Reseña. FUZZ MEADOWS.- ‘Orange sunshine’

Con tan solo un EP previo, el trio australiano FUZZ MEADOWS irrumpe en la escena para mostrar al mundo su buen hacer en el campo de la psicodelia pesada instrumental con su álbum debut ‘ORANGE SUNSHINE’. Con una identidad propia, pero manteniéndose fieles a determinados estándares de la escena psicodélica, nos presenta cuatro largas canciones que surfean entre olas heavy-psych, corrientes post-rock y abismos stoner. Marcados por una narrativa cinematográfica, sus canciones psicodélicas no necesitan voces para seducir al oyente a su particular mundo onírico. Un entorno en el que las fragancias lisérgicas nos aportan agradables aromas con los que consiguen embriagar al oyente, proporcionándole un placentero viaje sonoro. Si tenemos en cuenta que las canciones nacen de horas de intercambio de riffs hasta la madrugada, podrás entender el verdadero espíritu de unas canciones creadas desde la libertad y la improvisación. FUZZ MEADOWS consiguen el equilibrio entre los aterciopelados pasajes ensoñadores y la rugosidad de alguno de sus riffs. Por si esto no fuera suficiente, aportan dosis de elegancia con sus narrativos pasajes post-rock, contrarrestando la firmeza de sus estremecedores golpes de metal, una fuente devastadora de energía en el lado opuesto de la balanza de su suave psicodelia aromatizada.

‘ORANGE SUNSHINE’ está disponible Copper Feast Records

El álbum abre con los tonos trascendentales de ‘You Are The Void’. Un espacio heavy-psych con el que los australianos nos introducen en su particular bosque lisérgico. Riffs con mucho gancho nos empujan a un entorno de vibraciones pesadas en vueltas en nebulosas psicodélicas. La embestida inicial deja paso a susurrantes acordes que nos van guiando por un insondable espacio psicotrópico. El hábitat en el que FUZZ MEADOWS se desenvuelve con suma soltura.  Inmersos ya en su narrativa, nos encontramos pausados acordes que miran de reojo a territorios post-rock. Un terreno fértil en las antípodas y en el que los miembros de la banda se desenvuelven con soltura como ya hemos comprobado en sus trabajos previos con bandas como The Black Heart Death Cult. Ensoñadores pasajes con solos infinitos y una instrumentación tormentosa, que va mutando en su intensidad a lo largo de un tema con espíritu de jam. Un cadente bajo pone la pausa con parsimonioso pero profundos acordes antes de la partida a exóticos lugares sonoros. Siguiendo los esquemas tradicionales del post-rock, el trio flirtea con monumentales desarrollos y con golpes de pesadez Stoner.  

Asentados en esos insondables entornos psicodélicos, ‘Reach’ avanza lentamente por un calmado espacio en el que la psicodelia aromatizada va tejiendo otro fascinante tema.  Tomándose su tiempo para arrancar, la guitarra se desdobla custodiada por briosos tambores. Casi susurrante el tema contiene explosiones de riffs plomizos que golpean rompiendo ese fascinante escenario de calma.  Si bien el tema se desarrolla sobre un espíritu netamente psicodélico, los guiños al post-rock aparecen para enriquecer la canción modulando su sonido. El tema abandona las sutilezas para mostrar un sonido rugoso y lleno de aristas sin perder su espíritu psicotrópico.

‘Orange sunshine’ nos invita a un paseo por el particular mundo onírico deFUZZ MEADOWS. Manteniendo su espíritu sosegado, el tema contiene incrustaciones más virulentas en forma de riffs que golpean con toda su fuerza. En esta mutación, las vibraciones post-rock aparecen para cambiar el rumbo hacia un insoluble espacio sensorial en el que expandir nuestra mente para dejarnos llevar por este sugerente viaje a lo desconocido. Un tormentoso y virulento transito que rompe la barrera sensorial para tirar los muros de este gratificante y relajante entorno en el que disfrutar del relax.

