Reseña: KRAZARK.- ‘Fireflake’

En un atractivo cruce entre el ‘Rey Lagarto’ y los Rednecks más rudos, los stoners madrileños KRAZARK, se consolidan como una banda a tener en cuenta con la publicación de su primer álbum, ‘FIREFLAKE’. En el álbum encontramos al cuarteto más sólido y maduro que nunca, manejándose con solvencia entre arenosos riffs pesados , pero también ofreciendo cuidadas melodías en las que se perciben las influencias también del rock y el metal americano de los 90’s. Cualquiera que los haya visto en directo en sus múltiples shows durante estos últimos años, reconocerá la fuerza de sus canciones y de la propia banda, pero también encontrará una evolución en la faceta lírica, lo que hace que la escucha de ‘FIREFLAKE’ resulte sumamente estimulante y divertida. Con claras referencia al legado de THE DOORS, alguna de las pistas profundiza en pasajes psicodélicos, algo que le da brillo a las mismas y abre aún mas, un horizonte con el que ya habían coqueteado en su EP debut, pero que ahora parece mucho más nítido. Pero KRAZARK son una banda pesada, y los guiños a las sacudidas plomizas de los 90’s, quedan plasmadas en canciones en la que se perciben vibraciones más propias de bandas como sus amados CLUTCH. El cuarteto no se queda ahí, aportando contenido a unas letras que hablan del dogmatismo ideológico, el desamor, la alienación de las redes sociales; el sexo como saludable bálsamo para afrontar la existencia y cierto hedonismo nihilista, en ocasiones trágico y en otras desenfadado, pero que siempre reclama una llamada a la acción. Así FIREFLAKE’ emerge como contraposición al término ‘snowflake’, empleado para catalogar a las últimas generaciones como frágiles, vulnerables y suspicaces. La canción, que da nombre y cierra el disco, lejos de ser una crítica a los millenials y la generación Z, es la invitación a un «alegre nihilismo y a la autodestrucción», en un mundo decadente que nos expulsa y relega a un segundo plano donde toda capacidad de acción es «inocua y estéril». Sus diferentes temáticas resuenan con dinamismo definiendo el mundo agridulce en el que vivimos, como una lejana letanía que nos recuerda que aún estamos vivos, aunque quieran enterrarnos bajo toneladas de miedo y ansiedad. Sus ocho ásperas y estimulantes canciones consiguen el objetivo de activar al oyente. Con su fluida narrativa llena de ganchos, te zarandearán, pero a la vez, causarán un efecto balsámico gracias a sus ‘viajes’ instrumentales. Pero no te confíes, porque cuando menos te lo esperes, la ‘bestia’ te sacará del letargo con esa alentadora forma que hacer que las cosas no resulten aburridas. ‘FIREFLAKE’ pone a los madrileños en la rampa de salida para la conquista de nuevos fans mas allá de las fronteras españolas, algo que ya ha comenzado esta semana, con sus primeros shows en el centro de Europa.

KRAZARK son: Esteban (voz), Kiara (guitarra), Andrés (bajo y Joan (batería).

‘FIREFLAKE’ está disponible vía La Rubia Producciones.

‘Free my power’ abre el álbum con una estampida de sonidos desérticos y toda la rabia stoner del cuarteto madrileño. Oscilante y con un tono cegador, lar hordas de fuzz se sustentan entre ritmos contagiosos que invitan a la fiesta y el desenfreno. Poderoso en su sonido, el corte cabalga a toda velocidad llevando sus estribillos contagiosos a sus lomos. Con pasajes chamánicos de inspiración doorsiana, el tema se inclina a una ladera más psicodélica sin perder su espíritu indómito. Envuelto en una densa estela arenosa, en su parte final se encabrita para galopar brioso, pesado y amenazador.


Con una hipnótica línea de bajo, ‘Get fuck of my face’ se balancea con su grave sonido por hechizantes pasajes que bien pudieran describir un viaje de peyote por dunas custodiadas por los cactus. Una apertura lenta y pausada que no tarda en eclosionar entre gritos y un torbellino de riffs stoner. Desgarrador por momento, el corte se balancea entre narcóticos pasajes con ese tono doorsiano en la voz de Esteban. Manteniendo la tensión todo parece augurar que este estado no durará mucho, y ciertamente, el corte se rearma en golpes de stoner-metal envueltos en una cegadora niebla. Alternando los afilados solos de guitarra con una base rítmica densa y pesada, la canción sortea las adversidades entre embestidas de riffs rompe-cuellos.

