Reseña: VICE VERSA.- «Naoborot»

a0159935056_10Coincidiendo con el equinocio de invierno, el trío ruso VICE VERSA acaba de publicar «HAOBOPOT». Una banda que me sorprendió  con sus anteriores trabajos y que ahora, vuelve a sorprenderme con un gran disco en el que vuelven a dejar patente su sello personal añadiendo algún nuevo elemento para engrandecer su sonido. Presididos por la cautivadora y particular voz de  Igor Titov, esa atractiva mezcla de psicodelia garagera que en algunos temas se emborracha en guateques beat o que cabalga en corceles de rock sureño cuyos cabellos se mecen por vientos de momentos pop. La banda no falta a su cita con aquellos ecos del proto-punk con tonos indie, ni a las  armonías blues. Puede resultar paradójico que esas vibraciones provengan de Moscú, pero esto es algo que no debe de sorprendernos ya que desde tierras rusas cada día nos llegan más  y más bandas que nacen de su prolífica escena underground. VICE VERSA, sin duda está en el pelotón de cabeza de todas ellas.

Por la senda de la psicodelia susurrante y espiritual, una pulsante línea de bajo abre «On the waves». Con sensuales voces y un transfondo desértico en un corte de neo-psicodelia en el que el sosiego de la guitarra de  Nikolay Podpryatov nos mece con sus apacibles solos. En una línea parecida «Paranoia» ésta vez bajo ritmos kraut, exóticas resonancias lisérgicas giran y giran con sus múltiples matices bajo la mirada de la cálida y seductora voz de Igor. Con una vocación del underground alternativo de finales de los ochenta juegan con las guitarras en distintos estratos incorporando algún viento jazz e incluso funk. Uno de los cortes más versátiles del todo el trabajo.

La faceta más pop la encontramos en temas como «Feel the beat» en el que coros con «flasetes» nos trasladan a la california surfera en su faceta mas indie. «Round the corner» es otro tema en los que el pop se fusiona con la psicodelia en un mestizaje atractivo. Con toda la naturalidad y frescura ciertos acordes funkies más haciendo cambiar el sentido de un tema con giros bien construidos que te situan en distintos escenarios sin que notemos el cambio, lo cual dice mucho de la creatividad compositiva del trío ruso.

Su cita con el garege-punk psicodélico aparece en «Tonight». A un ritmo frenético una batería diabólica y rústica arrastra a unas guitarras que van tornándose en sus piruetas entre una especie de garage desértico con unos coros poppies. Afilados solos de esas guitarras nos llevan hasta remansos de psicodelia con aroma blues en otro versátil tema. 

No sólo de neo-psicodelia viven VICE VERSA, el blues que ya intuíamos en el tema anterior es otro de los elementos que siempre aparece en alguno de sus temas, bien de forma calmada, como en «Midnight blues»; un tema que con su nombre ya nos indica por donde van los tiros. Blues pantanoso y humeante con una voz que me recuerda a los comienzos del mismísimo Dylan, en el que cuentan con la colaboración a los teclados de Sam Morgunoff. Una banda rusa ejecutando un estilo que nació en los campos de algodón de Norteamérica,  y en donde se quedan para componer «River». Aquí cambian las matriuscas por sonidos sureños de finales de los ochenta.  Los herederos de Allman Bross en aquella década se ven reflejado en otro tema con el blues como bandera. Poco a poco el tema va transformandose en una especie de versión de The Long Ryders en plan ácido para convertirse en corte de hard-rock sureño mientras la voz de Igor sigue mostrando su herencia del Detroit más subterráneo de finales de los sesenta. 

En la parte final, «Elevator» e «If the rain», usando su lengua materna, y en tonos calmados, ofrecen una composición en la que los acordes de guitarra custodian pasajes recitados en ruso. En el primero de ellos, caminando por el blues y el soft-rock  en «If it rain», en el que encontramos ecos sesenteros bajo hirientes solos de guitarra nuevamente caracterizados por humeantes blues pantanosos en una actualización a melodías contemporáneas de los mismos.

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Reseña THE PICTUREBOOKS.- «The hands of time»

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El duo aleman formado por nuestros queridos Fynn Claus Grabke (voces y guitarra) y Philipp Mirtschink (batería) acaban de publicar su quinto trabajo (tercero como dúo) «THE HANDS OF TIME», disponible vía Century Media Records.