Con un sonido más pesado ‘Death echo’ nos saca momentáneamente del trance anterior con fuertes riffs tormentosos. Todo un espejismo inicial, ya que el tema hace descender su intensidad para dejarse llevar por una bacanal de psicodelia pesada con muchas bifurcaciones en el camino. EL trio no se encasilla en los cánones del género, sino que combina con gran acierto pasajes de gruesos sonidos con momentos en los que su música se relaja para abrir al oyente a su particular hábitat. Toda una montaña rusa de emociones en la que los australianos coquetean tanto con el post-rock como con el Stoner. En cualquier caso, tanto en un estilo como el otro, lo hacen con suma habilidad para que el corte tenga continuidad. ‘Benji’ cierra el álbum con catorce minutos de fragante psicodelia expansiva. Con un sonido atmosférico, el constante zumbido del tema nos hace transitar por misteriosos pasajes de psicodelia pesada llenos de belleza. Firme en su base rítmica, pero ensoñador en sus desarrollos instrumentales el tema pasa por distintas fases en su hechizante transitar. Desde momentos silenciosos hasta pasajes de gran monumentalidad, FUZZ MEADOWS va tejiendo sin prisa una canción con muchos alicientes para el oyente. Serpenteando entre meandros coloristas, el tema pasa por abruptos caminos en los que su fuerza intrínseca se abre paso sin miramientos. Pero también dejando paso a fascinantes momentos con los que consiguen atrapar al oyente en un gratificante viaje sensorial.

Fuzz Meadows

Copper Feast Records

Reseña: STEAK.- ‘Acute Mania’

Cinco años después, los británicos STEAK  regresan para derretir el asfalto con una nueva colección de canciones de rock pesado que arde sin llama y que está hecho para tocar bajo y lento. Su particular blues del desierto expansivo penetra en los sentidos del oyente impregnándolo de vibraciones stoner con un tono melancólico, pero lleno de fuerza. STEAK son una banda particular, una banda que, a pesar de tocar un estilo definido, tiene su propia esencia, y eso se refleja en estas ocho fantásticas canciones. Un trabajo con una buena producción y  un sonido nítido, lo que le hace ser un álbum versátil, tanto en sus pasajes psicodélicos como en los golpes de pesadez stoner. Lleno de ganchos en forma de estribillos, STEAK atrae a sus fieles a un espacio de intensidad sonora como pocos. Todo un despliegue de stoner-metal que no reniega de sus raíces blues, y que por momentos, se enriquece con pinceladas grunge. Emotivas canciones con magníficos arreglos, riffs poderosos, voces mágicas y una sensación de grandilocuencia en un trabajo con unas canciones en las que todos los detalles parecen perfectamente diseñados para enganchar al oyente. Con la llegada del álbum viene la llegada del cómic de edición limitada «Steak: Mad Lord» que acompañará al vinilo. Escrito por Samuel Smith e ilustrado por Rhys Wooton, el cómic reúne el futuro postapocalíptico establecido hace mucho tiempo de STEAK y el mundo samurái exagerado del Japón feudal del cortometraje «Mad Lord: Samurai of 1000 Deaths», la banda sonora del cual fue grabado íntegramente por la banda.

ACUTE MANIA’ está disponible vía Ripple Music.

‘Wolves’ parte de un entorno de rock clásico que evoluciona hacia difusos pasajes stoner. Oscilante con sus subidas y bajadas de intensidad, el corte contiene plácidos desarrollos pintados de psicodelia en contraste con momentos ásperos y pesados. Una melodía bien cuidada hace que el tema brille por igual, tanto en sus pasajes más contundentes, como en los remansos de paz que contiene. El uso del fuzz cegador presente en partes de la canción, está ejecutado con eficacia para que todas las piezas del puzle encajen. También el logrado trabajo en las melodías vocales es uno de los avales de la pista.

Golpeando con virulentos  riffs pesados ‘Dead Meat’ se desarrolla en una atmósfera turbia y oscura. Una batería marcial, pinceladas grunge, y unos riffs mastodónticos, son los argumentos de este impactante corte. Si a estos elementos unimos unos coros exóticos, nos encontramos un resultado fascinante en una canción sustentada en los dictados stoner.

En todos acústicos ‘Ancestors’ cambia el registro de STEAK. Delicado y acolchado en su apertura, la canción se eleva majestuosa guiada por fascinantes melodías que arrastran unos riffs, que incrementan su intensidad. Nuevamente serpenteante entre remansos de calma, y tortuosos pasajes, logran otra atractiva canción marcada por un sonido difuso y unas voces cristalinas haciendo de contrapunto.