‘Free show’ se desarrolla en un escenario más metálico con guiñosa bandas como CLUTCH y a los sonidos más alternativos nacidos en los 90’s. Vibrante y arrollador, el corte mantiene un groovy contagioso en su endiablado transitar por rectas arenosas. Aquí la banda refleja su lado más alternativo, sin renunciar a los aromas del desierto, tan presente en sus canciones. Creando un sonido borroso, la voz vomita una canción cruda impregnada en aturdidores pasajes que definen el legado de los pioneros.

Evocando el sonido que les vio nacer como banda, ‘Nothing lasts forever‘ se impregna de unas gotitas de blues y un tono doorsiano. Buenos pasajes de guitarra y desgarradores momentos mantienen una tensión que se adorna con golpes de riffs densos y pesados. El lado más lisérgico de la banda aparece en una canción contenida en la que la voz modulada por el habitual megáfono aporta el ambiente chamánico hasta la explosión final. Con canciones así, KRAZARK bajan las revoluciones sin que eso perjudique su verdadera esencia, porque de alguna manera, este sonido también forma parte de ellos.

‘Rockin’ my world’ parte de un contagioso ritmo que se envuelve en una neblina cannabica que pronto nos saca a la pista de baile. Un sonido espeso y pesado que conjuga el legado del desierto con el espíritu sureño que tanto le gusta a la banda. Jugando con esos momentos en los que el espíritu del Rey Lagarto parece vestirse con ropajes stoner, el corte vuelve a impregnarnos de narcóticas sustancias desérticas entre las polvaredas arenosas. Manteniendo la tensión, la canción baja las revoluciones en un trance contenido, de fuerte carácter magnético. Pero ellos son KRAZARK, una banda ruda que siempre golpea con fuerza, algo queda patente en su rabioso y apoteósico final cegador.

Evocando la soledad del desierto ‘Leave it all behind’ se nutre de inquietantes acordes en su apertura para ponernos en situación. Tomándose su tiempo para hacer evolucionar el corte, los madrileños muestran sus cartas. La fiesta está aquí, y sin darnos cuenta las nebulosas arenosas van haciendo que la canción eleve su intensidad entre brumosos pasajes. Los pasajes recitados vuelven a poner la magia reivindicando el legado de The Doors en esta recreación de este a los ecos del stoner más rabioso e impactante.

‘Far away from sorrow’ nos arrolla con una fuerza inusitada. El lado más arisco de los madrileños aparece una canción fornida y llena de riffs diabólicos. Golpes que ponen a prueba las cervicales se enriquecen con pasajes difusos en los que los elementos psicodélicos se asoman a un corte de puro stoner. Estamos ante una pista arrolladora, llena de rabia, que contiene la esencia de una banda pesada que no se conforma con cualquier cosa.

El álbum cierra con la canción que le da nombre. ‘Fireflake’ se revela como una caótica huida a través de parajes en llamas y carreteras destruidas que nos alejan del dolor al que nos somete el mundanal ruido, inmersos en una vida cuyo único sentido es la infinita búsqueda de una esperanza que posiblemente nunca encontremos. Cociéndose a fuego lento, la parsimonia indicar se convierte en un torbellino que arrasa con cactus y dunas en su frenético transitar. Sin tiempo para la pausa, la pista se desarrolla toda velocidad con un sonido crudo y rugoso, entre desgarradoras voces. solos intoxicantes y un ritmo atronador.

