Reseña: LUNAR SWAMP.- «UnderMudBlues»

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En una dualidad en la que el blues del delta es protagonista, los italianos LUNAR SWAMP conjugan todo el sentimiento con riffs arenosos más propios del desert-rock en EP debut «UNDERMUDBLUES». Una conjunción en la que el fuzz nos intoxica mientras los efluvios de los pantanos narcotizan unos temas que huelen a humo cannabico y bourbon de garito de mala muerte. Si a ello unimos un atractivo toque doom, el cóctel está servido. Distorsiones, y ecos de los humerales sureños conviven en una armonía en la que los sonidos primitivos toman una nueva dimensión. Arcaicos si, pero  lo suficientemente chamánicos como que las hierbas psicotrópicas y los hongos alucinógenos habiten en cada uno de los temas. Si los espinosos cactus son la única compañía de los moradores del desierto en su soledad, al ser impregnados de los pegajosos ecos del swamp rock, los temas cobran una nueva vida. Un blues lento y plomizo empapado en dietilamida que nos narcotiza con cada uno de sus riffs. La inquietante voz de Mark Wolf parece salir de la profundidad de unos pantanos en los que el musgo de cada acorde no permite ver las turbias aguas. Esta explosiva combinación hará que vulvas a darle al play una vez acabada su escucha. 

LUNAR SWAMP son : Mark Wolf (voz, armónica, fx), Machen (guitarras) y SM Ghoul (batería).

«Shamanic owl» nos deja patente por donde van los tiros de los italianos. Las serpientes hacen sonar sus cascabeles ante la atenta mirada de los cactus impertérritos, mientras una tormenta de rock arenoso nos acecha.  Toda una descarga de fuzz con una estela de blues se cierne sobre nosotros. Una voz aguardentosa llena de rabia y ritmos de stoner ortodoxo con gruesos riffs y un ritmo trepidante construyen el corte.  Dejando espacio para solo más moderados que aportan su granito de psicodelia a ese torbellino de desert-rock. Intoxicante, grasiento y con olor a bourbon, los ecos del medio oeste se reflejan entre las nebulosas arenosas. Un tema que sacude nuestro cerebro y que muere entre cactus solitarios a ritmo de blues.

En ese estado blusero, «The crimson river», entre solitarios moteles de carretera, se van reflejando el ambiente del desierto a través de ásperos y pegajosos pasajes. Humo cannabico y chamánicas voces hacen el resto en un corte primitivo en el que los ecos stoner se recuestan en almohadas bluseras. Pesado, plomizo y con cadentes ritmos, y aura morrisiana se vislumbra entre las escamas del lagarto. El desierto en su lado mas salvaje y hostil se intoxica con esos difusos pasajes que nos arrastran al interior de sus surcos.

El blues ácido de los primeros setenta se viste de fuzz bajo difusos ritmos pesados en «Magic circle at twins moons». Ritmos pesados envueltos en una nube de psicotrópicos en los que los efectos del peyote nubla nuestra mente para expandir nuestros sentidos en un viaje catártico a las profundidades del desierto. La fuerte descarga de unos riffs con vocación doom no se resiente con la embestida del narcótico blues.

Si por un lado, los italianos dejan patente su habilidad para reflejar el sonido del desierto, no es menos cierto que también saben conjugar los efluvios de los pantanos como demuestra «Green swamp». Sucumbiendo a los dictados del blues stonerizado construyen un tema de incuestionable pesadez entre esos efluvios narcóticos. Chamánico y hechizante, el carácter doomy persiste entre los ondulantes riffs.

Cerrando el álbum, «Creeping snakes» pone el epílogo con gruesos acordes acústicos. Un corte instrumental en el que se describe la soledad del desierto en el ocaso del día. Sencillo, pero emotivo.

