Reseña: KAVEE.- «Metempsychosis»

Refugiado en el nombre de KAVEE, Valerio Willy Goattin, guitarrista de SLAP GURU y GALAVERNA saca sus demonios en un álbum acústico mediante el que recorre misteriosos paisajes alejados de los ritmos pesados y de esos arrebatos de rabia a los que nos tiene acostumbrados en SLAP GURÚ. Un escape acústico hacia la dimensión onírica de la música en el que saca sus tormentos en temas llenos de sentimiento dando un paso más en su multidisciplinar trabajo como músico Vestido con el traje de loner-folk, combina relajados temas que habitan en grises atmósferas enriqueciéndolos con elementos progresivos y un aura psicodélica. También el blues aparece tímidamente en sus composiciones. Sencillez y pausa para componer un álbum que nació de la pandemia y el aislamiento y en el que se desnuda emocionalmente. Sus cuidadas melodías y el sosiego resultan ser un aliado para la construcción de canciones profundas que se instalan en sonidos más propios de la Europa de los 70’s en contraposición con el sonido más americano de la discografía de SLAP GURÚ. El sólo se basta para desdoblarse tocando guitarras acústicas y eléctricas, banjo, batería, percusiones, bajo, armonio, sitar para crear un marvillos0 álbum de acid-folk bajo su cálida y hechizante voz. Seguramente los más eruditos podrán encontrar dispares y prestigiosas influencias en su sonido, pero en esta ocasión prefiero quedarme únicamente con el resultado, sin buscar más allá. La respuesta está en una atenta escucha del álbum para poder apreciar todo su potencial que es mucho.

¿Con qué nos sorprenderá en la próxima ocasión?

“Metamorphosis”, el tema que da nombre al álbum nos muestra la sutileza acústica con calmados acordes bajo una tenue aura psych. En una atmósfera gris en la que la melancolía se describe entre tonos folk que nos acarician con delicadeza. De aspecto sencillo, su interior contiene suficientes elementos compositivos que delatan su riqueza. Una tierna conjunción de guitarra acústica y eléctrica resulta todo un acierto que aporta más brillo a esas texturas evocadoras de un oscuro y frio día otoñal frente al fuego. Podríamos decir que estamos ante un tema folk, pero en él no faltan elementos progresivos.

Sin abandonar el camino recorrido en el corte anterior, “The lost of the sun” sigue esa ruta folk-prog arropando la cálida y sugerente voz de Willy. Un corte introspectivo con elementos sinfónicos en ese marco de tristeza, algo que es un denominador común en todo el álbum. Con el punto de vista puesto en los 70’s los acordes de guitarra y la voz parecen mirar al pasado, un pasado gris y melancólico.

Con un mayor protagonismo de las melodías “Indian summer” manteniendo el tono folk, nos ofrece un sonido más europeo del que nos tiene acostumbrados con SLAP GURÚ. Un espacio propicio para incorporar instrumentos tradicionales que son coloreados con finos y elegantes solos de guitarra eléctrica. Un susurrante tema con un persistente zumbido en un segundo plano, como si todo estuviera dispuesto en distintos estratos sonoros añadiendo una atmósfera algo psicodélica.

“Like Morphine” es un bello tema construido sobre múltiples arpegios sobre aparecen susurrantes melodías que nos acarician con delicadeza desde su intrínseca sencillez. De corta duración, pero lleno de intensidad.

Como si buscara la luz “Interstellar” parece querer sacarnos de las atormentadas canciones anteriores para buscar espacios más luminosos. Con un pequeño giro en el registro vocal, la rabia se vislumbra en contraposición con las acarameladas melodías vocales de los temas precedentes. Como si hiciera un ejercicio de redención, los demonios salen de las entrañas. Siempre con gran acierto, la guitarra despliega con mesura unos atractivos solos que complementan la base acústica con la que nace.

“An october evening” con el registro vocal más quebrado y una repetición de acordes va construyendo un tema más rugoso y aguardentoso. En una explosión de fuerza todo se acelera con un vertiginoso ritmo en una caída a tumba abierta.

Ecos americanos afloran en “Awakening”, un tema construido sobre una base blues en los que Valerio pone mayor énfasis con un registro vocal desgarrador. La brillantez de la guitarra electrificada sobrevuela los ritmos acústicos.