Ya sabemos de la pasión por las motos de los alemanes, como también conocemos su amor a los desiertos norteamericanos, y esas inquietudes quedan reflejadas en «THE HANDS OF TIME» con brillantez. Estamos ante un disco más elaborado pero en el que las guitarras que vemos en sus directos tienen menos protagonismo en detrimento de las melodías. Las cuidadas  voces de Fynn, junto a su sencilla puesta en escena, son suficientes para ofrecernos un trabajo de gran calidad. Seguramente estamos ante su mejor álbum, no en vano han utilizado el estudio como un instrumento más. Sus largas giras por los Estados Unidos han hecho que se sientan partícipes de la música tradicional americana. Una música que a pesar de ser más melódica y blues, sigue siendo visceral, pero que se aleja de una parte de la trillada escena stoner, convirtiéndolos en una banda única que crea sus temas desde la sencillez. Una música que puede sonar en cualquier club solitario en medio de un desierto por el que transitan en largas rectas con sus motos. Rock, biker-rock y blues forman parte de THE PICTUREBOOKS, siempre con su acento sureño y pantanoso.  Sentimientos que logran transmitir con sus temas en unos rituales en los que están presentes los nativos americanos. Una de las sorpresas que me ha deparado el álbum, ha sido la colaboración con Chrissie Hynde, la cantante de THE PRETENDERS en el tema «You can’t let go», un corte en el que el blues sureño y los coros rituales se llenan de sutileza con el dueto de voces en la que los sentimientos salen a flor de piel bajo estribillos de corte soul-blues, con alguna guitarra slide acompañado de armónica manteniendo los registros desgarrados.

El álbum se abre con un tema cantado a capella; «Horse of fire» nos da pista del camino que han escogido en su nuevo disco. Puro sentimiento en el que el blues y sobre todo los cantos rituales llenos de espiritualidad están presentes. 

Esos mismos cánticos de los nativos americanos aparecen en «Howling wolf«. Las mazas de Philipp marca el ritmo de un auténtico ritual chamánico. Reflejando con alegría las bastas praderas que servían de hogar a los mismos. El trabajo de las melodías vocales no impide que aparezca el sonido de la guitarra que les ha caracterizado desde sus comienzos. Si algo tiene de particular este nuevo trabajo es el uso del mayor de los instrumentos existentes. ¿Hay algún instrumento que pueda darte más registros que la voz humana?. Fynn tiene la respuesta.

Puede resultar curioso que con una apuesta tan minimalista puedas obtener un resultado tan brillante, y THE PICTUREBOOKS, lo llevan ya un tiempo haciendo. 

El siguiente corte, «Like my world explodes» vuelve a hacer destacar la armonía sobre los tambores, con nuevos cantos desgarrados con coros femeninos son sutiles rasgueos de guitarra sobre melódicos pasajes corales.

Los ecos cajun de «The hands of time»,  nos trasladan a solitarios poblados en los que los cactus nos miran con indiferencia. Slide guitar sobre luminosos coros, con sus habituales ritmos. El lejano oeste descrito a través de una música que podría ser la banda sonora de algún western, bien con la luminosidad o bien desde el sentimiento más romántico como sucede en «Rain», un tema surgido de un sueño del propio Fynn. La espontaneidad y la sencillez en una mirada desde la colina hacia el vasto horizonte, usando tonos acústicos.

Podría decirse que en este trabajo bajan la intensidad a la visceralidad que les ha caracterizado, pero nada más lejos de la realidad. Solamente hay que escuchar «Electric nights», para darnos cuenta que el biker-rock está presente. Consistentes guitarras y ritmos que se van tornando mas lisérgicos siguen describiendo los caminos de las largas rectas por las que cabalgan sus monturas con olor a gasolina y rugientes tubos de escape.

En una línea parecida, «Lizard» transita a toda velocidad por la autopista a ritmo de salvaje rock & roll. Los Ángeles del Infierno gozarán con este tema que recupera su espíritu.

Uno de los elementos que mas incidencia tiene en «THE HANDS OF TIME» es el blues. Esos blues rurales llenos de sentimientos, una vez aderezados con acordes de piano como «The day the thunder arrives», en un corte que se modula elevándose para descender plácidamente, o «You can’t let go», en el que Chrissie Hynde hace duetos con Fynn sobre estribillos de tinte más soul, sin abandonar el blues, en una relajante balada que transmite los vientos sureños.

«Tell me lies», seguramente es el tema más reconocible. uno de esos temas que tras unos segundo de escucha identificarás como un tema suyo. Una brillante guitarra ácida y las mazas aporreando la piel sobre los tambores.