KrazarK

LaRubiaProducciones

Reseña: RANCHO BIZZARRO.- ‘Four dead man’

Abarcando diferentes vibraciones sonoras, los italianos juegan con elementos de psicodelia pesada acoplándolos con corrección a su nítida vocación desert-rock con canciones narcóticas llenas de fuerza. Ritmos endiablados, riffs crujientes y pasajes lisérgicos son los ingredientes principales de un álbum instrumental directo, y a la vez cautivador. Eufórico por momentos, ‘FOUR DEAD MAN’ muestra un catálogo de vibraciones Stoner impregnadas de sustancias lisérgicas que acaban por cegar nuestra razón para sumergirnos en un viaje desértico con los suficientes ingredientes como para que nada resulte anodino. Con una estructura similar, las canciones aúnan esfuerzos entre pasajes aletargantes en los que la psicodelia pesada nos adormece, en contraste con ásperos y crudos riffs que golpean nuestras neuronas con insistencia.  Son muchos los tópicos que se encuentran en el álbum, pero lo cierto es que son manejados con la suficiente destreza como para mantenernos despiertos y atentos a su narrativa. Psicodelia densa, pesada, con giros que nos llevan hacia un espacio más agreste, en el que los sonidos del desierto nos aturden con arenosos pasajes y ritmos llenos de dinamismo. Sin grandes sorpresas ni demasiado virtuosismo, RANCHO BIZARRO crea un álbum correcto, de fácil escucha, en el que encontramos muchos elementos familiares. Media hora de una grabación en vivo de psicodelia pesada y Stoner creada desde la sencillez y que acaba por sorprender, a pesar de que sus canciones parecer estar diseñadas con un patrón similar.

‘FOUR DEAD MAN’ está disponible vía Argonauta Records.

Emergiendo lentamente en una atmosfera repleta de efectos los riffs heavy-psych de ‘Intro’ nos ponen en la ruta. Una pista atmosférica en la que los efluvios lisérgicos revolotean acompañados de un ritmo firme y sólido a modo de introducción.

Con persistentes tambores y un ejercito de fuzz narcótico ‘Meteor blast’ conjuga elementos heavy-psych con riffs desérticos. La incesante e infatigable batería guía un corte en el que los riffs crujen en una atmósfera humeante. Con una primer parte presidida por las rugosas vibraciones arenosas, el corte reposa sobre pasajes lisérgicos en su parte central recorriendo un insondable espacio del que sale con momentos desert-rock de manual.

‘Tambleweed’ resulta ser una combinación de Stoner ortodoxo, psicodelia pesada y momentos de crudo hard-rock. Impulsado por esa guitarra impregnada de fuzz, la canción nos ofrece pasajes en los que el bajo nos golpea con un innegable poder hipnótico, guitarras que se extenúan en solo infinitos y un ritmo oscilante. Como si caminara a trompicones, las paradas revitalizan el tema para proseguir por su certero transitar por espacios arenosos.

Sin salirse del guión ‘Mexican standoff’ auna cegadores pasajes con un endiablado ritmo desert-rock. Guardando el equilibrio entre la gravedad del crujiente sonido del bajo, la canción parece un tira y afloja entre la parsimonia y el frenesí. Arrancadas y paradas que se nutre de desarrollos psicotrópicos que crean un efecto narcótico sobre el oyente.

Con una locución cinematográfica inicial en español, ‘Space guru (feat. Dome la Muerte)’ se precipita por una escarpada ladera llena de ganchos para el oyente. Una canción que pone a prueba las cervicales de oyente llevándolo a un irresistible balanceo. Gruesa y acida a partes iguales, los monolíticos riffs contrastan con aletargantes pasajes de psicodelia nebulosa y misteriosa. Aromas exóticos impulsados por vientos orientales enriquecen los calmados momentos en los que la psicodelia copa el protagonismo. Probablemente el corte mas brillante de un álbum que sabe unir la psicodelia pesada con los sonidos del desierto. Sin duda la banda sonora para sumirnos en un viaje de peyote del que luego los italianos consiguen despertarnos. La huida final produce un importante headbanging que acaba por dejarnos exhaustos.

Naciendo de una magnética y crujiente línea de bajo, ‘Green jam’ pone el broche final a un álbum de fácil escucha. Dejando el protagonismo a los pasajes psicodélicos, la pista avanza firmemente con un sonido que evoluciona desde la calma narcótica a un espacio psicotrópico con un sonido más pesado.  Una canción hipnótica y aturdidora en la que afloran brillantes desarrollos de guitarra bajo un ritmo incesante y una atmósfera densa y narcótica.

