante una psicodelia humeante, salpicada de mil efectos que nos trasladan a bellos entornos en los que la calma se apodera de alguna manera, del tema. Una batería al ralentí va generando un clima apacible sobre insondables atmósferas con guitarras estratificadas en distintos planos. En la parte final, el corte retoma los riffs repetitivos elevando la intensidad y nublando cada acorde, convirtiéndolo en borroso y difuso. Se trata del tema más elaborado y destacable del disco.
Mucho más directo, “Big suprise” evocando el legado Sabbath, retoma los momentos de psicodelia pesada y difusa con numerosos riffs fuzz, entre esas distintivas voces espirituales que rozan lo progresivo.
“The ones”, nos devuelve a los espacios que transitaba “Ode to oblivion”. Hipnóticos riffs de vocación doom, se transforman en corte hard-rock stonerizado. Una densa tormenta de arena oscurece las voces en su intento por salir a la luz. Un brusco giro en la trama nos sumerge en una calma tensa, con algún efecto espacial y de una forma susurrante, las casi imperceptibles voces se pronuncian con ligereza, para dar paso a poderoso riffs Sabbathicos en los que un doom lento y plomizo nos amenaza inquietante. Una montaña rusa de intensidad que combina en sus cotas altas los momentos más gruesos, con la delicadeza y suavidad de los momentos de bajada. Bien podríamos definir el tema como un diente de sierra con constantes idas y venidas que no escatiman efectos fuzz humeantes y nebulosos en un versátil trabajo de guitarras.
Si hay algún tema que se encuadre en el Stoner más ortodoxo, ese seguramente es “Starship pusher”. Riffs desérticos sobre ahogadas voces melódicas que nuevamente parecen no terminar de encajar en la arriesgada apuesta. Por momento el tema se debate entre coger un camino con un sonido como el de Elder en su último disco, o zambullirse en el stoner más al uso, destacando algún brillante solo en el camino.
Cerrando su trilogía musical («-HE-«»,»-SHE-«,»-IT-«)EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO nos presenta un ábum con seis corte íntegramente dedicados a la figura del Espíritu Santo. ¿Que podemos esperar de una banda que toma su nombre de una citabíblica del Éxodo 27 1.8 y que su puesta en escena se compone de vestimentas de penitentes y parafernalia religiosa? Para un banda que confiesa que su fuente de inspiración es Jesuscrito, la respuesta puede no ser sencilla, pero «-IT-« supone toda una redención para el alma. El encuentro de la luz a través de ampulosos desarrollos post-rock que salen de sus limpias quitarras, para contrarestar a la fuerzas del mal que aparecen con su pesadezde sus ritmos doom. Unos rezos que reconfortan el espíritu fustigándonos con su contundencia post-metal para redimirnos del pecado. Mesianicos y sobrenaturales, nos enseñan que hay luz fuera de las tinieblas. Una tenue luz descrita con ensoñadores y cristalinos desarrollos de guitarra. un susurro que nos libera de nuestros pecados para elevarnos con su música a espacios celestiales. Un trabajo verdaderamente impresionante suyo sonido es de una pureza infinita en un ensanblaje en el que los distintos elementos encajan a la perfección. Uno disco, que no esucharlo y disfrutarlo, sería un verdadero pecado, no pudiendo obtener su absolución.
Si la puesta en escena de los salmantinos son peculiares, el nombre de sus temas no podía ser menos. Unos nombres que dificilmente podrán ser recordados por nadie, pero sin duda, su contenido quedará en nuestros corazones. Una banda que titula un tema con el nombre de «I ·Because evident is God’s wrath from heaven against all impiety and injustice of men, that they stop the truth with injustice». («I · Porque es evidente la ira de Dios desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia») demuestra su gran creatividad e ingenio.
Comenzando este peregrinar penitente, «I» incluye refleja nuestras heridas conmomentos doom con la suficiente fuerza rítmica como para dejarnos exhaustos. El despertar nos llegará con los desarrollos de las guitarras que hacen florecer su sonido a altas cotas, combinando heavy-rock con post.rock en una mezcla imposible, pero brillante y efectiva. Sus melodías son auténticos cantos redentores salidos de los acordes de unas guitarras que van superponiendose en distintos planos para unirse en oración.
