Reseña: LAND OF THE SUN.- ‘II’

Los alicantinos LAND OF THE SUN, después de siete años de sequía, riegan la escena nacional desértica con su nuevo álbum ‘II’. Nacidos al calor de la hoguera alternativa de los 90’s, y teniendo tanto las vibraciones stoner como el grunge como referentes, el trio presenta su nuevo retoño. Un álbum que no ha sido de parto fácil, ya que sus canciones estaban listas desde hace años, pero tras distintas vicisitudes, ahora finalmente ven la luz para cegarnos con las vibraciones arenosas de las dunas desérticas en una particular y ecléctica visión. Con cambio de guitarrista la banda modifica de alguna manera el sonido de su debut para abrazar un sonido mas complejo liderado por buenas dosis de fuzz. Gruesas melodías, riffs toscos y brebajes psicodélicos, componen este cóctel de Stoner rock ideal para conducir por áridos desiertos bajo un sol abrazador. Mundos apocalípticos, difíciles y convulsos, donde la búsqueda interior de respuestas será la única manera de poder avanzar es lo que nos proponen en las letras de sus composiciones. Parece que LAND OF THE SUN siguen disfrutando de su música favorita metiéndose en su particular nube para mostrarse al mundo sin ataduras encontrando su grial.  

LAND FO THE SUN son: Alex McClure a la voz y bajo, Pablo Nosiglia a la batería y Omar Laqdiem a la guitarra.

‘II’ está disponible vía Nooirax Producciones.

En ‘I´ll be there’ encontramos una conjunción de desert-rock y elementos grunge. Con una melodía lánguida y riffs crujientes la banda crea una canción que bebe de la fuente de los 90’s con un sonido difuso sobre el que se insertan voces ambientales en un flujo constante. Con alguna pincelada psicodélica, la pista mantiene su esencia sobre su sencilla estructura.

‘Danzing with an alien’ engrosa su sonido con una potente línea de bajo en su apertura. En esta ocasión en tono más lisérgico, la guitarra nos ofrece sus devaneos sobre un groovy pausado y cálido que evoca el sol del desierto. Fuzz y melodías más propias de los 90’s, hacen que el corte tenga frescura a pesar de su repetitivo e hipnótico ritmo.

Impulsado por vientos exóticos ‘Ananna’ se contonea con delicadeza entre pasajes psicodélicos manteniendo su estatus dentro de los sonidos borrosos. Sin voces, el tema se alarga sobre su armonía con leves ornamentos sin cambiar su estética.

‘Follow me Aylan’ transita por una senda alternativa en la que los goles de fuzz se balancean entre sus crudos tambores. Aportando dosis melódicas en los registros vocales, la banda saca el corte de un estado catártico y monótono para aportar luz.  

Con un tono mas hipnótico, ‘Beyond’ nos introduce en un particular agujero negro a base de la repetición.  Aromas psicodélicos ponen el brillo a la canción entre tropezones intencionados y una cautivadora línea de bajo. Con algún momento melódico los sonidos ásperos y alguna pincelada psicodelia los alicantinos construyen un tema mutante.

‘Down the hill’ se nutre de riffs desérticos en su versión más pura. Impulsado por fuzz, el corte bebe del sonido de bandas como Nebula, para dotarla de un tono vacilón.La canción trata sobre esas personas que van directas a su objetivo sin contemplaciones, aunque desde fuera se perciba que con su insistencia van mal encaminados y terminarán estrellándose contra un muro.

Bajando las revoluciones, pero manteniendo una atmósfera difusa, ‘Burning surface’ se contonea perezosa entre algún momento cautivador sin definir nítidamente su sonido.

‘Lost in space’ mira de reojo al legado de Sabbath antes de dejarse llevar por el ritmo del desierto en otra exploración mas por largas pistas que parecen atravesar el desierto entre efluvios lisérgicos.

Mostrándose más experimental y misteriosa, ‘Gates of death’ desata el bucle de caleidoscópicos momentos psicotrópicos a través de vibraciones alternativas insertadas en su base de Stoner difuso.

Prescindiendo de las voces ‘Turbo nascar’ se erige en una perfecta banda sonora para recorres las dunas cósmicas surfeando sobre una tabla de fuzz, y algún coqueteo vintage.

El álbum cierra con el ‘bonus’ ‘Infinity’. Registrando los comentarios previos en la grabación, la pista nos ofrece la cara más suave de LAND OF THE SUN, con una melodía apacible y un ligero mando nebuloso. Un bálsamo para finar este ecléctico álbum.