‘Last Days’ fluye lentamente en un espacio psicodélico evocador de bandas como All Them Witches. Tonos de psicodelia chamánica expanden su poder de seducción con pausados acordes con sabor a medio oeste. En esa atmósfera humeante el corte avanza firme entre embriagadores paisajes bien construidos. El lado más lisergico de los británicos aparece aquí de forma esplendorosa. Completamente cautivador, el corte nos sume en un trance narcótico enriquecido con sutiles coros y golpes de riffs de de psicodelia pesada

En ‘Frequencies’ los britanicos exploran insondables entornos de psicodelia pesada con gran acierto. Reconfortante en su melodía el corte es ornamentado con efectos envolventes. Su instrumentación indaga en un territorio más progresivo en el que los elementos espaciales hacen acto de presencia en su primera mitad. A partir de ese momento la banda desata toda fuerza transformando el carácter del corte con elementos stoner y hard-rock. Las voces alternan momentos desgarrados con melodías apacibles, lo que enriquece profundamente la canción, haciendo que ésta se muestre versátil y rica en matices. Su magnífica producción, hace que su sonido sea esplendoroso.  

Los crujientes riffs de ‘System’ nos sitúan en un espacio stoner de gran rugosidad y pesadez. EL grueso sonido del bajo difuso y sus pujantes tambores son aplacados con una  voz más amable con la que bajan la intensidad. El carater monolítico de sus riffs logran encajarlo con pasajes de psicodelia pesada de gran atractivo. Nuevamente vuelven a dotar la canción de una variedad de estilos con los que logran un resultado fascinante.

Los ocho minutos de ‘Papas Special Custard’ trascurren en un espacio de psicodelia pesada con un gran atractivo y magnetismo. Con una apertura contenida y lisergica, la banda va haciendo evolucionar su envolvente sonido hacia un entorno más virulento. El hipnotismo de su armonía se contrarresta con golpes de riff difusos en una línea que me recuerda a bandas como Rotor. Estas idas y venidas se suceden aunque el tema tiene un nitido caracter chamánico. Sus cálidas y hechizantes voces nos sumen en un gratificante trance que reconforma nuestros sentidos. Posibleente la canción mas notable de un interesante y atractivo álbum. Aquí se siente a la banda cómoda ejecutando estas magnéticas vibraciones lisérgicas.

En tonos acústicos, ‘Mono’ deja espacio a la espiritualidad. Suaves acordes y unas susurrantes voces corales, nos ponen en el lugar adecuado para percibir todos los sentimientos que el corte logra transmitir. Su carácter psico-progresivo se enriquece con riffs crujientes que datan al corte de una grandiosidad momentánea, ya que la esencia se mantiene en ese entorno psicodélico en el que tan bien se maneja STEAK.

STEAK:
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Reseña: CHIVO.- ‘Ouroboros’

CHIVO son una banda que evoca a los pioneros del Stoner y el rock de desierto con canciones cegadoras y de gran crudeza. En ‘OUROBOROS’, su nuevo trabajo, lo vuelven a hacer sin ningún tipo de complejos. Cualquiera que haya seguido a la banda, sabe que lo suyo es construir canciones directas, sin sutilezas. Riffs monolíticos como herramienta para llegar al oyente por la vía rápida, sin atajos. En España decimos que ‘la cabra tira al monte’, y CHIVO (cría de cabra en español) siguen alimentándose de su particular leche, que no es otra que la salida de los cactus del desierto. Con ella, consiguen impregnar de fuzz sus aguerridas canciones. Probablemente la herencia del legado del sonido grunge de los 90’s encuentra un espacio más amplio en este nuevo trabajo del quinteto de Portugalete. Pero CHIVO también sabe componer atractivas melodías con las que conquistar al oyente, con ellas, suavizan la rugosidad de sus ariscas canciones. El cuarto álbum de los vascos trae mas arena, mas distorsión, mas pesadez y más melodías, en sus 10 rugosas canciones de puro Stoner rock, a semejanza de los pioneros. Este nuevo álbum gira en torno al concepto de lo cíclico. En palabras de la banda: «Ouroboros trata sobre la naturaleza cíclica de las cosas, el eterno retorno. Todo en la vida se repite de nuevo: en la moda, en la música, en el cine. Hasta las cosas más simples de nuestra vida acaban y vuelven a empezar, aunque sea de otra manera».