«II · Love your enemies, do good to those who hate you, bless those who curse you, pray for those who insult you. If someone hits you on one cheek, offer them the other one.» desde susurrantes y casi minimalistas acordes inocentes y puros, dan paso al maligno con un doom terrorífico e infernal. Toda una grandilocuencia sónica que combina momentos post.rock, con estructuras post-metal, para reposar en el primero. La batería atronadora el bajo grueso e hipnótico contrastan con la fragilidad y belleza de esas guitarra que se intuyen en un segundo plano. mostrando la luz entre las tinieblas el tema nos eleva a espacios celestiales para acabar sumergiendonos en las cavernas más oscuras y terroríficas, reposando nuestra alma en un lecho infitito.
El canto a la esperanza que supone «III · Moses stretched out his hand over the sea, and the Lord, by means of a strong Eastern wind throughout the night, He caused the sea to retreat, and changed the sea into dry land. Thus the waters were divided» va elevándonos desde la calma reconfortante de unos acordes salidos del mismísimo jardín del Eden, para elevarse a ampulosos altares donde la belleza se siente a través de sus melodías. Mesianico, vivo, alegre optimista, refleja ese habilidad para combinar las guitarra en diferentes estratos de resonancias post-rock, para robustecerse desde el silencio a monumentales armonias que se repiten hasta una traca final de fuegos pruficadores. Una hoguera exhuberante de instrumentos en un éxtasis mesiánico que se desvancen súbitamente.
Los que hemos visto su explosivo directo sabemos de lo que son capaces estos chicos. Pasar de la belleza celestial de su sonido post-rock a momentos que sonrojarían a muchas bandas doom al uso. «IV · I have seen his ways, but I will heal him; I will guide him and give him comfort and those who cry with him, I have also given you clean teeth in all your cities, and lack of bread in all your places; but you have not turned against me. feat ToteKing» nos ofrece la relajación como badera. Bellas melodías con riff grueso y pesados que se cruzan en algunos momentos de un peregrinar que trata de obtener la absolución. Musica terapeutica llena de una belleza sin igual. Arpegios de guitarra, retratan momentos de paz interior para renacer de nuevo en gigantescas estructuras instrumentales. Un torutuos peregreniar entre la calma y la elegancia y la contundencia y pesadez. La lucha entre el bien y el mal con una claro vencedor.
Regresar a los susurrantes sonidos de las guitarras en «V · From the Heart of Jesus opened on the cross, the man with the new heart is born. Lord Jesus, give me a new heart made in the image of yours, infuse a new spirit in the depths of my being, that keeps me open to God, our Father, and available to those who share with me the way of life». La combinación de belleza y fuerza se repite por escenarios en los que aparecen unos coros angelicales. Si, las voces aparecen en el personal mundo de EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO. Probablemente no hayamos echado en falta, pero aquí están. entre esa subida y bajada de intensidad, la banda cre un cuadro sonoro que bien pudiera estar firmado por El Bosco. Purificación vocal y melódica y amenazantes riffs vuelve a ser el resultado.
Si la banda fusiona casi a partes iguales post-rock con doom, en VI ·They took off his clothes and put a scarlet mantle on him. Then they braided a crown of thorns and placed it on his head. Kneeling before him, they mocked, saying «Hail, King of the Jews!». There is no good tree that can bear bad fruit, nor bad tree that can bear good fruit. se inclina más a postulados post-metal. creando un corte más oscuro y experimental en el que las voces corales de corte religioso hacen de nuevo acto de presencia.
Un disco en el que los temas se construyen a travñes de un riffs. podría parecer sencilo, pero su luego ese riffs lo retuerces y lo adornas con mil complementos la cosa no parece tan sencilla. Lo cierto es que estamos a un trabajo sobresaliente.
Nueva entrega de DEAD WITCHES con la incorporación de dos nuevos miembros respecto al personal que grabó su anterior trabajo “OUIJA”. Aunque ya estaba incorporado a la banda desde el triste fallecimiento de su guitarrista , Greg Elk, “THE FINAL EXORCISM” es el primer registro en el que encontramos los riffs de Oliver Hilla la guitarra. Asímismo, tras la salida de Virginia Monti, la banda incorpora como vocalista a Soozi Chameleone, que se une a la base rítmica de Mark Greening y su diabólica batería y al bajo fuzz de Carl Geary.