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Reseña: CB3.- «Aeons»

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Basados en la improvisación, el trío sueco CB3 nos presenta su nuevo álbum «AEONS». Con su líder Charlotta Andersson recuperando el espíritu de Hendrix para hacerlo navegar por atmósferas siderales en una exploración psico-progresiva en la que los límites no existen. Influenciados por la libre experimentación conjugan la fusión de Mahavishnu Orchestra con desarrollos más propios de King Crimson en una revisión contemporánea en línea Earthless. Utilizando elementos del rock espacial, sus cinco temas instrumentales no dejan indiferente a nadie. Siempre encontrando la chispa para que nada parezca aburrido, nos embarcan en un viaje serpenteante que nos deparará múltiples emociones. Huyendo de la sutilezas, combinan sonidos altos, bajos o medios, utilizando distintas frecuencias para conseguir su objetivo sin renunciar a la pesadez. Alejándose de cualquier estereotipo desarrollan libremente su propósito  tratando siempre de conseguir un sonido orgánico en el que los elementos progresivos tiene un peso fundamental.  Siempre tomando el camino directo, las espirales psicotrópicas están presentes en todos los temas, revoloteando y haciendo todo más borroso y narcótico. Si la melodía juega un papel importante, los momentos pesados llegan a coquetear con el doom, siempre oscilando y sorprendiéndonos.  «AEONS» está disponible vía The Sign Records.

En «Zodiac», un atasco de riffs stoner-retro va poco a poco dejando espacio a desarrollos más progresivos en los que los múltiples efectos de vocación psicodélica aparecen entre un hipnótico persistente bajo. Estamos ante un tema en  el que los sonidos difusos y persistentes van ondulando bajo una armonía que se repite tornándose más pesada y cadenciosa en su parte final. El tema concluye casi por la senda del doom.

Por atmósferas heavy-psych de ambientación espacial «Sonic Blaze» toma forma de jamen la que la guitarra se eleva majestuosa entre efectos narcóticos manteniendo un ritmo grueso. A pesar de su pesadez, el tema se cimbrea antes de despegar hacia insondables escenarios siderales. Creando un relato de suspense y ciencia ficción, el bajo nos golpea con contundencia manteniendo la tensión. Dando un giro al argumento, la jam se colorea de crujientes riffs que engrosan el sonido. Los constantes giros y requiebros hacen que pasemos a un nuevo escenario en el que los afilados solos de la guitarra vuelven a elevarse tensionando más aún el ambiente. Tras una elevación a espacios más pesados en los que el doom nuevamente se otea en el horizonte, el corte desciende a plácidas atmósferas psico-espaciales.

En un entorno netamente psicotrópico «Acid haze» habita entre pasajes envolventes que se suceden dando forma a una nueva jam psico-espacial. con ritmo lento, hipnótico y con reminiscencias kraut, el grueso sonido de la guitarra se desangra nuevamente en hirientes solos para sucumbir a la psicodelia en una espiral de efectos psicotrópicos. Aquí crean un caleidoscopio sonoro que se deja llevar en ese boscoso ambiente heavy-psych, En la segunda parte el corte emprende una huida hacia adelante incrementando su intensidad para después ir agonizando disipándose en el infinito rodeado de una corte de efectos espaciales.

Con un vocación más setetentera, «Warrior queen», sigue la línea marcada por los temas anteriores. Repitiendo su estructura y serpenteando en su avance, poco a poco nos va introduciendo en un túnel psicodélico que acaba abriéndose a la luz por atractivos y bellos pasajes con formas cambiantes sin perder la vocación de jam, innata en la banda. Aquí dejan un espacio para el virtuosismo de la guitarra se desarrolle en todo su explendor hasta llegar a introducirse en espacios más progresivos.

«AEONS» cierra con «Apocalypse», un tema en el que los tonos acústicos toman el protagonismo para ir creando una atmósfera más propia del sonido west-coast» aderezando éste, con pasajes sinfónicos de una belleza superlativa. El resultado es un corte más compacto, mas estructurado y que de alguna manera,  se aleja de las jams anteriores. En medio de un entorno progresivo incorporan bellos pasajes de saxo que evocadores de Mahavishnu Orchestra que enriquecen extremadamente el corte más atractivo de todo el trabajo. Los momentos de coqueteo free-jazz nos sorprenden gratamente en esta fusión. El tema evoluciona y se agita con naturalidad, para concluir con un resultado sobresaliente.

