ALL THEM WITCHES.- «ATW»

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Ya está aquí el esperado disco de una de las bandas más queridas de la escena pesada y psicodélica, y a su vez una de las más heterodoxas. Los prometedores adelantos que nos han ido ofreciendo en su bandcamp. no eran artificio.

Cuando alguien escucha decenas de discos nuevos semanalmente, como yo, y se encuentra con algo como ATW, es el momento de decir, stop!. Esto hay que saborearlo y degustarlo con la calma que merece. Cautivador!!!

Abriendo a golpe de bajo y órgano sobre una viril batería, éste ATW, «Fishbelly 86 Onions» nos da una pista de por donde ha ido en esta ocasión la apuesta del cuarteto. Con un comienzo más experimental y lisérgico de lo que cabría esperar, en el que la repetición del ritmo hasta puntos histriónicos, se contrasta con la solidez del corte.

En un cierto regreso a los orígenes, los primeros pasajes y voces de «Workhorse» nos traslada a Los Ángeles a finales de los sesenta. Cuando un jovenzuelo rebelde revolucionaba el mundo con sus afrentas. En tonos de blues, la voz  cercana a Jim Morrison. Un reconocible corte a lo ALL THEM WITCHES pero empapado de ácido.  Los tonos sureños de su Nashville natal se sienten en su surcos. Sugerente pero enigmático a su vez. Con una guitarra que suena a slide, sin llegar a serlo, la intensidad va poco a poco en aumento. Sin olvidarse de las buenas melodías el corte zigzaguea por cálidas atmósferas en las que aparece poca luz. Por momentos con un groovy heredero de J.J. Cale.

Solo dos temas y el disco me ha enamorado. All Them Witches siempre me pareció una banda muy particular en su sonido. Es fácil que haya bandas que puedan parecerse más entre sí, pero si escuchas un tema de ATW, no vas a tener ninguna duda.

Dicho ésto, «1st vs. 2nd.» me puede quitar la razón en alguno de sus pasajes. Psicodelia pesada, ondulante. Batería implacable y riffs que crecen desde sonidos desérticos, repitiéndose y clavándose en nuestras almas.  Tenso, psicotrópico, hipnótico. una nueva faceta en la experimentación de esta maravillosa banda en un tema en el que se dejan llevar….

El sonido del disco es impecable, aunque registra la fuerza de lo vivo, de lo crudo. Sugerentes y reconfortantes, calmados, pero intensos. Susurros vocales sobre una instrumentación que poco a poco va elevándose, para descender y reposar sobre la hierba más esponjosa que puedas encontrarte. 

Humeante y experimental, «Diamond», parece una gema, que la banda pule a base de psicodelia relajante e intrigante a su vez. Redondeando sus formas, la guitarrra, lima las aristas, mientras la batería reblandecen con su firme golpear ese diamante.  no es una pieza de alta joyería, sino, un adorno sin tanto glamour, pero impactante.   Un corte evolutivo en un trabajo que ondula constantemente. Una mutación en la forma de las canciones que parece improvisada, pero que, a buen seguro no es causal.  

Si el álbum es una conjunto es de esos discos que terminas de escuchar y vuelves a darle al play. Cada audición mas matices nuevos van apareciendo en algo, que si la primera vez te encantó, las siguientes ya te seduce por completo. ALL THEM WITCHES siempre tuvieron un gran poder de seducción, pero en esta ocasión, y desde mi  humilde opinión, se han superado. 

Con ningún tema mediocre, el caso de  «Harvest feast» es ya algo excepcional. Casi once minutos de blues psicodélico donde la banda deja claro quienes son, y el porqué de su éxito. Un tema profundo que rezuma blues y acidez. Desde la calma, el tema transmite ternura y sentimiento por los cuatro costados. En mi opinión el mejor tema del disco, y donde posiblemente, sean más reconocibles. Si el blues es sentimiento puro, ejecutado de esta forma, alcanza cotas sublimes. La pesadez desaparece para dejar paso al confort y a la sensibilidad.  Estéticos y atractivos pasajes de guitarra se fusionan con fragancias lisérgicas que se apoderan del oyente.