Land of the Sun

Nooirax Producciones

Reseña: MORASS OF MOLASSES.- ‘End all we know

END ALL WE KNOW’, el impactante nuevo álbum de los británicos MORASS OF MOLASSES, es un álbum que nos saca de la monotonía, y en el que a pesar de usar elementos desert-rock y heavy-psych ortodoxos, tiene su propia identidad, mostrándonos una vez más que el género puede tener muchas ramificaciones, sin renunciar a su esencia y autenticidad. Los británicos construyen sus canciones siguiendo un patrón común, equilibrando la suavidad y la intensidad, lo que hace que cada corte contenga elementos balsámicos y embestidas de pesadez en un juego compositivo absolutamente fascinante. ‘END ALL WE KNOW’ contiene 8 pistas pantanosas, sinceras y que inducen a pisar fuerte, rebosantes de maestría y profundidad de una banda que no tiene miedo de amplificar su blues con un poco de peso carnoso y difuso. El ´álbum nace tanto de las cenizas fértiles de la frustración como de la luz iluminadora de la esperanza, y refleja una banda totalmente inmersa en su propia transición hacia algo nuevo. La experimentación, que siempre ha sido su alma, se ha convertido ahora en el factor más definitorio. No en vano el álbum fue creado de forma remota, lo que propicio una mayor experimentación y valentía en sus composiciones. Manteniendo en algunas de sus canciones el ritmo desértico de Brant Bjork, los británicos meten en la coctelera el hard-rock crudo y primitivo aderezándolo con unas gotas de blues, oleadas de fuzz turbio y arenoso y atmósferas de psicodelia aromatizada. El resultado es un trabajo monumental que rescata el espíritu del desierto para mostrárselo al mundo en un envoltorio sumamente apetecible.  
 
MORASS OF MOLASSES son: Bones Huse (Voz y guitarra barítono) , Phil Williams (Guitarra solista) y Raj Puni (Batería y voz).

‘END ALL WE KNOW’ está disponible vía Ripple Music.


Con un ritmo contagioso ‘The origin of no’ nos da el nivel del álbum. Hard-rock sencillo y elementos stoner se fusionan en un tema caliente con un groovy pegadizo. La pista cumple la máxima de ‘menos es más’, ya que precisamente en su sencillez, radica su atractivo. Con un súbito parón, el corte desciende a un espacio psicodélico en el que todo se ralentiza creando una atmósfera inquietante con voces más agresivas y amenazantes y un guiño sludge.  

‘Hellfayre’ cabalga a lomos de una montura de fuzz desértico en una nueva conjunción de hard-rock áspero y stoner-rock ortodoxo. La canción tiene el suficiente gancho como para atraparnos entre sus difusos sonidos auspiciados por voces rabiosas. Un corte vibrante que pondrá a prueba tus cervicales.

Partiendo con una locución, ‘Sinkhole’ nos devuelve el groovy contagioso con un aroma añejo. Una canción divertida que contiene elementos arenosos y un ritmo vibrante. Solos asesinos y un tempo controlado hacen que el corte se contonee seductor. Una canción muy en línea Brant Bjork que mantiene la esencia del sonido del desierto intacta y en la que los ecos blues hacen acto de presencia con sutileza.

‘Naysayer’ se desarrolla en un ambiente psicodélico que contrasta con la rugosidad de los cortes anteriores. Un espacio heavy-psych de manual asediado por voces rabiosas en un contraste curioso pero que finalmente resulta efectivo. Su cautivadora melodía se soporta en una estructura que se repite con ondulaciones constantes.
 
La suave melodía principal de ‘Slingshot around’ nos sugiere un entorno de ensueño en contraposición con la garra de los otros cortes. De nuevo los dictados de la psicodelia pesad se reflejan en una canción solvente, sólida pero un gran poder de seducción. Dulcificando su sonido la banda nos ofrece un paseo por un Jardín del Edén con floridos pasajes lisérgicos que aromatizan un álbum versátil. Una magnífica producción acompaña unos surcos llenos calidad que se ejecutan con suma solvencia. Los balsámicos pasajes dan brillo a unas hermosas y cautivadoras melodías.