Rancho Bizzarro

Argonauta Records

Reseña: SWAN VALLEY HEIGHTS.- ‘Terminal forest’

En una encrucijada en la que el sonido de bandas como COLOUR HAZEROTOR o los suecos MAHA SOHONA se encuentran, los alemanes SWAN VALLEY HEIGHTS dan un puñetazo en la mesa reivindicando un lugar en el Olimpo de la psicodelia pesada de vocación desértica. Me faltan adjetivos para poder describir con precisión el potencial de estas seis mágicas canciones. Si tenemos en cuenta que el álbum fue elaborado en lo mas profundo de los bosques bávaros en una cabaña de madera, podrás intuir el contenido de unos surcos que rezuman psicodelia pesada y paisajes de ensueño. Ya hemos comprobado el efecto que esta circunstancia hace en los músicos en otros álbumes grabados en solitarios y recónditos lugares, siempre fascinante y cautivador. Sin ningún elemento que distorsione la creatividad, los alemanes ha creado un trabajo lleno de magia y sensibilidad. Estos tres barbudos beben de la fuente del Stoner rock mas arenoso, para endulzarlo con hermosas melodías vocales y una gratificante sensación de bienestar emocional, que se transmite en cada canción. Elaborados desarrollos de psicodelia pesada que se enriquecen con pasajes progresivos ampliando el espectro sonoro de las bandas Stoner. El álbum contiene verdaderas joyas heavy-psych en forma de largas canciones que nos susurran y adormecen trasmitiendo un efecto balsámico, pero que también saben cómo despertarnos del trance a base de riffs monolíticos entre esas voces ensoñadoras. Porque si las composiciones son maravillosas, la dulzura vocal realza sus monolíticos riffs ejerciendo de contrapunto perfecto en este equilibrado y sobresaliente álbum. No son muchos los álbumes que me atrapan con la fuerza con la que me ha absorbido este ‘TERMINAL FOREST’, y cuando esto sucede, me siento afortunado de poder difundir maravillas sonoras de este calibre. No lo dudes, dale dale al play y déjate cautivar por esta belleza superlativa.


Rebosante de delicadeza y belleza de ‘’Microbe galaxy’ parece susurrarnos en un escenario hermoso y gratificante a partes iguales. Elementos psico-progresivos más propios de los 70’s van construyendo esta especie de balada. Una cálida línea de bajo soporta los elegantes pasajes de una guitarra ensoñadora que poco a poco nos sume en un gratificante trance balsámico. Con unos cuidados arreglos, los alemanes construyen una soberbia canción que me llena de expectación por comprobar el camino que seguirá el resto de los temas. Con el legado de bandas como COLOUR HAZE o especialmente ROTOR, el corte se torna más pesado, sin perder en ningún momento su esencia heavy-psych. En la parte central, los riffs se tornan más turbios y pesados sin renunciar a su talante psicodélico.  Sin duda, más de once minutos en los que SWAN VALLEY HEIGHTS dejan patente toda la calidad que tienen y la facilidad para componer hermosas y monumentales canciones. El final del tema nos sitúa en un espacio en el que las vibraciones del desierto se fusionan con atractivos desarrollos psico-progresivos de alto nivel.

‘The hunger’ se desarrolla en un entorno magnético en el que las vibraciones heavy-psych fluyen con naturalidad.  Con una facilidad inmensa los crujientes sonidos desérticos se combinan con pasajes de psicodelia llenos de encanto. Una canción contundente, pero a su vez con la suficiente belleza para seducirnos de inmediato. Aterciopelados pasajes vocales se envuelven en una atmósfera presidida por una psicodelia aromatizada a la que nutren con golpes de pesadez de esos crujientes y densos riffs stoner.  Subidas y bajadas de intensidad con las que consiguen que el equilibrio entre lo pesado y lo liviano se muestra fascinante ante cualquier oyente. En su conjunto, la canción se decanta por los suaves pasajes para proporcionar una sensación de bienestar, algo que consiguen en una línea que evoca a sus paisanos COLOUR HAZE. El contraste entre los monolíticos riffs arenosos y las fragancias lisérgicas acaban por crear otra fascinante canción.  