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Reseña: ACID MAMMOTH.- «Under acid hoof»

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Nacidos en la prolífica escena underground griega, el cuarteto ACID MAMMOTH presentan su segundo álbum «UNDER ACID HOOF» bajo el auspicio del pujante sello italiano Heavy Psych Sounds. Siguiendo la estela de bandas como Electric Wizard, Sleep o Monolord, y con el punto de mira siempre puesto en BLack Sabbath nos ofrecen cinco temas con voces afinadas a la manera de Uncle Acid, que solo pueden tener una definición, «doom». Plomizos, parsimoniosos, densos y borrosos,  Chris Babalis y su hijo Chris Babalis Jr. nos aturden con sus guitarras para solo dejarse asediar por la voz de éste último en los rituales satánicos que ejecutan.  Sembrando el terror en cada riff, todo aparece tenebroso. Caminando parsimoniosos por tétricas cavernas en las que la diabólica linea del bajo custodia la ceremonia pagana. Una liturgia que nos nubla hechizándonos con todo su poder terrorífico.  Un Mamut que nos aplasta amenazante y valeroso. Las voces solemnes esparcen su magia negra sin perturbarse. Con una cadencia que recuerda a melodías Sabbath, que aparecen como espectros imperturbables. Saliendo solo de las cavernas para caminar sobre perturbadores bosques psych en los que el fuzz nos aturde con un viento intoxicante y asfixiante. Densos pero lisérgicos momentos que se acompañan con los coros del fausto de la perdición. Pocos matices a lo largo de cinco temas que no se separan de su biblia satánica. Sirviendo pleitesía a belcebú en unos temas lineales y con una estructura sencilla. Si bien en la primera escucha no percibí ninguna diferencia entre ellos, en posteriores audiciones, los matices iban fluyendo como la savia que de desangra del tronco herido. Viscosos, y con escaso margen de sorpresa, los griegos tienen claro lo que quieren hacer,  y lo llevan a rajatabla. Sin salirse del guión su mirada siempre se pierde al frente, sin dar ni solo paso para atrás.  Superando la pesadez, y mostrándose mucho mas turbios que en su anterior álbum tratan de hacerse un hueco en las tinieblas.    

Abriendo con «Them!» un camino que no abandonaran en todo el álbum, y sorprendiéndonos con esas voces que de ahogan en sus lamentos hechizantes ACID MAMMOUTH crean el escenario donde van a desarrollar su función.  Tenebrosos y con algún momento stoner los riffs crujen y la batería chilla mientras el poderoso bajo toma las riendas del ritual.  Solo es necesario escuchar un tema para conocer el argumento de «UNDER ACID HOOF» .  Un guión preparado por diabólicos adoradores  del maligno. Densos y llenos de épica extienden la neblina creando un halo espectral. 

A cámara lenta «Tree of woe» avanza como ese mamut que tomaron por nombre. misteriosos, la calígine rezuma de las guitarras de los Babalis. Constante y parsimonioso en su avance introduce altas dosis de una lisergia espectral y aturdidora. Una composición más elaborada y en la que aparecen algunos matices que nos sacan de la monotonía en las que nos trata de envolver constantemente ese bajo ceremonioso.

Sus adictivos ritmos se regodean en «Tusk of doom». tomándose la suficiente calma como no terminar de arrancar a base de doom tradicional. Brumosos bosques con ese imperturbable halo de misterio en los que la tensión se palpa en cada nota. Con una voz que todavía se inclina mas hacia lúgubres escenarios ya visitados antes por los citados Uncle Acid, o incluso el propio Lupus en su último álbum, la maquinaria griega avanza impertérrita. 

«Jack the riffer» mantiene la estela con un aturdidor bajo difuso y los riffs a cámara lenta, repitiéndose una y otra vez. Marcando el camino a los fieles adoradores de las tinieblas crean un monótono sonido aturdidor del que es imposible salir. Retumbando cada nota y rescatando el espíritu Sabbath en un segundo estrato,  la reverberación resulta turbadora. Parecía que no se podía ser más doom tras haber escuchado los cortes anteriores, pero en cada nuevo tema, se superan en pesadez. 

«Under acid hoof» cierra la ceremonia con momentos más psicodélicos sin renunciar a toda la carga doom. Las acólitas voces tratan de rebrotar entre la espesa niebla generada por los gruesos riffs. Todo aquí es XXL, y el paquidermo de grandes cuernos siguen embriagado en una acidez que nubla todos los sentidos sin que podamos resistirnos a su poder. Exuberantes pero equilibrados en su propuesta los amantes de las tinieblas están de enhorabuena. 

El álbum fue grabado en 2019, mezclado y masterizado por Dionysis Dimitrakos de Descent Studios, quien también trabajó con la banda para su álbum debut en 2017. La batería se grabó en Dope of Sound Studios en Atenas; y ACID MAMMOTH son Chris Babalis Jr. (voz y guitarras) Chris Babalis Sr. (guitarras)Dimosthenis Varikos (bajo) y Marios Louvaris (batería).