Instalados en un propuesta heavy-psych ‘Terra nova’ eclosiona desde su floral apertura a un espacio más rugoso en constantes idas y venidas en la que los riffs monolíticos se disipan por el poder seductor de unas hermosas melodías. La incorporación de algunos pasajes de flauta dota la canción de un tono suave y dulce que amortigua la fuerza de sus pesados riffs.

En esa fina frontera entre los límites de la psicodelia pesada y los abrasivos territorios stoner ‘Prima materia’ se contonea en un espacio apacible impulsada por rugosos riffs que ondulan entre bellos pasajes y golpes de fuerza. Un entorno borroso que siempre da una oportunidad a la luz y en el que las voces juegan un importante papel acompañando buenos solos de guitarra.
 
Para que no falte de nada, ‘Reverie’ se nutre del blues lisérgico para proporcionar al oyente el epilogo perfecto para cerrar un álbum sorprendente y maravilloso a partes igualesAl igual que en el resto de las canciones, los riffs monolíticos no faltan a su cita con los desarrollos psicotrópicos en este paseo por un bosque mágico con una atmósfera ensoñadora y narcótica a partes iguales. Dulce y susurrante, la canción sube y baja en una montaña rusa de gratificantes sensaciones.  

Morass Of Molasses 

Ripple Music

Reseña: RAY TEMPLE.- ‘II’

Si con su primer álbum homónimo (reseña aquí) los alemanes RAY TEMPLE ya me sorprendieron, con su nuevo trabajo ‘II’, corroboran las buenas sensaciones de su debut. Con su álbum debut, plantaron unas semillas que ahora dan sus frutos en seis canciones lisérgicas empapadas de blues pantanoso. Porque RAY TEMPLE saben construir canciones con cautivadoras atmósferas, a las que dotan de pesadez con golpes de Stoner-doom y un divertido tono de garage-rock. Siempre con mesura y sin estridencias, los cortes fluyen entre boscosos caminos que nos llevan a un mar de psicodelia pesada vigilado por altas dunas construidas a base de arenosos riffs stoner. Un antídoto contra la monotonía, ya que los alemanes siempre se las apañan para dotar a sus canciones de pinceladas de una amplia gama cromática, lo que hace que las mismas, resulten siempre divertidas y de fácil digestión. Manejándose a la perfección en atmósferas psicotrópicas, pero también en tormentosas sendas en las que la contundencia de sus riffs arenosos es nublada por buenas dosis de fuzz; parece que RAY TEMPLE no quieren etiquetarse ni caer en convencionalismos, o más bien, tratan de reflejar en estas seis fascinantes pistas, todas sus influencias musicales, que son variadas. Porque si unes el rock del desierto, el blues, la psicodelia, el garage rock, y el hard rock de aroma vintage, probablemente el resultado sea algo parecido a este álbum. Por poner una pega al mismo, la media hora de duración de ‘II’, sin duda sabe a poco. Pondremos esto en el ‘debe’ de la banda, para que nos compense en su próxima entrega.

Los pesados riffs de vocación doom de ‘Wave The Grave’ nos ponen en una senda que tendrá una fisonomía cambiante a lo largo del álbum. Tras la apertura los efluvios lisérgicos del blues más pantanoso toman los mandos de la canción. Fuzz difuso sobre desarrollos heavy-psych llevan a la canción a un bosque humeante en el que la neblina y una cautivadora y cálida voz nos seducen bajo un grovvy cadencioso. Hipnóticos pasajes que se ven asediados por golpes de pesadez van guiando al corte a una atmósfera chamánica llena de magnetismo. Allí, la guitarra ácida va alternando el protagonismo con un bajo contundente y seco y un ritmo lleno de gancho.

Con un tono más setentero el hard-rock y los dictados del Stoner se fusionan en ‘No. 2 is doing well’. Una canción con sabor a desierto con guiños skifle y voces garageras poniendo la nota de color. Una atmósfera añeja con unas entrañas de fuzz y divertidos pasajes más propios de finales de los 60’s, en una atrevida combinación que acaba por funcionar yendo directos al grano en algo menos de tres minutos.  

‘Naked B’ bebe del legado de los 70’s entre ritmos contagiosos y una combinación de garage rock macarra y atmósferas psicodélicas. Mas pronto que tarde, los riffs desérticos aparecen en escena para llevar la canción a una especie de caos en el que se amontonan las vibraciones estilísticas. Con momentos más propios de Nebula, la canción serpentea tanto por espacios desérticos como por laderas pantanosas en las que la psicodelia encuentra su mejor lugar.  