CHIVO son:

Aitor Granadero “Cigarrettes” (Voz)
Joseba Martínez “Molle” (Bajo)
Alfonso Alvarez “Joes Homme” (Guitarra)
Alvaro Alvarez “Pequeño” (Batería)
Mikel “Mike” Becerra (Guitarra)

A las primeras de cambio, los vascos golpean con sus riffs arenosos en ‘Hard to Say’. Crudos y difusos sonidos empapados en fuzz, creando una turbia atmósfera desértica. Con el punto de mira puesto en los 90’s, el fornido tema deja patente la vocación de CHIVO. La canción se crea partiendo de un riff que se repite a lo largo de su desarrollo, siendo coloreado con alguna atractiva melodía. Stoner ortodoxo sin muchos aditivos, suficiente para resultar atractivo para los mas fervientes seguidores del género.

En el mismo espacio sonoro que el corte de apertura, ‘Altered Carbon’ mantiene la esencia de la banda con riffs diabólicos y turbios que golpean una y otra vez. Armándose hasta los dientes, las hordas de CHIVO nos arrollan con un corte lleno de fuerza en el que se inclinan más hacia vibraciones de metal.

‘Looking Upside Down’ coquetea con vibrantes ritmos hard-rock y una estela cegadora que conjuga el legado de los 70’s con las vibraciones que coparon los 90’s. Sin darnos un respiro, su pesado sonido nos envuelve en perturbadores pasajes Stoner. Cuidando algo más la melodía, la canción avanza por largas rectas desérticas meciendo las espinas de los cactus a su paso. Un tema perfecto para transitar a toda velocidad por la autopista.

La atronadora ‘Phony Braggart’ deja un rastro de destrucción masiva a su paso. En esta ocasión con un tono más macarra,CHIVOno hace prisioneros y ataca directamente a la yugular del oyente. Su turbio sonido es capaz de poner a prueba las cervicales del personal entre andanadas de fuzz intoxicante.

‘Fingers Crossed’ nace de una excelsa línea de bajo que parece que va a quebrar antes de caminar por el desert-rock con aditamentos grunge y momentos chamánicos en sus registros vocales. Una impostada calma que esconde unas entrañas poderosas en otra contundente canción que respeta los cánones del género en el que mejor se mueven.

A caballo entre el Stoner y el grunge, ‘Dark Path’ no baja el nivel de este vigoroso álbum. Con buenas melodías vocales, la banda contrarresta sus ataques de riffs inmisericordes. Así consiguen un corte equilibrado, en el que contrarrestan su descomunal fuerza con voces más apacibles (en apariencia). Porque la cabra tira al monte, y CHIVO se alimenta de fuzz.

‘Ashes’ mantiene el espíritu grunge entre sus hordas de riffs pesados. Con un ritmo cadente y plomizo, la banda deja espacio para sus embestidas de fuzz, unas embestidas que son seguidas por su arrollador y difuso sonido. El tema suena a 90’s, como si tres décadas después de la explosión de Seattle aquellas vibraciones siguieran estando de completa actualidad.

Sin bajar la intensidad ‘Breaking Me Down’ escudriña momentos grunge para arroparlos con un sonido desértico lleno de fuerza. Un equilibrio que hace que el tema muestre a la banda menos virulenta y mas comprometida con la melodía. Una faceta que permanece escondida en muchas de sus canciones, pero en la que se desenvuelven con soltura. Un tema sobrio en el que no abandonan su característico sonido a pesar de la distinta vocación estilística del mismo.

‘Looking Upside Down (Acoustic)’ como su nombre indica, se desarrolla bajo un sonido acústico en el que las vibraciones del desierto se reflejan con destreza. Manteniendo la admiración por el grunge, las voces recuperan estos ecos. Un atractivo corte con un sonido amortiguado por esos fascinantes acordes acústicos.

En una línea similar al tema anterior, ‘Dark Path (Acoustic)’ incide en la misma fórmula. Sus cuidadas melodías flotan en el ambiente con un atractivo tempo, que hace que el corte fluya con naturalidad.