El álbum cierra con “0101”, un breve epitafio de un minuto con el que pone colofón a un trabajo notable a través del cual nos transmite sentimientos y estados de ánimo desde la sencillez.

https://www.facebook.com/Kavee-100870115101095

Premiere & reseña: SUCCOPUSS.- «Zuckerguss» (español/english)

(English below)

Os presentamos en exclusiva «ZUCKERGUSS» el nuevo álbum de los austriacos SUCCOPUSS.

SUCCOPUSS es un trío de blues pesado de Viena (Austria) y sus raíces inconfundibles y su trasfondo musical se basan profundamente en el Blues.
Krystof Hümer & Tobias Paul formaron la banda en 2013 a los que se unió Michael Westerkam se unió a la banda con su inconfundible saxofón y coros conviertiendose en un elemento indispensable en el sonido de las banda. El trío toca una interesante mezcla de jazz, blues y hard rock aderezado con voces empapadas de ron con algún tema cantado en español como es el caso de «Comer», en el que los ritmos latinos se fusionan con el blues canalla de garito de luces tenues.

«Swine» nos ofrece fuertes dosis de boogie rock y rockabilly a ritmo frenético en contraste con «No Pain» un corte en el que el blues nuevamente es leit-motiv de la banda arropado por las vibraciones jazz salidas del saxo de Michael, o la elegante «Jean Luc» y húmedo y seductor tema con tonos canallas evocador de algún club nocturno en medio de la madrugada.

La versatilidad del álbum hace que encontremos temas como «Giftler» en el que los pasajes vintage se adornan con una atractiva y sutil psicodelia con el blues presente como en el resto del álbum.

«0110» se desarrolla bajo un sonido sucio en el que el blues y garage-rock se unen en una causa común adornados de efluvios lisérgicos y las habituales dosis jazz.

Entre atmósferas más psicodélicas «Satana» pone la nota ácida a un trabajo crudo pero fresco sin renunciar al blues más pegajoso y seductor. Aquí la banda nos ofrece su corte más experimental.

«Lucky Luke» cierra el álbum con acordes de piano prescindiendo de los registros vocales y mostrando el amor de la banda por el jazz y el blues bajo ritmos de cabaret.
Esta constelación de sonidos ya se podía escuchar en su aclamado EP homónimo lanzado en 2017.

Es el primer álbum de larga duración y marca un hito en la historia de la banda.
Las 10 canciones fueron grabadas por Daniel Schatz en Primitive Studios Vienna en 2019.
Grabado, mezclado y producido por Daniel Schatz
Masterizado por Martin Scheer
Arte y diseño del álbum por Lena Göbel
Diseño y gráficos web por Imaginería Del Mar Muerto

«ZUCKERGUSS» está disponible a partir de hoy a través de StoneFree Records en los siguientes formatos:

Limited Edition Vinyl
Limited to 200 Pieces – 12“ Gatefold 180g Black Vinyl 33rpm
Limited to 100 Pieces – 12“ Gatefold 180g Solid Gold Vinyl 33rpm
Limited to 500 Pieces – Digipak CD
Pressed by Austro Viny

Consíguelo aquí:

http://www.stonefree.co.at/zuckerguss.html?fbclid=IwAR1IqP_EvRgwNuHW_cZuREZ2psdfGo6wf5tr-x6_x2iiqWVl1G-8IAv2w0g

Tracklist:

  1. Alchemist // 02:25
  2. Comer // 03:56
  3. Swine // 01:58
  4. No Pain // 03:27
  5. Giftler // 06:45
  6. Shag Yo Egedre // 03:33
  7. 0110 // 03:49
  8. Jean Luc // 06:43
  9. Satana // 06:33
  10. Lucky Luke // 03:38
    Total Length: 42:47

English:

We present you exclusively «ZUCKERGUSS» the new album by Austrians SUCCOPUSS.