Es difícil recuperarse de unas sensaciones así, pero a continuación, aparece otro corte más experimental que nos rescata de nuestra levitación, para elevarnos a otra nueva dimensión. Con registros vocales cercanos a Dylan, poco a poco va tensándose y girando hacia oscuros caminos insondables. 

El álbum cierra con un tono floydiano al que los de Nashville ponen su propio toque shoegaze. En «Rob’s dream», contrarestan la calma que preside la mayor parte del corte, con unos pesados riffs que nos recuerdan de quién estaban hablando. Aparece esa vocación stoner que la banda lleva en sus genes, sucediéndose los largos riffs de guitarra para poner el broche de oro a lo que puede ser el mejor disco de la carrera de ALL THEM WITCHES. Un disco que en palabras de la propia banda, es como las personas, que cambian, y su música lo hace como ellos, sacando en cada momento su estado de ánimo o de motivación para componer música que sana el alma   

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GROOVER VON KRÜGER.- «The Scientist and The Monkey»

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El cuarteto de Melbourne GROOVER VON KRÜGER  nos trae «THE SCIENTIST AND THE MONKEY» siete años después de su primer registro. Seguramente será demasiado tiempo, pero lo cierto es que ofrecen una versatil combinación de estilos que van desde el hard rock hasta el funky, con una clara influencia de Frank Zappa en su sonido. Ellos mismos define su sonido como si Frank Zappa y Mr Bungle se encuentran con Turbonegro y Brant Bjork. No sé si será pretencioso, pero lo cierto es que estamos ante un variado y animado registro.

Los contundentes riffs de «Dynamite», con clara influencia del hard rock de los setenta, se ven salpicados con voces que bien podrían recordarnos a Zappa. Una estructura oscilante y potente, con altas dosis de energía, en la que no faltan unos eficaces solos de guitarra a un rítmo vertiginoso.

Siguiendo esa estela «Pussy and pancakes» aparece como un corte más espeso, rescatando sonidos blues-rock y algún eco de Brant Bjork más pantanoso y humeante. Un groovy retro con una acidez evidente en la que el humo enturbia el ambiente.

A continuación «The Scientist and The Monkey» nos muestra el lado más zapesco de la banda. Extraños ritmos bailables, con una linea de bajo y ciertos aires negroides, dan cabida a guitarras distorsionadas ejecutadas con virtusismo. 

Con voces en italiano, «Magic beans» colorea de sonidos vintage sesenteros a base de cajas de ritmos y sintetizadores. El bajo se muestra sólido y dominante con unos lisérgicos solos de  guitarra que se inmiscullen en la composición como venidos de otro espacio.

Con notas cercanas las pop-rock y al jazz que sale del piano, «Already gone»  es una conjunción de elementos musicales que abarcan distintos estilos. Las guitarra hirientes no faltan a su cita en este combo.  

Deficil definir cual es la verdadera apuesta de los australianos, pero lo cierto es que  el resultado de «THE SCIENTIST AND THE MONKEY» es mas que apetecible. Como una isla en una trillada escena retro,  GROOVER VON KRÜGER emergen con luz propia mostrándose como un nuevo brote que surge del prolifico arbol de la escena australiana, que continua dándonos muy buenos frutos.

 

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THE DALTON CORRECTION.- «Beware of Yarara»

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El cuarteto argentino THE DALTON CORRECTION nos presentan su debut «BEWARE OF YARARA». Publicado por Possible Records, en formato vinilo.

Con la siguiente carta de presentación:

Fue necesario atravesar el océano, seguir todos los caminos que conectan Berlin con Argentina para obtener la fórmula exacta de este “Power-Quartet” SudAmericano. En Buenos Aires, más precisamente en el mítico barrio de Flores, fue donde la banda encontró su identidad propia. Las tempranas raíces del Rock Argentino combinadas con altas dosis del más puro ADN Progresivo/Sonico/Psicodélico, además de toques cinematográficos, garaje crudo y hasta country.

El grupo reúne a uno de los bateristas más salvajes del condado de Monte Grande, al “hombre sabio” comandando la nave en las seis cuerdas, a un bajista tan sólido como su propia historia y a un respetado guitarrista experimental, todos ellos trabajando juntos para canalizar el talento del reverenciado Rev Dalton. 