Chivo

Reseña: SAMAVAYO.- ‘Payan’

Con las turbinas del fuzz a toda máquina, SAMAVAYO construye el que posiblemente sea su álbum más pesado, más progresivo y rabioso de toda su existencia. Con una actitud punk en alguna de sus canciones, el trio complementa sus embestidas desérticas. Mas de veinte años en la carretera y siete discos a sus espaldas, son un aval que les permite poder experimentar con nuevas vibraciones para sus canciones. Manteniendo el espíritu oriental en alguna de ellas (no en vano ‘Payan’ significa ‘fin’ en persa), su descarga desértica se engrandece con fantásticos arreglos y melodías, con las que consiguen fascinantes canciones. Un álbum con una magnífica producción y de alguna forma, diferente a sus predecesores, y en el que la aportación de grandes nombres como Igor Sydorenko (Stoned Jesus), Tommi Holappa (Greenleaf, Dozer), Nick DiSalvo (Elder) y Willi Paschen (Coogans Bluff) supone un plus de calidad y versatilidad en sus temas. Versando sus canciones sobre «el final» en términos de contenido en su nuevo álbum. El fin de lo malo, de lo bueno, el fin de la humanidad, el fin de la forma en que tratamos a nuestro planeta. Se trata de la destrucción de nuestro planeta, división, racismo, codicia, explotación, guerra, aislamiento, soledad. Pero todo fin significa al mismo tiempo un comienzo, un nuevo comienzo en el sonido de una banda ya veterana y asentada, que con ‘PAYAN’ parece haber encontrado su propio sonido.

SAMAVAYO son: Behrang Alavi (guitarra y voz), Andreas Voland (bajo, órgano y voz) y Stephan Voland (batería, percusión y voces)

‘PAYAN’ está disponible vía Noisolution.

Con la colaboración de Nick Di Salvo, ‘Afghan sky’ se contonea entre melodías vocales y un sonido difuso con el que los alemanes golpean en tu cara. Su sonido alternativo va mutando sin perder su verdadera vocación. Desde momentos pegadizos, a riffs difusos que nos recuerdan el espíritu desértico de la banda, el tema parece nacido de los 90’s. La marcada línea de bajo dirige un tema en el que la guitarra se luce con soltura en una combinación bastante atractiva y peculiar. 

Empapado de fuzz ‘Shot shot shot shot’ con la colaboración de Tommi Holappa, refleja el lado más arenoso de SAMAVAYO. Fuzz desértico ejecutada a gran velocidad y nuevamente la cuidada combinación de estribillos y coros conforman un corte de Stoner ortodoxo. A la vieja usanza los alemanes resultan completamente efectivos. Por la vía directa, el tema abofetea al oyente con un carácter melódico, pero sin renunciar a sus riffs pesados y compactos. Siete minutos dan para mucho en una banda tan versátil como SAMAVAYO, y el tema contiene también momentos humeantes en los que la banda baja la intensidad. Un descenso que sirve para tomar impulso y activar nuevamente las turbinas del fuzz.

Igor Sydorenko, el guitarra de los ucranianos Stoned Jesus, deja su impronta en ‘Payan’. Un corte aromatizado con fragancias orientales que se incorporan a su descarga difusa. Cantando en persa el trio construye un corte lleno de exóticas vibraciones que beben de la tradición iraní, para fusionarse en un mestizaje de carácter progresivo que acaba por funcionar. Mas psicodélico que los cortes precedentes, el corte no pierde el ritmo en solo instante.

‘Transcend! Exceed’ se desenvuelve entre riffs difusos y esas melodías atractivas que tan bien sabe desarrollar la banda. Un gran trabajo de bajo lleva el tema en volandas dejando una importante estela de fuzz a paso. Una forma de salirse de los cánones del Stoner más ortodoxo, con giros constantes, devaneos de instrumentos y una base rítmica vivaz completan un corte sólido y bien construido.

Desarrollándose entre atmósferas psicodélicas ‘Prophecy’ baja la intensidad para mostrarnos un entorno ensoñador en el que la música de SAMAVAYO fluye con naturalidad y sosiego. Los efluvios lisérgicos acompañan acolchadas melodías vocales. El tema contiene vientos exóticos que se insertan en su psicodelia pesada, haciéndose un hueco entre sus gruesos riffs. La conjunción de elementos Stoner con ciertas pinceladas progresivas acaban por enriquecer la canción, dotándola de una mayor gama cromática.