SUCCOPUSS is a heavy blues trio from Vienna, Austria, and their unmistakable roots and musical background are deeply based on Blues.
Krystof Hümer & Tobias Paul formed the band in 2013 and Michael Westerkam joined the band with his unmistakable saxophone and backing vocals becoming an indispensable element in the sound of the bands. The trio plays an interesting mix of jazz, blues and hard rock seasoned with rum-soaked voices with some song sung in Spanish such as «Comer», in which Latin rhythms merge with the blues rogue disreputable club. «Swine» offers us strong doses of boogie rock and rockabilly to a frenetic rhythm in contrast to «No Pain», a track in which the blues is once again the band’s leitmotif wrapped in jazz vibrations from Michael’s saxophone, or the elegant «Jean Luc» and wet and seductive theme with rogue tones reminiscent of some nightclub in the middle of the morning.

The versatility of the album makes us find songs like «Giftler» in which the vintage passages are adorned with an attractive and subtle psychedelic with the blues present as in the rest of the album.

«0110» takes place under a dirty sound in which blues and garage-rock come together in a common cause adorned with lysergic effluvia and the usual jazzy doses.

Among more psychedelic atmospheres «Satana» puts the acid note to a raw but fresh work without giving up the most catchy and seductive blues. Here the band offers us its most experimental song.

«Lucky Luke» closes the album with piano chords, dispensing with the vocal registers and showing the band’s love for jazz and blues under cabaret rhythms.
This constellation of sounds could already be heard on his acclaimed self-titled EP released in 2017.

It‘s the first full length album and marks a highlight in the bands history.
The 10 songs were recorded by Daniel Schatz at the Primitive Studios Vienna in 2019.
Recorded ,Mixed & Produced by Daniel Schatz
Mastered by Martin Scheer
Album Artwork & Design by Lena Göbel
Layout & Web Graphics by Imaginería Del Mar Muerto.

Limited Edition Vinyl
Limited to 200 Pieces – 12“ Gatefold 180g Black Vinyl 33rpm
Limited to 100 Pieces – 12“ Gatefold 180g Solid Gold Vinyl 33rpm
Limited to 500 Pieces – Digipak CD
Pressed by Austro Vinyl

Get it here:

http://www.stonefree.co.at/zuckerguss.html?fbclid=IwAR1IqP_EvRgwNuHW_cZuREZ2psdfGo6wf5tr-x6_x2iiqWVl1G-8IAv2w0g

Track list:

  1. Alchemist // 02:25
  2. Comer // 03:56
  3. Swine // 01:58
  4. No Pain // 03:27
  5. Giftler // 06:45
  6. Shag Yo Egedre // 03:33
  7. 0110 // 03:49
  8. Jean Luc // 06:43
  9. Satana // 06:33
  10. Lucky Luke // 03:38
    Total Length: 42:47


https://www.stonefree.co.at/succopuss.html
https://www.succopuss.bandcamp.com
https://www.facebook.com/Succopuss
https://www.succopuss.com/

Reseña: RIDER NEGRO.- «The Echo of the desert»

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Para un gran amante como yo del sonido que nos legaron THE DOORS y en especial su cantante Jim Morrison, fue toda una alegría el descubrimiento de la banda mexicana RIDER NEGRO semanas atrás. Ahora, un tiempo después podemos disfrutar de su primer álbum «THE ECHO OF THE DESERT». Un trabajo conceptual en el que la mística del desierto se refleja en calmados y desgarradores temas en los que el legado del «Rey Lagarto» queda patente en los registros vocales de Tiaca Serrano, su cantante y guitarra. Diez canciones que serpentean por estados sensoriales más propios de un viaje de peyote lleno de misticismo, en el que la transición entre el día y la noche relatan el devenir de la vida como un ciclo perpetuo.  Temas que fluyen con calma entre los cactus y la soledad del desierto bajo acordes de blues, de jazz, rock clásico, ritmos latinos, pero fundamentalmente de esa psicodelia chamánica que Morrison nos ofreció décadas atrás. Las canciones serpentean entre ritmos que unas veces se recuestan en ese espíritu latino cercano incluso a Santana con delicadas melodías de guitarra,  y otras prefieren dejar paso a atmósferas más propias de Pink Floyd, como sucede en «The wizard», un tema dividido en cuatro partes y que bien pudiera ser una transición de Morrison más misterioso con el legado psicodélico de la banda del  fluido rosa en un viaje al desierto de Sonora. Otro elemento distintivo del sonido de la banda es el tono vintage que aporta a su órgano Israel Baez, tomando como referente los característicos ecos de los temas de  Ray Manzarek. Sobre esos dos pilares fundamentales en la personalidad de la banda, y teniendo en cuenta que fueron los primeros fundadores de la misma, el trabajo de Miguel Vázquez con su hipnótico bajo, y la versatilidad de Zaid Gutierrez a la batería, hacen que el álbum tenga una consistencia notable en todas sus composiciones. Al margen de esto, sobre todo el espíritu chamánico que transmite cada una de las canciones, hacen que el oyente pueda sentirse partícipe de ese ritual alegórico en el que el Sol tiene un gran protagonismo. Estamos ante un álbum lleno de misticismo y señales que nos invitan a esa comunión con las fuerzas de la naturaleza, y especialmente de su amor al desierto con su lado más misterioso. «THE ECHO OF THE DESERT» es un álbum que ningún amante de THE DOORS debería perderse. 