El trabajo se cierra con «The rising fall«, retomando la senda del blues sureño. Acaramelado y susurrante, la cadencia vocal y los coros se colorean con finos acordes de guitarra.

Un disco que frescura a una parte de la escena que en algunos caso parece estar algo anquilosada, y del que podemos conseguir buenas escuchas mientras en poco mas de un mes tengamos la oportunidad de ver como se traduce al directo que nos ofrecerán en las citas que tienen por estos lares en el marco de una gira que comenzará en España tras su regreso de su gira americana.  

RED APPLE.- «Thus spoke Zarathustra»

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El trío madrileño RED APPLE nos ofrece en ésta, su quinta entrega el que probablemente sea su trabajo más elaborado. Partiendo de la tesis doctoral de su cantante y guitarrista Dario, la banda crea una opera-rock sobre el famoso trabajo de Nietzche «Así habló Zarathustra». Emulando al compositor alemán Richard Strauss, que ya en  1896 compuso un poema sinfónico sobre los relatos del filósofo alemán. Pero no nos engañemos, si bien las composiciones que alberga este disco, sirvieron de acompañamiento al texto de Dario en su tésis, no estamos ante un disco experimental. Su contenido es puro rock and roll atemporal, sin matices. Rock, blues, soul, country-rock alguna dosis psicodélica se fusionan en un «todo» de fácil digestión, dinámico y entretenido.

Trece temas que se abren con un «Prologo» un tanto particular. Ocho minutos y medio  en los que los acordes de guitarra se inclinan por el country-rock acompañados por la voz de vaquero de Dario, para a continuación a golpe de la batería de Javier ir llevando a sonidos de hard rock sureño. Variado en cuanto a matices, Isabel introduce su voz con registro soul-rock. Country, hard, rock sureño y ecos pantanosos completan un tema pleno de frescura. La versatilidad hace que escuchemos algún eco sesentero en sus surcos  mientras la guitarra  se inclina hacia territorios blues. Un acelerón en la parte final con duetos entre Dario e Isa sirven de preludio a un regreso a ese blues rural aderezado con una gotitas de psicodelia. 

Un comienzo prometedor que despeja la dudas de aquel que esperara sonidos experimentales e idas de olla. Música sencilla, pero efectiva y a su elaborada.

A ritmo de hard setentero con rasgueos de guitarra y un bajo pulsante así como efectos envolventes, «Zarathustra leaves the city» se convierte en un corte de rock clásico en sus escasos dos minutos de duración.

Vestido con el traje de «americana», «Tree on the mountain», la guitarra a ritmo vivaz con ondulaciones y cambios de registros en los que una afilada guitarra para y sigue, sobre enérgicos y pegadizos ritmos retro.

Marcando el ritmo con un pulsante bajo se inicia un rock and roll con giros en su andadura. «Despisers of the body» incluye requiebros blues, voces garajeras con un tono dicharachero y divertido que acaba en momentos boogie-rock.

Siguiendo esa linea, nos encontramos otro corte con un punto teatral como es «The new idol». Aquí los coros señalan el camino del boogie en otro corte jovial y bailon que hace que nuestras extremidades no puedan permanecer en reposo. un tema apto para el baile y el jolgorio.

Más sosegado en tonos country-rock, la grave voz nos introduce en «Good and evil». Lento y cálido, el tema va cabalgando al paso. RED APPLE se ponen las botas camperas y el sombrero vaquero, acompañándose de sutiles solos de guitarra bajo ritmos a medios tiempos.

Algo mas inmersos en sonidos de psicodelia sesentera, «On poets», con una guitarra que rezuma blues y rock and roll así como alguna reminiscencia beat. Sobre el ritmo del bajo, la guitarra se desboca en un alocado solo de alto octanaje, aullando incisivamente. 

Retomando un poco la calma, «I smell in the wind», a través de suaves acordes que nunca pierden el ritmo, junto con la dupla vocal de Isa y Dario, va susurrándonos bajo ecos blues en la lejanía. La voz de Isabel va siguiendo el camino que señala la voz de Dario, un ejercicio muy logrado que dota al tema de un sello particular.Los ecos de blues sureño siguen sobrevolando el ambiente.

De nuevo la cadencia del bajo partiendo de registros blues, va señalando el camino a seguir en «The tomb sing». Un blues que se va transformando en sus formas sin salirse de la senda marcada pero ensanchando los límites. Poco a poco encontramos una aceleración del ritmo, que llega a ser frenético e incisivo, sobre entornos de swamp-rock humeantes. 