Cadente e hipnótica en su apertura, ‘Space bash III’ contiene todos los elementos con los que la banda alemana se siente cómoda para desarrollar sus cortes. Belleza no exenta de fuerza en una misteriosa canción que finalmente eclosiona en un entorno arenoso con un sonido grave y contundente, pero mágico a su vez. Esta cualidad es una de las señas de identidad de una banda que sabe cómo envolver sus bellas canciones para atraer al oyente. Rugosa y frágil a partes iguales,  

En este catálogo de psicodelia pesada, ‘Terminal forest’ nos muestra un espacio lleno de misterio con su cadente y penetrante ritmo. Desde la suavidad, cada nota se ejecuta con firmeza y sin prisas. Los devaneos progresivos se incorporan a este susurrante corte rebosante de magnetismo. Diez minutos en los que la banda se toma su tiempo con cálidos y susurrantes melodías vocales con las que consiguen amansar nuestros sentidos.  Una suave brisa sonora en la que la psicodelia encuentra un habitad acogedor en el que desarrollarse. Un espacio celestial en el que todo resulta amigable y hermoso a pesar de la oscuridad en la que se ejecuta. Otra hermosa canción en la que la belleza no está reñida con ese sonido grave y penetrante que aporta una línea de bajo realmente fantástica.

’Lookimg fopr bird pet’ eclosiona por la senda del stoner rock más corpulento manteniendo los paréntesis en los que las revoluciones descienden a un entorno de psicodelia a través de breves pasajes acústicos. Una combinación que funciona, y en la que la banda se recrea aportando momentos de suavidad instrumental. Bajo esos dos argumentos van tejiendo una multitud de ornamentos y acordes con los que nos seducen nuevamente. Un corte elaborado y lleno de balsámicos momentos con los que finalmente definen el corte. En la parte final regresan los monolíticos riffs que tan bien saben ejecutar.  

Con doce minutos de duración ‘Star fever’ permite a la banda expandir todo su potencial. Sin prisa para encaminar la canción, pausados acordes van sucediéndose entre un mar de efectos atmosféricos. Cálido y susurrante, el corte nos sume en un trance meditativo con pasajes de gran belleza. Rebosante de magnetismo, la canción arranca con una exploración de un espacio sonoro en el que todo sucede desde el sosiego. Inclinándose hacia la ladera más acolchada del género, estos chicos destilan magia en cada acorde. Con cálidas y susurrantes voces nos seducen brindándonos un estado de relajación que permite dejar expandir nuestra mente y abrirla a este mundo lleno de gratificantes sensaciones. Con el legado de Colour Haze muy presente, no faltan a la cita las embestidas de fuerza de esos monolíticos y difusos riffs. Unos desarrollos monumentales que conjugan la pesadez y la sutileza. Creando maravillosas atmósferas oníricas la canción avanza con lentitud brindándonos cautivadores momentos. Gravitando en ese escenario etéreo consiguen sumir al oyente en un trance mesiánico y colorista a su vez. El corte es el colofón a un trabajo superlativo en el que se percibe el gran trabajo compositivo de la banda.

Swan Valley Heights

Fuzzorama Records

Reseña: LAND OF THE SUN.- ‘II’

Los alicantinos LAND OF THE SUN, después de siete años de sequía, riegan la escena nacional desértica con su nuevo álbum ‘II’. Nacidos al calor de la hoguera alternativa de los 90’s, y teniendo tanto las vibraciones stoner como el grunge como referentes, el trio presenta su nuevo retoño. Un álbum que no ha sido de parto fácil, ya que sus canciones estaban listas desde hace años, pero tras distintas vicisitudes, ahora finalmente ven la luz para cegarnos con las vibraciones arenosas de las dunas desérticas en una particular y ecléctica visión. Con cambio de guitarrista la banda modifica de alguna manera el sonido de su debut para abrazar un sonido mas complejo liderado por buenas dosis de fuzz. Gruesas melodías, riffs toscos y brebajes psicodélicos, componen este cóctel de Stoner rock ideal para conducir por áridos desiertos bajo un sol abrazador. Mundos apocalípticos, difíciles y convulsos, donde la búsqueda interior de respuestas será la única manera de poder avanzar es lo que nos proponen en las letras de sus composiciones. Parece que LAND OF THE SUN siguen disfrutando de su música favorita metiéndose en su particular nube para mostrarse al mundo sin ataduras encontrando su grial.  

LAND FO THE SUN son: Alex McClure a la voz y bajo, Pablo Nosiglia a la batería y Omar Laqdiem a la guitarra.