Dejándose llevar por los dictados del Stoner y la psicodelia pesada, ‘Golden hanju’ recupera esa combinación de entornos chamánicos con las arenas de las dunas del desierto más caluroso y estéril. Los cautivadores pasajes vocales se adornan de una fluida narrativa que sube y baja constantemente su intensidad. Como siempre, en la misma canción cada oyente encontrará pinceladas de su estilo favorito, porque RAY TEMPLE se las apañan siempre para sus cortes no resulten monótonos. Embestidas de riffs rugosos, con un frenético ritmo que contrasta con los riffs headbanding que volarán tu cabeza. Pero también el corte contiene pasajes psicotrópicos más propios de un placentero viaje de peyote.

‘Sidemen’ vuelve a mirar al pasado con su crudo y cautivador sonido. Pero de reojo, RAY TEMPLE también mira a los 90’s y a esos pioneros del desert-rock. Desgarradores pasajes que transmiten un tormento a semejanza de como lo hacía Jim Morrison. Fuzz y un trepidante ritmo,  acelera el corte dejando una espesa polvareda. De nuevo consiguen que todo fluya y se desparrame por un amplio espacio de vibraciones, tanto Stoner como hard-rock, y sobre todo psicodélicas.

Con un nombre como ‘Dark Forest’, no es difícil intuir el contenido de sus surcos. Un corte que navega entre remansos psicodélicos, torrentes Stoner y meandros de blues. Con un flujo constante, desde su cautivadora apertura de blues lisérgico, la canción parece contonearse por momentos en un baile seductor, gracias a la calidez vocal, para desmelenarse entre riffs rugosos y de inequívoca vocación desértica en un frenesí rítmico. Una montaña rusa llena de pasajes chamánicos pero también de partes agrestes en las que todo se vuelve más pesado. Es destacable el buen uso de unas voces que saben transmutar para transmitir variadas sensaciones en otra canción que no se limita en su entorno estilístico y en la que nuevamente podemos encontrar distintas referencias sonoras.

Ray Temple

Reseña.- WOLVES OF SATURN.- ‘The deserts echo and the peyote delusion’

Durante la pandemia, los tres miembros de WOLVES OF SATURN cortaron cualquier conexión con el mundo y se encontraron juntos en un búnker de la Segunda Guerra Mundial en un pequeño pueblo alemán. Muy por debajo de la superficie, entre el silencio masivo del underground, crearon y auto-grabaron las canciones de su primer LP, que ahora ve la luz bajo el nombre de ‘THE DESERT ECHO AND THE PEYOTE DELUSION‘. Como estas canciones aspiraban a abrirse paso hasta el suelo y desplegarse, un desierto podría ser el lugar adecuado para sumergirse profundamente en ellas. Seis largos cortes en los que los ecos del desierto se impregnan de peyote para caminar por un viaje sensorial a través de desoladas dunas arenosas. Un álbum inspirador con el que consiguen abrir la mente del oyente a gratificantes y psicotrópicas sensaciones. Pesado, y sumamente psicodélico, sus impactantes riffs se amortiguan con pasajes ensoñadores que hacen explotar tu cabeza. Sin bajar el listón, en el álbum no hay una canción mala, ya que todas ellas transmiten una innumerable cantidad de sensaciones. Sin prisa para ejecutar cada canción, WOLVES OF SATURN se dejan llevar por la creatividad de su encierro abstrayéndose del mundo, para crear su propio espacio sonoro. Un mundo narcótico que logra penetrar en las neuronas del oyente para proporcionarle un estado sensorial sumamente fascinante. Guitarras pesadas, tambores atronadores, y una sensación lisérgica, son suficientes argumentos como para caer rendido a sus pies. Si a eso añadimos una ejecución pausada y una atmósfera vintage, y esos tonos chamánicos de inspiración doorsiana, y algún guiño a NEBULA,  el circulo se cierra con un resultado cautivador. Prepara tus sustancias psicotrópicas favoritas, relájate, y déjate llevar por este maravilloso viaje a una nueva dimensión sensorial. No te arrepentirás. A partir de aquí, solo queda esperar nuevas entregas de una banda joven con un potencial superlativo.

‘THE DESERT ECHO AND THE PEYOTE DELUSION está disponible en vinilo a través de Clostridium Records.