La parte final de éste maravilloso relato de «THUS SPOKE ZARATHUSTRA» viene marcado con tonos rurales en los que los coros en tonos soul-blues vaticinan que el desenlace esta cercano a producirse. «Gift giving virtue», recupera la esencia blues-rock ácido con aromas de Costa Oeste.

«Vision and the riddle» se sumerge completamente en el puro blues-rock con tonos que nos recuerdan a Alvin Lee o a Mylon Lefevre, el sonido pantanoso domina un corte de apariencia sencilla, pero que en sus entrañas esconde un trabajo bien perfilado.

Los aromas country son retomados en  “Old and news lyrics”, otro tema rural bajo acordes acústicos en los que no participa la batería.

«The fourth book (epilogue)« cierra esta ópera-rock con doce minutos en los que la banda compone y crea el tema más complejo de todo el disco. A golpe de bajo y batería inician un tema en el que la guitarra nos va absorbiendo con sus acordes y su ritmo. Dinamismo en desarrollos incisivos y voces desgarradas llenas de sentimiento para decaer en espacios de psicodelia susurrante. Dando un giro a la trama, ahora los pasajes tranquilos se van produciendo con un discurso distinto en el que el blues revolotea sobre las notas. Bucolismo con reminiscencias West-Coast aparece en la voz dulce voz de Isabel precedente a un ácido solo de guitarra en una montaña rusa con incrementos y descensos sonoros en los que la banda muestra todo su buen hacer y versatilidad.

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ALL THEM WITCHES.- «ATW»

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Ya está aquí el esperado disco de una de las bandas más queridas de la escena pesada y psicodélica, y a su vez una de las más heterodoxas. Los prometedores adelantos que nos han ido ofreciendo en su bandcamp. no eran artificio.

Cuando alguien escucha decenas de discos nuevos semanalmente, como yo, y se encuentra con algo como ATW, es el momento de decir, stop!. Esto hay que saborearlo y degustarlo con la calma que merece. Cautivador!!!

Abriendo a golpe de bajo y órgano sobre una viril batería, éste ATW, «Fishbelly 86 Onions» nos da una pista de por donde ha ido en esta ocasión la apuesta del cuarteto. Con un comienzo más experimental y lisérgico de lo que cabría esperar, en el que la repetición del ritmo hasta puntos histriónicos, se contrasta con la solidez del corte.

En un cierto regreso a los orígenes, los primeros pasajes y voces de «Workhorse» nos traslada a Los Ángeles a finales de los sesenta. Cuando un jovenzuelo rebelde revolucionaba el mundo con sus afrentas. En tonos de blues, la voz  cercana a Jim Morrison. Un reconocible corte a lo ALL THEM WITCHES pero empapado de ácido.  Los tonos sureños de su Nashville natal se sienten en su surcos. Sugerente pero enigmático a su vez. Con una guitarra que suena a slide, sin llegar a serlo, la intensidad va poco a poco en aumento. Sin olvidarse de las buenas melodías el corte zigzaguea por cálidas atmósferas en las que aparece poca luz. Por momentos con un groovy heredero de J.J. Cale.

Solo dos temas y el disco me ha enamorado. All Them Witches siempre me pareció una banda muy particular en su sonido. Es fácil que haya bandas que puedan parecerse más entre sí, pero si escuchas un tema de ATW, no vas a tener ninguna duda.

Dicho ésto, «1st vs. 2nd.» me puede quitar la razón en alguno de sus pasajes. Psicodelia pesada, ondulante. Batería implacable y riffs que crecen desde sonidos desérticos, repitiéndose y clavándose en nuestras almas.  Tenso, psicotrópico, hipnótico. una nueva faceta en la experimentación de esta maravillosa banda en un tema en el que se dejan llevar….

El sonido del disco es impecable, aunque registra la fuerza de lo vivo, de lo crudo. Sugerentes y reconfortantes, calmados, pero intensos. Susurros vocales sobre una instrumentación que poco a poco va elevándose, para descender y reposar sobre la hierba más esponjosa que puedas encontrarte. 

Humeante y experimental, «Diamond», parece una gema, que la banda pule a base de psicodelia relajante e intrigante a su vez. Redondeando sus formas, la guitarrra, lima las aristas, mientras la batería reblandecen con su firme golpear ese diamante.  no es una pieza de alta joyería, sino, un adorno sin tanto glamour, pero impactante.   Un corte evolutivo en un trabajo que ondula constantemente. Una mutación en la forma de las canciones que parece improvisada, pero que, a buen seguro no es causal.  