Abriendo con un corte en el que quedan patentes las raices del rock argentino con tonos hard rock con regusto blues. «Traición», un tema vigoroso con el que nos vienen a la cabeza bandas como Pappo Blues

Nada que ver con «Vertiginosa», un corte experimental en el que se crean atmósfericas piscodélicas prescindiendo de registros vocales.

La banda se atreve con versiones de clásicos, como «El parque» de Spinetta, y que estaba incluido en el primer disco de «Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll». Un blues ejecutado con garra y que mantiene el regusto del momento en el que fue creado.

«BEWARE OF YARARA» va torneandose en sus formas. Mucho mas suave, «Venganza». con una tranquila introducción va evolucionando con buenas guitarras, arropadas por un órgano sutil conformando gratificantes momentos. 

Una de los temas más impactantes lo encontramos en «Yarara». Describiendo entornos lisérgicos con sonidos gratificantes llenos de magnetismo. Una repetición de ritmos que se estructuran con pinceladas de guitarra difusa, que por momentos desembocan en una hipnótica paranoia.

Las dulces armonías de «Tregua» parecen seguir la senda de temas como «Venganza».  Ahora, con una letra en español, dulces melodías se acercan al jazz, susurrantes, con la voz recitando, mas que cantando, y unos ténues coros en la lejanía, el tema no pierde el ritmo.

Otro clásico argentino que nos gratifica encontrar en este album es «Quiero ser una luciérnaga». Un original de Kubero Díaz para LA COFRADÍA DE LA FLOR SOLAR, una de las formaciones más influyente de la psicodelia argentina de todos los tiempos. Poco que decir al respecto, de un maravisolloso tema del que consiguen una brillante interpretación capturando la magia con la que se creó.

Ecos country y rock and roll  van evolucionando a oscuros pasajes de psicodelia, que desembocan en un torrente de guitarra ácida y completamente desbocada es el contenido de «Jaqueline»., uno de los mejores momentos del disco. 

El trabajo se cierra en formato acústico con un breve tema con espíritu sureño, «Armería».

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TESOROS DEL SIGLO XX: SMASH.- «Glorieta de los lotos»

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Corría el año 1970, y se empezaba a cocer en tierras andaluzas el germen de lo que luego explotaría con el sello de «rock andaluz». Bandas como los sevillanos Gong o Nuevos Tiempos, con miembros de formaciones que cosecharían el éxito dentro de esa etiqueta como Triana, Alameda o Guadalquivir y los propios SMASH formaron parte de la primera oleada de pioneros dentro de la escena rock española. Si en Cataluña existía otro incipiente movimiento, probablemente Andalucía sea el territorio nacional más proclive a estos nuevos sonidos que llegaban del Reino Unido o de Estados Unidos y que no eran habituales en la España de la dictadura. Con el apoyo de un personaje importantísimo como era el manager y productor Gonzalo García Pelayo, SMASH iniciaban su andadura con un talento en sus filas como Gualberto (guitarra clavicornio, sitar..). Cuentan las crónicas que Gualberto había asistido al festival de WOODSTOCK y había llegado con ese espíritu en sus venas, y de alguna manera trataba de trasladarlo a su banda. Junto a él, un hippie danés llamado Henrik Michael que tenía el espíritu de Hendrix en su venas. Julio Matito (bajo y voces) y Antonio Rodríguez (batería y percusiones).

Junto a estos tres melenudos habituales de los humos que llegaban de Ketama, inician la aventura SMASH. El nombre del disco corresponde a un estanque situado en el Parque de Maria Luisa, en Sevilla. Imaginamos que era un lugar ideal para degustar sustancias llegadas de aquellas montañas del otro lado del estrecho. La banda se convirtió en todo un icono de la escena underground andaluza y por ende, española

¿Que contiene los surcos de GLORIETA DE LOS LOTOS? Pues algo tan sencillo como sonidos Costa Oeste y blues con un cierto espíritu oriental. Algo de psicodelia florida, sentimiento bluesero y pinceladas de música progresiva. La banda llegó a actuar con formaciones como los británicos FAMILY o los holandeses FOCUS.