Una inquietante locución nos introduce a ‘Wolves Of Saturn’. Profundos riffs heavy-psych impulsan la canción a un territorio en el que los ecos del desierto se empapan de sustancias psicotrópicas en un auténtico viaje sensorial. Narcótico y chamánico, el corte contiene elementos stoner en su pausado gravitar por dunas cósmicas. Con un tempo pausado, la canción se recrea en insondables espacios lisérgicos con brillantes desarrollos de guitarra. Con visiones de peyote en sus surcos el corte evoca un viaje tras la ingesta de sustancias psicotrópicas

‘Eye Of The Buffalo’ nos trae el blues ácido con un carácter 70’sEse espíritu vintage se manifiesta entre ritmos vivaces y guitarra distorsionas. Ondulando en su intensidad el corte es una montaña rusa de riffs que oscilan constantemente. Poco a poco la canción se sumerge en aguas lisérgicas con solos empapados de fuzz. Ralentizando todo, la banda prosigue su transitar por esos espacios más propios de otros tiempos con un groovy más contenido y vacilón.

En una atmósfera envolvente auspiciada por el sonido del órgano y los efectos, ‘Escape To Mars’ explora un espacio psicodélicoen el que podemos encontrar algún elemento progresivo. Todo un trance psicotrópico presidido por la calma en el que las sustancias narcóticas nublan la mente del oyente haciéndole partícipe del ‘viaje’. Explorando insondables espacios a través de los teclados, WOLVES OF SATURN crea otro corte de innegable carácter vintage prescindiendo de las voces en esta ocasión. Siempre con elementos cambiantes, la canción mantiene la tensión y proporciona una agradable escucha.

Chile’ nos ilumina con sus sonidos campestres demostrando que la banda no se circunscribe a un estilo únicamente. Tomando un tono sureño la guitarra aflora entre un ritmo de tiempos medios más propio del rock clásico de los 70’s. nueve minutos dan para mucho esto hace que la canción explore distintos escenarios sonoros. Refrescante y rebosante de luminosidad, el corte se torna más experimental dejando fluir toda la creatividad. En la parte central los elementos psicodélicos hacen acto de presencia ´custodiados por una magnética línea de bajo que es complementada con bellas melodías. Con pasajes recitados en español con un particular acento la banda hace eclosionar el corte por un sendero más propio del rock desértico. La canción es un magnífico termómetro para medir el potencial de una banda, cuando menos, prometedora.

En este versátil trabajo también encontramos canciones como ‘Fragile’, un corte lleno de fuerza alternativa más propio de bandas como Nebula. Un torrente de fuzz y una dinámica más intensa. Ecos de los 90’s se conjugan entre golpes de distorsiones y riffs ásperos, en una pista cegadora que recupera la rabia y que nos empapada de vibraciones arenosas con un contagioso tono macarra.  Al igual que la mayoría de las canciones del álbum, a lo largo de su desarrollo, va mutando su aspecto para explorar diferentes vibraciones inspiradas en el sol abrasador que ilumina las dunas. En su parte final la canción se torna más psicodélica y chamánica con pasajes recitados y una guitarra que exhuma acidez, en lo que parece un guiño doorsiano.

‘Enceladu’ nos devuelve a la calma lisérgicaInsondables desarrollos instrumentales con el protagonismo de la guitarra y un sobresaliente trabajo de bajo nos sumen en un trance en el que la psicodelia pesada más luminosa se une a la fiestaAportando alguna pincelada progresiva, sus pasajes psicotrópicos nos invaden mostrando de lo que son capaces estos chicos. Una canción solvente y sólida llena de alicientes y en la que no aparecen las voces, algo que se mantiene en todo el trabajo. Una alternancia que hace que cada canción se muestre con su propia identidad ante el oyente.

Wolves Of Saturn

clostridiumrecords

Reseña: STÖNER.- ‘Boogie to Baja’