‘II’ está disponible vía Nooirax Producciones.

En ‘I´ll be there’ encontramos una conjunción de desert-rock y elementos grunge. Con una melodía lánguida y riffs crujientes la banda crea una canción que bebe de la fuente de los 90’s con un sonido difuso sobre el que se insertan voces ambientales en un flujo constante. Con alguna pincelada psicodélica, la pista mantiene su esencia sobre su sencilla estructura.

‘Danzing with an alien’ engrosa su sonido con una potente línea de bajo en su apertura. En esta ocasión en tono más lisérgico, la guitarra nos ofrece sus devaneos sobre un groovy pausado y cálido que evoca el sol del desierto. Fuzz y melodías más propias de los 90’s, hacen que el corte tenga frescura a pesar de su repetitivo e hipnótico ritmo.

Impulsado por vientos exóticos ‘Ananna’ se contonea con delicadeza entre pasajes psicodélicos manteniendo su estatus dentro de los sonidos borrosos. Sin voces, el tema se alarga sobre su armonía con leves ornamentos sin cambiar su estética.

‘Follow me Aylan’ transita por una senda alternativa en la que los goles de fuzz se balancean entre sus crudos tambores. Aportando dosis melódicas en los registros vocales, la banda saca el corte de un estado catártico y monótono para aportar luz.  

Con un tono mas hipnótico, ‘Beyond’ nos introduce en un particular agujero negro a base de la repetición.  Aromas psicodélicos ponen el brillo a la canción entre tropezones intencionados y una cautivadora línea de bajo. Con algún momento melódico los sonidos ásperos y alguna pincelada psicodelia los alicantinos construyen un tema mutante.

‘Down the hill’ se nutre de riffs desérticos en su versión más pura. Impulsado por fuzz, el corte bebe del sonido de bandas como Nebula, para dotarla de un tono vacilón.La canción trata sobre esas personas que van directas a su objetivo sin contemplaciones, aunque desde fuera se perciba que con su insistencia van mal encaminados y terminarán estrellándose contra un muro.

Bajando las revoluciones, pero manteniendo una atmósfera difusa, ‘Burning surface’ se contonea perezosa entre algún momento cautivador sin definir nítidamente su sonido.

‘Lost in space’ mira de reojo al legado de Sabbath antes de dejarse llevar por el ritmo del desierto en otra exploración mas por largas pistas que parecen atravesar el desierto entre efluvios lisérgicos.

Mostrándose más experimental y misteriosa, ‘Gates of death’ desata el bucle de caleidoscópicos momentos psicotrópicos a través de vibraciones alternativas insertadas en su base de Stoner difuso.

Prescindiendo de las voces ‘Turbo nascar’ se erige en una perfecta banda sonora para recorres las dunas cósmicas surfeando sobre una tabla de fuzz, y algún coqueteo vintage.

El álbum cierra con el ‘bonus’ ‘Infinity’. Registrando los comentarios previos en la grabación, la pista nos ofrece la cara más suave de LAND OF THE SUN, con una melodía apacible y un ligero mando nebuloso. Un bálsamo para finar este ecléctico álbum.

Land of the Sun

Nooirax Producciones

Reseña: MORASS OF MOLASSES.- ‘End all we know

END ALL WE KNOW’, el impactante nuevo álbum de los británicos MORASS OF MOLASSES, es un álbum que nos saca de la monotonía, y en el que a pesar de usar elementos desert-rock y heavy-psych ortodoxos, tiene su propia identidad, mostrándonos una vez más que el género puede tener muchas ramificaciones, sin renunciar a su esencia y autenticidad. Los británicos construyen sus canciones siguiendo un patrón común, equilibrando la suavidad y la intensidad, lo que hace que cada corte contenga elementos balsámicos y embestidas de pesadez en un juego compositivo absolutamente fascinante. ‘END ALL WE KNOW’ contiene 8 pistas pantanosas, sinceras y que inducen a pisar fuerte, rebosantes de maestría y profundidad de una banda que no tiene miedo de amplificar su blues con un poco de peso carnoso y difuso. El ´álbum nace tanto de las cenizas fértiles de la frustración como de la luz iluminadora de la esperanza, y refleja una banda totalmente inmersa en su propia transición hacia algo nuevo. La experimentación, que siempre ha sido su alma, se ha convertido ahora en el factor más definitorio. No en vano el álbum fue creado de forma remota, lo que propicio una mayor experimentación y valentía en sus composiciones. Manteniendo en algunas de sus canciones el ritmo desértico de Brant Bjork, los británicos meten en la coctelera el hard-rock crudo y primitivo aderezándolo con unas gotas de blues, oleadas de fuzz turbio y arenoso y atmósferas de psicodelia aromatizada. El resultado es un trabajo monumental que rescata el espíritu del desierto para mostrárselo al mundo en un envoltorio sumamente apetecible.  
 