Retomando los espacios de calma ‘Talagh’ se desarrolla entre golpes de riffs arenosos que son adornados vientos exóticos. Cantado nuevamente en persa, el tema se impregna de vibraciones orientales con la que consiguen un aspecto colorista y atrayente. Buenos ritmos y una instrumentación rica en texturas completan un corte que rápidamente conecta con el oyente. Con algunos golpes de metal, el tema coquetea con vibraciones más hieráticas sin perder su espíritu tradicional.  Un corte pegadizo y con mucho gancho gracias a esos elementos innovadores llegados de la tradición mesopotámica. Sin duda, la fórmula funciona.

‘The Mission’ cierra el álbum aportando nuevas dosis de fuzz intoxicante lleno de energía. Con la colaboración de Will Paschen (Coogan pluuf’) crean un corte sólido, pesado, metálico en el que la rabia se refleja en unas voces corrosivas y rabiosas que contrastan con los juegos de los coros y melodías. Todo un arco iris de influencias y sonidos se conjugan en un corte impactante y sólido, que pone el broche de oro a un notable álbum de desert-rock que escapa de algunos códigos del género sin perder su esencia Stoner-metal.

Samavayo

Noisolution

Reseña: ROBOT GOD.- ‘Valley of Primordia’

Si en su álbum debut ‘SILVER BUDDHA DREAMING’ (reseña aquí) los australianos ROBOT GOD dejaban claro que el trio se sabe desenvolver en nebulosos territorios heavy-psych, ahora dejan fluir su creatividad en dos largas jams de diez minutos cada una. En esta ocasión mostrando un sonido más pesado y difuso, nos sumergen en un mundo psicotrópico con muchas aristas Stoner. Contundentes en su base rítmica, los ácidos desarrollos de guitarra crean una bacanal de sonidos lisérgicos. Los golpes de su poderoso bajo ponen a prueba nuestra capacidad neural, haciendo que nuestra cabeza explote con cada nota. Cuidando también las melodías, las canciones, en esta ocasión con ausencia de voces, se muestran con un gran atractivo para el oyente. Paisajes oníricos en los que hacen bajar la intensidad de sus riffs para transportarnos a un gratificante mundo lleno de sensaciones. Sus narcóticos desarrollos siempre acaban buscando el lado hipnótico para atraparnos en unos surcos que rezuman psicodelia pesada de alto nivel. Veinte minutos que pasan sin que nos hayamos dado cuenta y que nos dejan con ganan de más.

ROBOT GOD son: Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores, y Raff Lacurto a la guitarra.

‘Valleys of primordia’ abre con una excelsa línea de bajo que nos sumerge en un hipnótico escenario psicotrópico. Fuertes tambores y poderosos riffs van armando la canción por la senda stoner.  Los australianos saben desenvolverse bien en esa línea frontera en la psicodelia pesada y los sonidos desérticos. Aquí los solos aportan la magia a la pesada base rítmica en la que se sustenta el tema. Fuzz narcótico y una atmósfera humeante son el timón que guía el desarrollo de la jam. Con un tempo cadencioso y aparente monótono, el tema se enriquece con los devaneos de ese gran trabajo a las seis cuerdas. Ese sonido difuso nos empapa con toda su crudeza para inocularnos la acidez intrínseca en las entrañas del corte. La parte central se desarrolla en oníricos pasajes de una psicodelia aromatizada impregnada por bellas fragancias. Un espacio de calma con efectos balsámicos para el oyente que explota en su parte final con momentos de gran fuerza.

La segunda jam ‘Burn the sun’, parte de un entorno netamente psicodélico. Con esa atractiva combinación de guitarra ensoñadora y los magnéticos golpes del bajo, se sumergen en un viaje astral en el que aparecen elementos espaciales para enriquecer sus brillantes vibraciones heavy-psych. Menos pesado que el tema anterior, aquí los australianos se dejan llevar por sus instintos más lisérgicos. Esto no impide encontrar ganchos portentosos en los que reflejan que también se manejan a la percepción con los pesados sonidos difusos.  Un plácido paseo por bosques humeantes en los que los efluvios de las setas mágicas nos sumen en un gratificante trance sonoro. Para marcar más esta línea, unas chamánicas voces se unen a esta fiesta de la psicodelia pesada. Al igual que en el corte anterior, la parte final se torna algo más virulenta, sin perder su espíritu ácido.

Robot God