Así encontramos efluvios de psicodelia florida y tranquila en cortes como «Forever walking», «Love millonaire», «Free as the green little men» o «Ainsha» en la que los sonidos orientales si incrustan en sus acordes.

El tema «Glorieta de los Lotos», con aires más folk en línea Crosby Stills & Nash en el que la armónica toma cierto protagonismo.

«Nazarin again» representa la faceta más folk de los sevillanos, en modo cantautor al puro estilo loner-folk de la ruta 66, con registros vocales similares al mismísimo Dylan.

Ecos de blues más eléctrico en  «Light Blood, Dark Bleeding»,  «It’s only nothing», en la que se conjugan también sonidos lisérgicos.

Sonidos crudos de guitarra hendrixiana en «Sitting on the truth» en el que las voces desgarradas llenas de sentimiento blues destacan de una manera particular.

El cierre de GLORIETA DE LOS LOTOS le corresponde a un loco tema con el nombre de «Rock and Roll» en el que podemos escuchar desvarios y discusiones en la grabación del mismo entre los miembros de la banda. La guitarra de Herik se muestra más aguda que nunca. 

La banda publicaría en 1971 un segundo trabajo llamado «WE CAME TO SMASH THIS TIME» Y EN 1978 un split junto a AGUJETAS con el nombre de «VANGUARDIA Y PUREZA DEL FLAMENCO». En esta formación estaba Manuel Molina (LOLE Y MANUEL) en el que se encontraba incluido el famoso tema «El garrotín» con el que alcanzaron lo más alto de las listas de la época.

 

 

BUBBLE BONES.- «The howl»

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Diez temas componen el nuevo disco de los madrileños BUBBLE BONES. Una fusión bien concebida de ritmos garage, hard setentero, psicodelia y blues, presentada con una magnífica portada de Ana Cerezo.

El disco fue grabado por en los estudios Astrayo Astrain por Simón Gumbo (guitarra y voz), Cuélebre (batería) y Shakin David (bajo y voz) Éste último reemplazado  por Pablo Pantera tras su partida a ZUMA BIRDS.

“Country woman” desata las hostilidades con riffs setenteros llenos de ritmo. Ecos de finales de los 60’s se intuyen en las voces. Un bucle a ritmo de rock and roll del que es difícil salir.

Más ácido que el tema anterior, “Electric touch” nos traslada al estado de Michigan de finales de los sesenta donde los sonidos garaje proto-punk hacen estragos.

“HOWL” rezuma rock and roll por los cuatro costados. “Monkey finger” comienza con un cadente ritmo de bajo que nos deja expectantes de por donde va a tirar, pero según avanza el tema, nos damos cuenta que los genes de BUBBLE BONES están impregnados de él.

El tema que da nombre al disco, “The Howl”, hace un giro hacía el blues más psicodélico. Atmósfera de humo de garito con pocas luz y olor a alcohol se respira en sus surcos. El alma negroide de la banda hace acto de presencia en un logrado tema.

El lado más divertido de BUBBLE BONES se muestra en “Intergalactic Diplomatic”. Un tema lleno de guitarra fuzz con ecos garageros que entra en una hélice de guitarra distorsionada con voz vacilona.

“Zen warrior & electric whisplash” así como “Flying saucer” son un ejemplo de la versatilidad de los madrileños. Una inclinación hacia terrenos más oscuros en los que la psicodelia toma protagonismo, creando un clima diferente a los temas precedentes, que roza lo espacial en algunos pasajes.

“Angry woman”, nos ofrece un paseo por pantanosos territorios sureños a base de ritmos boogie con pinceladas de blues psicotrópico.

Si una de las características de BUBBLE BONES, es su energía rítmica, “Broken star”, es el lado opuesto. Un tema de reconfortante psicodelia, con cálidas voces con un cierto aire indie, soportada por brillantes solos de guitarra.

“THE HOWL” concluye con un regreso al R&R garagero con el tema “Royal with cheese”.

Un impecable disco que podremos disfrutar en directo el próximo viernes 6 en la Sala Barracudas junto a ENTROPIA, DR. SAXASTROBAHN en el marco del X Aniversario de Nooirax Producciones.

 

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