MORASS OF MOLASSES son: Bones Huse (Voz y guitarra barítono) , Phil Williams (Guitarra solista) y Raj Puni (Batería y voz).

‘END ALL WE KNOW’ está disponible vía Ripple Music.


Con un ritmo contagioso ‘The origin of no’ nos da el nivel del álbum. Hard-rock sencillo y elementos stoner se fusionan en un tema caliente con un groovy pegadizo. La pista cumple la máxima de ‘menos es más’, ya que precisamente en su sencillez, radica su atractivo. Con un súbito parón, el corte desciende a un espacio psicodélico en el que todo se ralentiza creando una atmósfera inquietante con voces más agresivas y amenazantes y un guiño sludge.  

‘Hellfayre’ cabalga a lomos de una montura de fuzz desértico en una nueva conjunción de hard-rock áspero y stoner-rock ortodoxo. La canción tiene el suficiente gancho como para atraparnos entre sus difusos sonidos auspiciados por voces rabiosas. Un corte vibrante que pondrá a prueba tus cervicales.

Partiendo con una locución, ‘Sinkhole’ nos devuelve el groovy contagioso con un aroma añejo. Una canción divertida que contiene elementos arenosos y un ritmo vibrante. Solos asesinos y un tempo controlado hacen que el corte se contonee seductor. Una canción muy en línea Brant Bjork que mantiene la esencia del sonido del desierto intacta y en la que los ecos blues hacen acto de presencia con sutileza.

‘Naysayer’ se desarrolla en un ambiente psicodélico que contrasta con la rugosidad de los cortes anteriores. Un espacio heavy-psych de manual asediado por voces rabiosas en un contraste curioso pero que finalmente resulta efectivo. Su cautivadora melodía se soporta en una estructura que se repite con ondulaciones constantes.
 
La suave melodía principal de ‘Slingshot around’ nos sugiere un entorno de ensueño en contraposición con la garra de los otros cortes. De nuevo los dictados de la psicodelia pesad se reflejan en una canción solvente, sólida pero un gran poder de seducción. Dulcificando su sonido la banda nos ofrece un paseo por un Jardín del Edén con floridos pasajes lisérgicos que aromatizan un álbum versátil. Una magnífica producción acompaña unos surcos llenos calidad que se ejecutan con suma solvencia. Los balsámicos pasajes dan brillo a unas hermosas y cautivadoras melodías.

Instalados en un propuesta heavy-psych ‘Terra nova’ eclosiona desde su floral apertura a un espacio más rugoso en constantes idas y venidas en la que los riffs monolíticos se disipan por el poder seductor de unas hermosas melodías. La incorporación de algunos pasajes de flauta dota la canción de un tono suave y dulce que amortigua la fuerza de sus pesados riffs.

En esa fina frontera entre los límites de la psicodelia pesada y los abrasivos territorios stoner ‘Prima materia’ se contonea en un espacio apacible impulsada por rugosos riffs que ondulan entre bellos pasajes y golpes de fuerza. Un entorno borroso que siempre da una oportunidad a la luz y en el que las voces juegan un importante papel acompañando buenos solos de guitarra.
 
Para que no falte de nada, ‘Reverie’ se nutre del blues lisérgico para proporcionar al oyente el epilogo perfecto para cerrar un álbum sorprendente y maravilloso a partes igualesAl igual que en el resto de las canciones, los riffs monolíticos no faltan a su cita con los desarrollos psicotrópicos en este paseo por un bosque mágico con una atmósfera ensoñadora y narcótica a partes iguales. Dulce y susurrante, la canción sube y baja en una montaña rusa de gratificantes sensaciones.  

Morass Of Molasses 

Ripple Music