Reseña: TORTUGA.- «Deities»

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Dicen que “quién golpea primero, golpea dos veces”, y los polacos TORTUGA fueron los mas madrugadores de 2020 publicando su segundo álbum a los pocos minutos de comenzar el año. ¡y vaya si han golpeado! Un increíble trabajo de psicodelia pesada de altos vuelos con grandes momentos doom. “DEITIES” es un álbum conceptual inspirado en la literatura de H.P. Lovecraft contando la historia de deidades lovecraftianas en cada tema.

Atmósferas misteriosas que nos trasladan a penumbras en la que los sonidos heavy-psysh nos aturden a través de su poderoso bajo.  Una lucha constante entre la inclinación doom y la psicodelia que se resuelve de una manera asombrosa creando el clima perfecto para cada tema. La banda sigue los dictados de la floreciente escena pesada polaca demostrando que es todo un vergel donde cada muy poco tiempo florece un nuevo retoño. Poderosos, pesados, nebulosos, los temas rezuman psicotrópicos en cada uno de sus acordes. Ese hechizante y narcotizante sonido del bajo consigue atraparnos en un oscuro caleidoscopio de sonidos que se complementan con buenos momentos de guitarra. Otro de los elementos que hace que no estemos ante un disco anodino y estereotipado, es la incorporación ocasional de los sintetizadores que dan un toque diferente y ameno a los temas. Por otro lado, prácticamente en todos los temas incorporan alguna locución de películas o de relatos sobre los que están basados. Como curiosidad, el tema más ácido y psicodélico del álbum, cuenta con un fragmento del documental que el gobierno de los Estados Unidos realizó en los años cincuenta advirtiendo del peligro del L.S.D.

Muchos dirán que estamos ante un álbum de doom, y no les falta razón, pero aquí se exploran todas las ramificaciones del género, inclinándose siempre ante la faceta más ácida y psicotrópica del mismo. En cualquier caso, en mi opinión los momentos más brillantes los encontramos cuando la banda se vuelve más “viajera”. Disco absolutamente recomendable y que no quedará en el olvido a lo largo del año a pesar de la premura que han tenido por que viera la luz. El tiempo me dará o me quitará la razón, pero invito a todo el mundo a que se embarque en el viaje literario que nos ofrece “DEITIS”.  

El álbum cuenta con una magnífica portada de Rafał Wechter, quien trabajó anteriormente para bandas como Iron Maiden, Slayer o Metallica entre otros.

La percusión fue grabada en el ático de un antiguo granero en la ciudad de Chabsko con toneladas de reverberaciones naturales, mientras que el resto de los instrumentos fueron grabados en su propia sala de ensayo.

“Shining sphere” nos introduce en este álbum conceptual inspirándose en lJuk-Shabb, el viejo que se comunica cambiando de color y usando la telepatía con sus poderes mágicos. Cadente y lentos ritmos que avanzan misteriosos a lo largo de tres minutos que crean el perfecto clima de expectación sobre lo que nos espera a continuación.

Los acordes del magnético bajo abren “Esoteric order”, Tema en el que las voces hechizantes cuentan la dramática historia de una mujer que ingresa accidentalmente a una iglesia donde la secta DAGON efectúa sus rituales. Por la senda del doom más nebuloso las atmósferas sombrías son el escenario en el que vive el tema. A pesar de sus ritmos doom estamos ante un tema de pesada psicodelia en el que las guitarras se blanden como un cuchillo en la mantequilla para hacerse hueco entre la densidad de su ritmo. Pesados y fangosos, TORTUGA siguen los esquemas de la escena pesada polaca con esa combinación de lodos y psicotrópicos.  Unas enigmáticas locuciones extraídas de la película hispano-estadounidense Dagon aparecen en la parte final del tema, antes de que este se acelere en una bacanal de fuzz entre el fangoso sonido del bajo.

En ese pretendido ambiente de oscuridad, “For Elizard” va evolucionando de pausados acordes, antes de adentrarse en un oscuro bosque del que salen atormentadas voces entre la densidad de sus riffs psycho-doom. Un largo tema que sirve para desarrollar todo su potencial con una acertada puesta en escena entre lo plomizo y denso y lo más alucinógeno. Uno de esos temas que te atrapa entre sus fauces hasta narcotizarte antes de golpearte con fuerza con su descomunal fuerza. El tema está basado en la perspectiva de Yigs y sus celos y rencor hacia Godzilla.