«THE ECHO OF THE DESERT» fue grabado en StudiOz MixandMaster Estudio y ha sido auto-editado por la banda a la espera de que algún sello se anime a su producción. 

Los sonidos de la noche desértica abren “Fires at the cosmic dawn”. Emergiendo chamánicamente entre los cactus el tema comienza evocando los ecos del desierto. La voz de Tiaca Serrano emulando al Rey Lagarto entre acordes de western es arropada por un cielo estrellando que va dejando paso a la luz del alba bajo un cadente ritmo y un teclado que ritmo que trasviste su sonido como si fuera un llanero solitario tocando su armónica. Tonos vintage que se van abriendo a la luz de ese soleado amanecer. Ya desde el primer tema encontramos la admiración que estos chicos tienen por The Doors. Un sonido evocador que se adorna con brillantes solos de guitarra en su parte final.

“Dry & Soft”, nuevamente bajo susurrantes pasajes, va arrullándonos entre los acordes del hipnótico bajo de Miguel, y ese penetrante sonido de órgano salido de las entrañas de un tema que fluye con calma. Sin prisa para ligar el tema, el ceremonial parte con la cálida y sugerente voz de Tica Hechizándonos e incrementando la intensidad con al aura de Ray Manzarek en los teclados. Todo un trance lisérgico más propio de una ingesta de peyote invade la canción entre desgarradas proclamas vocales entre acordes de blues psicodélico. Como si estuviéramos en el desierto de Sonora en pleno “viaje” psicotrópico el corte juguetea con distintos cambios de ritmo sin perder su aura psicodélica. Toda una huida desesperada llena de fuerza marcada por la reencarnación de Morrison en una especie de nuevo “verano indio”-

En delicados tonos jazz, “El buitre” a través de medios tiempos y el penetrante sonido del órgano el cuarteto juega de nuevo con una calma que toma elementos del blues y ritmos latinos. Con gran frescura, la percursión colorea los elegantes pasajes retozando con la psicodelia en un segundo estrato sonoro. Caramente el espíritu de músicos latinos como Santana quedan patentes en la apuesta de RIDER NEGRO. En tema está cantando en espaol lo que le aporta otro elemento más de esa reavivación del sonido de su tierra.

Ahora sobre acordes blues “In an ancient zigurat” se ejecuta sobre una tenue luz. Ecos jazz sobre delicadas melodías hacen que la banda se aleje de los riffs pesado y estridentes para contonearse seductor entre aterciopelados momentos en los sentimientos salen a flor de piel. Un largo tema que transcurre entre vaporosas atmósferas que paulatinamente se van tornándose más lisérgicas hasta convertirse casi en una jam blues psych. Con una guitarra que se retuerce y serpentea con mil matices y tonos que van desde el blues a los ritmos latinos. Aquí la percusión tiene un gran protagonismo entre esa neblina que va creando el ´órgano antes de recuperar el espíritu doorsiano innato en la banda.

Tras los tres temas anteriores en los que nos ofrecido distintas caras de su apuesta musical, RIDER NEGRO crea un tema dividido en cuatro partes a modo de suite. “The wizard”.

En la primera de las partes, “Prelude to the dream”, las locuciones en español  entre efectos envolventes van creando el ambiente de misterio para el desarrollo del tema.

“The world within” con poco más de un minuto se deleita en pasajes floydianos de teclados en tonos casi celestiales.