Si el álbum es una conjunto es de esos discos que terminas de escuchar y vuelves a darle al play. Cada audición mas matices nuevos van apareciendo en algo, que si la primera vez te encantó, las siguientes ya te seduce por completo. ALL THEM WITCHES siempre tuvieron un gran poder de seducción, pero en esta ocasión, y desde mi  humilde opinión, se han superado. 

Con ningún tema mediocre, el caso de  «Harvest feast» es ya algo excepcional. Casi once minutos de blues psicodélico donde la banda deja claro quienes son, y el porqué de su éxito. Un tema profundo que rezuma blues y acidez. Desde la calma, el tema transmite ternura y sentimiento por los cuatro costados. En mi opinión el mejor tema del disco, y donde posiblemente, sean más reconocibles. Si el blues es sentimiento puro, ejecutado de esta forma, alcanza cotas sublimes. La pesadez desaparece para dejar paso al confort y a la sensibilidad.  Estéticos y atractivos pasajes de guitarra se fusionan con fragancias lisérgicas que se apoderan del oyente.

Es difícil recuperarse de unas sensaciones así, pero a continuación, aparece otro corte más experimental que nos rescata de nuestra levitación, para elevarnos a otra nueva dimensión. Con registros vocales cercanos a Dylan, poco a poco va tensándose y girando hacia oscuros caminos insondables. 

El álbum cierra con un tono floydiano al que los de Nashville ponen su propio toque shoegaze. En «Rob’s dream», contrarestan la calma que preside la mayor parte del corte, con unos pesados riffs que nos recuerdan de quién estaban hablando. Aparece esa vocación stoner que la banda lleva en sus genes, sucediéndose los largos riffs de guitarra para poner el broche de oro a lo que puede ser el mejor disco de la carrera de ALL THEM WITCHES. Un disco que en palabras de la propia banda, es como las personas, que cambian, y su música lo hace como ellos, sacando en cada momento su estado de ánimo o de motivación para componer música que sana el alma   

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GROOVER VON KRÜGER.- «The Scientist and The Monkey»

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El cuarteto de Melbourne GROOVER VON KRÜGER  nos trae «THE SCIENTIST AND THE MONKEY» siete años después de su primer registro. Seguramente será demasiado tiempo, pero lo cierto es que ofrecen una versatil combinación de estilos que van desde el hard rock hasta el funky, con una clara influencia de Frank Zappa en su sonido. Ellos mismos define su sonido como si Frank Zappa y Mr Bungle se encuentran con Turbonegro y Brant Bjork. No sé si será pretencioso, pero lo cierto es que estamos ante un variado y animado registro.

Los contundentes riffs de «Dynamite», con clara influencia del hard rock de los setenta, se ven salpicados con voces que bien podrían recordarnos a Zappa. Una estructura oscilante y potente, con altas dosis de energía, en la que no faltan unos eficaces solos de guitarra a un rítmo vertiginoso.

Siguiendo esa estela «Pussy and pancakes» aparece como un corte más espeso, rescatando sonidos blues-rock y algún eco de Brant Bjork más pantanoso y humeante. Un groovy retro con una acidez evidente en la que el humo enturbia el ambiente.

A continuación «The Scientist and The Monkey» nos muestra el lado más zapesco de la banda. Extraños ritmos bailables, con una linea de bajo y ciertos aires negroides, dan cabida a guitarras distorsionadas ejecutadas con virtusismo. 

Con voces en italiano, «Magic beans» colorea de sonidos vintage sesenteros a base de cajas de ritmos y sintetizadores. El bajo se muestra sólido y dominante con unos lisérgicos solos de  guitarra que se inmiscullen en la composición como venidos de otro espacio.

Con notas cercanas las pop-rock y al jazz que sale del piano, «Already gone»  es una conjunción de elementos musicales que abarcan distintos estilos. Las guitarra hirientes no faltan a su cita en este combo.  

Deficil definir cual es la verdadera apuesta de los australianos, pero lo cierto es que  el resultado de «THE SCIENTIST AND THE MONKEY» es mas que apetecible. Como una isla en una trillada escena retro,  GROOVER VON KRÜGER emergen con luz propia mostrándose como un nuevo brote que surge del prolifico arbol de la escena australiana, que continua dándonos muy buenos frutos.

 

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