Prescindiendo de las voces, “Defective Mind Transfer” se basa en la novela corta From beyond. Efectos y momentos de psicodelia turbia y psicotrópica que por momentos toma prestados elementos espaciales e incluso kraut. Esto no quiere decir que la vocación de la banda haya sido modificada. Como en el resto de los temas incorporan una breve locuciones de la película que se hizo de la novela. Aquí vuelve a destacar el enorme trabajo de su bajista Heszu. El uso de los sintetizadores saca de la monotonía la estructura de otro tema en el que la psicodelia pesada está presente.

Nuevamente hipnóticos y misteriosos, los polacos incluyen pasajes recitados del poema de Nyarlathotep en “Black Pharaoh IIa”. Lovecraft presente de nuevo con voces que recuerdan a Type O Negative entre ritmos herederos del legado Sabbath. Un atracón de setas que nos abren los sentidos a estados de inconsciencia entre los plomizos y lentos ritmos doom que tan bien saben manejar.

Si el álbum vive entre sustancias alucinógenas y la oscura parafernalia de H.P. Lovercraft, por si hay alguna duda, “Trip” cuenta la historia de un hombre que tuvo un mal viaje de LSD que lo envió al dominio de Azathot. Ese leitmotiv, se divide en tres partes que representan cada una de las etapas del viaje.  Repetitivos e hipnóticos pasajes van llenando de efluvios lisérgicos un tema que parte desde la calma para ir avanzando a ese mundo de sensaciones en el interior de la mente. Dos minutos magnéticos que preceden a una explosión de riffs salvajes con una cautivadora voz salida de las tinieblas. Un contagioso aquelarre rítmico que oscila en una montaña rusa de subidas y bajadas diabólicas con sonidos que se van difuminando entre una poderosa base rítmica. Fuzz hilarante que acaba cediendo súbitamente para que el hipnótico bajo golpee nuestras neuronas en la segunda parte del tema. En la tercera parte vuelven a recuperar las conmovedoras atmósferas lisérgicas incorporando una muestra del documental que en los Estados unidos realizaron para advertir de los efectos del LSD. Evidentemente el corte recrea los efectos de esta droga, ofreciéndonos un auténtico “viaje”. Uno de esos temas “brutales”.   

El álbum cierra con un tema de 15 minutos, “Galeón de Manila” Cantado en español relata la historia de un galeón español que viajaba de Acapulco a Manila con el capitán del barco volviéndose loco debido a las terribles pesadillas inducidas por CTHULHU llevando el galeón a R’lyeh. Con una locución inicial el tema refleja el horror cósmico del capitán en su perturbación. Fuzz y ritmos rápidos y pesados que emprenden una tortuosa travesía que acaba con la masacre del capitán a toda su tripulación y cuando está a punto de hundir el Galeón, sin el control de su cuerpo, comienza a rezar, momento éste en el que los sintetizadores toman el protagonismo. Con instantes más doomies las tenebrosas voces dotan al corte de una oscuridad terrorífica que describe el relato que la banda trata de reproducir. Los últimos cinco minutos del tema son exclusivos para el trabajo de los sintetizadores. Una parte excesiva en mi opinión, y que puede resultar demasiado monótona.  

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Reseña: STONES OF BABYLON.- «Hanging gardens»

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En esta era de globalización total, bajo el signo de la música, los portugueses João Medeiros (bajo) y Pedro Branco (batería) y el polaco Pawel Nowak (guitarra), se aliaron en el siglo XXI en Lisboa, una ciudad eterna, histórica y abierta al mundo. Así nacieron STONES OF BABYLON comenzando su camino a finales de 2017, y de estas piedras iniciales se tallaron su primer EP/Demo de 2018. El trío ha continuado refinando su musicalidad y esta masa sonora culminó en un segundo trabajo «HANGING GARDENS» vía Raging Planet Records.

Como resultado de un cambio de formación debido a circunstancias personales, Pawel ha sido reemplazado por Rui Belchior en la guitarra, pero el concepto y las ideas permanecen sin cambios al igual que la banda ha logrado mantenerse «viva» hasta el día de hoy con mucho que contarnos todavía.