En esta nuevo ritual las «BRUJAS» siguen por la senda del doom más ocultista con un álbum de título enigmático, “THE FINAL EXORCISM”. Siete aturdidores temas en los que los londinenses derrochan toda su brujería a base de difusos sonidos pesados a caballo entre Black Sabbath, los primeros Electric Wizard y momentos Hawkwind. Un disco en el que todavía se muestran más pesados y fangosos y con el que sacan sus demonios de sus entrañas. Con riffs pegajosos que conviven en estratos distintos creando una falla sin fondo en un ritual de posesión demoníaca.
Con una introducción intrascendente con golpes de una enigmática batería y alguna extraña voz abren con “There’s someone”.
A continuación, el tema que da nombre al álbum, “The final exorcism”, nos muestra el argumento de su nuevo trabajo. El doom custodia a su nueva sacerdotisa en un nuevo sortilegio de oscuridad llena de fuzz con solos envolventes apoyadas en un pesado ritmo. Desgarros vocales se elevan sobre la niebla de su sonido. Con la presencia de la herencia Sabbath, construyen un denso tema en el que destaca el trabajo del sólido bajo de Carl.
Sin olvidarse de su estilo, los solos de fuzz sobre la base doom, se llenan de distorsiones sobre voces que se acercan a estándares de heavy ocultista. “Goddess of the night” posee mucha más presencia de riffs arenosos que se embarcan en una odisea espacial de psicodelia pesada. En este tema se siente la presencia de postulados Hawkwind, que se repetirá en temas como “Lay demon”más nítidamente. La orgía de fuzz genera un ambiente espeso y aturdidor.
“When the dead see the sun” nos muestra una faceta completamente distinta. Con momentos pseudo-progresivos donde la virulencia a la que nos tienen acostumbrados se diluye en sosegados relatos pastorales a lo largo de su minuto y medio de duración.
Ese espejismo se desvanece con los primeros riffs de “The Church the sea”. Unos tambores rituales custodian riffs arenosos y pegadizos. En ésta ocasión, la calmada voz de la nueva sacerdotisa Soozi se va elevando en sus rezos junto a una corte de plomizos sonidos distorsionados; el entorno natural en el que mejor se mueva la banda. Oscuridad envuelta en fuzz, con efectos dispersos que le convierte en uno de los temas más destacados de todo el álbum.
Por la senda del doom-metal, “Lay demon” nos muestra a los DEAD WITCHES más siniestros. Lentos y cansinos, la voz continua con su ritual exorcista sobre contundentes riffs a paso lento. Unos terroríficos efectos de viento desatan la tempestad. Un deambular por territorios en los que los espectros son los dueños de la escena. Tomando momentos heredados de los Hawkwind más difusos así como de los Sabbath más ocultistas, el tema va dejando un reguero de desolación a su paso. Una estela pseudo-espacial de destrucción masiva.
“Fear the priest”sigue esa senda de doom-metal que tanto le gusta a la banda. Poderoso riffs siguen dando cobertura a las plegarias de su vocalista en otro plomizo corte en el que el temor se palpa sobre el terrorífico cuadro que describen sus acordes. Gruesos riffs de un portentoso bajo, con una insaciable batería que acaban devorando la voz de su exorcista con su contundencia.
DEAD WTICHES grabaron en el estudio, Chuckalumba, donde también se realizaron las fabulosas sesiones de Dopethrone y Let Us Prey, de Electric Wizard, así como su debut de «OUIJA». Las sesiones comenzaron en la luna llena el 25 de agosto en el corazón de New Forest, en lo profundo de Dorset, el hogar sagrado de las leyendas del doom de los 90 y el folclore del Electric Wizard, marcando la cuarta vez de Marken ambas bandas en Chuckalumba.
John Stephens, que opera el museo viviente de máquinas analógicas y de análogas y de estudio de válvulas antiguas, capturó un mundo de demonios y posesiones … Un gemido de lamentable canto de sirena tejiendo un siniestro mundo de terror, a través de oleadas de floreciente confusión y infierno atronador enviado desde la batería.
Al darse cuenta de la magnitud de lo que se habían comprometido a grabar, Dead Witches comenzó a buscar a Doug Shearer, el mago de la masterización y el miembro final en el aquelarre.
SKRAECKOEDLAN, la banda sueca formada en Norrköping, en 2009, y cuyo nombre es una referencia a ‘Godzilla’ en sueco, es una de las bandas más ambiciosas, originales y multidimensionales surgidas en Escandinavia en los últimos años, y con su nuevo disco lo deja claro.