‘BOOGIE TO BAJA’, el nuevo Ep de la rencarnación de las leyendas del desierto STÖNER, nació de las sesiones de grabación de su último álbum ‘TOTALLY’. Durante las mismas, estos intrépidos y prolíficos músicos se divertían hasta tal punto, que continuaban tocando. El resultado son estas cinco frescas canciones repletas de su característico groovy. Teniendo como invitados en algunas canciones a tipos como Mario Lalli en ‘Stöner Theme’ y Greg Hetson de Circle Jerks y Bad Religion en la versión del clásico ‘City Kids’m hacen que este Ep sea un dulce caramelo para cualquier fan de las vibraciones del desierto.  Ese espíritu libre hace que las canciones se muestren espontáneas, y en ellas encontremos momentos mas propios de una jam. Presididas por el ritmo inquebrantable que el trio sabe dar a sus composiciones, el espíritu punk que les vio nacer sigue presente entre estribillos pegadizos y un groovy contagioso. Una mezcla perfecta de swing del desierto, rock Stoner, un poco de blues  y la actitud del punk más arenoso, con el sonido difuso de los riffs del bajo de Nick. Canciones aguerridas e irreverentes en las que no faltan esos cambios de ritmo y las cuidades melodías vocales ya habituales en la banda. Sus coloristas canciones parecen tostadas al sol abrasador de las dunas que les vieron nacer como músicos, y que varias décadas después siguen acogiéndoles como auténticos hijos pródigos de los cactus. En ‘BOOGIE TO BAJA’ las canciones que pueden navegar bajo y lento, pero luego saben como pisar el suelo y correr. todas las luces encendidas.

‘BOOGIE TO BAJA‘ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

STÖNER son:
Brant Bjork — Guitarra y voz
Nick Oliveri — Bajo y voz
Ryan Güt — Batería 

‘Stöner theme (Baja versión)’ nos introduce en este nuevo Ep de las leyendas del desierto con el groovy característico que Brant dota a sus composiciones. El fuerte bajo y unos acordes contenidos gravitan en un espacio en el que el blues se asoma a las características vibraciones desérticas. El corte es más bien una introducción instrumental que una canción propiamente dicha. A pesar de ello tiene su propia personalidad.  

Con un tono mucho dinámico y divertido ‘City kids’, una canción de MOTORHEAD/PINK FARIES que se desarrolla entre golpes de hard-rock y proto-metal de los 70’s. Su contagioso groovy conecta de inmediato con el oyente. Su atractiva melodía hace que la canción fluya sin altibajos reflejando el lado más comedido y colorista del trio. Con incisivos solos de guitarra el corte se acelera por un espacio más rugoso y pesado. Si algo caracteriza las canciones de Bjork es el groovy que todas ellas contienen y en esta ocasión, ese ritmo muestra la cara más amable.

Cambiado la dinámica de las dos primeras canciones, los tonos psicodélicos de ‘Night Tripper  vs No Brainer’ nos sumergen en un escenario presidido por los cactus y por ardientes vibraciones desérticas. Con un aura chamánica, las voces aparecen entre el magnético ritmo, entre golpes de vibraciones turbias y difusas. La peculiar voz de Nick aporta el tono ácido y corrosivo. El corte ondula constantemente entre momentos de blues y rock clásico empapado de arenosos riffs. La banda combina juegos de voces que se intercambian mientras la canción se torna más turbia. Sin duda, uno de esos temas que acaban por engancharte. Cegador pero rebosante de ritmo, el corte combina el legado del desierto con el de los pioneros del rock ácido de los 70’s.  

Por la vía directa, ‘It ain’t free’ cruje y se precipita con su espíritu punk, como hace 3 décadas lo hacía Nick y Brian. Una canción sencilla y corrosiva a partes iguales, pero que seguramente conectará con los fans más fieles de Oliveri, ya que aquí su presencia es mayor. En la pista no falta los momentos de psicodelia cegadora, en un cambio de registro que no hace que el corte pierda su esencia indómita ni su espíritu rebelde. En poco dos minutos y medio de intensidad, STÖNER, resuelven la canción.

Alargándose a lo largo de diez minutos, ‘Boogie to Baja’ vuelve a ofrecernos una visión diferente de la banda. Fuzz intoxicante impregnado en sustancias psicotrópicas y una línea de bajo que parece que se va a quebrar nos ponen en el camino de esta nueva travesía de los californianos. Siempre impulsada por un ritmo efectiva, la pista avanza hacia un espacio en el que la psicodelia parece tomar el mando de las operaciones. Brillantes solos de guitarra contrastan con la línea que Nick aporta a su instrumento. El yin y el yan con Brant como escudero inquebrantable en esta especia de jam. Mientras Brian se recrea en sus largos desarrollos de guitarra el corte va bajando la intensidad para sumirnos en un aturdidor trance lisérgico. Tras la travesía por el desierto de su primera mitad, los golpes de hard-rock y de blues llegan de la mano de un Brian esplendoroso a las seis cuerdas. La ausencia de voces hace que la canción cabalgue por un espacio nítidamente psicodélico con un resultado, cuando menos, sorprendente.

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