Con referencias al pasado lejano, entre lo que duró en las arenas del tiempo, las piedras de la memoria y la imaginación de lo que pudo haber sido, los portugueses nos presentan cinco nuevas esculturas instrumentales, entre texturas arenosas y atmosféricas, en un entorno de mantras sónicos que invocan melodías del Cercano Oriente con influencias de la psicodelia mas pesada y el doom de occidente, donde su propia originalidad se fusiona con las inevitables influencias de megalitos musicales como Black Sabbath, OM, Sleep, entre otros. Sin necesidad de cinturones de seguridad,  la banda nos recomienda escuchar  y viajar. Yo me uno a esa recomendación para disfrutar plenamente de un trabajo que conjuga toda esa pesadez de los plomizos ritmos doom, cadentes y lentos, pero conjugados con una atractiva psicodelia con aromas exóticos y vientos orientales.  

Tras una locución inicial a modo de introducción «Hanging gardens», las virulencia de la tormenta nos golpea fuertemente con secos riffs voluminosos. Una estructura doom monolítica que da paso a ensoñadores espacios de psicodelia pesada donde todo es mucho mas relajado. Un psicotrópico bosque lleno de encanto y misterio en el que los portugueses nos invitan a un plácido paseo por insondable espacios con tonos mántricos. Un misticismo que se adorna de misteriosos pasajes instrumentales de tonos hipnóticos. Cadente y ondulante el tema avanza con sosiego a pesar de las embestidas de poderos riffs que demuestran la vocación doom de los portugueses en monumentales espacios babilónicos en los que los aromáticos y exóticos jardines nos reconfortan entre la tormenta de oscuridad doomy.

El exótico viaje continúa con una visión en la que los aromas arábigos inundan nuestros sentidos en «Coffea arabiga» antes de una nueva erupción de pesados e inquietantes riffs. Una atmósfera oriental que conjuga la belleza de la aromática psicodelia y el doom. Momentos tenebrosos que dan paso a atractivos espacios en medio del desierto. Una conjunción entre los desiertos de oriente y occidente en la que no faltan los oasis donde reposan apaciblemente entre una belleza exuberante. 

Misteriosos acordes que auguran una cierta épica, sirven de introducción a «Ziggurat». Otra nueva entrega de psicodelia pesada con regusto oriental, que se va armando lentamente sobre estructuras bien meditadas que logran ambientar el tema con acierto. Entre espacios palaciegos y con la mirada del desierto en el horizonte, las arenas se remueven  a golpe de un voluminoso bajo, entre exóticos acordes de guitarra. Todo el poder de las arenas se traduce en monolíticos riffs con genes doom que entran en encarnizada lucha con los suaves acordes. Una lucha desigual que acaba inclinando de su lado transitando por esa fina frontera entre los dos géneros. La superlativa musicalidad hace que no echamos en falta las voces, ya que el trío portugués se las apaña a la perfección para transmitir son su instrumentos sin necesidad de cantante. Majestuoso y tenebroso el tema no cede en su constante evolución.

Desde el sosiego de la guitarra, «Black pick’s secret megalith» va creando esa tensión novelesca que precede al desarrollo de una trama en la que nuevamente los crujientes y monolíticos riffs salidos de las arenas nos invaden sin piedad. Desde escenarios arenosos, la fuerza se transmite en cada acorde. Cegadores y difusos STONES OF BABYLON se dejan llevar por los dioses del desierto para sumergirnos en espacios lisérgicos con una mística litúrgica. Una especie de veneración por alguna enigmática divinidad que nos atrae con todo su poder entre un manto de fuzz. El tema más stoner posiblemente de todo el álbum sin faltar a su cita con las atmósferas «viajeras».

Hipnóticos y absorbentes, los acordes que introducen «Babylonia (The Deluge)» nos atrapan en sus fauces como un tigre a un tierno cervatillo. Con una oscuridad latente que se traduce en amenazantes riffs, serpentean suavemente en atmósferas psicodélicas, esquivando los golpes de los monstruosos y fornidos riffs.  Toda una epopeya que permite tanto el despliegue de fuerza y rugosidad como aromáticos pasajes que vacían un hechizo sobre nosotros adormeciéndonos. sin terminar de definirse el tema transcurre con esa vocación durante sus mas de diez minutos. El psycho-doom portugués de mayor calidad nos golpea y noquea con su hechizo psicotrópico.   

«HANGING GARDENS»  fue grabado, mezclado y masterizado por Paulo Vieira en Brugo Studio, Lisboa (Portugal) en abril de 2019. 

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