Continuando con el latido de la banda del fluido rosa, y evolucionando en un génesis, “Beta orionis”, la tercera de las partes nos ofrece un hipnótico trabajo de bajo y afilados pero delicados solos de guitarra como preludio de una erupción en la que The Doors se visten de Pink Floyd para meditar en el desierto de Sonora.

Esto es solo la preparación de la cuarta parte del tema, “Path to the core”, en la que a través de ocho minutos ya desarrollan todo su potencial emanando esa fragancia doorsina con la soledad del desierto como testigo de alucinógenos pasajes con un cadente y repetitivo ritmo. Intensificando y volviéndose cada vez más pesado, los momentos de psicodelia luminosa se mezclan con el blues en un mestizaje que parece ser innato en la banda mexicana. Siempre guiado por el sonido del órgano el tema desciende a acolchados prados de psicodelia reconfortante en las que afloran bellas melodías. La guitarra aquí se viste de tonos vintage en un serpenteante y rítmico peregrinar a un nuevo espacio de luz. Pasando por distintas fases logran completar un atractivo y logrado tema con el que la banda deja patente todo su potencial.

Si algo tiene RIDER NEGRO es su espíritu místico, y “Tehran conjuring” nos da muestras de ello. En un oscuro canto misteriosos y chamánico ejecutan todo un ritual en el que el hechicero parece invocar a las fuerzas de la naturaleza con sus plegarias. El aroma de la noche del desierto se palpa en sus delicados y misteriosos acordes.

El tema que cierra el álbum y que da nombre al mismo “The echoe of the desert», fluye entre efectos con pulsantes acordes de bajo y platillos chispeantes. Estamos ante otro ritual como homenaje al vasto y solitario desierto, algo que se percibe en su triste melodía.  

Adoptando momentos western, y bajo ese ritual de los tambores, los coros elevan sus plegarias, en ese devenir de la vida y la muerte en un ciclo perpetuo. La sombra de The Doors se refleja ahora con una mayor nitidez en los desarrollos de órgano herederos de Ray Manzarek. Como si de un sombrío tema de los californianos, el aura mística ceremonial preside el corte con lánguidos pasajes evocadores de los cactus en su soledad custodiando la historia del jinete que vivía cuya morada era el astro Sol.

Reseña: BRANT BJORK.- «Brant Bjork»

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El padrino del desierto sigue reflejando su legado en su álbum homónimo «BRANT BJORK». Con trece álbumes a sus espaldas, y mas de veinte años de carrera, a estas alturas ya no necesita reivindicarse ante nadie, y así queda reflejado en un trabajo en el que él mismo compone y toca todos los instrumentos. Cada vez más enraizado en sonidos funk, el propio BRANT manifiesta que este trabajo es su verdadera naturaleza creativa. Atrás quedaron aquellos momentos en los que los ritmos pesados tenían un mayor protagonismo. En estos momentos BRANT BJORK se encuentra en un periodo de madurez, y esto se refleja en temas posiblemente mas pausados, pero no por ello exentos de fuerza. Si hay algo que me llama la atención del álbum, es la capacidad rítmica que tienen todos los temas, algo que ya venía mostrando en sus últimos trabajos. Sus inicios como batería quedan patentes en la imperturbable base rítmica en la que se desenvuelven las canciones. Ritmos pegadizos con un fantástico groovy contagioso que acaban por atraparte en cada tema. Ese el principal aval de un álbum que contiene temas sencillos, y ahí precisamente radica su grandeza. No todo el mundo es capaz de transmitir tanto desde la sencillez, olvidándose de complejas estructuras compositivas. Aquí queda patente aquello de… «menos es mas». «Mr. Cool» logra combinar los ecos del solitario desierto en el que compuso el álbum, con los aromas de los pantanos en temas que toman pequeñas dosis de blues y de psicodelia. Los temas fluyen orgánicamente sin ningún tipo de prisa, atascándose en armonías repetitivas sobre un gran trabajo de producción con el que consigue que todo suene a su gusto. Mayoritariamente las canciones se presentan cristalinas y cálidas, arrulándonos gracias a su peculiar registro vocal. (Evidentemente no estamos ante el mejor cantante del mundo, pero su voz tiene esa magia que consigue engancharte), pero también podemos encontrar momentos de crudeza en un sonido particular en el que puntualmente también afloran vibraciones de músicos tan dispares como Hendrix, Tony Joe White o incluso Marc Bolan. Sin perder su esencia stoner, las vibraciones y ritmos de los setenta parecen cada vez mas presentes en sus últimas producciones. Seguramente no estamos ante un trabajo que quede en los anales de la discografía de BRANT BJORK como uno de sus destacados, pero sí ante un álbum que nos dará cuarenta minutos de buenas vibraciones con el desierto y sus sensaciones siempre en su punto de mira. 