Un gran talento para construir nuevos mundos a partir de los bloques de construcción de la psicodelia pesada y rock progresivo con un brillante resultado en «EORPE» (Traducido: ‘Tierra’). Su primer álbum en más de tres años, que ve la luz via Fuzzorama Records mostrándonos su cara más progresiva.
«Guldåldern» abre con calmadas atmósferas progresivas, primero con sutiles acordes, e inmediatamente, sobre una potente instrumentación envolvente, con nebulosas de la que salen rayos de luz en forma de cálidas voces. Fusionando elementos progresivos con momentos de psicodelia, generan un compacto y grandilocuente tema.
Recuperando sonidos stoner, «Kung Mammut», a golpe de batería y efectos, un implacable bajo nos golpea con fuerza mientras los tambores nos van señalando el camino. Un entorno lleno de elementos progresivos que se van introduciendo con sutileza entre la poderosa base rítmica. Creando espacios para que las guitarras salpiquen de efectos los límites de la linde en la que se mueven los suecos.Tras una locución en sueco, misteriosos bosques lisérgicos aparecen ante nosotros. Unos árboles progresivos crecen en esos campos ayudados por una guitarra que cada vez se muestra más ácida entre la maleza hard-progresiva. Voces folclóricas y teclados se van intercalando entre la brumosa y espesa instrumentación, convirtiéndose en pastosa en su parte final.
Al margen de la trama progresiva, existen elementos de fuzz en temas como «Creature of Doggerland», en el que un gruñido, desata las hostilidades más metálicas de la banda, con una espiral de riffs, stoner-metal. Tras la eclosión, el retorno a los entornos progresivos con una plácida transición que no hace que pierdan un ápice de fuerza.Una fuerte batería, unida a momentos de post-metal se va tornando para enfilar ecos heavy-progresivos en los que los desarrollos de guitarra adquieren todo el protagonismo. Ocho minutos de intensidad plena.
SKRAECKOEDLAN,tuvo la colaboración del autor de ciencia ficción Nils Håkansson, quien escribió la historia que inspira el álbum. La trama está ambientada en 1920 en medio de un misterio cargado de influencias Lovecraftianas y matices filosóficos. Como explica la banda, “Esta es, con mucho, nuestra obra de arte más ambiciosa hasta ahora. Ha sido un verdadero desafío hacer justicia a la historia de otra persona, al mismo tiempo que las canciones se unen y se mantienen firmes por sí mismas. Tomó mucho esfuerzo, pero hemos hecho justamente eso «.
La ampulosidad progresiva queda patente en temas como «Angelica». Un torbellino inicial que deja paso a grandilocuentes desarrollos post-metal, con constantes giros en los que las voces suavizan la intensidad, sin renegar de su fuerza y poder. Finalmente los momentos más progresivos aparecen en su parte final, en la que encontramos pasajes vocales cercanos a E.L & P, herederos de los ecos de la escena progresiva setentera.
Los momentos más introspectivos se producen en temas como «Mammutkungens barn» o «Angra Mainyu». Sobre fornidos sonidos, con ornamentos psico-progresivos esparcen de fuzz una instrumentación que se eleva impulsada por voces progresivas. Las melodías ganan espacio dejando una estela con más modulación. Lo suaves acordes de las guitarras nos introducen en difusos espacios psych que evolucionan a majestuosas nebulosas que se disipan con el impulso de vientos arenosos y brisas progresivas. Mas cercanos a escenarios de metal melódico, el tema se debate en un torbellino de fuzz entre la contundencia y la suavidad. una lucha desigual que acaban cayendo del lado de los sonidos pesados.
Con una estructura aparentemente mas sencilla, «Elfenbenssalarna», con unos acordes acústicos en su inicio nos lleva a un jardín del Edén, en el que los floridos espacios psych conviven con momentos doom. Una fusión que acaba convirtiéndose en un objeto de deseo de bellos momentos de psicodelia pesada con un aura de efectos y distorsiones. Unas intensas voces corales se tiñen de multicolores solos de guitarra en su ondulante canto.
No faltan los momentos de heavy-progresivo como en «Tentakler & betar». un tema que se debate entre arrojarse al doom o la calma sinfónica. Siempre con un intensidad faraónica.
En el último tema de «EORPE», «Peggys sång» retoma algún bello momento de folk del pasado, con apariencia psico-progresiva, en el único corte del disco, no nos apabulla con su densidad instrumental. de esta forma, la banda consigue un sólido trabajo gustándose en la alternancia de luces y de sombras, en un tortuosos peregrinar.