Producido por Yosef Sanborn y Brant Bjork Grabado y mezclado por Yosef Sanborn en The High Desert Funk House, Joshua Tree, CA. del 11 de noviembre al 3 de diciembre de 2019. Masterizado por John McBain, JPM Mastering, San Francisco,  «BRANT BJORK» está disponible vía Heavy Psych Sounds.

Con ese característico groovy funk al que nos tiene acostumbrado en los últimos tiempos “Jungle in the sound” nos impregna de un olor a pantano en cada acorde. Siempre sin perder el ritmo, cada verso tiene su espacio entre los suaves acordes y la arena del desierto en la distancia. Sin tomarse ninguna prisa, los acordes de la guitarra emergen con brillantez de los ritmos del desierto traídos por el espeso sonido del bajo. Con sutilezas y sin estridencias de ningún tipo crea un corte colorido que suena al Bjork más auténtico.

“Mary (You’re Such A Lady)” mantiene el ritmo del corte anterior, esta vez aumentando la gravedad de ese bajo hipnótico y atrayente. Mas pesado y repetitivo, Brant transmite sosiego con su cálida voz entre elevaciones corales. Siendo comedido con la guitarra, en la parte final aparecen esos solo coloristas y afilados. La capacidad del californiano para hacer que un corte aparente monótono resulte a efectivo es digna de todo elogio, ya que consigue atraparnos en la pegadiza melodía. Aquí se percibe nítidamente el cuidado con el que Bjork trata la base rítmica, uno de sus principales avales.

Evocando a la soleada California, “Jesus was a bluesman”, nos traslada al sonido soft-rock de los 70’s. Jugando todavía más con la melodía crea una canción susurrante que nos acaricia con cada estrofa. Casi por una senda pub-rock en fornido y hechizante bajo marca el tempo del tema. Sacándose de la chistera esa luminosa guitarra los ecos del desierto permanecer de una forma subliminal, o no tanto…

Con la vista puesta en Hendrix, “Cleaning out the ashtray”. Ofrece la versión más cruda de Bjork. Menos complaciente en la melodía y sin renunciar al pegadizo ritmo funk, la batería aparece de manera milimétrica, casi robótica. Sobre una estructura repetitiva, vuelve a crear otro pegadizo tema bajo un sonido desértico.

Con crujientes riffs y tambores que retumban una y otra vez, “Duke of dynamite” vuelve a desarrollarse entre cactus y secarrales con el sol en todo lo alto.  En una efectiva combinación de stoner y con momentos en los que inevitablemente T. Rex me vienen a la mente, consigue otro corte de lo más pegadizo y hechizante. En esta ocasión incorpora más elementos psicodélicos insertado entre la crudeza intrínseca d un tema que bien podría ser una perfecta banda sonora para conducir por las largas rectas del desierto.  

“Shikin’ now” es toda una invitación al baile. El espíritu funky se muestra entre ritmos pegadizos y cálidas voces y coros. Un cierto aroma chamánico dota al tema de las dosis lisérgicas apropiadas.

La ceremonia del vudú del desierto se desarrolla en “Stardust & diamonds eyes”. Riffs hipnóticos repetidos una y otra vez de los que acaban emergiendo guitarras ácidas. Sin estridencias consigue fusionar el legado de Tony Joe White con su propia identidad, entre acordes de blues psicodélico. Un caminar cansino que trata de coger brío entre notas de color.  

El álbum cierra en tonos acústicos con “Been so long”. Un susurrante tema en el que la sugerente voz de Brant nos arrulla entre melodías aterciopeladas sobre una estructura simple y sencilla.

https://www.facebook.com/BrantBjorkOfficial/

https://www.facebook.com/HEAVYPSYCHSOUNDS/

 

 

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Reseña: THE SAME RIVER.- «Live at the blackbox»

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La joven banda griega THE SAME RIVER fundada por Diamond Pr (CYANNA MERCURY) y Dimitris Georgopoulos (CYANNA MERCURY, DEAF RADIO) en Agosto de 2019, publica su EP debut «LIVE AT THE BLACKBOX». Tras la incorporación a la banda de Fivos Katsifloros (ONE MAN DROP) y Theodore Ntilgeris  (THE GREAT BLACK SHARK) quisieron escribir  canciones que pueden ofrecer nuestra visión de este mundo; lujuria por la vida y pasión por hacer música. El trabajo fue grabado en vivo para tratar de transmitir la autenticidad y crudeza de su sonido. Una apuesta por la psicodelia más cálida, con ese groovy blusero que no rechaza los poderosos riffs stoner. Escuchando a estos chicos, es inevitable que bandas como All Them Witches te vengan a la mente. Si la escena griega esta consolidada como un manantial de bandas stoner, THE SAME RIVER se separan de alguna manera de esa onda cruda y pesada del stoner tradicional para  tomar el camino del medio oeste con temas ondulantes en los que la calma es la reina. Con la cálida y sugerente voz de Diamond Pr, sus conmovedoras canciones toman formas chamánicas al estilo Jim Morrison, ondulando y ofreciendo el equilibrio entre los melancólicos momentos y estados de rabia en toda una montaña rusa de emociones. Porque si hay algo que refleja este trabajo, son los sentimientos, transmitidos de una forma evocadora y cruda a través de sus oscuras y atrayentes atmósferas psicodélicas. El trabajo es una notable carta de presentación que nos hace augurar que el álbum en el que están trabajando nos ofrezca grandes emociones.  

El primer tema, «The same river», al margen de dar nombre a la banda, resume el potencial musical de la banda. Un corte pausado y con una cálida voz que parece susurrarnos, nos traslada a escenarios más propios del medio oeste americano que de su Grecia natal. Oscuros espacios heavy-psych en línea All Them Witches. Un ritmo cadentes y contenidos tiempos medios, sacan el latigos para fustigarnos con pesados riffs que hacen que nos despertemos del letargo para caminar al galope a lomos de un corcel con stoner-rock en sus venas. Con solos exuberantes de fuzz narcótico adormecen el tema tras la embestida virulenta. Una montaña rusa de delicados valles en contraste con los abruptos momentos en los que desatan toda su fuerza. 

Instalados en esos paisajes americanos, «After life» con un ritmo mas intenso que el corte anterior, se cimbrea entre los tupidos y cálidos registro vocales. Una voz que resulta de lo mas gratificante y que ahora de decanta por el blues entre modulaciones y ecualizaciones. Si hay algo que THE SAME RIVER hacen es que sus temas ondulen constantemente entre la calma y la virulencia y pesadez. Siempre comedidos, retoman el sosiego con delicados acordes entre una sutil neblina de efectos evolutivos y sintetizadores. Con tambores rituales anuncian una nueva explosión de intensidad bajo una voz que ahora prácticamente recita. Chamánica y con un aura claramente Morrisiana,  para evolucionar con rabia a pasajes más contundentes y pesados.

Como si estuvieran sentado en una mecedora en el porche de una cabaña de Nashville, «Phoenix» es un blues rural en el que se juega con el slide bajo lentos pero contundentes tambores. Desde la pausa la voz de Diamond nos seduce acariciando nuestras sentidos con ese registro lleno de sentimiento. Ásperos rasgueos elevan brevemente el tono antes que los momentos de rabia exploten con pesados y crujientes riffs y chirriantes platillos. Una intensidad arrolladora que se combinada con delicados y profundos acordes blues. Otro tema absolutamente chamánico y profundo.

“Voyage/The great sea” incide en el sonido con el que la banda se siente más cómodo. Borboteante y algo hipnótico se adentra en espacios psicodélicos dotando a las armonías vocales de reverberaciones y ecos. La calma, y poderoso riffs desérticos con crudos riffs crean una tormenta arenosa de pesados sonidos con fuzz humeante.  Con las guitarras retorciéndose entre expansivos riffs, un torbellino difuso de pesadez se desarrolla en la persistente atmósfera oscura en la que la banda crean sus canciones.

https://www.facebook.com/thesameriverband/